Para celebrar más de tres décadas en el sello Decca Classics, la mezzosoprano Cecilia Bartoli publica un álbum enteramente nuevo que conmemora la vida y la carrera del cantante de ópera más famoso del siglo XVIII: el castrato Farinelli. Su lanzamiento está previsto el 8 de noviembre y el disco incluye arias del hermano mayor de Farinelli, Riccardo Broschi, así como de su profesor y mentor, Nicola Porpora. También recoge una nueva grabación de ‘Alto Giove’, de la ópera Polifemo de Porpora, que celebra la capacidad única de Farinelli para cantar frases musicales largas y notas agudas extraordinarias. Cecilia canta con el grupo de instrumentos de época Il Giardino Armonico y su director Giovanni Antonini, con los que colaboró por primera vez en su álbum Vivaldi, premiado con un Grammy, y más tarde de nuevo en Sacrificium, su primer álbum dedicado a los castrati, de 2009, que también obtuvo el Grammy a la Mejor Interpretación Vocal Clásica.

Muchas arias incluidas en este nuevo lanzamiento fueron escritas específicamente para Farinelli y los compositores desarrollaron en ellas a menudo obras innovadoras compuestas teniendo en mente al castrato. En 1725, Marc’Antonio e Cleopatra de Hasse se estrenó fuera de Nápoles, con el papel de Cleopatra escrito para Farinelli (conocido con el sobrenombre de “il ragazzo” – el muchacho – por su belleza juvenil). Como un notable ejemplo del amor que sentía el público por el antirrealismo y la fetichización de las voces “hermafroditas” durante la época, fue una cantante de más edad, Vittoria Tesi, quien interpretó el papel de Marc’Antonio, algo que debió de ser muy del agrado de los cultivados oyentes de elite de entonces. Con este lanzamiento, Bartoli ha situado en primer plano para los públicos del siglo XXI esta celebración de la fluidez de géneros y su dinámica de poder asociada.

El italiano Farinelli, nacido con el nombre de Carlo Maria Michelangelo Nicola Broschi en 1705, está considerado como uno de los más grandes cantantes de la historia de la ópera y una auténtica ‘estrella del rock’ dentro de la sociedad barroca ilustrada. Al contrario que muchos castrati, Farinelli procedía de la nobleza y fue castrado aproximadamente a los doce años. Ya entonces un cantante de gran talento, tras haber estudiado en Nápoles con el profesor de canto más famoso del momento, Nicola Porpora, la fama de Farinelli creció exponencialmente durante su adolescencia y pasó a ser conocido en toda Italia como el ‘Cantante de los Reyes’. Entre sus éxitos futuros figuraron interpretaciones en las cortes reales de mayor prestigio de Europa y un lucrativo período pasado en Londres, que dio lugar a nuevos papeles creados para él por el eminente George Frideric Handel. La carrera de Farinelli concluyó con dos décadas contratado en la corte española, invitado por la reina Isabel, que pensaba que su hermosa voz podría curar la melancolía de su marido.

Cecilia Bartoli quería arrojar luz sobre la música que se encuentra detrás de los nombres más famosos de la ópera y sacar a colación algunas de las ideas en relación con el sexo y el género en la interpretación histórica. La cantante italiana publicó el álbum superventas Sacrificium, su primera incursión en el mundo de los castrati, que contenía primeras grabaciones mundiales de Antonio Caldara, Leonardo Vinci y Francesco Araia, entre otros. A lo largo de la década siguiente, Bartoli fue la abanderada de esta música y ello sirvió de inspiración a su decisión de convertir a Farinelli en el centro del Festival de Pentecostés de Salzburgo de este año, programado por ella en su condición de Directora Artística.

Su deseo de presentar a este artista homónimo en un ambiente contemporáneo encuentra reflejo en la cubierta del álbum, en la que Cecilia sigue rompiendo fronteras al jugar con la presentación y la percepción del género: “No es ninguna coincidencia que pueda plasmar la idea [de explorar el arte de los grandes castrati] justo ahora, cuando las discusiones sobre el abuso de la integridad corporal de los artistas se ha convertido en un tema tan actual… el fenómeno debería resaltarse desde diferentes puntos de vista, sin descuidar el terrible contexto histórico”.

Tras haber vendido más de 12 millones de discos en todo el mundo, Cecilia Bartoli ha disfrutado de una carrera llena de condecoraciones, triunfando en los escenarios de las salas de concierto y los teatros de ópera de todo el mundo durante más de tres décadas. El 16 de mayo de 1987, Cecilia, entonces con diecinueve años, hizo su debut teatral con Il barbiere di Siviglia en la Ópera de Roma, su ciudad natal, aunque su debut escénico se había producido una década antes, cuando cantó el personaje del niño pastor en una representación de Tosca en Roma. Desde entonces, la inclinación de Cecilia por el descubrimiento la ha llevado a interpretar música de algunos de los compositores menos conocidos de la historia. Además de sus numerosos otros premios, ha Ganado cinco Grammys, más de una docena de Premios Echo Klassik en Alemania, dos Classical Brit Awards en Gran Bretaña, el Victoire de la Musique en Francia, el Prix Caecilia en Bélgica y el Premio Edison en Holanda.

Cecilia realizará una gira por toda Europa a partir del 23 de noviembre, interpretando la música de su nuevo álbum con su conjunto barroco Les Musiciens du Prince-Monaco.

Lista de cortes:

  1. ‘Nell’attendere mio bene’ de Polifemo by Porpora (Single 1)
  2. ‘Vaghi amori, grazie amate’ de La festa d’imeneo de Porpora
  3. ‘Morte col fiero aspetto’ de Marc’Antonio e Cleopatra de Hasse (Single 3)
  4. ‘Lontan… Lusingato dalla speme’ de Polifemo de Porpora*
  5. ‘Chi non sente al mio dolore’ de La Merope de Broschi
  6. ‘Come nave in ria tempesta’ de Semiramide regina dell’Assiria de Porpora
  7. ‘Mancare o Dio mi sento’ de Adriano in Siria de Giacomelli
  8. ‘Si, traditor tu sei’ de La Merope de Broschi*
  9. ‘Questi al cor finora ignoti’ de La morte d’Abel de Caldara
  10. ‘Signor la tua Speranza… A Dio trono, impero a Dio’ de Marc’Antonio e Cleopatra de Hasse
  11. ‘Alto Giove’ de Polifemo de Porpora (Single 2) – grabado con Les Musiciens du Prince-Monaco / Gianluca Capuano
Bartoli-Vivaldi

Casi 20 años después de su histórico álbum en honor a Vivaldi, Cecilia Bartoli recurre al compositor para su nueva grabación en solitario, ‘Antonio Vivaldi’. El álbum se edita el 23 de noviembre y es una colección de arias interpretadas junto a la orquesta barroca francesa Ensemble Matheus dirigida por Jean-Christophe Spinosi. Diez de las arias más hermosas de Vivaldi se presentan en este proyecto, nueve de ellas tomadas de óperas que no aparecen en el álbum de 1999. Este nuevo disco es un testimonio de la pasión de Bartoli por hacer música al más alto nivel y el deseo de apoyar a una nueva generación de artistas, lo cual la consagra como una de las artistas más asombrosas de una generación.

Cecilia Bartoli redefinió su condición de artista cuando en 1999 editó ‘The Vivaldi Album’, siendo alabada tanto por su papel de investigadora musical como intérprete apasionada. Este álbum ensalzó al italiano como compositor de obras vocales, lo cual produjo un renacimiento de sus óperas, alcanzando las 700.000 copias vendidas en cinco años.

En su trigésimo año en Decca, Cecilia Bartoli no solo lanza el nuevo álbum ‘Antonio Vivaldi’, sino también su primera caja, ‘The Rossini Edition’, y un nuevo sello ‘Mentored by Bartoli’ para impulsar la carrera de artistas notables, como el tenor mexicano, Javier Camarena.

FEARLESS

La Orquesta Nacional de España bajo la dirección de Josep Pons y Decca presentan su nuevo álbum Fearless, cuyo lanzamiento supone el debut discográfico como solista de Manuel Blanco, trompeta solista de la orquesta. Fearless propone un amplio y colorido recorrido por algunas de las obras más complejas y representativas del repertorio para trompeta, incluyendo obras de Zimmermann, Haydn, L. Mozart, Tomasi y Nathan.

Desde que la interpretación del Concierto para trompeta y orquesta de Bernd Alois Zimmermann, una de las obras clave del álbum, otorgara en 2011 a Blanco el primer premio del prestigioso concurso Internacional ARD de Múnich, Manuel compagina su carrera como solista con su puesto de trompeta solista en la Orquesta Nacional.

EL TROMPETISTA MODERNO DEL SIGLO XXI

El mundo de la música contiene actualmente un cosmos increíblemente complejo de estilos y tendencias, más rico que en cualquier otra época anterior. Escuchamos nuevos géneros como rap o techno junto con jazz, música clásica o producciones contemporáneas, abarcando música de diversas etnias e incluso el canto de los pájaros y las ballenas. Si miramos al pasado, encontramos una flauta de 40.000 años de antigüedad con agujeros que forman una escala musical. A partir de un hueso de pájaro, este procedimiento increíblemente inteligente y planificado nos muestra que desde el comienzo de la historia del hombre moderno, datada hace 300.000 años, la conciencia humana ha ido evolucionando y perfeccionándose incluyendo a la música en este proceso. Si dirigimos la mirada hacia nuestros tiempos, la neurociencia moderna presenta casi mensualmente nuevos descubrimientos que modifican los métodos de aprendizaje y los conceptos pedagógicos. Seguro que nuestro flautista de hace 40.000 años no se dedicaba a investigar sobre el estrés o el flow, pero la música ejercía ya una influencia inmensa en el desarrollo de su espíritu humano, generando procesos que a día de hoy sabemos que interconectan diferentes áreas cerebrales al hacer música, un arte que conecta además a las personas que siguen su magia.

En esta rica época nació un joven, Manuel Blanco GómezLimón, cuyo talento ya despuntó a edad temprana y fue promovido de manera afortunada por un conjunto de los mejores maestros: entre otros, el Catedrático José Ortí, antiguo solista de trompeta de la Orquesta Nacional de España, y el director de orquesta, trompetista, musicólogo, catedrático y Dr. Martín Baeza-Rubio, antiguo solista de trompeta de la ópera alemana de Berlín. Yo tuve la suerte y el honor de encontrarme con este joven en España, y desde el primer momento de nuestra colaboración hubo una profunda sensación de entendimiento, empatía y amistad. Su comprensión musical siempre la expresa partiendo desde el sonido, desarrollando una enorme impulsividad y una ternura que deja sin aliento. La trompeta se convierte aquí en camaleón acústico de todas las posibilidades expresivas de la música en sus correspondientes épocas. Hasta hace 30 años, el concierto para trompeta Nobody Knows de Trouble I See de BAZI, que era el alias del compositor (Bernd Alois Zimmermann), llevaba el estigmatizador apodo de “¡NO SE PUEDE TOCAR!”. Desde entonces la situación ha cambiado por completo y ese apodo ya no es aplicable a este genial concierto: ahora es la obra más interpretada del gran maestro. En 1954 Adolf Scherbaum, entonces estrella de la trompeta, intentó dominar los entresijos de la parte solista de trompeta acompañado por la orquesta de NWDR (hoy NDR) bajo la batuta del director Schmidt-Isserstedt. La especial dificultad de esta obra consistiría en interpretar las indicaciones que el compositor propone, más usuales en el jazz, como por ejemplo glissandi, blue notes y “trino labial” o shakes. Aunque la forma de escribir del compositor muestra a veces su falta de conocimiento técnico y parece algo torpe (por ejemplo, escribe en alemán “Streitdämpfer” [no significa nada] en lugar de “Straightmute” [sordina para trompeta]), de lo que se trata sobre todo es de encontrar el “espíritu” especial de la música. Tanto en su desafiante exigencia técnica de los pasajes rápidos altamente virtuosos, como también en los malabarismos de la interpretación entre el vanguardismo y el jazz, es donde Manuel Blanco mejor puede demostrar su madurez como artista de nuestro tiempo. No en vano, la interpretación de esta obra le otorgó en 2011 la victoria (primer premio) del prestigioso concurso ARD Internacional de Múnich, obteniendo con ella la calificación más alta de la historia de la competición. La segunda obra de este álbum es el famoso Concierto para trompeta en mi bemol de Joseph Haydn, una obra madura del destacado fundador del clasicismo vienés, compuesta poco después de su exitoso segundo viaje a Londres, que lanzó al mundo su fama internacional. No es de extrañar que al año siguiente de escribir esta composición compusiera el himno “Gott Erhalte Franz Den Kaiser” [Que Dios Conserve a Francisco Emperador], una pequeña variación del tema del segundo movimiento del Concierto para trompeta. Compuesta en 1796, el trompetista Anton Weidinger de la Orquesta de Esterhazy necesitó cuatro años enteros para interpretar esta obra en toda su magnitud en la trompeta de llaves que él mismo había desarrollado. Este concierto para trompeta y orquesta es genial, entre otros motivos, por la densidad temática y contrapuntística y la madurez que muestra el gran maestro. La idea central parte de la base de que gracias a la “sensacional nueva trompeta de llaves” es posible tocar una escala ya en la octava inferior, y de ahí surgen los temas principales de los tres movimientos. En el primer movimiento se añaden además “movimientos por quintas” a la idea principal junto con la breve (pero importante) disonancia en la tercera parte del compás.

El problema principal en interpretaciones anteriores de este concierto, grabado cientos de veces, consiste en la deficiente dedicación que anteriores trompetistas, directores y editores musicales han prestado al manuscrito de la obra. El autor de estas líneas también se considera parte de este grupo, como la gran mayoría de sus colegas. El compositor mantuvo intencionadamente el solo de trompeta “desnudo”, es decir, sin signos de articulación ni de fraseo, pensado con un margen de maniobra lo más amplio posible para que el intérprete destacara con habilidad los puntos fuertes, enmascarando en lo posible los débiles, tanto de la trompeta natural como del instrumento provisto de nuevas llaves. Este vacío lo han utilizado innumerables trompetistas y editores de nuevas ediciones para llevar a cabo sus propuestas personales de interpretación. Se escribieron propuestas de articulación y de fraseo sin hacer constar su autoría y sin tener en cuenta el manuscrito. Con mucha frecuencia el resultado de esa arbitrariedad fue un salvaje atronar heroico de trompeta que en el tercer movimiento desemboca en algo parecido a música circense; sin tener en cuenta, o sin saber, que en casi todas las partituras de Haydn solamente en los primeros compases del movimiento correspondiente se dan indicaciones precisas de interpretación que luego, evidentemente, se deben aplicar a todo el tema, a todo el movimiento o a toda la obra. En esta grabación con el solista Manuel Blanco encontramos por primera vez una interpretación que en los tres movimientos respeta y hace brillar la tónica melodiosa de la obra. La idea fija de este cantabile se aplica aquí por igual para el primero, el segundo y el tercer movimiento. Maurice André fue el trompetista que estrenó la obra de Henri Tomasi, rica en contrastes y en ocasiones salvaje. Semaine Sainte à Cuzco es la representación musical de un ritual pagano-cristiano de Pascua en Perú. Fue compuesta para trompeta y órgano (así como también para cuerda con 2 arpas obligadas en el año 1964. Escrita en tres movimientos, la pieza comienza con violentas cascadas danzantes para desplegar en su parte central una melodía a modo de oración. Henri Tomasi, ganador del Grand Prix de Rome 1927, había compuesto ya en el año 1948 un concierto completo para trompeta que está considerado una de las obras principales del repertorio de este instrumento.

Antes de 1762, Leopold Mozart escribió una Serenata de nueve movimientos en re mayor que, además del llamado Concertino para trompeta, dos trompas y cuerda, también contiene el llamado concierto para trombón en tres movimientos, que se realiza directamente a continuación del Concertino para trompeta. Además de la peculiaridad de interpretar música al estilo galante, con gran consideración de las partes fuertes y débiles, Leopold Mozart incluye en su obra la destreza de producir los armónicos naturales más allá del vigésimo armónico natural. De esta manera se produce en la segunda mitad del siglo XVIII un repentino periodo de esplendor del arte de la trompeta barroca en toda Europa central. Asimismo, con Michael Haydn, hermano de Joseph, Johann Samuel Endler, Johann Matthias Sperger, Georg Philipp Telemann, Jan Dismas Zelenka, Franz Xaver Richter, Georg Reuter, el joven Carl Heinrivh Biber y muchos otros, se produce de pronto una fase final del arte de tocar la trompeta en el registro del clarinete en la tercera octava. Como tocado por un rayo, este repertorio desaparece con el comienzo de la revolución francesa y el subsiguiente giro de todos los valores, pasando de la aristocracia a una sociedad burguesa que ya no puede encontrar placer en el polvoriento glamour de los excesos de la antigua trompeta y centra su atención en el clasicismo vienés y sus instrumentos favoritos: el violín, la flauta y el clarinete. Llegados al final del álbum, volvemos a escuchar la melodía de la primera pieza: Nobody Knows The Trouble I’ve Seen… esta vez con ropaje funk en una composición sobre el espiritual anónimo de Federico Nathan, compuesto y grabado por primera vez mundialmente para este álbum. Con una improvisación sobre este tema finaliza aquí un recorrido por el mundo de la trompeta, donde Manuel Blanco interpreta en todos los registros este instrumento de reyes. Y sabe brillar en todos los planos.

Reinhold Friedrich Catedrático en la Escuela Estatal Superior de Música de Karlsruhe Trompetista. Profesor honorario en la Royal Academy of Music de Londres, la Academia Sibelius de Helsinki y en Hiroshima (Japón)

Traducido por Ángel Jábega