Carátula disco Antonio Literes

El violinista barroco Daniel Pinteño, junto con la formación musical barroca Concerto 1700, de la que es director, y el aclamado contratenor Carlos Mena acaban de estrenar el disco Antonio Literes (1673-1747) Sacred Cantatas for Alto, donde recogen algunas de las obras sacras cumbres del compositor barroco mallorquín, que había permanecido en el olvido durante más de dos siglos.

Como explica el investigador musical Antoni Pons Seguí en el libreto del disco, las cuatro cantadas al Santísimo para Alto de Literes grabadas pertenecen al conjunto de obras conservadas en el Archivo Histórico Arquidiocesano de Guatemala, que custodia los fondos musicales de la catedral de dicha ciudad centroamericana. Si bien las obras encontradas en la catedral habían sido catalogadas en 2003, nunca antes habían sido grabadas en disco. El trabajo de Daniel Pinteño, realizado en el marco de una beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales de la Fundación BBVA, supone su recuperación y estreno en tiempos modernos.

En el proceso de recuperación de las Cantadas de Literes con vistas a la grabación, Daniel Pinteño no dudó en contactar con el contratenor Carlos Mena, con quien ha trabajado en varias ocasiones con anterioridad por lo que conoce sus fantásticas cualidades vocales. Esto, unido al amplio conocimiento de la música vocal española del siglo XVIII que Carlos Mena posee, hace que el contratenor vitoriano sea el solista perfecto para interpretar estas cantadas que presentan una extraordinaria dificultad vocal. Compuestas para un castrado alto, sin duda plantean pasajes de coloratura que nos recuerdan a compositores napolitanos o venecianos de la época.

La música de Literes de este periodo supone un clímax en la asimilación de los elementos italianizantes en la cantada española. Durante todo el disco podremos encontrar no solo un asombroso virtuosismo vocal, sino también un tratamiento instrumental, armónico y melódico de una complejidad sin igual si lo comparamos con los compositores contemporáneos que trabajaban en la Capilla Real de Madrid durante aquella década.

Sin duda, lo que Antonio Literes propone en este repertorio es la completa italianización de un género tan hispano como la cantada al Santísimo, pero manteniendo aromas y reflejos de su esencia española.

El violinista Daniel Pinteño y su formación Concerto 1700 están especializados en la interpretación historicista de obras que abarcan desde las etapas más tempranas del barroco hasta el inicio del Romanticismo. Juntos hacen además una labor de recuperación del patrimonio musical olvidado, en especial de compositores y maestros de capilla españoles del siglo XVII.

Junto a Carlos Mena y Daniel Pinteño han trabajado en este disco los miembros de Concerto 1700 Pablo Zapico, guitarra barroca y tiorba, Jacobo Díaz, oboe, Ignacio Prego, clave y órgano, Ester Domingo, violonchelo, Pablo Prieto, violín, Ismael Campanero, contrabajo, y Ricard Casañ, trompeta.

Parte de este disco ha podido ser interpretado ante el público con el estreno de tres de las cantadas inéditas en concierto dentro de la programación del Festival Internacional de Arte Sacro 2021 (FIAS) de la Comunidad de Madrid en marzo de 2021. En las próximas semanas se anunciarán nuevas fechas estivales de Carlos Mena y Concerto 1700 en alguno de los festivales más importantes del panorama nacional.

El disco Antonio Literes (1673-1747) Sacred Cantatas for Alto fue grabado en San Lorenzo de El Escorial en julio de 2020, con la producción de Daniel Pinteño y el apoyo de la Fundación BBVA. Está ya disponible la venta física del disco en la tienda online de Concerto 1700 y de la Asociación Ars Hispana así como disponible en más de 250 plataformas, como Spotify, iTunes, Amazon Music y YouTube Music

Artemandoline

Si bien autores como el abate Ranieri Capponi, Niccolò Susier, Nicola Romaldi, Giovanni Pietro Sesto da Trento o Francesco Piccone en la actualidad no son tan conocidos por el gran público como Vivaldi, Bach o Händel, su obra merece la pena rescatarla del olvido al tratarse de auténticas joyas del Barroco. Es lo que han realizado Juan Carlos Muñoz y Mari Fe Pavón, miembros fundadores del afamado grupo Artemandoline que, con sus instrumentos originales, vienen brindando nueva vida al repertorio de la mandolina barroca en todas sus expresiones. En Italian Baroque Mandolin Sonatas, su nuevo trabajo discográfico, ambos revisan obras maestras de los compositores antes citados aportando, además, primeras grabaciones mundiales de cinco obras nunca antes editadas en CD.

El repertorio del disco, producto de años de investigación musicológica, pertenece a un período muy fértil en la historia del instrumento y de la forma sonata. En la época del Barroco la mandolina estaba en pleno auge y eran muchos los músicos que se interesaron en explorar los nuevos medios de expresión que ofrecían, consolidando un gran refinamiento estético gracias al pleno desarrollo de la técnica interpretativa.

La sonata italiana, que llega a su punto álgido en este período, es la forma que predomina en un disco que se pasea entre los siglos XVII y XVIII centrado en creadores que resultaron ser auténticos precursores tanto de la forma como de la técnica interpretativa. “Al acercarnos a las sonatas de mandolina en esta grabación nos sedujo inmediatamente su alta calidad de escritura, su variedad y su lado jubiloso”, afirma Juan Carlos Muñoz. “Las sonatas son animadas y están imbuidas de movimientos contrastantes, marcados por cambios de carácter y de tempo”.

Se trata de composiciones de gran libertad en la estructura, “aspecto que, como intérpretes, también nos deja muy libres en la interpretación”, apunta Mari Fe Pavón. “El uso frecuente de patrones de bajo ostinato permite una forma más creativa de tocar que resalta en la interpretación la búsqueda de colores como modo de expresión. En relación a las posibilidades de articulación, los cambios de tempi y matices, podemos, en esta música, transcribir afectos y emociones abriendo un camino directo al corazón del público”. Juan Carlos Muñoz también puntualiza que “los colores buscados no se deben al azar, porque nuestro objetivo es que las sonatas ganen siempre en novedad y frescura. El bajo continuo, en este sentido, permitió muchas variaciones en instrumentos como el clavecín, órgano, violonchelo, tiorba, guitarra y violone”.

Para comprender mejor la tradición de la sonata italiana e identificar los rasgos estilísticos del repertorio instrumental “hay que saber apreciar el aporte de compositores como Capponi, Romaldi, Trento o Susier, relegados con demasiada frecuencia a un segundo plano en comparación con los compositores de esa época”, explica Mari Fe Pavón. “Se trata de músicos que con su obra contribuyeron al modelo compositivo de la sonata de principios del siglo XVIII, un género independiente en la vida musical de la época que se convirtió en parte integral del entretenimiento cortesano”.

Italian Baroque Mandolin Sonatas propone un programa ambicioso y fascinante que se pasea por lo mejor de la creación de la mandolina barroca de la época deteniéndose sobre todo en centros de producción tan importantes como fueron Florencia y Roma.

Con su disco más reciente, Venice’s Fragrance, grabado junto a la soprano Núria Rial, Artemandoline ha conseguido una nominación para los International Classical Music Awards 2021.

Artemandolina

Magdalena Kožená

El Teatro Real hacía este viernes un nuevo intento de fusión entre barroco y flamenco. Bajo el título de Amor: entre el cielo y el infierno, se presentaban obras, entre otros, de José Marín, Juan Serqueira de Lima, Jean Battiste Lully, Juan Hidalgo o Sebastián Durón. Hay que decir que el resultado de este intento de fusión ha sido nulo. Gerard Mortier decía que el flamenco debía estar sobre el escenario del Teatro Real, como correspondía a un arte elevado como éste. Pero creo que Mortier no se refería exactamente a esto. Empeñarse en fusionar barroco y flamenco requiere, a mi modesto entender, más elaboración y fluidez para que el resultado no parezca forzado.

El gran reclamo para este recital ha sido la mezzosoprano checa Magdalena Kožená, y quizá por ello ha sido también la mayor decepción. El repertorio era totalmente ajeno a ella. Al igual que el idioma, un pésimo fraseo del que apenas se entendía nada de lo que decía, supuestamente en castellano. Estática sobre el escenario y con una línea de canto plana, como de bajo continuo, deslucieron un repertorio barroco español que sobre el papel resultaba atractivo. Todo ello adornado de un torpe, aunque meritorio, intento de lo que quería parecer baile flamenco.

Sí cabe destacar la actuación del grupo barroco Private Musicke, formado por Manuel Villas Rodríguez, arpa española, Jesús Fernández Baena, Tiorba, Richard Myron, viola de gamba, Pierre Pitzl, guitarra barroca española y dirección y el percusionista David Mayoral, que aportó fantasía a la interpretación de conjunto.

El siguiente reclamo de la velada era el coreógrafo y bailaor Antonio El Pipa. Acompañado a la guitarra por Juan José Alva y Daniel Ramírez, y al cante por Toñi Nogaredo, Sandra y Estefanía Zarzana. Impecables en el acompañamiento de un Antonio El Pipa al que le costó calentar al gélido público del Teatro Real, poco acostumbrado a estos espectáculos. Elegante en el gesto, El Pipa tuvo además la misión de arropar en el baile a la Kožená cuando ésta intentó acompañarle.

Una noche interesante en algunos momentos y deslucida en lo que se suponía el principal atractivo de un espectáculo que ha visitado los principales teatros europeos. Pero no perdemos la esperanza de ver este repertorio de canción cortesana española realizado con mayor acierto.

Rodelinda

Rodelinda, una de las más bellas óperas de Händel llegaba por primera vez al Real en la que es ya la temporada de los grandes estrenos.

El Londres de 1725 es la ciudad más cosmopolita de Europa. Con más de un millón de habitantes y ajena a los conflictos que se suceden en el continente, disfruta de una actividad artística notable. Händel, el mayor exponente de la ópera italiana en Londres, no solo ejerce como compositor, sino también como empresario, dirige en esos momentos la Royal Academy of Music, empresa dedicada a actividades operísticas. Los años 1724 y 25 fueron los de mayor actividad creativa del compositor. Durante estos dos años y a toda velocidad, compuso tres grandes obras, Julio César, Tamerlano y Rodelinda. Contaba para ello con el virtuosismo de los mejores cantantes de la época.

El personaje principal de Rodelinda, Bertarino, fue interpretado por el más famoso castrati del momento, Senesino. De Rodelinda se encargó la gran diva Francesca Cuzzioni, no muy agraciada y pésima actriz, pero con una voz y un magnetismo sobre el escenario que hipnotizaba al público. Francesco Borosino estaba considerado también el tenor más importante del momento, se encargaba de dar vida a Grimoaldo. No era habitual encontrar tenores en las composiciones de esa época, y menos en papeles tan extensos, pero Borosino había triunfado con Tamerlano y Händel compuso para él un importante papel.

A pesar de la ser una obra maestra, Rodelinda tuvo un discreto éxito en su estreno y apenas se repuso un par de veces más. La dificultad de encontrar tenores de importancia puede ser una de las razones de sus escasas representaciones en aquel momento. En la actualidad, el barroco parece que se resiste a formar parte del repertorio habitual. Esto puede deberse a la larga duración de estas obras, ya que en el siglo XVII y XVIII la música era un complemento a las actividades recreativas que el público desarrollaba en los teatros, y el “miedo” de algunos directores de escena a esas arias dacappo y recitativos, que ponen en dificultades el ritmo de las obras. El caso es que Rodelinda ha llegado hasta nuestros días siendo una gran desconocida.

Para remediar esta ausencia se ha presentado una nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la ópera de Frankfurt, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y la Opéra de Lyon. Bajo la dirección escénica de Claus Guth, que siguiendo su estilo arquitectónico, del que ya dio buena cuenta su extraordinario Parsifal, ha recreado, junto al escenógrafo Christian Schmidt, una casa palaciega inspirada en el período en el que Händel vivió en Londres.

Para desentrañar la complicada trama de Rodelinda, junto a la obertura y a modo de introducción, Guth recurre a una pequeña genealogía y una escena muda a cámara lenta que nos pone en antecedentes. La gran casa giratoria, dividida en estancias a las que llevan las distintas escaleras, es el mejor escenario para representar las intrigas familiares.

El planteamiento de Guth sabe potenciar todos los elementos importantes de la obra. Proporciona dimensiones diferentes a las arias dacappo y utiliza acciones paralelas para romper el estatismo de las repeticiones. Es aquí donde adquiere gran importancia uno de los personajes principales que, curiosamente, no canta. Se trata del pequeño Flavio, hijo de Rodelinda y Bertarido, que interpreta el actor colombiano Fabián Augusto Gómez. Fue proporcionando las claves de la obra con su magnífica actuación. Flavio vive con dramatismo todas las intrigas familiares y las refleja a través de sus dibujos, que son proyectados en escena. Vive una realidad paralela, que solo él ve, y que le atormenta.

Ivor Bolton, que aún saborea el éxito de Billy Budd, ha reducido el tamaño de la orquesta y ha incorporado instrumentos de época, como el chitarrón a manos de Michael Freimuth, la flauta travesera o las trompas. Muy importante la participación del clavecinista David Bates, cuya conexión con Bolton, también al clave, era evidente y llena de energía. La orquesta fue de menos a más y alcanzó algunos momentos brillantes. Siempre pendiente de los cantantes, Bolton hace una lectura de la partitura muy acertada.

Los protagonistas de las obras barrocas tienen roles muy diferentes a los de la ópera italiana del siglo XIX. Rodelinda es una mujer fuerte y heróica que nada tiene que ver con las delicadas protagonista italianas. La estrella masculina aquí es el contratenor, mucho más sutil que el galán del XIX. Por el contrario, el tenor, protagonista en la ópera italiana, en el barroco ocupa un lugar secundario.

Este segundo reparto, muy español, ha defendido la obra de manera espléndida. Xabier Sabata, como Bertarido, cumplió perfectamente con el papel. Aunque en algún momento tuvo que competir con el volumen de la orquesta, su actuación estuvo inspirada, sobre todo en un emotivo Con rauco mormorio.

La soprano Sabina Puértolas interpretó a una Rodelinda valiente y llena de sensibilidad. Posee un hermoso timbre, centro amplio y consistente y agudos fluidos que crecieron con ella según avanzaba la obra. Usó con elegancia la coloratura, para la que tiene una gran facilidad. Su Ombre, pianre, urne funeste y mio caro bene estuvieron llenos de intención y delicadeza.

El malvado Grimoaldo ha estado interpretado por el tenor Juan Sancho. Su timbre es pulido y soleado. Muy bien en la dramatización creando un Grimoaldo retorcido y superficial al principio y más noble cuando fue desarmado por los acontecimientos. Se echa de menos una voz más voluminosa. Brilló con luz propia en las arias del tercer acto.

Lidia Vinyes-Curtis sorprendió por su fabulosa presencia escénica. Recreó una Eduige frívola y taimada como corresponde al personaje. Tiene buen volumen de voz y cambia con facilidad de registro. Muy bien el Teatro Real al apostar por nuevas voces que tienen una proyección más que interesante.

El Ununlfo del contratenor sudafricano Christopher Ainslie empezó inseguro pero se fue asentando hasta alcanzar un buen nivel, tanto en el volumen como en la calidad de su interpretación.

Garibaldo estuvo interpretado por el barítono español José Antonio López. Su actuación fue convincente y su timbre adecuado, pero el volumen fue por momentos excesivo y poco refinado.

Sin duda esta Rodelinda ha sido un éxito más de esta temporada, lo que debería ser un aliciente para programar más obras barrocas (no tendremos en cuenta la Alcina de pasadas temporadas). Tres horas y media en este caso han sabido a poco.
Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real
Vídeos: Teatro Real

RODELINDA
Ópera en tres actos
Música de Georg Frirdrich Händel
Libreto de Nicola Fracesco Haym, adaptado del libreto Rodelinda, regina de ´Longobards de Pierre Corneille.
Estrenada en el King´s Theatre de Londres, el 13 de febrero de 1725
Estreno en el Teatro Real
Director musical: Ivor Bolton
Director de escena: Claus Guth
Escenógrafo y figurinista: Christian Schmidt
Iluminador: Joachim Klein
Creador de vídeo: Andi A Müller
Dramaturgo: Konrad Kuhn
Clavecinista: David Bates
Organista: Bernard Robertson
Chitarrón: Michael Freimuth
Reparto: Xavier Sabata, Sabina Puértolas, Juan Sancho, Lídia Vinyes-Curtis, Christopher Ainslie, José Antonio López, Fabián Augusto Gómez
Orquesta Titular del Teatro Real

Franco Fagioli

A pesar de vivir en Madrid y de ser una de las voces de contratenor más reclamadas en la actualidad, el argentino Franco Fagioli no había debutado aún en esta ciudad. Esa puede ser una de las razones por las que había tantos asientos libres. Y es que Fagioli era, al menos hasta el miércoles, un desconocido para el gran público. Quien no asistió el 22 de marzo al recital de Fagioli en el Teatro Real simplemente se perdió una de las sorpresas de la temporada.

Se presentaba en Madrid con un programa cargado de dificultades, pues las arias escritas para Caffarelli por el poeta italiano Metastasio son extraordinariamente complicadas. Interpretó Obras de Domenico Sarro, Nicola Antonio Porpora, Johann Adolph Hasse, Leonardo Leo, Leonardo Vinci, Giovanni Battista Pergolesi, Angelo Ragazzi, Pasquale Cafaro y Gennaro Manna.

La voz de Fagioli es diferente a la de cualquier otro cantante de su cuerda. Más cerca de una contraalto que de un contratenor. Capaz de alcanzar tres octavas, ofreció un recital que fue de menos a más, alcanzando la apoteosis del virtuosismo en la segunda parte, donde llegó al sobreagudo. Su técnica es precisa, de vertiginosa coloratura. Su voz posee una elasticidad que le permite transitar de graves formidables a sobreagudos con gran facilidad, y generar siempre un sonido resplandeciente, gracias a un hermoso timbre. Carismático sobre el escenario, fue sintiéndose cómodo a medida que avanzaba en el programa y ofreció varias propinas que concluyeron con ‘Ombra mai fu’, de Händel, que provocaron el delirio del público. Tiene un grave problema con la dicción que debería solucionar. Pero su pésimo fraseo no estropearon en ningún momento sus dos horas y media de concierto en el que estuvo acompañado por Dimitry Sinkovsky, al frente de Il Pomo d´Oro, que fueron la compañía perfecta para la pirotecnia vocal de Fagioli.

Cecilia Bartoli

Los amantes del barroco estamos de fiesta con la programación que el Teatro Real ha preparado para esta primavera. Cecilia Bartoli y Franco Fagioli en su ciclo de “Voces del Real”, para preparar el estreno de Rodelinda, la obra de Händel que llega por primera vez a este teatro.

Cecilia Bartoli llegaba acompañada del siempre original Sergio Ciomei al piano. “Un viaje por 400 años de música italiana” es el nombre de la gira que la mezzosoprano italiana realiza estos días por España. No resulta fácil hacer una selección de 20 obras de un período tan amplio, ni mucho menos tener la capacidad de interpretar tan variado repertorio. Pero Cecilia Bartoli tiene el poder de la versatilidad, entre otros.

Lo ha demostrado una vez más este domingo en el Teatro Real, ofreciendo un recital de largo recorrido que tuvo como protagonistas a Giulio Caccini (1551-1618), Alessandro Scarlatti (1660-1725), Antonio Caldara (1670-1736), Antonio Vivaldi (1678-1741), Georg Friedrich Händel (1685-1759), Mozart (1756-1791), Gioacchino Rossini (1792-1868),
Vincenzo Bellini (1801-1835), Gaetano Donizetti (1797-1848), Giacomo Puccini (1858-1924), Francesco Paolo Tosti (1846-1916), Stefano Donaudy (1879-1925), E.A. Mario (1884-1961), Salvatore Gambardella (1871-1913), Ernesto de Curtis (1875-1937) y el mismísimo Domenico Modugno (1928-1994).

La Bartoli aborda este variado programa otorgando a cada obra el carácter y personalidad que le corresponde. Y lo hace como siempre, con maestría y sin aparente esfuerzo. Profundiza como nadie en las arias dramáticas e intensifica las de bravura, en ese repertorio barroco que conoce a la perfección.

Las cualidades de Cecilia Bartoli no son solo vocales. La singularidad en su forma de interpretar, su capacidad de transmitir y comunicarse con un público que la adora y al que mantuvo en efervescente tensión durante las dos horas que duró el recital, son habilidades que la cantante romana gestiona con la misma destreza que la coloratura o unos pianísimos que encandilaron a todos.

El público le pidió verla en una ópera completa. Esperemos que así sea.

Orquesta Barroca de Sevilla

Música Antigua Aranjuez reúne en un mismo fin de semana a varios intérpretes de renombre que ya han dejado su huella en ediciones anteriores del festival. El sábado, 21 de mayo, el Ludovice Ensemble de Lisboa, junto a la soprano María Hinojosa, nos proponen un concierto con la música de influencia española en los saraos de la corte portuguesa de principios del siglo XVIII. Antes del concierto es posible participar, de forma opcional, en un recorrido por la ciudad, organizado por el Foro Cívico, que parte de la Plaza de Toros y culmina en las construcciones anexas a Palacio que daban servicio al mismo. Expertos conocedores de Aranjuez nos desvelarán la historia y curiosidades de estos lugares, en los que también escucharemos a los músicos.

El domingo, 22 de mayo, regresan, tras su éxito en la edición del año pasado, los solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) con un concierto extraordinario, encargo de la Comunidad de Madrid. En esta ocasión llegan con un programa de música sacra en la Europa de Carlos III, con alternancia de obras de compositores españoles y europeos que culmina con el bellísimo Gloria de Händel. Estarán acompañados por la soprano Marta Almajano, histórica intérprete que regresa una vez más a su casa, el Festival Música Antigua Aranjuez.

Programa del tercer fin de semana del Festival Música Antigua Aranjuez:

Sábado 21 de mayo. Concierto: María Hinojosa & Ludovice Ensemble + (opcional) visita guiada: Plaza de Toros al Patio de Caballeros El festival prosigue su apuesta de aunar música y paisaje. El sábado, de 17:30 a 19:30 horas, existe la posibilidad de apuntarnos a la visita guiada. Este segundo recorrido organizado por el Foro Cívico parte de la Plaza de Toros, construida en 1796 por orden de Carlos IV y declarada Monumento Histórico–Artístico. En 1809 fue destruida por un incendio, reconstruyéndose 20 años después por Fernando VII, quien la cedió al Ayuntamiento. Es una de las tres plazas de toros del siglo XVIII que siguen en pie y uso, junto a la Maestranza de Sevilla y la plaza de Ronda. Acoge en su interior el Museo Taurino, que permite realizar un recorrido por el interior del edificio, además de observar diversas prendas, utensilios y carteles de importantes maestros del toreo. El paseo continúa por la Corrala del Bellotero (calle Stuart), la Corrala de los Álvarez y la del Hostal Castilla (carretera de Andalucía), el Patio de Caballeros y Oficios (plaza de Parejas), para finalizar en la Capilla de Palacio Real media hora antes del concierto.

El Ludovice Ensemble (grupo especializado en el repertorio de cámara vocal e instrumental de los siglos XVII y XVIII, con sede en Lisboa) está formado por Fernando Miguel Jalôto (clavecín y dirección), Diana Vinagre al violoncello y Pablo Zapico con la tiorba. En el programa El Tajo Festivo. Músicas para las Cortes de Lisboa y Madrid que nos ofrecerán a las 20 horas en la Capilla de Palacio, acompañados por la soprano catalana María Hinojosa Montenegro, podremos escuchar sonatas de José António Carlos de Seixas o de Giovanni Bononcini, así como cantatas de Domenico Scarlatti, André da Costa, Jaime de la Té y Sagáu o de Emanuele D’Astorga. – Domingo, 22 de mayo. Concierto conmemoración del tricentenario de Carlos III: Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS), con Marta Almajano La Capilla de Palacio acoge el domingo, a las 19 horas, un concierto extraordinario –encargo de la Comunidad de Madrid para conmemorar los 300 años del nacimiento de Carlos III– protagonizado por los solistas de la OBS (Premio Nacional de Música 2011), acompañados por la soprano aragonesa Marta Almajano. El programa, denominado Música Sacra en la Europa de Carlos III, nos trae piezas de Domenico Scarlatti, Charles Avison, Juan Francés de Iribarren, Antonio Caldara y Antoni Lliteres i Carrió. Como colofón, escucharemos el inconfundible Gloria de Händel. Agenda de los próximos conciertos: Sábado, 28 de mayo. Bodega del Real Cortijo. Carlos III, 1782. Visita y concierto en la bodega con degustación: Seldom Sene (quinteto de flautas) La bodega de Carlos III (Monumento Histórico-Artístico desde 1983) recorre más de medio kilómetro de longitud bajo el Real Cortijo de San Isidro. La visita comienza en la monumental portada de piedra de Colmenar, y a continuación se recorrerán sus dos ramales, flanqueados por las 200 hornacinas donde envejecen los vinos. El concierto, a cargo del quinteto holandés Seldom Sene (con más de 50 flautas en un recorrido por 500 años de música), se celebrará en la cueva de crianza. Una vez finalizado se degustarán los vinos, acompañados de un aperitivo.

Domingo, 29 de mayo. Concierto: Fahmi Alqhai & Rami Alqhai. The Spirit of Gambo Un singular concierto a dos violas da gamba a cargo de los hermanos Alqhai nos espera en la Capilla. La viola da gamba fue la reina de los instrumentos de cámara durante 250 años. Su viaje comenzó como parte del equipaje de los papas Borgia desde su Valencia natal a la Roma universal, allá por el siglo XV. Durante esos dos siglos y medio, el espí- ritu de la viola recorrió toda Europa y, con él, los virtuosos del instrumento que fueron dejando huella en su repertorio: Tobias Hume en Inglaterra, Marin Marais y Forqueray en Francia, y Schaffrath y la escuela berlinesa en Prusia. – Domingo, 12 de junio. Concierto: María Espada, María Ferré y Amélie Chemin + (opcional) visita guiada: paseo por el Aranjuez de Carlos III Carlos III dejó una profunda huella en la arquitectura ribereña, como veremos en este recorrido. Partiremos desde el palacio, para visitar a continuación ejemplos del desarrollo urbanístico que el propio monarca impulsó, hasta el Teatro Real que lleva su nombre. Allí se celebra el concierto que clausura el festival, a cargo de la reconocida soprano María Espada, acompañada de la tiorba de María Ferré y la viola da gamba de Amélie Chemin. Juntos ofrecerán una selección de joyas del seicento italiano.

XavierSabata

Reconocido como uno de los mejores contratenores del momento, llega al Teatro Real Xavier Sabata, con un concierto que tendrá lugar el próximo jueves, 5 de noviembre, cuyo programa está dedicado íntegramente a Georg Friedrich Händel. Acompañado por el violinista Simos Papanas y el clavecinista Markellos Chryssicos, la velada barroca tendrá lugar en el Auditorio Sony de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, como parte de la colaboración iniciada entre ambas instituciones.

Xavier Sabata posee un extraordinario dominio técnico y vocal que complementa con grandes dotes de interpretación teatral, lo que hace que sea demandado por los más grandes directores de música barroca, como René Jacobs, Fabio Biondi o William Christie, con quien debutó en 2005 en L’incoronazione di Poppea y bajo cuyas órdenes actuó por primera vez en el Teatro Real en la producción de L’Orfeo, de Monteverdi, diseñada por Pier Luigi Pizzi.

Monodrama: Rinaldo para un solo cantante da título a un concierto que, como su propio nombre indica, contiene algunas de las arias más conocidas de la ópera del compositor alemán. Sabata utilizará su versatilidad dando voz a dos de los protagonistas de la obra, Rinaldo y Goffredo, a través de las conocidas arias Cara sposa o Sorge nel petto, entre otras. La interpretación coincide con las representaciones de Alcina, en el escenario del Teatro Real, y ofrece la oportunidad de profundizar en la obra de Händel y en la evolución de su composición desde la más temprana, Rinaldo, a la más madura, Alcina.

El recital tendrá lugar en el Auditorio Sony de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, ubicado en la Plaza de Oriente, en el que se celebrarán los conciertos del ciclo titulado Bailando Bajo el volcán, el próximo mes de mayo.

La Cetra

En las últimas décadas, la imagen pública de Antonio Vivaldi ha cambiado por completo: de autor casi exclusivamente de una brillantísima música instrumental ha pasado a ser considerado también un extraordinario compositor de óperas, género al que se dedicó con fruición. Andrea Marcon ofrecerá uno de sus más conocidos títulos de madurez, La fida ninfa, obra que sirvió en 1732 para la inauguración del Teatro Filarmónico de Verona. María Espada, Carlos Mena, Karina Gauvin, Romina Basso o Topi Lehtipuu son razones de peso para pensar que la propuesta será un nuevo éxito de la ópera vivaldiana en Madrid.

La Cetra Barockorchester se fundó en 1999 por iniciativa del Dr. Peter Reidemeister, entonces director de la Schola Cantorum Basiliensis, y rápidamente llegó a ser reconocida nternacionalmente como uno de los principales conjuntos en la práctica interpretativa histórica. El nombre de La Cetra se ha tomado del título de la colección de 12 conciertos para violín op 9 de Antonio Vivaldi, publicado por primera vez en Amsterdam en 1727. “La Cetra” se refiere a la antigua lira o cítara.

La mayoría de los músicos son graduados de la Schola Cantorum Basiliensis, el centro Suizo de entrenamiento de élite en música antigua. El conjunto colabora con el departamento de investigación de la Schola Cantorum que permite que el proceso de creación musical vaya acompañado de los últimos avances de la investigación musicológica. El descubrimiento de obras de compositores como Brescianello, Venturini o Paisiello han enriquecido el repertorio de la orquesta, el cual abarca desde las primeras obras de Monteverdi del siglo XVII hasta las sinfonías del clasicismo y primer romanticismo.

Desde 2009, el director artístico de La Cetra es Andrea Marcon, conocido internacionalmente como unode los directores más prominentes del repertorio barroco y de principios del clasicismo. Él ha traído nuevos impulsos y un nuevo enfoque para el rico y, a menudo redescubierto, repertorio de la época. Recientemente, por ejemplo, La Concordi de’ pianeti de Antonio Caldara fue interpretada por primera vez en casi 300 años y fue grabado por el sello Deutsche Grammophon.

Antonio Vivaldi (1678-1741): La fida ninfa, RV 714

Dramma per musica en tres actos con libreto de Francesco Scipione (1732)

La Certrabarockorchester Basel

Andrea MARCON, director

Carlos MENA, Osmino/Tirsi

Franziska GOTTWALD, Elpina

Ismael ARRÓNIZ, Eolo

Luca TITTOTO, Oralto

María ESPADA, Licori

Roberta INVERNIZZI, Morasto

Romina BASSO, Giunone

Topi LEHTIPUU, Narete

Domingo 19 de abril, 18.00h.

Auditorio Nacional de Música de Madrid

Sala Sinfónica