Davini Rodríguez

La agenda de Davinia Rodríguez continúa consolidándose en el circuito internacional. Después de haber debutado en febrero pasado como protagonista de la ópera Thaïs de Massenet en el China National Centre for the Performing Arts de Pequín (NCPA), la diva canaria regresará en noviembre a ese escenario esta vez para meterse en la piel de Donna Elvira, una de las mujeres engañadas por Don Juan, el mito erótico español que inspiró a Mozart para su genial Don Giovanni. “Tengo un fantástico recuerdo de mi debut en ese impresionante teatro de la capital de China”, apuntó la cantante, “donde me llamó la atención lo atento y cariñoso que es el público chino, y ahora vuelvo con otro personaje que adoro y que ya canté en el Festival dei Due Mondi de Spoleto (Italia)”.

La intérprete española conoce muy bien la obra, ya que también tiene en repertorio a la otra gran engañada por Don Juan, Donna Anna, que cantó en Bilbao. “Son dos personajes que se complementan y cada uno tiene grandes momentos en esa obra maestra de toda la historia de la lírica que es Don Giovanni”. Por último añade que “eso que dicen de que volver a Mozart de tanto en tanto es muy sano para la voz es una gran verdad, ya que te ayuda a mantenerte en buenas condiciones, más todavía si vengo de cantar papeles más demandantes como son roles verdianos, que tienen que vérselas con orquestas mucho más grandes que las mozartianas”.

Davinia Rodríguez acaba de triunfar en el Festival Verdi de Parma, el más importante dedicado a la obra del compositor italiano, nada menos que metida en la piel del temido papel de Lady Macbeth, que debutó en Viena en 2016. Ahora, en este nuevo regreso al repertorio mozartiano, actuará en Pequín los días 27 y 29 de noviembre y 1 de diciembre. Más tarde, el 28 y 29 de diciembre, le esperan dos conciertos de Año Nuevo junto a la Sinfónica de Las Palmas de Gran Canaria en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria.

Más información

Carmela Remigio

Tras alcanzar en el pasado Festival de Salzburgo el récord de 400 actuaciones en Don Giovanni, la famosa soprano italiana, Carmela Remigio, recientemente galardonada como mejor cantante con el prestigioso “Premio Abbiati”, debuta en el Gran Teatre del Liceu como Donna Anna, el próximo 19 de junio.

Claudio Abbado la eligió personalmente para dar vida a Donna Anna en la prestigiosa edición de Don Giovanni con el sello Deutsche Grammophon. Desde entonces, la soprano nacida en Pescara, ha realizado 350 actuaciones en los escenarios líricos más prestigiosos del mundo, en el rol de Donna Anna y, cincuenta, como Doña Elvira, en el famoso dramma giocoso de Mozart.

La soprano italiana, probablemente la mejor Donna Anna de la actualidad y la más solicitada, señala: “Anna es uno de los personajes mozartianos más refinados. Hay algo de milagroso en cada pulso, así como el germen de tantos otros personajes del belcanto. Sus recitativos y arias son de una perfección y de una pulcritud, que no tiene parangón en la historia de la música. Parecen anticipar la melodía y el fraseo de obras maestras sucesivas como Anna Bolena, Norma e I puritani. Para comprender, precisamente, en profundidad a Anna – continúa la Remigio–, he cantado también el rol de Donna Elvira en algunas producciones de Don Giovanni y volveré a cantarlo en La Fenice de Venecia en otoño. Son dos personajes muy distintos: Elvira es más dramática, mientras que Anna, en cambio, es más enigmática y sinuosa. Y, por tanto, se complementan, en cierto sentido; una es espejo de la otra.”

Tenía solo dieciocho años, cuando Pavarotti se enamoró del color cristalino de su voz y se convirtió en flamante ganadora de su famoso concurso “Luciano Pavarotti International Voice Competition” en Filadelfia. Más tarde, Carmela Remigio le acompañaría en cientos de conciertos y giras por todo el mundo.

Heredera de la mejor tradición vocal italiana, la soprano Carmela Remigio ha cantado en los principales teatros, festivales y salas de concierto internacionales: Teatro alla Scala de Milán, Festival de Salzburgo, Royal Opera House de Londres, Teatro San Carlo de Nápoles, la Monnaie de Bruselas, Teatro Massimo de Palermo, Festival de Aix-en-Provence, La Fenice de Venecia, Rossini Opera Festival de Pésaro, Carnegie Hall de Nueva York o Royal Albert Hall de Londres, entre otros.

Carmela Remigio debuta en el coliseo barcelonés, tras sus recientes éxitos en su regreso al Teatro dell’ Opera de Roma, interpretando por primera vez el papel de Elisabetta en Maria Stuarda de Donizetti y en el Maggio Musicale Fiorentino, en el exigente rol de otra heroína mozartiana, Elettra (Idomeneo, re di Creta).

En la aclamada producción de Don Giovanni, que firma Kasper Holten, con dirección musical de Josep Pons, la soprano Carmela Remigio cantará junto a Mariusz Kwiecen (Don Giovanni), Eric Halfvarson, (Il Commendatore), Dmitry Korchak (Don Ottavio), Miah Persson (Donna Elvira) y Simón Orfila (Leporello).

http://www.carmelaremigio.net

Don Giovanni ABAO-OLBE

ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) programa por tercera vez en su historia Don Giovanni de Mozart, obra maestra de la historia y la cultura. Los próximos días 18, 21, 24 y 27 de febrero, con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia, sube a escena esta ópera a la que Wagner calificó como “la ópera de las óperas” y Rossini consideraba “su biblia particular”.

Este drama jocoso, que recrea el mito de Don Juan, tan popular en todos los ámbitos de la cultura, es un drama con guiños bufos, en el que se representa un relato complejo y ambiguo, lleno de dolor, pasión amorosa, venganza, ira y muerte. Para dar vida a los protagonistas de este título que cierra la trilogía de Da Ponte del compositor austriaco, ABAO-OLBE ha reunido a un elenco encabezado por el barítono británico Simon Keenlyside CBE quien debuta en la Asociación bilbaína para dar vida al libertino de vitalidad deslumbrante ‘Don Giovanni’. A su lado regresa a Bilbao el bajo menorquín Simón Orfila como el sirviente ‘Leporello’, el rol de ‘Doña Anna’ recae en la soprano canaria Davinia Rodríguez en el que también es su retorno a la capital vizcaína. Junto a ellos completan el cartel la soprano italiana Serena Farnocchia como ‘Doña Elvira’ en la que es su presentación en ABAO, los regresos del tenor navarro José Luis Sola como ‘Don Ottavio’ y la soprano donostiarra Miren Urbieta-Vega como ‘Zerlina’ y los debuts de los bajos italianos Giovanni Romeo y Gianluca Buratto como ‘Masetto’ y ‘Comendador’ respectivamente.

La parte musical está a cargo de una batuta conocida por el público bilbaíno, la directora musical canadiense Kery-Lynn Wilson, quien se pone al frente de la Euskadiko Orkestra Sinfonikoa para dirigir una de las obras maestras del genio austriaco. La parte coral es una vez más tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente.

En el escenario una producción del Palau de les Arts de Valencia ideada por uno de los grandes revolucionarios de la escena operística Jonathan Miller CBE, quien firma también la escenografía y la iluminación. De concepción clásica, corpórea y absolutamente respetuosa con el libreto, destaca un vestuario suntuoso lleno de detalles firmado por Claire Mitchel. La reposición en Bilbao la dirige Allex Aguilera, e incluye el minuet y las bandas en escena donde actúan cuarenta coralistas y veinte actores y bailarines.

Conferencia sobre “Don Giovanni”

Con el fin de analizar, con carácter previo al estreno, los aspectos más relevantes de esta ópera de Mozart, ABAO-OLBE ha organizado una conferencia, de entrada libre hasta completar aforo, para el viernes 17 de febrero en el Auditorio del Museo de Bellas Artes (entrada por la puerta Chillida) a las 19.15 horas. En esta ocasión, Carlos Imaz, músico, barítono y colaborador habitual de ABAO-OLBE, descubre los entresijos de Don Giovanni.

Davinia Rodríguez

La versátil soprano española Davinia Rodríguez vuelve a meterse en la piel de un personaje mozartiano, esta vez en la temporada bilbaína de ABAO-OLBE:
será la Donna Anna del Don Giovanni mozartiano que la Ópera de Bilbao propone los días 18, 21, 24 y 27 de febrero. “Siempre es sano volver a Mozart”, asegura la cantante canaria, “ya que su música y la forma en la que están escritas las líneas vocales de sus personajes poseen tanta perfección y frescura que le hacen muy bien a las voces”.

Davinia Rodríguez, ya conocida por el público bilbaíno, se muestra “muy feliz” de volver a cantar en esa temporada artística, “una de las más importantes de España; en Bilbao, además, me encuentro muy a gusto, es como volver a casa”, apunta. Ahora lo hace tras haber incorporado a su repertorio en las últimas semanas a dos personajes emblemáticos como son la verdiana Lady Macbeth de Macbeth –considerado como uno de los más complejos y difíciles de su cuerda– en Viena y Nedda, de Pagliacci, de Leoncavallo, en Turín. “Como Donna Anna, se trata de mujeres con mucho carácter y que saben cómo desenvolverse en sus respectivos ambientes. Claro que la Lady y Nedda no acaban nada bien, pero tampoco Donna Anna, ya que aunque vengue la muerte de su padre, el Comendador, se queda sin su amado seductor”.

El Don Giovanni de Bilbao, una producción de Jonathan Miller, contará con la dirección musical de Keri-Lynn Wilson y junto a Davinia Rodríguez encabezan el reparto Simon Keenlyside, Simon Orfila y María Bayo.

Más info:
www.daviniarodriguez.com

Don Giovanni

Se defiende Mortier ante el evidente fracaso de Don Giovanni, diciendo que los españoles no tenemos la propiedad sobre el personaje, ya que éste es universal, y habla también del derecho de Tcherniakov a exponer su particular visión de la obra. Por supuesto, Sr. Mortier, faltaría más. Pero este Don Giiovanni no es el resultado de una escenografía provocadora y un público provocado y estimulado. Tampoco es el resultado de un madurado planteamiento intelectual que exija una mayor reflexión por parte del público. Ni siquiera es una propuesta contemporáneamente arriesgada e incomprensible producto del delirio de un artista. El resultado es, simplemente, un Don Giovanni malo y aburrido. Si prefiere, extraordinariamente malo y aburrido, que para eso es el Real.

Ha estado bien pensado programar a Don Giovanni tras el Così fan tutte. Las dos hablan de amor, libertad y fidelidad, pero ambas son obras muy diferentes. La versión que nos ofrece en esta ocasión el Teatro Real es la de Viena, que tiene dos arias para tenor y una de Donna Elvira, más que la de Praga.
Don Giovanni es un mito de largo alcance. Cuando Mozart escribe el suyo, existen ya 80 óperas dedicadas al personaje. Un mito que puede caminar en muchas direcciones diferentes. Aunque en alguna de ellas, como es esta, camine torpemente hacia el fracaso.
Dicen que todos llevamos un Don Juan dentro. Todos menos Russell Braun. Que casualidad y que mala suerte para el público del Real.
Una lástima que para el Sr. Mortier no existan cantantes españoles de calidad. Debe ser esa la razón por la que se haya visto obligado a contratar un cuadro de cantantes con este nivel de mediocridad tan difícil de superar. Siendo Ainhoa Arteta (famosa soprano australiana) la única intérprete en esta producción que se mantuvo a flote.

Es importante resaltar el talento artístico y teatral de Tcherniakov. Baste con recordar su Eugene Onegin en este mismo Teatro. Talento que quedaría indubitablemente de manifiesto con la creación de una obra desde sus inicios. Una obra contemporánea que le permitiese exponer sus planteamientos artísticos de manera directa, sin necesidad de retorcer a capricho un planteamiento inicial y llevarlo hasta el abismo de la contrariedad.
La insistencia de Tcherniakov por despojar de dignidad a los principales personajes de las obras que dirige, y la rectificación permanente a los maestros que las escriben, requiere mejor de una revisión terapéutica que artística.
Con la excusa de desmitificar al personaje, ha creado un Don Giovanni inseguro, irresponsable, desprovisto de toda galanura, visiblemente alcohólico y lastrado por la incoherente puesta en escena.
La escenografía es absolutamente plana. Insiste Tcherniakov una vez más en grandes salones en exclusiva, puesto que toda la obra se representa en el mismo decorado, empequeñeciendo una vez más el escenario. Contribuyendo así al tedio de la producción.

En Arteta estaban puestas gran parte de las esperanzas de un público madrileño que, tras su actuación de la pasada temporada junto a Plácido Domingo, la esperaba generoso e ilusionado. Se puede decir que entre el desconcierto de esta producción casi es la única que se salva. El haber aceptado este papel a propuesta de Mortier, ha sido todo un acierto. El cambio hacia roles más exigentes y complejos puede hacer que su carrera abandone la mediocridad y adquiera, por fín, una nueva dimensión. Cualidades no le faltan.
Su voz, de potente emisión y timbre agradable, comenzó algo destemplada, tal vez incomodada por el montaje y el fracaso del estreno, pero se hizo de inmediato con las riendas de una Donna Elvira enérgica y burlona, aunque menos doliente. Tuvo dificultades en los graves en el primer acto que se hicieron evidentes en “Gli vo cavare il cor”. Mejor en el segundo acto donde se mostró rotunda, aunque escasa de fiato en algún aria de prolongada volata. Reconocerle también sus mejoras interpretativas.

Otra de las voces a destacar fue la de Leporello, interpretado por Kyle Ketelsen. Una gran voz, rotunda y armónica que, junto con la de Arteta, puso en evidencia las carencias del resto del reparto.
Christine Schäfer se limitó a cumplir con su papel. Fue de menos a más hasta llegar a “Batti o bel Masetto” que interpretó con gusto. Lo mejor, el dramatismo que impuso a sus recitativos.
Paul Groves, del que disfrutamos en Iphigénie en Tauride y Perséphone, fue una triste sorpresa como Don Ottavio. Con problemas permanentes para mantener la afinación, con voz chillona, gutural y feamente falseada, fue amonestado por el público al terminar alguna de sus intervenciones. Don Ottavio no entró en él, ni él en Don Ottavio.
La joven soprano alemana Mojca Erdmann solventó su papel de Zerlina de manera discreta. Se apunta una hermosa y mozartiana voz,, aunque pequeña. Debe mejorar mucho su dramaturgia, y si pueden mejorar también su vestuario, ganaría mucho el personaje.
David Bizic, como Masetto, era un armatoste que como tal se movía por el escenario. Frío e inexpresivo, parecía estar en una representación escolar.

Russell Braun fue el mayor desatino de la noche, que ya es decir. Una voz quebradiza, pequeña, inconsistente. Apunto del derrumbe en varios momentos, no se si por miedo o por mimetismo. No es la de Russell Braun una voz para Don Giovanni. No lo fue en ningún momento, a pesar de los muchos que la partitura ofrece para el lucimiento. Ni siquiera fue capaz de dejarse llevar por la bellísima interpretación de la mandolina, en las hábiles manos de Araceli Yustas interpretando el aria “Deh vieni alla finestra”. Le esperó a la entrada, apianando delicadamente para no taparle, le indicó el camino correcto para el lucimiento pero, todo fue en vano.

La dirección musical de Alejo Pérez es inexistente. Desde una obertura a veces irreconocible, hasta la progresiva decadencia del segundo acto. Como aspecto positivo decir que su rutina al frente de la orquesta permitió, al menos, el plácido sueño de algún espectador. Se quejaba Alejo Pérez, días antes del estreno, que l escenografía había afectado y alterado el tempo de la obra. Pero el resultado musical evidenciaba más alteraciones que esa. La Orquesta, que nos tiene acostumbrados a grandes noches, sonó rala, plana y a destiempo.
Ser coro en la producción de alguien que, como es el caso de Tcherniakov, no le gustan los coros, es resignarse a permanecer oculto durante toda la representación. Esta vez, como en otras, estuvo escondido en el foso, y a foso sonó.

Don Giovanni
Il dissoluto punito ossia Don Giovanni
W. A. Mozart (1756-1791)
Libreto de Lorenzo da Ponte
D. musical: Alejo Pérez
D. escena: Dmitri Tcherniakov
D. coro: Andrés Máspero
Don Giovanni: Russell Braun
El Comendador: Anatoli Kotscherga
Donna Anna: Christine Schäfer
Don Ottavio: Paul Groves
Donna Elvira: Ainhoa Arteta
Leporello: Kyle Ketelsen
Masetto: David Bizic
Zerlina: Mojca Erdmann
Fortepiano: Eugène Miichelangeli
Coro y Orquesta Titulares del
Teatro Real