Die Soldaten en el Teatro Real

Die Soldaten en el Teatrom Real

Die Soldaten en el Teatro Real

Die Soldaten en el Teatro Real

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Muchas son las expresiones artísticas que han tratado de reflejar una de las características principales del siglo XX en su aspecto más negativo, el horror, la aberración y la maldad que el ser humano es capaz de generar casi de manera infinita. Y muchos han sido los artistas, influenciados trágicamente por haber vivido en primera persona la crueldad de la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos ha sido el compositor alemán Bernd Alois Zimmermann que es, sin duda, uno de los que mejor ha reflejado la violencia vivida.

Zimmermann recibió influencias directas de la vanguardia musical que recorría Europa. Entre ellos Schönberg, Bartok, Webern, Stravinski o Kagel. Die Soldaten tiene como gran fuente inspiradora el Wozzeck de Alban Berg. Ambas parten de un mismo origen literario, la obra homónima de Jakob Michael Reinhold Lenz, poeta y escritor del siglo XVIII y uno de los máximos exponentes del movimiento Sturm und Drang. Lenz se suicidó con apenas 23 años tras una vida atormentada y llena de desequilibrios. Zimmermann también acabó suicidándose, apenas cinco años después del estreno de Die Soldaten.

Las similitudes con Wozzeck son evidentes, no solo en el origen, también en la estructura musical y, como base, el dodecafonismo. Die Soldaten está salpicado de lirismo y momentos jazzísticos. A esta mezcla de estilos Zimmermann los denominó “método pluralista”, que no es otra cosa que un colage formado por distintos conceptos y estructuras musicales.

Al entrar en la sala nos espera la proyección de un gigantesco retrato infantil. Es la inocencia de su protagonista, Marie, antes de ser presa de la tragedia y de la degradación moral del resto de personajes. La niña volverá a aparecer al final de la obra, muerta tras un final desgarrador que nos muestra la aniquilación de la inocencia en un mundo sórdido y destructivo.

Tras el telón aparece una enorme arquitectura industrial dispuesta en varios planos en los que se alojan los 120 maestros de la Orquesta. Todos uniformados y militarizados para la ocasión. 18 conjuntos de percusión y 25 timbales se sitúan dentro de este atronador mecano orquestal, que ocupa casi la totalidad de la caja escénica de manera espectacular, dejando un reducido espacio para los cantantes en el lugar que normalmente ocupa el foso. Esta disposición tan alejada de algunos instrumentos ha llevado a su amplificación con resultado desigual, pues no se termina de escuchar, por ejemplo, el arpa.

Por otro lado, la proximidad de los cantantes al público crea un efecto de primer plano que potencia el resultado vocal y, sobre todo, la teatralidad. El hecho de que los cantantes estén fuera del plano visual del director obliga a tener un director repetidor solo para dar entrada a las voces. Una tarea complicada que Vladimir Junyent realiza con solvencia y precisión.

No es nada fácil crear una obra que produce estupor, inquietud, desgarro y desasosiego y, a la vez, la sensación de haber asistido a una obra colosal. A la descripción única e irresistible del abismo humano a través de una partitura y un libreto que ha pasado, de ser una obra imposible, a ser una de las referencias de la música del siglo XX. Todo ello gracias al esfuerzo conjunto y hercúleo de todos los que en ella participan.

La escenografía de Bieito no necesita en esta producción de los excesos que tanto gustan y caracterizan a este polémico director, estén justificados o no. En esta ocasión, la desmesura de la obra supera a la del escenógrafo, que ya es decir. Pero cualquier exageración mayor habría colapsado la escenografía por sobrecarga.

Ha situado la orquesta en el escenario para darle el protagonismo que tiene, todo. Una música que tritura literalmente a los personajes arrastrándoles hasta la extenuación, utilizando los instrumentos casi como munición en medio de esta violencia musical y escenográfica.

Pablo Heras-Casado consigue un rendimiento de la orquesta extraordinario. La disposición de los músicos hace su trabajo muy complejo. Zimmermann incluyó en esta obra todas las dificultades inimaginables llevándola al límite. El propio Heras-Casado lo advirtió: “Die Soldaten es el reto más extremo al que cualquier músico se pueda enfrentar”. Escuchar esta partitura no es fácil, pero conseguir materializar su lectura con una orquesta inmensa, que afrontaba la obra por primera vez y en la disposición escénica que se ha planteado, es casi milagroso.

En cuanto a la partitura vocal, Die Soldaten es de una exigencia extraordinaria por sus tesituras extremas. Susanne Elmark interpreta a Marie. Un personaje complejo y diabólico en su dificultad vocal e interpretativa. Empieza siendo cándida y un poco traviesa para transformarse, a medida que avanzan las tragedias, en una mujer destruida tras ser brutalmente violada y convertida en prostituta de la soldadesca. Elmark refleja a la perfección los abismos emocionales y psicológicos de Marie. Vocalmente imposible, la soprano danesa lo da todo en escena.

El Stolzius de Leigh Melrose es la réplica perfecta para Marie. Pudimos verle hace muy poco en Gloriana de Britten y en ambas demuestra su gran capacidad vocal y dramática.

Uwe Sticker da vida a un Desportes de gran complejidad en la parte vocal, llena de sobreagudos, que Sticker acomete con seguridad. Tuvo un papel principal en esta partitura imposible.

Julia Riley como Charlotte, Iris Vermillion como Madre de Stolzius y Noëmi Nadelmann como Condesa de la Roche, demostraron sus buenas dotes interpretativas, en esta obra que requiere mejores actores que cantantes.

La sorpresa de la noche fue la gran Hanna Schwarz. Esta veterana intérprete que, a sus 76 años, llenó el escenario con sus profundos graves en una interpretación inolvidable. Su caracterización de la madre anciana de Wesener, conectada a su suero para demostrar la debilidad del personaje, llena de inquietud toda la trama.

Estelar, una vez más, el coro Intermezzo, coro titular del Teatro Real, bajo la dirección de Andrés Máspero.

El lenguaje musical de esta obra no es para todos los públicos, se requieren oídos audaces y aventureros, pero estas cualidades también se pueden entrenar. Es por eso que Die Soldaten es una obra necesaria, casi obligatoria, y no se entiende bien que siga habiendo numeroso público que aprovecha los descansos para emprender la huida cuando se representan algunas de estas óperas contemporáneas. La paciencia tiene sus compensaciones, y este estreno en el Teatro Real, se ha hecho esperar, pero ha merecido mucho la pena.

Die Soldaten

Die Soldaten (1965), considerada en su día ‘irrepresentable’ por su complejidad, exigencia y monumentalidad, es un referente en la historia de la ópera del siglo XX y un grandísimo desafío para un teatro.

El Teatro Real ofrecerá 7 funciones de la ópera entre los días 16 de mayo y 3 de junio, en una nueva producción creada originalmente por la Opernhaus de Zúrich (septiembre de 2013) y la Komische Oper de Berlín (junio y julio de 2014).

La dirección de escena de Calixto Bieito no esconde ni disimula la dureza y violencia de la ópera, confrontando al espectador con el sinsentido, la abyección, el horror y el desconsuelo que exaltan los tiempos de guerra.

Pablo Heras-Casado será el encargado de la dirección musical de la dificilísima partitura, escrita para 16 cantantes, 10 actores, bailarines, coro, una orquesta con más de 100 músicos ─que incluye banda de jazz y 13 percusionistas─, además de utilizar sillas y mesas como percusión, banda magnética, sonidos de guerra, proyecciones, etc.

La Orquesta Titular del Teatro Real ─con sus músicos caracterizados como soldados y empuñando sus instrumentos como armas─ tocará en el centro del escenario, con los intérpretes actuando sobre el foso, rozando el público.

En el elenco coral de Die Soldaten destaca el cuarteto protagonista con la soprano Susanne Elmark (Marie), el barítono Leigh Melrose (Stolzius), el bajo Pavel Daniluk (Wesener) y los tenores Uwe Stickert y Martin Koch, que se turnan en la interpretación de Desportes.

Las 7 funciones de Die Soldaten se alternarán con 5 representaciones de Street Scene, dos óperas que indagan, desde épocas, espacios y lenguajes muy distintos, la brutalidad de la violencia de género.

Para profundizar en la inabarcable riqueza musical y metafísica de Die Soldaten, habrá un coloquio ─Enfoques─ el 9 de mayo, una conferencia sobre la ópera, el 11 de mayo, y la breve presentación de la producción, previa a cada función, de la mano de José Luis Téllez, disponible también online.

Las funciones de Die Soldaten cuentan con el patrocinio de la Fundación BBVA.

El estreno en España, el próximo 16 de mayo, de Die Soldaten, de Bernd Alois Zimmermann (1918-1970), coincidiendo con el centenario del compositor es, sin duda, uno de los grandes hitos de la programación del Bicentenario del Teatro Real.

Estrenada en Colonia en 1965, después de una larga y atormentada gestación ─y de varios ajustes para hacer viable la interpretación de la partitura─, Die Soldaten se convirtió desde entonces en un referente en la historia de la ópera, aunque los medios ingentes que se necesitan para ponerla en escena conviertan cada nueva producción en un acontecimiento artístico.

Bernd Alois Zimmermann, que nació en Bliesheim, Colonia, en 1918 en el seno de una familia burguesa profundamente católica, fue obligado a alistarse en el ejército con 21 años para participar en la segunda guerra mundial, de la que salió con los pulmones llenos de plomo y la mente trastornada.

Su breve e intensa carrera, truncada por el suicidio a los 52 años, se desarrolló en los tiempos convulsos de posguerra, cuando Europa, dilacerada, intentaba curar las heridas con muros y cortinas de hierro.

Partiendo de la obra Die Soldaten, del escritor visionario Jakob Lenz (1751-1792), adalid del movimiento romántico Sturm und Drang (Tempestad e ímpeto), Zimmermann utiliza el camino de perdición de Marie, que los soldados convierten en una prostituta indigente, como metáfora de la degeneración moral y ética de la humanidad hasta traspasar el umbral de lo soportable y de lo expresable: un viaje terrorífico a los rincones más oscuros del ser humano, donde habita un monstruo que se excita con la perversidad y se regocija con el dolor.

Die Soldaten bebe de las corrientes musicales rupturistas de la segunda mitad del siglo pasado, polarizadas en Darmstadt, pero también de la tradición musical occidental, del jazz, del pop, de la radio, del cine y de las posibilidades técnicas que ofrecían la grabación directa y el tratamiento del sonido.

De todo eso da cuenta Die Soldaten, un colosal ‘collage’ vertical y horizontal, de múltiples capas interpretativas, que parte de una estructura de 12 notas (serialismo) vertebrada por formas musicales reconocibles ─chacona, tocata, ricercare, nocturno─ asociadas a cada una de las 15 escenas y alimentada por un universo sonoro ilimitado, que incorpora desde un coral de Bach y ritmos de jazz al estrépito de bombas y estridentes gritos de agonía.

Esta ópera radical e inabarcable, que trasciende los clásicos límites teatrales de tiempo ─las escenas sobreponen pasado, presente y futuro─; de lugar ─con acciones (¡hasta once!) simultaneas en diferentes espacios─; y de acción ─con la unidad narrativa en permanente disgregación y recomposición─; llega al Teatro Real en la descarnada producción concebida por Calixto Bieito y estrenada con un enorme impacto en la Ópera de Zúrich en 2013.

Partiendo de las directrices de Zimmermann, que insta a situar la orquesta e intérpretes en un escenario central rodeado por el público, Bieito coloca la orquesta en el centro de la escena, en una instalación diseñada por la escenógrafa Rebecca Ringst que simula un cuartel donde los músicos ‘armados’ con sus instrumentos son partícipes de la barbarie.

El público es convocado a contemplar escenas de caserna y agresiones que se articulan y mezclan con diálogos familiares entrecortados y vacuas conversaciones castrenses pulverizadas por gritos y cañonazos, en un mosaico concienzudamente construido con ráfagas de vidas entrelazadas en una espiral que conduce inexorablemente al abismo y el estupor. Dos horas de dura realidad trasladadas al escenario: el arte para no morir de la verdad.

Die Soldaten se estrenará finalmente en España, 53 años después de su creación, sin perder un ápice de su fuerza catártica y con una inquietante actualidad.

AGENDA DE ACTIVIDADES PARALELAS

3, 8 y 10 de mayo, de las 19.00 a las 21.00 horas | Teatro Real, Sala Gayarre

Curso monográfico sobre Die Soldaten impartido por Gabriel Menéndez Torrellas

9 de mayo a las 20.15 horas | Teatro Real, Sala Gayarre

Enfoques: encuentro con artistas que participan en Die Soldaten y Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real
11 de mayo a las 12.00 horas | Teatro Real, Sala Gayarre

ConferenciaDie Soldaten’: la corchea de una tragedia, por Arnoldo Liberman
27 de mayo a las 12.00 horas | Teatro Real, Sala principal

Los domingos de Cámara, por los solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real
Parte I

Erwin Schulhoff: Dúo para violín y violoncello
André Jolivet: Concierto para flauta y orquesta de cuerdas

Parte II
Benjamin Britten: Lacrimae
Luciano Berio: Folksonges para voz y 7 instrumentos