Lisette Oropesa arrolla en el Teatro de la Zarzuela

Lisette Oropesa, Zarzuela

Durante más de una hora estuvo Lisette Oropesa saludando y fotografiándose con los fans, que la esperaban a la salida del Teatro de la Zarzuela el lunes 23, tras su recital de “Zarzuela de ida y vuelta”. Y es que Oropesa se ha convertido casi en un fenómeno de masas allá por donde actúa. Aún se recuerda en Madrid, entre otras actuaciones, su Lucia di Lammermoor en el Teatro Real, hace ya tres temporadas, junto a Javier Camarena.

Era la primera vez que la soprano norteamericana actuaba en el Teatro de la calle Jovellanos, estrenando además repertorio. Nada menos que un programa íntegramente de zarzuela, y destacar sin duda el esfuerzo y el interés de Oropesa por cantar estas emblemáticas piezas del género, convenientemente mezcladas con obras de marcado carácter hispano-cubano.

Demostró una vez más la gran versatilidad de su voz, capaz de abordar nuevos géneros e interpretarlos de manera brillante. O habría que decir, apabullante. Sus cualidades vocales son evidentes. No existe nada en la partitura, ni fuera de ella, que se le resista. Mantiene unos agudos y sobreagudos excepcionales, un centro homogéneo y unos graves muy consistentes. Y una de sus mayores cualidades, teniendo en cuenta su ligereza, un volumen de voz más que apreciable. Aunque en algunos momentos sonó un poco engolada, utiliza a la perfección el legato y la media voz. Mantiene impecable su buena dicción y gestiona con brillantez y generosidad el fiato.

Estuvo acompañada al piano por un enérgico Rubén Fernández Aguirre. Y es que no resulta fácil acompañar al piano a una fuerza tan arrolladora como Lisette Oropesa. Interpretaron obras de Barbieri, Falla, Joaquín Nin, Jorge Ankermann, Sorozabal, Lecuona, Rodrigo, Carlos Imaz, Manuel Penella, Gonzalo Roig y Piazzolla al piano de Fernández Aguirre.

Su cercanía con el público la llevó a tener momentos muy simpáticos, llegando a contar algún chiste. También tuvo el detalle de pedir que la Zarzuela sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Todo cuenta en este empeño común.

El éxito de Lisette Oropesa fue absoluto. Tras salir varias veces a saludar a un público en pie, ofrecieron tres propinas. La primera fue una habanera cubana. Después interpretó “Las carceleras”, de la zarzuela Las hijas del Zebedeo, de Ruperto Chapí. Y por último una obra poco conocida, una pieza del El húsar de la guardia, de Amadeo Vives, llena de dificultades, coloraturas y sobreagudos que fueron muy apreciados y premiados por el público que no dejaba de aplaudir.

Sin duda uno de los grandes éxitos que se han visto en este Teatro en muchos años. Esperemos que no sea el último y que Lisette Oropesa incluya al Teatro de la Zarzuela entre sus habituales.

Fotografía: Elena del Real