Waed Bouhassoun. Cantos de Amor Místico y Profano

Waed Bauhassoun

Waed Bouhassoun. Cantos de Amor Místico y Profano

Maravilloso encuentro con Waed Bouhassoun en el Teatro Real de Madrid el 26 de enero de 2011.
Inicio un breve análisis a modo de relato, desde la aparición de Waed en el escenario hasta el cierre del telón, una hora de actuación.
Una hora contemplando, minuto a segundo la prodigiosa voz de la cantante siria que acompañada por su ud (laúd), conmocionó de manera sublime a todos los espectadores del teatro. Un auténtico laúd árabe de cordaje doble, tañido con plectro, para así resaltar a modo de batido la insinuación que suscita el interés de frases evocadoras…
Waed hace presencia en un escenario de grandes dimensiones como son las del teatro y se coloca en el centro con el instrumento con el que se acompaña, todas las miradas dirigidas hacia ella creando un clima de expectación fuera de lo acostumbrado en Salas de élite, donde el gran escenario se cubre con la participación de multitud de artistas.
En este caso no, Una artista, solo ella y con su intimidad recreando textos del oriente, del Islam, de la Edad Media (poemas de Wallâda y de Ibn Zaydûn), con música creada en gran parte por ella. El laúd completa y añade categoría a esa música teñida de espiritualidad y misticismo.

El estilo de Waed a diferencia de lo lírico-dramático conocido como occidental, parte de una técnica vocal oriental- árabe en consonancia con la idea de exponer la melodía como elemento máximo de expresión (la armonía será en su mayor parte la base musical para occidente). Momentos de improvisación de la voz alternados con el laúd dejan huella de una música, basada en su generalidad en la escala árabe común, modos melódicos en los que utiliza intervalos menores a los semitonos: los cuartos de tono.
El estilo heterofónico que plasma Waed acompañándose con su ud como una especie de sombra melódica, a base de ornamentaciones que hace coincidir con la misma melodía interpretada por una voz delicada, a la vez que desgarradora en momentos, haciendo eco en cada rincón del teatro; resalta la categoría que goza. Se obtiene de una melodía sencilla y a veces compleja cuando utiliza los intervalos de segunda aumentada, es decir de tono y medio emparentado con los modos flamencos (modo frigio) sin tener que dar muestras armónicas, no es imprescindible para disfrutar del interés que suscita una buena música.
Sin duda un buen concierto, extraordinario.

Teatro Real de Madrid
26 de enero de 2011

Publicado en Críticas