Después del éxito temporada pasada, el Liceu vuelve a dar la oportunidad de descubrir sus espacios más escondidos y emblemáticos como el escenario, el foso de orquesta o los camerinos, entre otros.

El director y dramaturgo David Pintó es el encargado de dramatizar esta visita que “permitirá descubrir los personajes operísticos que han pasado por el Liceu durante estos veinte años”. Ha creado un recorrido que permitirá a los visitantes descubrir todos “los personajes multicolores y fantásticos que aún resuenan en el Liceu después de estos 20 años y de centenares de producciones operísticas (Rigoletto, Aida, Carmen, Don Giovanni, Salomé…).

¡Las invitaciones se podrán conseguir aquí de forma gratuita hoy a partir de las 16h!
Tienes una cita en el Liceu el próximo domingo 1 de diciembre, de 10 a 19h con motivo de la jornada de puertas abiertas. ¡No te lo puedes perder!

Liceu

Stroppa

Después de haber inaugurado la temporada 2015/16 con un doble debut, cantando el papel de Suzuki (de Madama Butterfly) en la Opéra National de Paris, la mezzosoprano italiana Annalisa Stroppa vuelve este curso ante el público del Gran Teatre del Liceu de Barcelona para interpretar el rol de Ascanio en la poco representada ópera de Berlioz Benvenuto Cellini. La cantante debutó en el coliseo catalán en 2014 como protagonista de la ópera inaugural del curso barcelonés, conquistando los corazones de público y crítica con su entrañable Rosina de Il barbiere di Siviglia, de Rossini. En la misma temporada regresó para ofrecer su intensa Adalgisa en la popular Norma de Bellini, luciendo una vez más su talento, el aterciopelado color de su voz y la calidez de su homogéneo registro.

Benvenuto Cellini será, sin dudas, uno de los éxitos de la temporada, ya que la ópera de Berlioz contará con la dirección de escena de Terry Gilliam, del célebre grupo de humor inglés Monty Python. Ante el podio de la Simfònica del Liceu estará el director musical del Gran Teatre, Josep Pons. Compartirán escenario con la cantante italiana John Osborn, Kathryn Lewek, Maurizio Muraro, Ashley Holland, Francisco Vas y Manel Esteve.

Después de su compromiso en Barcelona, Annalisa Stroppa viajará una vez más a La Scala de Milán para participar en Rigoletto (Maddalena), a Tel Aviv como la protagonista de La Cenerentola, para regresar a España, a Bilbao, con su Rosina de Il barbiere di Siviglia y al Teatro Real de Madrid para participar en I Puritani (Enriqueta de Francia).
Info:

http://www.annalisastroppa.it/

http://www.liceubarcelona.cat/temporada-15-16/opera/benvenuto-cellini/presentacio.html

DonPascuale

Don Pasquale, ópera de Donizetti con libreto de Giovanni Ruffini, vuelve al Gran Teatre del Liceu de la mano de uno de los directores de escena más destacados del momento, Laurent Pelly. El montaje que se estrena el próximo 16 de junio es una nueva producción del Liceu en coproducción con la ópera de San Francisco y el Festival de Santa Fe de Nuevo México, donde se estrenó el pasado verano. Estará en cartel hasta el 27 de junio bajo la dirección musical de Diego Matheuz y con un doble reparto que encabezan Lorenzo Regazzi y Roberto de Candia como Don Pasquale, las sopranos Valentina Nafornita y Pretty Yende como Norina, y Juan Francisco Gatell y Antonino Siragusa en el personaje de Ernesto.

Como dramma buffo, Don Pasquale, es una de las óperas más importantes del repertorio cómico italiano, que cuenta con una música cien por cien teatral y una tradición arraigada en la Commedia dell’arte. Su estreno fue el 3 de enero de 1843 en el Théâtre Italien de París. En el Liceu se pudo ver por primera vez en 1848 y hasta su última representación, el 13 de mayo de 1986, se ha representado 89 veces en el coliseo de La Rambla.

Tras los éxitos de La fille du régiment (2010), Las cuentos de Hoffmann (2013) y Cendrillon (2013), Pelly presenta una historia a caballo entre el amor y la diferencia de edad. La obsesión de un viejo rico para casarse y negar el amor a su sobrino Ernesto con Norina es el eje central de la ópera que Pelly presenta con una impactante escenografía que acaba boca abajo. Enredos, lecciones de vida y muchos obstáculos para reencontrar un final feliz donde el doctor Malatesta consigue unir a la joven pareja después de escarmentar a Don Pasquale con un falso matrimonio.

Così

Llegaba el Così fan tutte al Liceu, del que dicen no es un teatro mozartiano. Como no sabemos muy bien qué es ser o no mozartiano, tratándose de un teatro, nos quedaremos con la duda. Quien no parece muy mozartiano es el director de escena de esta producción, Damiano Michieletto. Este joven veneciano empieza a ser conocido por sus discretas extravagancias escénicas. Unas más acertadas que otras. Y no es este Così fan tutte, que viene de La Fenice, una de sus más celebradas producciones.

La escenografía ideada por Michieletto banaliza la trama de Da Ponte. Basada nada menos que en obras de Bocaccio, Shakespeare y Cervantes. No se trata de una ópera buffa, sino de un dramma giocoso. O como bien definió René Leibowitz, una “tragedia en forma de juego”. Pero el director de escena ha creado esta vez un juego demasiado básico. No ha sabido ver la inteligente propuesta del compositor, tan dado al juego y al divertimento. Ha situado la trama en un decadente hotel de 5 estrellas del que ha calcado, esta vez con gran acierto, esa mortecina y desalentadora luz que invita siempre a salir de la habitación.

Tampoco acierta al situar sobre el escenario pequeñas tramas paralelas que lo único que hacen es distraer de la principal y de la acción de los cantantes.

Desde el foso, el inicio de la obra es prometedor. ¡Es Mozart! La obertura, siempre vigorosa, lo llena todo. Pero tras los primeros compases empieza a notarse la falta de espíritu. Ese espíritu que el compositor, maestro del juego de la infidelidad, reflejó de manera tan acertada. No existe una línea orquestal, una narración musical de la historia.
Pons no presta suficiente atención a los cantantes ni al coro. El resultado es el desamparo de los intérpretes y la desconexión entre el foso y el escenario. Sobre todo en las arias de grupo, tan importantes en esta obra. Entradas a destiempo y poca coordinación entre cantantes. Queda ausente el magistral juego de enredos e intercambios que propone Mozart en su partitura. En el segundo acto se pasa de la falta de espíritu al tedio. La mala resolución del final, que queda a medias entre la alegría y el desastre amoroso, no ayuna a dejar entre el público un buen sabor de boca.

A Juliane Banse le tocaba interpretar uno de los papeles más completos y complejos escritos por Mozart, Fiordiligi. Se requiere una soprano spinto d´agilità, con voz robusta para el abordaje de arias como Per pietà. Posee Juliane Banse un buen registro central, pero sufrió en las notas más graves. También tuvo sus dificultades en la complicada Come Scoglio. Aria con grandes demandas técnicas para la que no tuvo el aliento ni apoyos suficientes. Fue de menos a más, llegando al segundo acto con un sonido menos estridente y más ajustado.
Dorabella, contrapunto vocal de Fiordiligi, estuvo interpretada por Maite Beaumont. Una voz mucho más equilibrada y homogénea. De timbre agradable y buena línea de canto. Fue tapada en varias ocasiones por su hermana artística, pero le dio al personaje el carácter adecuado, más tímido y recatado.

Despina fue interpretada por Sabina Puértolas. Una soprano de tonalidades más agudas que las anteriores. Animó la escena con su descaro, exagerado a veces, pero le dio frescura a toda la obra. Voz amplia y expresiva. Recorría el escenario mientras sus compañeras permanecían estáticas.

La sorpresa agradable de la noche fue el joven tenor Joel Prieto, interpretando a Ferrando. Su tesitura de lírico pleno, cercano al spinto, es la más adecuada para este rol mozartiano. Cantó con notable gusto, sobre todo su aria principal, Un aura amorosa, que abordó con finura. Resolvió muy bien la cavatina Tradito, schernito, teatralmente más exigente y para la que se requieren unos buenos graves. Muy bien en el dúo con Fiordiligi en el segundo acto. Dada su juventud y la calidad de su instrumento, se adivina una brillante evolución.

Joan Martín-Royo compuso un Guglielmo sólido. Su tesitura baritonal se refuerza con unos buenos graves, que se corresponden con el personaje que describió Mozart. Su labor actoral fue meritoria y brilló en las arias. Como al resto de intérpretes, no les favoreció demasiado el vestuario ni la escenografía.

A Pietro Spagnoli le encargaron un Don Alfonso algo casposo y con poca chispa, cuando lo que requiere el personaje es una intención casi buffa. Vocalmente estuvo muy bien resuelto por Spagnoli. Un magnífico fraseo y una muy buena declamación en los recitativos. Se notan sus tablas.

Sonó estupendamente el coro del Liceu, de la mano de Conxita García, a pesar de la escasez de elementos.

Un Così fan tutte algo pobretón y desigual el que ha presentado el Liceu en esta ocasión. Mejorable en cualquier caso, pero siempre extraordinario tratándose de Mozart. No pensemos que el Liceu no es mozartiano. Démosle otra oportunidad.

Cossí

Così fan tutte, tercera y última colaboración entre Wolfgang Amadeus Mozart y el libretista Lorenzo Da Ponte, llega al Gran Teatre del Liceu bajo la dirección de Damiano Michieletto, que debuta en el Liceu con una propuesta arriesgada que se ambienta en un hotel de lujo. El dramma giocoso, que se podrá ver del 20 al 30 de mayo, está inspirado en textos de Boccaccio, Shakespeare y Cervantes, y cuenta con la dirección musical del maestro Josep Pons.
Così fan tutte es una obra con una aguda visión social de la época que aborda de una forma directa la lucha entre sexos, y específicamente la infidelidad femenina. Mozart plasmó en esta ópera un juego inmoral sobre los sentimientos y emociones de los protagonistas: las hermanas Fiordiligi y Dorabella, y los respectivos prometidos Guglielmo y Ferrando. Sin olvidar el maquiavélico Don Alfonso que enreda toda la trama con una apuesta irreverente, y su aliada Despina, criada de las dos hermanas.

Michieletto presenta, después de haber trabajado los dos otros títulos Mozart-Da Ponte, Le nozze di Figaro y Don Giovanni, un Così fan tutte revisado, con una puesta en escena actual y majestuosa, un vestuario atrevido y una escenografía que destaca por el movimiento giratorio que traslada al espectador a diversas estancias de un hotel donde se producen todos los enredos posibles. El director veneciano hace recaer sobre Don Alfonso todo el peso del elemento metateatral (el teatro dentro del teatro) y le hace estar presente durante toda la obra sentado en un lateral del proscenio, aunque el libreto no lo requiera.

Così fan tutte se estrenó en enero de 1790 en el Burgtheater de Viena y no fue hasta después de ciento cuarenta años que llegó al Liceu, aunque se pudo ver en el Teatre de la Santa Creu en 1798. La última función del Così fue el 30 de enero de 2004 con las direcciones de Bertrand de Billy (musical) y Josep Maria Flotats (escénica). Le nozze di Figaro y Don Giovanni son las dos óperas que también cuentan con el talento de Mozart y Da Ponte, una trilogía que el genio vienés inició en 1786 y que concluyó con Così.

Este Così fan tutte presenta dos repartos. Como Fiordiligi Juliane Banse y Maite Alberola; Dorabella, Maite Beaumont y Gemma Coma-Alabert; Ferrando, Joel Prieto y David Alegret; Guglielmo, Joan Martín-Royo y Borja Quiza; Despina, Sabina Puértolas y Anna Tobella; y como Don Alfonso, Pietro Spagnoli y William Berger.

Actividades complementerias:

El Gran Teatre del Liceu propone dos experiencias únicas durante las representaciones de Così fan tutte. Con la colaboración de la ginebra Hendrick’s se instalará en el Saló dels Miralls una reproducción del bar de la escenografía de la ópera para que los asistentes puedan sentirse protagonistas durante el entreacto, y una vez finalizada la función. Hendrick’s ofrece al público que se inscriba con antelación, una degustación de cócteles y gin-tonics sorprendentes al terminar la representación. Por 20 euros se podrá disfrutar de una velada única en un “bar de lujo”. Las entradas estarán a la venta en las taquillas del teatro y en la web del Liceu.

El ilustrador argentino Eduardo Relero, todo un gurú del 3D y el streetart, después de haber expuesto sus obras por las calles de Nueva York, Tokio, Roma, México, entre otras muchas ciudades, propone una instalación en el vestíbulo histórico del Liceu para que la gente interactúe durante su estancia en el Gran Teatre. La obra, original de Relero, se inspira en el mundo operístico y está construida mediante vinilos dispuestos de una forma concreta bajo el concepto de anamorfosis, una técnica utilizada para ocultar o dirigir la atención específicamente sobre algo. La composición, que se verá sobre una superficie de 6×6 metros en el suelo del vestíbulo y el mostrador, se podrá visualizar gracias a las lentes de los teléfonos móviles y de una cámara situada a 1,75 metros que permitirá a los usuarios ver el relieve de la instalación en una pantalla de plasma.

Joel Prieto

El tenor Joel Prieto, nacido en Madrid y ganador del primer premio del Concurso Operalia de Plácido Domingo, regresará a la temporada del Gran Teatre del Liceu barcelonés después de su Fenton de Falstaff ahora interpretando uno de sus papeles favoritos, el de Ferrando de Così fan tutee (Mozart), rol que debutó en 2009 en el Palau de les Arts de Valencia. Posteriormente también lo ha interpretado en la Washington National Opera, en Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, en la Palm Beach Opera y en la Bayerische Staatsoper de Múnich. “Ferrando es probablemente mi papel mozartiano favorito, y también el más que he cantado durante mi carrera”, afirma el joven tenor. “El personaje vive una gran evolución durante la ópera: al principio es un muchacho inocente y está ciego de amor por su amada Dorabella; es un romántico empedernido y cree firmemente que Dorabella le será siempre fiel. Es un papel que enmarca un cuadro muy diverso de emociones, desde una faceta cómica y de juego, hasta dolor, confusión y pasión. Vocalmente es un papel muy completo (es como un Mozart a la italiana), con una línea vocal muy expuesta. No es un papel para todo el mundo por la dificultad que conlleva en el pasaje de la voz; su balance entre registros y los matices que el rol requiere”.

Poseedor de un amplio repertorio, en la trayectoria de Joel Prieto destacan papeles belcantistas y mozartianos, habiendo debutado, precisamente, como Príncipe Tamino de Die Zauberflöte en la Deutsche Oper de Berlín en 2006, ciudad a la que regresó con ese mismo personaje a la Staatsoper Unter den Linden en 2011. En este ámbito también ha interpretado a Don Ottavio en el Don Giovanni del Festival de Salzburgo de Claus Guth y Yannick Nezet-Seguin (2010 y 2011). Con Fenton (Falstaff, Verdi) se presentó en la Royal Opera House del Covent Garden de Londres en una producción de Robert Carsen y Daniele Gatti retransmitida por televisión (2012), papel con el que debutó tanto en el Théâtre du Capitole de Toulouse (2011) como en el Gran Teatre del Liceu en Barcelona (2010).

La producción de Così fan tutte que podrá verse en el Liceu lleva la firma del aclamado regista italiano Damiano Michieletto, uno de los innovadores de la ópera de hoy. “La música de Mozart siempre me tocó de manera muy profunda”, continúa Joel Prieto. “Fue uno de los motivos que me hicieron dedicarme a esto. No es coincidencia que mi carrera haya empezado con esta maravillosa música. Los personajes mozartianos me han ayudado a conocer mi propio instrumento y a desarrollarlo no solo en la técnica, sino también en su potencial interpretativo. Además estos papeles me han dado la oportunidad de trabajar con muchos de los mejores directores de escena del mundo de la ópera: el trabajo actoral, además, es una de las razones que le da sentido a la música de Mozart. Hoy en día mi repertorio sigue expandiéndose en el repertorio italiano y francés, pero Mozart siempre estará en mi calendario de actuaciones. Es como volver a casa”.

Joel Prieto estrenará este espectáculo en el Liceu de Barcelona el 20 de mayo, interpretando además las funciones de los días 22, 24, 26, 28 y 30 de ese mismo mes.