La bohème vuelve a La Maestranza

La bohème

La bohème de Giacomo Puccini, una de las óperas más amadas del gran público, pone el broche final al ciclo de ópera del Maestranza en seis funciones entre el 28 de mayo y el 10 de junio.

La producción que ya triunfó en el Palau Les Arts Reina Sofía de Valencia, llega al Teatro de La Maestranza de la mano de su director musical Pedro Halffter, la dirección de escena, escenografía e iluminación de Davide Livermore y como principales intérpretes: Anita Hartig (Mimì), José Bros (Rodolfo), Juan Jesús Rodríguez (Marcello), Mª José Moreno (Musetta), Fernando Radó (Colline), Alberto Arrabal (Benoît / Alcindoro), David Lagares (Schaunard), Francisco Castellano (Parpignol), entre otros. Producción, Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza, Escolanía de Los Palacios.

Las representaciones tendrán lugar los días 28, 31 de mayo, 2, 5, 7 y 10 de junio, 2017.

Argumento

Acto Primero

La Nochebuena de 1830 en el barrio latino de París.

El pintor Marcello y el poeta Rodolfo están trabajando en su estudio en una buhardilla. Ambos tienen frío, pero no hay leña, así que Rodolfo decide echar al fuego su manuscrito. A ellos se une el filósofo Colline y disfrutan un momento del calor de la chimenea. Como el fuego se apaga, los compañeros abuchean al autor. De pronto entran dos recaderos con comida, vino y carbón, seguidos del cuarto bohemio, el músico Schaunard. Éste deja sobre la mesa el dinero que le ha quedado tras las compras y explica cómo lo ha ganado. Los compañeros le ignoran y preparan la mesa. Schaunard se da cuenta de lo que están haciendo y propone que, ya que es Nochebuena, lo celebren cenando fuera.

Llaman a la puerta, es Benoit, el casero, que viene a cobrar el alquiler atrasado. Marcello recibe al viejo y le deja ver el dinero que hay encima de la mesa, pero Benoit cae enseguida en la trampa que le tienden: le hacen beber y le animan a que se jacte de su éxito con las mujeres y, cuando dice que está casado, los compañeros fingen escandalizarse y le ponen en la puerta (sin el dinero del alquiler). En el momento de salir, Rodoldo dice que él se queda, pues debe terminar un artículo, de modo que se reunirá con ellos más tarde. Ya a solas, Rodolfo se da cuenta de que no está de humor para escribir. Le interrumpe una llamada en la puerta: es Mimì, la vecina, que pide fuego para su vela. Cuando cruza el umbral, siente un momento de debilidad y deja caer la luz y la llave de su habitación. Rodolfo recoge la vela y la enciende de nuevo pero, cuando va a salir Mimì, se acuerda de su llave y una corriente de aire apaga otra vez la vela. Buscando la llave en la oscuridad, Rodolfo la encuentra enseguida, pero la esconde, y luego consigue tocar la mano de Mimì, lo cual da pie a que cada uno hable de su vida. De la calle llegan los gritos de sus amigos; Rodolfo, desde la ventana, les cita en el Café Momus. Al girarse y ver a Mimì iluminada por la luz de la luna, se dan cuenta de su amor. Juntos, van a reunirse con los amigos.

Acto Segundo

Un poco más tarde, en el Café Momus, la calle está abarrotada de gente y de vendedores ambulantes que pregonan sus mercancías. Mimì y Rodolfo se detienen en la tienda de una modista, donde compran un gorrito rosa. Luego se unen a los demás y Mimì es presentada con graciosa formalidad. La tranquilidad de los amigos se ve trastornada por la llegada de Musetta, un antiguo amor de Marcello, acompañada de su nuevo amante, el viejo y rico Alcindoro. Al ver a Marcello, obliga a su amante a detenerse en el café y trata de atraer su atención. El comportamiento de la mujer se vuelve cada vez más exagerado, haciendo que Alcindoro se sienta incómodo y, al mismo tiempo, consigue que Marcello se rinda nuevamente a ella. Ahora hay que librarse del viejo y, para ello, Musetta finge un dolor en el pie por culpa del zapato. Cuando envía al viejo a comprar otro par, Marcello y ella se abrazan. Llega la cuenta, pero el dinero de Schaunard ya se ha gastado. El paso de una banda militar permite a los cuatro bohemios, junto con las dos muchachas, confundirse entre la multitud dejando que la cuenta la pague Alcindoro.

Acto Tercero

En la Barrière d’Enfer, una de las barreras de peaje de París, una mañana a primeros de febrero.

Marcello y Musetta viven en una posada del puesto, donde Marcello trabaja pintando unos murales en la fachada. Se presenta Mimì, viene a ver a Marcello para pedirle consejo sobre su relación con Rodolfo, que se está volviendo insostenible. Mimì se lamenta de los celos de Rodolfo; Marcello le aconseja que le abandone. Rodolfo, que llegó mucho antes que ella, y se echó a dormir en un banco, cuando se despierta va a hablar con Marcello. Para evitar que la vea, Mimì se esconde y, escuchando lo que dice Rodolfo, descubre la verdadera razón de su comportamiento: la joven está gravemente enferma y, viviendo con él en tan míseras condiciones, acabará muriendo. Mimì tiene un ataque de tos y Rodolfo, al verla, corre a ayudarla. En la posada resuena una carcajada de Musetta, y Marcello, sospechando un coqueteo de su frívola compañera, entra parar reprenderla. Conscientes ahora ambos de la necesidad de separarse, Mimì pasará a recoger sus cosas, salvo el gorrito rosa, que lo deja como recuerdo. Finalmente, prefieren pasar juntos el invierno; se separarán cuando llegue la primavera. Mientras, en la posada, Musetta y Marcello también acuerdan separarse como resultado de la pelea que acaban de tener.

Acto Cuarto

La misma buhardilla del acto primero, donde Marcello y Rodolfo, ya separados de Musetta y Mimì, fingen trabajar, pero no pueden evitar acordarse de sus compañeras, de las que siguen enamorados. Entran Schaunard y Colline trayendo un miserable arenque por toda comida, que los cuatro consumen con cómica solemnidad. Tras la cena, disponen un baile, en el que Colline y Schaunard intercambian insultos en broma y se retan a duelo, atacándose con la paleta y las tenazas de la chimenea. De improviso aparece en la puerta Musetta: Mimì está en la calle, enferma y demasiado débil para subir la escalera. Rodolfo corre a buscarla mientras los demás preparan la cama. Mientras Rodolfo se ocupa de Mimì, Musetta cuenta que, habiendo oído que Mimì estaba moribunda, fue a buscarla, y la desdichada le pidió que la llevara con Rodolfo. La miseria de los bohemios no les permite hacer nada por ella. Musetta entrega a Marcello sus pendientes para que vaya a empeñarlos y traiga alguna medicina y un médico, aunque acaba saliendo con él para comprar un manguito para Mimì, que ha deseado en su última hora para tener las manos calientes. Colline quiere ayudar empeñando su gabán y, al salir, le dice a Schaunard que él ayude dejándoles solos.

Durante la ausencia de los amigos, Mimì y Rodolfo evocan su amor y su primer encuentro. Cuando regresan Marcello y Musetta, Mimì duerme. Musetta se arrodilla y reza. Poco después, cuando vuelve Colline y pregunta por Mimì, Rodolfo advierte el trágico ambiente en la habitación que los demás ya han percibido: Mimì ha muerto.

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