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Josep Ramon Olivé y Victoria Guerrero debutan en el Ciclo de Lied

CNDM 21-22. LIED. JOSEP-RAMON OLIVE. VICTORIA GUERRERO

Desde hace unas temporadas el Teatro de la Zarzuela, en colaboración con el Centro Nacional de Difusión de la Música (CNDM), está dando cabida en su popular Ciclo de Lied a nuevos intérpretes de este género. Aunque jóvenes, algunos ya están consagrados, como puede ser el caso de Sabine Devieilhe o Anna Lucia Richter, de las que hemos disfrutado recientemente en este mismo Ciclo. Otros son verdaderamente debutantes, como es el caso que nos ocupa. Teniendo además en cuenta que el género liederístico no tiene en España una larga tradición, el hecho de que nuestros protagonistas sean nacionales, aporta a este debut un plus de interés.

El programa ha sido tan atractivo como variado y un tanto arriesgado, precisamente por la variedad de estilos. Y quizá haya sido este punto el más delicado. Beethoven para empezar, concretamente An die ferne Geliebte (A la amada lejana), formado por seis obras de gran belleza. Después Schubert, con seis canciones sobre poemas de Rückert. La segunda parte se inició con Fauré, cambio de idioma y de registro, La bonne chanson, sobre nueve poemas de Verlaine. Para terminar, seis obras de Strauss de los opus 27 (dos), opus 10 (una) y opus 19 (tres). 

Josep-Ramón Olivé comenzó sus estudios de violonchelo, piano y canto en La Escolanía de Monserrat. Posteriormente estudió dirección coral y canto clásico en la Escuela Superior de Música de Cataluña y continuó su formación vocal en la Guildhall School de Londres con Rudolf Piernay, participando después en clases magistrales de Graham Johnson, Gerald Finley, Kurt Widmer, Josep Bros, Luigi Alva y Teresa Berganza. Fue nominado como joven artista Oxford Lieder en 2015 y formó parte del aclamado proyecto Le Jardin des Voix de William Christie y Les Arts Florissants en 2017. El lied no es nuevo para él, habiendo abordado ya varios importantes ciclos de Brahms, Mahler, etc.

Aparecen en él cualidades casi fundamentales para este género, como un buen e intencionado fraseo, una técnica sólida, volumen de voz más que apreciable y una muy buena dicción en francés y sobre todo en alemán, algo fundamental para abordar con rigor un lied.

Ser joven, además, tiene la ventaja del camino que por delante se tiene para mejorar. Sobre todo, en la presencia sobre el escenario, una mejor y mayor matización, para dar a cada obra el carácter que precisa. Pero hay material suficiente para anotar estos nombres y esperar asistir a su evolución en próximas temporadas en este mismo ciclo.

Junto a Olivé ha debutado al piano Victoria Guerrero, todo un hallazgo en este recital. Siempre perfectamente atenta a la voz, ha descrito con frescura y precisión el carácter de cada obra. Especialmente Beethoven y Strauss. Ha demostrado una gran delicadeza y generosidad en el acompañamiento.

Nacida en Jerez de la Frontera, ha recibido clases de pianistas de la talla de Joaquín Achúcarro, Nino Kereselidze, Claudio Martínez Mehner, Edward Wolanin, Tibor Szász y Ángel Sanzo, entre otros. Ha actuado en conciertos como solista en distintas ciudades de la geografía Andaluza. Terminó sus estudios de piano con Óscar Martín en el Conservatorio Superior de Sevilla. También ha sido pianista repetidora con el coro del Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera. Ha sido galardonada con el premio a la mejor pianista en los prestigiosos concursos Das Lied-International Song Competition en Heidelberg en 2017 y Paula Salomon-Lindberg-Liedwettbewerbs en la Universität der Künste Berlin en 2015.

El recital terminó con dos propinas, la primera una obra en catalán del barcelonés Ricard Lamote de Grignon (1872-1949), interpretada con exquisito gusto por Josep Ramon Olivé. La segunda una nana da Manuel de Falla, dada la inminente paternidad del barítono catalán.

Una muy buena iniciativa de los organizadores del ciclo, la de incorporar jóvenes promesas, que esperamos ver en sucesivas temporadas.

Fotogrsfía © Rafa Martín