Entevista a la mezzosoprano Varduhi Abrahamyan

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Entrevista a Varduhi AbrahamyanSiempre bajo la influencia de la música en su Armenia natal, Varduhi Abrahamyan cambió su afición al pop por el amor a la lírica. Desde entonces, no deja de evolucionar y de pisar, cada vez con más fuerza, los escenarios más importantes del mundo. En los últimos meses está visitando nuestro país interpretando a diversos personajes, Isabella, de L´italiana in Algeri, Carmen o la Princesa de Éboli en Don Carlo. Una gran variedad de roles gracias a las versátiles cualidades de
su voz.

Brío Clásica: Viene de una familia de músicos, por lo que queda claro el origen de su afición pero, ¿cuándo se dio cuenta que su instrumento era su voz?

Varduhi Abrahamyan: Efectivamente, me siento afortunada por haber vivido la música desde que tengo uso de razón gracias al hecho de que mi padre fuera tenor profesional; él nos enseñó, tanto a mi hermana –que es soprano- como a mi, a amar la música. En realidad yo tenía intención de seguir un camino diferente al de la lírica -¡me encantaba y sigo amando la música pop!- pero en una ocasión la maestra de canto de mi hermana me escuchó cantar y me dijo que mi voz podía dar mucho más de sí. Eso me animó a ir al Conservatorio en Armenia –mi país natal, donde estudié canto lírico durante siete años- y a partir de ese momento me enamoré de la ópera ¡fue literalmente un flechazo! Después me marché a Francia para ampliar mi formación matriculándome en el Conservatorio de Marsella. Con mucho trabajo y dedicación tuve la oportunidad de iniciar mi carrera en la Opéra de Paris. Fue como un sueño hecho realidad.

B.C: Su repertorio es muy amplio, belcanto, barroco, Verdi, Chaikovski… No debe ser nada fácil cambiar de registro, ¿cómo lo hace?
V.A: Ciertamente, mi repertorio es variado y esto hace que disfrute mucho más de mi carrera. Es siempre un reto cambiar de registro pero en realidad, a pesar de la dificultad, con el tiempo y la experiencia te vas acostumbrando. La técnica es siempre la misma, solo hay que adaptarla a cada estilo, que tiene sus exigencias y particularidades. Es necesario, eso sí, conocer en profundidad cada estilo. Cambiar de estilo entre producciones es un trabajo muy interesante como intérprete y lo disfruto muchísimo.

B.C: Si tuviera que elegir un repertorio más concreto, ¿por cuál optaría, belcanto, barroco…? ¿Cuál sería el motivo de esta elección?

V.A: Me resulta complicado escoger uno porque tengo la suerte de que me gusta todo el repertorio que canto 🙂 Procuro siempre que en mi agenda haya algún título de Rossini, un genio que admiro y que compuso para la cuerda de mezzosoprano; mi voz se adapta perfectamente a su música, tanto al Rossini bufo (como Isabella de L’Italiana in Algeri que he disfrutado muchísimo el pasado diciembre en Barcelona) como el serio que tantas otras veces he cantado (Semiramide, La donna del lago). Pero también amo a Bizet y su Carmen o la Olga de Eugene Onegin de Chaikovsky (el hablar ruso me permite también afrontar el repertorio ruso) o el repertorio barroco que brinda Händel con Alcina o Ariodante. Ahora estoy metida en ensayos de mi primera Éboli del Don Carlo en Las Palmas y solo puedo decir una cosa: ¡Viva Verdi! :-).

B.C: Posee unos graves muy poderosos, se dice que está más próxima a una contralto que a una mezzosoprano, ¿cómo describiría las características de su voz?

V.A: Por naturaleza mi voz tiene una tesitura amplia, es cierto, y ello me permite afrontar un repertorio de mezzosoprano muy variado. Me siento muy afortunada por ello.

B.C: En diciembre ha debutado en el Liceu de Barcelona con Isabella, un rol que debutó en París en 2014, ¿Cómo ha abordado ahora a la chispeante protagonista de L´italiana in Algeri?

V.A: Isabella es un personaje delicioso. Es una mujer de personalidad fuerte y muy práctica, que afronta con mucha inteligencia todas las situaciones complicadas que se le ponen por delante. Lo cierto es que me divierte muchísimo interpretarla porque desde el punto de vista actoral tiene muchísimos matices y es todo un reto. Como siempre me meto de lleno en la psicología de los personajes que interpreto, Isabella me ofrece infinidad de posibilidades como actriz y como cantante. La canté por primera vez en la Opéra de Paris precisamente con el maestro Riccardo Frizza en el foso, con quien me he vuelto a encontrar en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona para la producción de L’Italiana in Algeri, aquí con dirección de escena de Vittorio Borrelli. Ha sido una experiencia magnífica, tanto por el trabajo realizado junto a mis compañeros de reparto como la sintonía que he sentido con el teatro y el público barcelonés.

B.C: ¿Había trabajado antes con Riccardo Frizza? ¿qué destacaría de su dirección en esta producción?

V.A: Es un director que conoce el repertorio italiano en general y el bel canto en particular como pocos en el mundo. Es siempre un gran placer trabajar con él porque entiende a los cantantes y sus necesidades y con su dirección pone a la orquesta como mejor vehículo para que los cantantes nos sintamos cómodos y podamos lucirnos.

B.C: Después del Liceo, llegó en enero a Oviedo para representar Carmen, un rol que conoce bien. Se trata de una mujer poliédrica, en ella se alojan muchas mujeres. ¿Cómo es la Carmen de Varduhi Abrahamyan?

V.A: Carmen es un rol que llevo en la piel y que me ha dado muchas alegrías a lo largo de mi carrera. Lo he cantado tantas veces que siento que conozco cada rincón de la partitura de Bizet, pero lo fascinante de mi trabajo es que cada vez que la interpreto descubro un nuevo detalle, un nuevo matiz, que hace que esté en constante crecimiento y evolución. Se trata de un ser libre y que sigue sus propias reglas; es una mujer seductora, misteriosa, encantadora y ama lo prohibido ¡Vive cada momento hasta sus últimas consecuencias! En ella coexisten la libertad, la femme fatale, el drama, infinidad de sentimientos. Por este motivo permite afrontarla desde muchos puntos de vista, tanto vocal como actoralmente.

B.C: A la hora de preparar un rol como este, ¿hay alguna otra Carmen en la que se fije o le sirva de inspiración o referencia?

V.A: Carmen es un personaje operístico tan universal que resulta difícil no tener referencias; hay varias mezzosopranos a lo largo de la historia que la han cantado y que yo he admirado, pero al final mi versión de Carmen viene inspirada directamente desde mis emociones, y así con todos los roles que interpreto. No sabría hacerlo de otra forma.

B.C: Y, sin salir de España, debuta el rol de Princesa de Éboli de Don Carlo en Las Palmas de Gran Canaria, ¿cómo es el proceso de elección de un nuevo personaje? ¿qué le atajo de esta Princesa de Éboli?

V.A: Éboli es el primer rol de mezzosoprano dramática que asumo y es todo un reto, difícil pero al mismo tiempo una experiencia emocionante. Se trata de un personaje histórico y en estos casos procuro siempre investigar, leer, ir a la fuente original para empaparme de su carácter y poder vivirlo y sentirlo mío encima del escenario. Siento una gran emoción de haberlo incorporado ahora, en un buen momento, y seguramente con el tiempo iré incorporando otros roles verdianos.

B.C: En su profesión, ¿ha cumplido ya algún sueño?

V.A: He cumplido varios sueños y tengo todavía muchos por cumplir. No sabría vivir sin sueños; estos, junto con el amor de mi familia, son los que me dan fuerza y energía para sentirme feliz.

Entrevista: Paloma Sanz

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