pagliaci

Alcobendas inicia el próximo 28 de octubre un ciclo de seis espectáculos grabados en el Teatro Real, que serán proyectados el último miércoles de cada mes en el Auditorio Paco de Lucía, con las mejores condiciones de imagen y sonido, para que el acercamiento a la ópera llegue a los espectadores con los máximos estándares de calidad.

Las óperas Cavalleria rusticana e I pagliacci suelen presentarse en la misma velada, no solo por la corta duración de ambas sino porque las dos son un ejemplo paradigmático del llamado ‘verismo’ italiano, movimiento estilístico fugaz en el que la trama dramática pretende acercarse a la realidad sin artificios ni estilizaciones.

Estrenada en el Teatro Costanzi de Roma el 17 de mayo de 1890, Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, es un vibrante melodrama basado en la novela homónima de Giovanni Verga, sobre una historia de amor y celos en el campo siciliano.

I pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, estrenada en el Teatro dal Verme de Milán el 21 de mayo de 1892 bajo la dirección de Arturo Toscanini, se basa en un crimen pasional en el seno de una compañía de cómicos ambulantes de Calabria, que fue juzgado por el padre del compositor.

El veterano director de escena Giancarlo del Monaco ha concedido a cada ópera una atmósfera única y profundamente evocadora, reforzada por su excelente trabajo de dirección de actores. Junto a Jesús López Cobos, al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, ha dirigido los dos dramas pasionales con gran vigor teatral contando con las magníficas voces de Violeta Urmana y Vincenzo La Scola, en Cavalleria rusticana y Vladimir Galouzine y María Bayo, en I pagliacci.

Auditorio Paco de Lucía del Centro de Arte Alcobendas

C/ Mariano Sebastián Izuel, 9

Miércoles, 28 de octubre, a las 19 horas.

Entradas (4 euros) a la venta en internet (www.giglon.com) y en la taquilla del Centro de Arte el mismo día de la proyección desde las 18 horas.

Granada

El Teatro de la Zarzuela vivirá el próximo jueves 1 de octubre una noche que no es exagerado considerar histórica. Después de ocho meses sin subir el telón, obligado por los desastrosos estragos de una pandemia infinita, este escenario único volverá a ser el centro mundial del género que le da nombre y que contiene muchas de las más brillantes páginas de nuestro patrimonio lírico. Y para un momento tan sumamente especial, el espectáculo programado y quienes lo levantarán cada día, no podía ser menos.

‘Granada’ es el título genérico escogido para reunir dos composiciones cruciales en la obra de sus autores. Granada es ‘La Tempranica’ de Gerónimo Giménez, y Granada es asimismo ‘La vida breve de Manuel de Falla de la que aquella es referente musical y escénico directo. Históricas serán las 14 funciones (7 por título), también por la prolongada ausencia de estas tablas: El tren de ‘La Tempranica’ no para en esta estación desde hace la friolera de 36 años. ‘La vida breve’, ocho.

Y aunque, debido una vez más a las restricciones de la crisis el montaje se verá de forma diferente a como en un principio fue concebido (ambas obras escenificadas en una misma función), la apuesta preserva la fuerza escénica y musical de la idea originaria. No en vano, son pesos pesados de la música y el teatro quienes se enfrentan a la genialidad de estos dos compositores andaluces: Por un lado será el Maestro Miguel Ángel Gómez-Martínez quien asuma la dirección musical desde el podio del foso (un granadino dirigiendo ‘Granada’), que estará al frente de la Orquesta Titular del Teatro de la Zarzuela -Orquesta de la Comuni­dad de Madrid-, del Coro Titular del Teatro de La Zarzuela y de unos extraordinarios repartos.

Y por otro lado, el director de escena veneciano Giancarlo del Mónaco se hará cargo, como en él es norma, de sacar los sentimientos recónditos, las emociones escondidas, las pasiones inesperadas; exprimirá el alma herida de los personajes, de los intérpretes, del público en busca de verdades en ocasiones desconocidas y no felices, que a ninguno nos son ajenas.

Una trilogía española

Con esta producción de ‘Granada’ Del Monaco concluye en el Teatro de la Zarzuela lo que él mismo considera como una trilogía española que incluye ‘Las golondrinas’ -con las que se abrió la temporada 2016/2017 de este coliseo-, y ‘La Tempranica’ y ‘La vida breve’ (esta última la estrenó en 2010 en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, a quien pertenece la producción). Centrándonos en estas dos últimas, la primera reflexión del director italiano gira en torno a cuál es el nexo que une las obras de Giménez y de Falla, y llega “irremediablemente” a la conclusión de que “ambas están ligadas por una atmósfera, una dramaturgia, una composición teatral de la psicología de la mujer abandonada”.

Gómez-Martínez, por su parte, se sumerge en las emociones de los dos compositores y las ejecuta con suma fidelidad para que sean ellos a través de dos mujeres gitanas y granadinas -María y Salud- quienes conmuevan al público.

En el escenario se sufre, y mucho. Y también se goza. Eso sin duda. Y hay artistas a los que estas ocasiones dicotómicas los hace crecer, elevarse, transformarse en lo que la emoción exija en cada momento. Por extrema que esta sea. De esa naturaleza son los intérpretes que estos días, en estas funciones, recalan en la plazuela de Jovellanos. De una integridad escénica conmovedora, de un dramatismo contagioso y un talento musical diferente. Nancy Fabiola Herrera y Ainhoa Arteta serán respectivamente María en ‘La Tempranica’ y Salud en ‘La vida breve’, igual que Ana Ibarra y Virginia Tola. Jorge de León será ese Paco contradictorio de la obra de Falla, y le acompañará en el papel Francesco Pio Galasso. Rubén Amoretti hará de Don Luis en una, que alternará con Javier Franco, y de Tío Sarvaó en la otra. Y Ruth González será Grabrié en la de Giménez, y Maria Luisa Corbacho también hará doblete encarnando a Salú en una y a la abuela en la otra. Y no paramos de contar. También harán de estos montajes una experiencia por momentos épica y siempre conmovedora, voces y actitudes como las de Gustavo Peña, Gerardo Bullón, Ricardo Muñiz, Miguel Sola, Anna Gomà, Andrés Merino y Jesús Méndez.

Y en ‘La Tempranica’, el guiño viene a ser pefecto. El Premio Nacional de Literatura Dramática de 2019, Alberto Conejero, ha ideado un sueño. Una fantasía que se hace realidad en el prodigioso encuentro sobre el escenario de los propios Gerónimo Giménez, que interpretará Jesús Castejón, y Manuel de Falla, a quien dará vida Carlos Hipólito. Y los compositores tendrán una réplica en Julián Romea, autor del librero original de ‘La Tempranica’, a que encarnará el también actor Juan Matute.

La musicóloga Dácil González Mesa señala en sus notas al programa que “ciertamente las dos obras que aquí nos ocupan constituyen géneros distintos dentro de la música escénica, pero la deuda de Falla con ‘La Tempranica’ de Giménez es evidente. Buena muestra de ello es que una y otra tienen en común, además de su temática -ambientada en la Granada gitana-, tipos de personajes, formas y recursos musicales”.

Streaming en directo

Como viene siendo habitual en el Teatro de la Zarzuela desde hace varias temporadas, ambas producciones se emitirán en directo a través de YouTube, Facebook y la página web del coliseo: ‘La Tempranica’ el viernes 16 de octubre a las 20h00, y ‘La vida breve’ un día después, el sábado 17 a la misma hora.

Y todo con las más extremas medidas de seguridad.

DonCarlos

ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) inaugura su 64 Temporada con Don Carlos de Giuseppe Verdi. Este título compuesto como encargo de la ópera de Paris para dar mayor solemnidad a los fastos de la Exposición Universal de 1867 es en palabras del director artístico de ABAO, Cesidio Niño, “una obra perfecta”. Los próximos días 24, 27, 30 de octubre y 2 de noviembre a las 19:00h., con el patrocinio de la Fundación BBVA, sube a escena esta pieza con la que también da comienzo la décima edición del proyecto Tutto Verdi.

Este drama romántico de pasiones exaltadas, personajes idealizados, luchas, sacrificios, conflictos irremediables y suspense contiene los cuatro elementos temáticos más arraigados y característicos del compositor italiano: la oposición innegociable entre ley y deseo, la presencia trascendental del padre, le denuncia de la dictadura desde posiciones liberarles y un enérgico anticlericalismo. Para dar vida a los protagonistas de esta tragedia lírica protagonizada por los personajes principales de la corte de Felipe II, ABAO-OLBE ha reunido un elenco encabezado por el tenor italiano Giuseppe Gipali, quien debuta en Bilbao para hacerse cargo del rol de ‘Don Carlos’. A su lado la soprano uruguaya María José Siri, también debutante en la capital vizcaína, interpreta a ‘Elisabeth de Valois’. La mezzosoprano Daniella Barcelona, a quien recordamos por su reciente actuación en Cavalleria Rusticana, pone voz a ‘La Princesse Eboli’. El barítono verdiano Juan Jesús Rodríguez, triunfante ‘Jago’ en el Otello de la pasada temporada, regresa a ABAO para interpretar a ‘Rodrigue, Marquis di Posa’. El quinteto protagonista se cierra con el bajo búlgaro Orlin Anastassov como ’Philippe II, Roi d’Espagne’. Completan el cartel los debuts del bajo Mika Kares como `Le Grand Inquisiteur’, la soprano Ana Nebot como ‘Thibault’ y el bajo Ugo Rabec como ‘Un Moine’ y los retornos de los tenores Giorgi Melazde como ‘Un Hèraut Royal`, Eduardo Ituarte como ‘Le Comte de Lerme’ y la soprano Irantzu Bartolomé como ‘Une Voix dén Haut’.

La parte musical está a cargo del maestro italiano Massimo Zanetti, quien vuelve a Bilbao tras dirigir con gran éxito Madama Butterfly el pasado mes de febrero para ponerse al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa y sacar el máximo partido a esta compleja partitura, una de las más elaboradas y cuidadas de Verdi, poseedora de un discurso musical continuo y realista con un importante peso orquestal rico en abundancia de colores y matices. La parte coral es, una vez más, tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente. La actuación del ballet “La Peregrina” corre a cargo del Malandain Ballet de Biarritz debutante en la Asociación.

En el escenario una nueva coproducción de ABAO-OLBE con el Teatro de la Maestranza de Sevilla, La fundación Ópera de Oviedo y el Festival de Ópera de Tenerife concebida por el polifacético Giancarlo del Mónaco, que difiere de la que pudo verse en 2010 al incluir el acto completo de Fontaineblau y el ballet de “La Peregrina”. La puesta en escena es elegante, sugerente, cuidada en lo teatral y vistosa gracias a la iluminación y un suntuoso vestuario.

Conferencia sobre “Don Carlos”

Con el fin de analizar, con carácter previo al estreno, los aspectos más relevantes de esta ópera de Verdi, ABAO-OLBE ha organizado una conferencia, de entrada libre, que tendrá lugar el viernes 23 de octubre a las 20.00 horas en el Hotel Ercilla. En esta ocasión, Juan Ángel Vela del Campo, crítico musical y director del proyecto cultural Tutto Verdi, descubre los entresijos de Don Carlos.

 

Simon Boccanegra

La música de Verdi describe como ninguna la intensidad de unas intrigas resueltas, casi siempre, de la manera más trágica. Simon Boccanegra, escrita y revisada por el maestro en su madurez, es una de ellas.

El teatro Real ha terminado la temporada 2009/2010 con el Simon Boccanegra de Verdi. Con una producción que esta temporada se ha representado, entre otros lugares, en la Scala de Milán, y a cargo de los mismos intérpretes principales: Plácido Domingo y Angela Gheorghiu (ambos en segundo reparto).

Con el final de la temporada concluye también la dirección artística y musical del Teatro. Antonio del Moral y Jesús López Cobos se marchan dejando un Teatro Real más crecido e importante. Tras años de una labor intensa, la programación ha ido creciendo en brillantez cada temporada.

Tras la cancelación de Carlos Álvarez en el papel de Boccanegra, se esperaba sin mucho entusiasmo a su sustituto, George Gagnidze. Sustituir a Álvarez y tener en el segundo reparto a Plácido Domingo, no le ponía las cosas fáciles a un Gagnidze que, una vez dentro del personaje, supo resolver la situación con gran dignidad. Aunque torpe en los movimientos y pobre en la dramatización, una voz timbrada y muy bien armada, y un empaque físico que dotaba al personaje del pirata de una original personalidad, han dado solvencia a una difícil interpretación.
Fabio Sartori, el tenor, ha resultado ser una sorpresa. Con un hermoso instrumento y una lectura del personaje muy acertadamente italiana, alcanzó momentos muy bellos y llenos de lirismo junto a la soprano Inva Mula. Aunque con algún pequeño problema de afinación al principio, fue creciendo con la obra y emitiendo con un afinado timbre y una potencia más que notable cuando daba plena libertad a su voz.
Inva Mula fue justamente ovacionada por el público. Ofreció una Amelia llena de sesibilidad y dramatismo. Con un perfecto fraseo, una brillante emisión en los agudos y unos hermosos apianados, fue, sin duda, la mejor sobre el escenario.
El resto del reparto brilló a gran altura, sobre todo Giacomo Prestia como Fiesco, una voz solemne.

La escenografía, a cargo de Giancarlo del Monaco. El escenario sufrió una metamorfosis en su llegada a Madrid. Del negro de las representaciones del resto de la temporada, al blanco marmóreo. Un cambio acertado. Luz y espectacularidad en una escenografía austera y magestuosa que ha resaltado, de manera elegante, la grandeza de los personajes y la trama.

Éxito también del Maestro López Cobos que se despidió del público con toda su orquesta sobre el escenario. Una orquesta que ha alcanzado el perfecto equilibrio bajo su batuta. En esta ocasión, como en tantas otras, sonó magnífica, llena de matices y la fuerza interpretativa requerida por una partitura tan intensa, tan verdiana.

El coro, mal. Ni siquiera en una de Verdi. Rígido en sus movimientos, desigual en las entradas y sin personalidad vocal alguna.

Pero para el público de Madrid, su público, el mayor atractivo de este Boccanegra estaba en la reaparición sobre el escenario de Plácido Domingo. En esta ocasión como barítono interpretando al pirata.
El hecho de acometer una tesitura que no es la suya y hacerlo con esa maestría, presencia escénica y un poder dramático que llenaba de electricidad toda la sala; está al alcance de muy pocos. No importa que no fuera un barítono puro, es simplemente Plácido Domingo siendo capaz de dominar un terreno que no es el suyo. Su hermoso e inconfundible timbre junto a esa manera única de desenvolverse en el escenario que otorga a sus personajes una entidad aristocrática. La plenitud que demostró sobre el escenario, hace pensar que tenemos Plácido Domingo para rato.