Teatro Real

Debido a la excepcional situación meteorológica y siguiendo las recomendaciones de las autoridades y servicios de emergencia, el Teatro Real ha decidido suspender la función de Don Giovanni prevista para hoy sábado, 9 de enero, a las 19.30 horas.

Asimismo, quedan canceladas las funciones familiares del ciclo Todos a la Gayarre programadas para mañana, domingo 10 de enero, a las 12.00 y a las 17.00 horas, y la sesión de Ópera en Cine, que debía tener lugar en la sala principal a las 11.00 horas.
El Teatro Real procederá a la devolución del importe de las localidades a lo largo del mes de enero a todos los compradores y abonados, por el mismo medio de pago por el que fueron adquiridas. No será necesario solicitar dicha devolución, ya que se realizará de forma automática.

El estreno mundial de la ópera Marie, del compositor madrileño Germán Alonso y la dramaturga alicantina Lola Blasco, que debía celebrase esta tarde en el Teatro de La Abadía, queda pospuesto para el próximo martes, 12 de enero, a las 19.00 horas. La función de mañana, domingo 10 de enero, queda también aplazada a fecha todavía por determinar, pero de la que informaremos a la mayor brevedad posible.

Lamentamos las molestias que estos cambios puedan ocasionar y que se han llevado a cabo para proteger la seguridad, tanto del público como de los artistas y personal del Teatro.

Fotografía: Javier del Real

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Don Giovanni
Wolfgang A. Mozart (1756-1794)
Dramma giocoso en dos actos
Libreto de Lorenzo Da Ponte, basado en el Burlador de Sevilla (1616) de Tirso de Molina y en el libreto de Giovanni Bertati para la ópera Don Giovanni Tenorio ossia il convitato di pietra (1787)
Producción de la Staatsoper de Berlín, procedente de Salzburger Festpiele
Teatro Real, Madrid 29 de diciembre de 2020
D. musical: Ivor Bolton
D. escena: Claus Guth
Responsable de la reposición: Julia Burbach
Iluminador: Olaf Winter
Dramaturgia: Ronny Dietrich
Coreógrafos: Ramses Sigl
D. coro: André Máspero
Intérpretes: Adrian Eröd, Goran Juric, Adela Zaharia, Airam Hernández, Federica Lombardi, Marco Mimica, Cody Quattlebaum, Marina Monzó
Coro y Orquesta Titulares del Teatro RealPersonalmente tengo que decir que he tenido mala suerte con los Don Giovanni a los que he asistido. Tan mala suerte que creo que este es el mejor que he visto. Y tengo también que reconocer que me surgen unas cuantas contradicciones después de ver la representación. Unas cosas me gustan mucho, otras, menos. Pero si nos fijamos en el conjunto, en todos los elementos (que no son pocos) que componen esta producción, puedo decir que salí del Teatro contenta después de haber disfrutado.Don Giovanni parece tener algún tipo de maldición en Madrid, pues las representaciones que de él se han hecho en las últimas décadas no han sido precisamente brillantes. La de Claus Guth, que se estrenó en 2008 en el Festival de Salzburgo y que llega ahora al Teatro Real, se mantiene desde entonces en los escenarios con bastante dignidad. Es además la única ópera de Mozart que permaneció en el repertorio desde su estreno en el período romántico, cuando el resto habían desaparecido de las programaciones.Existen dos versiones de Don Giovanni, la de Praga de 1787 y la de Viena en 1788, que es la que se representa en esta ocasión, aunque se ha prescindido del sexteto final y del dúo entre Zerlina-Leporello. Como Mozart escribía para los cantantes, adaptó la versión de Viena para la soprano austríaca Caterina Cavalieri para el rol de Elvira, una de las más famosas cantantes del momento. Lo mismo hizo con el papel de Don Ottavio, que en Viena fue interpretado por Francesco Morella, para quien escribió el aria de Il mio tesoro, un tenor con más habilidad y facilidad para la coloratura que Antonio Baglioni, que estrenó la versión en Praga.Guth ha creado un bosque de un realismo extraordinario. Giratorio, como no podía ser de otra manera tratándose del director alemán. El bosque… ese lugar donde nos escondemos o nos amamos. Un lugar en el que podemos sentir miedo, nos perdemos e inquietamos, pero donde siempre las emociones son fuertes.La escenografía de Claus Guth empieza alterando el libreto, pues el Comendador hiere de muerte a Don Giovanni ya en la obertura, a modo de spoiler. A partir de aquí asistimos a la agonía, en tiempo real, de un Don Giovanni que es como un animal cazado y herido en un bosque que, al girar, además de resultar un poco mareante, va desvelando los misterios y rincones en los que transcurren las escenas. Todo ello en una permanente y brillante penumbra creada por Olaf Winter. Hay espacio para un coche, una parada de autobús o un columpio. Todo, menos un palacio.Tampoco acompaña a sumergirse en la obra mozartiana el vestuario ni elementos escénicos incomprensibles, como la alusión a las drogas de Don Giovanni y, en general, la falta de sensibilidad en una obra como esta.Ivor Bolton, que se maneja muy bien en el repertorio mozartiano, tuvo un resultado un tanto desigual en esta ocasión. Fue de menos a más, tras una obertura un poco apagada, como casi toda la primera parte, llegó una segunda con mayor musicalidad y refinamiento en las cuerdas. La música conseguía sofocar los momentos en los que la escenografía te sacaba de la obra. No entendí que la mandolina de James Ellis tuviera que estar amplificada. No se si fue esta la causa de la falta de pulcritud en su emisión en un aria que, por otra parte, estuvo hábilmente iluminada creando uno de los momentos más sublimes de la representación.El cuadro de cantantes ha estado muy equilibrado. Cabes destacar la interpretación del Don Giovanni de Adrian Eröd, de un alto nivel interpretativo. Frívolo y apresurado en sus conquistas mientras agoniza. Lástima que su emisión no fuera limpia, parecía que tenía algún problema. El frio, quizá. Un personaje tratado escénicamente como un pobre hombre errático. Nada que ver con el Don Juan que tenemos interiorizado.El croata Goran Jurik ofrece una buena imagen de Comendador, gracias a su presencia escénica y su poderosa voz de bajo en un rol poco agradecido, por breve.Adela Zaharia me gustó en su papel de Donna Anna. La soprano rumana combinó sensibilidad con solvencia vocal y una buena interpretación. Ella, como el resto de solistas, tuvieron que cantar mientras mantenían el equilibrio sobre un escenario irregular. A veces se piensa poco en los cantantes y mucho en elementos inestables e innecesarios del decorado.Tampoco estuvo mal la Donna Elvira de Federica Lombardi, con una solida zona central y buenos en los agudos que le permitieron momentos de brillantez.El Leporello del croata Marko Mimica tuvo casi más protagonismo vocal que el propio Don Giovanni. No así en la faceta interpretativa. Aunque se echan de menos voces verdaderamente graves en la actualidad, Mimica cumplió con su rol.

El papel de Don Ottavio ha estado interpretado por Airam Hernández, un personaje pusilánime que quedó bien retratado por el tenor tinerfeño que estuvo a buen nivel también en la parte vocal.

La Zerlina de Marina Monzó fue una de las satisfacciones de la noche, que no sorpresa. Junto al Masetto de Cody Quattlenaum, crearon una pareja bien compenetrada en la parte teatral.

Otra noche de ópera en el Teatro Real, que se está comportando como un gran buque que avanza, contra viento y marea y manteniendo el rumbo, en un inmenso océano de hielo.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real/Teatro Real
Vídeos: Teatro Real

Don Giovanni

Entre los días 18 de diciembre y 10 de enero el Teatro Real ofrecerá 15 funciones de Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, en una producción de la Staatsoper de Berlín, estrenada en el Festival de Salzburgo en 2008, con el mismo dúo protagonista que actuará en el Real: el barítono británico Christopher Maltman, como Don Giovanni, y el bajo-barítono hispano-uruguayo Erwin Schrott, como Leporello.

La interpretación de ambos, alabada unánimemente por la crítica, adquiere en este montaje un significado especial, ya que Claus Guth refuerza, en su puesta en escena, el macabro vínculo de los dos personajes, cuya complicidad y piedad aportan, quizás, los únicos momentos tiernos y compasivos de la producción.

La trama transcurre en un bosque de abetos muy versátil, diseñado por el escenógrafo Christian Schmidt, donde se van sucediendo los distintos cuadros de la ópera, distorsionados por la agonía de Don Giovanni, que se desangra lentamente desde la primera a la última escena.

Herido por el Comendador al inicio de la ópera, en el paroxismo de la muerte desfilan por su cabeza los perversos juegos de seducción que han llenado su vida trepidante, caminando hacía la enajenación y la muerte sin abandonar nunca su espíritu impetuoso, lúbrico y blasfemo.

Ayudado por Leporello, el amigo junkie y compinche de aventuras que lo acompaña en el doloroso trance, Don Giovanni mezcla, en la ópera, los recuerdos vívidos alentados por su afán hedonista, con las visiones borrosas que preceden la muerte. Escondido en los meandros y recovecos de un bosque siempre cómplice, sabiamente iluminado por Olaf Winter, la floresta refleja el drama de los personajes, en un juego pictórico de claroscuros que enlaza el universo barroco del libertino de Tirso de Molina, con el mundo turbio de los tarados sexuales del siglo XXI.

Dos elencos de cantantes de reconocido prestigio internacional encarnan los personajes de Don Giovanni, dirigidos con la pericia y hondura por Claus Guth, que ya dejó su impronta en tres producciones presentadas en el Teatro Real: Parsifal (15/16), Rodelinda (16/17) y Lucio Silla (17/18).

Los barítonos Christopher Maltman y Adrian Eröd (Don Giovanni), los bajo-barítonos Erwin Schrott y Marko Mimica (Leporello), las sopranos Anett Fritsch y Federica Lombardi (Donna Elvira), los tenores Mauro Peter y Airam Hernández (Don Ottavio), las sopranos Brenda Rae, Adela Zaharia y María José Moreno (Donna Anna), y también Louise Alder y Marina Monzó (Zerlina), así como los bajos Krzysztof Baczyk y Cody Quattlebaum (Masetto), y Tobias Kehrer y Goran Juric (El comendador), se alternarán en las 15 funciones programadas, siempre bajo la dirección de Ivor Bolton, que dirigirá su quinto título de Mozart en el Real, al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro o Real.

Don Giovanni se presentará por cuarta vez desde la reinauguración del Teatro Real: en junio de 1999 con Daniel Barenboim y Thomas Langhoff; en octubre de 2005 con Víctor Pablo Pérez y Lluis Pasqual; y en abril de 2013, con Alejo Pérez y Dmitri Tcherniakov.

La producción que llega ahora al Real se ofrece en un período de incertidumbre y dificultades, exigiendo por parte de todos un esfuerzo suplementario para presentar la ópera dentro de la normativa de seguridad sanitaria.

El director de escena Claus Guth ha modificado varios detalles de la puesta en escena y el Coro Titular del Teatro Real actuará con unas mascarillas diseñadas especialmente para cantantes, que favorecen la proyección de la voz y el movimiento facial sin liberar los aerosoles. Pero estas y otras adaptaciones no impedirán al Teatro Real ofrecer, con la máxima calidad, una perspectiva distinta del gran mito de la literatura española, con nuevas interpretaciones que siguen enriqueciendo su aura.

EL PATROCINIO DE ENDESA

Para José Bogas, consejero delegado de Endesa “contribuir a que la cultura no se pare y, en particular, apoyar al Teatro Real, es un enorme orgullo para Endesa. Valoramos enormemente que el Teatro Real sea una de las escasas Opera House del mundo que ha mantenido su programación contra viento y marea, a pesar de la pandemia; además, lo ha hecho con una enorme calidad y sin descuidar la seguridad. Y eso es lo que vamos a comprobar con este ‘Don Giovanni’ que Endesa patrocina.

Davini Rodríguez

La agenda de Davinia Rodríguez continúa consolidándose en el circuito internacional. Después de haber debutado en febrero pasado como protagonista de la ópera Thaïs de Massenet en el China National Centre for the Performing Arts de Pequín (NCPA), la diva canaria regresará en noviembre a ese escenario esta vez para meterse en la piel de Donna Elvira, una de las mujeres engañadas por Don Juan, el mito erótico español que inspiró a Mozart para su genial Don Giovanni. “Tengo un fantástico recuerdo de mi debut en ese impresionante teatro de la capital de China”, apuntó la cantante, “donde me llamó la atención lo atento y cariñoso que es el público chino, y ahora vuelvo con otro personaje que adoro y que ya canté en el Festival dei Due Mondi de Spoleto (Italia)”.

La intérprete española conoce muy bien la obra, ya que también tiene en repertorio a la otra gran engañada por Don Juan, Donna Anna, que cantó en Bilbao. “Son dos personajes que se complementan y cada uno tiene grandes momentos en esa obra maestra de toda la historia de la lírica que es Don Giovanni”. Por último añade que “eso que dicen de que volver a Mozart de tanto en tanto es muy sano para la voz es una gran verdad, ya que te ayuda a mantenerte en buenas condiciones, más todavía si vengo de cantar papeles más demandantes como son roles verdianos, que tienen que vérselas con orquestas mucho más grandes que las mozartianas”.

Davinia Rodríguez acaba de triunfar en el Festival Verdi de Parma, el más importante dedicado a la obra del compositor italiano, nada menos que metida en la piel del temido papel de Lady Macbeth, que debutó en Viena en 2016. Ahora, en este nuevo regreso al repertorio mozartiano, actuará en Pequín los días 27 y 29 de noviembre y 1 de diciembre. Más tarde, el 28 y 29 de diciembre, le esperan dos conciertos de Año Nuevo junto a la Sinfónica de Las Palmas de Gran Canaria en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria.

Más información

Carmela Remigio

Tras alcanzar en el pasado Festival de Salzburgo el récord de 400 actuaciones en Don Giovanni, la famosa soprano italiana, Carmela Remigio, recientemente galardonada como mejor cantante con el prestigioso “Premio Abbiati”, debuta en el Gran Teatre del Liceu como Donna Anna, el próximo 19 de junio.

Claudio Abbado la eligió personalmente para dar vida a Donna Anna en la prestigiosa edición de Don Giovanni con el sello Deutsche Grammophon. Desde entonces, la soprano nacida en Pescara, ha realizado 350 actuaciones en los escenarios líricos más prestigiosos del mundo, en el rol de Donna Anna y, cincuenta, como Doña Elvira, en el famoso dramma giocoso de Mozart.

La soprano italiana, probablemente la mejor Donna Anna de la actualidad y la más solicitada, señala: “Anna es uno de los personajes mozartianos más refinados. Hay algo de milagroso en cada pulso, así como el germen de tantos otros personajes del belcanto. Sus recitativos y arias son de una perfección y de una pulcritud, que no tiene parangón en la historia de la música. Parecen anticipar la melodía y el fraseo de obras maestras sucesivas como Anna Bolena, Norma e I puritani. Para comprender, precisamente, en profundidad a Anna – continúa la Remigio–, he cantado también el rol de Donna Elvira en algunas producciones de Don Giovanni y volveré a cantarlo en La Fenice de Venecia en otoño. Son dos personajes muy distintos: Elvira es más dramática, mientras que Anna, en cambio, es más enigmática y sinuosa. Y, por tanto, se complementan, en cierto sentido; una es espejo de la otra.”

Tenía solo dieciocho años, cuando Pavarotti se enamoró del color cristalino de su voz y se convirtió en flamante ganadora de su famoso concurso “Luciano Pavarotti International Voice Competition” en Filadelfia. Más tarde, Carmela Remigio le acompañaría en cientos de conciertos y giras por todo el mundo.

Heredera de la mejor tradición vocal italiana, la soprano Carmela Remigio ha cantado en los principales teatros, festivales y salas de concierto internacionales: Teatro alla Scala de Milán, Festival de Salzburgo, Royal Opera House de Londres, Teatro San Carlo de Nápoles, la Monnaie de Bruselas, Teatro Massimo de Palermo, Festival de Aix-en-Provence, La Fenice de Venecia, Rossini Opera Festival de Pésaro, Carnegie Hall de Nueva York o Royal Albert Hall de Londres, entre otros.

Carmela Remigio debuta en el coliseo barcelonés, tras sus recientes éxitos en su regreso al Teatro dell’ Opera de Roma, interpretando por primera vez el papel de Elisabetta en Maria Stuarda de Donizetti y en el Maggio Musicale Fiorentino, en el exigente rol de otra heroína mozartiana, Elettra (Idomeneo, re di Creta).

En la aclamada producción de Don Giovanni, que firma Kasper Holten, con dirección musical de Josep Pons, la soprano Carmela Remigio cantará junto a Mariusz Kwiecen (Don Giovanni), Eric Halfvarson, (Il Commendatore), Dmitry Korchak (Don Ottavio), Miah Persson (Donna Elvira) y Simón Orfila (Leporello).

http://www.carmelaremigio.net

Don Giovanni ABAO-OLBE

ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) programa por tercera vez en su historia Don Giovanni de Mozart, obra maestra de la historia y la cultura. Los próximos días 18, 21, 24 y 27 de febrero, con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia, sube a escena esta ópera a la que Wagner calificó como “la ópera de las óperas” y Rossini consideraba “su biblia particular”.

Este drama jocoso, que recrea el mito de Don Juan, tan popular en todos los ámbitos de la cultura, es un drama con guiños bufos, en el que se representa un relato complejo y ambiguo, lleno de dolor, pasión amorosa, venganza, ira y muerte. Para dar vida a los protagonistas de este título que cierra la trilogía de Da Ponte del compositor austriaco, ABAO-OLBE ha reunido a un elenco encabezado por el barítono británico Simon Keenlyside CBE quien debuta en la Asociación bilbaína para dar vida al libertino de vitalidad deslumbrante ‘Don Giovanni’. A su lado regresa a Bilbao el bajo menorquín Simón Orfila como el sirviente ‘Leporello’, el rol de ‘Doña Anna’ recae en la soprano canaria Davinia Rodríguez en el que también es su retorno a la capital vizcaína. Junto a ellos completan el cartel la soprano italiana Serena Farnocchia como ‘Doña Elvira’ en la que es su presentación en ABAO, los regresos del tenor navarro José Luis Sola como ‘Don Ottavio’ y la soprano donostiarra Miren Urbieta-Vega como ‘Zerlina’ y los debuts de los bajos italianos Giovanni Romeo y Gianluca Buratto como ‘Masetto’ y ‘Comendador’ respectivamente.

La parte musical está a cargo de una batuta conocida por el público bilbaíno, la directora musical canadiense Kery-Lynn Wilson, quien se pone al frente de la Euskadiko Orkestra Sinfonikoa para dirigir una de las obras maestras del genio austriaco. La parte coral es una vez más tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente.

En el escenario una producción del Palau de les Arts de Valencia ideada por uno de los grandes revolucionarios de la escena operística Jonathan Miller CBE, quien firma también la escenografía y la iluminación. De concepción clásica, corpórea y absolutamente respetuosa con el libreto, destaca un vestuario suntuoso lleno de detalles firmado por Claire Mitchel. La reposición en Bilbao la dirige Allex Aguilera, e incluye el minuet y las bandas en escena donde actúan cuarenta coralistas y veinte actores y bailarines.

Conferencia sobre “Don Giovanni”

Con el fin de analizar, con carácter previo al estreno, los aspectos más relevantes de esta ópera de Mozart, ABAO-OLBE ha organizado una conferencia, de entrada libre hasta completar aforo, para el viernes 17 de febrero en el Auditorio del Museo de Bellas Artes (entrada por la puerta Chillida) a las 19.15 horas. En esta ocasión, Carlos Imaz, músico, barítono y colaborador habitual de ABAO-OLBE, descubre los entresijos de Don Giovanni.

Davinia Rodríguez

La versátil soprano española Davinia Rodríguez vuelve a meterse en la piel de un personaje mozartiano, esta vez en la temporada bilbaína de ABAO-OLBE:
será la Donna Anna del Don Giovanni mozartiano que la Ópera de Bilbao propone los días 18, 21, 24 y 27 de febrero. “Siempre es sano volver a Mozart”, asegura la cantante canaria, “ya que su música y la forma en la que están escritas las líneas vocales de sus personajes poseen tanta perfección y frescura que le hacen muy bien a las voces”.

Davinia Rodríguez, ya conocida por el público bilbaíno, se muestra “muy feliz” de volver a cantar en esa temporada artística, “una de las más importantes de España; en Bilbao, además, me encuentro muy a gusto, es como volver a casa”, apunta. Ahora lo hace tras haber incorporado a su repertorio en las últimas semanas a dos personajes emblemáticos como son la verdiana Lady Macbeth de Macbeth –considerado como uno de los más complejos y difíciles de su cuerda– en Viena y Nedda, de Pagliacci, de Leoncavallo, en Turín. “Como Donna Anna, se trata de mujeres con mucho carácter y que saben cómo desenvolverse en sus respectivos ambientes. Claro que la Lady y Nedda no acaban nada bien, pero tampoco Donna Anna, ya que aunque vengue la muerte de su padre, el Comendador, se queda sin su amado seductor”.

El Don Giovanni de Bilbao, una producción de Jonathan Miller, contará con la dirección musical de Keri-Lynn Wilson y junto a Davinia Rodríguez encabezan el reparto Simon Keenlyside, Simon Orfila y María Bayo.

Más info:
www.daviniarodriguez.com

Don Giovanni

Se defiende Mortier ante el evidente fracaso de Don Giovanni, diciendo que los españoles no tenemos la propiedad sobre el personaje, ya que éste es universal, y habla también del derecho de Tcherniakov a exponer su particular visión de la obra. Por supuesto, Sr. Mortier, faltaría más. Pero este Don Giiovanni no es el resultado de una escenografía provocadora y un público provocado y estimulado. Tampoco es el resultado de un madurado planteamiento intelectual que exija una mayor reflexión por parte del público. Ni siquiera es una propuesta contemporáneamente arriesgada e incomprensible producto del delirio de un artista. El resultado es, simplemente, un Don Giovanni malo y aburrido. Si prefiere, extraordinariamente malo y aburrido, que para eso es el Real.

Ha estado bien pensado programar a Don Giovanni tras el Così fan tutte. Las dos hablan de amor, libertad y fidelidad, pero ambas son obras muy diferentes. La versión que nos ofrece en esta ocasión el Teatro Real es la de Viena, que tiene dos arias para tenor y una de Donna Elvira, más que la de Praga.
Don Giovanni es un mito de largo alcance. Cuando Mozart escribe el suyo, existen ya 80 óperas dedicadas al personaje. Un mito que puede caminar en muchas direcciones diferentes. Aunque en alguna de ellas, como es esta, camine torpemente hacia el fracaso.
Dicen que todos llevamos un Don Juan dentro. Todos menos Russell Braun. Que casualidad y que mala suerte para el público del Real.
Una lástima que para el Sr. Mortier no existan cantantes españoles de calidad. Debe ser esa la razón por la que se haya visto obligado a contratar un cuadro de cantantes con este nivel de mediocridad tan difícil de superar. Siendo Ainhoa Arteta (famosa soprano australiana) la única intérprete en esta producción que se mantuvo a flote.

Es importante resaltar el talento artístico y teatral de Tcherniakov. Baste con recordar su Eugene Onegin en este mismo Teatro. Talento que quedaría indubitablemente de manifiesto con la creación de una obra desde sus inicios. Una obra contemporánea que le permitiese exponer sus planteamientos artísticos de manera directa, sin necesidad de retorcer a capricho un planteamiento inicial y llevarlo hasta el abismo de la contrariedad.
La insistencia de Tcherniakov por despojar de dignidad a los principales personajes de las obras que dirige, y la rectificación permanente a los maestros que las escriben, requiere mejor de una revisión terapéutica que artística.
Con la excusa de desmitificar al personaje, ha creado un Don Giovanni inseguro, irresponsable, desprovisto de toda galanura, visiblemente alcohólico y lastrado por la incoherente puesta en escena.
La escenografía es absolutamente plana. Insiste Tcherniakov una vez más en grandes salones en exclusiva, puesto que toda la obra se representa en el mismo decorado, empequeñeciendo una vez más el escenario. Contribuyendo así al tedio de la producción.

En Arteta estaban puestas gran parte de las esperanzas de un público madrileño que, tras su actuación de la pasada temporada junto a Plácido Domingo, la esperaba generoso e ilusionado. Se puede decir que entre el desconcierto de esta producción casi es la única que se salva. El haber aceptado este papel a propuesta de Mortier, ha sido todo un acierto. El cambio hacia roles más exigentes y complejos puede hacer que su carrera abandone la mediocridad y adquiera, por fín, una nueva dimensión. Cualidades no le faltan.
Su voz, de potente emisión y timbre agradable, comenzó algo destemplada, tal vez incomodada por el montaje y el fracaso del estreno, pero se hizo de inmediato con las riendas de una Donna Elvira enérgica y burlona, aunque menos doliente. Tuvo dificultades en los graves en el primer acto que se hicieron evidentes en “Gli vo cavare il cor”. Mejor en el segundo acto donde se mostró rotunda, aunque escasa de fiato en algún aria de prolongada volata. Reconocerle también sus mejoras interpretativas.

Otra de las voces a destacar fue la de Leporello, interpretado por Kyle Ketelsen. Una gran voz, rotunda y armónica que, junto con la de Arteta, puso en evidencia las carencias del resto del reparto.
Christine Schäfer se limitó a cumplir con su papel. Fue de menos a más hasta llegar a “Batti o bel Masetto” que interpretó con gusto. Lo mejor, el dramatismo que impuso a sus recitativos.
Paul Groves, del que disfrutamos en Iphigénie en Tauride y Perséphone, fue una triste sorpresa como Don Ottavio. Con problemas permanentes para mantener la afinación, con voz chillona, gutural y feamente falseada, fue amonestado por el público al terminar alguna de sus intervenciones. Don Ottavio no entró en él, ni él en Don Ottavio.
La joven soprano alemana Mojca Erdmann solventó su papel de Zerlina de manera discreta. Se apunta una hermosa y mozartiana voz,, aunque pequeña. Debe mejorar mucho su dramaturgia, y si pueden mejorar también su vestuario, ganaría mucho el personaje.
David Bizic, como Masetto, era un armatoste que como tal se movía por el escenario. Frío e inexpresivo, parecía estar en una representación escolar.

Russell Braun fue el mayor desatino de la noche, que ya es decir. Una voz quebradiza, pequeña, inconsistente. Apunto del derrumbe en varios momentos, no se si por miedo o por mimetismo. No es la de Russell Braun una voz para Don Giovanni. No lo fue en ningún momento, a pesar de los muchos que la partitura ofrece para el lucimiento. Ni siquiera fue capaz de dejarse llevar por la bellísima interpretación de la mandolina, en las hábiles manos de Araceli Yustas interpretando el aria “Deh vieni alla finestra”. Le esperó a la entrada, apianando delicadamente para no taparle, le indicó el camino correcto para el lucimiento pero, todo fue en vano.

La dirección musical de Alejo Pérez es inexistente. Desde una obertura a veces irreconocible, hasta la progresiva decadencia del segundo acto. Como aspecto positivo decir que su rutina al frente de la orquesta permitió, al menos, el plácido sueño de algún espectador. Se quejaba Alejo Pérez, días antes del estreno, que l escenografía había afectado y alterado el tempo de la obra. Pero el resultado musical evidenciaba más alteraciones que esa. La Orquesta, que nos tiene acostumbrados a grandes noches, sonó rala, plana y a destiempo.
Ser coro en la producción de alguien que, como es el caso de Tcherniakov, no le gustan los coros, es resignarse a permanecer oculto durante toda la representación. Esta vez, como en otras, estuvo escondido en el foso, y a foso sonó.

Don Giovanni
Il dissoluto punito ossia Don Giovanni
W. A. Mozart (1756-1791)
Libreto de Lorenzo da Ponte
D. musical: Alejo Pérez
D. escena: Dmitri Tcherniakov
D. coro: Andrés Máspero
Don Giovanni: Russell Braun
El Comendador: Anatoli Kotscherga
Donna Anna: Christine Schäfer
Don Ottavio: Paul Groves
Donna Elvira: Ainhoa Arteta
Leporello: Kyle Ketelsen
Masetto: David Bizic
Zerlina: Mojca Erdmann
Fortepiano: Eugène Miichelangeli
Coro y Orquesta Titulares del
Teatro Real