X Gala de los Premios Campoamor

Campoamor

El pasado 19 de marzo se celebró en Oviedo la Gala de entrega de los Premios Campoamor. Este año con una celebración especial pues ya son 10 los que se vienen celebrando.

Para acercarse a la verdadera dimensión de estos Premios hay que tener en cuenta, al menos, dos premisas. La primera, se premian espectáculos líricos. Y la segunda, estamos en España. Estas dos condiciones podrían ser contradictorias, pero la importancia que están alcanzando estos Premios Campoamor y la tradición lírica española, deberían ser suficientes para que algunos se planteasen situarlos dónde les corresponde, entre las grandes Galas y Premios de otras disciplinas artísticas que se desarrollan en nuestro país.

Este año la director de escena ha estado a cargo de Joan Font, director de Comediants, que con el circo, como hilo conductor, llenó de magia el escenario y la sala del Campoamor.

La Gala contó con dos maestros de ceremonia, la soprano Silvia Vázquez y el barítono Borja Quiza, que se desenvolvieron por el escenario con simpática soltura, intercalando arias con la presentación de los premiados. Las sorpresas en forma de magia y acrobacias llegaron con Raúl Rodríguez Alegría, Albert Ubach y Raquel Ferri.

En la parte alta del escenario se había colocado una cocina en la que el maestro pastelero Jacinto Rama y su ayudante elaboraban la tarta del décimo cumpleaños de la gala. Tarta que sería repartida entre el público al finalizar el acto.

Con todos estos elementos, lírica, cocina, magia y circo, empezó a transcurrir una gala que solo en algunos momentos fue un poco lenta, pero en la que la brillantez y los premiados fueron los protagonistas.

El premio a la cantante revelación fue para la soprano aragonesa Ruth Iniesta, que arriesgó con un aria de Mignon, de Thomas.

Siguió la entrega del Premio a nueva producción de ópera española o zarzuela, para “El terrible Pérez”, de Tomás López Torregrosa y Joaquín Valverde (hijo). El premio lo recogió el maestro Antón García Abril.

El Premio contribución al mundo de la lírica y Premio especial del jurado llevaba una gran carga de profundidad, pues se le otorgó al Teatro Villamarta de Jerez, que está pasando por serias dificultades debido a las veleidades presupuestarias y políticas. Y no es el único, solo recordar lo que ocurre con la Ópera en La Coruña.

Hubo también algunas ausencias. No asistieron Laurent Pelly, premio al mejor director de escena, ni Michel Plasson, Premio a la mejor dirección musical. Este último al haber sufrido un accidente en estos días. Tampoco asistió la norteamericana Joyce Didonato, premio a la cantante femenina de ópera, pero sí envió un vídeo de agradecimiento.

La simpatía la puso el Premio a la cantante de ópera española o zarzuela, la alemana Nicola Beller Carbone, quien apareció por el pasillo central interpretando la borrachera de La Périchole, de Offenbach. Cambiando de registro inmediatamente para ofrecernos un aria de Ariadne auf Naxos, De Strauss.

La emoción y la intensidad llegaron con Gregory Kunde, Premio al mejor cantante masculino de ópera. Este estadounidense, del que disfrutamos con frecuencia en nuestro país, se marcó un “Vesti la giubba” del Pagliacci de Leoncavallo que puso la carne de gallina.

La otra gran sorpresa de la noche fue la presencia del bajo-barítono galés Bryan Terfel. Llegó apenas unos minutos antes de salir a escena a recoger su premio y regalarnos dos piezas, una lied y una canción popular galesa que nos hizo a todos sentir la añoranza de su tierra.

Otro emotivo momento fue la entrega del Premio especial a toda una carrera a la grandísima Fiorenza Cossotto, que fue, por cierto, la única que tuvo la oportunidad de dirigirse al público y agradecer su premio. Este último premio dio paso a un apoteósico final. Todos los premiados sobre el escenario entonando el “brindis” de la Traviata.

A la salida una banda de música y las luces de una verbena ofrecían zarzuela y pasodobles para acompañar la salida del teatro. Llovía y hacía frío, pero un público participativo y una ciudad con la experiencia de saber hacer muy bien las cosas importantes, dejaron de manifiesto que la lírica en España está en nuestra raíz cultural y cuando se ofrece con calidad y generosidad al público, adquiere su verdadera dimensión socio-cultural.
Texto: Paloma Sanz
Fotografía: I. Martínez/ D. Arienza
Vídeo: TPA (Televisión del Principado de Asturias)

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