Orquesta Barroca

Sería difícil encontrar dos escritores cuya obra haya inspirado tanta cantidad de música como Cervantes y Shakespeare. Entre 1650 y 1750 se escriben decenas de óperas, ballets o suites basadas en obras del dramaturgo inglés, o en las peripecias de El Quijote. Las estéticas barroca y galante se sienten irremisiblemente atraídas hacia estos personajes y tramas, repletos de afectos, identidades emboscadas o delirantes fantasías. Este concierto está urdido como un encuentro de todos ellos en la música, un recorrido en el que la música se convierte en representación de personajes que forman parte sustancial de nuestra mitología.

Fundada en 1990, la Orquesta Barroca de la Universidad de Salamanca es la primera orquesta de cuerda española que se crea en la corriente de interpretación musical histórica. Como consecuencia de su acercamiento al repertorio barroco y del primer clasicismo desde la óptica de los instrumentos y técnicas originales, la orquesta se ha convertido en la pieza fundamental de un proyecto global de especialización en música antigua que cristalizó en la Academia de Música Antigua de la Universidad de Salamanca. Ha sido dirigida por músicos como Wim ten Have, Jacques Ogg, Eduardo López Banzo, Sigiswald y Wieland Kuijken, Federico M. Sardelli, Pablo Valetti, Emilio Moreno, Andrea Marcon, Kenneth Weiss, Enrico Onofri, Andoni Mercero o Pedro Gandía. Además ha colaborado con agrupaciones como la Capilla Peñaflorida o el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca, así como con numerosos solistas vocales e instrumentales. Ha dado numerosos conciertos en buena parte de España, Italia, Alemania y Gran Bretaña, participando en festivales y ciclos como los Siglos de Oro, el Festival de Peñíscola, el Festival de Almagro, el Ciclo de Cantatas de Bach de Madrid, etc. Cuenta en su haber con diversos ‘reestrenos’ de obras del XVII y XVIII, entre los que se puede señalar el Salmo 51 de J. S. Bach, la versión de concierto de la ópera Narciso, de Domenico Scarlatti, o la ópera Don Quijote en Sierra Morena de Francesco Bartolomeo Conti. En el ámbito de la música española, ha realizado un importante trabajo de recuperación de patrimonio, con conciertos dedicados a los Villancicos a Nuestra Señora del Monte, a obras de los archivos de la catedral y Universidad de Salamanca o diversos programas sobre la tonadilla escénica de finales del XVIII y principios del XIX, etc. En los últimos años, y bajo la dirección de Pedro Gandía, ha abordado multitud de programas que recorren desde los Concerti Grossi de Corelli o Muffat hasta el Motete In furore de Vivaldi, pasando por programas centrados en Biber, Bach, Rebel, Haendel, etc. La orquesta ha realizado diversas grabaciones para Radio Nacional de España (Radio Clásica) y editado dos CDs con el sello Verso.

El concierto tendrá lugar el lunes 3 de octubre a las 20:00h. en el Auditorio Hospedería Fonseca de la Universidad de Salamanca.

Programa:

Francesco Bartolomeo Conti (1682-1732)
Suite de Don Chisciotte della Mancha in Sierra Morena (1719)
Antonio Vivaldi (1678-1741)
Concierto en sol menor para flauta dulce, cuerdas y continuo ‘La notte’ op. 10, nº 2, RV 439 (1729)
Georg PhilippTelemann (1681-1767)
Burlesque de Quixotte, obertura-suite en sol mayor para cuerdas y
continuo, TWV 55:G10
Antonio Caldara (1670-1736)
Suite de Sancio Panza Governatore dell’Isola Barataria (1733)
Henry Purcell (1659-1695)
Chaconne de The Fairy Queen, Z 269 (1692)
A. Vivaldi
Concierto en fa mayor para flauta dulce, cuerdas y continuo ‘La tempesta di mare’ op. 10, nº 1, RV 433
Matthew Locke (1622-1677)
Suite de The Tempest (1667)
Maese Pedro

El Teatro Real estrenará el próximo sábado, 23 de enero, la ópera para marionetas, compuesta por Manuel de Falla, El retablo de Maese Pedro. Un apasionante espectáculo realizado por el Grupo Etcétera, uno de los talleres más prestigiosos de títeres de España, dirigido por Enrique Lanz, cuyo abuelo fue el autor de los muñecos originales encargados por Falla para el estreno de la obra en París

Realizado con marionetas gigantes de más de siete metros de altura, inspiradas fielmente en el original estrenado en 1923, y con una puesta en escena que utiliza el recurso del teatro dentro del teatro, ficción y realidad se mezclan en una propuesta única. Las representaciones tendrán lugar en el Teatro Real los días 23, 24 y 30 de enero, en sesión doble, a las 11.00 h y a las 13.00 h.

La dirección musical está a cargo de Josep Vicent quien, en esta ocasión, se pondrá al frente de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM) y de un reparto encabezado por Tomeu Bibiloni, Gerardo López y Marisa Martins. Los intérpretes brindan su voz desde el escenario a los gigantescos personajes que desarrollan la acción.

Inspirado en el Capítulo XXVI de la segunda parte de El Quijote, del que Falla fue fiel lector desde su infancia, El retablo de Maese Pedro cuenta el episodio de la novela cervantina en el que Maese Pedro y su ayudante, Trujamán, ofrecen una función de títeres en la que se cuenta el romance medieval “el retablo de la libertad de Melisendra”. Entre los asistentes a la representación se encuentran Don Quijote y Sancho. El hidalgo, metido de lleno en la acción, confunde la realidad y la ficción. Enrique Lanz ha concebido un espectáculo en el que, emulando a Cervantes, nos transporta a universos diferentes, reales e irreales, tomando del autor el recurso del teatro dentro del teatro. De esta forma, el público se ve envuelto en un juego de ilusiones arropado por la música expresiva e intensa del compositor gaditano.

El retablo de Maese Pedro es una producción del Teatro Real, en coproducción con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO), el Teatro Maestranza de Sevilla, la Fundación Ópera de Oviedo, la Fundación Teatro Calderón de Valladolid y la Compañía Etcétera (con la colaboración de la Junta de Andalucía).

Más información disponible en la página web del Teatro Real y en la guía pedagógica, donde se recogen importantes datos históricos y curiosidades sobre la producción: http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1924

LaZarzuela

El Teatro de la Zarzuela ofrecerá el próximo miércoles, día 23 de diciembre, a las 20 h. su tradicional Concierto de Navidad, en esta ocasión con un formato muy particular que esperamos sea de gran interés para el público.

En este concierto vamos a tener la oportunidad de adentrarnos en dos zarzuelas tan deliciosas como rara vez interpretadas: Los flamencos y La buena ventura ambas con música de Amadeo Vives y ambientadas en Madrid. La primera está basada un sainete de Arniches y la segunda se desarrolla en el Madrid cortesano de principios del siglo XVII que retrata Cervantes en La Gitanilla, obra en la que está inspirada.

Dos actrices nos narrarán, en versión semiescenificada los argumentos en los que se encuadran sus deliciosos números musicales.

Este concierto quiere ser también un homenaje al talento de Carlos y Guillermo Fernández-Shaw, coautores de los respectivos libros, con motivo del 50 aniversario del fallecimiento de este último.

La Dirección Musical correrá a cargo de Cristóbal Soler y la dramaturgia escénica de Javier de Dios.

Così

Llegaba el Così fan tutte al Liceu, del que dicen no es un teatro mozartiano. Como no sabemos muy bien qué es ser o no mozartiano, tratándose de un teatro, nos quedaremos con la duda. Quien no parece muy mozartiano es el director de escena de esta producción, Damiano Michieletto. Este joven veneciano empieza a ser conocido por sus discretas extravagancias escénicas. Unas más acertadas que otras. Y no es este Così fan tutte, que viene de La Fenice, una de sus más celebradas producciones.

La escenografía ideada por Michieletto banaliza la trama de Da Ponte. Basada nada menos que en obras de Bocaccio, Shakespeare y Cervantes. No se trata de una ópera buffa, sino de un dramma giocoso. O como bien definió René Leibowitz, una “tragedia en forma de juego”. Pero el director de escena ha creado esta vez un juego demasiado básico. No ha sabido ver la inteligente propuesta del compositor, tan dado al juego y al divertimento. Ha situado la trama en un decadente hotel de 5 estrellas del que ha calcado, esta vez con gran acierto, esa mortecina y desalentadora luz que invita siempre a salir de la habitación.

Tampoco acierta al situar sobre el escenario pequeñas tramas paralelas que lo único que hacen es distraer de la principal y de la acción de los cantantes.

Desde el foso, el inicio de la obra es prometedor. ¡Es Mozart! La obertura, siempre vigorosa, lo llena todo. Pero tras los primeros compases empieza a notarse la falta de espíritu. Ese espíritu que el compositor, maestro del juego de la infidelidad, reflejó de manera tan acertada. No existe una línea orquestal, una narración musical de la historia.
Pons no presta suficiente atención a los cantantes ni al coro. El resultado es el desamparo de los intérpretes y la desconexión entre el foso y el escenario. Sobre todo en las arias de grupo, tan importantes en esta obra. Entradas a destiempo y poca coordinación entre cantantes. Queda ausente el magistral juego de enredos e intercambios que propone Mozart en su partitura. En el segundo acto se pasa de la falta de espíritu al tedio. La mala resolución del final, que queda a medias entre la alegría y el desastre amoroso, no ayuna a dejar entre el público un buen sabor de boca.

A Juliane Banse le tocaba interpretar uno de los papeles más completos y complejos escritos por Mozart, Fiordiligi. Se requiere una soprano spinto d´agilità, con voz robusta para el abordaje de arias como Per pietà. Posee Juliane Banse un buen registro central, pero sufrió en las notas más graves. También tuvo sus dificultades en la complicada Come Scoglio. Aria con grandes demandas técnicas para la que no tuvo el aliento ni apoyos suficientes. Fue de menos a más, llegando al segundo acto con un sonido menos estridente y más ajustado.
Dorabella, contrapunto vocal de Fiordiligi, estuvo interpretada por Maite Beaumont. Una voz mucho más equilibrada y homogénea. De timbre agradable y buena línea de canto. Fue tapada en varias ocasiones por su hermana artística, pero le dio al personaje el carácter adecuado, más tímido y recatado.

Despina fue interpretada por Sabina Puértolas. Una soprano de tonalidades más agudas que las anteriores. Animó la escena con su descaro, exagerado a veces, pero le dio frescura a toda la obra. Voz amplia y expresiva. Recorría el escenario mientras sus compañeras permanecían estáticas.

La sorpresa agradable de la noche fue el joven tenor Joel Prieto, interpretando a Ferrando. Su tesitura de lírico pleno, cercano al spinto, es la más adecuada para este rol mozartiano. Cantó con notable gusto, sobre todo su aria principal, Un aura amorosa, que abordó con finura. Resolvió muy bien la cavatina Tradito, schernito, teatralmente más exigente y para la que se requieren unos buenos graves. Muy bien en el dúo con Fiordiligi en el segundo acto. Dada su juventud y la calidad de su instrumento, se adivina una brillante evolución.

Joan Martín-Royo compuso un Guglielmo sólido. Su tesitura baritonal se refuerza con unos buenos graves, que se corresponden con el personaje que describió Mozart. Su labor actoral fue meritoria y brilló en las arias. Como al resto de intérpretes, no les favoreció demasiado el vestuario ni la escenografía.

A Pietro Spagnoli le encargaron un Don Alfonso algo casposo y con poca chispa, cuando lo que requiere el personaje es una intención casi buffa. Vocalmente estuvo muy bien resuelto por Spagnoli. Un magnífico fraseo y una muy buena declamación en los recitativos. Se notan sus tablas.

Sonó estupendamente el coro del Liceu, de la mano de Conxita García, a pesar de la escasez de elementos.

Un Così fan tutte algo pobretón y desigual el que ha presentado el Liceu en esta ocasión. Mejorable en cualquier caso, pero siempre extraordinario tratándose de Mozart. No pensemos que el Liceu no es mozartiano. Démosle otra oportunidad.