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El baile poderoso de Eduardo Guerrero regresa a las tablas de Flamenco Real

EDUARDO GUERRERO

El bailaor gaditano Eduardo Guerrero presentará en el Teatro Real, los próximos días 19 y 20 de mayo, una revisión de su espectáculo Retorno, una creación sencilla e íntima en la que rememora sus primeros pasos en el flamenco, los palos en los que se inició, el descubrimiento del arte, la guía inspiradora de su abuela Dolores.

Retorno es un espectáculo sin argumento. En él, el bailaor nos deja acompañarle en una historia en la que afloran los recuerdos con una mirada puesta en la esencia del flamenco para derivar en formas más contemporáneas y personales.

La crítica especializada ha calificado Retorno como una obra brutal y radical, en la que Eduardo Guerrero hace gala de su técnica portentosa, su zapateo poderoso, sus giros perfectos y, sobre todo, su elegancia y estilos característicos. Su fuerza interpretativa, que los expertos definen como “bailar con las vísceras”, y su estilo depurado, han sido, sin duda, una de sus mayores aportaciones a la evolución del arte flamenco.

Retorno contará con la belleza del sonido de la guitarra de Francisco Javier Ibáñez, de reconocido talento y capacidad interpretativa, acompañado por las voces de Samara Montañéz y Pilar Sierra, dos cantaoras curtidas en tablaos y escenarios de medio mundo.

Guerrero comenzó a bailar, con tan sólo seis años, en la escuela de Carmen Guerrero. Allí aseguró los cimientos de un arte que construiría estudiando danza española en el Conservatorio de Danza de Cádiz, además de formarse en danza contemporánea y clásica, para pasar después a su desarrollo en profundidad junto a maestros como Mario Maya, Antonio Canales y Manolo Marín, entre otros.

A partir del 2002 empieza a trabajar con grandes artistas del panorama nacional que valoran su indudable calidad, su capacidad física y su técnica depurada, desarrollando papeles principales en la Compañía de Aida Gómez, Eva Yerbabuena, Rocío Molina, el Ballet Nacional de España, Javier Latorre o Rafael Aguilar.

En 2011 obtuvo el 1er Premio del Concurso Coreográfico de Conservatorios Profesionales, con su coreografía Mayo. A partir de ese momento se suceden los reconocimientos: Premio Desplante del Festival de las Minas de la Unión (2013); Premio del Público del Festival de Jerez, espectáculo Guerrero (2017); Premio Pata Negra (2018) y Premio Fiver, Internacional Dance Film Festival, con Symphony of the body (2019).

Es el momento de este gran bailaor que, con una estética actual, un profundo conocimiento de la esencia del flamenco, su talento, su físico y su gran carisma, conmueve y emociona, triunfando allá donde baila.

Imagen © Luis Malibrán