dvd El Público

En el marco de las actividades conmemorativas de su Bicentenario, el Teatro Real incrementa la difusión mundial de sus producciones operísticas con el lanzamiento de dos nuevas grabaciones audiovisuales realizadas el pasado año, que llegarán al mercado en DVD y Blu-Ray: El Público, de Mauricio Sotelo (1961) y Roberto Devereux, de Gaetano Donizetti (1797-1848), ambas coproducidas con Bel Air Media y distribuidas en España por Música Directa.

EL PÚBLICO, encargo del Teatro Real cuyo estreno mundial, el 24 de febrero de 2015, tuvo una enorme repercusión mediática, podrá llegar ahora a una audiencia todavía más amplia, en una coproducción audiovisual entre el Teatro Real y Bel Air Media —en asociación con TVE (que emitió la ópera el pasado 29 de noviembre), Arte France y M_Media—, y disponible también para su distribución internacional en televisión y soportes digitales.

La ópera, con libreto de Andrés Ibáñez (1961), rescata la esencia de la obra homónima de Federico García Lorca (1898-1936), conservando sus dos temas fundamentales: “la homosexualidad y el teatro contemporáneo; la apariencia y la máscara. Máscara del ‘amor que no puede decir su nombre’ y, finalmente, máscara que se revela como esencia del ser humano. (…) La obra explora el deseo sexual con una franqueza y una complejidad que desafía las simplificaciones bienintencionadas o más o menos moralizantes”.

Para dar vida a la treintena de personajes que desfilan en la ópera, el director de escena Robert Castro partió de la atmósfera de Poeta en Nueva York evocada en la escenografía diseñada por Alexander Polzin, con nueve inmensos telones pintados que sugieren el icónico biombo lorquiano y los inmensos edificios de Manhattan. Desde ese espacio poético se explora el viaje en espiral que realiza Lorca al interior de la identidad del artista y al abismo del amor, que se esconde detrás del juego de espejos, máscaras y alegorías que mezclan realidad y ensoñación.

Un equipo artístico multicultural ha ensamblado la riqueza y autenticad del flamenco con el refinamiento de la música contemporánea, con artistas de ambos mundos: siete cantantes encabezados por los barítonos José Antonio López y Thomas Tatzl y las sopranos Gun-Brit Barkmin e Isabella Gaudí encarnan los varios y enigmáticos personajes que van tejiendo el drama; los cantaores Arcángel y Jesús Méndez y el bailaor Rubén Olmo interpretan los tres caballos blancos que simbolizan las fuerzas incontrolables de la naturaleza; y varios bailarines-actores evocan los personajes simbólicos y surrealistas que desfilan por la obra. Junto a ellos actúan el Coro Titular del Teatro Real, la prestigiosa orquesta de música contemporáneaKlangforum de Viena, el gran guitarrista Cañizares y el percusionista Agustín Diassera, todos bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, principal director musical invitado del Teatro Real.

El Público, de MAURICIO SOTELO
Producción del Teatro Real, 2015
Con José Antonio López, Thomas Tatzl, Gun-Brit Barkmin, Arcángel y Jesús Méndez
Cañizares, guitarra
Coro Titular del Teatro Real y Klangforum Wien
Dirección: Pablo Heras-Casado | Dirección de escena: Robert Castro
Realizador para TV y vídeo: Stéphane Lebard
Coproducción audiovisual del Teatro Real y Bel Air, en asociación con TVE, Arte France y M_Media, y el apoyo del Centre national du cinéma et de l’image animée.
Subtítulos: español, inglés, francés, alemán y coreano
Libro: información en español, inglés, francés y alemán
16/9 – 142 min.
BAC134 (DVD)
Ean: 3760115301344
BELAIR – T.64

Distribuidor en España: Música Directa

ROBERTO DEVEREUX, de Gaetano Donizetti (1797-1848), que inauguró con gran éxito la pasada temporada del Teatro Real y fue retransmitida en una treintena de radios europeas a través de la UER (Unión Europea de Radiodifusión), sale también al mercado en DVD y Blu-Ray con el sello del Teatro Real en coproducción con Bel Air Media y Kairos Musique, en asociación con M_Media, la colaboración de Samsung y el apoyo del Centre national du cinéma et de l’image animée.

Esta ópera belcantista, de gran virtuosismo vocal, es un sobrecogedor retrato psicológico de la reina Isabel I de Inglaterra, víctima de su propio despotismo en la corte claustrofóbica y endogámica de los Tudor.

Creada en un período muy doloroso de la vida de Donizetti —el compositor había perdido a sus padres y a su esposa después del fallecimiento consecutivo de sus tres hijos—, cuando Nápoles estaba devastado por el cólera, la partitura de Roberto Devereux,cargada de rabia, pena y desesperación, sería para su autor, como él mismo confesó, “la ópera de las emociones”.

Siguiendo la estela de Donizetti, el director de escena sudafricano Alessandro Talevi refuerza la expresión de las pulsiones lujuriosas y tormentos corrosivos de la impetuosa reina, en una espiral destructiva evocada por una araña simbólica que va enredando y asfixiando los cuatro personajes, tomando cuerpo en la escenografía oscura y delirante diseñada por Madeleine Boyd, autora también de los figurines de la ópera.

La gran soprano Mariella Devia encabeza el reparto con una desgarradora interpretación de la reina de Inglaterra unánimemente aplaudida. La secundan el tenor Gregory Kunde, en el papel titular, el barítono Marco Caria y la mezzosoprano Silvia Tro Santafé, todos bajo la experta y sensible batuta de Bruno Campanella, al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.

Roberto Devereux, de GAETANO DONIZETTI
Producción de la Welsh National Opera
Con Mariella Devia, Gregory Kunde, Marco Caria y Silvia Tro Santafé
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Dirección Musical: Bruno Campanella | Dirección de escena: Alessandro Talevi
Realizador para TV y video: Stéphane Lebard
Coproducción audiovisual del Teatro Real, Bel Air Media y Kairos Musique, en asociación con M_Media,
la colaboración de Samsung, y el apoyo del Centre national du cinéma et de l’image animée.
Subtítulos: español, inglés, francés, alemán y coreano
Libro: información en español, inglés, francés y alemán
16/9 – 137 min.
BAC130 (DVD)
Ean: 3760115301306
BELAIR – T.64

Distribuidor en España: Música Directa

escenografía de El publico en el Teatro Real

“Obra irrepresentable, hecha para ser silbada”. Con estas palabras describía García Lorca su obra El público. Lo que manifiesta la extraordinaria complejidad que esconde el texto.

Cuando Gerard Mortier se hizo cargo de la dirección artística del Teatro Real, se empeñó en investigar y pensar sobre cuál sería el sustrato literario que representase a la España moderna. Fue entonces cuando encargó a Mauricio Sotelo la composición de una ópera inspirada en la obra de Lorca. Pero no le encargó una ópera española, sino universal, como el propio Federico.

Y las dificultades y complejidades que contiene esta obra misteriosa se inician en el propio libreto, que no es un libreto como tal, sino un borrador manuscrito que el autor entregó a su amigo Martínez Vidal en Madrid, con el encargo de destruirlo si al él le ocurriese algo. El manuscrito no fue destruido y es ese borrador todo lo que existe. Se podría decir que es una obra inacabada, puesto que Lorca, exquisito como era en el diseño formal de sus obras, habría definido en él una idea mucho más clara de haber tenido tiempo.
Esto nos lleva a las profundidades del genio más auténtico, sin límites ni ataduras. El más complejo, inescrutable e imposible. Plantea sus más profundos conflictos sexuales, teatrales y vitales de manera explícita y surrealista.

Tanto el compositor Mauricio Sotelo, como el libretista Andrés Ibáñez, han tenido una complicada labor para interpretar y elaborar un trabajo “coherente” con esos mimbres. Caminando siempre al filo de la navaja procurando no caer de ninguno de los dos lados. Por uno la obra original, surrealista, cargada de locura y diálogos absurdos, despojada de cualquier lógica. Y por otro, tratar de hacerla inteligible, armarla y dotarla de sentido.

El libreto es una sucesión de personajes y líneas poéticas muy dispares. En él se plantea como metáfora las diferencias y preferencias entre el teatro al aire libre, más convencional, tradicional y poco arriesgado, y el teatro bajo la arena, que busca lo oculto, lo más alejado del convencionalismo, casi lo prohibido.

Para trasmitir todas estas emociones, Mauricio Sotelo ha creado una partitura desmesurada y dispar. La obra tiene momentos soberbios y otros tediosos. Se ha prescindido de técnicas musicales vanguardistas pero se han conseguido líneas melódicas espectrales como fenómeno acústico de la mano del percusionista Agustín Diassera.
El buen hacer de los maestros de la Klangforum Wien estuvo por momentos acompañado de una superposición de sonidos electrónicos que introducían de manera sutil un refinado sonido a través de 33 altavoces repartidos por toda la sala. Trataban de recordar las vasijas resonantes que se utilizaban en los teatros romanos para hacer llegar a los espectadores los afectos con mayor intensidad.
El resultado final es una obra muy desigual. El recogimiento de algunos momentos y arias desembocan en auténticas orgías sonoras tras un desarrollado arco de tensión protagonista durante toda la obra.
Lo mejor de la partitura es, sin duda, como se han intercalado dos mundos sonoros tan dispares como la música contemporánea y el flamenco más tradicional, entretejidos dentro de la textura armónica y dramática de la obra formando parte de la misma.
No fusionada como un elemento folklórico, sino como la más profunda de las raíces flamencas es todo su esplendor. Esta aparente dificultad para los cantaores Arcángel y Jesús Méndez, ha sido resuelta de manera magistral. Los calderones que contiene la partitura han permitido la libertad de sus “quejíos”.

La guitarra de Cañizares ha contribuido a crear el universo sonoro soñado por Lorca. Haciendo fácil algo tan difícil como adaptarse a los ritmos y al carácter de la obra. “El resultado es un diálogo, y siempre que hay diálogo hay entendimiento”. Fascinante.
Como fascinante es el baile que ejecuta Rubén Olmo interpretando el caballo. La perfecta coreografía de Darrel Grand Moultrie es brillantemente ejecutada, simbolizando el deseo a través de su personaje, que es finalmente sometido por la Julieta a la que corteja.

La dirección de Pablo Heras-Casado es magnífica. Es esta obra una de esas rarezas en las que es imprescindible contar con determinadas claves para interpretar su contenido. Haber recorrido desde pequeño el Albaizín, o conocer los secretos de una seguirilla, le otorgan la autoridad para ordenar todos los elementos con los que cuenta esta partitura.

La labor de los cantantes, dada la complejidad del texto y de la partitura, es más que meritoria, por el extraordinario esfuerzo que realizan. Resaltar la joven voz de Isabella Gaudí, y su aria de coloratura.

Muy bien el coro, con un papel muy relevante en el último cuadro en el que algunos de sus miembros participan desde proscenio también actoralemnte.

La escenografía de Robert Castro también tuvo altibajos. Desangelada y fría en algunos momentos, barroca en otros y siempre surrealista, como la propia obra. El momento escénico más impactante por su trasfondo, es en el que el escenario se transforma en un gran espejo donde se refleja el público. Perfecta metáfora del texto de Lorca. Un espejo que enfrenta al público consigo mismo. Ese público que nunca participa en la producción artística. Un público que también en esta ocasión emigró, en parte, durante el descanso.

Ese público contrariado al ser expuesto ante sus propias contradicciones, miedos y prejuicios y a las máscaras que los ocultan. Los mismos miedos, contradicciones y prejuicios que persiguieron a Lorca. El teatro bajo la arena. El más desgarrador y sincero de los teatros. La vida…

Fotografías: Javier del Real
Vídeos: Teatro Real

El Público
Mauricio Sotelo (1961)
Ópera bajo la arena, en cinco cuadros y un prólogo
Libreto de Andrés Ibáñez sobre la obra de Federico García Lorca
Encargo y nueva producción del Teatro Real, dedicado a la memoria de Gerard Mortier
D. musical: Pablo Heras-Casado
D. escena: Robert Castro
Escenógrafo: Alexander Polzin
Figurinista: Wojciech Dziedzic
Ilustrador: Urs Schönebaum
Coreógrafo: Darrell Grand Moultrie
Reparto: José Antonio López, Thomas Tatzl, Arcángel, Jesús Méndez, Rubén Olmo, Josep Miquel Ramón, Antonio Lozano, Dun-Brit Barkmin, Erin Caves, Isabella Gaudí, José San Antonio
Percusionista: Agustín Diassera
Guitarra solista: Juan Manuel Cañizares
Klangforum Wien
Coro Titular del Teatro Real

Rocio Márquez

“Ángeles negros traían pañuelos y agua de nieve.” Este pequeño fragmento de Los pelegrinitos de García Lorca es el nombre del espectáculo que el sábado 28 de febrero tuvimos la suerte de ver quienes estábamos en el Teatro Real. Asistimos al nacimiento de una nueva dimensión del arte flamenco. En primer lugar, porque el flamenco no puede hacer otra cosa que crecer, que elevarse. Y en segundo lugar, porque quienes esa noche sembraron el escenario de duendes, son algunos de los que han hecho, hacen y harán historia en este arte.

El propósito, homenajear a García Lorca profundizando en su obra y complementar, de manera extraordinaria e inusual, la ópera El público que del mismo autor se representa estos día en el Teatro.

Sobre el escenario apareció, junto al maestro Pepe Habichuela, Rocío Márquez. La joven onubense que tras el esfuerzo inicial de embridar unos nervios cargados de emoción, empezó a desgranar obras de los recopilatorios “Libro de poemas” y “Canciones populares antiguas”, de Lorca.

Con los “Tangos del escribano” apareció en el escenario Leonor Leal. Su baile, cargado de frescura y elegancia, con la mayor de las tradiciones a cuestas, dejó de manifiesto el horizonte infinito que posee el flamenco.

El momento más valiente llegó con Proyecto Lorca. Juan M. Jiménez al saxo, Antonio Moreno en la percusión y Daniel B. Marente al piano, vistieron de jazz y barroco los quiebros flamencos de la voz de Rocío Márquez. Solo las artes puras se complementan ejerciendo una presión que destapa la caja que las contiene. Como una mecha que corre hasta liberar toda la energía contenida y mezclada durante tiempo.

En los últimos compases del concierto, la guitarra de Miguel Ángel Cortés y la voz de Arcángel acompañaron en el escenario a Márquez que en este punto del concierto, había demostrado ya que 29 años son suficientes cuando el arte es el germen. Un aparente caos de sonidos y voces tomo la sala como por asalto. Llenó el Teatro de una grandeza humilde de la mano de “Anda, jaleo” o “Los cuatro muleros”. Y todo quedó cubierto de duende, de historia, de tradición y de futuro…

El público

El próximo 24 de febrero tendrá lugar en el Teatro Real el estreno mundial de El Público, de Mauricio Sotelo, con libreto del escritor Andrés ibáñez, quien ha rescatado para la ópera la esencia de la obra homónima de Federico García Lorca, escrita en 1930 en Cuba y estrenada en 1986, 50 años después del fallecimiento del poeta.

En El Público el compositor Mauricio Sotelo mezcla el flamenco con melodías tonales y texturas armónicas que van del microtonalismo a sofisticadas técnicas electrónicas, a través de las cuales la música sonará desde 35 altavoces dispuestos en toda la sala.

Para dar vida a la treintena de personajes que desfilan en la ópera, el director de escena de ascendencia mexicana Robert Castro se ha inspirado en el arquetipo de la identidad de los mayas —In lak’ech, yo soy otro tú; hala ken, tú eres otro yo— evocando la cosmovisión del mundo de Lorca en El Público, que se esconde detrás de un juego de espejos, máscaras, transformaciones y alegorías que entrelazan realidad y ensoñación.

El pintor y escultor Alexander Polzin ha concebido el espacio para el viaje iniciático y misterioso de García Lorca con nueve telones pintados que evocan el icónico biombo lorquiano y los rascacielos de Nueva York. En la segunda parte, un inmenso espejo espía trae al escenario a todo el público de la sala y lo hace partícipe de las reflexiones que se plantean en la obra.

Además de las diferentes nacionalidades de los intérpretes, que van de Estados Unidos a Egipto, los artistas de la producción que se estrenará en el Teatro Real proceden de mundos estéticos y estilísticos muy distintos: desde los grandes nombres del flamenco a los excelentes músicos de la prestigiosa orquesta Klangforum de Viena; del coreógrafo de Broadway Darrell Grand Moultrie (premiado por sus creaciones para varios artistas, incluyendo Beyoncé) al figurinista polaco Wojciech Dziedzic, que trabaja en esta ópera con el libanés Assaad Awad en la exploración de materiales para los trajes de los intérpretes.

Será pues un Lorca multicultural, con una orquesta austríaca en el foso, flanqueada por el gran guitarrista Cañizares, a la izquierda, y el percusionista Agustín Diassera, a la derecha; las voces de los cantaores Arcángel y Jesús Méndez junto a cantantes como José Antonio López, Thomas Tatzl, Josep Miquel Ramón, Antonio Lozano, Gun-Brit Barkmin, Eric Caves o Isabella Gaudí; y el bailaor Rubén Olmo al lado de los bailarines Haizam Fathy, Leonardo Cremaschi y Carlos Rodas.

Gerard Mortier, quien encargó El Público para el Teatro Real en 2010, pudo trabajar con el equipo artístico de la producción en la génesis del proyecto dramatúrgico y llegó incluso a ver la partitura (en versión de canto y piano) y los lienzos de la escenografía de Alexander Polzin antes de su fallecimiento.