Ópera en familia: El gato con botas

El gato con botas

El próximo fin de semana, sábado, 1 de abril, y domingo, 2 de abril, a las 11.00 y a las 13.00 horas el Teatro Real volverá a presentar El gato con botas, ópera infantil del compositor catalán Xavier Montsalvatge (1912-2002) basada en el cuento homónimo de Charles Perrault (1628-1703), en una exitosa coproducción del Teatro Real con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la ABAO y la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera, que ha triunfado en todos los teatros desde su estreno en 2005.

Montsalvatge, con la complicidad de Néstor Lujan, autor del libreto, creó en el verano de 1947 una ópera de verdad, “mitad ópera bufa y mitad ballet”, para los más pequeños, en la que no falta de nada: cinco cantantes solistas, una nutrida orquesta en el foso, obertura, arias, dúos, recitativos y ballet.

Inspirándose en los personajes travestidos de la ópera italiana del siglo XVIII, Montsalvatge destina el papel protagonista del gato a una mezzosoprano, lo que dio pie a que Emilio Sagi ─en la dirección de escena─, y Ágatha Ruiz de la Prada ─en la escenografía y figurines─, transformaran al gato en una gata seductora y avispada, que sorprende al público desde su primera aparición, llevándolo, con su gracia y guiños cómplices, hasta el esperado final feliz con boda, festejos y mucha algarabía.

La mezzosoprano Marisa Martins vuelve a encarnar a esta “gata vampiresa”, secundada por el tenor David Menéndez (el molinero), el barítono Gerardo Bullón (el rey), la soprano Paloma Friedhoff (la princesa) y el bajo Felipe Bou (el ogro). Les acompañan tres bailarinas ─Cristina Arias, Silvia Martín y Carmen Angulo─ y el bailarín 2 encarnando a los conejos, al pájaro y al león, con una divertida coreografía de Nuria Castejón.

Esta “ópera de magia en un acto y cinco escenas”, como la designó su compositor, vuelve al Real con todo su color y humor, mostrando el vigor y vigencia de esta deliciosa partitura, cuya riqueza musical y dramatúrgica es capaz de seducir no sólo a los más pequeños, como a toda la familia.

SINOPSIS

Cuadro primero

Un pobre molinero se lamenta de que sólo le haya tocado por herencia un gato. Éste le consuela suplicándole que, si le respeta la vida y le proporciona unas botas, una espada de hueso y un sombrero de hidalgo, conseguirá para él una fortuna, un reino y la mano de una graciosa princesa. El molinero accede a complacer los deseos de la pequeña bestia, que ha logrado consolarle en sus desdichas.

Cuadro segundo

El molinero acude a una cita con el gato, provisto del sombrero de hidalgo, la espada y las botas. El gato canta a lo lejos una alegre canción pidiendo su nueva indumentaria, y el molinero se la entrega. No tarda en aparecer tocado con chambergo y altas botas. El molinero asiste extrañado a la primera parte de sus hazañas, que consiste en la caza de unos conejos que mete en su zurrón.

Cuadro tercero

En el palacio del rey, pobre y sordo, al que rodea una graciosa princesa y una extraña corte. Llega el gato, al que el rey confunde con un ejército enemigo, y le ofrece los conejos como presente de un imaginario Marqués de Carabás, del que dice ser el criado. El rey acepta tan delicado obsequio, mientras el gato dice a la princesa que para ella trae un mensaje en el que su amo le declara su encendido amor. La princesa queda subyugada por el calor de la misiva y por la gentileza con que se expresa el gato, y le ruega que transmita a su amo la emoción que le han causado sus palabras.

Cuadro cuarto

De nuevo en el bosque, el gato pide al molinero que se meta en el río. Muy poco convencido, el molinero acepta al fin y, cuando se sumerge en el agua, el gato da grandes voces de socorro que son oídas por el rey y toda su corte, de caza por aquellos lugares. Al saber, por indicación del gato, que el que se ahoga es el Marqués de Carabás, el rey da orden de salvarlo y pide a su chambelán que le ofrezca sus ropas. Una vez rescatado, el Molinero recibe el respeto de toda la corte como Marqués de Carabás. El gato, ante el estupor del molinero, dice a toda la comitiva que visiten al marqués en su castillo.

Cuadro quinto

En el palacio encantado del ogro. Este monstruo de tres ojos y cinco pies está perplejo por la osadía del gato, que ha logrado introducirse en sus dominios, y se dispone a comerse a la pequeña bestia cuando ésta tienta su orgullo pidiéndole antes unas demostraciones de su poder. Ante la insistencia del gato, el ogro accede a convertirse en león, después en pájaro y por último en ratón; el gato aprovecha para matarlo de un zarpazo. La muerte del ogro coincide con la llegada de la comitiva real y del molinero convertido, por la astucia del gato, en marqués de Carabás y dueño del castillo del ogro. El rey, maravillado por tanto prodigio, le ofrece al molinero la mano de la princesa. La boda se celebra con alegres bailes. El gato comunica al público que su misión ha terminado y que sólo le queda tumbarse a dormir en el trono que ha ganado para su amo, el marqués de Carabás.