La Quincena Musical de San Sebastián

La Quincena Musical de San Sebastián clausura su 79 edición con un concierto sinfónico, el segundo protagonizado por la WDR Sinfonieorchester de Colonia en la presente edición. La Orquesta alemana interpretará hoy el “Réquiem” de Berlioz acompañada por el Orfeón Donostiarra y el tenor Maximilian Schmitt, bajo la dirección de Jukka-Pekka Saraste. Este concierto puso fin a una edición que un año más ha superado las 90 propuestas, entre conciertos y actividades paralelas.

El Auditorio Kursaal ha sido, también en esta edición, uno de los espacios fundamentales de la Quincena Musical. El Auditorio ha registrado 6 llenos absolutos y se ha alcanzado un 91% de ocupación. La recaudación total de taquilla asciende a 952.000 euros brutos, En cuanto al número de espectadores, cerca de 37.000 asistentes disfrutaron de las distintas propuestas de esta 79 edición.

De entre las propuestas programadas en el Auditorio, destacan los éxitos obtenidos por las dos representaciones de “La Creación” de la Fura dels Baus (2 y 3 de agosto) que inauguraron la edición del festival con todas las entradas agotadas. También registraron llenos absolutos el concierto de la Rotterdams Philharmonisch Orkest (24 de agosto), el ofrecido por la Budapest Festival Orchestra y el Orfeón Donostiarra (27 de agosto) y el estreno de “Amoria”, el proyecto más reciente de las pianistas Katia y Marielle Labèque, que repasa 500 años de música vasca y reúne en torno al dúo a un nutrido grupo de músicos vascos. También el concierto de hoy sábado de la WDR Sinfonieorchester de Colonia y el Orfeón Donostiarra con el que se clausura la 79 edición ha colgado el cartel de entradas agotadas.

La segunda propuesta escénica de esta edición supuso la recuperación de un título de Rossini en el 150 aniversario de su muerte: los días 11 y 13 de agosto, la Quincena Musical presentó la ópera “La italiana en Argel” en una coproducción de la propia Quincena, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial. La nueva versión de Joan Anton Rechi trasladaba la acción a la década de los 40 y presentaba una especie de representación dentro de una representación con tintes de revista.

El Auditorio Kursaal ha sido, asimismo, un lugar de reencuentros, celebraciones y momentos para el recuerdo. El sábado 18 de agosto la Orquesta Sinfónica de Euskadi y la Coral Andra Mari abrieron el ciclo sinfónico de esta edición bajo la dirección de Christian Zacharias, un asiduo de la Quincena que regresaba en su doble faceta de pianista y director. El 22 de agosto, la NDR Elbphilharmonie Orchester de Hamburgo volvía a San Sebastián treinta y cinco años después de su primera y única actuación en el festival; bajo la dirección de su principal director invitado, Krzysztof Urbanski, al final del concierto la NDR sorprendió al público con la interpretación del “Agur Jaunak”. La Rotterdams Philharmonisch Orkest (24 de agosto), junto a su titular Yannick Nezet-Seguin, que se despide ahora de la que ha sido su orquesta en los últimos diez años, se reencontró con el público de la Quincena en el contexto de la gira internacional con la que conmemora su centenario; la Quincena quiso sumarse a la celebración con la interpretación del “Zorionak zuri”, y su equivalente en neerlandés, por parte de la Escolanía Easo. También la Budapest Festival Orchestra, que ofreció sendos conciertos los días 27 y 29 de agosto, es una orquesta habitual en la Quincena, no en vano revisitaba el festival por quinta vez en la última década; en el primero de los dos conciertos, su director, Ivan Fischer, agradeció la acogida del público con la versión original de la “Danza húngara nº4” de Brahms, a la que pusieron voz los músicos de la orquesta. El espectáculo “Amoria” resultó una exitosa recopilación de música vasca que ha supuesto el encuentro sobre el escenario de las hermanas Labèque con músicos vascos como el contratenor Carlos Mena o el grupo Hegiak y la Escolanía Easo; este primer proyecto de las pianistas con esta agrupación coral parte de su colaboración de Sir John Eliot Gardiner en la Quincena de 2016: Katia Labèque narró en la presentación de “Amoria” que fue él quien les habló de la Escolanía Easo, “el mejor coro infantil del mundo”, en palabras del director británico. Esta anécdota viene a confirmar la relevancia de la Quincena como punto de encuentro entre coros locales y artistas internacionales.

El Teatro Victoria Eugenia ha acogido en esta edición tres citas muy diferentes entre sí: un recital a cargo del pianista francés Alexandre Tharaud, con obras de Couperin, Debussy y Satie (6 de agosto); el concierto “Diálogos célticos” en el que Jordi Savall y Carlos Núñez profundizaron en las raíces célticas de música tradicional de Escocia, Irlanda, Euskadi y Galicia (20 de agosto); y el espectáculo de danza “Les nuits barbares” de la Compañía de Danza de Hervé Koubi, un ejercicio de fusión de las diferentes culturas que han poblado la zona del Mediterráneo a lo largo de los siglos (28 de agosto). Tanto “Diálogos Célticos” como “Les nuits barbares” merecieron una gran acogida por parte del público, que agotó las entradas para ambos espectáculos.

Avance de la programación de la 80 edición de la Quincena Musical de San Sebastián

En 2019 la Quincena Musical de San Sebastián alcanza su edición número 80. Para celebrarlo, se viene trabajando ya en el diseño de una programación que incluirá, entre otros, los conciertos de la London Philharmonic Orchestra, bajo la dirección de Juanjo Mena y con el pianista Javier Perianes, y la Orquesta de París y el Orfeón Donostiarra, dirigidos por Daniel Harding. La ópera elegida para su representación en la próxima edición de Quincena es “Madama Butterfly”, de Puccini, en una nueva coproducción con el Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial.

Quincena Musical

La 77 edición de la Quincena Musical de San Sebastián tuvo ayer un final grandioso, protagonizado por la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS), el Orfeón Donostiarra y el Orfeón Pamplonés, acompañados por las formaciones vocales infantiles Escolanía Easo y Easo Araoz Gazte. Casi 440 personas, entre músicos y cantantes, subieron al escenario del Auditorio Kursaal -ampliado para la ocasión- para ofrecernos el monumental “Te Deum” de Hector Berlioz, una obra de arquitectura sonora de dimensiones imponentes. El maestro Víctor Pablo Pérez fue el encargado de clausurar una edición que ha ofrecido más de 70 propuestas, entre conciertos y otras actividades, que han sido disfrutadas por miles de aficionados.

El Auditorio Kursaal ha sido, como en ediciones anteriores, uno de los espacios fundamentales de la Quincena Musical. El éxito de afluencia de público se repitió en dicho escenario en varias ocasiones: ha habido 7 llenos absolutos, y una ocupación del 95%, lo que supone un aumento de 2 puntos con respecto a las cifras registradas en la pasada edición, si bien es cierto que el número de conciertos programados en este espacio ha disminuido de 13 a 10. En cuanto a la media de ocupación de los tres conciertos que no han colgado el cartel de completo, cabe señalar que esta media de ocupación se ha situado en el 84,42%.

La recaudación total de taquilla asciende a 795.390 euros brutos. Se mantiene, por tanto, el nivel de ingresos del pasado año, en relación al menor número de actividades programadas en espacios como el Auditorio Kursaal y el Teatro Victoria Eugenia. En cuanto al número de espectadores, la 77 edición ha contado con 35.333 asistentes.

Sir John Eliot Gardiner, fundador de formaciones con la solera del Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists, fue el encargado de abrir la programación del Auditorio Kursaal, y lo hizo acompañado de la Escolanía Easo (5 de agosto). Gardiner deleitó al público del Kursaal con una de las obras religiosas más grandiosas de la historia de la música: la “Pasión según San Mateo” de Bach. La cita con la danza llegó de la mano del Ballet del Gran Teatro de Ginebra, compañía que nos ofreció su particular versión de “Tristán e Isolda” (7 de agosto), una de las últimas creaciones de la coreógrafa Joëlle Bouvier, inspirada en la ópera de Wagner. Otro de los momentos brillantes de esta Quincena fue el que se vivió con la ópera “Don Giovanni” de Mozart (13 de agosto). La emblemática ópera contó con un equilibrado elenco liderado por Christopher Maltman e Irina Lungu. La Budapest Festival Orchestra de Ivan Fischer abrió el desembarco sinfónico del festival, ofreciendo tres actuaciones en el Auditorio Kursaal. La ‘orquesta residente’ de la presente edición ofreció tres conciertos completamente diferentes: el programa del 20 de agosto contempló obras de Stravinsky, Bartók y Dvorak. En su segunda intervención (21 de agosto), la formación húngara contó con el apoyo del Orfeón Donostiarra y el Orfeoi Txiki para abordar la “Tercera” de Mahler. El tercer concierto (23 de agosto) se centró en la figura de Mozart y algunas de las obras que éste compuso durante su último año de vida. Para interpretar una de esas obras, el sobrecogedor “Réquiem”, la orquesta estuvo acompañada por la formación belga Collegium Vocale Gent. La formación Balthasar-Neumann, que actuaba por primeva vez ante el público donostiarra (24 de agosto), ha sido, tal vez, una de las sorpresas más gratas de esta edición. El director de orquesta Thomas Hengelbrock se puso al frente de esta formación que acudió al festival con sus dos agrupaciones -coro y ensemble-, ofreciendo un programa compuesto por dos grandes obras: la “Pastoral” de Beethoven y la “Misa de la Armonía” de Haydn. Las obras de Beethoven volvieron a adquirir una especial presencia en la doble cita ofrecida por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt el pasado fin de semana en el Auditorio Kursaal. El maestro Philippe Herreweghe, uno de los principales representantes del movimiento historicista en la interpretación musical, se puso al frente de esta formación para presentar dos programas: en el primero (27 de agosto), centrado en la “Novena” de Beethoven, la orquesta alemana contó con el apoyo de la Coral Andra Mari. El violonchelista británico Steven Isserlis convenció al público gracias a una deliciosa interpretación del “Concierto para violonchelo nº 1” de Haydn, una de las obras que integraban el programa del 28 de agosto. La OSE y la BOS se reunieron ayer (31 de agosto), por primera vez en la historia de la Quincena, para afrontar, bajo la batuta de Víctor Pablo Pérez, la clausura del festival. 439 personas se subieron al escenario de un abarrotado Auditorio para ofrecernos un programa compuesto por obras de Berlioz, ‘Aita Madina’ y Sorozabal. En esta ocasión histórica, las dos orquestas vascas estuvieron arropadas por el Orfeón Donostiarra, el Orfeón Pamplonés, la Escolanía Easo y Easo Araoz Gazte.

El Teatro Victoria Eugenia se convirtió, una vez más, en espacio íntimo para 3 propuestas (una menos que el año pasado) de perfil muy variado: la actuación del pianista ruso Nikolai Lugansky (6 de agosto), el recital del contratenor vitoriano Carlos Mena y su grupo Capilla Santa María (22 de agosto) y el espectáculo infantil “La casa flotante” de la compañía La Maquiné (30 de agosto). En esta última cita se registró la ocupación máxima de la sala.

Un año más, se vuelve a constatar que los distintos ciclos que conforman la Quincena siguen gozando de buena salud. Es el caso del Ciclo de Música Antigua, que además de contar con sus fieles seguidores, es capaz de atraer a nuevos asistentes edición tras edición al Convento de Santa Teresa. El ciclo, cuyos beneficios se han destinado a la asociación Juneren Hegoak, ha celebrado esta edición su XXV aniversario, registrando un 92% de ocupación. La música italiana estuvo presente en varios de los programas del ciclo que se sumó, por otro lado, a los actos conmemorativos del 400 aniversario del fallecimiento de Cervantes y Shakespeare (Conductus Ensemble, 8 de agosto).

Es reseñable, asimismo, el notable éxito de afluencia del Ciclo de Jóvenes Intérpretes, que ha alcanzado una ocupación del 90%. Una vez más, el Palacio Miramar ha sido un valioso escaparate para impulsar las carreras de las y los intérpretes más jóvenes. Una amplia selección de programas ha dado cabida a repertorios y estilos dispares, en este ciclo en el que el alumnado de Musikene, a lo largo de una semana (22-26 de agosto), se acerca al público con la ilusión de ofrecer la labor que durante el curso académico desarrolla en las aulas.

Respecto al Ciclo de Órgano, uno de los más seguidos y más fructíferos de la Quincena, destacar que sigue manteniendo su popularidad y asistencia, con cerca de 4.500 espectadores que han acudido a los 12 conciertos que se han llevado a cabo en templos donostiarras y del resto de Gipuzkoa. Juan Paradell, organista de la Capilla Sixtina del Vaticano, protagonizó uno de los conciertos más esperados. 600 personas acudieron, el 8 de agosto, al recital que ofreció en la Iglesia San Vicente de San Sebastián, en el que se llevó a cabo el estreno de la obra “Quadri da Pinocchio” de Luca Salvadori (obra encargada por la Quincena Musical). Abarrotada estuvo, también, la Catedral del Buen Pastor, el 10 de agosto, en la actuación ofrecida por los organistas Marie-Bernadette Dufourcet y Naji Hakim. 800 personas asistieron al estreno de las obras “Denbora” (de M.B. Dufourcet) y Zortziko (primer movimiento de la obra “Hiru Euskal Dantzak”, de N. Hakim, encargada por la Quincena Musical). Loreto Fernández Imaz, por su parte, estrenó “Regina Caeli” -partitura escrita por Fernando Gonzalo– en la Iglesia de San Ignacio (11 de agosto).

El Ciclo de Música Contemporánea Musikagileak sigue perfilándose como plataforma en el campo de la creación más innovadora. Se ha registrado una asistencia ligeramente superior a la de la pasada edición (más de 490 personas, cuando el aforo de la sala es de 120 personas). El ciclo ha sorprendido, una vez más, con las apuestas más transgresoras, y ha acogido el estreno de dos partituras de Jagoba Astiazaran y Gabriel Loidi. El primer estreno -el de la obra “…Como la mar”, compuesta para vibráfono por J. Astiazaran- tuvo lugar en el concierto del 29 de agosto, de la mano del percusionista Miquel Bernat & Espacio Sincro. La obra “Cuarteto nº 4” de G. Loidi se estrenó en el concierto que ofreció Cuarteto Bretón el 30 de agosto.

El ciclo viajero por excelencia del festival, la Quincena Andante -en la que se han ofrecido, en total, 17 conciertos-, ha seguido su camino para llegar, este año, a los territorios de Lapurdi, Navarra, Álava y Gipuzkoa, obteniendo una respuesta más que satisfactoria por parte del público. Cabe destacar el proyecto en el que unieron sus fuerzas musicales los coros Newman Sound del Labrador (Canadá) y Easo Abesbatza, formaciones vocales que ofrecieron 4 conciertos en homenaje a los balleneros vascos. Pasai San Pedro, Orio, Getaria y Senpere (23-26 de agosto) fueron las localidades elegidas para celebrar estos encuentros inspirados en la herencia marítima. Ofrecieron un programa que combinaba el folclore de Terranova con el folclore vasco, al tiempo que estrenaron dos obras escritas para la ocasión: “Ternua” de Ángel Illarramendi e “In the Heart of the Sea” de Kathleen Allan. Mención especial merece, asimismo, el gran éxito cosechado por el polifacético violinista armenio Ara Malikian en el Santuario de Arantzazu (25 de agosto), que congregó a más de 1.200 espectadores agotando todas las localidades.

Como novedad, señalar, además, que este año se ha querido aumentar la oferta musical dirigida al público infantil y juvenil, razón por la que se han creado nuevos apartados como el de Kantu Kontari, es decir, sesiones de cuentacuentos con acompañamiento musical que han tenido lugar todos los sábados de Quincena en el Foyer del Auditorio Kursaal. Por ese mismo motivo, las actividades de la Jornada Infantil (30 de agosto) se prolongaron a la jornada de clausura del festival (31 de agosto) y, además, se ha seguido apostando por iniciativas como Ordu Gaztea o Musikeler (25 y 26 de agosto), que parecen haber echado raíces entre el público más joven de la Quincena.

Avance de la programación de 2017

La organización del festival trabaja ya en la programación de su próxima edición. La Orquesta Filarmónica de la BBC -bajo la dirección de Juanjo Mena será la encargada de inaugurar la 78 Quincena Musical. Será la primera vez que actúe, esta orquesta, en el marco de la Quincena. El cierre del festival llegará de la mano de la Cincinnati Symphony Orchestra, por lo que la presencia de la música americana estará garantizada en el programa de la próxima edición. La joven pianista china Yuja Wang ofrecerá un recital en el Teatro Victoria Eugenia. En cuanto a la cita con la ópera, se confía en poder volver a programar ópera escenificada en el Auditorio Kursaal.  

www.quincenamusical.eus

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