El Niño y los Sortilegios

El niño y los sortilegios

No son muchas las oportunidades a lo largo de la temporada de asistir a una ópera destinada a un público más joven que el que habitualmente asiste al Teatro Real o a otros teatros de ópera.

El Proyecto Pedagógico del Teatro Real, dirigido por Joachim Pflieger, está proporcionando esas oportunidades y lo está haciendo, además, con una gran calidad. Para ello ha destinado a esta producción todos los recursos que un teatro como el Real puede tener, y son muchos. Y eso se ha notado, como no podía ser menos, en el resultado final.

El niño y los sortilegios fue compuesta por Maurice Ravel en 1925, con libreto de Colette y para esta ocasión, adaptada por Didier Puntos para piano a cuatro manos, violonchelo y flauta. En una producción de L´atalier Lyrique de la Ópera Nacional de París.
Esta ópera breve es una obra maestra del siglo XX. Esta joya del repertorio lírico es una fantasía en dos partes y un único acto que recrea deliciosas atmósferas de cuento infantil y combina la comedia con una escenografía singular. La historia nos habla de un niño travieso que, al quedarse solo en casa, convierte la habitación en un caos y da rienda suelta a su violencia destrozando los muebles y agrediendo a los animales. Pero todos ellos no se quedarán impasibles ante los ataques del histérico infante. La evocación de la infancia, y concretamente la del amor materno, inspiró una de las partituras más mágicas de Ravel.

Ante un público mayoritariamente joven, la sala Verde de los Teatros del Canal, nos recibe en un escenario en el que aparece la habitación del protagonista, un cuarto para soñar.

El reparto de voces es muy prometedor, tanto vocalmente, como por su interpretación, llena de naturalidad y frescura que supo atrapar al público con humor y ternura. Vocalmente muy equilibradas en su conjunto e individualmente muy interesantes. Es indudable que en un futuro podremos disfrutar de alguna de ellas en los principales teatro de ópera. Todo ello con una profesionalidad que puede dejar muy tranquilos a los aficionados al género lírico. La cantera, está garantizada.

Es la energía una de las principales y primeras características que se notan en la sala, incluso los breves silencios se hacían escuchar en un patio de butacas expectante. Resaltar también la participación de dos jovencísimas alumnas de la orquesta que estuvieron a cargo del violonchelo y la flauta, Julia Torralba Porras y Estefanía Rodríguez Morán, respectivamente.

Maurice Ravel
Teatro del Canal. 7- 4 – 2011
D. musical: Didier Puntos
D. de escena: Jean Liermier
Reparto: Anna Moroz, Anaïs Masllorens, Carolina Moncada, Mercedes Arcuri, Virginia Bravo, Gerardo López, Elier Muñoz y Fabio Barrutia.
Violonchelo: Julia Torralba Porras
Flauta: Estefanía Rodriguez Morán

Publicado en Críticas