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Festival Castell de Peralada Archives - Brío Clásica

El pasado 8 de agosto tuvo lugar en la Iglesia del Carmen de Peralada, un extraordinario recital de música barroca totalmente dedicado a obras de Georg Friedrich Händel, con la participación de la soprano Nuria Rial, el tenor Juan Sancho y el conjunto barroco Capella Cracoviensis, dirigido por su titular Jan Tomasz Adamus. El concierto llevaba por título HUMAN LOVE, LOVE DIVINE, con un programa preparado por Juan Sancho, de arias y dúos de óperas, cantatas y oratorios de Händel. Las prestaciones de soprano, tenor y orquesta fueron de gran calidad. Un público entusiasmado aplaudió con gran fuerza las intervenciones de cantantes y orquesta. Este recital muestra de nuevo el interés que el Festival de Peralada tiene por la música barroca.

La soprano catalana Nuria Rial, está desarrollando una importante carrera desde que debutase en la ópera Il matrimonio secreto de Cimarosa, en 1998, en el Teatro Principal de Barcelona. Nuria Rial orientó su carrera hacia el lied, la música barroca y renacentista, así como en algunas óperas de Mozart. Se ha impuesto como una cantante de gran prestigio a nivel internacional, sobre todo en Alemania. Su discografía es muy amplia, teniendo en los últimos diez años un contrato exclusivo con SONY CLASSICAL. Voz de precioso y penetrante timbre, gran luminosidad y muy bien proyectada, con excelente y contrastado fraseo, gran dominio de todos los registros y excelente resolución de la coloratura.

El tenor sevillano Juan Sancho, está especializado en repertorio barroco y renacentista, habiendo actuado en los más grandes teatros del mundo. Cuenta con una amplia discografía. Está en posesión de una magnífica técnica, con una voz de atractivo timbre, magnífico fraseo y dominio de todos los registros. Solamente podría achacársele que la voz, por momentos se le queda atrás faltándole proyección.

Nurial Rial lució su magnífica voz en todas sus intervenciones solistas: en el aria “Se vago rio” de la Cantata Aminta e Fillide HWV 89, ofreció un excelente fraseo, con una línea de canto llena de inflexiones, para mostrar melancolía y tristeza. Muy brillante fue su interpretación del aria “Let the bright Seraphin del Oratorio Samson HWV 57, con magnífica resolución de las agilidades, en un aria donde se alternan secciones lentas y rápidas. Resaltar los pequeños diálogos de cantante y trompeta, dentro un magnífico sonido orquestal. El aria se mueve en una alta tesitura donde la soprano mostró un excelente registro agudo. En el aria “With darkness deep” del Oratorio Theodora HWV 68, se produce una perfecta conjunción de orquesta y cantante, quien muestra sus brillantes condiciones vocales, con un excelente fraseo y la emisión de bellas notas en pianissimo. Extraordinaria su interpretación del aria “Eternal source of light divine”, de la Ode for Queen Anne, HWV 74, iniciada con la ejecución de bellísimos melismas en conjunción con la orquesta, que da paso a la magnífica actuación solista de la trompeta que va establecer continuos diálogos con la cantante y a sombrear su voz. El canto melismatico en una elevada tesitura, con la ejecución de ocasionales trinos, será la tónica de esta preciosa aria, donde Nurial Rial consigue una de sus mejores interpretaciones de todo el recital.

Juan Sancho se luce en su primera intervención solista, el aria “Prigioniera ho l’alma” de la ópera Rodelinda, HWV 19, con una buena resolución de las agilidades. El tenor también se mueve bien en el registro agudo. En el aria “With honour let desert be crow” perteneciente al Oratorio Judas Maccabaeus, mostró un impecable estilo interpretativo, con una excelente resolución del canto melismático. Importante intervención solista de la trompeta al comienzo del aria y en el acompañamiento y los diálogos que establece con el cantante. En el aria “È un folle” de la ópera Alcina HWV 34, Juan Sancho ofrece momentos un canto de bravura, con excelentes subidas al agudo. Destacar su interpretación plena de calidez y musicalidad del aria “Waft her, angels, througt the skies” perteneciente al Oratorio Jephta, HWV, con bellas notas ejecutadas en pianissimo.

En los numerosos dúos, los dos cantantes mostraron una buena compenetración: el primero de ellos “Tra amplessi innocenti” de la Cantata Cecilia, volgi un sguardo, HWV 89, estuvo magníficamente interpretado, insertando en las repeticiones virtuosísticas variaciones, con profusión de canto melismático, con una excelente respuesta orquestal donde destaca el continuo sonido del clavicordio, en los pequeños interludios que jalonan este dúo de vertiginoso ritmo, donde los dos cantantes se siguen o juntan sus voces con bellos efectos. En el dúo de Iole e Hyllus “O prince whose virtues” perteneciente a la ópera Hercules, HWV 60, destaca la brillante interpretación orquestal, y brilla de sobremanera la voz de Nurial Rial, con excelente resolución de los melismas y algún ocasional trino; y, cuando confluyen las voces de ambos cantantes se nota la mejor proyección de la soprano. Uno de los mejores momentos de este recital es la interpretación del dúo “As steals the mourn” del L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato, HWV 55, con la excelente introducción de oboe y fagot cuyo sonido también brillará al final del dúo. El sonido orquestal resultó muy brillante en el acompañamiento a ambos interpretes, que se lucen con bellísimas inflexiones vocales. Igualmente, resultó de gran belleza el dúo “Dite spera e son contento” de la ópera Ariorante, HWV 33, con una magnífica interpretación. En “Who calls my parting soul” del oratorio Esther, HWV 50, destacó el suave y cadencioso sonido orquestal, con ambos cantantes ofreciendo un alto nivel interpretativo y donde la cálida voz de Nuria Rial, emerge con brillo y absoluta belleza, mostrando un brillante registro agudo. En el último dúo “Happy, happy we!” de Acis and Galatea, HWV, las voces de soprano y tenor ofrecen una interpretación llena de desbordante alegría.

Excelente prestación de magnífico conjunto Capella Cracoviensis, bien dirigido desde el clavicordio por su titular Jan Thomasz Adamus, con unas brillantes interpretaciones de las páginas danzantes: “Sarabande”, “Menuett”, “Gavotte”, “Entrée des songes agréables”, “Entrée des songes funestes” y “Entrée de songes agréables effrayés” de la ópera Alcina HWV 34 y el “Ballo” de Ariorante. Resaltar también la interpretación orquestal de la Obertura. Largo (II) de la ópera Il pastor fido, HWV 8, donde las maderas emergían con fuerza del sonido orquestal . Una vez finalizado el concierto, ante los continuos aplausos del público, los cantantes volvieron a interpretar el bellísimo dúo “As steals the mourn”. En suma, un magnífico concierto barroco.

El Festival Castell de Peralada es un proyecto único y singular. Desde la iniciativa privada con vocación pública, el Festival contribuye al enriquecimiento cultural de nuestro país a través de nuevos encargos y nuevas producciones, pero también programando compañías y artistas de reconocimiento internacional en nuestro país.

En ese sentido, la inauguración del Festival será un gran acontecimiento para los amantes de la danza. La noche del 4 de julio, una de las mejores, sino la mejor, compañía de danza clásica del mundo, el Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, levantará el telón con el ballet Las cuatro estaciones con música de Max Richter. Al día siguiente, el 5 de julio, la misma compañía interpretará un programa mixto con Chopiniana de Fokine, In the Night de Robbins y Marguerite and Armand de Ashton. El 26 de julio el Ballet Nacional de Sodre, bajo la dirección artística de Ygor Yebra, presentará El Quijote del Plata, un espectáculo con coreografía de Blanca Li. La estrella internacional del ballet Carlos Acosta y su compañía, Acosta Danza, presentarán un programa hecho a medida para el Festival Castell de Peralada la noche del 15 de agosto con una nueva coproducción que llega de la mano de Sadler’s Wells London y Valid Productions y donde el mismo Carlos Acosta bailará dos coreografías: Mermaid, de Sidi Larbi Cherkaoui, y Two, de Russell Maliphant, que ya bailó en el mismo Festival la edición de 2017.

La lírica y la clásica tienen un peso muy importante en esta edición. El 18 de julio el Claustro del Carmen será el espacio de un nuevo estreno absoluto, encargo del Festival, la ópera Diàlegs de Tirant e Carmesina con música de Joan Magrané, libreto y dirección de Marc Rosich y espacio escénico a cargo de Jaume Plensa. La ópera, de nueva creación, contará con las voces de Josep-Ramón Olivé, Isabella Gaudí y Anna Alàs Jové. Al día siguiente, el 19 de julio, llega Historia de un soldado de Igor Stravinski con dirección escénica de Àlex Ollé de La Fura dels Baus, un espectáculo sobrecogedor, narrado en francés, que se presenta por primera vez en España. El 20 de julio el barítono Ludovic Tézier ofrecerá un recital de arias y canciones en la Iglesia del Carmen. En el mismo escenario actuará el 3 de agosto la soprano finlandesa Camilla Nylund acompañada al piano por Helmut Deutsch con un recital centrado en el liederabend de Strauss, Dvořák, Mahler y Sibelius; este recital dará el pistoletazo de salida a una semana lírica de primer nivel. El tenor Joseph Calleja debutará en el Festival el 4 de agosto, y al día siguiente el Festival vivirá uno de los momentos más álgidos del verano, el estreno de La traviata (sempre libera), nueva producción de Peralada con dirección y concepto escénico de Paco Azorín, que se podrá ver las noches de los días 5 y 7 de agosto. La Orquesta del Gran Teatro del Liceo y el Coro Intermezzo bajo la dirección musical de Riccardo Frizza contará con un reparto internacional encabezado por la soprano Ekaterina Bakanova, el tenor René Barbera y el barítono Quinn Kelsey en los roles principales. El 8 de agosto, Núria Rial y Juan Sancho presentarán Human Love, Love Divine, un concierto que recogerá arias y dúos para soprano y tenor de óperas y oratorios de Händel y que será la antesala de un nuevo trabajo discográfico con la participación del Festival. El tenor peruano Juan Diego Flórez ofrecerá un concierto lírico en el Auditorio el 9 de agosto, junto a la soprano Ruzan Mantashyan. Un concierto de dúos y arias de Gounod, Puccini y Donizzeti con la Orquestra Simfònica del Vallès dirigida por Guillermo García Calvo. La batuta de Gustavo Dudamel llega por primera vez al Festival la noche del 10 de agosto. Con la Mahler Chamber Orchestra & Friends, Dudamel dirigirá El sueño de una noche de verano de Mendelssohn con María Valverde como narradora, y las voces de Mercedes Gancedo y Lidia Vinyes-Curtis y la Sinfonía n.º 1 en re mayor “Titán” de Mahler. El 17 de agosto, la soprano estadounidense Sondra Radvanovsky ofrecerá un recital lírico en la Iglesia del Carmen en homenaje a la gran diva del Festival, Montserrat Caballé.

En el Verano Musical, el Festival reúne a figuras de la música internacional como Charlotte Gainsbourg (6 de julio) con REST; el cantante y compositor Paul Anka (13 de julio) con Anka Sings Sinatra: His Songs, My songs, My Way!; la formación Pink Martini (27 de julio) con un concierto aniversario de su gran éxito Je ne veux pas travailler, y una de las nuevas divas del pop, la británica Jessie J, que actuará en el Festival el 12 de agosto. El Cirque Éloize, una de las mejores compañías de circo contemporáneo, desplegará su espectáculo Hotel el 12 de julio. Y en la clausura, y por primera vez, Peralada será electrónico y sinfónico al mismo tempo con el espectáculo MAESTRO, Where Dance Music Becomes Classica.

La pasada edición se estrenaron dos nuevos escenarios con el objetivo de ofrecer experiencias culturales con nuevos formatos y bajo el sello Paralelos. Los días 10 y 11 de agosto, Finca Malaveïna (Garriguella) acogerá dos atardeceres con viticultura y música en un paraje de ensueño con Marco Mezquida como protagonista. En la primera propuesta, junto al guitarrista Chicuelo, presentarán en carácter de estreno su último proyecto juntos, No hay dos sin tres. Al día siguiente Marco Mezquida pondrá música a Los sueños de Ravel. El Hotel Peralada Wine Spa & Golf se convierte la noche del 14 de agosto en el escenario idóneo para disfrutar de una Cita a ciegas entre la bailarina Sol Picó y Marco Mezquida.

La pedagoga, musicoterapeuta y cantante Dámaris Gelabert, todo un referente de la canción infantil, llega al Petit Peralada el 13 de agosto con el concierto Naturalment. Un concierto en el Auditorio donde no faltarán algunos de los temas más conocidos de la cantante. Un año más, y como agradecimiento a la villa de Peralada, se ha organizado un concierto gratuito en la plaza Gran a cargo de Vespres d’Arnadí y Dani Espasa. Este año, la formación barroca presentará el 11 de agosto el espectáculo Ingràvida floració, un concierto espectáculo de nueva creación con música y danza barroca donde se interpretarán obras relacionadas con la danza, representativas de los diferentes estilos más importantes de los siglos XVII y XVIII en Europa.

Homenaje a Montserrat Caballé

La edición 2019 del Festival se dedica al recuerdo de la gran soprano Montserrat Caballé que, junto con Carmen Mateu, soñó e hizo posible que Peralada tenga un festival de música de prestigio internacional. En ese sentido el Festival ha organizado también una exposición fotográfica de algunos de los momentos que la diva regaló a la historia de este Festival. Una muestra que el público de Peralada podrá ver los jardines del castillo durante los meses de julio y agosto.

El Festival Castell de Peralada amplía su programación y la extiende al territorio

En esta edición, las ciudades de Figueres y Girona acogerán dos propuestas artísticas programadas y organizadas por el Festival Castell de Peralada. Una propuesta para fortalecer los vínculos con estas dos ciudades y abrir el Festival a nuevos públicos. El 29 de abril, coincidiendo con el Día Mundial de la Danza, la bailarina y coreógrafa Sol Picó presentará en el espacio cultural La Cate Persiguiendo un sueño. Un espectáculo ideado para acercar la figura de la bailarina y el lenguaje de la danza a la sociedad. El 23 de mayo, en el Teatro Municipal de Girona, el Festival ha programado el espectáculo teatral Voltaire/Rousseau, la disputa. La obra de Jean-François Prévand ha sido adaptada y dirigida de manera magistral por Josep Maria Flotats.

Más información www.festivalperalada.com

Después de dirigir Anna Bolena en Roma, Falstaff en Dallas y Aida en Venecia, el director italiano Riccardo Frizza regresa a España para ponerse al mando de la nueva producción de La Traviata que estrena en agosto el Festival Castell de Peralada (Girona), el más importante evento lírico del ámbito hispano. Frizza debutó la obra verdiana en 2005, cuando ya tenía en repertorio una docena de títulos del mítico compositor. “Me la habían ofrecido varias veces, pero hasta que no estuve seguro de hacerla en las condiciones óptimas, preferí esperar”. El momento propicio llegó en el Teatro La Fenice de Venecia, donde el propio Verdi estrenó su obra. “Junto con Rigoletto e Il Trovatore, que yo ya había dirigido, La Traviata conforma la trilogía popular verdiana”, recuerda el director. “Las melodías de esta obra maestra ya forman parte de la banda sonora de Occidente. ¿Quién no conoce, por ejemplo, su famoso Brindis? Verdi, con sus melodías, sabe cómo llegar al corazón de la gente y en Peralada podremos revivir esa misma sensación”.

Frizza considera que la obra presenta una trama muy adelantada a su época, “con una protagonista extraordinariamente moderna. Con esta ópera Verdi se atrevió a proponer como personaje principal no a una reina, sino a una prostituta. Cuando la obra se estrenó, en Italia y en toda Europa las familias eran completamente patriarcales, pero Violetta se rebela, lucha por su amor quien podría haber sido su suegro”.

En Peralada Frizza se pondrá al mando de la Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu de Barcelona ante los solistas Ekaterina Bakanova, René Barbera y Quinn Kelsey, en un montaje de Paco Azorín. Las funciones están programadas para el 5 y el 7 de agosto.

Al día siguiente Riccardo Frizza se trasladará a Solsona (Lleida) para participar, entre el 8 y el 11 de agosto, en la Academia Internacional de Música de Solsona (AIMS) para ensayar con la Orquesta Sinfónica integrada por los músicos participantes en la Academia y posteriormente dirigir a los intérpretes seleccionados en la Segunda Sinfonía de Beethoven.

Mas tarde, ya en septiembre, Riccardo Frizza comenzará la temporada 2019-20 inaugurando el curso de la Opéra National de París con I Puritani, de Bellini, antes de dirigir el arranque de la temporada de ABAO Bilbao Opera con Lucia di Lammermoor.

Info:

www.ricccardofrizza.com

https://www.festivalperalada.com/es/programacio/163/la-traviata-de-verdi/

Fotografía: Riccardo Frizza © Joan TOMÀS / Fidelio Artist

Rinaldo

El contratenor barcelonés Xavier Sabata ha presentado por primera vez en España, la versión íntegra de este título que el mismo Händel reescribió en 1731 para el castrato Senesino. La Iglesia del Carmen ha sido el escenario idóneo donde se ha desarrollado esta historia de templarios y cruzados con una versión en concierto muy teatral.

El barroco es uno los leitmotiv de esta edición del festival alto-ampurdanés. Con Rinaldo, se inicia un festival barroco en la propia programación del festival. Una fiesta barroca que se ha iniciado esta noche y que continuará con el estreno de una nueva producción de Acis & Galatea (08.08) y el concierto Música acuática y Para los Reales fuegos artificiales también de Händel (15.08), y que acabará con el espectáculo de danza Folia de Mourad Merzouki (17.08).

El contratenor Xavier Sabata, ha llevado por primera vez en España la versión íntegra de 1731 que Händel reescribió para castrato Senesino. La iglesia del Carmen ha sido testigo de este estreno con una versión en concierto, que ha contado con la dirección musical de Dani Espasa al mando de la orquesta barroca Vespres d’Arnadí y de un grupo de solistas extraordinarios que, encabezados por Sabata (Rinaldo), quien también ha planteado la concepción teatral, han completado Núria Rial (Almirena), Hilary Summers (Argante), Mary-Ellen Nesi (Armida), Juan Sancho (Goffredo) y Josep-Ramon Olivé (Mago y Araldo). Todos ellos, han presentado un Rinaldo muy humanizado, una historia entre guerras, pero con el amor como principal objetivo a lo largo de toda la obra.

Rinaldo, considerada una obra colosal, narra la historia de amor entre un guerrero cristiano y Almirena en el contexto de la primera cruzada contra el imperio otomano. El espectáculo ha contado con una gran interacción entre los cantantes que, a través de un vestuario muy codificado, y un tratamiento del espacio escénico muy concreto, ha ayudado al espectador a seguir fácilmente la historia. La orquesta Vespres d’Arnadí, formada para la ocasión por 23 músicos, ha ejecutado la partitura de manera impecable. Una gran actuación que ha contado con toda la complicidad del público que ha ovacionado a los artistas con grandes aplausos al finalizar la obra. Con todas las entradas agotadas, el espectáculo ha sido grabado por Mezzo para ser retransmitido en diferido.

Xavier Sabata, artista residente del Festival Castell de Peralada 2018, no termina su participación en el festival con esta interpretación, sino que ofrecerá también un masterclass en el marco del campus Peralada el 8 de agosto en el Claustro Sant Domènec de Peralada, y se convertirá en un artista de cabaret en el espectáculo El bis, que han creado junto al regista Rafael R. Villalobos con arreglos musicales de Dani Espasa.

Gregory Kunde

El veterano tenor norteamericano Gregory Kunde (Kankatee, Illinois, 24 de febrero de 1954), debutó a principios de los años ochenta del pasado siglo con una voz de lírico-ligero, que le permitió afrontar roles mozartianos y belcantistas. Aquejado de un cáncer en 1994, diagnosticado después de unas representaciones de L’italiana en Algeri de Rossini, en el Teatro de la Zarzuela, logró superar la grave enfermedad y retomar su carrera en 1996. Con el paso de los años su voz ha ido cambiado y adquiriendo mayor corporeidad y volumen, derivando a la tesitura de tenor lírico-spinto. A partir de 2009 se inició una nueva etapa de su carrera al incorporar a su repertorio su primer papel verdiano, el Arrigo de Las Vísperas Sicilianas. En 2012 cantó por primera vez el Otello de Verdi, papel con el que ha triunfado en los últimos años en los principales teatros europeos, siendo uno de los poquísimos tenores en la historia que han abordado los dos Otello, el rossiniano y el verdiano, y ello tuvo lugar sucesivamente en los meses de julio y agosto de 2015, en el Teatro alla Scala y en el Festival de Peralada. En los últimos cinco años ha ido debutando en otros papeles verdianos: Radamés de Aida, Manrico de Il Trovatore, Don Álvaro de La forza del destino, Rodolfo de Luisa Miller, Riccardo de Un ballo in maschera. También ha afrontado con éxito otros roles como Turiddu de Cavalleria rusticana, Canio de I Pagliacci, Des Grieux de Manon Lescaut, Andrea Chènier y Pollione de Norma. Durante los últimos años ha cantado de manera más esporádica roles belcantistas como Roberto Devereux, que interpretó en el Teatro Real de Madrid en 2015 y el mozartiano Idomeneo en el Palau de Les Arts de Valencia en 2016; en ellos -obviamente- ha perdido capacidad para las agilidades, al estar abordando con asiduidad repertorios mucho más dramáticos.

En su recital de Peralada, acompañado por el pianista valenciano José Ramón Martín, se ha podido constatar cierto cansancio vocal dada su incesante actividad. En la actualidad, la voz resulta ciertamente voluminosa, con gran facilidad para el canto en forte, dificultades para las medias voces, unos graves problemáticos, y tendencia, por momentos, a una emisión irregular con cambios de color en la voz. Todo ello queda paliado por su gran capacidad teatral, para matizar al máximo sus interpretaciones.

El recital comenzó con un bloque dedicado a Vincenzo Bellini compuesto por tres bellas y suaves canciones: “Vaga Luna che inargenti”, “Malinconia, ninfa gentile” y “Vanne, o rosa fortunate”, bien interpretadas y que sirvieron para que el tenor calentara la voz y seguidamente abordara con gran brillantez el aria-cabaletta de Pollione “Meco al altar di Venere…..Me protege, me difende” en Norma, insertando en el aria el Do4 y las pertinentes variaciones en la repeticiones de aria y cabaletta. El recital continuó con la interpretación de dos canciones de Rossini: “La lontananza” y “Tiranna alla Spagnola”, en ambas con excelentes intervenciones del pianista José Ramón Martín, y dónde Kunde ofreció un canto lleno de musicalidad y gran expresividad. La primera parte del recital concluyó con la compleja aria de Arnold “Asile Heréditaire” de Guillaume Tell de Rossini, que Kunde afrontó con valentía y buena línea de canto, emitiendo vibrantes agudos, aunque no con la brillantez de antaño –los años no pasan en balde- y me refiero a la interpretación que ofreció de Guillaume Tell en La Coruña, en 2010, dirigido por Alberto Zedda, tristemente desaparecido este mismo año. Entonces, su interpretación de “Asile Heréditaire” resultó magistral, seguida de la cabaletta “Amis, amis” (omitida en Peralada) con excelentes subidas al Do4 sostenido.

La segunda parte del programa comenzó con un bloque dedicado a Verdi con tres canciones: “Il Tramonto”, “Il Mistero” y “Brindisi” donde el cantante tuvo ciertas dificultades en su intento de emitir medias voces. Magnífica resultó su interpretación del recitativo-aria de Riccardo “Forse la soglia attinse….Ma se m’è forza perderti” de Un ballo in maschera, cantada en el mejor estilo verdiano, con un fraseo elegante e incisivo. La inclusión en este recital del aria “Che gélida manina” de La Bohème de Puccini no resultaba demasiado adecuada, ya que la voz de Kunde, en la actualidad, carece de ese timbre juvenil que precisa el romántico Rodolfo. Sin embargo, el cantante la interpretó muy notablemente y sin utilizar partitura, aunque pasó sobre ascuas en el Do4, rápidamente cortado y bajado de tono. Ya, para concluir el recital, resultó de gran brillantez su dramática interpretación llena de expresividad, del aria de Canio “Recitar!….Vesti la giubba” de Pagliacci, sin duda, su mejor intervención. Resaltar la magnífica actuación del pianista José Ramón Martín, muy compenetrado con el cantante.

Gregory Kunde ofreció un par de bises interpretando de manera impecable las canciones “What a wonderful world” y “My way”, que respectivamente popularizaron en los años sesenta del pasado siglo Louis Amstrong y Frank Sinatra.

Se hecho en falta que no se incluyera en este recital algún aria del Otello verdiano, papel que tantos triunfos ha supuesto para el tenor norteamericano en los últimos años y que ha interpretado muy recientemente en el Covent Garden londinense, alternando reparto con el mediático Jonas Kaufmann, con una prestación muy superior la ofrecida por el tenor alemán.

Turandot

El Festival Castell Peralada ha celebrado su treinta edición, destacando en su programación las dos representaciones del pucciniano Turandot, que tuvieron lugar los pasados días 6 y 8 de agosto, con un gran éxito de público que llenó por completo el Auditori Parc del Castell. Turandot se representaba por primera vez en el festival ampurdanés.

Pero, vayamos por partes, ya que antes de enjuiciar estas representaciones de Turandot, me gustaría introducir al lector en los orígenes, génesis y grandes interpretes de esta ópera, que puede considerarse la obra maestra de Giacomo Puccini, siendo su última e inacabada composición y donde el gran maestro de Lucca construye una partitura de rabiosa modernidad, donde se muestra receptivo a los grandes cambios musicales introducidos en la primera parte del Siglo XX, por autores como Claude Debussy, Igor Stravinski, Richard Strauss e incluso Arnold Schoenberg. Sin embargo, reserva espacios para ese fino melodismo presente en sus óperas anteriores.

Renato Simone y Giuseppe Adami, fueron los encargados de escribir el libreto, adaptando la obra teatral Turandotte del dramaturgo veneciano Carlo Gozzi, donde se incorporaban elementos de la “comedia del arte”, con personajes del teatro de máscaras, y cuyo estreno se produjo en 1762, en el Teatro San Samuele de Venecia. La obra de Gozzi fue traducida al alemán por Friedrich Schiller, siendo representada en tierras germánicas a comienzos del Siglo XIX. En 1917, y en el Teatro de la Ópera de Zurich se estrenó la ópera Turandot, de Ferruccio Busoni, quien además de la composición musical, se encargó de escribir el libreto en alemán a partir de la obra de Carlo Gozzi. Por tanto, a Puccini y sus libretistas se les planteaba el desafío de retomar un tema ya reiteradamente tratado.

La génesis de Turandot se produjo de manera muy lenta, comenzando en 1920 y alargándose durante un largo período de cuatro años. En la primavera de 1924, Simone y Adami completaban el libreto; que, con respecto a la obra de Gozzi, presentaba algunas sustanciales modificaciones, como la creación de un personaje esencial en el desarrollo de la obra: la esclava Liù, mujer dulce, de gran feminidad y abnegación, en contraposición con la bella y cruel princesa Turandot. Las máscaras Tartaglia, Pantalone y Truffaldino que aparecen en la obra de Carlo Gozzi y en la ópera de Ferruccio Busoni, se convierten en Ping, Pang y Pong que ejercen como ministros del imperio chino. Debido a un cáncer de garganta, Puccini falleció en noviembre de 1924, dejando musicalmente inacabada la parte final de la ópera, a partir de la muerte de Liù. Arturo Toscanini se hizo cargo de la partitura, encargando al compositor Franco Alfano su conclusión. Alfano trabajó a partir de unos escasos apuntes dejados por Puccini antes de morir, agregando algo de música propia y retomando algunos temas anteriores de la ópera, con una conclusión brillante y triunfalista. En principio, el trabajo de Alfano tenía una duración aproximada de veintidós minutos, que Toscanini redujo a quince. Este final más corto de Alfano, es el que habitualmente se ha venido representando desde el estreno de la ópera, acaecido el 25 de abril de 1926, en el Teatro alla Scala de Milán, con dirección de Arturo Toscanini y el conjunto de interpretes formado por la soprano polaca Rosa Raisa como Turandot, el Calaf de nuestro gran Miguel Fleta y María Zamboni en el personaje de Liù. En aquella premiere de Turandot, y justo después de la muerte de Liù, el maestro Toscanini dejó la batuta, y cuando el telón descendía lentamente, se dirigió al público con estas emocionadas palabras “Aquí finaliza la ópera, porque en este punto murió el maestro” En la segunda función se incluyó el final de Franco Alfano

El 25 de enero de 2002, con Riccardo Chailly al frente de la Orquesta del Concertgebow de Amsterdam, se estrenó en el Festival de Las Palmas de Gran Canaria, un nuevo final realizado por el compositor Luciano Berio, basándose en los apuntes dejados por Puccini, y también con música propia, donde se incluye un largo interludio musical, como transición del cambio radical de actitud de Turandot hacia Calaf. Y, el momento final de la ópera, se plantea abierto y meditativo con sonidos en piano, en comparación con el contundente y triunfalista propuesto por Franco Alfano. En nuevas producciones de Turandot, el final compuesto por Luciano Berio va siendo adaptado cada vez con mayor frecuencia.

Turandot tuvo una época dorada entre el final de los años cincuenta y principio de los setenta del pasado siglo, cuando confluyeron dos grandes cantantes: Birgit Nilsson como Turandot y el Calaf de Franco Corelli, quienes no solo interpretaban sus respectivos personajes, sino que, en una rara identificación vocal y dramática, eran realmente Turandot y Calaf. Coincidieron en escena en más de cincuenta ocasiones, habiéndonos legado varias grabaciones tanto en estudio como tomas en directo, donde se pueden escuchar sus extraordinarias creaciones, en compañía de alternativas y magníficas Liù, como Mirella Freni, Renata Scotto, Rossanna Carteri, Clara Petrella, Teresa Stratas, Anna Moffo, Pilar Lorengar o la rusa Galina Visnevskaja. A mediados de los años setenta y casi al unísono de las últimas actuaciones de Birgit Nilsson como Turandot, recoge el testigo la soprano búlgara Ghena Dimitrova, y unos años más tarde la húngara Eva Marton. Ambas cantantes realizaran magníficas interpretaciones de la terrible princesa china, prácticamente hasta fines del pasado siglo. Plácido Domingo ha realizado numerosas y brillantes interpretaciones de Calaf, siendo el único que ha llegado a cantarlo con Birgit Nilsson, Ghena Dimitrova y Eva Marton. La soprano sueca Irene Theorin, se ha convertido en los últimos diez años en la Turandot oficial, habiéndola interpretado en más de cien representaciones. Su poderosa vocalidad y gran presencia escénica han sido el gran aliciente de las dos funciones de Turandot, representadas en Peralada los pasados días 6 y 8 de agosto.

Uno de los atractivos de esta nueva producción de Turandot realizada para el Festival de Peralada, es el diseño de escenografía realizado por Paco Azorín, cuyo carácter minimalista no le resta un ápice de atractivo visual, y que plantea una estructura central giratoria con un entramado de maderas en forma de pagoda, y una escalera interior que lleva a una plataforma elevada donde aparecerá de manera mayestática la princesa Turandot en el Acto I. Escalera interior y plataforma desaparecen a partir del Acto II. El fondo del escenario está dominado por un gigantesco gong, iluminado con diferentes colores en función del desarrollo de la acción dramática. En los extremos del escenario se sitúan dos palcos, que darán cabida a diferentes acciones a lo largo del desarrollo de la representación. Sin duda, este conjunto de sencillas estructuras posibilitaban una interesante puesta en escena, que en manos de Mario Gas, resultó sumamente estática. Solamente, la fulgurante aparición en escena de los ministros Ping, Pang y Pong, sobre sendos carritos chinos y sus actuaciones teatrales a lo largo de toda la representación producen cierto dinamismo escénico. Esos carritos vuelven a reaparecer portando a bellas cortesanas, cuando los ministros quieren sobornar a Calaf en el Acto III. Debe señalarse el acierto de Mario Gas al mostrar a una Turandot con presencia de diosa sobre una plataforma elevada, en su primera aparición escénica, que va convirtiéndose en un ser más humano e inseguro, cuando casi se desvanece sobre el escenario al comprobar que Calaf ha acertado el tercero de los enigmas. Ping, Pang y Pong también están muy bien caracterizados, mostrándose su carácter ambivalente: cómicos y grotescos en el Acto I, de extrema crueldad cuando hacen torturar a Liù en el Acto III; y, en su gran escena del Acto II, Mario Gas los presenta como unos auténticos vividores, que beben, esnifan coca y fuman opio. Otros detalles de esta puesta escena, están bastante fuera de lugar, como la utilización, al comienzo de la ópera, de uno de los mencionados palcos laterales, por dos cortesanas que traducen mediante un lenguaje de signos el edicto del mandarín, posibilitando que los espectadores no se concentren debidamente ni en la interpretación del cantante, ni en la escucha de la impactante música que se está ejecutando. Ello vuelve a repetirse en el Acto II, esta vez por parte de Ping, Pang y Pong, cuando reaparece el mandarín. Y, resulta totalmente incongruente, que esos dos palcos sean utilizados, en el Acto III, por Pang y Pong, para degollar pollos, mientras Ping tortura a Liú, convirtiendo en grotesco y de mal gusto uno de los momentos más dramáticos de toda la obra. Después de la muerte de Liù, la orquesta se para, y el propio Mario Gas lanza por megafonía el ya mencionado discurso de Arturo Toscanini, el día del estreno de Turandot; para, a continuación, y de manera muy discutible, ejecutarse todo el final de la ópera -versión corta de Franco Alfano- con los interpretes ataviados con modernos trajes de gala, como si se tratase de una representación en forma de concierto.

Resulta adecuado el diseño de vestuario realizado por Antonio Belart, sobre todo en los suntuosos vestidos de Turandot, y en general de toda la clase noble, resultando sumamente originales los atuendos que exhiben Ping, Pang y Pong, con trajes de gala netamente occidentales cubiertos por capas típicamente chinas. Y, en contraposición, las pobres vestimentas de las clases populares, con claros guiños a la época maoista. Excelente el diseño de iluminación a cargo de Quico Gutierrez, cuya acertada utilización, complementa y da brillo a la sencilla escenografía.

La actuación de la Orquesta Sinfónica del Liceu, resultó discreta, ya que el director Giampaolo Bisanti no consiguió dar suficiente relieve a la riquísima orquestación realizada por Puccini. También, es preciso señalar los problemas de acústica que se producen en un escenario al aire libre, sobre todo en una ópera de tan contrastadas sonoridades. La dirección Bisanti consiguió sus mejores logros en los momentos de más bello contenido melódico, como es el caso de la escena del “canto a la luna” en el Acto I, de claro sabor impresionista. También en la ejecución de la exótica música, de estilo claramente chino, que acompaña las intervenciones de Ping, Pang y Pong, en su larga escena del Acto II. En los momentos de mayor espectacularidad, Bisanti abusó de sonidos en fortísimo. Cabe señalar la buena labor concertadora del director italiano en el acompañamiento a los cantantes, especialmente en las delicadas arias interpretadas por Liù, o en esas preciosas frases cuando Calaf insta a Turandot a adivinar su nombre antes del alba: “Il mio nome non sai. Dimmi il mio nome. Dimmi il mio nome prima dell’alba e all’alba moriró”, sin duda, uno de los momentos más bellos de esta ópera.

En lo que respecta a los cantantes solistas, cabe señalar en primer lugar la gran actuación de Irene Theorin como Turandot, exhibiendo su bella y poderosa voz de timbre aterciopelado, con un perfecto legato y gran capacidad en las regulaciones, desde sonidos en forte a delicadas notas en pianissimi, junto a una matizada interpretación, dando auténtico relieve dramático a cada frase, a cada palabra cantada. La soprano sueca encaró con fuerza y valentía la terrorífica tesitura de “In questa reggia”, con gran profusión de notas agudas que deben ser atacadas verticalmente, alguna de ellas emitida por Theorin con cierta tirantez. Su prestación fue ganando en calidad e intensidad en el transcurso de la escena de los enigmas, seguida del aria “Figlio del cielo”, donde alterno con maestría el canto piano y forte, ofreciendo esta vez, unas notas agudas muy bien colocadas. Su interpretación resultó verdaderamente extraordinaria en todo el final de la ópera, junto al Calaf de un Roberto Aronica de timbre leñoso y emisión irregular, que ya se había puesto de manifiesto al ser incapaz de matizar los poéticos acentos de aria “Non piangere Liù”. Tuvo auténticos problemas en el final del primero de los enigmas, y omitió el alternativo Do4, que se plantea, en la frase “No, no, principessa altera! Ti voglio tutta ardente d’amor”, cuando Calaf increpa a Turandot, después de la escena de los enigmas. Su interpretación del famoso “Nessum dorma”, no pasó de discreta, con ciertos desajustes con respecto al sonido orquestal.

Gran actuación de la soprano María Katzarava, como Liù, con una voz de atractivo timbre, mostrando un amplio y elegante fraseo, gran capacidad para regular el sonido y buen dominio de todos los registros desde unos graves bien emitidos a unas brillantes ascensiones al agudo. Mostró una delicada línea de canto en “Signore, ascolta”, del Acto I, para acabar el aria regulando el sonido de pianissimi a forte y de nuevo a pianissimi en una brillante “messa di voce”. Ya en el Acto III, su actuación rayó a gran altura en sus dos arias consecutivas: “L’amore?…Tanto amore segreto e inconfesato”, y sobre todo, en el precioso andantino “Tu che di gel sei cinta”, cantado con dolorosa expresión. En suma, una gran interpretación de la joven soprano mexicana, destinada a realizar una magnífica carrera.

Buena interpretación como Timur del joven bajo Andrea Mastroni, dotando de nobles acentos a todas sus intervenciones, especialmente en el concertante con el que finaliza el Acto I, y en su patético cantable ante el cadáver de Liù.

Otro de los alicientes de estas representaciones fueron las magníficas interpretaciones del barítono Manuel Esteve y los tenores Francisco Vas y Vicenç Esteve, respectivamente como los ministros Ping, Pang y Pong, sobre todo en su gran escena del Acto II. De los tres, brilló de sobremanera Francisco Esteve, quien tiene a su cargo las más largas intervenciones. Todos ellos conjugaron una excelente vocalidad y gran capacidad teatral en sus cambiantes actitudes a lo largo de toda la representación.

Todo un lujo la presencia del tenor Josep Fadó como el emperador Altoum, dándole auténtico relieve a un papel casi siempre asignado a tenores en franca decadencia. Sin duda, en su dúo con Calaf del Acto II “Un giuramento atroce mi costringe” su prestación fue incluso mejor que la de Roberto Aronica. Bien la interpretación de Jose Manuel Díaz como el mandarín, en sus dos apariciones escénicas.

Los coros resultan fundamentales en esta ópera, con su casi continua presencia escénica, donde va subrayando las cambiantes actitudes del pueblo ante los acontecimientos que se van desarrollando. La prestación de coro Intermezzo dirigido por Enrique Rueda resultó un tanto irregular, con momentos auténticamente brillantes, como en toda las escena del “canto a la luna” o en la del cortejo hacia la muerte del príncipe de Persia, junto a otros de mayor contundencia sonora, emitidos con excesivo volumen. También es preciso comentar ciertos desajustes en el coro femenino, y que el sonido, por momentos, no resultara compacto, posiblemente debido a la dispersión de los cantantes por todo el escenario. Muy buena actuación del coro de niños Amics de la Uniò dirigido por Josep Vila en su deliciosa intervención del Acto I, retomado en la introducción de la imponente aria de Turandot “In questa reggia”.

Peralada

La 30ª edición del Festival de Peralada levantará el telón la noche del 7 de julio, con el concierto de Lang Lang, el pianista chino más mediático del momento. Uno de los grandes momentos de esta edición del festival será el estreno de la producción propia 2016, la ópera Turandot, de Puccini. Con dirección de escena a cargo de Mario Gas y con escenografía de Paco Azorín, este título se representará por primera vez en el Festival y nuevamente construida totalmente a en talleres del Empordà. Turandot se añade a la larga lista de producciones propias del Festival, en su clara apuesta por la cultura desde la iniciativaprivada.
Todos los cumpleaños tienen su momento más emotivo y en este caso lo encontraremos en la gala lírica del 30 aniversario. Será una noche con actuaciones únicas y extraordinarias en las que coincidirán en el escenario del Auditorio del Parque del Castillo grandes voces de la lírica nacional e internacional como son las de Sondra Radvanovsky, Eva-Maria Westbroek, Carlos Álvarez, Marcelo Álvarez y Leo Nucci. Los acompañará la Orquestra Simfònica de Barcelona y Ruggero Raimondi.
Esta edición reúne un gran número de las mejores voces líricas del momento como Iréne Theorin, Sondra Radvanovsky, Eva-Maria Westbroek, Marcelo Álvarez, Carlos Álvarez, Leo Nucci, Ruggero Raimondi, Roberto Aronica, Bryan Hymel, Olga Peretyatko, Anita Rachvelishvili o Xavier Sabata.
También se estrenará un nuevo encargo del Festival, la producción de bolsillo Combattimento, un concierto escenificado dedicado a la música de Claudio Monterverdi, con dirección musical de Fausto Nardi y dirección escénica de Joan Anton Rechi. La Danza, otra de las pasiones del Festival de Peral.
Alfonso Vilallonga y Marco Mezquida, también estarán presentes en esta 30ª edición con el espectáculo J’ai deux amours. Esta actuación se realiza en el marco del ciclo Paralelos, que también incluye actividades como una lectura dramatizada de El Quijote, en lo que es un homenaje del festival a Miguel de Cervantes, en el año que se conmemoran los 400 años de su muerte. Participarán actores como José María Pou, Maife Gil y Camilo García bajo la dirección de Carles Canut. Este ciclo también llevará hasta Peralada el concierto Albert-Alberto.

Demestres y Guinovart, en el que se podrán escuchar las composiciones de ambos autores, incluidos dos estrenos. Tortell Poltrona, vuelve al Auditorio del Parque del Castillo con Grinyols, en la noche del Petit Peralada. Un año más, el Festival de Peralada saldrá de sus escenarios habituales para llevar la música a las calles de la villa de Peralada. La Fiesta de la Música contará este año con la participación de Albert Guinovart, Sara Blanch y el Cor Infantil Amics de la Unió, bajo la dirección de escena de Marc Montserrat-Drukker, que conmemoran el año Granados. El cartel del Festival 2016 está dedicado a Turandot y es obra del artista catalán, Perico Pastor. Con una larga trayectoria en el mundo exponiendo y publicando sus ilustraciones y cuadros, ha diseñado el cartel del 30 aniversario del Festival inspirándose en el personaje de la princesa Turandot, en su temperamento y en su historia. En el cartel, de una gran vistosidad, domina el rojo, que es el color del vestido de Turandot y también el de la pasión y el de la sangre. En el cartel tampoco falta el oro, con lo que Perico Pastor ha querido mostrar el carácter frío del personaje en el amor y al mismo tiempo su temperamento volcánico.
Este año, la Fundación Castillo de Peralada, dentro de su política de Responsabilidad Corporativa, colaborará de nuevo en la organización de la Noche del Alzheimer en beneficio de la Fundación ACE, entidad privada dedicada a la diagnosis, tratamiento, investigación y apoyo a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Como ya es habitual, Paralelamente al Festival se organizan exposiciones que se podrán visitar en diversos espacios del recinto del Castillo de Peralada o de la villa. Se trata de la exposición fotográfica de los mejores momentos de estas tres décadas de Festival 30 años en imágenes, que actualmente se puede ver en el Palau Robert de Barcelona, Festival Castell de Peralada, en danza, que actualmente se expone en Bruselas, Cervantes 400 años, Los mejores tenores del mundo y Santi Moix, cerámicas negras.
Con el objetivo de garantizar un buen y cómodo desplazamiento hasta el recinto del Castillo de Peralada, por segundo año consecutivo habrá servicio de autobús del festival. Los días de actuación en el Auditorio del Parque del Castillo, saldrá un autobús desde Barcelona en dirección a Peralada. Este año también se incorpora una nueva ruta que cubre varias poblaciones del Empordà como son Sant Feliu de Guíxols, Platja de Aro, Palamós, Palafrugell y Peralada.
El Festival, que tiene la certificación UNE-ISO 20121, se convirtió el año pasado en el primer evento musical del Estado que obtenía esta certificación de sostenibilidad en materia medioambiental, social y económica con el territorio donde lleva a cabo su actividad. El
Festival genera un impacto económico superior a 12 millones de euros por edición. Venta de entradas a partir de hoy, viernes, 15 de abril, a las 16: 00h en: www.festivalperalada.com y en el teléfono 902 37 47 37.

 

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Como no podía ser menos en este año 2013, conmemorativo de los bicentenarios de Richard Wagner (Leipzig, Alemania, 22 de mayo de 1813 – Venecia, Italia, 13 de febrero de 1883), y Giuseppe Verdi (La Roncole, Bussetto, Parma, Italia, 10 de octubre de 1813 – Milán, Italia, 27 de enero de 1901):
El Festival del Castell de Peralada, ha dedicado una amplia programación para festejar ambos eventos. Ante todo, cabria señalar –es justo y necesario- la perfecta y modélica organización de este festival veraniego, en ese bello marco del catalán “Alt Empurdà”, ya muy cerca de la frontera francesa, y al que tuve el placer de asistir por primera vez en un ya lejano 2002, en un recital, con entrevista incluida del tenor peruano Juan Diego Florez, cuando empezaba a ser conocido y estaba perfilando el camino hacia esa gran fama que ha adquirido en años posteriores.
Esa magnífica programación lírica dedicada a ambos bicentenarios, se inició desde el mismo día de la inauguración del Festival, el 17 de julio, con la interpretación de la verdiana Messa di Requiem, interpretada por el Cor i l’Orquestra del Gran Teatre del Liceu, bajo la dirección de su titular Josep Pons, quien imprimió a la orquesta un ritmo vibrante y, al unísono, logrando ese alto tono dramático que requiere esta obra: cuyo estreno tuvo lugar en 1874, en homenaje al gran poeta Alessandro Manzoni, fallecido justamente un año antes. En esta composición puede comprobarse la capacidad de Verdi como orquestador, conseguida poco a poco, durante los treinta y cinco años de intenso trabajo que median entre su primera ópera Oberto Conte di San Bonifacio (1839) y ese año 1874 de estreno del Requiem. Los solistas vocales eran de auténtica categoría encabezados por la magnífica soprano holandesa Eva-María Westbroek, voz voluminosa y timbrada, dotada de ese <<squillo>> y rotundidad que precisa esta obra. No le fue a la zaga la prestación de la mezzo italiana Luciana D’Intino. También, buena prestación del bajo Michele Pertusi. Y, más discreto, el tenor Giuseppe Filianoti, de bonita y timbrada emisión, pero algo ligero para esta obra que requiere una voz de más rotunda; y, ello se pone de manifiesto, en su gran momento solista el “Ingemisco”, donde su interpretación resulta muy alejada de las realizadas por un Jussi Björling junto a Zinca Milanov en 1940 o Leontine Price en 1960, en sus grabaciones dirigidas respectivamente por Arturo Toscanini y Fritz Reiner.
El propio Toscanini dirigió otro Requiem histórico en 1951, en el neoyorkino Carnegie Hall, con la maravillosa voz del joven Giuseppe Di Stefano, flanqueado por otros dos grandes de la lírica: Fedora Barbieri y Cesare Siepi. Es preciso resaltar otro histórico Requiem, con la magnífica interpretación de un joven Luciano Pavarotti, con Leontine Price, la gran mezzo Fiorenza Cossotto, y un Nicolai Ghiaurov en su mejor momento vocal, todos dirigidos en 1967 por Herbert von Karajan, en una función scalígera filmada, y posteriormente remasterizada y editada en DVD, que ha llegado a convertirse en un documento imprescindible de esta magna obra religiosa verdiana.
De cualquier forma, este Requiem de Peralada resultó de bastantes quilates sobre todo por la dirección de Josep Pons, y las prestaciones vocales de Eva-María Westbroek y Luciana D’Intino.
La interpretación de esta obra era también un homenaje a la memoria del poeta, dramaturgo y novelista en lengua catalana Salvador Spriu, en el centenario de su nacimiento acaecido el 10 de julio de 1813, cien años después de Verdi y Wagner.
Y, pasamos a la segunda jornada lírica del viernes 2 de agosto, dedicada a Wagner con la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo dirigida por su titular Valery Gergiev, con esa fuerza y convicción que en él son habituales. Quizás, en la primera parte dedicada a la interpretación del Acto I de Die Walküre (La Valquiría), algunos instrumentistas no consiguieron unas introducciones solistas del todo ortodoxas, y me refiero a las cuerdas graves y metales. En compensación si tuvimos la fortuna de escuchar a tres cantantes rusos de voces rotundas y entonadas, con un buen dominio de la lengua alemana, algo fundamental para matizar debidamente sus respectivos roles. Muy notable la Sieglinde de la soprano Mlada Judoléi con un timbre de gran atractivo, y empastando muy bien con el Siegmund del tenor August Amonov, bastante entonado en los pasajes de mayor empuje heroico, con un fraseo pleno de intencionalidad, aunque no excesivamente refinado en los momentos más líricos de esos largos y preciosos dúos con Sieglinde.
Magnífico por presencia escénica y vocalidad el bajo Mijail Petrenko, quien realizó una gran interpretación de el celoso y malévolo Hunding.
La orquesta estuvo mucho mejor en la segunda parte, con unas excelentes interpretaciones de las oberturas de Lohengrin y Los Maestros Cantores. Aunque, los grandes momentos de este concierto, corrieron a cargo de una magnífica Eva-María Wetbroek, quien después de haber encarado con verdadera brillantez los roles más líricos wagnerianos como Elisabeth de Tannhäuser, la Eva de Los maestros cantores, Sieglinde de Die Walküre, y la Gutrune de Götterdämmerung, está preparando su debut como Isolda, ensayando este complejo rol, en sus interpretaciones de la <<Imprecación de Isolda>> y la <<Muerte de amor>>, donde estuvo impresionante por su gran capacidad dramática, rotundidad vocal, y absoluto dominio de todos los registros: graves, centro y agudos. Un público totalmente entregado aplaudió con gran fuerza tanto a Gergiev como a la Westbroek.
Al día siguiente sábado 3 de agosto tuvo lugar otro evento wagneriano con el estreno absoluto en España de Das liebesverbot (La prohibición de amar), opera juvenil de Richard Wagner estrenada 1836 en Magdeburgo –con un estruendoso fracaso- cuando su autor solo tenía veintidós años. El montaje, realizado por el director escénico Georgios Kapoglou, fue realizado por encargo del Festival de Jóvenes Artistas de Bayreuth en 2005, en una versión donde se reducen las casi tres horas y media de la partitura original, a menos de dos, realizada por el compositor Frank Böhme en clave moderna, para el conjunto camerístico Ensamble Orquesta de Cadaqués, con instrumentación adicional de guitarra eléctrica y saxofones, que supo dirigir con verdadera destreza Fausto Nardi. El arreglo musical podía recordar, por momentos, el teatro musical de Kurt Weill.
Esta versión intenta concentrar lo más esencial de la acción, con una especial atención a mostrar una defensa a ultranza del amor libre y la emancipación femenina, marcando de sobremanera, el derecho de la mujer a tener absoluta libertad para elegir al hombre que más les guste, sin cortapisas familiares o sociales. Se trata de una adaptación que el propio Wagner realizó de la obra de teatro Medida por medida de Schakespeare.
Muy interesante la puesta escena en el interior de la Iglesia del Carmen de Peralada, con la orquesta al fondo, y la acción desarrollada dentro de un graderío rectangular y cerrado donde los espectadores podían seguir la acción desde muy cerca, prácticamente escuchando la respiración de los diferentes actuantes.
Magnífica actuación vocal y teatral de jóvenes cantantes, como los barítonos Enric Martinez-Castignani y Àlex Sanmartí, las sopranos Júlia Farrés-Llongueras, Rocio Martinez y Mercedes Gancedo, y el tenor David Alegret.
Buena prestación del Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana. Magnífica función de estreno de esta auténtica rareza wagneriana. Solamente, significar el calor sofocante en el interior de la Iglesia del Carmen donde tuvo lugar la representación.
En fin, estos tres eventos musicales reseñados, han sido la magnífica aportación del Festival de Peralada 2013, a los bicentenarios de Wagner y Verdi.

Diego Manuel García Pérez-Espejo