Valquiria

EL BICENTENARIO DE VERDI Y WAGNER, MUY PRESENTE EN LA INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA DEL VALENCIANO PALAU DE LES ARTS.

Aunque inmersos en una profunda crisis económica que ha supuesto un drástico recorte presupuestario, como nos indicó a los medios de prensa Helga Smith, máxima dirigente del valenciano Palau de Les Arts: la programación prevista para esta temporada 2013-2014, resulta atractiva y con unas producciones de indudable calidad, habiéndose optado por la presencia de cantantes jóvenes, ya con un bagaje importante a sus espaldas y buenas perspectivas de futuro.

Estamos en el año del bicentenario de Verdi y Wagner, cuyas carreras en conjunto, ocupan gran parte del Siglo XIX. Las dos primeras óperas de Richard Wagner: Die feen (Las Hadas) compuesta en 1833, y cuyo estreno no se produjo hasta 1888, cinco años después de su muerte; y, Das Liebesverbot (La prohibición de amar) estrenada en 1836, y que no ha llegado a España hasta el pasado verano, en el Festival del Castillo de Peralada, y de la que ofrecí una amplia reseña en nuestra revista. Verdi se estrenó en 1839 con Oberto conte di San Bonifacio.
Por tanto, y considerando en conjunto las obras de Wagner y Verdi, ese largo período del Siglo XIX, abarca los sesenta años que median entre Die feen (1933) y la última ópera verdiana Falstaff (1893).

Tuve ocasión de asistir a Die Walküre el pasado 9 de noviembre y a La Traviata al día siguiente. Verdaderamente, todo un lujo que pocos teatros a nivel mundial son capaces de ofrecer.

En DIE WALKÜRE se podía contemplar la coproducción Palau de les Arts-Maggio Musicale Fiorentino de “La Fura dels Baus”, que se vio por primera vez en el Palau de les Arts en 2007, y posteriormente en 2009, con la importante presencia, en la función a la que asistí, de Plácido Domingo y Eva María Westbroek, respectivamente como Siegmund y Sieglinde. Por tanto, ese impacto inicial que me causó está producción ya ha quedado más diluido, aunque siempre resultan sumamente interesante esas impactantes y originales proyecciones sobre los paneles de fondo del escenario. Tienen un menor atractivo, los artilugios en forma de grúas donde aparecen encaramados: Wotan, Brünnhilde, Fricka y Las valquirias.

Magnífica la Orquesta de la Comunitat Valenciana, mostrándose cohesionada, con perfecta definición de planos sonoros, destacando, dentro del alto nivel mostrado por todas las secciones orquestales, unos metales contundentes y afinados. La interpretación de la famosa cabalgata de las valquirias resultó de gran brillantez y espectacularidad. Zubin Metha dirigió con maestría a esta orquesta que conoce tan bien, y a la que somete a exhaustivos ensayos para obtener muy altos rendimientos. De cualquier forma, el gran maestro hindú, nos mostró su gran conocimiento de esta monumental partitura; y, un público totalmente entregado, que abarrotaba el teatro, le mostró su entusiasmo dedicándole largas ovaciones.

El elenco vocal estuvo a una notable altura, con la presencia de Heidi Melton como Sieglinde. La soprano estadounidense comenzó con un volumen de voz no demasiado grande, pero que fue ensanchando notablemente en el transcurso de la representación –sobre todo cuando dejó la posición cuadrúpeda (como si fuera un animal), por la erecta- hasta ofrecernos una magnífica prestación vocal y dramática, destacando en esos largos y bellísimos dúos con un Siegmund, bien cantado e interpretado por Nikolai Schukoff.
También, una excelente y rotunda prestación de la soprano dramática Jennifer Wilson como Brünnhilde, es esos largos y filosóficos parlamentos con su atribulado padre el dios Wotan, a quien confirió una convincente prestación vocal y teatral Thomas Johannes Mayer. Magnífico y muy contundente trabajo vocal de Stephen Miling como Hunding, mostrándonos, en todo su esplendor la mala uva de este personaje.

Elisabeth Kulman aportó su bella presencia escénica, realizando una notable interpretación de Fricka, sobre todo en ese extenso dúo con su marido Wotan, a quien materialmente, machaca con sus reproches. En fin, una muy notable Die Walküre, con buenas voces, original escenografía –sobre todo, para aquellos espectadores que no la conocieran- y, una resolución musical de gran altura realizada por la Orquesta de la Comunitat Valenciana, magníficamente dirigida por Zubin Mehta.

Y, en cuanto a LA TRAVIATA, se nos ofreció la minimalista y famosa producción del Festival de Salzburgo de 2005. Famosa, fundamentalmente, porque supuso el lanzamiento a nivel internacional de la soprano rusa Anna Netrevko, entonces flanqueada por el tenor mejicano Rolando Villazón, también en aquellos momentos, figura emergente en el panorama lírico, junto al ya consagrado barítono norteamericano Thomas Hampson.

Con la omnipresencia de ese gran reloj circular –utilizado también como ocasional mesa de juego- cuya marcha se acelera o ralentiza en función de los acontecimientos que rodean a la protagonista, y en relación con la presencia de ese personaje anciano y adusto, que marca el devenir de Violetta, y que ya, en el último acto, se meterá en el rol del médico que certifica su muerte.

La escenografía de Wolfgang Gussmann, a pesar de su simplicidad resulta acertada y operativa con esos sofás itinerantes de color rojo sensual, como el vestido de la protagonista, quien se debate entre su nociva y alocada vida de cortesana, y ese sincero amor que siente por Alfredo Germont, materializado en ese decorado de fondo a base de flores, que asemeja la estancia de Violetta y Alfredo en una casa de campo a las afueras de París, ambos viviendo un intenso y pleno idilio, truncado por la presencia del ese calculador y mezquino –al final muestra humana sensibilidad- personaje llamado Giorgio Germont.

De nuevo, Zubin Mehta, en una verdadera pirueta evoluciona del germanismo musical propuesto el día anterior con Die Walküre, a la música meridional compuesta por Verdi para La Traviata. Los resultados son de nuevo sobresalientes, y el gran maestro hindú muestra su sapiencia y adecuación estilística para extraer brillantes sonoridades de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, desde esa –un tanto tétrica obertura, que se reitera al comienzo del último acto- hasta las escenas coloristas y desenfadas del Acto II. Muy brillante, la actuación del Coro de la Generalitat Valenciana dirigida por su titular Francesc Perales. También, destacar la buena actuación del ballet de la Generalitat, dirigido por Inmaculada Gil-Lázaro.

En cuanto a las voces solistas destacar la presencia de la joven soprano búlgara Sonya Yoncheva, ganadora en 2010 del concurso Operalia, de Plácido Domingo. Nos encontramos con una cantante lírica de importante volumen y voz de atractivo timbre. En el Acto I, supera notablemente las exigencias de corte belcantista, aunque al final del mismo, en el “sempre libera”, omite ese optativo Mi5. Su prestación gana bastantes enteros a partir del Acto II, hasta el patético final de la ópera, tanto desde el punto de vista vocal, como dramático. Destacar su actuación en ese largo dúo con Giorgio Germont, bien interpretado vocal y teatralmente por el barítono Simone Piazzola, quien tiene sus mejores momentos en la famosa aria “Di Provenza il mar” y la subsiguiente cabaletta “Non udrai rimproveri”.

El tenor italiano Ivan Magri, a quien pudimos escuchar la pasada temporada, en este mismo teatro, el Duque de Mantua de Rigoletto y el Jacopo Foscari del verdiano I due Foscari, comienza su actuación un tanto destemplado, para mejorar sensiblemente mientras avanza la representación. Su línea de canto es aceptable, pero tiene serias dificultades para afrontar su gran escena del arranque del Acto II, “Lunga da lei..” cuya interpretación requiere estilo y gran dominio técnico, que nos obliga a recordar las creaciones de esta página de unos Alfredo Kraus o Carlo Bergonzi. Magri posee un excelente registro agudo que le permitió rematar la cabaletta “O mio rimorso..” con un contundente Do4. En suma, una buena representación de La Traviata, donde de nuevo brillaron a gran altura la orquesta y su director Zubin Mehta.

DIE WALKÜRE
Richard Wagner
D. musical: Zubin Mehta
D. escena: Carlus Padrissa (La Fura dels Baus)
Allex Aguilera (reposición)
Videocreación: Franc Aleu
Escenografía: Roland Olbeter
Vestuario: Chu Uroz
Iluminación: Peter van Praet
Copoducción de Palau de les Arts Reina Sofía y Maggio Musicale Fiorentino
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Nikolai Schukoff, Stephen Milling, Thomas Johannes Mayer, Heidi Melton, Jennifer Wilson, Elisabeth Kulman, Eugenia Bethencourt, Bernadette Flaitz, Julia Borchert, Pilar Vázquez, Julia Rutigliano, Patrizia Scivoletto, Nadine Weissmann, Gemma Coma-Alabert

LA TRAVIATA
Giuseppe Verdi
D. musical: Zubin Mehta
D. escena: Willy Decker
Meisje Barbara Hummel (reposición)
Escenografía: Wolfgang Gussmann
Vestuario: Wolfgang Gussmann y Susana Mendoza
Iluminación: Hans Toelstede
Coreografía: Athol John Farmer
Coproducción de De Nederlandse Opera, Amsterdam, basada en la producción original del Salzburger Festspiele
Inmaculada Gil-Lázaro, directora Ballet de la Generalitat
Francesc Perales, director Cor de la Generalitat Valenciana
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Jessica Nuccio y Sonya Yoncheva, María Kosenkova, Cristina Alunno, Ivan Magrì, Simone Piazzola, Mario Cerdá, Javier Franco, Maurizio Lo Piccolo, Luigi Roni, Valentino Buzza, David Astorga, Germán Olvera, Mattia Olivieri