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Aclamado por la crítica actual por su bella voz, envolvente y aterciopelada, y por la fuerza dramática de sus interpretaciones (fue nominado al premio Laurence Olivier en 2007), Bejun Mehta (sobrino del director de orquesta Zubin Mehta) vuelve al Teatro Real en un momento especialmente dulce de su carrera, precedido de grandes éxitos en los más importantes teatros y festivales de Europa y de Estados Unidos. Recientemente, en una crítica del New York Times, era calificado como “uno de los más imponentes y estimulantes contratenores de nuestra era”.

Después de una infancia como “niño prodigio”, en la que Mehta destacó por su talento musical y por la ductilidad y amplitud de su voz —alabados ambos por Leonard Bernstein—, el cantante inició una carrera como barítono antes de consagrarse definitivamente al repertorio para contratenor.

Dueño de una amplia cultura —es licenciado en literatura alemana por la Universidad de Yale—, Mehta destaca no solamente por sus interpretaciones de obras barrocas y clásicas, sino también por sus incursiones cada vez más frecuentes en la música contemporánea: su participación en los estrenos mundiales de Written on Skin y Dream of the Song, de George Benjamin —la primera de las cuales se escuchará en el Real en marzo— obtuvo un inmenso éxito, y en enero le espera en Hamburgo la première de Stilles Meer (Mar silencioso), de Toshio Hosokawa. Asimismo el contratenor simultanea su carrera de cantante con sus esporádicas actuaciones como director de orquesta.

Bejun Mehta debutó en el Real en septiembre de 2005, interpretando el papel de Farnace en la ópera Mitridate, Re di Ponto, de Mozart, junto a Les Musiciens du Louvre y bajo la dirección de Marc Minkowski.

En esta ocasión volverá acompañado de otra prestigiosa orquesta de cámara, la berlinesa Akademie für Alte Musik (Akamus), que cuenta con una amplia trayectoria de éxitos y galardones desde su fundación en 1982. Juntos interpretarán un atractivo programa que recorre el clasismo musical a lo largo de cuatro generaciones de compositores: Johann Adolph Hasse (1699-1783), Christoph Willibald Gluck (1714-1787), Johann Christian Bach (1735-1782) y Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Alentados todos por el aura del Siglo de las Luces, sus creaciones líricas se enmarcan dentro de los dictámenes de la llamada opera seria, con sus omnipresentes arias da capo, cuya ornamentación y hermosas melodías deleitaban a los admiradores de los divos de entonces, entre los que destacaban, por su halo, prodigio y entrega, los famosos castrati.

Hoy en día, la evocación de esas voces sobrenaturales y únicas a través de las no menos singulares de los contratenores, consigue retrotraernos a los bulliciosos días en que la música sonaba en el seno de los palacios y los teatros de la Europa ilustrada, fragmentada y cambiante de la época, cuando el poder y el arte caminaban todavía de la mano.

CarlosMena

Es la de contratenor una de las voces por la que aquí más nos interesamos cuando tenemos ocasión. Influye también el gusto por el repertorio al que este registro vocal pertenece casi por entero. El contratenor era la figura que sustituía a las mujeres que entonces no podían entrar en los teatros ni templos. Bach lo arreglaba con un coro de niños que lo cantaba todo, ya que no fue hasta el clasicismo cuando se llegó a un equilibrio vocal, sobre todo los compositores y óperas napolitanos y, principalmente, Mozart. Con el que los distintos papeles y voces conformaron la nueva tendencia operística, también en lo vocal.

La voz de contratenor actual es de un registro alto, de cabeza y una voz que el cantante ha trabajado duramente para desarrollar un falseado casi natural. Con dos tipos principales de voz, alto y bajo. En tiempo de castratis se denominaban altus y bassus. El altus derivó posteriormente en lo que se conoció después como contralto. Y la figura de castrati desapareció a principios del siglo XX.

El nuevo impulsor de esta cuerda, el británico Alfred Deller (1912-1979), rescató este repertorio barroco y su original tesitura en la segunda mitad del siglo XX. Todo un portento si tenemos en cuenta que su formación para conseguir llegar a este registro fue totalmente autodidacta.

Deller tenía una voz más bien pequeña, pero bien afinada, suave y matizada. Su gran expresividad llamó la atención de un público que tenía de nuevo la oportunidad de escuchar este repertorio en la voz para la que se escribió en origen. Además del repertorio barroco, popularizó de nuevo canciones tradicionales inglesas.

Muchos son los contratenores que actualmente podemos disfrutar en el panorama internacional. El mediático Philippe Jaroussky, ejemplo de contratenor alto, el alemán Andreas Scholl, de exquisita técnica vocal, Max Emanuel Cencic, extraordinaria voz de contratenor bajo.

Pero vamos ha centrarnos en una de las más excepcionales voces. Por su sensibilidad y pulcritud estética, Carlos Mena es el principal exponente español de esta selecta cuerda. Estudioso de las obras hasta llegar a lo más profundo de su musicalidad, sus interpretaciones rebosan equilibrio y delicadeza. Si tienen oportunidad, no duden en escucharle en directo y disfrutar.