Don Carlo
Giuseppe Verdi (1813-1901)
Ópera en cinco actos
Libreto de Joseph Méry y Camile du Locle, basado en la obra Don Carlos, infant von Spanien (1787) de Friedrich Schiller, traducida al italiano por Achille de Lauzières y Angelo Zanardini.
2 de octubre, Teatro Real de Madrid
D. musical: Nicola Luisotti
D. escena: David McVicar
Escenógrafo: Robert Jones
Figurinista: Brigitte Reiffenstuel
Iluminador: Joachim Klein
Coreógrafo: Andrew George
Dramaturgo: Maite Krasting
D. coro: Andrés Máspero
Reparto: Michele Pertusi, Andrea Caré, Simone Piazzola, Rafal Siwek, Fernando Radó, Ainhoa Arteta, Silvia Tró Santafé, Natalia Labourdette,
Moisés Marín, Leonor Bonilla, Mateusz Hoedt, Cristian Díaz,
David Sánchez, Francis Tójar, David Lagares y Luis López NavarroLas intrigas palaciegas de la corte española han sido siempre fuente de inspiración para escritores y músicos. Sobre todo aquellas alimentadas por la “leyenda negra” que llegaba principalmente de Inglaterra, la potencia rival de la corte española en aquel momento. Y a Friedrich Schiller, autor de la obra en la que se basa el libreto de Joseph Méry y Camille du Locle le interesó más la fabulada leyenda que la historia real.Verdi no escapó a esta fascinación. Interesado por el tema tras una visita al Escorial durante su estancia en Madrid, pensó que con Don Carlo podía responder al encargo de la Ópera de París para la celebración de la Exposición Universal de 1867. Una temática como esta era perfecta para el público de París, amante de la gran opéra francesa, con escenografías espectaculares y de gran intensidad dramática.Pero, a pesar del despliegue de medios durante su composición, Verdi no estaba satisfecho con el resultado. Introducía constantes modificaciones. Hasta tal punto, que la primera versión de Don Carlo nunca llegó a estrenarse. Tras el primer ensayo general y antes del segundo, la gran cantidad de modificaciones realizadas en la partitura desembocaron en una segunda versión, que fue la que se estrenó en 1867, conocida como “la versión de París”.Había llegado el momento de estrenar la ópera en Italia y, ni el gusto del público italiano, poco acostumbrado a obras casi interminables, ni la capacidad de los teatros, respondían a las exigencias de la versión parisina de Don Carlo. Verdi decidió entonces realizar un drástico recorte a la obra, cediendo así al pragmatismo italiano. Nació entonces la “versión de Milán” de 1884, en la que se prescinde de los ballets y del primer acto, el de Fontainebleau. Esta ha sido hasta la fecha, la versión más representada en España.En 1886 Verdi revisa de nuevo la obra. La supresión del primer acto dejaba algunos vacíos en la narrativa. Decidió entonces volver a incluir Fontainebleau. No en vano es en este acto en el que se plantea el tema principal de la obra, los sentimientos más íntimos de los personajes, frente a sus responsabilidades públicas. Nace entonces, “la versión de Módena”. La que recupera el Teatro Real en esta temporada.

La escenografía es abstracta, muy típica de David McVicar, del que recordamos su Vuelta de tuerca y la más reciente Gloriana, ambas de Britten. La reposición escénica ha estado a cargo de Axel Weidauer, que justifica la escenografía citando al autor del libreto, Friedrich Schiller: “los más bellos sueños son los que se tienen en la cárcel”. Y sin duda esta frase ha inspirado la escena hasta conseguir una atmósfera opresiva y claustrofóbica. Compuesta únicamente por estructuras de ladrillo gris cuyo ligero movimiento crea nuevos espacios en los que nada cambia. Solo algunos elementos simbólicos nos trasladan de escenario.

McVicar utiliza siempre el vestuario como elemento fundamental de contextualización de la obra. Su rigor histórico y el de los extraordinarios figurines de Brigitte Reiffenstuel son absolutamente evocadores del momento histórico que viven los personajes. Es un vehículo perfecto entre la historia que narra la obra y la moderna y ecléctica escenografía.

La dirección musical estuvo a cargo de Nicola Luisotti. Con él la orquesta suena a Verdi. A veces, demasiado. El volumen de sonido fue a menudo excesivo y algo farragoso. Quizá por eso los mejores momentos de la orquesta fueron aquellos que requerían mayor expresividad. Fue de menos a más en su dirección y supo mantener el pulso hasta el final. Consigue un buen nivel de teatralidad y una continuidad narrativa que facilita el trabajo de los cantantes.

El coro fue un elemento importante en la dramaturgia. Figurines perfectos y ese sonido conjunto que hace vibrar el corazón de toda la sala.

Las voces estuvieron encabezadas por el Don Carlo de Andrea Caré. También su actuación fue de menos a más. Comenzó con un seseo algo grosero que fue despejando, dando lugar a un buen fraseo que realzaba un hermoso y homogéneo timbre. Su expresividad, tanto vocal como escénica, fue casi inexistente.

La Isabel de Valois de Ainhoa Arteta estuvo a una gran altura. Su voz, siempre audible y timbrada, delineó un personaje sufrido en lo más íntimo y lleno de dignidad y solemnidad en su parte institucional, gracias, sobre todo, a su extraordinaria presencia escénica. Interpretó su Elisabetta con elegancia y musicalidad y brilló en las medias voces.

La siempre solvente Silvia Tró, supo darle a su Princesa de Eboli la distante frialdad que se le supone. Su registro mantiene un amplio recorrido que le permitió hacer frente a una tesitura aguda por momentos, pero también a los exigentes graves que acomete el personaje en “O don fatale”.

El Filippo II de Michele Pertusi tuvo sus mayores cualidades en la interpretación y el intencionado fraseo. Pero el volumen de su voz y unos graves insuficientes, desdibujaron en parte un personaje, que pide más rotundidad vocal y más profundidad psicológica

Algo parecido ocurrió con El gran inquisidor de Rafal Siwek. Su presencia en escena viste al personaje, pero resulta muy escaso en términos vocales.

Simone Piazzola dio vida a un Rodrigo con todas sus cualidades de lealtad y camaradería hacia su amigo, el Infante. Tuvo momentos de inspiración y fraseo con gusto, sobre todo en los dúos y en el momento de su muerte.

El Tebaldo de Natalia Labourdette quedó casi inédito. Entre el volumen de la orquesta y el de su voz, apenas pudimos escucharla.

A muy buen nivel estuvo la interpretación del fraile de Fernando Radó. Y los diputados flamencos de Mateusz Hoedt, Cristian Díaz, David S´nachez, Francis Tójar, David Lagares y Luis López Navarro.

Un correcto inicio de temporada con más espectáculo en el patio de butacas que en escena.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real
Vídeos: Teatro Real

Entre los días 18 de septiembre y 6 de octubre, el Teatro Real ofrecerá 14 funciones de Don Carlo, de Giuseppe Verdi, inaugurando su temporada nº 23 desde la reapertura.

Don Carlo, 23ª de las 26 óperas de Verdi, es la más larga de su catálogo y la que fue sometida a un mayor número de revisiones: en un lapso de casi 20 años, de 1867 a 1886, el compositor escribió diferentes versiones intentando encontrar el equilibrio dramatúrgico y musical de la partitura, que se vio afectada, desde su génesis, por las imposiciones de los teatros.

Verdi retoma sus temas recurrentes ─la lucha entre los sentimientos íntimos y el deber político, el ansia de libertad frente al poder opresor, los ideales revolucionarios, los amores prohibidos, la relación paterno-filial, la amistad, etc.─ a través de la sensibilidad e ímpetu románticos de Friedrich Schiller, que ya había inspirado tres óperas anteriores: Giovanna D´Arco, I Masnadieri y Luisa Miller. Partiendo de su drama Dom Karlos, Infant von Spanien, el compositor vuelve a acercarse al universo español que, con mayor o menor fortuna, impregnó otros cuatro títulos de su catálogo: Ernani, Il trovatore, Simon Boccanegra y La forza del destino.

Escrita para la Ópera de París, donde triunfaba la grand opéra, con sus cánones grandilocuentes (temas históricos o mitológicos, grandes masas corales y sinfónicas, ballets, etc.), la primera versión de Don Carlo, con libreto original en francés de François Joseph Méry y Camille du Locle, se estrenó en 1867, con gran pompa y boato, incluyendo la presencia de la familia real francesa.

Contrariado con las imposiciones de la Ópera de París y disgustado con las diversas adaptaciones y versiones de la ópera en italiano, Verdi decide reducir la duración de la obra para facilitar su difusión y evitar que cada teatro cortase la partitura a su antojo: nace así la llamada ‘versión de Milán’, de 1884, en la que se suprimen el primer acto, el ballet, etc. Esta versión en cuatro actos, más corta, más ágil, pero más débil dramatúrgicamente, es la que se ha presentado en el Teatro Real en 2001 y en 2005, con puesta en escena de Hugo de Ana.

Dos años después del estreno de la versión de cuatro actos, Verdi vuelve a revisar la partitura restituyéndole el primer acto, llamado de Fontainebleau, para dar una mayor consistencia dramatúrgica a la obra, ya que en él se perfila el contexto histórico y el entramado de las relaciones entre los personajes que propician el devenir del drama. Nace así la llamada ‘versión de Módena’, de 1886, con cinco actos y sin ballet, que ahora se podrá ver en el Teatro Real, con puesta en escena de David McVicar, que ha dirigido en anteriores temporadas Otra vuelta de tuerca (2010), La traviata (2015), Rigoletto (2015) y Gloriana (2018).

En un decorado monumental, gélido, opresivo y simbólico de Robert Jones ─que ‘materializa’ el enorme peso del poder religioso y político que caracterizó el reinado de Felipe II─ se suceden con fluidez los distintos espacios en los que se desarrolla la trama, cuya época es evocada por los trajes suntuosos diseñados por Brigitte Reiffenstuel.

Como en la producción de Gloriana, de Benjamin Britten, aclamada en 2018, McVicar, Jones y Reiffenstuel logran crear la atmósfera idónea para la introspección psicológica de los personajes, que, en Don Carlo, reflejan, más que en otras óperas de Verdi, sentimientos contradictorios y complejos, con implicaciones éticas, morales y sentimentales que les alejan de la dicotomía entre buenos y malos de títulos anteriores.

Nicola Luisotti, que la pasada temporada dirigió Turandot, de Giacomo Puccini, en la alabada producción concebida por Bob Wilson, dirigirá su cuarto título verdiano al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, después de Il trovatore (2007), Rigoletto (2015) y Aida (2018).Estará al frente de tres repartos, cuyos cantantes, mayoritariamente conocidos por el público del Real, se alternarán en los papeles del sexteto protagonista: Marcelo Puente*, Andrea Carè, Alfred Kim y Sergio Escobar*(Don Carlo); Maria Agresta, Ainhoa Arteta y Roberta Mantegna (Elisabetta de Valois); Luca Salsi, Simone Piazzola y Juan Jesús Rodríguez (Rodrigo, marqués de Posa); Ekaterina Semenchuk, Silvia Tro Santafé y Ketevan Kemoklidze (La princesa de Éboli); Dmitry Belosselskiy, Michele Pertusi y Dmitry Ulyanov (Filippo II); y Mika Kares y Rafał Siwek (El gran Inquisidor).

*Marcelo Puente y Sergio Escobar interpretarán el papel titular de Don Carlo en lugar de Francesco Meli, que ha cancelado su participación en la ópera por enfermedad debidamente acreditada.

ACTIVIDADES PARALELAS

Del 10 de septiembre al 6 de octubre | Teatro Real, Foyer

Exposición del facsímil del Libro de horas de Carlos V, recientemente restaurado, en el foyer del Teatro anticipando la exposición del espléndido manuscrito original en Biblioteca Nacional a partir del 10 de octubre.

11 de septiembre, a las 20.15 horas | Teatro Real, Sala Gayarre

Enfoques 19/20: encuentro con Nicola Luisotti y Axel Weidauer, director musical y responsable de la reposición escénica de Don Carlo y Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real.

19 de septiembre, a las 18.00 horas y 21 de septiembre, a las 12.00 horas | Museo Lázaro Galdiano

La moda española del Siglo de Oro: visita temática sobre los aspectos más llamativos de la estética de la moda española del siglo XVI, a través de pinturas, joyas y tejidos.

A partir del 20 de septiembre | Museo Naval

Visita-taller: El universo de los Austrias desde el punto de vista del mundo naval de los siglos XVI y XVII.

21 de septiembre, a las 20.00 horas | Radio Clásica y UER Unión Europea de Radiodifusión

Retransmisión en directo de Don Carlo en Radio Clásica, de RNE, y en las emisoras que integran la UER, Unión Europea de Radiodifusión.

21 de septiembre y 6 de octubre | Monasterio de Yuste y basílica

Ciclo de conciertos del Emperador: visita al monasterio de Yuste y un concierto en su basílica con música del siglo XVI en honor al Emperador Carlos V.

22 de septiembre, a las 12.00 horas | Teatro Real, Sala Principal

Los domingos de cámara I: los Solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real ofrecerán un concierto para contextualizar la ópera Don Carlo y a su compositor, Giuseppe Verdi.

24 de septiembre, a las 19.00 horas | Casa Árabe

El Escorial, sueños de una biblioteca universal: María Jesús Viguera, numeraria de la Real Academia de la Historia, analizará los manuscritos árabes de El Escorial y las razones por las que Felipe II los recopiló.

26 de septiembre, a las 17.00 horas | Museo Arqueológico Nacional

España en tiempos de los Austrias: un recorrido por las salas de la Edad Moderna para descubrir la España de los Austrias y la realidad histórica detrás del argumento de Don Carlo.

29 de septiembre, a las 11.00 horas | Teatro Real, Sala Principal

Ópera en cine: proyección de Aida, de Giuseppe Verdi, con dirección musical de Nicola Luisotti y dirección de escena de Hugo de Ana.

1 de octubre, a las 18.00 horas y 3 de octubre, a las 12.00 horas | Museo Arqueológico Nacional

Tocando la historia: Un príncipe de perfil: una visita a la cámara acorazada del museo a través de una famosa medalla con el retrato del príncipe don Carlos, punto de partida para adentrarnos en el contexto sociocultural de la corte de Felipe II.

6 de octubre, a las 12.00 y a las 17.00 horas | Teatro Real, Sala Gayarre

¡Todos a la Gayarre!: El jardín de las delicias: talleres musicales para toda la familia, con dirección y presentación de Fernando Palacios. En esta sesión, la familia del rey Felipe II nos explica el cuadro del Bosco.

Del 10 de octubre de 2019 al 4 de enero de 2020| Biblioteca Nacional de España

Un museo en miniatura: Libro de horas de Carlos V: realizado en un taller parisino hacia 1500, uno de los manuscritos más importantes de la Biblioteca Nacional estará expuesto por primera vez al público, acompañado de otras cuatro piezas de la propia BNE.

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Hace justo diez años se represento por primera vez El Palau de Les Arts, el verdiano Don Carlo, entonces con la excelente dirección del ya desaparecido Lorin Maazel ¡eran aún buenos tiempos para El Palau! Esta ópera ha vuelto a programarse para inaugurar oficialmente, el pasado 9 de diciembre, la nueva temporada 2017-18, con la presencia en el reparto del incombustible Plácido Domingo como Rodrigo Marqués de Posa. El cantante madrileño a punto de cumplir setenta y siete años, sigue teniendo un auténtico tirón, hasta el punto que casi todas las entradas de las cinco representaciones programadas, se habían agotado con bastante antelación. El estreno estuvo marcado por la gran polémica surgida pocos días antes, con la dimisión Davide Livermore como Intendente y Director Artistico del Palau de Les Arts. Antes del comienzo de la representación una espectadora solicitó un aplauso para Livermore, que fue seguido de una fuerte ovación. Tras el descanso, cuando estaba a punto de comenzar el Acto III, una voz gritó “conceller cobarde”, secundado por numerosos aplausos y otras voces que decían “fuera políticos” o “no os carguéis la ópera”. Todas estas espontaneas manifestaciones, muestran el tremendo malestar de un público, que discrepa de unas decisiones políticas, que pueden perjudicar a este importante centro operístico. Esperemos que todo se resuelva, para que los aficionados al mundo de la lírica, podamos seguir disfrutando de las excelentes programaciones ofrecidas por este teatro. El complejo mundo de la ópera debe ser gestionado por auténticos expertos, que no estén mediatizados por los intereses políticos.

Don Carlos surge como un encargo a Giuseppe Verdi del gobierno francés, con motivo de la Exposición Universal que iba a tener lugar en París, en 1867. El tema elegido era una adaptación de la obra Don Carlos, Infant von Spain de Schiller. El magnífico drama del poeta alemán databa de 1787, y era una obra de intenso contenido político, donde Schiller, realizaba una dura crítica del autoritario Felipe II, fuertemente influido por la Inquisición, en contra del ansia de libertad de su hijo el Infante Don Carlos y su amigo Rodrigo Marqués de Posa. El dramaturgo se había inspirado para su obra, en un episodio de la “leyenda negra” que sobre Felipe II, que maquinaron Guillermo de Orange, responsable de rebelión contra el Imperio Español de los Países Bajos y Antonio Pérez, el desleal secretario de Felipe II. Ese episodio era el de la muerte en prisión de Don Carlos, heredero del trono, en circunstancias nunca aclaradas. Es una realidad histórica que cuando el Infante era un niño, se había pensado en casarlo con la hija de Enrique II de Francia, Isabel de Valois. Finalmente, ésta había sido destinada, cuando solo contaba trece años, a ser esposa de Felipe II, viudo ya dos veces. Lejos toda realidad histórica, la obra de Schiller planteaba que Isabel Valois, siendo una adolescente, había conocido en Francia a Don Carlos, que era de su misma edad, estableciéndose entre ambos una relación amorosa, finalmente truncada por el casamiento de Isabel con Felipe II. El reencuentro de Don Carlos e Isabel, es el detonante del drama escrito por Schiller, donde la detención y muerte de Don Carlos se había producido por los celos de Felipe II, al descubrir las antiguas relaciones de su hijo con Isabel y el apoyo que el Infante estaba dando a los rebeldes flamencos, duramente perseguidos por su padre. A partir de la obra de Schiller, Joseph Méry y Camille du Locle, prepararon un magnífico libreto. Con ese material Verdi consiguió poner música a un texto de largos diálogos morales y políticos, con una feroz crítica a La Inquisición, representada por ese tremendo y siniestro personaje del Gran Inquisidor, en la estremecedora escena de su dúo con Felipe II. Se trata de una historia sobre la amistad, el amor, los celos, los conflictos paterno-filiales, que siempre interesaron a Verdi; y, sobre todo, de la soledad del poder, plasmada en un impresionante monólogo de Felipe II. La obra seguía las convenciones de la Gran Ópera, con una estructura en cinco actos, y la inserción en el Acto III de un ballet de ciertas dimensiones, denominado La Peregrina.
El estreno de Don Carlos se produjo en el Teatro Imperial de la Ópera de París (posteriormente llamado Palais Garnier) el 11 de marzo de 1867, con asistencia del emperador Napoleón III y de su esposa Eugenia de Montijo, a quien molestó de sobremanera la forma en la que Verdi trataba a Felipe II. Paralelamente a la versión escrita en francés, Achile de Lauzières, preparó una traducción del libreto al italiano, que fue estrenada en el Teatro Comunale de Bolonia el 27 de octubre de 1867. Con el paso de los años, Verdi decidió reducir la ópera a cuatro actos, donde se eliminaba el Acto I de la versión francesa (Acto de Fontainebleau) y el ballet. Esta versión se estrenó en el Teatro alla Scala el 10 de enero de 1884, y es la que se representa más habitualmente.
Las representaciones de Don Carlo fueron muy escasas durante la primera mitad del Siglo XX. A partir de 1950 vuelve a ser programada con cierta asiduidad, siendo el personaje de Don Carlo interpretado por grandes tenores como Jussi Björling, Richard Tucker, Franco Corelli, John Vickers y Carlo Bergonzi, quien en 1965 realizó una extraordinaria interpretación, en una referencial grabación de estudio (versión italiana en cinco actos) del sello DECCA, junto a Renata Tebaldi como Isabel de Valois, la impresionante Princesa de Éboli de Grace Bumbry, el espléndido Felipe II de Nicolai Ghiaurov, el elegante y sutil Posa de Dietrich Fischer-Dieskau y el imponente Gran Inquisidor de Martti Talvela, dirigidos por Georg Solti al frente de la Orquesta del Covent Garden.
Cabe señalar las magníficas creaciones de Don Carlo realizadas por tenores españoles como José Carreras, Jaime Aragall, y sobre todo de Plácido Domingo, quien más veces lo interpretó, desde que lo debutase en la Ópera de Viena, en 1967, hasta unas últimas funciones, también en ese mismo teatro, en 1992. En el transcurso de esos veinticinco años, Domingo ha dejado un importante legado discográfico de esta ópera, con numerosas grabaciones en directo, entre ellas, dos tomas en video: en 1978 (Teatro alla Scala) junto al Posa del gran Renato Bruson, con dirección de Claudio Abbado y en 1983 (Metropolitan de New York) junto a la magnífica Isabel Valois interpretada por Mirella Freni, con dirección de James Levine. De todas sus interpretaciones, cabe destacar la que realizó en estudio (versión italiana en cinco actos) para EMI, en 1970, junto a Monserrat Caballé como Isabel de Valois, la extraordinaria Éboli de Shirley Verret, el Felipe II de Ruggero Raimondi y Sherrill Milnes como Posa, con la magnífica dirección de Carlo María Giulini al frente de la Orquesta del Covent Garden. Esta grabación resulta referencial junto a la de Solti, y en ella, Domingo realiza una de las mejores interpretaciones de toda su carrera. Curiosamente, ya pasados veinticinco años de su último Don Carlo, Domingo ha retomado esta ópera, interpretando el papel baritonal de Rodrigo Marqués de Posa, que debutó en la Ópera de Viena, en junio pasado y que ha vuelto a interpretar en el Palau de Les Arts.

El Don Carlo representado en Valencia es la versión en cuatro actos, siendo una producción de la Deutsche Oper de Berlín dirigida escénicamente por Marco Arturo Marelli, también responsable de la escenografía y el diseño de iluminación. Reconozco mi predilección por las producciones que reproduzcan, lo más fielmente posible, tanto en su escenografía como en el vestuario un período histórico concreto, y ello se hace aún más necesario en óperas como Don Carlo. Sin duda, estas producciones son sumamente costosas, pero resultan especialmente brillantes. Y, pueden servir de ejemplo los montajes de Franco Zeffirelli, John Dexter o Hugo de Ana. En este Don Carlo se ha optado por una escenografía de carácter minimalista con unos grandes paneles móviles que se van desplazando para acotar espacios escénicos, realzados, en diferentes momentos, por una acertada iluminación. Los huecos que se forman entre los paneles, durante gran parte de la representación, adoptan la forma de cruz, en un intento de mostrar la gran influencia religiosa sobre el poder político en la época de Felipe II. Los objetos escénicos son mínimos: un pequeño monolito coronado por numerosas velas que aparece al comienzo y final de la ópera, algunas banquetas o el lecho conyugal vacío, que Felipe II contempla con infinita tristeza en su gran escena del Acto III. El diseño de vestuario de Dagmar Niefind resulta atractivo, siendo de carácter histórico el que llevan las mujeres con predominio de tonos oscuros, excepto el personaje de Éboli, que luce un vestido de color verde. El vestuario masculino, es más intemporal, con detalles claramente modernos como esa cartera que lleva en bandolera el marqués de Posa. Los colores oscuros contrastan con el intenso rojo de las vestimentas eclesiásticas, sobre todo en la gran escena del Auto de Fé, uno de los momentos más conseguidos de esta producción. Aceptable dirección escénica de Marco Antonio Marelli, quien al final de la ópera se toma licencias con respecto al texto original, con el fusilamiento de Don Carlo y sus amigos flamencos, que recuerda el famoso cuadro de Goya, “Los fusilamientos de la Moncloa”.

Gran actuación de la Orquesta de la Comunidad Valenciana dirigida por Ramón Tebar, quien mostro gran conocimiento de esta partitura verdiana, ofreciendo una lectura meticulosa, intensa y contrastada, donde el sonido orquestal brilló de sobremanera en la “Canción del velo” en el Acto I, y sobre todo en la gran escena de la Coronación y Auto de Fé, conclusiva del Acto II, con una muy destacada intervención de los metales. También, el acompañamiento orquestal confirió un tremendo dramatismo al diálogo entre Felipe II y El gran Inquisidor en el Acto III. Cabe destacar la ejecución de la suave y delicada música que introduce el Acto II. Otros excelentes momentos orquestales se produjeron en el dúo de Felipe II e Isabel del Acto III, y en trío de ese mismo acto con Éboli, Posa y Felipe II, con excelente prestación de los violonchelos. De gran belleza el sonido de flauta y metales, cuando se produce la muerte de Posa. Precioso resulta el diálogo de cuerda grave y metales en el preludio del Acto IV. Mención especial merece la brillantísima intervención solista del violonchelo en la gran escena de Felipe II, al comienzo del Acto III. Magnífica prestación de oboe y corno inglés acompañando el aria de Isabel del Acto I “Non pianger mia compagna”. Muy brillante el sonido orquestal acompañando el “Dúo de la amistad” de Don Carlo y Posa, al final del Cuadro I del Acto I, que aparece reiteradamente en diferentes momentos de la ópera. Excelente labor de concertación de Ramón Tebar muy pendiente de las voces, en especial facilitando la labor de Plácido Domingo. En suma, la actuación orquestal fue el gran atractivo de este Don Carlo.

Plácido Domingo ha ampliado a su extensísimo repertorio, el papel de Rodrigo Marqués de Posa, que interpretó por primera vez el pasado mes de junio, en la Ópera de Viena, precisamente cuando se cumplía el cincuenta aniversario de su debut como Don Carlo en ese mismo teatro. Al escuchar la magnífica creación del infortunado Infante de España, realizada por un jovencísimo Domingo, de timbre bellísimo, con una espléndida línea de canto verdiano, y comprobar su lógico estado vocal actual, surge -al menos para mí- una gran pena y nostalgia. Posa es uno de los más bellos roles baritonales creados por Verdi. Se trata de un personaje de presencia y vigor juveniles, de la misma edad que Don Carlo. Por tanto, el primer problema, para Domingo es su absoluta falta de adecuación escénica, ya que con su aspecto físico actual, -propio de alguien a punto de cumplir setenta y siete años- en sus escenas con Don Carlo, parece su padre e incluso su abuelo. Otro problema es la falta de diferenciación tímbrica con Don Carlo, ya que Domingo canta papeles baritonales con voz de tenor. A todo ello se añade un corto fiato y perdida de volumen vocal que le hace casi inaudible en los concertantes. Sin embargo, aún tiene capacidad para ofrecer una línea de canto verdiano, mucho mejor que la de sus compañeros de reparto. Y, en su gran escena del Acto III, es capaz de superar carencias e interpretar de manera muy notable, ligando bien las notas, la bellísima aria “Per me giunto è il dì supremo”, dando una lección de canto verdiano. Cuando acudió a saludar, al final de la representación, el público le dedicó una estruendosa ovación, consciente de que estaban en presencia del último gran mito de la ópera.
Andrea Caré en el papel de Don Carlo, ofreció un atractivo timbre moviéndose bien en la zona aguda, aunque mostrando dificultades en la zona de paso. Se mostró poco expresivo, con un fraseo monótono y falto de intencionalidad. Sus mejores momentos fueron su dúo con Éboli del Acto I, y sobre todo el gran dúo final del Acto IV, con una Isabel de Valois, interpretada por María José Siri, quien mostró una buena vocalidad, con un seguro registro agudo, aunque con una muy limitada gama de graves y un canto, por momentos, poco expresivo. Realizó una notable interpretación vocal –peor en el plano expresivo- de su aria del Acto I “Non pianger mia compagna”. Estuvo bastante entonada en el Trío del Acto I, junto a Éboli y Posa. Su actuación fue ganando en intensidad en su dúo con Felipe II, del Acto III, consiguiendo ofrecer una magnífica interpretación de su gran aria del Acto IV “Tu che la vanita”, con excelentes regulaciones del sonido incluso ejecutando una meritoria “messa di voce” y emitiendo con seguridad un Si4.
Violeta Urmana ofreció un interpretación de Éboli, llena de expresividad, aunque en el plano vocal tuvo ciertas dificultades en la ejecución de las agilidades en su aria del Acto I “Nell giardin del bello” (La canción del velo), donde, curiosamente, quedó cortada la última parte de la repetición, con una serie de compases omitidos, que adelantan el momento orquestal que marca la presencia de la reina. Muy bien en su dúo con Isabel del Acto III, seguido de la muy difícil aria del “O don fatale” que interpretó con arte y auténtica valentía, aunque con carencias en el registro grave y unos agudos algo destemplados y tirantes.
El bajo Alenxander Vinogradov como Felipe II, ofreció una imponente vocalidad, aunque no muy metido en el estilo de canto verdiano, y ello se pone de manifiesto en su dúo con Posa del Acto I, donde Plácido Domingo, si muestra un buen dominio del fraseo verdiano. El bajo ruso realizó una muy notable y matizada interpretación de su gran escena en el arranque del Acto III, “Ella giammai m’amo….Dormiró sol nel manto” y está magnífico en el impresionante dúo con el gran Inquisidor interpretado por el bajo Marco Spotti, carente de la rotundidad de bajo profundo que requiere este rol, donde es superado claramente por Alexander Vinogradod, uno de los grandes triunfadores de este Don Carlo.
Bien el resto de los interpretes, destacando la soprano Karen Gardeazabal como el travestido Tebaldo, ridículamente caracterizado con bigote incluido, y la voz del Cielo interpretada Olga Zharikova, que aparece en escena con un bebe que le es arrebatado.
Como siempre, excelente prestación del Coro de la Generalitad Valenciana, en sus numerosas intervenciones, resultado sumamente meritoria su labor, en momentos donde las voces quedan encajadas en los huecos que dejan los paneles móviles, como en el caso de la escena del “Auto de Fé”.

Ramón Gener

El humanista y divulgador musical Ramon Gener desvela los secretos ‘Don Carlo’, de Verdi, al público del Palau de les Arts Reina Sofía, el miércoles, 29 de noviembre, a las 19.30 h en el Aula Magistral.

El centro de artes retoma así el ciclo de conferencias-espectáculo ‘Les Arts és òpera’ después de la excelente acogida la pasada temporada. Con su habitual lenguaje didáctico y materiales audiovisuales, el presentador del célebre programa “This is Opera” visitará Les Arts para analizar los títulos que conforman el abono operístico del teatro: ‘Don Carlo’, de Verdi; ‘Peter Grimes’, de Britten; ‘Il corsaro’, de Verdi; ‘Tosca’, de Puccini; y ‘La damnation de Faust’, de Berlioz.

Las conferencias tendrán lugar en el Aula Magistral, con una capacidad de 380 espectadores, y será necesario solicitar previamente localidad para su asistencia. A través del apartado de Venta de Entradas de www.lesarts.com y dentro de las fechas indicadas, se podrá retirar un máximo de 2 invitaciones por solicitante.

Mañana martes, 28 de noviembre, de 10.00 h a 23.59 h, o hasta completar el aforo disponible, el público general podrá adquirir sus entradas para la conferencia de ‘Don Carlo’.

Ramon Gener

Licenciado en Humanidades y en Ciencias Empresariales. Empezó su formación como músico estudiando piano en el Conservatorio del Liceo y la completó con Anna Maria Albors. Por recomendación de la soprano Victoria de los Ángeles empezó a estudiar canto bajo su supervisión. Completó sus estudios vocales en Varsovia con el barítono Jerzy Artysz y en Barcelona con el tenor Eduard Giménez. Después de una carrera de varios años como barítono dejó de cantar y empezó una nueva etapa como divulgador musical ofreciendo conferencias sobre música “clásica” y ópera.

El eco y la repercusión de estas conferencias lo llevaron hasta el mundo de la televisión. Primero a TV3 con el programa “Òpera en texans” y después a la escena internacional con “This is Opera”, una coproducción española y alemana grabada en inglés y español que se puede ver en muchos países del mundo. En la radio colabora de forma habitual en el programa “Hoy por hoy” de la cadena SER y en el programa “Versió RAC1”. También se ha introducido en el mundo literario con la publicación de “Si Beethoven pudiera escucharme” (2013) y “El amor te hará inmortal” (2016).

Andrea Caré

Andrea Carè, uno de los tenores más importantes de su generación, acaba de triunfar en el Teatro Real de Madrid interpretando a Pinkerton en Madama Butterfly y a Don José en Carmen. Ahora prepara su debut en el Palau de Les Arts de Valencia donde volverá a ser el protagonista de la ópera de Verdi Don Carlo, título que el interprete italiano ya ha cantado en Canadá, Francia y en el mítico Bolshoi de Moscú. “Se trata de un personaje fascinante por la complejidad psicológica que representa y por su dificultad vocal e interpretativa, aunque creo que se adapta muy bien a mi instrumento”, apunta el tenor, entusiasmado con cantar esta ópera en España, país en el que se ambienta la acción. Esta vez encarnará al infante nada menos que junto al Rodrigo de Plácido Domingo, artista con el que Andrea Carè ha coincidido en varias oca-siones y con quien tiene grabado Nabucco en DVD (Sony). Ganador de la Spoleto International Opera Competition (2005), ha perfeccionado su arte con la mítica soprano Raina Kabaivanska así como con el legendario Luciano Pavarotti. Y si en próximas temporadas debutará en el Metropolitan de Nueva York y en la Ópera de Viena, Carè ya ha actuado en algunos de los escenarios más importantes del mundo, como la Royal Opera House del Covent Garden de Londres, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el Teatro Regio de Turín, la Ópera de Roma, la Deutsche Oper de Berlín, el China NCPA de Pequín o el Teatro alla Scala de Milán. Con esta producción valenciana, Carè consolida su presencia en el mercado operístico español después de sus debuts en Barcelona y Madrid.

Más información.

Don Carlo

El Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial arranca el próximo 24 de junio con una variada selección de espectáculos. Consolidado como uno de los principales festivales de nuestro país, la música, la lírica y la danza llenarán las noches de la sierra madrileña del 24 de junio al 6 de agosto. Albert Boadella con su versión de Don Carlo, de G. Verdi, la Compañía Nacional de Danza, el pianista inglés James Rhodes y la agrupación Capella Mediterranea serán algunos de los protagonistas de esta edición.

Aunque fue Vivaldi quien elevó la división de los meses del año a categoría de obra maestra, han sido muchos los compositores que han hecho su personal lectura de las cuatro estaciones o han querido interpretar musicalmente alguna de ellas. Las cuatro estaciones sirven de hilo conductor de gran parte de la programación de este festival. En esta ocasión se podrá disfrutar tanto de la versión clásica de la obra de Vivaldi como de su interpretación sinfónica, acompañada de un cuarteto de jazz latino. Además, el público podrá disfrutar de Las cuatro estaciones porteñas de Piazzola o Las estaciones de Tchaikovsky. Por su parte, Stravinsky escogió centrarse en La consagración de la primavera y Schubert, en su Viaje de invierno (Die Winterreise). Todas estas obras forman parte de la programación del Festival de Verano 2016.

Con motivo del centenario de su muerte, el festival ofrecerá distintos recitales con obras del compositor Enrique Granados, que incluyen su célebre suite Goyescas, obra maestra de inspiración madrileña, la Danza de los ojos verdes, La boyra o Doce tonadillas al estilo antiguo.

Don Carlo se consolida como la cita del verano y atrae a un elenco internacional.

Tras su estreno en el Festival de Verano de 2015 y repitiendo el éxito en los Teatros del Canal, Albert Boadella vuelve los días 28 y 30 de julio, al frente de Don Carlo de Verdi, con un montaje que presenta la versión más española de este personaje histórico en el lugar donde vivieron sus protagonistas y donde hoy reposan sus restos. Manuel Coves estará al frente de la dirección musical de esta producción para la que se ha contado con un elenco que reúne voces tan destacadas como Massimo Giordano, Ekaterina Metlova, Carlo Colombara, Juan Jesús Rodríguez, Nadia Krasteva, Eric Halfvarson junto con la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

El pianista londinense James Rhodes interpretará obras de Chopin, Bach y otros, el día 1 de julio. Su historia, publicada en un libro autobiográfico titulado Instrumental, se ha convertido en un fenómeno editorial que refleja cómo la música le ha ayudado a sobrevivir.

El día 15 de julio la Compañía Nacional de Danza interpretará un triple programa formado por Anhelos y tormentos, con música de Granados y Rosa Torres-Pardo al piano; In the night, con una obra de Chopin, y Don Quijote Suite, con una coreografía del propio director de la CND, José Carlos Martínez.

Boston Philarmonic Youth Orchestra, Luis Fernando Pérez o Raquel Andueza y La Galanía, entre otros.

El festival arranca el día 24 de junio con un concierto de la Boston Philarmonic Youth Orchestra, en el que se interpretará la Sinfonía nº5 de Chaikovsky y obras de Glinka, Dvorak, y Debussy, bajo la dirección de Benjamin Zander. Acompañada por un cuarteto de jazz latino, la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid revoluciona las Cuatro estaciones de Vivaldi, el día 25 de junio.

Capella Mediterranea ofrecerá el 26 de junio Ángel y demonio, un recorrido por obras de Monteverdi y Piazzola, que plantea un diálogo entre instrumentos antiguos y modernos, entre el pasado y el presente, entre la danza y la música. Este concierto es el lazo de unión entre Las cuatro estaciones y Monteverdi.

El 2 de julio la JORCAM interpretará la Sinfonía nº5 de Beethoven, junto con obras de Astasio y Turina, y el día 3, Las cuatro estaciones de Vivaldi y Las cuatro estaciones porteñas de Piazzola. La consagración de la primavera de Stravinsky o la banda sonora de West Side Story, de Bernstein formarán el repertorio que el dúo de pianos Iberia & Klavier ofrecerá en un recital junto con el Tak-Nara Percusión Group.

El 16 de julio será el turno del pianista Luis Fernando Pérez, que interpretará piezas de Goyescas, la gran obra de Granados, junto con otras de Debussy o Chopin. El 22 de julio los profesores de los Cursos Internacionales Matisse ofrecerán su ya tradicional concierto y el 23, se podrá disfrutar de El último viaje. Granados en Nueva York, un espectáculo de cante lírico, danza y piano en el que se interpretarán también obras del compositor. El concierto de piano de Luis Fernando Pérez y El último viaje. Granados en Nueva York cuentan con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E).

El Trío Malats ofrece un programa con Viajes de Otoño de Zalba y Las estaciones de Tchaikovsky, el día 24 de julio; y el 29, el barítono Damián del Castillo, junto con el fortepiano David Aijón, interpretarán Die Winterreise, de Schubert.

El día 2 de agosto la Turkish National Youth Orchestra ofrecerá la Sinfonía nº8 ‘Incompleta’ de Schubert y el Concierto para orquesta de Bartok. El 3 será el turno de Raquel Andueza y La Galanía, que interpretan el programa Monteverdi & friends. Por último, el día 6 de agosto la compañía de danza De Sangre y Raza ofrece el espectáculo 400 años de flamenco.

Las entradas están a la venta en internet a precios populares desde 10 euros (http://www.teatroauditorioescorial.es/) y existen diferentes opciones de abonos y descuentos.

DonCarlos

ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) inaugura su 64 Temporada con Don Carlos de Giuseppe Verdi. Este título compuesto como encargo de la ópera de Paris para dar mayor solemnidad a los fastos de la Exposición Universal de 1867 es en palabras del director artístico de ABAO, Cesidio Niño, “una obra perfecta”. Los próximos días 24, 27, 30 de octubre y 2 de noviembre a las 19:00h., con el patrocinio de la Fundación BBVA, sube a escena esta pieza con la que también da comienzo la décima edición del proyecto Tutto Verdi.

Este drama romántico de pasiones exaltadas, personajes idealizados, luchas, sacrificios, conflictos irremediables y suspense contiene los cuatro elementos temáticos más arraigados y característicos del compositor italiano: la oposición innegociable entre ley y deseo, la presencia trascendental del padre, le denuncia de la dictadura desde posiciones liberarles y un enérgico anticlericalismo. Para dar vida a los protagonistas de esta tragedia lírica protagonizada por los personajes principales de la corte de Felipe II, ABAO-OLBE ha reunido un elenco encabezado por el tenor italiano Giuseppe Gipali, quien debuta en Bilbao para hacerse cargo del rol de ‘Don Carlos’. A su lado la soprano uruguaya María José Siri, también debutante en la capital vizcaína, interpreta a ‘Elisabeth de Valois’. La mezzosoprano Daniella Barcelona, a quien recordamos por su reciente actuación en Cavalleria Rusticana, pone voz a ‘La Princesse Eboli’. El barítono verdiano Juan Jesús Rodríguez, triunfante ‘Jago’ en el Otello de la pasada temporada, regresa a ABAO para interpretar a ‘Rodrigue, Marquis di Posa’. El quinteto protagonista se cierra con el bajo búlgaro Orlin Anastassov como ’Philippe II, Roi d’Espagne’. Completan el cartel los debuts del bajo Mika Kares como `Le Grand Inquisiteur’, la soprano Ana Nebot como ‘Thibault’ y el bajo Ugo Rabec como ‘Un Moine’ y los retornos de los tenores Giorgi Melazde como ‘Un Hèraut Royal`, Eduardo Ituarte como ‘Le Comte de Lerme’ y la soprano Irantzu Bartolomé como ‘Une Voix dén Haut’.

La parte musical está a cargo del maestro italiano Massimo Zanetti, quien vuelve a Bilbao tras dirigir con gran éxito Madama Butterfly el pasado mes de febrero para ponerse al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa y sacar el máximo partido a esta compleja partitura, una de las más elaboradas y cuidadas de Verdi, poseedora de un discurso musical continuo y realista con un importante peso orquestal rico en abundancia de colores y matices. La parte coral es, una vez más, tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente. La actuación del ballet “La Peregrina” corre a cargo del Malandain Ballet de Biarritz debutante en la Asociación.

En el escenario una nueva coproducción de ABAO-OLBE con el Teatro de la Maestranza de Sevilla, La fundación Ópera de Oviedo y el Festival de Ópera de Tenerife concebida por el polifacético Giancarlo del Mónaco, que difiere de la que pudo verse en 2010 al incluir el acto completo de Fontaineblau y el ballet de “La Peregrina”. La puesta en escena es elegante, sugerente, cuidada en lo teatral y vistosa gracias a la iluminación y un suntuoso vestuario.

Conferencia sobre “Don Carlos”

Con el fin de analizar, con carácter previo al estreno, los aspectos más relevantes de esta ópera de Verdi, ABAO-OLBE ha organizado una conferencia, de entrada libre, que tendrá lugar el viernes 23 de octubre a las 20.00 horas en el Hotel Ercilla. En esta ocasión, Juan Ángel Vela del Campo, crítico musical y director del proyecto cultural Tutto Verdi, descubre los entresijos de Don Carlos.

 

DonCarlo

El Festival de Verano del Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial de la Comunidad de Madrid ha organizado una mesa redonda y una serie de visitas guiadas al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, en torno a la presentación de la nueva versión escénica de la ópera Don Carlo de Verdi que firma Albert Boadella. Estas dos iniciativas se han ideado como sólidos complementos para descifrar el singular montaje que se escenificará los días 25, 27 y 29 de julio en el Teatro Auditorio de esta localidad madrileña. Las visitas se celebrarán antes de la primera y última función, y la mesa redonda precederá a la del día 27.

Ambas citas son especialmente oportunas, si se tiene en cuenta que en su propuesta Boadella huye del clásico acento sobre la leyenda negra española para ceñirse a “determinados aspectos de la verdad histórica”. Esta coproducción entre los Teatros del Canal y el Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial es el primer título operístico que aborda el dramaturgo.

El montaje de la ópera Don Carlo de Giuseppe Verdi será también el hilo conductor del programa que, bajo el título El ‘Don Carlo’ de Verdi y la leyenda negra’, se impartirá los días 22 y 23 de julio en San Lorenzo de El Escorial en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid. El curso estará dedicado a los diferentes aspectos y controversias que rodean a la figura del primogénito de Felipe II y al papel de la España de la época

Visitas guiadas

Durante las visitas guiadas, los días 25 y 29 de julio antes de la representación, el público tendrá ocasión de recorrer los escenarios reales de Don Carlo de la mano de un maestro de ceremonias muy especial: Don Juan de Austria (el único gran personaje histórico ausente en el drama que Verdi adaptó de la obra homónima de Schiller). Un actor caracterizado del infante hará revivir algunos de los escenarios y personajes de la ópera.

El recorrido incluye el Panteón Real (con 26 sepulcros de mármol donde reposan los restos de los reyes y reinas de España de las dinastías de Austria y Borbón exceptuando a Felipe V y Fernando VI), el Panteón de los Infantes (donde están los restos del propio Don Carlo, y en el que precisamente destaca el sepulcro de Don Juan de Austria –diseñado por Ponzano y construido por Galeotti–) y la Real Biblioteca de El Escorial fundada por Felipe II. La visita finalizará con una copa de cava en la terraza del Teatro, mientras los visitantes disfrutan de una de las mejores vistas de la sierra y la ciudad de Madrid.

Se trata, pues, de una forma exclusiva de disfrutar plenamente del Don Carlo en el lugar natural que le corresponde, San Lorenzo de El Escorial, en cuyo Monasterio vivieron y hoy reposan los restos de sus protagonistas; esto es posible gracias al Teatro Auditorio del municipio en colaboración con Patrimonio Nacional.

Mesa redonda

El día 27 a las 18,00 horas será el turno para una mesa redonda que se celebrará en la Sala B del Teatro, y en la que se abrirá un debate sobre `Don Carlos y El Escorial. La ópera Don Carlo, relación real o irreal con El Escorial´. Los críticos Gonzalo Alonso y Andrés Ruiz Tarazona y el historiador del Arte y museógrafo Fernando Checa, hablarán también de los diversos intentos de representación de esta obra en este Real Sitio de sierra madrileña. La entrada será libre hasta completar aforo.

Curso de verano

El objetivo general del curso -dirigido por la académica de Historia Carmen Sanz Ayán y en el que participan expertos de primer orden en el tema- es contrastar la construcción romántica y ficticia del personaje de Don Carlo en la célebre ópera de Verdi (1865) con la figura histórica real, el príncipe Don Carlos (1545-1568). El análisis de las fuentes a partir de las que Verdi y los libretistas que colaboraron con él (Camille du Locle y Joseph Méry) construyeron el argumento de la representación pueden ayudar a entender la elaboración del personaje ficticio y su fortuna narrativa posterior. Verdi y sus colaboradores bebieron directamente del texto de Friedrich Schiller (1759-1805), que en buena parte asimiló los argumentos más tradicionales de la “leyenda negra” construida en el siglo XVI en pleno periodo de hegemonía política hispana.

En cuanto a la producción, el tenor José Bros dará vida a Don Carlo, controvertido primogénito del rey Felipe II, que será encarnado por el bajo canadiense John Relyea. El director musical chileno Maximiano Valdés, al frente de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, será el encargado de conducir al elenco.

Junto a José Bros y a John Relyea subirán al escenario el barítono Ángel Ódena, quien cantará en el rol de Rodrigo, marqués de Posa, amigo y confidente de Don Carlo; la soprano argentina Virginia Tola, como Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II; la mezzo soprano Ketevan Kemoklidze como Princesa de Éboli; el bajo Simón Orfila, que hará las veces del fraile y Luiz Ottavio Faria como inquisidor.

Más info y venta de entradas en:

www.teatroauditorioescorial.es

www.teatroscanal.com