Carmen, Nancy Fabiola Herreara, en Maó

Nancy Fabiola Herrera en Carmen

El Teatro de Ópera de Maó presenta estos días dos funciones de Carmen, de Bizet. El 29 y el 31 de mayo. Al frente de un extraordinario reparto formado por Aquiles Machado, Isabel Rey, Simón Orfila y Stefano Palatchi, se encuentra Nancy Fabiola Herrera. Una de las Cármenes más reconocidas internacionalmente.

Este reparto no es la primera vez que coincide en este teatro. Hace seis años fueron protagonistas de un Rigoletoto. Carmen es, además, una oportunidad para el reencuentro.

Justo antes del estreno tuvimos la oportunidad de hablar con la protagonista y estas son sus impresiones sobre la obra que protagoniza.

Brío Clásica: ¿Qué tiene el personaje de Carmen que fascina tanto al público?

Nancy Fabiola Herrera: Es una historia que tiene todos los ingredientes para gustar. Tiene pasión, humor… Habla de algo tan actual como las relaciones humanas. Habla de una persona fuerte, de esas que van en contra de las normas establecidas. Es un personaje al que le gusta desafiar ciertas reglas y ver como los demás a su alrededor reaccionan ante eso.
Pero sobre todo, la historia personal entre ella y José atrae mucho. Y por supuesto el hecho de que la música sea maravillosa, todos esos ingredientes y una buena historia. No queda otra opción, gusta.

B. C.: Viene de interpretar este mismo personaje en una serie de actuaciones en Rusia. ¿Cómo ven esta obra públicos diferentes?

N. F. H.: Es una obra universal y al público le gusta. Tanto en Pekin como en Rusia, a ellos el personaje les resulta muy exótico. Para nosotros es normal, estamos acostumbrados a la etnia gitana, a la vida en el sur. Pero fuera de España tiene un sabor exótico. Se percibe de otra forma. Pero la música es tan universal que gusta a todo el público donde se represente.
Otra cosa distinta es la propuesta escénica. Hay escenografías que se alejan un poco de la historia en cuanto al lugar. Como esta, que es en el sur de España. Las producciones que me tocaron en Rusia, la última fue en Sochi y la anterior en el Bolshoi en Moscú, eran dos producciones que se alejaban bastante de lo que es el concepto y la historia en si. Le daban una visión diferente. Para mis gusto, no siempre acertadas. A veces quieren proponer algo diferente, pero no siempre funciona a favor de la historia. Depende siempre de la visión que se le quiera dar.

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Nancy Fabiola Herrera, como Carmen, en el Teatro de Ópera de Maó

B. C.: En esos mmomentos de cierto desconcierto ante la propuesta, ¿qué se hace?

N. F. H.: Hay casos en los que no es fácil adaptar al personaje. Uno siempre intenta que no se pierda la esencia cuando no se acerca en nada a la idea principal, tanto del libretista como del compositor. Pero siempre se intenta mantener el concepto. Siempre intento con el director, según la propuesta que me haga, poder negociar algunas cosas. Que yo también pueda creerme el personaje y hacerlo creíble. Por ejemplo, en el teatro del Bolshoi, la propuesta era sobre trata de blancas y tráfico de mujeres, y Carmen era misógina. Era una propuesta muy densa y un poco loca también. Son conceptos.

B. C.: ¿Y cómo es la Carmen que trae a Maó?

N. F. H.: Es una producción que a mi me gusta mucho. La estrené hace varios años en Jerez de la Frontera y la he representado en varias ocasiones. Es una propuesta muy linda estéticamente, muy agradable, con un vestuario precioso. Y se aleja de los tópicos del sur sin perder la esencia, como los cuadros de Julio Romero de Torres. Nos presenta una Andalucía fuera de las exageraciones. Más bien una Andalucía íntima, con una estética muy cuidada y centrada en el drama de los personajes. Es una producción que funciona muy bien.

B. C.: Su conocimiento del personaje es muy amplio. Para preparar el rol, ¿le han servido como referencias otras Carmenes?

N. F. H.: Siempre tienes alguna referencia, bien a nivel vocal o a nivel escénico. En lo vocal me he fijado en Regina Resnik o Conchita Supervia. Me ha gustado escuchar cantantes antiguas para ver cual era la manera de cantar al personaje en esa época, porque van cambiando los gustos y las maneras.
Como referencia para mi también fue muy importante en su momento ver a Teresa Berganza y su propuesta de este personaje. A Dennis Gray, que tiene un sello muy personal. Es muy interesante ver las distintas propuestas para crear yo también mi propia visión del personaje.

B. C.: A parte de Carmen, ¿en qué otro rol se siente cómoda?

N. F. H.: Hay otros muchos roles que me encantan. Procuro elegir roles que pueda defender bien y que tenga una historia que me guste. Dalila es otro de los personajes que adoro. Tuve la fortuna de ponerlo en escena a principios de año en Oviedo, y me encanta. Me gusta también el Romeo de Capuleti e Montecchi, de Bellini, es uno de mis personajes favoritos. La Adalgisa de Norma. La Isabel de L´italiana in Algeri, muy simpática, porque también me gustan los personajes cómicos. En papeles dramáticos me gustan mujeres introvertidas como Charlotte de Verther. Soy una persona en este sentido muy curiosa, tanto a nivel musical como interpretativo y me gusta hacer personajes muy dispares. Favoritos tengo varios, pero los que me llegan mucho al corazón, Dalila y Romeo.

B. C.: Hemos pasado unos años muy duros para la cultura en general y la ópera en particular. ¿es cierto que empieza a notarse cierto alivio?

N. F. H.: En estos pasados años, en España se pararon unas cosas y se continuaron otras. Se ha hecho un esfuerzo grande en algunos teatros para continuar contra viento y marea y algunas temporadas se han mantenido. Otras no ha sido posible. Villamarta de Jerez o en Málaga, que tenían temporadas estables, las tuvieron que interrumpir. Pero si es cierto que, poco a poco, empieza a moverse algo. Siempre con las crisis y los recortes la parte que más sufre es la cultura, por desgracia. Pero es una responsabilidad de todos y de los gobiernos el no dejar que sea la parte débil. Todos tenemos que hacer propuestas usando la creatividad para que no se disparen los presupuestos, más allá de que existan subvenciones o no. En España quizá se echa de menos una ley de mecenazgo que en otros países funciona muy bien. Esto sería bueno para no depender solo de las ayudas oficiales.

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