Otello, Teatro Real

El próximo 23 de abril se conmemora el Día Internacional de Libro, en torno a esta celebración MyOperaPlayer ha seleccionado títulos de óperas inspirados en grandes obras literarias cuyas representaciones han tenido lugar en el Teatro Real

El Siglo de Oro inaugura esta propuesta cultural con Fuenteovejuna, versión de la obra teatral homónima de Lope de Vega (1562-1635) creada por Antonio Gades e interpretada por su compañía, con una muestra magistral de narración y expresividad a través de la danza española

Dedicamos el fin de semana a una ópera cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Real precisamente un 23 de abril, en 2019, Falstaff, de Giuseppe Verdi, cuya visualización estará disponible sólo estos dos días. El poeta Arrigo Boito busca la inspiración para el libreto en varias obras de William Shakespeare (1564-1516)

El año 2015 tiene lugar el estreno mundial de la ópera El Público, encargo del Teatro Real al compositor Mauricio Sotelo, con libreto del escritor y músico Andrés Ibáñez. La ópera rescata la esencia de la obra del mismo título de Federico García Lorca (1898-1936)

La arrebatadora fuerza dramática de W. Shakespeare, quien retrata como nadie las esencias del ser humano, está en la génesis de algunos de los grandes títulos de G. Verdi como es el caso de Otello. A. Boito fue el responsable de convertir en libreto la obra del inmortal inglés, El moro de Venecia

De la fructífera colaboración entre el compositor Richard Strauss y el poeta y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal nace una obra indispensable en la historia de la ópera, Elektra, basada en la narración homónima de Sófocles (496 a.c.- 406 a.c.)

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Muchos son los compositores de ópera que han bebido de fuentes literarias para la elaboración de sus libretos, combinando dos artes que en numerosas ocasiones han contribuido al engrandecimiento mutuo y otras han corrido suerte desigual. De la misma forma, el mundo de la danza, con su doble lenguaje musical y coreográfico, ha narrado historias y hermosos cuentos procedentes de la pluma de grandes autores.

Estimulado por esta eterna relación, y con la cercana celebración del Día Internacional del Libro, el próximo 23 de abril, el Teatro Real ha seleccionado una serie de óperas para su plataforma de vídeo MyOperaPlayer, cuyo argumento nace de títulos de la literatura universal a través de la reescritura de autores no menos celebrados como Arrigo Boito, en el caso de Giuseppe Verdi; Hugo von Hofmannsthal, en el de Richard Strauss, o Andrés Ibáñez, en el de Mauricio Sotelo.

Dos obras de Verdi: Falstaff (disponible sólo durante el fin de semana del sábado 18 y el domingo 19) y Otello, en grandes producciones protagonizadas por los mejores intérpretes del momento.

El anterior director artístico del Teatro Real, Gerard Mortier, encargaba en 2010 al compositor español Mauricio Sotelo una nueva ópera. Cinco años más tarde el escenario madrileño acogería el estreno mundial de El Público, con libreto del escritor y músico Andrés Ibáñez sobre la obra homónima de Federico García Lorca. Compleja, simbólica y trascendental la ópera se apoya en recursos tan distantes como la música electrónica o el flamenco, cantado y bailado, recreando un universo turbio y, a veces desgarrador, cargado de imágenes de intensa belleza.

En otoño de 1998 el Teatro Real afrontaba la segunda temporada desde su reapertura. En su programación, el entonces director musical y artístico de la institución, Luis Antonio García Navarro, se ponía al frente de Elektra, de Richard Strauss, protagonizada por una de las intérpretes de referencia de este papel, Eva Marton. Televisión Española rescata ahora de su archivo histórico esta producción para ofrecerla en MyOperaPlayer.

Será sin embargo la danza la encargada de inaugurar esta semana especial de la mano de Antonio Gades y su compañía con una de las joyas de su repertorio, Fuenteovejuna. En esta coreografía, el talento del genial Gades se une al de Lope de Vega, con la colaboración de José Manuel Caballero Bonald, para contarnos la lucha solidaria de un pueblo contra la tiranía a través de la expresión de la mejor danza española y el folclore más genuino que dan como resultado un espectáculo mítico que ha sido exhibido por todo el mundo.

Como en la mejor Feria del libro, parece que esta semana nos acompañará la lluvia. Un motivo más para adentrarse en esta nueva propuesta musical.

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PROGRAMACIÓN

FUENTEOVEJUNA

Antonio Gades

Compañía Antonio Gades. Teatro Real

Fuenteovejuna, obra culmen de Antonio Gades, es ante todo una obra hermosísima, el último fruto de una gran madurez artística y personal. La sutil y conmovedora calidad de su materia no reside ni en sus valores estético ni en su espectacularidad, sino en la sencillez apabullante con que muestra la esencia de las cosas que quiere contar.

Estrenada en la Ópera Carlo Fenice de Génova, el 20 de diciembre de 1994, está basada en la creación dramática homónima de Lope de Vega, a partir de un hecho histórico en el que un pueblo entero de la alta Andalucía, Fuente Ovejuna, se rebela contra los abusos perpetrados por un noble, el Comendador de la Orden de Calatrava Fernán Gómez de Guzmán, y acaba por ajusticiarlo. Cuando los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, envían a un juez para esclarecer el caso, ni aun sometiendo a las peores torturas a los aldeanos logra que éstos denuncien al culpable, pues todos, con una sola voz, asumen la muerte del noble “innoble” y la responsabilidad de su destino.

Dedicada a la memoria de Celia Sánchez Manduley, la adaptación de la obra corre a cargo del propio Gades con la colaboración de José Manuel Caballero Bonald. El espectáculo cuenta con un equipo artístico de lujo en el que participan en ambientación y vestuario Pedro Moreno; en iluminación, Dominique You y en los arreglos y selección musical Faustino Núñez.

Los papeles protagonistas recaen sobre Cristina Carnero (Laurencia), Ángel Gil (Frondoso), Alberto Ferrero (Alcalde) y Joaquín Mulero (Comendador).

FALSTAFF

Giuseppe Verdi

Teatro Real 2019

El estreno de esta producción tuvo lugar, precisamente, el 23 de abril de 2019, día internacional del libro, en el Teatro Real. Se trata de Falstaff, cuyo libreto, de Arrigo Boito, está inspirado en pasajes de Las alegres comadres de Windsor, Enrique IV y Enrique V de William Shakespeare, al servicio del genio de Giuseppe Verdi quien, ya octogenario, escribe una partitura genial, despidiendo su carrera operística con un canto a la humanidad lleno humor, sabiduría, vitalidad, hondura y regocijo.

Laurent Pelly, responsable de la dirección de escena y de los figurines de la ópera -muy querido en el Real por sus acertadas versiones de La hija del regimiento (2014), Hansel y Gretel (2015) y El gallo de oro (2017)- traslada la acción de la obra a nuestro tiempo con una escenografía esquemática, ‘orgánica’ y mutante, diseñada por Barbara de Limburg, en la que va profundizando en el interior de los personajes a través de una narración en la que se desvanecen los límites de la farsa y de la comedia, para entrar en el reino mágico del encantamiento y la fábula.

La endiablada partitura de Verdi está dirigida por Daniele Rustioni al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de un reparto encabezado por el barítono Roberto de Candia, en el papel titular, secundados por Daniela Barcellona (Mistress Quickly), Maite Beaumont (Mrs. Meg Page), Rebecca Evans (Mrs. Alice Ford), Ruth Iniesta (Nannetta), Joel Prieto (Fenton), Simone Piazzola (Ford), Christophe Mortagne (Dr. Caius), Mikeldi Atxalandabaso (Bardolfo) y Valeriano Lanchas (Pistola).

El gordo fanfarrón nos divierte con nuestras penas, nos redime de nuestras miserias y nos lleva a un mundo mejor, más tolerante y risueño, donde “tutto è burla”.

EL PÚBLICO

Mauricio Sotelo

Teatro Real 2015

El Público, encargo del Teatro Real al compositor Mauricio Sotelo, con libreto del escritor y músico Andrés Ibáñez (1961), rescata la esencia de la obra homónima de Federico García Lorca (1898-1936) escrita en 1930 en Cuba, después del transcendente viaje que el poeta granadino realizó a Nueva York, en un período de profunda crisis emocional y efervescencia creativa.

Al escribir el libreto de El Público, Andrés Ibáñez ha intentado conservar todas las dimensiones de la obra, manteniendo sus dos temas fundamentales: “la homosexualidad y el teatro contemporáneo. Ambos se unen en un tema central que tiene que ver con la apariencia o la máscara. Máscara del ‘amor que no puede decir su nombre’ y, finalmente, máscara que se revela como esencia del ser humano. (…) La obscenidad, la crueldad y la irreverencia son elementos fundamentales del lenguaje poético de Lorca. No se han enfatizado ni se han evitado. El texto explora el deseo sexual con una franqueza y una complejidad que desafía las simplificaciones bienintencionadas o más o menos moralizantes.”

También para Mauricio Sotelo, “la inteligibilidad del texto cantado fue el faro que siempre guió el proceso de composición. Si se entiende el texto con claridad, entonces será posible que éste proyecte toda su luz en el espectador.

El compositor se inspira en el mundo simbólico del poeta. Partiendo de las letras del nombre L-O-R-C-A, Sotelo teje una fluida pero compleja partitura, en la que utiliza desde las texturas armónicas del microtonalismo a sofisticadas técnicas electrónicas, y en la que esconde relaciones numéricas, esotéricas e icónicas, sin prescindir de la estructura de una ópera tradicional, con un prólogo y cinco cuadros, arias, dúos, interludios, etc…Para explorar el mundo ancestral y telúrico que subyace en el texto de Lorca, las fuerzas animales y sexuales, ha recurrido al flamenco, incorporando en la partitura su lenguaje y su duende.

Un variado y multicultural grupo de intérpretes dará vida al mundo simbólico de El Público: ocho cantantes encabezados por los barítonos José Antonio López y Thomas Tatzl, encarnarán, cada uno, a varios personajes; dos cantaores, Arcángel y Jesús Méndez, junto con el bailaor Rubén Olmo, interpretan los tres caballos blancos que simbolizan las fuerzas incontrolables de la naturaleza; tres bailarines que representan los trajes de arlequín, de bailarín y el pijama y, finalmente, dos niños bailarines y actores. Junto a ellos estarán el Coro Titular del Teatro Real, la prestigiosa orquesta de música contemporánea Klangforum de Viena, el guitarrista Cañizares y el percusionista Agustín Diassera, todos bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, Principal Director Musical Invitado del Teatro Real.

La escenografía está diseñada por el pintor y escultor Alexander Polzin y la dirección de escena está a cargo de Robert Castro.

OTELLO

Giuseppe Verdi

Teatro Real 2016

La arrebatadora fuerza dramática de William Shakespeare vuelve a convertirse en fuente de inspiración para Giuseppe Verdi y el poeta Arrigo Boito dando como fruto Otello. Boito construye para esta ópera un libreto en el que simplifica la trama profundizando en la complejidad de los personajes y sus relaciones, mientras Verdi utiliza todos sus recursos creativos al servicio de la dramaturgia, creando una partitura sin fisuras, con una orquestación genial en la que el canto fluye como una declamación, que entrelaza sutiles melodías, casi epigramáticas, de enorme fuerza dramática, con otras de largo aliento expresivo.

Cuenta esta producción con un trío protagonista de auténtico lujo encabezado por el tenor Gregory Kunde, uno de los más alabados intérpretes del exigente papel de Otello en la actualidad; la soprano albanesa Ermonela Jaho, conmovedora en su interpretación de Desdémona, y el barítono George Petean, encarnando al sádico y sibilino Iago. El coro Pequeños Cantores de la Comunidad de Madrid, dirigido por Ana González, y el Coro Titular del Teatro Real, preparado, como siempre, por su director titular, Andrés Máspero, actuarán una vez más junto a la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Renato Palumbo

El director de escena estadounidense David Alden opta por enfatizar el conflicto interno de Otello, cuyo carácter guerrero enmascara la enorme inseguridad que lo hace vulnerable a la maquinación perversa de Iago. Una derruida y sombría ciudad mediterránea concebida por el escenógrafo Jon Morrell acentúa la atmósfera terrorífica del drama.

ELEKTRA

Richard Strauss

Teatro Real 1998

Del archivo histórico de RTVE rescatamos, en esta ocasión, Elektra, de Richard Strauss, cuya representación tuvo lugar en noviembre de 1998, cuando comenzaba a rodar la segunda temporada del Teatro Real, cuya reapertura había tenido lugar un año antes. Esta historia de odio y venganza, con libreto del poeta Hugo von Hofmannsthal, inspirado en la obra de Sófocles, de compleja orquestación y extrema dificultad interpretativa tuvo al frente del proyecto a García Navarro, director artístico y musical del coliseo madrileño en ese momento.

El 29 de enero de 1996 ardía el teatro de La Fenice de Venecia por segunda vez en su historia. Las ruinas de esa emblemática casa de la ópera servían de inspiración a Ezio Toffolutti para crear la escenografía de esta producción en la que trataba de renovar y actualizar el mito clásico que Strauss y Hofmannsthal habían situado en el patio interior del palacio de Agamenón.

En este espacio devastado, bajo la dirección de Henning Brockhaus, tomaba forma la desgarradora historia de Electra encarnada en la voz de la que ha sido considerada una de las mejores intérpretes de este papel, Eva Marton. Lideraba el reparto esta soprano dramática en el que estaba acompañada por la mezzosoprano noruega Anne Gjevang, como Clitemnestra, y la soprano española Ana María Sánchez, en el rol de Crisotemis, completando el trío protagonista. Junto a ellas, el tenor norteamericano Kenneth Riegel, Egisto, el bajo alemán Hans Tschammer, Orestes, y la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Fotografía: Javier del Real

UNA ESPLÉNDIDA ELEKTRA, CON LA QUE SE RECUPERAN EN EL VALENCIANO PALAU DE LES ARTS LAS MEJORES SENSACIONES DE ANTAÑO. Por Diego Manuel García Pérez.Las representaciones de Elektra de Richard Strauss, que tuvieron lugar el pasado mes de enero en el Palau de Les Arts de Valencia, han resultado un auténtico triunfo, sobre todo por la magnífica prestación de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, esta vez ampliada a más de cien instrumentistas y muy bien dirigida por Marc Albrecht, gran conocedor del repertorio straussiano. Entre las voces destacó la soprano norteamericana Sara Jakubiak, magnífica Chrysotemis y el barítono australiano Derek Welton como Orestes. El canadiense Robert Carsen, realizó una excelente dirección escénica, moviendo de manera altamente expresiva a cantidad figurantes en un especio escénico prácticamente vacío. El aforo estaba casi al completo, lo cual resultaba reconfortante, sobre todo con un título como Elektra bastante alejado del repertorio más habitual. Un público entusiasta dedicó grandes ovaciones al final de las representaciones. Después de varios años de cambios e incertidumbres, El Palau de Les Arts ha recuperados sus mejores sensaciones de antaño.Después del gran éxito conseguido por Richard Straus con Salome, se inició su colaboración con el gran dramaturgo y poeta austriaco Hugo von Hofmannsthal, en la que música y texto se complementaban de manera perfecta, produciendo en veinte años seis óperas: Elektra de 1909, Der Rosenkavalier (El caballero de la rosa) de 1911, Ariadne auf Naxos (primera versión de 1912 y segunda y definitiva de 1916) y Die frau ohne schatten (La mujer sin sombra) de 1919, que pueden considerarse verdaderas obras maestras, y las otras dos: Die Ägyptische Helena (La Helena egipcia) de 1928 y Arabella, estrenada en 1933, de extrema calidad. La muerte de Hofmannsthal, en 1929, cuando ya había casi concluido el libreto de Arabella, fue un duro golpe para Strauss. En 1903, Hofmannsthal estrenó con gran éxito su obra teatral Elektra (adaptación de la obra de Sófocles), en el Kleines Theater de Max Reinhardt de Berlín. Strauss asistió a una representación en otoño de 1905, muy poco antes del estreno de Salome, y consideró que su estructura dramática resultaba muy idónea para una ópera. En la primavera de 1906, compositor y escritor se reunieron para discutir las condiciones para convertir la obra teatral en ópera. La composición se alargó durante más de dos años, comenzando en el verano de 1906 y concluyendo en el otoño de 1908. Elektra se estrenó en el Teatro Real de Dresde, el 25 de enero de 1909, y ese mismo año tuvieron lugar exitosas representaciones en Munich, Frankfurt, Berlín, Hamburgo, Düsseldorf, Viena, Graz, Milán y al año siguiente, se estreno en Londres y Nueva York. Puede considerarse la más revolucionaria de las óperas de Strauss, que precisa de una gigantesca orquesta con más de cien instrumentistas, ejecutando una música fuertemente expresionista, donde el compositor mezcla la tonalidad con la politonalidad y el atonalísmo más atrevido, junto a momentos de gran intensidad lírica. Compuesta en un solo acto, requiere tres grandes cantantes de magnífica vocalidad y gran capacidad expresiva: una soprano dramática para la obsesionada y vengativa Elektra, una lírico-spinta para su hermana Chrysothemis y una mezzo dramática o contralto para el papel de su madre Klytämnestra, junto con un barítono en el papel de Orestes, en posesión de una poderosa vocalidad. Más episódico el papel Aegisth, interpretado por un tenor de voz ligera y extravagantes movimientos escénicos. Cabe destacar los monólogos de Elektra, sus dúos con Chrysothemis (alucinante el que se produce al final de la ópera), el que interpreta con Orestes, donde se mezclan lirismo y una gran intensidad dramática; y, sobre todo, el impresionante dúo con su madre Klytämnestra, donde las voces deben ofrecer un considerable volumen en conjunción con el imponente sonido orquestal.El excelente recorrido inicial de Elektra, durante los años 1909 y 1910, en los grandes teatros de todo el mundo, quedó ensombrecido por el tremendo éxito de las dos siguientes dos óperas de Strauss: Der Rosenkavalier (El caballero de la rosa) y Ariadna auf Naxos, que junto a Salome, se convirtieron en el trío de óperas straussianas más representadas. Será preciso la aparición de la soprano húngara Rose Pauly, cuya interpretación del papel de Elektra al final de los años veinte y la década de los treinta, volverá a relanzar esta ópera en los escenarios europeos y americanos. En el Festival de Salzburgo, con una fuerte tradición straussiana no llegó a representarse hasta 1934, con Rose Pauly y la Chrysothemis de la gran Viorica Ursuleac (la soprano favorita de Richard Strauss), con su marido Clemens Krauss al frente de la Filarmónica de Viena. Rose Pauly grabó esta ópera completa en 1937, con dirección de Artur Rodzinky al frente de la New York Philarmonic- Symphony Orchestra; varios fragmentos de esta grabación pueden escucharse en YouTube y permiten comprobar la gran calidad de la Elektra interpretada por la soprano húngara. Es partir de la década de los cincuenta, cuando Elektra recibe su impulso definitivo, sobre todo por el interés de directores como Dimitri Mitropoulos, Karl Böhm y Fritz Reiner. También, muestran gran interés por esta ópera las sopranos suecas Inge Borg y Astrid Varnay, de grandes medios vocales y expresivos, quienes dominaran el papel de Elektra a partir de 1950, hasta mediados de los años sesenta, interpretándolo en muchas ocasiones, con bastantes grabaciones, siendo muy recomendable por su extrema calidad y buen sonido la toma en directo realizada en el Festival de Salzburgo de 1957 (disponible completa en YouTube) dirigida por Dimitri Mitropoulos al frente de la Filarmónica de Viena, con la imponente Inge Borg (Elektra), junto a la bellísima voz de Lisa Della Casa (Chrysothemis) y a la extraordinaria mezzo norteamericana Jean Madeira (una Klytämnestra referencial). De las interpretaciones de Elektra realizadas por Astrid Varnay, han quedado varias magníficas grabaciones, entre ellas son muy recomendables dos tomas en directo (disponibles completas en YouTube): la primera realizada en el Metropolitan neoyorkimo, en 1952, con dirección orquestal de Fritz Reiner y la segunda en el Festival de Salzburgo de 1964, dirigida por Herbert von Karajan. Tomando el testigo de Varnay y Borg, otra extraordinaria soprano sueca Birgit Nilsson, empezó a cantar Elektra a partir de 1965 hasta 1980. Sus compañeras más habituales en múltiples funciones serán Leonie Rysanek (Chrisothemis de referencia, que ya había interpretado este papel con Varnay y Borg), y la mezzo Regina Resnik (Klytämnestra). Es preciso escuchar (está disponible completa en YouTube), la toma en directo realizada en la Ópera de Viena, en 1967, con estas tres cantantes dirigidas por Karl Böhm, al frente de la Filarmónica de Viena. La soprano húngara Eva Marton y la alemana Hildegard Berens, durante los años noventa, también realizaron notables interpretaciones de Elektra, aunque no comparables con las realizadas por Nilsson, Varnay y Borg. En tiempos recientes, a partir de 2010, la soprano sueca Irene Theorin y la alemana Evelyn Herlitzius, están interpretando excelentes Elektras, a ellas se ha unido a partir de 2015, otra gran soprano sueca Nina Stemme (parece que las sopranos suecas tienen gran afinidad con el personaje de Elektra). Puede considerarse una moderna referencia de esta ópera, la toma en video (disponible completa en YouTube), de excelente imagen y sonido, plagada de imponentes primeros planos, realizada en el Festival de Salzburgo de 2010, con un gran reparto: Irene Theorin (Elektra), Eva María Westbroek (Chrysothemis), Waltraut Mayer (Klytämnestra) y un magnífico René Pape (Orestes), con dirección escénica de Likolaus Lehnhoff y musical de Daniele Gatti, al frente de la Filarmónica de Viena.

La producción presentada en Valencia, proviene de la Ópera National de París, basada en una coproducción del Maggio Musicale Fiorentino y la Tokio Opera Nomori, con dirección escénica de Robert Carsen y una escenografía de Michael Levine de carácter totalmente minimalista, con un espacio escénico de absoluta la desnudez constituido por un amplio recinto cerrado por tres grandes paredes que se curvan en su base de apoyo sobre el escenario, con un suelo terroso de oscura arena donde se abre un hueco rectangular multiuso, ya que se trata de la tumba de Agamenón y la entrada en el palacio donde habitan los reyes Klytämnestra y Aegisth, asesinos de Agamenon. En realidad, el atractivo de esta producción reside en la capacidad de Robert Carsen para mover con gran sentido dramático a cantidad de figurantes alrededor de los protagonistas. Resulta impactante la entrada en escena de Klytämnestra totalmente vestida de blanco sobre una cama también blanca, que es portada a modo de trono por las numerosas bailarinas-figurantes. El blanco queda resaltado mediante una idónea iluminación focal, dentro de la oscuridad escénica y las vestimentas negras del resto de personajes. Destacar de esta puesta en escena el momento en que Elektra, en su monólogo inicial, invoca la figura de su padre Agamenón y las figurantes lo extraen de su tumba portándolo y entregándoselo a Elektra. Los movimientos coreográficos de las bailarinas y esa iluminación focal diseñada por el propio Robert Carsen y Peter van Praet, también confieren auténtico atractivo a esta escenografía. También cabe destacar el diseño de vestuario realizado por Vazul Matusz, de color negro para las protagonistas y figurantes, en comparación con las vestimentas blancas que portan Klytämnestra y Aegisth.

Elektra es una ópera donde la amplísima orquesta de más de cien músicos adquiere absoluto protagonismo y las voces solistas se insertan como un instrumento más. La Orquesta de la Comunitat Valenciana, sensiblemente ampliada a ciento tres ejecutantes, volvió a demostrar su extrema calidad, con la magnífica dirección de Marc Albrecht, plena de transparencia, con perfecta diferenciación de los planos sonoros y ofreciendo toda una gama de matices en la densa y extraordinaria orquestación que Strauss concibió para esta ópera. Albrecht manejó muy bien las dinámicas. Todas las secciones orquestales rayaron a gran altura, con una cuerda suntuosa, capaz de alternar sonidos de fortísima contundencia y maravillosos pianísimos. Strauss presenta la novedad de tres grupos de primeros, segundos y terceros violines, cada uno de ellos con ocho instrumentistas, junto a otros tres de primeras, segundas y terceras violas, cada uno con seis instrumentistas, y la cuerda grave con seis primeros violonchelos y seis segundos, junto a ocho contrabajos. Ya, solo la cuerda, con nada menos que sesenta y dos ejecutantes supera con creces las dimensiones de una orquesta clásica. También los metales brillaron a gran altura, con imponentes sonoridades de las trompas, trombones y trompetas, capaces también de emitir delicados pianísimos. La respuesta orquestal siempre estuvo en consonancia con la complejidad de esta riquísima partitura donde se mezclan pasajes tonales con otros inmersos en la más pura atonalidad, en contraste con numerosos momentos de fino melodismo casi camerístico. En el mismo arranque de la ópera puede escucharse el tema de Agamenon, brillantemente emitido en fortísimo por trompa y trompeta al unísono con toda la cuerda, al que siguen el sonido tenue en pianísimo de trombones y contrabajos. Este tema se convierte en recurrente con distintas variaciones a lo largo de la ópera: aparición de Orestes en su gran escena con Elektra, quien vuelve a cantarlo en un tono despiadado e irónico cuando Klytemnestra y Aegisth son asesinados por Orestes, y que reaparece en el alucinante dúo de Elektra y Chrisotemys, casi al final de la ópera, con toda la salvaje intensidad del comienzo, repetido tres veces asemejando rayos de tormenta que abaten a Elektra, después de su danza frenética para festejar la muerte de Klytämnestra y Aegisth. El otro tema recurrente de esta ópera es el llamado “acorde de Elektra”, donde Strauss utiliza la politonalidad, que ya puede escucharse por primera vez, de manera episódica en la escena inicial de las doncellas y que reaparece de modo suntuoso, ejecutado reiteradamente por cuerda y maderas en la entrada escénica de Elektra. Destacar el tema de intenso lirismo de Chrysotemis y sus expansiones melódicas en el primero de sus dúos con Elektras, donde tienen brillantes intervenciones los metales y en especial las cinco trompas. Sin duda, el momento culminante de esta ópera y donde la Orquesta de la Comunitat Valenciana brilló a mayor altura, lo constituye toda la gran escena de Klytämnestra y Elektra, con un interludio orquestal introductorio de carácter fuertemente atonal, donde intervienen todas las secciones orquestales en un imponente crescendo, que en su transcurso permite el lucimiento de la percusión así como de los metales, en especial de trompetas y tubas. En el diálogo de madre e hija se van alternando disonancia y melodía, destacando la presencia puntual de un trombón con sordina y del sonido combinado de las arpas y contrafagot, junto a las numerosas intervenciones de la celesta (instrumento muy apreciado por Strauss). Otro gran momento es el interludio que precede a la irrupción escénica de Orestes, dominado por el sonido de los metales, con incursiones de violonchelo y fagot. La orquesta también brilló en el largo dúo de Elektra y Orestes, donde reaparece el “acorde de Elektra” ejecutado de manera suave y cadenciosa, también se insertan pequeños interludios orquestales de fino melodismo, bruscamente interrumpidos por las poderosas y disonantes irrupciones de trompas y trompetas. Destacar finalmente, la labor concertadora de Marc Albrecht muy pendiente de las voces, algunas de ellas con problemas para atravesar la inmensa orquesta, por estar colocadas en el fondo del escenario.

Irene Theorin ha interpretado con bastante frecuencia el personaje de Elektra en los últimos diez años, destacando de manera brillante en la ya mencionada producción del Festival de Salzburgo de 2010. Pero, diez años no pasan en balde; y, en estas funciones valencianas tuvo un comienzo discreto, en su gran monólogo inicial “Allein! Weh, ganz allien”, con escaso volumen, una emisión un tanto irregular y falta de proyección de la voz; también pudo deberse a imperativos escénicos al tener cantar tendida en el suelo proyectando la voz hacia arriba. Mejoró sensiblemente en su gran escena con Klytämnestra, bien interpretada por la veterana mezzo alemana Doris Soffel, ya con setenta y un años, que mostró gran dominio del canto parlato, y una magnífica capacidad escénica para matizar cada frase, cada palabra cantada. Lógicamente dada su edad, mostraba deterioro vocal con problemas en el registro grave y agudo. Ambas cantantes se insertaron bien en el imponente sonido orquestal. Theorin también realizó una buena interpretación en su escena con el Orestes del barítono australiano Derek Welton, de poderosa vocalidad y excelente línea de canto. Sin embargo, en sus dúos con Chrisothemis, fue claramente superada por la soprano norteamericana de origen polaco Sara Jakubiak: una Chrisothemis de bello timbre, considerable volumen, dominio de todos los registros, capacidad para las regular el sonido y proyectar la voz hacia delante, traspasando la barrera orquestal. Tenía interés de escuchar en directo a Sara Jakubiak, después de conocer sus interpretaciones editadas en DVD, de Agathe en Der Freischütz (El cazador furtivo) de Carl Maria von Weber, con dirección de Christian Thielemann; y, sobre todo, de su extraordinaria creación de Heliane en Das wunder der Heliane (El milagro de Heliane), de Erich Wolfgang Korngold, dirigida por Marc Albretht. El personaje de Aegist fue interpretado por el veterano tenor checo Stefan Margita, cuya voz blanquecina y ademanes histriónicos resultaban idóneos en su dúo con Elektra. Destacar las interpretaciones en la escena inicial de la ópera de las cinco doncellas interpretadas por Eva Kroon, Evgeniya Khomutova Emilie Pictet Larisa Stefan y Aida Gimeno, también interpretando a la confidente de Klitämnestra.

Excelente prestación del Coro de la Generalitat Valenciana, sonando fuera del escenario al final de la ópera. Destacar también al grupo de veinte bailarinas que ejecutan la coreografía de Philippe Giraudeau, tanto en sus desplazamientos en línea con los brazos abiertos hacia arriba. También bailando en circulo o actuando de manera mimetizada con Elektra o alrededor de ella ocultando un hacha en sus espaldas. Y, en la escena de Elektra y Orestes, cuando este comenta que hasta los perros del palacio le han reconocido, y las bailarinas se acercan a él, moviéndose como perros a cuatro patas. En fin, una magnífica Elektra.

Elektra en Les Arts

El Palau de les Arts reúne a Marc Albrecht y a Robert Carsen en ‘Elektra’, de Richard Strauss, el primer título operístico de 2020, que se estrena el próximo 18 de enero.

El director de orquesta alemán y el reputado creador canadiense debutan en Les Arts con esta obra, pieza imprescindible en la programación de los grandes teatros de ópera, para la que el centro de artes reúne, además, a tres de las más destacadas intérpretes de este título: Iréne Theorin (Elektra), Doris Soffel (Klytämnestra) y Sara Jakubiak (Chrysothemis).

‘Elektra’, según ha explicado Jesús Iglesias Noriega en conferencia de prensa, supone toda una declaración artística de esta nueva etapa de Les Arts.

“Por un lado, se trata del regreso a la programación del repertorio alemán, con el que el centro operístico y la Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) han cosechado sus mayores éxitos, y también la presentación por primera vez ante nuestro público de eminentes directores, cantantes y artistas habituales en el gran circuito operístico”, ha señalado.

Artísticamente, ‘Elektra’ es un reto para cualquier teatro por sus exigencias musicales y dramatúrgicas, tanto para la OCV que estará compuesta en esta ocasión por 103 músicos, así como para los equipos técnico y de producción, y para la elección del reparto.

Ganador del Opera Award a la mejor dirección musical en 2019, Albrecht se erige como una de las batutas consagradas en la obra de Wagner y Strauss. Para el maestro nacido en Hannover la pieza de Strauss se puede considerar como “la puerta de entrada de la música moderna”.

“Es una pieza muy interesante de principios del S. XX. Es una partitura singular en el mundo de la ópera por muchas cuestiones, por su violencia no sólo en escena sino también musical. Toda la ópera es como un grito, un ataque de pánico, en la que también hay momentos musicales de gran intimidad”, explica.

Albrecht ha destacado, asimismo, la duración como aspecto de la modernidad de ‘Elektra’. “Está todo en 100 minutos de música, hay una concentración de armonías, acción, velocidad, todavía suena como una obra totalmente actual si se interpreta correctamente”.

Robert Carsen, presenta ante el público valenciano una producción de la Opéra National de Paris, basada en una coproducción original del Teatro del Maggio Musicale Fiorentino y Tokyo Opera Nomori, con escenografía de Michael Levine, vestuario de Vazul Matusz, iluminación propia y de Peter van Praet y coreografía de Philippe Giraudeau.

Reconocido por su gran talento teatral y por la cuidada estética de sus montajes, Carsen propone una estremecedora visión de ‘Elektra’, de gran fuerza expresiva y profundo simbolismo.

Robert Carsen considera ‘Elektra’ la obra maestra de Strauss. “Su estreno fue un shock y todavía lo sigue siendo cada vez que se representa. Supone todo un hito en el teatro musical”.

Concretamente, el director canadiense ha apuntado a la vinculación de la ópera de Richard Strauss con su tiempo y la vigencia del psicoanálisis de Sigmund Freud con cuestiones como la familia, los sueños, la paranoia….

“La obra se concentra en la pesadilla que vive Elektra en su cabeza de manera completamente innovadora. Su personaje nunca deja el escenario, estamos dentro de su alma. En la música que escribe Strauss está todo lo que ella siente y piensa”.

En este sentido, Robert Carsen ha explicado que la producción introduce un conjunto de 20 bailarinas alrededor de Elektra como elemento teatral que amplifica los sentimientos, miedos y emociones de la protagonista.

Iréne Theorin, aclamada por la crítica en el rol protagonista, interpreta a la vengativa hija del rey Agamenón, el papel más complejo escrito por Strauss para soprano, no sólo por su amplia tesitura vocal sino por sus requisitos sobre el escenario.

Asimismo, la intérprete sueca ha subrayado la importancia de los personajes femeninos sobre los masculinos, tanto en número como en presencia escénica, en una obra que contraviene la tendencia de óperas anteriores.

La mezzosoprano Doris Soffel encarna a Klytämnestra, viuda, conspiradora y asesina de Agamenón. La diva alemana es una de las más prestigiosas intérpretes de Wagner y Strauss de nuestro tiempo como atesora su dilatada carrera y amplia discografía, con más de 60 álbumes editados.

Soffel, que tuvo su primer contacto con la partitura en 1975, con la legendaria soprano Astrid Varnay como Klytämnestra, reivindica una interpretación de la madre de Elektra alejada del monstruo femenino de la tradición vienesa. En su lugar, propone una auténtica mujer en tres dimensiones, con sentimientos, pensamientos y pasiones.

Cierra la terna protagonista, la emergente soprano estadounidense Sara Jakubiak en el rol de Chrysothemis, hermana de Elektra. Con una importante carrera en Alemania, Sara Jakubiak debuta en València este papel, que dentro de unos meses supondrá su presentación en el Covent Garden de Londres.

Completan el elenco de solistas, el tenor eslovaco Štefan Margita (Aegisth), el bajo-barítono australiano Derek Welton (Orest),Emilie Pictet, Michael Pflumm, Miranda Keys, Eva Kroon, los cantantes del Centre de Perfeccionament Max Hochmuth, Aida Gimeno, Larisa Stefan y Evgeniya Khomutova junto con Bonifaci Carrillo del Cor de la Generalitat.

El estreno de ‘Elektra’ tendrá lugar el sábado 18 de enero. Les Arts ha programado otras cuatro funciones de la ópera de Richard Strauss los días 21, 24, 27, y 30 de enero.

‘Les Arts és per a tots’

Hoy, viernes, 10 de enero, Ramon Gener explicará los entresijos de ‘Elektra’ a partir de las 19.30 h en el Auditori, en una ponencia-espectáculo de libre acceso. Por su parte, el próximo día 14, el Aula Magistral acogerá una nueva edición de ‘Perspectives’, en la que el público tendrá la ocasión de preguntar y escuchar las impresiones de las protagonistas de esta producción, moderadas por Javier Monforte, de Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana.

El 28 de enero, dentro de la colaboración de Les Arts con Berklee College of Music, se podrá disfrutar, también de manera gratuita, de ‘La mitología griega y su vigencia a través de la música’ en el Aula Magistral.

Fotografía: Miguel Lorenzo