Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

 

Entrevista Franco Vassallo

Era apenas un niño cuando un profesor le escuchó cantar por los pasillos del colegio. Inició entonces sus estudios de música y su interés por las artes y las humanidades, las grandes pasiones de Franco Vassallo. Meticuloso hasta el extremo preparando sus personajes, llega al Liceu de Barcelona con Aida y nos brinda un Amonasro lleno de intensidad y dramatismo. Nos habla de ello en esta entrevista para
Brío Clásica.
ENTREVISTA FRANCO VASSALLO / BRÍO CLÁSICA
B.C: Sus comienzos fueron muy originales: le escuchó un profesor cantar de manera casual en los pasillos de la escuela. Si no hubiera sido así, ¿se habría decidido igualmente por la música y el canto? ¿Cómo fue ese inicio?
F.V: A estas alturas, con la experiencia de estos años a mis espaldas, es difícil decir lo que hubiera hecho si aquel entrañable episodio ocurrido en la escuela no hubiera sucedido, pero con toda seguridad hubiera encontrado otro camino para focalizar mi pasión por el arte, la cultura, la literatura y la filosofía. Ante todo, digamos que me considero un humanista.
B.C: ¿Podría describir las características de su voz?
F.V: Es siempre difícil hablar de la propia voz en una grabación, ya que desgraciadamente los cantantes no podemos escucharnos a nosotros mismos en vivo. Diría que la mía es franca, sincera, directa. Creo que siempre ha tenido una cierta dulzura, que aún conserva, aunque lógicamente con los años ha madurado y ha ganado en rotundidad, tomando un color más bronceado que me ha permitido afrontar un repertorio más dramático.
B.C: Sabemos de su interés y conocimiento por la dramaturgia, pieza fundamental en la ópera. Cuando se interpreta un rol en muchas ocasiones, ese personaje, ¿lo hace suyo y le imprime un determinado carácter para siempre o tiene más peso la producción y el director de escena?
F.V: La dramaturgia en el género operístico es fundamental porque la ópera es teatro y música, por lo que no puede prescindir de su parte teatral. Pero la verdad escénica de la ópera se obtiene encontrando la llave justa del personaje, que no está solo en la parte actoral sino que se obtiene también y, sobre todo, a través de la partitura, porque el compositor lo deja todo muy claro. ¡Todo está en la partitura! De hecho, estos compositores, como Verdi, no han sido nunca olvidados porque eran verdaderos genios; crearon unas obras maestras que aún hoy escuchamos y por eso se han convertido en inmortales. Tenían una capacidad intuitiva e innata de plasmar en la partitura la verdad escénica del personaje. Cuando te lo haces tuyo –en mi caso además me ha ayudado el método Stanislavski, que he estudiado– lo haces revivir a través tuyo. En el período de estudio pensamos el personaje para construirlo y darle forma, pero una vez subimos al escenario dejamos de pensar para simplemente ser él y vivir como él, es decir, en mi caso trato de mirar y sentir como el personaje; lo dejo fluir. Los intérpretes racionalmente sabemos qué está sucediendo en la escena y lo que pasará después, en cambio el personaje no lo sabe, por eso hay que vivirlo y reaccionar de forma verdadera ante todo lo que le está sucediendo. Es algo complejo, pero al mismo tiempo apasionante, muy parecido a lo que siente un actor, aunque nosotros, los cantantes, tenemos además la ventaja de apoyarnos en la columna sonora, la música, que describe la situación que estamos viviendo y ofrece a nuestra actuación una fuerza expresiva increíble. Por otro lado, también tenemos la desventaja de que si estamos acatarrados no nos queda otro remedio que salir y cantar [risas].
B.C: A partir del 13 de enero está participando en la producción del Liceu de Aida, de Verdi, con la dirección musical de Gustavo Gimeno y la escenografía de Mestres Cabanes. ¿Qué Amonasro vamos a ver en el Liceu?
F.V: Cuando llego a los primeros ensayos naturalmente ya siento que el personaje corre por mis venas; lo siento mío y me he hecho una idea completa del rol que obviamente tengo que contrastar con el director de escena; trato siempre de encontrar un equilibrio entre la idea que tiene él del personaje y la que tengo yo. Obviamente siempre hay algunos directores con los que conecto más que con otros, pero a veces me presentan una visión del rol que, aunque de entrada no concuerde con ella, si la idea es inteligente, simplemente me dejo llevar por sus indicaciones hasta acabar haciendo mía su propuesta. En todo caso, nosotros, los intérpretes, como los directores musicales o de escena, debemos estar al servicio de la música y del compositor. Me viene a la mente una frase bellísima que Verdi le dijo al barítono Felice Varesi, que estrenó varias de sus óperas: “Te pido que por favor sirvas antes al poeta que al músico”; viniendo de Verdi me resulta fascinante, porque quiere decir que tenía un gran respeto a la realización escénica, porque era como decir: si hacemos un buen teatro la música viene sola, por eso creo que hay que tener un gran respeto por el libreto. En cuanto al Amonasro que interpreto, lo siento como un personaje intensísimo, trágico y doloroso; es un rey que Verdi nos describe e invita a interpretar con “impeto selvaggio” (ímpetu salvaje), un dato que está ahí, en la partitura; pero a veces nos olvidamos de su inmensa humanidad. En su gran momento escénico, en el dúo con Aida, su carácter práctico y determinante que debe tener como político se topa con los afectos y sentimientos; vemos a un padre que se ve obligado a pedirle a su hija un sacrificio enorme, obligándola por su pueblo a traicionar al hombre que ama. De ahí su rabia, que no es otra cosa que una reacción humana al dolor interno que siente por tener que pedirle algo tan cruel a una hija. Es un personaje que vive intensamente el dolor; al final del dúo le dice a su hija algo increíble: “Pensa che un popolo, vinto, straziato, per te soltanto risorger può” (“piensa que un pueblo conquistado, desgarrado, solo gracias a ti puede levantarse de nuevo), es decir, “todo está en tus manos y por nuestro pueblo debes hacer este sacrificio, que sé que es infame, pero no hay otro camino”. Es sin duda uno de los momentos más bellos de toda esta escena. Por otro lado, Amonasro demuestra ser un gran rey, inteligente y guerrero pese a haber sido derrotado en la batalla. Vive situaciones extremas desde el inicio al fin, ya que desde que entra en escena está casi condenado a muerte y en muy poco tiempo debe hacer de todo para conseguir sus objetivos, salvar a su pueblo y su propia vida. En resumen, estamos ante un personaje absolutamente trágico por todo lo que le sucede, pero a la vez fascinante aún siendo relativamente breve.
B.C: En 2004 interpretó a Zurga, en Les pêcheurs de perles en Bilbao, en 2008 fue Fígaro en Il barbiere di Siviglia en la Ópera de Las Palmas, en 2014 participó en I vespri siciliani en el Teatro Real interpretando a Guido di Monforte, y ahora llega al Liceu de Barcelona con Amonasro. ¿Por qué han sido tan espaciadas sus actuaciones en España?
F.V: Además de los compromisos que usted cita, en realidad debuté en España con I vespri siciliani en la Ópera de Bilbao en 2001 y también canté Ernani en Las Palmas de Gran Camaria en 2005 e I Puritani en Menorca en 2008. En todo caso, y en comparación a la carrera que he hecho en otros países, es cierto que mi presencia en España ha sido escasa, pero no ha sido por mi voluntad, porque lo cierto es que adoro este país y me encanta trabajar aquí; simplemente ha sucedido lo habitual en estos casos: a veces llegan ofertas en épocas en las que estás ocupado y el tiempo va pasando sin que coincidan las agendas.
B.C: ¿Cómo se siente más cómodo, con la intensidad expresiva y vocalidad contundente de Amonasro o la ligereza y brillantez de Fígaro? ¿Cómo se abordan técnicamente roles tan diferentes?
F.V: Como la antigua escuela del “canto sul fiato” decía, no están reñidas estas dos formas de cantar e interpretar, es decir, es importantísima la ductilidad vocal; hay que poder pasar de un rol brillante a uno dramático y viceversa, sobre todo cuando el instrumento te lo permite. Cuando la voz con la experiencia y madurez está lista para afrontar el repertorio dramático, es importante regresar de vez en cuando al repertorio belcantista para mantener la elasticidad y el squillo, así evitamos que la voz se vuelva pesada. Recordemos que los cantantes del pasado cambiaban del repertorio ligero al pesado con una rapidez pasmosa; creo simplemente que teniendo un mínimo de tiempo, si mantienes la voz en el lugar adecuado, sin forzar, puedes cambiar sin mayores problemas. Este año felizmente he vuelto a interpretar a Figaro (Il barbiere di Siviglia) en la Ópera de Hamburgo viniendo de interpretar Rigoletto, y me he encontrado rápidamente cómodo en la frescura y la elasticidad adecuada casi naturalmente y sin ningún trabajo previo. Lo que llamamos “memoria muscular” funciona siempre. En definitiva, no hay que forzar nada porque el sonido se vuelve pesado, solo hay que mantener la voz siempre alta y en la máscara.
B.C: Parece que cada vez cuesta más encontrar voces verdaderamente graves. De ser así, ¿a qué cree que es debido?
F.V: Creo que la voz que ciertamente es difícil de encontrar es la del verdadero bajo profundo; hoy en día predomina más el bajo-barítono, pero no sabría decir un motivo preciso. Las voces graves –a veces, no siempre– tienden a cantar de forma natural porque la voz ya suena por sí misma, sin necesidad de aplicar toda la técnica que sin duda sí necesitan las voces más agudas para que suenen bien. Esto a veces hace que las carreras de las voces más graves sean ligeramente más cortas, a no ser que trabajen la técnica con un buen maestro. En cualquier caso, el trabajo técnico es imprescindible para todas las cuerdas, y no siempre es gracias a contar con un buen profesor. Como decía el mío, no es solo importante un gran maestro, sino que ese gran maestro debe encontrar al gran alumno.
B.C: Teniendo en cuenta la evolución de su voz y de su canto, ¿qué nuevos roles tiene en mente para temporadas futuras?
F.V: Me gustaría seguir explorando el verismo y el repertorio pucciniano, como La fanciulla del West, Gianni Schicchi, Paglicci o Cavalleria rusticana, por ejemplo, pero al mismo tiempo mantener el repertorio verdiano que para el barítono es básico, y por supuesto el bel canto. Próximamente cantaré Il pirata, Lucia di Lammermoor y Roberto Devereux, un repertorio que para mí es fundamental para seguir manteniendo la voz dúctil.
B.C: ¿Habrá que esperar cuatro años más para volver a escucharle en España?
F.V: ¡Ojalá que no! Espero de corazón estar por lo menos cada año en algún teatro español.
Franco Vassallo

Después de consolidar su carrera como uno de los grandes intérpretes del bel canto romántico, Franco Vassallo se ha convertido en uno de los más importantes representantes del repertorio verdiano de la actualidad. El barítono italiano debuta en enero en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona con su inigualable Amonasro, el padre de la protagonista de la popular ópera Aida de Verdi.

Es precisamente en el repertorio verdiano en el cual Vassallo concentra su actividad en la actualidad, siendo considerado como una referencia en títulos como Simon Boccanegra, Attila, Un ballo en maschera, Don Carlo, Rigoletto, Macbeth, Nabucco, Otello, Il Trovatore, Luisa Miller y La forza del destino, obras que ha interpretado en algunos de los teatros más importantes del mundo, de Nueva York a Milán.

Amonasro es un papel muy complicado de interpretar”, explica Vassallo, “sobre todo porque hay que dar credibilidad a la frustración de un rey destronado y humillado que, además, descubre que su hija ama al líder del ejército que devastó a su propio pueblo. Hay que saber medir la entrega y la emoción que todo ello conlleva, siempre junto a una orquesta importante que es la que Verdi imaginó para Aida”. También afirma que “Aunque el papel no es muy largo, es una de las partes más intensas y dramáticas de los grandes personajes para barítono de Verdi, con largos pasajes densos y demandantes, que requieren un gran canto legato, fraseo, robustez y un amplio rango vocal”.

Franco Vassallo actuará en el Liceu los días 14, 17, 20, 23, 28 y 31 de enero y 2 de febrero en la histórica producción de Mestres Cabanes realizada a mediados del siglo XX, una joya de la escuela catalana de escenografía.

Entre otros, más adelante le esperan una nueva producción de Don Carlo en el Festival de Pascua de Salzburgo y en la Semperoper de Dresde dirigido por Thielemann y Otello y Luisa Miller en el Comunale de Bolonia.

Web Franco Vassallo

Faust

Mañana, a las 20 horas, retransmisión en directo de Faust en la cadena de televisión Mezzo y en Radio Clásica, de RNE, que ofrecerá la ópera a los países de la UER (Unión Europea de Radiodifusión).

En el marco de su política de expansión internacional y de su decidida apuesta por llevar la ópera a todos los rincones de España, el Teatro Real incrementa notablemente su oferta audiovisual en los más distintos soportes: proyecciones en salas de cine comerciales, edición DVD y Blu-Ray, retransmisiones en cadenas de televisión y radio, plataformas online, pantallas al aire libre, auditorios, museos, polideportivos, centros escolares, etc.

Después del éxito de la película documental El corazón del Teatro Real, estrenada el pasado 23 de septiembre en 95 salas, octubre arranca con la proyección de Aida en más de 50 salas de cine comerciales de España, Europa y Estados Unidos, gracias a un acuerdo con la distribuidora Rising alternative, que pondrá en su red nacional e internacional también otras dos aclamadas producciones del Teatro Real: Madama Butterfly, en marzo de 2019, y La Traviata en mayo del mismo año. Estas óperas se podrán ver en Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Eslovaquia, Estonia, Holanda, Italia, Republica Checa, Suiza y, en Norteamérica, Canadá y Estados Unidos. (ver lista adjunta).

La Traviata y Madama Butterfly llegarán también a China -40 importantes salas de cine de 10 grandes ciudades- en el marco del convenio del Teatro Real con la National Centre for the Performing Arts (NCPA) de Pekín, que también proyectará las producciones en sus auditorios.

A lo largo de la temporada están previstas también otras proyecciones en cines nacionales e internaciones de producciones que triunfaron en el Teatro Real, como Billy Budd, de Benjamin Britten ─Opera Award 2018─, Street Scene, de Kurt Weill y Faust, de Charles Gounod, actualmente en escena.

Se incrementa la distribución nacional e internacional de DVDs del Teatro Real: en septiembre ha salido al mercado el DVD y Blu-Ray de Billy Budd, ganadora del Opera Award 2018. Le seguirán, en los próximos meses, Muerte en Venecia y Gloriana, también de Benjamin Britten, y Rodelinda, de Händel.

Asimismo, prosigue la retransmisión de las producciones del Teatro Real, en directo y en diferido, en cadenas de televisión y plataformas digitales de todo el mundo, gracias a los convenios firmados con importantes canales, como ARTE Concert, Mezzo, Classica Stingray.

ARTE Concert incluirá producciones del Teatro Real en su selecta oferta de ópera y Mezzo sigue ofreciendo en directo y on demand producciones del Teatro Real.

En el ámbito de su colaboración con el Teatro Real Radio Clásica, de RNE, retransmitirá en directo Faust, de Charles Gounod, e Idomeneo, re di Creta, de Wolfgang Amadeus Mozart, y ofrecerá en diferido Only the sound remains, de Kajia Saariaho; Turandot, de Giacomo Puccini; Das Rheingold, de Richard Wagner; La Calisto, de Francesco Cavalli; Agrippina, de Georg Friedrich Händel; La peste, de Robert Gerhard, y Giovanna d’Arco, de Giuseppe Verdi. Asimismo, Faust, Idomeneo y La Calisto se retransmitirán a los países miembros de la UER (Unión Europea de Radiodifusión). Los conciertos líricos serán emitidos en diferido.

Con esta activa y ambiciosa política de producción audiovisual se incrementa notablemente el catálogo de óperas disponibles en Palco Digital, la plataforma online del Teatro Real.

Aida 1

Aida 2

Aida 3

Aida 4

Aida 5

Aida 6

Algunas de las óperas más famosas y representadas del repertorio, no son precisamente las más fáciles de actualizar. Estamos acostumbrados a ver casi todas las grandes óperas situadas en distintos momentos, lugares y épocas. Todas menos una, Aida. Casi imposible situarla en una época distinta a la que hace referencia, mucho menos cambiar su ubicación y sacarla de las riveras del Nilo, donde Verdi situó alguna de sus más brillantes e íntimas escenas.Lejos y superados ya los tristes años de galeras, Aida (1871) es una de las óperas de madurez de Verdi anterior a sus dos ultimas composiciones, Otello y Falstaff. Habían pasado cuatro años desde Don Carlos y Verdi había reunido ya la fama y riqueza suficiente como para no componer sin motivos lo suficientemente estimulantes para él.

Ismael Pachá, virrey de Egipto, se disponía a celebrar por todo lo alto en 1869 la apertura del Canal de Suez. Encargó al arquitecto italiano Pietro Avoscani la construcción de un gran teatro de ópera en El Cairo. Y claro, para la inauguración de este teatro Pachá quiso contar con la participación del famoso compositor italiano. Verdi rechazaba una y otra vez la oferta de Pachá que piensa en probar suerte con otros compositores como Gounod o Wagner. En aquel momento, uno de los colaboradores contratados para este proyecto, el director de la Ópera Cómica de París, Camille Du Lucle, envió a Verdi parte del argumento de Aida. En ese momento Verdi acepta la oferta para componer esta obra y elige a Antonio Ghislanzoni como libretista. Una de las decisiones que se tomaron sobre el libreto fue sustituir la “t” de Aita, nombre original en egipcio, por la “d” de Aida, para facilitar la dicción de los cantantes. El 24 de diciembre de 1871 se estrena en El Cairo con un éxito extraordinario. Los intérpretes fueron Antonietta Pozzoni Anastasi como Aida, Eleonora Grossi, como Amneris, Pietro Mongini, como Radames, Francesco Steller, como Amonasro y Paolo Medini, como Ramfis. Los fastuosos decorados, que también contribuyeron al éxito, estuvieron a cargo de Philippe Chaperon, Edouard Despléchin, Jean Baptiste Lavastre y Auguste Rubé.

Verdi no viajó al estreno de su Aida en El Cairo, no soportaba los viajes en barco, pero disfrutó con el tremendo éxito (salió a saludar 32 veces) que dos meses después supuso su estreno en la Escala de Milán. En esta ocasión la protagonista fue Teresa Stolz, no en vano era en aquel momento amante del compositor.

Muchas Aidas ha habido desde entonces. Alguna, como la que se ha representado en el Teatro Real estos días, repiten. La producción que Hugo de Ana creó para el estreno de la segunda temporada del Teatro tras su reapertura, ha sido revisada para esta temporada de celebraciones. Quieren con ello, como dice su director Joan Mataboch, mirar al pasado para reivindicar su historia. En esta actualización se ha utilizado el vídeo tratando de dar un aspecto tridimensional a las imágenes. Para ello se ha colocado como siempre esa especie de velo en boca de escenario que, de alguna manera, amortigua la proyección de las voces. Los detalles de la escenografía han sido cuidados escrupulosamente, sobre todo en las reproducciones de algunos elementos como columnas o pirámides. Pero el resultado final es de un abigarramiento escénico que resulta agobiante por momentos. Hay un exceso en todo aquello que requiere delicadeza como el decorado, los adornos, el vestuario o el maquillaje. Todo esto envejece en lugar de actualizar la producción.

La escasa dirección de actores contribuye a la confusión que se aprecia en escena. No se por qué ese empeño en llenar el escenario de centenares de actores al mismo tiempo, sin razón o criterio evidente que lo justifique. Bailarines, coro, esclavos y cantantes intentaban moverse con el consiguiente ruido sobre un suelo lleno de trampas. Tampoco ayudaban a mantener el ritmo de la obra las pausas para los cambios de escena. Ni siquiera los momentos más íntimos consiguieron una atmósfera de recogimiento.

La dirección musical de Nicola Luisotti estuvo llena de teatralidad. Se nota su profundo conocimiento de la obra y del compositor. Es muy meritorio que mantuviera el equilibrio entre la orquesta y los cantantes con tantos elementos de distracción por medio.

Tres son los repartos que han afrontado estas 17 representaciones de Aida que, con alguna que otra sustitución, han generado multitud de combinaciones. La que nos tocó en suerte no se puede decir que tuviera su noche, pero salvaron con dignidad la situación, cosa que se agradece. Ana Lucrecia García, soprano hispano-venezolana que tuvo que sustituir como Aida a la armenia Lianna Haroutounian, no tuvo una fácil papeleta junto a su Radamès, Fabio Sartori. Ambos cumplieron, con dificultades, con sus respectivos papeles.

La Amneris de Daniela Barcelona nos supo a poco. Hacía mucho que no la escuchábamos en el Teatro Real. Dejó destellos de su poderoso centro y agudos vigorosos. Fue la más inspirada en el aspecto dramático, sobre todo en ese último acto lleno de intensidad dramática.

Resaltar el Amonasro de Ángel Ódena que estuvo a gran altura y fue, junto a Barcelona, lo más aplaudido por un frío público que, tal vez, tenía mayores expectativas puestas en esta Aida tan llena de excesos.

Daniela Barcellona

En plena celebración del Bicentenario del Teatro Real y cuando se cumplen veinte años de su reapertura, la gran mezzosoprano Daniela Barcellona regresa al coliseo madrileño para interpretar Amneris en la ópera Aida, de Giuseppe Verdi.

Daniela Barcellona, considerada por las máximas autoridades en Rossini como la mejor mezzosoprano rossiniana de los últimos veinte años, que marcó un punto de inflexión en la historia interpretativa del rol de Tancredi, ha decidido extender su repertorio actual más allá del belcanto: “Estoy siguiendo el desarrollo natural de las demandas vocales y físicas que caracterizan este momento de mi vida”.

La famosa mezzo italiana, que emocionó al público valenciano por su poderío vocal y escénico en su debut del rol de Amneris, y con su memorable interpretación en la Arena di Verona, hizo exclamar a la crítica “Grandissima Daniela Barcellona! Abbiamo finalmente trovato l’Amneris areniana che aspettavamo da anni!”, regresa al Teatro Real, para interpretar, una vez más, a la princesa egipcia, tras su extraordinario éxito en el pasado Festival de Salzburgo junto a la Filarmónica de Viena y bajo la batuta del maestro Riccardo Muti, quien la llamó horas antes de su actuación como Amneris en el célebre escenario del Großes Festspielhaus, donde, tras un largo viaje en coche, brilló con luz propia.

Los próximos días 9, 15 y 20 de marzo, tendremos ocasión de disfrutar de la actuación de Daniela Barcellona en el Teatro Real de Madrid, bajo la dirección musical de Nicola Luisotti, compartiendo escenario con la soprano Lianna Haroutounian (Aida), el tenor Fabio Sartori (Radamés) y Ángel Ódena (Amonasro). Casi 300 artistas (entre solistas, coro, bailarines, actores y orquesta), en la revisada producción original de 1998, que firma el argentino Hugo de Ana.

Entre sus compromisos más inmediatos, cabe destacar el estreno de Falstaff, en la Staatsoper Unter den Linden, con dirección escénica de Mario Martone y dirección musical de Daniel Barenboim, Semiramide en la Bayerische Staatsoper, La Gioconda en la Deutsche Oper Berlin, la Petite messe solennelle en el Rossini Opera Festival y la Messa da Requiem de Verdi, con la Chicago Symphony Orchestra y Riccardo Muti. Además, este mes de marzo, saldrá al mercado su nuevo proyecto discográfico en el que interpreta el rol de Arsace, en una grabación íntegra de Semiramide de Rossini (Opera Rara), junto a Sir Mark Elder y la Orchestra of the Age of Enlightenment.

Daniela Barcellona

Aida

Entre los días 7 y 25 de marzo se ofrecerán 17 funciones de Aida, con la gran producción concebida por Hugo de Ana para la inauguración de la segunda temporada del ‘nuevo’ Teatro Real, en octubre de 1998, que desvelaba al público las enormes dimensiones y las excepcionales capacidades técnicas de su flamante escenario.

Las 8 funciones de entonces, dirigidas por Luis Antonio García Navarro (1941-2001), se unían a las 353 que tuvieron lugar en las temporadas anteriores al cierre del teatro, en 1925. Durante ese periodo el popular título verdiano fue el más representado en el Real, siendo Giuseppe Verdi (1813-1901) el compositor preferido del público madrileño.

En la presente temporada de conmemoraciones ─los 200 años del bicentenario y los 20 años de su reapertura─, el Teatro Real mira, pues, a su historia pasada y reciente a través de la reposición de Aida, uniendo a este auto-homenaje otro más simbólico a Pedro Lavirgen (1930). Este gran tenor no pudo interpretar en el Real a los personajes que lo distinguieron ─como Radamès, de Aida, con el que debutó en La Scala de Milán─ porque el apogeo de su brillante carrera trascurrió durante el período en que el coliseo de la Plaza de Oriente fue sala de conciertos y las óperas se representaban en el vecino Teatro de la Zarzuela.

Con el estreno de Aida en El Cairo, en 1871, Giuseppe Verdi, sexagenario y con 25 óperas en su haber, culminaba aparentemente una carrera prolífica (que luego duraría hasta los 80 años), con una partitura muy efusiva, pero también honda e intimista, en la que afloran los temas recurrentes en su obra: el triángulo amoroso, el trasfondo político y social, la prepotencia de los dictadores, la humillación de los oprimidos, los sentimientos paterno-filiales, los celos, los amores prohibidos, la traición, la soledad, la muerte…

Desde el punto de vista compositivo, Aida también refleja la veteranía de Verdi: su dominio de la escritura vocal, ─privilegiando los dúos y números de conjunto, en detrimento de las arias─; la genial utilización de la orquestación para obtener efectos dramatúrgicos; la yuxtaposición de momentos de recogimiento y de esplendor; y la pericia en la articulación de grandes números corales y coreográficos con inspiradas melodías solistas, de gran aliento y profundo dramatismo.

Es precisamente esta dualidad entre la espectacularidad de las escenas de masas ─con el imperio egipcio, ejércitos, faraones, esclavos, sacerdotisas, invasores, prisioneros, ritos religiosos, celebraciones, etc.─ y aquellas, recogidas, en las que afloran los conflictos y dramas de los protagonistas, donde radica la dificultad de la puesta en escena de Aida.

Hugo de Ana opta por una producción de fuerte poder simbólico, dominada por una colosal pirámide que sugiere la magnificencia del poder político y religioso, contrapuesta a paisajes desérticos que enfatizan la profunda soledad de los personajes, que se debaten entre sentimientos, dudas y contradicciones.

Para la actual reposición de Aida, Hugo de Ana ha revisado la producción original de 1998, actualizando elementos escenográficos y parte del vestuario e introduciendo algunas proyecciones.

Tres repartos se alternarán en la interpretación de los papeles protagonistas de Aida, con Liudmyla Monastyrska, Anna Pirozzi y Lianna Haroutounian en el rol titular; Violeta Urmana, Ekaterina Semenchuk y Daniela Barcellona como Amneris; Gregory Kunde, Alfred Kim y Fabio Sartori como Radames; y Gabriele Viviani, George Gagnidze y Ángel Ódena, como Amonasro. Estarán secundados por el resto del elenco y por el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección de Nicola Luisotti, que dirigirá su tercer título verdiano en el Teatro Real, después de sus alabadas versiones de Il trovatore y Rigoletto.

Con casi 300 artistas ─entre solistas, coro, bailarines, actores y orquesta─ y una escenografía ya histórica, Aida vuelve a Madrid entre celebraciones y homenajes, pero, sobre todo, trayendo al escenario del Real a grandes intérpretes, capaces de dar a la obra de Verdi su verdadera dimensión universal.

Temporada 17/18 Teatro Real

En la temporada 2017-2018 el Teatro Real conmemora una doble efeméride: los 20 años de su reinauguración, el 11 de octubre de 2017, y los 200 años de su fundación, el 23 de abril de 2018.

En el ámbito de estas conmemoraciones prosiguen los estrenos de óperas que nunca se interpretaron en el Teatro Real, como la colosal Die Soldaten, de Bern Alois Zimmermann, que se presentará por primera vez en España.

También engrosarán la nómina de las obras inéditas en el Teatro Real Lucio Silla de Wolfgang Amadeus Mozart, Gloriana de Benjamin Britten y Street Scene de Kurt Weill, que se verán por primera vez en Madrid, y Dead Man Walking de Jake Heggie, que se estrenará en España.

Como recuerdo a su historia pasada y reciente, se han programado La favoritetítulo que inauguró el Real─ en versión de concierto, y Aida, con una puesta en escena revisada de la célebre producción dirigida por Hugo de Ana en 1998.

La creación actual estará representada por el estreno mundial de El pintor, de Juan José Colomer, con libreto y dirección de Albert Boadella, en colaboración con los Teatros del Canal.

Con el fin de seducir a nuevos públicos y a una audiencia más amplia y diversificada en su temporada festiva, el Teatro Real ha incrementado notablemente las funciones de sus títulos más populares del repertorio lírico como La bohème, Carmen, Lucia di Lammermoor y Aida.

En el marco del Bicentenario el Real reafirma su ambiciosa apuesta por las nuevas tecnologías audiovisuales para llevar la ópera a todo el mundo con retransmisiones en monumentos, plazas, auditorios y ayuntamientos de toda España, retransmisiones en redes sociales, centros escolares, cines y en su plataforma Palco Digital, destacando, en el ámbito internacional, sus proyectos pioneros en Latinoamérica y China.

Asimismo, proseguirá el diálogo con otros tipos de música, cuya manifestación más destacada es el Universal Music Festival, del que se celebrará la cuarta edición.

La programación de DANZA estará compuesta por cuatro espectáculos: Carmen, por el Víctor Ullate Ballet (Teatros del Canal); Sorolla, por el Ballet Nacional de España; coreografías de Jacopo Godani por la Dresden Frankfurt Dance Company; y una nueva producción de El lago de los cisnes, por The Royal Ballet.

En la programación de EL REAL JUNIOR destaca el estreno de cinco nuevas producciones del Teatro Real para diferentes edades ─Mi madre la oca, Cine antiguo con músicas nuevas, La cara oculta del piano, la ópera El teléfono, o el amor a tres y el ballet Pulcinella─, la reposición de la ópera Dido & Eneas, a Hipster Tale y de El desván de los juguetes.

El Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la tutela de su director musical Ivor Bolton ─con Pablo Heras-Casado como principal director invitado y Nicola Luisotti como director asociado─, ampliarán notablemente su repertorio, afirmando el creciente prestigio de los cuerpos estables de la institución

Se editarán dos libros sobre la historia del Real: Joaquín Turina desvelará al lector los entresijos del Teatro desde 1997 y Rubén Amón recorrerá los 200 años de su historia a través de sus artistas, hechos y anécdotas.

En el ámbito de la celebración de sus efemérides, el Teatro Real ha impulsado la realización, la próxima primavera, de la primera reunión internacional del WORLD OPERA FORUM, que convocará a 150 teatros de ópera de todo el mundo, y de un acto conmemorativo que evocará el hecho histórico de que el Teatro Real fuera sede del Congreso de los Diputados entre 1841 y 1850.

ÓPERA

Siguiendo la estela de su historia, la nueva programación pretende enriquecer el repertorio del Teatro Real con títulos imprescindibles que todavía no figuran en su acervo musical, como Die Soldaten, de Bern Alois Zimmermann, que por su gran complejidad, dimensión y número de intérpretes sigue sin estrenarse en España 52 años después de su creación.

Esta magna obra del siglo XX, que nació marcada por la imposibilidad de ponerse en escena dilatando los límites de la ópera, sobresale en una programación cuyo marco conceptual es, precisamente, la noción de límite, de frontera como lugar de indefinición y tránsito, clave en el devenir y evolución de los estilos, formas, estéticas y lenguajes artísticos.

Pablo Heras-Casado asumirá el gran reto de dirigir este ambicioso estreno, con una aplaudida coproducción de la Ópera Cómica de Berlín y de la Ópera de Zurich, con dirección escénica de Calixto Bieito.

Lucio Silla, escrita en el siglo XVIII, se ubica también en un espacio resbaladizo entre dos estilos: aunque Mozart la compuso con apenas 16 años, su estructura clásica está ya impregnada de licencias formales que marcarán el lenguaje pre-romántico en el que desembocará la genial producción operística del compositor. Esta ópera, de 1772, nunca se representó en el escenario del Real, por lo que su presentación con el mismo tándem que acaba de triunfar en RodelindaIvor Bolton en la dirección musical y Claus Guth, en la escénica─ reparará una deuda del Teatro con Mozart y con el público de Madrid.

Enlazando el reciente éxito de Billy Budd con el estreno, la próxima temporada, de Gloriana, el Teatro Real prosigue la presentación de la magnífica producción operística de Benjamin Britten iniciada desde su reapertura. En esta ocasión Ivor Bolton estará acompañado del prestigioso director de escena escocés David McVicar, en una nueva coproducción con Londres (ENO), Nápoles, Amberes y Valencia, cuyo estreno será en Madrid.

Gloriana se encuentra también en la frontera incómoda entre el compromiso con la celebración de la coronación de Isabel II de Inglaterra, en 1953, y el personal lenguaje dramatúrgico de Britten, cuya partitura fue incomprendida y marginada, pese a su indudable calidad artística, que el Teatro Real quiere reivindicar.

Otra obra limítrofe de mediados del siglo XX, arrinconada por su mestizaje, es Street Scene de Kurt Weill, que se encuentra entre el musical y la ópera, sin lograr un espacio confortable entre ambos. Denominada por su autor “ópera estadounidense”, se estrenó en Broadway en 1947, pero no volvería a sus salas.

Basada en la obra homónima de Elmer Rice, ganadora de un premio Pulitzer, Street Scene es una lograda síntesis entre la ópera europea y el teatro musical americano, destilando la tradición musical de ambos mundos, entre los que se encontraba su autor, Kurt Weill, judío alemán afincado en Estados Unidos. La obra se estrenará en Madrid en una nueva coproducción con las Óperas de Colonia y Monte-Carlo, con dirección musical de Tim Murray ─que vuelve al Real después de su exitosa lectura de Porgy and Bess─, y puesta en escena de John Fulljames, nuevo director artístico de la Ópera de Dinamarca.

Dead Man Walking, estrenada en San Francisco en el año 2000, es también una obra que reivindica “explorar un medio que no sea ni teatro tradicional ni ópera tradicional, sino una verdadera combinación de ambos: un drama musical, una ópera-musical, teatro-ópera” de acuerdo con sus autores: el compositor Jake Heggie y el dramaturgo Terrence McNally.

Basada en el libro de la hermana Helen Prejean ─que originó también la famosa película de Tim Robbins protagonizada por Susan Sarandon y Sean Penn─ la ópera incide en la entrañable y honda relación confesional que se establece entre la monja y el reo condenado a muerte, relegando a un segundo plano las cuestiones relativas a la pena capital que han dado fama al film homónimo.

Para su estreno en Madrid la ópera contará con la producción de la Lyric Opera de Chicago, con dirección de escena de Leonard Foglia y un reparto de lujo encabezado Joyce DiDonato, Michael Mayes y Measha Brueggergosman, que actuarán bajo la dirección musical de Mark Wigglesworth.

Como colofón a esta serie de óperas híbridas estará el estreno mundial, en los Teatros del Canal, de El pintor, de Juan José Colomer, prolífico y versátil compositor valenciano afincado en Los Ángeles, que debutará en la ópera con la nueva producción del Teatro Real con dirección musical de Manuel Coves y libreto y dirección de escena de Albert Boadella, que prosigue su acercamiento al repertorio lírico que se va imponiendo en los últimos años de su fructífera carrera.

Alternándose con estas propuestas fronterizas, el Teatro Real ha programado cuatro óperas del repertorio operístico, de las que se ofrecerán un gran número de funciones fuera de abono: Carmen, La bohème, Aida y Lucia di Lammermoor.

Carmen, de Georges Bizet, volverá al Real con 18 funciones y tres repartos, en una producción de la Ópera de París que recupera la puesta en escena “naturalista” y taurina de Calixto Bieito estrenada en el Festival de Peralada, en esta ocasión con dirección musical de Marc Piollet.

Dos repartos se alternarán en las 19 representaciones de La bohème, de Giacomo Puccini, en las que el Teatro Real se ha unido una vez más a la Royal Opera House, coproductora de la nueva producción que se estrenará en Londres poco antes de su desembarco en Madrid. La puesta en escena será del prestigioso director teatral inglés Richard Jones y la musical del milanés y pucciniano Paolo Carigniani. Ambos debutarán en el Real.

Para la reposición de la “super-producción” de Aida, de Giuseppe Verdi, que inauguró la segunda temporada del nuevo Teatro Real en 1998, Hugo de Ana, director de escena, escenógrafo y figurinista de la ópera, presentará una revisión de su creación anterior como un homenaje a la reciente historia del Teatro en el 20 aniversario de su reapertura. Tres repartos participarán en las 17 representaciones de la ópera, que tendrá dirección musical de Nicola Luisotti.

La producción de la English National Opera de Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti, traerá nuevamente al Real al director de escena estadounidense David Alden, que dirigió Alcina y el Otello inaugural de la presente temporada. Dos repartos se alternarán en las 15 funciones de la ópera, que estará dirigida musicalmente por el israelí Daniel Oren.

Donizetti ha sido, a lo largo de la discontinua historia del Teatro Real, uno de los compositores más programados y más queridos del público. Su ópera La favorite ─de la que existe la versión italiana La favorita─ fue la primera en subir a escena en el Teatro Real cuando abrió sus puertas en 1850. Para celebrar esta representación inaugural en el año del Bicentenario se han programado dos funciones de la ópera en versión de concierto, con dirección musical de Daniel Oren, con una Gala conmemorativa del 20 aniversario de la Reapertura del Teatro Real el 2 de noviembre.

En versión de concierto se presentarán otras dos óperas con función única: Ariodante, de Georg Friedrich Händel, con Les Arts Florissants dirigidos por William Christie, y Thaïs, de Jules Massenet, bajo la batuta de Patrick Fournillier, con Plácido Domingo en el papel protagonista para barítono.

Las óperas de la temporada ordenadas cronológicamente por las fechas originales de sus estrenos:

1735 Ariodante, de Georg Friedrich Händel

1772 Lucio Silla, de Wolfgang Amadeus Mozart

1835 Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti

1840 La favorite, de Gaetano Donizetti

1871 Aida, de Giuseppe Verdi

1875 Carmen, de Georges Bizet

1894 Thaïs, de Jules Massenet

1896 La bohème, de Giacomo Puccini

1947 Street Scene, de Kurt Weill

1953 Gloriana, de Benjamin Britten

1965 Die Soldaten, de Bern Alois Zimmermann

2000 Dead Man Walking, de Jake Heggie

2017 El pintor, de Juan José Colomer [sin estrenar]

Junto con la programación operística de la temporada se llevarán a cabo diversas actividades paralelas buscando sus vínculos con la literatura, artes plásticas, cine, fotografía, etc.

Esta interdisciplinaridad, que propicia el diálogo entre la ópera y otras formas de expresión artística, es posible gracias a la imprescindible colaboración, una vez más, de importantes instituciones culturales como: Biblioteca Nacional de España, British Council, Círculo de Bellas Artes, Escuela de Música Reina Sofía, Filmoteca Española, Fundación Juan March, Goethe Institut, Institut Français, Instituto de Historia y Museo Naval, International Institute, Museo Arqueológico, Museo del Romanticismo, Museo Reina Sofía, Real Academia de la Historia, Residencia de Estudiantes y Teatros del Canal.

GRANDES RETRANSMISIONES, SEMANA DE LA ÓPERA Y UNIVERSAL MUSIC FESTIVAL

Una de las iniciativas más importantes que desarrolla el Teatro Real para impulsar su apertura a nuevos públicos y el acercamiento de la ópera a la ciudadanía son las retransmisiones nacionales e internacionales de sus espectáculos, que se incrementarán la próxima temporada, incluyendo proyectos pioneros en China y Iberoamérica.

Así, tras el éxito y enorme repercusión de las retransmisiones realizadas en Facebook de I puritani y El holandés errante, el Teatro Real conmemorará sus aniversarios con la retransmisión en directo de Carmen, en octubre de 2017, y de Lucia di Lammermoor, en julio de 2018, en más de 200 espacios de toda España, con pantallas instaladas en plazas y edificios emblemáticos, además de la retransmisión abierta en redes sociales y plataformas online de todo el mundo.

Sus producciones más populares se proyectarán en cines de todo el país, estando ya programadas La traviata, el 16 de noviembre de 2017, y Madama Butterfly, el 10 de mayo de 2018.

Proseguirán también las retransmisiones de los espectáculos infantiles y juveniles de El Real Junior en centros escolares y cines de todas las comunidades, estando previstas las proyecciones matinales de Sueño de una noche de verano, el 10 de octubre de 2017 ─para celebrar el día internacional de la música─ y El gato con botas, el 6 de mayo de 2018, coincidiendo con los Días Europeos de la Música.

Palco Digital seguirá ofreciendo retransmisiones en directo de gran parte de las producciones del Teatro, ampliando su catálogo de espectáculos online de ópera, ballet y conciertos.

Asimismo, con el impulso del trienio conmemorativo de su Bicentenario, el Teatro Real llevará a cabo nuevas ediciones de dos propuestas artísticas muy diversificadas y ya consolidadas: la Semana de la Ópera, con una creciente participación e implicación del público, y el Universal Music Festival, en verano, que congrega a relevantes músicos de pop, rock, jazz, o flamenco para despedir cada temporada.

DANZA

La programación de danza estará compuesta por espectáculos protagonizados por cuatro compañías.

El Víctor Ullate Ballet interpretará Carmen en los Teatros del Canal, con coreografía de Víctor Ullate y música de Georges Bizet y Pedro Navarrete, anticipando las funciones de la ópera homónima en el Teatro Real.

El Ballet Nacional de España traerá al Real su espectáculo Sorolla, con coreografías de Arantxa Carmona, Miguel Fuente, Manuel Liñán y Antonio Navarro y música de Juan José Colomer, Paco de Lucía, Enrique Bermúdez, además de temas populares, con la participación de la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección de Manuel Coves.

La Dresden Frankfurt Dance Company interpretará cuatro coreografías de Jacopo Godani: Metamorphers (música de Béla Bartók), Echoes from a Restless Soul (música de Maurice Ravel), Postgenoma y Moto Perpetuo, con música de 48NORD.

The Royal Ballet cerrará la temporada de danza del Teatro Real con su nueva y esperada producción de El lago de los cisnes, con coreografía de Liam Scarlett. La música de Piotr Ilich Chaikovski será interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real en las seis funciones.

EL REAL JUNIOR, EL PROYECTO DE FORMACIÓN Y EL PROYECTO SOCIAL

El Teatro Real reafirma su compromiso con la educación, formación y consolidación del público infantil, juvenil y universitario en colaboración activa con centros educativos y universidades a través de proyectos tan diversificados como El Real Junior, el LOVA (La ópera, un vehículo de aprendizaje), el Club Joven, La Universidad a escena, los talleres La ópera al descubierto, los Cursos monográficos etc., reforzados con una política de incentivos económicos a los menores de 30 y 35 años que les permite acceder a los espectáculos por precios muy asequibles.

En la programación de El Real Junior destaca el estreno de cinco nuevas producciones del Teatro Real para diferentes edades y con distintos formatos: Mi madre la oca, con música de Maurice Ravel, en la Sala principal; Cine antiguo con músicas nuevas, con películas de Charles Chaplin y música en vivo, en la Sala Gayarre; La cara oculta del piano en la Sala de orquesta; la ópera de Gian Carlo Menotti El teléfono, o el amor a tres, en la Sala principal y Pulcinella, espectáculo de danza con música de Stravinsky en la Sala Gayarre.

 

Aida

Ramón Tebar (Valencia, 1978) debuta oficialmente como Principal director invitado del Palau de les Arts Reina Sofia con Aida, de Giuseppe Verdi, que se estrena el próximo 25 de febrero.

Se trata, no obstante, de la segunda incursión del maestro valenciano en Les Arts, según ha recordado el Intendente Davide Livermore en la presentación de esta ópera. Ramón Tebar asumió la dirección musical de las últimas funciones de Nabucco la pasada temporada, que se saldó “con éxito unánime de público y crítica”.

Aida es para Ramón Tebar un título simbólico para su regreso a Valencia como director musical en el teatro de ópera de su ciudad natal. Aida, conocida entre otras, por el aria ‘Ritorna Vincitor’, es para el valenciano una obra magistral, cargada de mensaje alrededor de las pasiones humanas y del hecho bélico, que termina con una evocación a la paz en boca del personaje de Amneris.

El centro de artes valenciano ha programado cinco funciones de Aida: los días 25 y 28 de febrero, así como el 2, 5 y 9 de marzo. Les Arts recupera el montaje de David McVicar, realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en el año 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber.

El montaje cuenta con escenografía de Jean-Marc Puissant, vestuario de Moritz Junge e iluminación de Jennifer Tipton. La coreografía es obra de Fin Walker, mientras que David Greeves es el director de artes marciales. Allex Aguilera se encarga de la dirección de escena de la reposición de Aida.

Durante su explicación de la obra, Davide Livermore ha defendido la propuesta del director de escena escocés, “como heredera de la verdadera provocación que Verdi buscaba con Aida”.

“Aida ha llegado a nuestros días como sinónimo de Antiguo Egipto, de pirámides, elefantes, camellos… pero para Verdi ese “Antiguo Egipto” no es sino el marco en el que sintetizar sus más grandes preocupaciones, entre ellas, la nación grande que oprime a la pequeña, la brutalidad del imperio para destruir al individuo y el abrumador poder de la Iglesia sobre todos los estamentos… Unas variables que Verdi jamás hubiera podido ambientar en Europa”, ha explicado Livermore.

“Ese Egipto faraónico de las primeras representaciones, -ha matizado Livermore-, ha dejado de ser exótico para nosotros”. Por eso, David McVicar recurre a una multitud de civilizaciones antiguas para crear una tierra mítica que provoque distanciamiento, rechazo y rebelión entre los espectadores ante las barbaries que Aida relata y la belleza de la partitura. “Ésa es la imprescindible función social de la ópera”, ha apuntado el Intendente.

Un sólido reparto

Aida, de Verdi, requiere, además, de unos excelentes cuerpos estables como el Cor de la Generalitat y la Orquestra de la Comunitat Valenciana, de un reparto potente, que encabezan en Les Arts las sopranos María José Siri y Lucrecia García en el rol de Aida.

Les Arts informa de que Oksana Dyka ha suspendido su presencia en Valencia por motivos de salud y será la uruguaya María José Siri, que protagonizó la pasada temporada Manon Lescaut, de Puccini, quien sustituya a la diva ucraniana en las representaciones del 25 y 28 de febrero.

La venezolana Lucrecia García cantará las tres funciones de Aida en marzo. García, que debutó en Les Arts en 2011 con Mefistofele, de Arrigo Boito, se ha revelado en los últimos años como una de las nuevas voces del repertorio verdiano.

El puertorriqueño Rafael Dávila interpreta a Radamès, capitán de la guardia egipcia. El tenor, que cantó por primera vez en Valencia junto a María José Siri en Manon Lescaut, desarrolla una intensa carrera en Estados Unidos donde, entre otros, ha trabajado con el propio Ramón Tebar.

Cierra el triángulo amoroso de Aida Marina Prudenskaya como Amneris, la hija del rey de Egipto. La mezzosoprano rusa formó parte del reparto que en 2009 interpretó por primera vez en España dos ciclos completos de Der Ring des Nibelungen, de Wagner en Les Arts.

Regresan también a Les Arts, el barítono Gabriele Viviani, que encarna a Amonasro -salvo en la representación del día 9, que canta Ionut Pascu- y el bajo Riccardo Zanellato que da vida a Ramfis, Sumo Sacerdote.

Cuatro emergentes artistas del Centre Plácido Domingo, Alejandro López, en el papel de El rey, Fabián Lara, como Mensajero, y las sopranos Federica Alfano (25, 2, 5) y Tatiana Irizarry (28, 9), que alternan el rol de la Sacerdotisa, completan el elenco de Aida.

Entradas agotadas

El Palau de les Arts Reina Sofía comunica que las entradas para Aida, de Verdi, están agotadas a dos semanas de su estreno, salvo el 5% del aforo de la sala que la ley autonómica reserva para su venta el mismo día de cada representación.

Asimismo, el público también ha agotado las 100 plazas disponibles para las visitas guiadas a Les Arts con asistencia a los ensayos de Aida los días 16 y 17 de febrero. El centro de artes puso en marcha la pasada temporada este nuevo formato de visita que permite a los asistentes conocer ‘in situ’ el trabajo previo al estreno de una producción de ópera, además de recorrer los diferentes espacios y salas que alberga el edificio diseñado por Santiago Calatrava.

Sobre Aida

Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, que se basó en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. Se estrenó el 24 de diciembre de 1871, en el Teatro de la Ópera de El Cairo.

Ambientada en Egipto, narra la historia de amor entre Aida, una princesa etíope, pero esclava en tierra de faraones, y Radamès, militar egipcio y capitán de las fuerzas que ocuparon la tierra de Aida. A este amor se oponen Amonasro, padre de la princesa etíope, que exige venganza, y Amneris, hija del rey, que desea para sí misma a Radamès.

Aida

El Palau de les Arts Reina Sofía comunica que las entradas para Aida, de Verdi, están agotadas a dos semanas de su estreno, salvo el 5% del aforo de la sala que la ley autonómica reserva para su venta el mismo día de cada representación.

Les Arts ha programado cinco funciones de Aida: los días 25 y 28 de febrero, así como el 2, 5 y 9 de marzo. El centro de artes repone su coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo.

David McVicar es el director de escena de Aida, con escenografía de Jean-Marc Puissant, vestuario de Moritz Junge e iluminación de Jennifer Tipton. La coreografía es obra de Fin Walker, mientras que David Greeves es el director de artes marciales.

Ramón Tebar debuta oficialmente como Principal director invitado del centro de artes con este título, que dirigieron en su estreno en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. Será, no obstante, la segunda incursión del maestro valenciano en Les Arts, tras dirigir las últimas funciones de Nabucco la pasada temporada.

Las sopranos María José Siri y Lucrecia García cantan el papel de la esclava Aida. Les Arts informa de que Oksana Dyka ha cancelado su presencia en Valencia por indisponibilidad y será la uruguaya María José Siri, que protagonizó la pasada temporada Manon Lescaut, de Puccini, quien sustituya a la diva ucraniana en las representaciones del 25 y 28 de febrero.

La venezolana Lucrecia García cantará las tres funciones de Aida en marzo. García, que debutó en Les Arts en 2011 con Mefistofele, de Arrigo Boito, se ha revelado en los últimos años como una de las nuevas voces del repertorio verdiano.

El puertorriqueño Rafael Dávila interpreta a Radamés, capitán de la guardia egipcia. El tenor, que cantó por primera vez en Valencia junto a María José Siri en Manon Lescaut, desarrolla una intensa carrera en Estados Unidos donde, entre otros, ha trabajado con el propio Ramón Tebar.

Cierra el triángulo amoroso de Aida Marina Prudenskaya como Amneris, la hija del rey de Egipto. La mezzosoprano rusa formó parte del reparto que en junio de 2009 interpretó por primera vez en España dos ciclos completos de Der Ring des Nibelungen, de Wagner en Les Arts.

Gabriele Viviani, que encarna a Amonasro salvo en la representación del día 9, que canta Ionut Pascu, Riccardo Zanellato (Ramfis), Alejandro López (El rey), Fabián Lara (Mensajero) junto con las sopranos Federica Alfano (25, 2, 5) y Tatiana Irizarry (28, 9), que alternan el rol de Sacerdotisa, completan el reparto de Aida.

Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, que se basó en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette.

Ambientada en Egipto, narra la historia de amor entre Aida, una princesa etíope, pero esclava en tierra de faraones, y Radamés, militar egipcio y capitán de las fuerzas que ocuparon la tierra de Aida. A este amor se oponen Amonasro, padre de la princesa etíope, que exige venganza, y Amneris, hija del rey, que desea para sí misma a Radamés.

El compositor de Busseto descubre en su interior los temas que más le preocupaban: la difícil relación padre-hija, el amor versus el honor y la obligación, y, sobre todo, el tema bélico, la nación grande que intenta aplastar a las más pequeñas.

Éxito de las visitas guiadas a los ensayos de Aida

Asimismo, el público también ha agotado las 100 plazas disponibles para las visitas guiadas a Les Arts con asistencia a los ensayos de Aida la próxima semana. El centro de artes puso en marcha la pasada temporada este nuevo formato de visita que permite a los asistentes conocer ‘in situ’ el trabajo previo al estreno de una producción de ópera, además de recorrer los diferentes espacios y salas que alberga el edificio diseñado por Santiago Calatrava.

Desde los palcos de la Sala Principal, los días 15 y 16 de febrero 50 personas, por cada turno, disfrutan de una parte de los últimos ensayos previos al estreno de Aida el 25 de febrero. Ante la excelente respuesta, Les Arts repetirá esta propuesta con motivo de los ensayos de las próximas producciones líricas: Idomeneo, de Mozart, Café Kafka, de Francisco Coll, y A Midsummer Night’s Dream, de Britten.