Christian Gerhaher, biografía de Schubert en el Ciclo de Lied en la Zarzuela

Gerhaher

Era la octava vez que Christian Gerhaher participaba en el Ciclo de Lied del CNDM en el Teatro de la Zarzuela. En esta ocasión para interpretar Winterreise (viaje de invierno), que Franz Schubert compuso en 1827 para voz y piano. En él expresa los sentimientos de un caminante a través de un paisaje invernal y gélido, tras conocer el rechazo de su amada. Desgrana su melancolía a través de un viaje en el que solo existe la desesperanza.

Alejado de su familia, sin pareja estable, enfermo y sin haber conseguido ningún éxito como compositor, Schubert transmite a través de este conjunto de 24 canciones los dos temas fundamentales de los poemas de Wilhem Muller, el sentido de viaje y el de soledad. Y lo hace a través de un viaje íntimo en el que utiliza como eje principal el paisaje exterior, la naturaleza, como símbolo de su propio interior. El invierno es aquí el elemento descriptor de los sentimientos más profundos y sombríos. Nos habla claramente de la muerte. Muerte que le acechaba y que llegó apenas fue publicada esta obra casi póstuma.

Schubert resaltó la parte pianística y eliminó cualquier tipo de adorno vocal. la sencillez, que no simplicidad, son un elemento común a destacar en esta obra. Es aquí donde Gerhaher añade una contención desprovista de cualquier exceso de teatralización dramática. Profundizando en la sobriedad de los sentimientos más desgarrados.

Este tipo de composiciones, aparentemente sencillas, requieren de una depurada técnica instrumental. Y es Christian Gerhaher uno de sus mejores exponentes en la actualidad. Se nota la magistral influencia tanto de Fischer-Dieskau, como de Elisabeth Schwarzkopf y es evidente la evolución de su voz y la capacidad de matización en obras de tanta exigencia comunicativa por su contención. Los cambios de tonalidad y de dinámicas son perfectamente expresados por un Gerhaher que ha perfeccionado sus graves y que regula el volumen y los cambios de tono con seguridad y acierto. Como demostró en Irrlicht (Fuego fatuo) donde la amplitud de registro y tonalidad obliga a transitar de agudos a graves y de fortes a delicados pianos.

Acompañado por Gerold Huber, establecen entre ambos ese diálogo íntimo entre voz y piano con el que Schubert concibió Winterreise. Un viaje interior en el que el dramatismo del proceso anímico solo puede conducir a la nada. A la soledad más absoluta del propio compositor.

Fue una hora y media en la que Gerhaher desgranó una a una estas 24 delicadezas del romanticismo. No ofreció bises, no eran necesarios. Nada faltó en esa hora y media de un recogimiento interior del que tan profundamente se puede llega a disfrutar.

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