Todos al Real

Todos al Real

Ocho de la tarde. Mientras el público termina de acomodarse en los asientos que ha instalado el Ayuntamiento de Madrid, unos jóvenes impecablemente vestidos distribuyen programas de mano con la información del recital. Y es que el Teatro Real ha instalado una pantalla gigante en la fachada principal para retransmitir en directo el recital del tenor peruano Juan Diego Flórez.
Estas retransmisiones se están convirtiendo ya en un clásico del Teatro Real. Con un sonido excelente, al que acompañaban en ocasiones el canto de los pájaros y algún que otro sonido típico de una tarde de primavera en Madrid, poner a disposición de todo el que quiera escucharlo, un recital del que es, en la actualidad, el número uno, es el mejor favor que se puede hacer a la música clásica y a la cultura. Pero sobre todo, es un gran regalo para un público emocionado y entregado, que se sentía plenamente partícipe de lo que allí estaba ocurriendo.Flórez, acompañado al piano por Vincenzo Scalera demostró su gran capacidad para hacer sentir fisicamente la música, incluso a través de una pantalla.
Interpreta a Rossinni como nadie. Incluso cantando zarzuela estuvo brillante, se nota su mejoría teatral. Un fraseo casi perfecto; una técnica apabullante; siempre el volumen adecuado en cada momento, sobre todo si se trata de Rossini. Brillante en Zelmira (con lo difícil que es). Impresionante en la Cabaletta (que fue una de las propinas). Para Pour mon ame y amis, amis de Guillaume Tell, no tengo palabras… Terminó entonando La Flor de la Canela desde la terraza para las personas que abarrotaban la plaza y le aclamaban.
Uno de los momentos más especiales fue su recuerdo a Alfredo Kraus, al que dedicó su actuación en el décimo aniversario de su muerte. Un magnífico gesto que le hace, si cabe, aún más grande.
El sábado dia 6 se emite en directo por esta misma pantalla el Rigoleto, dirigido por el Maestro Abbado. Una nueva oportunidad para el disfrute. No se lo pierda, tiene su aquel escuchar Bella Figlia dell´Amore a los pies de Felipe IV.

Publicado en Críticas