Madama Butterfly

El Teatro Real se une a la celebración de los Días Europeos de la Ópera, que tendrán lugar en todo el continente entre el 4 y el 13 de mayo y con los que se quiere dar a conocer el patrimonio y la riqueza cultural de la ópera, con dos acciones audiovisuales destinadas a todos los públicos, y para toda España, que tendrán lugar mañana, jueves 10 de mayo.

Por un lado, se emitirá, a través de la tecnología de Palco Digital a los colegios, la producción de Dido y Eneas, de Purcell, en la versión dirigida por Rafael R. Villalobos y concebida específicamente para jóvenes, en coordinación con las Consejerías de Educación de las comunidades autónomas con las que el Teatro Real ha firmado convenio de colaboración: Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y Murcia.

Por otro, cines de toda España proyectarán en sus salas la aclamada y querida versión de Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, dirigida por Mario Gas y protagonizada por la soprano Ermonela Jaho, que ha logrado conmover a miles de espectadores en todo el mundo.

Ambas iniciativas se llevan a cabo gracias al programa audiovisual del Teatro Real, que une nuevas tecnologías con proyectos de colaboración nacional e internacional, para lograr que sus espectáculos salgan del escenario madrileño y lleguen a un público cada vez más amplio y diverso.

Dido y Eneas

La propuesta de Rafael R. Villalobos, responsable de la dramaturgia y puesta en escena, traslada la acción de esta hermosa ópera de Purcell (1659-1695) a nuestros días, pleno siglo XXI, para analizar el difícil periodo de la adolescencia y buscar respuestas a los problemas y vivencias que tienen los jóvenes de hoy: el desarrollo de la personalidad, la amistad, el amor, los celos, el bullying… con diálogos y vocabulario juvenil cercanos al público para el que ha sido concebido.

La acción se desarrolla durante la fiesta de cumpleaños de Dido, que se celebra en un colorido y acogedor jardín. Los diseños de Maite Agorreta, responsable también de los figurines, y la iluminación de Miguel Ruz, configuran un marco lúdico y alegre en el que aflorarán las inseguridades y envidias del grupo, cuyas intrigas van tejiendo una dolorosa situación en la que todos rozan el límite de “lo malo” y “lo bueno” y nos ayudan a reflexionar sobre la búsqueda del equilibrio.

Madama Butterfly

Listado de cines

Esta ópera, una de las más demandadas por el público, recupera la original puesta en escena de Mario Gas, tan alabada por la crítica, cuya acción está ambientada en un plató de cine de Hollywood de los años cuarenta y el público asiste al doble efecto de la acción, el de la historia de los personajes y el de la película. La representación está protagonizada por la soprano Ermonela Jaho y el tenor español Jorge de León. Junto a un extraordinario reparto y el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, la dirección musical está a cargo de Marco Armiliato.

La historia de Cio-Cio San, joven geisha adolescente que se enfrenta a su familia y su cultura por amor hacia el oficial B. F. Pinkerton, de la Marina estadounidense, quien entiende la relación como un mero entretenimiento durante su estancia en Japón, ha conmovido a generaciones de aficionados y tuvo un lugar preeminente en la vida de Puccini hasta el último de sus días.

La Bohème

Entre los días 11 de diciembre y 8 de enero, el Teatro Real ofrecerá 19 funciones de La bohème, de Giacomo Puccini (1858-1924), en una coproducción con la Lyric Opera de Chicago y la Royal Opera House de Londres, donde se estrenó el pasado mes de septiembre y donde volverá a presentarse el próximo verano.

La génesis de La bohème, y también el desarrollo de todo su proceso creativo hasta el estreno de la ópera en el Teatro Regio de Turín el 1 de febrero de 1896, están minuciosamente documentados gracias a la abundante correspondencia entre Giacomo Puccini, su editor y mentor Giulio Ricordi, y los libretistas Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, que iniciaron su tormentosa y fructífera colaboración en esta ópera, escribiendo posteriormente los libretos Tosca y Madama Butterfly.

Partiendo del libro Escenas de la vida bohemia, de Henri Murger (1882-1861), nacido como una serie de relatos autobiográficos publicados en forma de folletín, los dos libretistas, siempre celosamente dirigidos por Puccini, construyeron un libreto coral, en el que cuatro jóvenes artistas bohemios sortean las dificultades económicas y las inclemencias del tiempo con humor e ilusión, buscando su lugar en un París efervescente, bullicioso e invernal.

La historia de amor trágica entre uno de ellos, Rodolfo, aspirante a poeta, y la sastrecilla Mimì, cuya muerte, inexorable, les sorprende, articula una especie de camino iniciático que despide los desenfrenos y sueños de la juventud y revela la vida real, con toda su contundencia y transcendencia.

Con su genial paleta orquestal, su dominio de la prosodia y su enorme talento dramático, Puccini va construyendo la personalidad de los jóvenes con su característica habilidad para articular los destellos más anecdóticos y divertidos de lo cotidiano con los sentimientos más hondos, pasionales y arrebatadores. Así, entrelaza sus frases cortas “de conversación” con otras de enorme aliento melódico y dramático. Su orquestación sugiere, con enorme eficacia tímbrica, desde detalles tan nimios como el serpenteo de las llamas o el tintineo de las monedas, hasta las ‘ambientaciones’ casi cinematográficas de la desangelada buhardilla, del bullicio del París navideño, o de la soledad y privaciones de la pobreza.

La evocación de momentos pasados como si fueran destellos que la memoria revive y actualiza está magistralmente recreada con la utilización de motivos musicales asociados a emociones, sentimientos, o incluso a objetos a los que Puccini concede un enorme poder simbólico, como la vela de Mimì, la cofia rosa que le compra Rodolfo, el gabán de Colline, o el manguito que calienta las manos frías de la protagonista en su lecho de muerte…

Son estos momentos que vienen y vuelven con la memoria, que están escondidos y asoman con las vivencias que suman y construyen el camino la vida, los que vertebran la nueva producción de La bohème que se podrá ver en el Teatro Real.

En su propuesta dramatúrgica, el prestigioso director de escena británico Richard Jones y el escenógrafo y figurinista Stewart Laing presentan la ópera como una sucesión de Escenas de la vida bohemia presentadas al espectador sin ocultarle los trabajos de backstage que normalmente desarrollan los técnicos detrás del escenario. Así, el público ve como se cambian los decorados, cómo se utilizan diferentes artilugios para lograr efectos teatrales y cómo se amontonan elementos escenográficos en las bambalinas, como si fueran retazos de vida apiñados en la memoria.

Situándose en el lugar privilegiado, el espectador contempla permanentemente el pasado y el presente de los personajes, incapaz de sumergirse en el París frío y efervescente de los jóvenes bohemios porque lo verá siempre representado sobre el escenario. Pero este artificio del ‘teatro dentro del teatro’, en que se confunden el tiempo real y el teatral, el espacio del público y del artista, el drama de la ópera y sus metáforas, llevará al espectador a una interpretación más rica de la obra de Puccini, potenciada por su visión desde distintos ángulos, pero también con sus reflejos.

Dos repartos darán vida a esta popular ópera coral, en la que destacan, en los papeles principales, las sopranos Anita Hartig y Yolanda Auyanet (Mimì), los tenores Stephen Costello y Piero Pretti (Rodolfo) y las sopranos Joyce El-Khoury y Carmen Romeu (Musetta), secundados por los barítonos Joan Martín-Royo y Manel Esteve (Schaunard), Etienne Dupuis y Alessandro Luongo (Marcello); los bajos Mika Kares y Fernando Radó (Colline) y Roberto Accurso (Alcindoro); y el tenor José Manuel Zapata (Benoît).

La dirección musical correrá a cargo de Paolo Carignani, que estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de los Pequeños Cantores de la ORCAM.

Esta nueva producción trae una vez más la popular ópera de Puccini al Teatro Real, que ha ofrecido 60 funciones de La bohème desde su reapertura, en 1997, siempre con la célebre producción dirigida por Giancarlo del Monaco, con escenografía de Michael Scott, estrenada en diciembre de 1998, repuesta en las temporadas 1999-2000 y 2005-2006 y grabada en DVD, con dirección musical de Jesús López Cobos (disponible bajo demanda en Palco Digital).

AGENDA | ACTIVIDADES PARALELAS

20 de noviembre a 12 de diciembre | Teatro Real

Curso La ópera al descubierto: cómo montar una gran producción. La bohème

3 de diciembre, a las 12.00 y a las 17.00 horas | Teatro Real, sala Gayarre

Taller familiar ¡Todos a la Gayarre!: La buhardilla del poeta, el músico, el pintor, la modista y la cantante.

Dirección y presentación de Fernando Palacios.

4 de diciembre, a las 20.15 horas | Teatro Real, sala Gayarre

Enfoques: el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, modera un encuentro con artistas que participan en la producción de La bohème.

16 de diciembre, a las 11.00 horas | Institut Français

Taller creativo alrededor de la producción. La bohème: imaginar, dibujar crear… como un verdadero artista.

En francés (todos los niveles) para niños de 4 a 8 años

17 de diciembre, a las 12.00 horas | Teatro Real, sala principal

Los domingos de cámara: obras de Eugène Bozza, Giacomo Puccini, Ottorino Respighi y Nino Rota

Solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real

7 de enero, a las 12.00 horas | Teatro Real, sala principal

Ópera en cine: proyección de Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, y Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, producción del Teatro Real con dirección musical de Jesús López Cobos y dirección de escena de Giancarlo de Monaco.

Fecha por determinar | Filmoteca Española

Ciclo de cine. Teatro Real: Noche de ópera

adiós Mimi, de Carmine Gallone (1949)

Madama Butterfly

El Palau de les Arts Reina Sofía recrea la destrucción de la II Guerra Mundial en Japón en su nueva producción de ‘Madama Butterfly’, de Puccini, el primer montaje de la III Pretemporada con precios populares, que se estrenará el próximo 11 de octubre.

Así lo ha explicado hoy en conferencia de prensa Davide Livermore, Intendente de Les Arts, junto con el director musical de esta obra, Diego Matheuz, el director de escena Emilio López y la soprano Liana Aleksanyan, que interpreta el papel protagonista.

Livermore ha incidido en la buena acogida de la ópera de Puccini, con las localidades agotadas para todas las funciones desde hace semanas, con tan sólo el cinco por cien del aforo disponible para su compra el mismo día de la representación.

“Una cifra que corrobora que sí hay interés por la ópera y por lo que se hace en Les Arts, a la que hay que añadir las más de 1.100 localidades que se han vendido en apenas dos horas cuando hemos abierto la venta online de entradas para la temporada”.

El Intendente de Les Arts ha subrayado que, con la voluntad de programar títulos del gran repertorio “para descubrir la belleza de la ópera a los nuevos públicos”, se ha decido hacer una nueva producción de ‘Madama Butterfly’. Un hecho que ha sido posible “gracias al equipo humano de Les Arts, una plantilla de auténticos creativos, que permite hacer una amplia programación de calidad, pero con un presupuesto muy inferior respecto a otros grandes teatros”.

Los profesionales de Les Arts: Manuel Zuriaga (escenografía), Antonio Castro (iluminación) y Miguel Bosch (videocreación) junto con la reconocida figurinista italiana Giusi Giustino conforman el equipo creativo de este montaje, bajo la dirección escénica de Emilio López.

Diego Matheuz dirige por primera vez esta partitura en Les Arts. Se trata de la segunda ocasión en que el músico de Barquisimeto dirige a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, tras su debut el pasado mes de enero en Castelló, y la primera que trabaja con el Cor de la Generalitat. Matheuz, que ha sido director musical del legendario teatro La Fenice de Venecia, ha mostrado su satisfacción por la calidad de los cuerpos estables de Les Arts así como “su flexibilidad para afrontar repertorios muy diferentes”. Considerado la nueva estrella del Sistema Venezolano de Orquestas, que tiene en Gustavo Dudamel a su batuta más internacional, Diego Matheuz desarrolla una importante carrera en Europa, además de afrontar actuaciones en Norteamérica y Japón.

Emilio López, recoge el testigo de Antonio Díaz Zamora, primer valenciano que dirigió un montaje de ópera en Les Arts, con ‘Maror’, de Palau en 2014. El joven director valenciano recibe el encargo de representar uno de los títulos más apreciados del gran repertorio, que en Valencia han escenificado anteriormente el ‘regista’ nipón Keita Asari y el cineasta polaco Mariusz Treliński.

Según ha explicado en su intervención: “Para realizar ‘Madama Butterfly’, empecé a trabajar, sobre todo, en el carácter y en la psicología de Cio-Cio San. Siempre la he visto como “una muñeca rota”, que sufre una destrucción interior enorme. Esa destrucción interior la he querido plasmar en la escenografía del montaje, e, históricamente, el ambiente bélico de la II Guerra Mundial, entre 1941 y 1945, desde el bloqueo estadounidense hasta la finalización de la guerra es el marco perfecto”.

“El personaje de Pinkerton -añade López- se inspira en el piloto que soltó las bombas de Hiroshima y de Nagasaki, Charles Sweeney, cuando tenía 25 años entonces. Un chico inconsciente, que nunca fue capaz de ver las consecuencias de sus actos. Un cobarde”.

La soprano Liana Aleksanyan canta el papel de Cio-Cio-San, con el que debutó en La Scala de Milán bajo la dirección de Riccardo Chailly. Se trata de la novena vez que la diva armenia da vida a Madama Butterfly, un rol que la ha situado en primera línea del panorama lírico.

Para el papel de Pinkerton, Livermore ha anunciado que, por prescripción médica, Sergio Escobar no podrá cantar las tres primeras funciones y será el tenor italiano Alessandro Liberatore quien lo sustituya los días 11, 14 y 17 de octubre. El cuarteto principal se complementa con Nozomi Kato (Suzuki), que durante dos años se ha formado en el Centre de Perfeccionament Plácido Domingo y el barítono hispano-brasileño Rodrigo Esteves (Sharpless).

Cierran el reparto de esta obra los artistas del Centre Plácido Domingo: Moisés Marín, Marianna Mappa, Arturo Eduardo Espinosa y Jorge Álvarez, el cantante del Cor de la Generalitat José Javier Viudes y los barítonos Pablo López y Javier Galán.

 

Mademe Butterfly en el Festival de Peralada

Al igual que el pasado año con Turandot, el Festival de Peralada ha optado por otro título pucciniano, Madama Butterfly, con un gran triunfo para su protagonista la soprano albanesa Ermonela Jaho, en la interesante propuesta escénica de Joan Antonio Rechi, situada en un devastado Nagasaki por la explosión de la bomba atómica. Programada para los días 7 y 9 de Agosto. La segunda representación tuvo que ser suspendida al final del Acto I, debido a una intensa y persistente lluvia.

A comienzos del Siglo XX, Giacomo Puccini (Lucca, 1858-Bruselas, 1924) era ya un compositor de gran prestigio a nivel internacional. Sus óperas Manon Lescaut (1893), La Bohème (1896) y Tosca (1900) habían conseguido grandes éxitos. Sin embargo, el estreno de su siguiente ópera Madama Butterfly, en el Teatro alla Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904, fue un rotundo fracaso, a pesar de la presencia de magníficos cantantes: Rosina Storchio como Butterfly, junto al Pinkerton de Giovanni Zenatello y el Scharpless de Giuseppe De Luca. Posiblemente, ese gran fiasco fue debido al poco tiempo de ensayos (la composición no estuvo concluida hasta fines de diciembre de 1903), y a la excesiva longitud del Acto II, que duraba alrededor de noventa minutos. Puccini realizó una revisión de la obra eliminando algunos pasajes del Acto I, dividiendo el Acto II en dos partes separadas por un amplio interludio orquestal, incluyendo una nueva aria para Pinkerton “Addio Fiorito asil” y también acortando la parte final de la ópera. La nueva versión fue estrenada con gran éxito en el Teatro Grande de Brescia el 28 de mayo de 1904.

Una tercera versión traducida al francés, fue estrenada en París, el 28 de diciembre de 1906, con nuevos recortes que afectaban fundamentalmente a la parte final de la ópera, realizados por Albert Carré, director de la Opera Comique, con el consentimiento de Puccini. Para el estreno en el Metropolitan de Nueva York, el 11 de febrero de 1907, Puccini volvió a utilizar la versión de Brescia, con pequeñas variaciones y contando con un imponente reparto que incluía la Butterfly de Geraldine Farrar, Enrico Caruso como Pinkerton y el Scharpless de Antonio Scotti. Giulio Ricordi realizó una edición, en 1907, en base a la versión parisina, que puede considerarse como la definitiva, con unos veinte minutos menos de música con respecto a la primera versión scalígera. Geraldine Farrar se convirtió en una Butterfly referencial, habiéndola interpretado en todas las temporadas del Metropolitan entre 1907 y 1922, compartiendo repartos, primero con Caruso y posteriormente con otros grandes tenores como Giovanni Zenatello (el primer Pinkerton), John McCormack, Hipolito Lazaro, Giovanni Martinelli y Beniamino Gigli. Otras famosas Butterfly de la época fueron Elisabeth Rethberg, Claudia Muzio y Lucrecia Bori.

Los años cincuenta y sesenta del pasado siglo constituyeron una época dorada para esta ópera, por la presencia de grandes Butterfly como Eleanor Steber, Renata Tebaldi, Victoria de los Angeles, Clara Petrella, María Callas, Renata Scotto, Leontine Price, Antonietta Stella, Pilar Lorengar y Monserrat Caballé. Victoria de los Angeles interpretó Butterfly muchas veces en teatro, desde que la debutase en el Metropolitan de Nueva York, en 1951, habiendo legado dos excelentes grabaciones discográficas para EMI: en 1954 con Giuseppe Di Stefano y en 1959 junto a Jussi Björling, en ambos casos con la Orquesta de la Ópera de Roma, respectivamente dirigidas por Gianandrea Gavazzeni y Gabrielle Santini.

Renata Tebaldi también fue una magnífica Butterfly, que interpretó por primera vez en teatro, en el Liceu de Barcelona, en 1958, realizando ese mismo año una grabación para DECCA, junto al Pinkerton de Carlo Bergonzi, dirigidos por Tullio Serafin al frente de Orquesta de la Academia de Santa Cecilia. Renata Tebaldi interpretó Butterfly sobre todo en Metropolitan neoyorkino, manteniéndola en su repertorio hasta 1961. María Callas fue una ocasional Butterfly aportando su vocalidad y extraordinario talento dramático, debutando el papel en una grabación para EMI, en 1955, junto a Nicolaï Gedda y la gran dirección orquestal de Herbert von Karajan al frente de la Orquesta del Teatro alla Scala, y ese mismo año interpretando en la Ópera de Chicago sus tres únicas representaciones en teatro junto al Pinkerton de Giuseppe Di Stefano.

En los años sesenta, irrumpió con gran fuerza la Butterfly de Renata Scotto, que reunía belleza vocal junto a una gran creación escénica, y que interpretó por primera vez en el Teatro Colón de Buenos Aires, en 1964, manteniéndolo en su repertorio durante más de veinte años con unas últimas representaciones en el Metropolitan, en 1987. Su grabación para EMI de 1966, resulta verdaderamente referencial, con el excelente Pinkerton de Carlo Bergonzi (mucho mejor que en su grabación con Tebaldi), junto al magnífico Sharpless de Rolando Panerai, y la extraordinaria dirección de Sir John Barbirolli al frente de la Orquesta de la Ópera de Roma. En 1974, y en una grabación para DECCA, Herbert von Karajan volvió a retomar esta partitura, al frente de la Filarmónica de Viena, en una suntuosa versión con la gran Butterfly de Mirella Freni (no la cantó nunca en teatro), junto al deslumbrante Pinkerton de Luciano Pavarotti y la magnífica Suzuki de Christa Ludwig.

El pasado diciembre pudo verse en la inauguración de la temporada en el Teatro alla Scala, la primera versión de Butterfly, con dirección orquestal de Riccardo Chailly, y cuya disponibilidad en internet permite establecer las diferencias con la versión más reducida que habitualmente suele escucharse. En el reparto intervenía la soprano uruguaya María José Siri como Butterfly, junto a dos de los interpretes que hemos podido escuchar en Peralada: el Pinkerton del tenor norteamericano Bryan Hymel y nuestro Carlos Álvarez como Scharpless.

La Madama Butterfly representada en Peralada es una coproducción de este festival y la Deutsche Oper am Rhein, que fue estrenada hace unos meses en la ciudad alemana de Duisburg (Renania del Norte-Westfalia), con la dirección escénica del andorrano Joan Anton Rechi. La escenografía de Alfons Flores sitúa la acción en el consulado estadounidense de Nagasaki, en un suntuoso salón con altas columnas clásicas en cuya pared de fondo puede verse una gran bandera de EEUU. Una plataforma giratoria permite el desplazamiento, por momentos, de elementos escénicos como el elegante despacho del cónsul Scharpless, o de los numerosos personajes que aparecen en escena durante la ceremonia de la boda entre Butterfly y Pinkerton, e incluso, la aparición del lecho nupcial donde ambos interpretan el precioso dúo final del Acto I. Seguidamente, puede escucharse el ruido del motor de un avión y un estruendoso sonido que reproduce el estallido de la bomba atómica sobre Nagasaki, pudiéndose ver la destrucción del consulado cuyas columnas se van desplomando a base de magníficos efectos visuales preparados por el diseñador de iluminación Alberto Rodriguez.

También, puede verse a modo de observatorio, una tosca plataforma que jugará un papel importante en todo el final de la ópera. Sin duda, esta escenografía puede resultar interesante desde el punto de vista dramático para resaltar la tragedia física y moral en la que está sumida Batterfly, desde la partida-abandono de Pinkerton, después de la boda. Cabe señalar flagrantes incongruencias entre texto cantado y espacio escénico, cuando Butterfly manda a Suzuki a buscar flores en ese árido lugar, o cuando Pinkerton comenta que después de tres años el paisaje no ha cambiado. Resultan bien resueltos los movimientos escénicos de los numerosos personajes en el transcurso del Acto I, produciéndose momentos de gran belleza cuando la figura de Butterfly aparece totalmente rodeada de blancas sombrillas.

Resaltar el diseño de vestuario a cargo de Mercé Paloma, donde se mezcla el mundo occidental y oriental: los elegantes y adecuados trajes de Pinkerton y Scharpless o el tradicional kimono que porta Butterfly, en comparación con la vestimenta occidental de sus parientes y amigos, que en el caso de los figurantes masculinos se combina con esos típicos moños que lucen en sus peinados. Buena dirección escénica de Joan Antón Rechi, quien consigue extraer el máximo de teatralidad a las actuaciones de cada uno de los personajes y en especial de la protagonista.

Madama Butterfly presenta claras influencias wagnerianas, con la inclusión de cantidad de motivos recurrentes dentro de un brillantísimo entramado orquestal en el que las voces se insertan como un instrumento más. También contiene muchos pasajes de una evanescente y colorista música impresionista. Por tanto, se trata de una ópera que requiere una buena orquesta, cuyo director sepa plasmar los múltiples detalles de esta riquísima partitura. En este caso, la prestación de la Orquesta Sinfónica de Bilbao no pasó de discreta, con una dirección a cargo del maestro israelí Dan Ettinger poco refinada, con tendencia a un excesivo volumen sonoro y sin conseguir dar realce a los muchos momentos donde la partitura adquiere unas dimensiones de intenso lirismo, como la entrada en escena de Butterfly o el gran dúo conclusivo del Acto I. Aceptable el sonido de maderas, metales y percusión, junto a una irregular prestación de la cuerda. Resultó incomprensible la interrupción del sonido, cuando se estaba ejecutando el preludio del Acto III, que así quedó dividido en dos partes.

Ermonela Jaho ha hecho de Butterfly su papel más paradigmático desde que lo interpretase por primera vez en Filadelfia, en 2009. Ya pudo escucharse su magnífica interpretación en El Liceu, en 2013, y muy recientemente, los pasados meses de junio y julio en el Teatro Real de Madrid. Sin poseer la contundencia vocal, que el personaje requiere en el Acto II, y sobre todo en todo el final de la ópera, ofrece una muy matizada interpretación, sacándole el máximo partido expresivo a cada palabra y a cada frase cantada. Durante el Acto I, mostró esa claridad tímbrica que requiere la ingenua y frágil Butterfly, de solo quince años, realizando una gran interpretación de “Ancora un passo” en un crescendo concluido con la frase “son venuta al richiamo d’amor, d’amor” rematado con un imponente Re5.

Ofrece toda una lección interpretativa en el precioso dúo con Pinkerton al final del Acto I. Ya, en el Acto II, realizó una extraordinaria y matizada interpretación de la famosísima aria “Un bel di vedremo”, emitiendo bellos filados; y, mostró gran capacidad para el canto de conversación en su largo dúo con Sharpless, dotando de un tremendo contenido dramático a frases como “Due cose potrei far: tornar a divertir la gente col cantar…oppur, meglio, moriré”, cuando Scharpless le plantea la posibilidad de que Pinkerton no regrese. Su interpretación en todo el final de la ópera, resultó impresionante, con esa demoledora frase recitada “Con onor muore chi non può serbar vita con onore” para continuar con el aria “Tu, tu, Piccolo iddio”, a la que dotó de patéticos acentos, mostrando de nuevo su magnífico registro agudo. Situada en toda esa escena final sobre esa plataforma antes mencionada; en el momento del suicidio se le cayó al suelo la daga, teniendo los suficientes recursos para resolver la situación. Ermonela Jaho se implicó de tal manera en su personaje, que incluso saludó al público sollozando.

El tenor norteamericano Bryan Hymel, mostró una voz de gran poderío y atractivo tímbrico en la franja aguda, que pierde brillantez en los registros central y grave. Su presencia escénica muestra la faceta más arrogante y canallesca del seductor Pinkerton. Todo ello se pone de manifiesto en su dúo inicial con Sharpless, y cuando canta de manera desenfadada el aria “Amore o grillo, dir non saprei”. Sin embargo, su prestación decae en el gran dúo final del Acto I, con un canto escaso de matices en comparación con la exquisita interpretación de Ermonela Jaho. Ya, al final del dúo, ambos juntas las voces emitiendo un Do4, bien proyectado hacia delante por la soprano y que al tenor se le queda más atrás. Su mejor intervención se produjo en el aria “Addio Fiorito axil”.

Magnífico el Sharpless de Carlos Álvarez, elegante y lleno de nobleza, mostrando su bella vocalidad y gran interpretación escénica, que va matizando, primeramente, en su dúo inicial con Pinkerton al que acompaña en su malévolo juego. Ya, en el Acto II, en ese gran dúo con Butterfly, donde muestra su gran dominio del canto de conversación con un incisivo y contrastado fraseo. Brillantísima resulta su intervención en el precioso trío “Io so che alle sue pene” junto a Suzuki y Pinkerton, donde la voz del barítono malagueño se impone a las otras dos. En el dúo que sigue con Pinkerton “Non ve l’avevo detto?” vuelve a ofrecer su excelente línea de canto finalizando su intervención con la solemne y matizada frase “Andate, il triste vero da sola apprenderà” . En suma, una gran interpretación de Carlos Álvarez.

La mezzo Gemma Coma-Alabert perfiló una Suzuki de gran lirismo y fuerza expresiva, que se da cuenta desde el principio de la mala conciencia de Pinkerton. Muy bien en el Acto II, en sus puntuales intervenciones bien conjuntada con Ermonela Jaho, y que tiene su culminación en el conmovedor dúo de las flores. Viçens Esteve realizó una buena interpretación del interesado e histriónico casamentero Goro. Excelente el joven barítono Carles Pachón en su breve intervención como el príncipe Yamadori.

La actuación del Coro del Liceu, fue mejorando en el transcurso de la representación, resultando discreta en la entrada escénica de Butterfly, mejorando en el precioso “O Kami! O Kami!, y consiguiendo su mejor prestación en el famoso “Coro a boca cerrada”, que cierra el Acto II.

Texto: Diego Manuel García Pérez
Fotografías: Toti Ferrer

Madama Butterfly

Hacia 1850 y tras dos siglos y medio de aislamiento, Japón se ve en la obligación de abrirse al mundo. Para ello cuenta en esos momentos con dos importantes escaparates, la Exposición Universal de Londres (1862) y, sobre todo, la de París (1867). En esta última, llama la atención de importantes artistas que se ven influenciados por la impronta cultural japonesa y son, a su vez, quienes primero difunden estas nuevas tendencias.

Artistas como James McNeill Whistler, Édouard Manet o Clode Monet en París, y Mariano Fortuni o Raimundo de Madrazo en España, fueron algunos de los primeros en sentir la fascinación de la cultura japonesa.

También a Madrid llegaron estas influencias orientales. Las clases altas en seguida mostraron su interés, no solo por expresiones artísticas, también por objetos y elementos de decoración. Gabinetes y salones japoneses se pusieron de moda en palacios y mansiones de la nobleza de ese fin de siglo. La propia residencia de Cánovas del Castillo o de la Infanta Eulalia de Borbón disponían de salón japonés. Es el caso del restaurante Lhardy, de cuyo salón puede disfrutarse hoy en día.

Tanta influencia oriental tuvo entre sus consecuencias el estreno en el Teatro Real de Madrid, en 1907, de Madama Butterfly, la ópera que Puccini había compuesto fascinado por la chinoiserie y todas sus evocaciones. El estreno fue por todo lo alto, el papel de Cio-Cio-San fue interpretado por Rosina Estorquio, soprano legendaria en ese momento y que había estrenado el rol en 1904 en la Scala de Milán.

En esta ocasión el Real nos presenta la reposición de la Madama Butterfly que Mario Gas y Ezio Frigerio diseñaran para este mismo teatro en 2002.

Después de 15 años apenas se han hecho actualizaciones en la escenografía, algo que dice mucho en favor de este trabajo. Estableciendo una relación entre la ópera y el cine, dos géneros bien conocidos y queridos por el compositor, la escenografía nos traslada a un plató de rodaje del Hollywood de los años treinta, utilizando el recurso de un teatro dentro del teatro. La filmación se puede ver en tiempo real en una pantalla situada sobre el escenario, gracias a una muy buena edición que permite apreciar los primeros planos de los cantantes, lo que potencia la dramatización.

La historia parte de una tradición europea, de cuando, primero los holandeses y después otros europeos, comerciaban a través de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Para ello, habitaban la isla de Dejima, en la que pasaban grandes temporadas. Al no poder llevar a sus esposas, realizaban una ceremonia nupcial y contraían supuesto matrimonio con jóvenes japonesas a las que después abandonaban. Todo ello facilitado por casamenteros, como lo hace Goro en Madma Butterfly.

Este es el drama de la joven Cio-Cio-San a la que dan vida en esta ocasión las sopranos Ermonela Jaho y Hui He. En palabras del director de escena Mario Gas, “un exceso de pasión lleva al emborronamiento, y una ausencia de pasión, lleva a la frialdad”. No ha faltado pasión en las interpretaciones de ambas sopranos, pero la capacidad dramática de Ermonela Jaho, de la que ya dejó buena muestra en su Violeta de La traviata, y esta misma temporada con su Desdemona en Otello, supera cualquier registro interpretativo. Mirellla Freni, que era una gran Butterfly, no la podía cantar en escena porque la emoción le hacía llorar y el llanto descolocaba su voz. Hermonela Yaho es capaz de llorar a la vez que canta. Es capaz de abandonar la técnica para emitir un llanto sin que se aprecie una pérdida de posición. La capacidad para el fraseo, su delicada línea de canto que otorga al personaje una fragilidad que sobrecoge, mantienen al público atrapado y estremecido. Todos saben lo que va a pasar, menos ella… Transmite las emociones como pocas. Aunque su voz no sea perfecta, aunque sus graves sean deficientes, aunque abuse un poco de los filados que, por otra parte, son maravillosos, pero, ¿qué es la ópera, sino emociones?

Como resulta muy difícil elegir una versión, hemos optado por poner las dos, Ermonela Jaho y Hui He interpretando “Un bel di vedremo”, al comienzo del segundo acto. Dos formas y técnicas diferentes de abordar el mismo personaje.

Hui He ha sido la Butterfly del segundo reparto. Lo de segundo en este caso no se referirse a una menor calidad. Sin duda su tesitura de lírico-spinto es la más apropiada para este rol. Tiene un hermoso y penetrante timbre y un registro central poderoso, graves sólidos y una proyección extraordinaria, junto a una línea de canto homogénea. Comenzó sin grandes arrebatos dramáticos pero fue entrando en el personaje a medida que avanzaba la obra.

No estuvo bien acompañada en la réplica por el Pinkerton del joven Vincenzo Costanzo. Tiene una voz fresca y se apunta un hermoso timbre, pero aún se encuentra lejos de una técnica adecuada para estos personajes. Su voz blanca y sin brillo necesita de tiempo, estudio y calma. Instrumento parece que tiene, esperemos que no le falte paciencia.

Mejor el Pinkerton de Jorge de León, con agudos plenos y brillantes. Aunque con cierta tosquedad, teniendo en cuenta la delicadeza de Butterfly de Jaho. El personaje de Suzuki interpretado por Enkelejda Snkosa y Gemma Coma-Alabert. Ambas son la perfecta compañía vocal de sus respectivas Cio-Cio-San.

Ángel Ódena compuso un Cónsul Sharpless con autoridad y nobleza distribuida acertadamente. Contribuyó a la magia de la representación. El Cónsul de Vladimir Stoyanov siempre es un barítono con garantías y cumplió con solvencia. Del mismo modo que el Goro de Francisco Vas. Con una muy buena actuación y un punto histrión que redondeó el personaje de casamentero.

El resto del reparo estuvo a gran altura, incluido el coro que demostró una bellísima delicadeza.

La dirección de Marco Armiliato exibe su gran conocimiento de la partitura y del compositor. Gran capacidad teatral y un cuidado exquisito de los cantantes, modulando en cada momento para facilitar su trabajo con una partitura que siempre plantea el problema del volumen de sonido.
Consiguió una variada paleta de colores dominando los cambios de emoción que contiene la partitura y cada uno de los personaje momentos. Como la entrada de Cio-Cio-San, tan delicada y transparente, como corresponde a una inocente mujer de 15 años. La orquestación del segundo acto es difícil para el cantante por su dramatismo y la exigencia de una técnica muy sólida para cantar por encima de la orquesta. Pero Armiliato consigue el equilibrio. Siempre pendiente de los cantantes y de una partitura que marca el itinerario con todo tipo de detalles. Una música de un potencial dramático desgarrador, de la que el maestro italiano extrae el máximo.

Un buen fin de temporada y una oportunidad para acercarse a la ópera a través de la retransmisión del día 30. Quien lo haga por primera vez, con esta Butterfly quedará prendado para siempre.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real
Vídeos: Teatro Real

Madama Butterfly
Giacomo Puccini (1858-1924)
Tragedia giapponese en tres actos
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de teatro Madame Butterfly, de David Belasco,
inspirada en el relato de John Luther Long
D. musical: Marco Armiliato
D. escena: Mario Gas
Escennografía: Ezio Frigerio
Figurinista: Franca Squarciapino
Iluminador: Vinivio Cheli
D. coro: Andrés Máspero
Reparto: Hermonela Jaho/Hui He, Jorge de León/Vincenzo Costanzo, Enkelejda Shkosa/Gemma Coma-Alabert, Ángel Ódena/Vladimir Stoyanov, Francisco Vas, Tomeu Bibiloni, Scott Wilde, Igor Tsenkman, Elier Muñoz,
José Julio González, Marifé Nogales, Rebeca Salcines, María Fidalgo, Miriam Montero.

MAdama Butterfly

El próximo 27 de junio, martes, el escenario del Teatro Real volverá a vivir toda la pasión y el drama de Madama Butterfly, de Giacomo Puccini. Esta ópera, una de las más demandadas por el público, recupera la original puesta en escena de Mario Gas, tan alabada por la crítica, quien cuenta con la colaboración de Ezio Frigerio, en la escenografía, y Franca Squarciapino, en el vestuario. La acción está ambientada en un plató de cine de Hollywood de los años cuarenta y el público asiste al doble efecto de la acción, el de la historia de los personajes y el de la película, que puede verse en las pantallas de la sala.

Las magníficas sopranos Ermonela Jaho y Hui He se alternarán en las funciones para ponerse en la piel de la joven Butterfly y compartir escenario con los tenores Jorge de León, Andrea Carè y Vincenzo Costanzo, en el papel de Pinkerton, y Ángel Ódena, Vladimir Stoyanov y Luis Cansino, como Sharpless. Junto al resto del reparto y el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, la dirección musical estará a cargo de Marco Armiliato.

Madama Butterfly se estrenó en el Teatro Real en noviembre de 1907. Se cumplen ahora 110 años de aquella fecha y, desde entonces, ha sido una de las óperas más queridas y demandadas por el público. Esta ópera, una de las favoritas del autor, representa, como pocas, el choque entre dos culturas, la tradicional de un oriente que empieza a desaparecer, frente al creciente y moderno Occidente, contraponiendo la inocencia y la bondad al egoísmo avasallador, construyendo así un drama arrebatador. Pero se trata también de una extraordinaria reflexión musical de Puccini que aúna con delicadeza la música tradicional japonesa con su estilo inconfundible, para dar un paso adelantado a su tiempo.

El drama de Cio-Cio San, joven geisha adolescente que se enfrenta a su familia y su cultura por amor hacia el oficial B. F. Pinkerton, de la Marina estadounidense, quien entiende la relación como un mero entretenimiento durante su estancia en Japón, ha conmovido a generaciones de aficionados y tuvo un lugar preeminente en la vida de Puccini hasta el último de sus días. Su música inmortal encuentra el pilar perfecto en el libreto construido por Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra teatral homónima de David Belasco, quien a su vez busca inspiración en el relato de John Luther Long, probablemente cercano a más de un hecho real.

En torno a este estreno, y como parte de la celebración de la Semana de la Ópera, tendrán lugar dos importantes acontecimientos, la inauguración de la exposición Madama Butterfly y la atracción por Japón, en el Museo Thyssen-Bornemisza, y la retransmisión de la ópera, de forma gratuita, desde el Teatro Real, a toda España y numerosos puntos fuera de nuestras fronteras.

Entre el 22 de junio y el 27 de agosto se podrá visitar, en el Museo Thyssen-Bornemisza, una exposición que pondrá de relieve la fascinación por Japón que recorrió Occidente en el último tercio del siglo XIX. A través de pinturas, carteles, estampas, porcelanas, fotografías, complementos de moda y libretos teatrales procedentes del Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo ABC, el Museo de las Artes Escénicas del Institut del Teatre y el Centro de Documentación y Archivo de la SGAE, entre otros museos y colecciones. El acceso a la muestra es gratuito.

El viernes 30 de junio se llevará a cabo la retransmisión de Madama Butterfly, que se ofrecerá en plazas, auditorios y centros culturales de toda España, de forma gratuita. Esta iniciativa, en la que ya participan más de 200 municipios de todas las comunidades autónomas, contará con tres grandes pantallas ubicadas en la Plaza de Oriente de Madrid y otras cuarenta similares distribuidas por plazas y jardines de toda la geografía española.

Aquellos que no puedan desplazarse a ninguno de los puntos de emisión tendrán la oportunidad de seguir la retransmisión a través del canal de Facebook del Teatro Real, conectándose de forma gratuita a Palco Digital, plataforma online del Teatro y por el canal The Opera Platform. Televisión Española emitirá la representación esa misma noche, a partir de las 22.00 horas, a través de La 2.

Como en otras ediciones, también participarán de la iniciativa los museos y centros de arte más importantes del país, que abrirán sus auditorios y habilitarán salas para la proyección. Entre ellos se encuentran: el Museo del Prado, el Museo Thysen-Bornemisza, el Museo Arqueológico Nacional, el Círculo de Bellas Artes, la Filmoteca Nacional, la Fundación Giner de los Ríos, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la Residencia de Estudiantes, y la Fundación Canal de Isabel II en Madrid; el Centro Niemeyer de Avilés; el Museo Guggenheim Bilbao; Museo Carmen Thyssen Málaga y Colección del Museo Ruso San Petersburgo, de Málaga; Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, en Cuenca, y el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, en Huesca, entre otros.

En Madrid, además de las tres pantallas que el Teatro Real colocará en la Plaza de Oriente, se podrá seguir la retransmisión en 21 distritos de la ciudad, con la colaboración de Veranos de la Villa, en plazas, cines de verano, auditorios y centros municipales de cultura.

En el plano internacional, Madama Butterfly llegará al Instituto Cervantes de Pekín (China) y a distintos puntos de Colombia y México, entre otros países. En Europa la conexión se hará a través de la web The Opera Platform.

Cedolins

La soprano italiana Fiorenza Cedolins cantará el rol de ‘Cio-Cio-San’ en Madama Butterfly, la ópera de Giacomo Puccini que ABAO-OLBE sube a escena los días 14, 17, 20 y 23 de febrero en la 63 temporada de ópera de ABAO-OLBE en Bilbao. Cedolins, que ya interpretó este mismo rol en ABAO-OLBE en 2006, sustituye a la inicialmente prevista Barbara Frittoli, quien debido a una afección de laringotraqueitis aguda ha tenido que suspender su actuación en Bilbao. El hecho de debutar un rol de esta magnitud y un reposo mínimo de diez días que le ha sido prescrito, hacen inviable su presencia en Bilbao.

En 1996 Fiorenza Cedolins ganó el Concurso Luciano Pavarotti con quien interpretó Tosca en la Ópera de Philadelphia, iniciando una brillante carrera internacional que la ha llevado hasta los más importantes teatros del mundo.

Su amplio repertorio incluye: I Masnadieri, Tosca, La Battaglia di Legnano, Suor Angelica, Madama Butterfly, Norma, Il Trovatore, Adriana Lecouvreur, La Bohème, Messa da Requiem de Verdi, Manon Lescaut, Il Tabarro, Falstaff, Luisa Miller, Otello, Don Carlo, La Rondine, María Stuarda, Lucrezia Borgia, Carmen, Turandot, Andrea Chenier o La Traviata, entre otros.

En 2014 ha cantado Tosca en Barcelona, Falstaff en Amsterdam, Aida en Macerata y Tokyo y Die Iustige Witwe en Salerno.

Entre sus próximos compromisos este año destacan su debut como Tatiana en Eugene Onegin, Pagliacci y Tosca.

En ABAO-OLBE ha cantado I Masnadieri (Amalia) 2004, Madama Butterfly (Cio-Cio-San) 2006, Poliuto (Paolina) 2008, Il Trovatore (Leonora) 2008, Norma (2009) y Luisa Miller en 2012.