Guerra y paz con Joyce DiDonato

Joyce DiDonato

Una paciente Joyce DiDonato observa, sentada desde el fondo del escenario, como el público entra en la sala y toma asiento. Se está poniendo de moda esta entrada a porta gayola, que requiere de cierta valentía para arrancarse a cantar si haber calentado previamente.

La mezzosoprano estadounidense presentaba en el Teatro Real de Madrid su nuevo espectáculo (y disco) “En guerra y paz: armonía a través de la música”. Un proyecto cargado de buenas intenciones en el que DiDonato ha puesto todas sus energías. Buscar la paz y la armonía a través de la música y hacer de ello un proyecto humanitario. Este es el gran desafío que plantea DiDonato con su nuevo espectáculo.

El programa está dividido en dos partes bien diferenciadas, la primera dedicada a la guerra, en la que se interpretan obras de G. F. Händel (1685-1759), Leonardo Leo (1694-1744), Emilio de Cavalieri (1550-1602), Henry Purcell (1659-1695) y Carlo Gesualdo (1566-1631). La segunda parte, mucho más coherente, estuvo dedicada a la paz, con obras de Purcell, Händel y Arvo Pärt (1935), del que se interpretó la estremecedora obra Da pacem, Domine. Composición que fue encargada por Jordi Savall en memoria a las víctimas del atentado de Madrid de 2004.

 

 

La actuación de Il Pomo d´Oro fue, simplemente, magistral. Es sin duda una de las mejores formaciones que pueden escucharse en la actualidad. La genial dirección de Maxim Emelyanichev, también al clave, llenaron de energía y musicalidad un recital en el que el acompañamiento musical estuvo por encima del de la interpretación de una DiDonato que posee un gran magnetismo sobre el escenario, pero que ayer no consiguió transmitir tanta carga dramática. Tal vez el exceso elementos visuales impidió el recogimiento que requerían las obras.

Se trata de un espectáculo muy visual, con efectos de luz y proyección de vídeos y una coreografía ejecutada por el bailarín Manuel Palazzo, que acompañan la interpretación de DiDonato. Cuando los elementos que acompañan a este tipo de espectáculos no aportan nada al mismo, simplemente, son innecesarios. Eso es lo que ocurrió anoche en esta guerra y paz. La sencilla, aunque elegante, coreografía de Palazzo, no aportaba nada al espectáculo. Tampoco las proyecciones de video de Yousef Iskandar, aunque no por ello dejaron de ser hermosas. La música barroca no necesita de ningún adorno ni aditivo más allá de su propia interpretación. Y si ésta, además, corre a cargo de Il Pomo d´Oro, nada se puede echar en falta.

El recital terminó con un agradecido discurso de Joyce DiDonato y dos excelentes propinas, el aria Par che di guibilo, de Attilio Regolo, de Niccolò Jommelli (1714-1774) y un intimista Morgen!, de Richard Strauss (1864-1949), para terminar una noche en la que recibió el calor del público de Madrid.

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