cosi fan tutte

El Palau de les Arts reflexiona sobre la soledad y la fragilidad de las relaciones humanas en una producción de ‘Così fan tutte’ adaptada a la nueva normalidad, con la que se inaugura el 27 de septiembre la temporada 2020-2021 en la Sala Principal.

Les Arts ha presentado hoy en rueda de prensa este título que, bajo la dirección musical de Stefano Montanari y escénica de Silvia Costa, protagoniza un reparto de jóvenes pero experimentados intérpretes, habituales en este repertorio en los repartos de los teatros y festivales de mayor prestigio: Federica Lombardi, Paula Murrihy, Marina Monzó, Anicio Zorzi Giustiniani, Davide Luciano y Nahuel Di Pierro.

El director artístico del teatro, Jesús Iglesias Noriega, ha subrayado el esfuerzo no solo del equipo artístico y creativo, sino también del equipo técnico, artístico y administrativo del teatro, así como del Cor de la Generalitat y de la Orquestra de la Comunitat Valenciana por poner en marcha esta nueva producción en apenas dos semanas tras la cancelación de la adaptación escénica de Romeo Castellucci del ‘Réquiem’ de Mozart.

“Un teatro es una institución dinámica y no puede parar. Es nuestra obligación seguir adelante para mantener viva la cultura y ofrecer a la ciudadanía un espacio y foros de reflexión y crítica con las máximas garantías de seguridad para público y artistas”.

El violinista y director Stefano Montanari, batuta de acreditado prestigio en los repertorios barroco y clásico, regresa a Les Arts, donde actuó por primera vez en 2006 como solista con la Accademia Bizantina en ‘L’isola del piacere’ de Martín i Soler. En esta ocasión, debuta en el podio con el Cor de la Generalitat y la Orquestra de la Comunitat Valenciana en una producción que, como él mismo señala, permite la perfecta relación entre música y escena.

En el apartado escénico, Silvia Costa propone una visión atemporal, un espacio simétrico y abstracto que confronta dos mundos. El montaje, con atrezo y vestuario confeccionado por el equipo técnico del teatro, e iluminación de Marco Giusti, pone su foco, según la ‘regista’, en “soledad de personajes” y “la fragilidad de las relaciones humanas”, como apunta también el director musical.

Ascendentes intérpretes

Debuta en Les Arts, con el papel de Fiordiligi, la ascendente soprano Federica Lombardi, consagrada pese a su juventud como una de las intérpretes más cotizadas, especialmente en los papeles mozartianos, en teatros como La Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, la Staatsoper de Viena o la Ópera de Múnich.

En el rol de su hermana Dorabella, se presenta ante el público valenciano la mezzosoprano Paula Murrihy. Habitual en los teatros de ópera europeos y estadounidenses, la cantante irlandesa es además una de las voces de referencia para Teodor Currentzis, con quien colabora regularmente con su agrupación MusicAeterna.

La valenciana Marina Monzó cierra la terna femenina como la intrigante doncella Despina. La emergente artista, después de su aplaudido trabajo en ‘La tabernera del puerto’ la pasada temporada, hará con ‘Così fan tutte’ su esperado debut operístico en Les Arts.

En el apartado masculino, canta por primera vez en la Sala Principal el barítono italiano Davide Luciano (Guglielmo) que, gracias a sus incursiones en el repertorio clasicista y belcantista, se ha revelado como uno de los nuevos valores en su tesitura con trabajos en Nueva York, Milán, Berlín o Moscú, entre otras plazas.

https://www.lesarts.com/es/

Fotografía: Miguel Lorenzo

Palau Les Arts de Valencia

El Palau de les Arts inaugurará la temporada 2020-2021 con una versión de ‘Così fan tutte’, de Mozart, adaptada a los requisitos de la actual realidad sanitaria.

Esta ópera sustituirá en el calendario a las representaciones de la impactante recreación escénica de Romeo Castellucci del ‘Réquiem’ de Mozart que se había anunciado como título inaugural.

Ante la evolución de la situación de la COVID-19 en las últimas semanas, Les Arts considera apropiado posponer, por su complejidad escénica, el aplaudido montaje del dramaturgo y artista plástico italiano.

La coproducción de Les Arts con Festival d’Aix-en-Provence, Adelaide Festival, Theatre Basel, Wiener Festwochen y La Monnaie se estrenará dentro de la temporada 2021-2022.

Con el fin de garantizar la seguridad de artistas y público, se ofrecerá una versión de ‘Così fan tutte’ con una duración aproximada de 2 horas y 15 minutos sin descanso.

El violinista y director Stefano Montanari, batuta de acreditado prestigio en los repertorios barroco y clásico, dirigirá esta ópera, con la que se cierra la llamada trilogía Mozart-Da Ponte.

Les Arts continúa así con su apuesta por el repertorio de Wolfgang Amadeus Mozart, que ya inauguró la pasada temporada con ‘Le nozze di Figaro’, el primero de los títulos de la trilogía, que surge como fruto de la colaboración del compositor de Salzburgo con el exitoso libretista de Treviso Lorenzo Da Ponte.

Silvia Costa, estrecha colaboradora de Romeo Castellucci, firma la concepción de esta propuesta semiescenificada, que se realizará ‘ad hoc’ para sus representaciones en Les Arts, y que cuenta con iluminación de Marco Giusti.

Destacados intérpretes mozartianos conforman el reparto. Anett Fritsch, Anicio Zorzi Giustiniani, Davide Luciano, Nahuel Di Pierro, entre otros, protagonizan los enredos del celebrado ‘dramma giocoso’, que supondrá también el debut operístico en Les Arts de la valenciana Marina Monzó con el papel de Despina.

En los próximos días, Les Arts contactará con sus abonados para informarles de las diferentes opciones ante este cambio en la programación.

Más información

Annalisa Stroppa

Después de conseguir un gran éxito en la Carmen del pasado curso de la Temporada Alfredo Kraus de los Amigos de la Ópera de Canarias (ACO), Annalisa Stroppa regresa en mayo a Las Palmas de Gran Canaria para interpretar a la deliciosa Dorabella, una de las protagonistas de la coral Così fan tutte, una obra maestra de Mozart y de la trilogía que el compositor de Salzburgo realizara junto a Lorenzo Da Ponte como libretista. Stroppa, que ha interpretado a la simpática hermana de Fiordiligi en el Teatro Regio de Turín (Italia, 2018), en la Saatsoper de Viena (Austria, 2016), en la Opéra de Rouen-Normandie (Francia, 2016) y en el Teatro Verdi de Sassari (Italia, 2013), afronta el personaje “con especial ilusión”, ya que se trata “de uno de los papeles más interesantes de los concebidos por Mozart para la cuerda de mezzosoprano”.

Para Stroppa, Dorabella “es una mujercita que comienza a comprender que en el juego del amor nadie está completamente seguro. La obra, una comedia de enredos con una visión que hoy en día que podría tildarse incluso de machista, propone un divertido engaño a dos hermanas enamoradas a quienes les intercambian sus prometidos. Dorabella es la primera en caer, quizás por ser la más ingenua. En todo caso posee una música maravillosa y arias, dúos y números de conjunto son entrañables”.

Annalisa Stroppa consiguió hace precisamente un año, en la pasada temporada en Las Palmas de G. C., un gran éxito como protagonista de Carmen de Bizet. “Este es un personaje completamente diferente, y me encanta que el público canario pueda verme en esta faceta más cómica y relajada. Me encantó cantar allí y es un honor regresar. Estoy segura que los amigos de ACO conseguirán un nuevo éxito con esta fantástica ópera de Mozart”.

Stroppa regresa a Canarias procedente de Múnich, donde ha sido Suzuki de Madama Butterfly y Adalgisa de Norma, parte de una agitada agenda que también la ha llevado a Nápoles (Les contes d’Hoffmann), Berlín (Il Barbiere di Siviglia), Padua (La Cenerentola) o Buenos Aires (Norma), un periplo que, después de Las Palmas continuará en el festival de las Chóregies de Orange (Don Giovanni), Parma (Nabucco) y Hamburgo (La Cenerentola).

Info:

http://www.annalisastroppa.it/

http://www.operalaspalmas.org

Foto © Víctor Santiago

Joel Prieto

El tenor Joel Prieto comenzará la temporada 18/19 con uno de sus papeles favoritos y debutando en la Opéra de Lausanne: será Ferrando en Così fan tutte. La ópera de Mozart se presentará en el coliseo suizo los días 28 y 30 de octubre y 2, 4 y 7 de noviembre, en una producción de Jean Liermier y bajo la dirección de Joshua Weilerstein, ocasión en la que el tenor puertorriqueño de origen español volverá a uno de los compositores que más abundan en su repertorio.

El genio de Salzburgo forma parte del ADN de Prieto, ganador en 2009 del concurso Operalia de Plácido Domingo. “La verdad es que con Mozart me siento como en casa, muy cómodo; su obra me ha acompañado desde el comienzo de mi carrera y adoro cada uno de los personajes mozartianos que he interpretado, pero también es cierto que el horizonte se está abriendo a otros repertorios en los que también me encuentro muy cómodo; mi voz está evolucionando y me encanta afrontar nuevos retos”, apunta el cantante.

Pero volver a Mozart de tanto en tanto es sinónimo de salud vocal. Ferrando de Così fan tutte es, precisamente, uno de los personajes del universo mozartiano que Joel Prieto más ha interpretado. “Y es muy bueno para mi vocalidad. Lo he hecho en todo tipo de puestas en escena, tradicionales, modernas y hasta rompedoras. En todo caso, siempre acaba imponiéndose la nobleza y la humanidad de un rol que posee una de las arias en apariencia más sencillas de Mozart, pero que es muy exigente en cuanto a concentración y línea de canto, ‘Un aura amorosa’”. Hace ya una década que Joel Prieto mantiene en repertorio a Ferrando, habiéndolo debutado en 2009 en el Palau de Les Arts de Valencia y que después ha interpretado, entre otros escenarios, en la Scottish Opera de Glasgow, la Ópera de Luxemburgo, Palm Beach Opera de Florida (EE. UU.), Bayerische Staatsoper de Múnich, Washington National Opera o Gran Teatre del Liceu de Barcelona, además de pasearlo por festivales como los de I “mondi de Spoleto, Aix-en-Provence, Edimburgo, BBC Proms de Londres y Mostly Mozart de Nueva York. Más adelante le esperan compromisos en el La Monnaie/De Munt de Bruselas (Don Pasquale, Donizetti), Liceu de Barcelona (Rodelinda, Händel), Teatro Real de Madrid (Falstaff, Verdi) y Teatro dell’Opera de Roma (Idomeneo, Mozart).

https://www.facebook.com/JoelPrietoTenor

Così

Llegaba el Così fan tutte al Liceu, del que dicen no es un teatro mozartiano. Como no sabemos muy bien qué es ser o no mozartiano, tratándose de un teatro, nos quedaremos con la duda. Quien no parece muy mozartiano es el director de escena de esta producción, Damiano Michieletto. Este joven veneciano empieza a ser conocido por sus discretas extravagancias escénicas. Unas más acertadas que otras. Y no es este Così fan tutte, que viene de La Fenice, una de sus más celebradas producciones.

La escenografía ideada por Michieletto banaliza la trama de Da Ponte. Basada nada menos que en obras de Bocaccio, Shakespeare y Cervantes. No se trata de una ópera buffa, sino de un dramma giocoso. O como bien definió René Leibowitz, una “tragedia en forma de juego”. Pero el director de escena ha creado esta vez un juego demasiado básico. No ha sabido ver la inteligente propuesta del compositor, tan dado al juego y al divertimento. Ha situado la trama en un decadente hotel de 5 estrellas del que ha calcado, esta vez con gran acierto, esa mortecina y desalentadora luz que invita siempre a salir de la habitación.

Tampoco acierta al situar sobre el escenario pequeñas tramas paralelas que lo único que hacen es distraer de la principal y de la acción de los cantantes.

Desde el foso, el inicio de la obra es prometedor. ¡Es Mozart! La obertura, siempre vigorosa, lo llena todo. Pero tras los primeros compases empieza a notarse la falta de espíritu. Ese espíritu que el compositor, maestro del juego de la infidelidad, reflejó de manera tan acertada. No existe una línea orquestal, una narración musical de la historia.
Pons no presta suficiente atención a los cantantes ni al coro. El resultado es el desamparo de los intérpretes y la desconexión entre el foso y el escenario. Sobre todo en las arias de grupo, tan importantes en esta obra. Entradas a destiempo y poca coordinación entre cantantes. Queda ausente el magistral juego de enredos e intercambios que propone Mozart en su partitura. En el segundo acto se pasa de la falta de espíritu al tedio. La mala resolución del final, que queda a medias entre la alegría y el desastre amoroso, no ayuna a dejar entre el público un buen sabor de boca.

A Juliane Banse le tocaba interpretar uno de los papeles más completos y complejos escritos por Mozart, Fiordiligi. Se requiere una soprano spinto d´agilità, con voz robusta para el abordaje de arias como Per pietà. Posee Juliane Banse un buen registro central, pero sufrió en las notas más graves. También tuvo sus dificultades en la complicada Come Scoglio. Aria con grandes demandas técnicas para la que no tuvo el aliento ni apoyos suficientes. Fue de menos a más, llegando al segundo acto con un sonido menos estridente y más ajustado.
Dorabella, contrapunto vocal de Fiordiligi, estuvo interpretada por Maite Beaumont. Una voz mucho más equilibrada y homogénea. De timbre agradable y buena línea de canto. Fue tapada en varias ocasiones por su hermana artística, pero le dio al personaje el carácter adecuado, más tímido y recatado.

Despina fue interpretada por Sabina Puértolas. Una soprano de tonalidades más agudas que las anteriores. Animó la escena con su descaro, exagerado a veces, pero le dio frescura a toda la obra. Voz amplia y expresiva. Recorría el escenario mientras sus compañeras permanecían estáticas.

La sorpresa agradable de la noche fue el joven tenor Joel Prieto, interpretando a Ferrando. Su tesitura de lírico pleno, cercano al spinto, es la más adecuada para este rol mozartiano. Cantó con notable gusto, sobre todo su aria principal, Un aura amorosa, que abordó con finura. Resolvió muy bien la cavatina Tradito, schernito, teatralmente más exigente y para la que se requieren unos buenos graves. Muy bien en el dúo con Fiordiligi en el segundo acto. Dada su juventud y la calidad de su instrumento, se adivina una brillante evolución.

Joan Martín-Royo compuso un Guglielmo sólido. Su tesitura baritonal se refuerza con unos buenos graves, que se corresponden con el personaje que describió Mozart. Su labor actoral fue meritoria y brilló en las arias. Como al resto de intérpretes, no les favoreció demasiado el vestuario ni la escenografía.

A Pietro Spagnoli le encargaron un Don Alfonso algo casposo y con poca chispa, cuando lo que requiere el personaje es una intención casi buffa. Vocalmente estuvo muy bien resuelto por Spagnoli. Un magnífico fraseo y una muy buena declamación en los recitativos. Se notan sus tablas.

Sonó estupendamente el coro del Liceu, de la mano de Conxita García, a pesar de la escasez de elementos.

Un Così fan tutte algo pobretón y desigual el que ha presentado el Liceu en esta ocasión. Mejorable en cualquier caso, pero siempre extraordinario tratándose de Mozart. No pensemos que el Liceu no es mozartiano. Démosle otra oportunidad.

Cosi Fan Tutte

Y Haneke llegó a Madrid, a dirigir el “Così fan tutte” con 5 candidaturas a los Oscar y acompañado de un considerable revuelo mediático. Una, que no termina de acostumbrarse a los directores de escena erigidos en protagonistas únicos de las actuales representaciones operísticas, me temía lo peor. Pero no hay nada que temer, es cierto lo que dicen, Haneke es un maestro.

La intensidad de las emociones no son siempre sinónimo de tormento. Como muy bien explicó Haneke sobre el sufrimiento que pueden llegar a infringir sus películas, “es quien sufre con ellas quien debe preguntarse por qué, ya que no es mi intención hacer sufrir”. Y así ha tratado y resuelto la dirección escénica de esta obra, con intensidad, aprovechando que se trata de la obra más profundamente elaborada de Mozart. Un Mozart convulso en el momento de su composición y que así queda reflejado en la partitura. Sin duda, de las más bellas que escribió.

Pero empecemos a desmenuzar los entresijos de esta representación. Nada más entrar nos encontramos con la agradable sorpresa del regreso al programa de mano de 32 páginas en sustitución de la ridícula cuartilla que se viene distribuyendo últimamente. Esperemos que esto sea un gesto definitivo.

El izado de telón desvela el misterio tan celosa y ridículamente guardado durante meses. Un gran ventanal separa el interior de un palacete barroco del siglo XVII italiano. En el exterior, una balaustrada napolitana y columnas atemporales que ofrecen una gran profundidad, dejando ver el cielo y la luz que serán uno de los protagonistas en permanente movimiento, pasando de un esplendoroso día a una noche estrelladamente cerrada. Ambos efectos de una indudable belleza.
En el interior, de una elegante simplicidad, los únicos elementos son la chimenea y la logia napolitanas, unos sillones de corte moderno y, como contrapunto a este esplendor, un frigorífico que es casi un protagonista de la obra ya que es permanentemente visitado por todos los personajes.
Sobre el escenario se produce una interesante simbiosis entre el siglo XVII y el XX. Se entremezclan sin mezclar y muy elegantemente, personajes y vestuario de ambas épocas. Una fusión perfecta que provoca la identificación indistinta y sutil.

Mucho tiempo habían dedicado Mortier, Cambreling y el propio Haneke a la selección, mediante audiciones, del conjunto de cantantes más adecuados. El resultado es de un equilibrio musical e interpretativo muy notable. Todos dentro de una cierta discreción. Destacar al joven tenor Juan Francisco Gatell. Interpretó con gallardía “un aura amorosa”, dotado de un hermoso timbre, aunque con ligero trémulo, aspira a una importante carrera.
Otra de las voces sobresalientes fue la Fiordiligi, interpretada por Anett Fritsch. Alejada de sutilezas y refinamientos pero con un instrumento poderoso en la proyección, amplio y con gran capacidad. Daba la impresión de haber podido cantar todo lo que se le hubiera puesto esa noche por delante.
Se echa en falta en los cantantes, no se si dada su juventud, o el respeto reverencial al exigente maestro ausente, de cierta carga de profundidad dramática en la interpretación de las arias. Una obra tan llena de ímpetus se requiere escuchar con más órganos que los auditivos.
Han brillado los conjuntos, más importantes en esta ópera que las arias. Los dúos han hecho gala de una extraordinaria compenetración.

La dirección musical a cargo de Cambreling hay que dividirla en dos partes. Teniendo siempre en cuenta que Mozart no es precisamente su especialidad. La primera parte resulto algo lenta por la falta de brío. Cosa muy distinta fue la segunda parte, resuelta con brillantez y energía.
La manera deliberada en que Cambreling y Haneke han marcado el tempo musical y dramático, incorporando los silencios significativos, se fueron entendiendo mejor a medida que avanzaba la obra. Estas pausas valorativas a las que Haneke nos tiene acostumbrados en sus películas, resultan aquí acertadas cuando son el complemento a los momentos de mayor intensidad. Permiten respirar profundamente la escena que se acaba de presenciar. Los recitativos llevan todo el peso interpretativo y se convierten en un elemento dramático conductor fundamental, situando la escena de manera precisa.

De la mano de Haneke se respiran los movimientos, los detalles, nada está dejado a su suerte. Todo lo que sucede, y lo que no, es deliberado. Una magnífica dirección de actores que permiten una visualización escénica de una distribución perfecta.
Sin darte cuenta, una historia que parece inverosímil, se convierte en perfectamente creíble y de la que se espera el final con entusiasmo, un final sobradamente conocido pero del que se espera sorpresa.

Un Così fan tutte para disfrutar plenamente y para una reflexión final. ¿Qué se diría de esta misma producción si el maestro de escena no fuera Haneke?.

COSÌ FAN TUTTE
Teatro Real, Madrid, 26 febrero 2013
W. Amadé Mozart (1756-1791)
Dramma giocoso en dos actos
Libreto de Lorenzo Da Ponte
Nueva producción del Teatro Real. Coproducción con De Munt La Monnaie de Bruselas
D. musical: Sylvain Cambreling
D. escena: Michael Haneke
Escenógrafo: Christoph Kanter
Figurinista: Moidel Bickel
Iluminador: Urs Schönebaum
D. coro: Andrés Máspero
Orquesta y Coro titulares del Teatro Real
Fiordiligi: Anett Fritsch
Dorabella: Paola Gardina
Guglielmo: Andreas Wolf
Ferrando: Juan Francisco Gatell
Despina: Kerstin Avemo
Don Alfonso: William Shimell
Clave: Eugène Michelangelila