ABAO Bilbao Opera

Tras el anuncio de las nuevas medidas decretadas por las administraciones públicas para el control de la pandemia del COVID-19, que incluyen fuertes restricciones de movilidad y aforo, ABAO Bilbao Opera se ve obligada a aplazar el esperado estreno de la ópera Alzira, previsto para el 21 de noviembre.

La ópera de Giuseppe Verdi iba a cerrar esta temporada el histórico proyecto de la Asociación Tutto Verdi, un programa cultural sin precedentes en todo el mundo, en el que a lo largo de 15 años se han representado en la escena bilbaína los 30 títulos del catálogo verdiano, ciclos de conferencias, grabaciones y distintas publicaciones

Las actuales medidas tomadas para contener la expansión del virus, impiden a más de la mitad de los socios de ABAO y a los aficionados a la lírica en general, acudir a las funciones. Además, estas restricciones afectan también a Europa y complican enormemente poder llevar a cabo las preparaciones previas de la producción, dificultando realizar con garantías de éxito el estreno de una ópera que ha despertado un enorme interés en el mundo de la lírica por su singularidad, y que pondría un broche de oro a este proyecto emblemático de la Asociación y referente lírico a nivel mundial

Para poder dar el cierre apropiado al proyecto Tutto Verdi, la Asociación está trabajando, junto a todos los implicados en la puesta en escena de esta ópera: todo el elenco, orquesta y equipos técnico y creativo, en la búsqueda de una nueva agenda que permita llevar a cabo este extraordinario estreno de una obra tan inusual en la historia de la ópera. Alzira se representará en una próxima temporada pasando a convertirse en el sexto título de abono de la misma.

Desde el inicio de la pandemia, ABAO está trabajando con la clara voluntad de mantener viva la actividad cultural, siempre colaborando con las autoridades y modificando la programación para adaptarse a las circunstancias derivadas de esta situación extraordinaria. Hasta ahora se ha hecho todo lo posible para seguir adelante con la programación prevista pero cada vez es más complicado poder hacerlo con la calidad y excelencia que siempre ha caracterizado a la Asociación, tratando además de minimizar en lo posible el daño económico.

Si las circunstancias lo permiten, ABAO Bilbao Opera retomará la temporada el próximo mes de enero con la puesta en escena de Samson et Dalila de Camille Saint-Saëns, veinte años después de su última reposición en la temporada bilbaína. La Asociación consciente de que la cultura debe ser considerada como un bien esencial para la sociedad, apuesta porque la ópera siga estando presente en la vida social de nuestra comunidad, manteniendo su actividad al igual que lo están haciendo otras disciplinas económicas y sociales siempre que las circunstancias lo permitan.

LaTraviata

Mañana,15 de julio, a las 20.00 h*, vive en directo una Traviata histórica desde el Teatro Real de Madrid.

Disfruta en My Opera Player de La traviata de Verdi en una cuidada versión semiescenificada por Leo Castaldi y con Marina Rebeka y Michael Fabiano en los roles principales.

Con esta emocionante propuesta, adaptada al nuevo contexto actual, el Teatro Real se convierte en uno de los primeros coliseos del mundo en levantar de nuevo el telón.

Una vez emitida, se incorporará al catálogo de My Opera Player para que puedas volver a verla cuando y donde quieras dentro de tu suscripción.

¡Nos vemos en My Opera Player!

Don Carlo, Infante de España

El Palau de les Arts Reina Sofía pone en escena ‘Don Carlos, infante de España’, del dramaturgo alemán Friedrich Schiller, que inspiró el libreto de la ópera de Giuseppe Verdi, ‘Don Carlo’, que actualmente se representa en la Sala Principal.

Les Arts y La Farseria coproducen esta lectura dramatizada con dirección de escena de Andrés Poveda, y adaptación del texto y propuesta escénica del propio Poveda y de Anselmo Alonso, a partir de la traducción de 1881 a cargo de Josep Yxart.

Según explican Alonso y Poveda, han comprimido en 80 minutos la adaptación del texto de Schiller con el fin esperado en una lectura dramatizada: evidenciar rápida y claramente el mensaje:

“Por eso nos hemos enfrentado a los temas de este ‘Don Carlos’, con la tijera de la precisión, para que la idea política, la filosofía, la función del amor, la idea de la patria y la religión hablen con lengua clara”, señalan los autores.

El reparto está formado por Christian Giner (Don Carlo), Jaume Ibáñez (Felipe II), Laura Pellicer (Isabel de Valois), Lucrecia Cervelló (Princesa de Éboli), Miguel Seguí (Inquisidor y Marqués de Posa) y Toni Misó (Duque de Alba).

La actividad, que se incluye dentro de las propuestas del Programa Didáctico, cuenta con una sesión abierta al público este sábado, 16 de diciembre, a las 18.00 h, en el Aula Magistral con entradas a ocho euros.

La ópera de Verdi es el eje vertebrador de un amplio abanico de propuestas educativas. Por un lado, desde el día 12 hasta mañana sábado, el centro de artes ofrece el taller de introducción a la ópera ‘Don Carlo’, organizado de forma conjunta por el departament d’Educació de Les Arts y el centro asociado Alzira-Valencia de la UNED. Además de recibir formación académica, los asistentes presenciarán una función ‘Don Carlo’ de Verdi, en la Sala Principal, así como una representación de la lectura dramatizada de la obra de Schiller. Entre los diferentes ponentes del curso, figuran Jordi Claramonte, profesor de Estética y Teoría del Arte de la UNED, y Mercedes Jorge Serra, catedrática de Historia de la Música en el Conservatori Superior de Música de València.

Asimismo, Les Arts ha albergado talleres como ‘De libro a libreto, sobre las relaciones del texto de Schiller y la adaptación para la partitura de Verdi, y ‘La ópera en construcción’ en el que los más pequeños descubren el proceso de producción de este título, que Les Arts ofrece en un montaje de Marco Arturo Marelli.

Plácido Domingo

El Teatro Real finalizará su temporada con tres funciones de Macbeth, de Giuseppe Verdi, en versión de concierto, los días 11, 14 y 17 de julio, con dirección musical de James Conlon, que ya demostró su sensibilidad y hondura en la lectura de páginas verdianas con Las vísperas sicilianas, en 2014, y Luisa Miller, el pasado año. Será una versión concierto un tanto especial. El propio Plácido Domingo ha explicado en rueda de prensa que los ensayos están orientados para ofrecer una versión no escenificada pero si dramatizada. “Para interpretar a Verdi hay que ser actor”, señala Domingo. Quieren con ello evitar que una escenografía que no se entienda distraiga de la verdadera esencia de la obra.

Plácido Domingo, que viene interpretando en los últimos años algunos de los más grandes papeles para barítono de Giuseppe Verdi ─los roles titulares de Simon Boccanegra, Nabucco, Rigoletto y Macbeth; Miller, en Luisa Miller; Francesco Foscari, en I due Foscari; Conte di Luna, en Il trovatore; Giorgio Germont, en La traviata; o Rodrigo, en Don Carlo─ encarnará ahora al atormentado personaje shakespeariano en el Teatro Real, después del éxito, el pasado verano, de su cabal Francesco Foscari. Estará acompañado por Anna Pirozzi, una de las más reconocidas sopranos dramáticas de la actualidad, cuya carrera está muy vinculada a España, aunque no había actuado en el Real. Lo hará ahora con la pérfida Lady Macbeth y volverá la próxima temporada con Aida, dos personajes de gran talla musical y escénica, que demostrarán sus dotes como intérprete verdiana.

Entre los restantes papeles principales cabe destacar al bajo-barítono Ildebrando D’Arcangelo (Banco) ─que interpretó El barbero de Sevilla en el Real en 2004─, al tenor Brian Jagde (Macduff) ─que debuta en Madrid─, y también al Coro Titular del Teatro Real, ya que Verdi consideraba al coro como el tercer protagonista de la ópera, dada su importancia en el desarrollo dramatúrgico de la partitura. Estará preparado, como siempre, por Andrés Máspero, cuya labor perfeccionista es unánimemente aplaudida por público y crítica.

LA ÓPERA

En 1846, Giuseppe Verdi, con apenas 33 años, es obligado, por serios motivos de salud, a hacer una pausa en su frenética carrera creativa. Había compuesto nueve óperas en apenas seis años, arrastrando paralelamente las secuelas de sus sucesivas tragedias familiares: la muerte de sus dos hijos en 1838 y 1839, y de su esposa en 1840.

Después de algunos meses de reposo, el poder arrebatador de Macbeth, de su idolatrado Shakespeare, le impulsa a retomar el trabajo: escribe el esbozo de un libreto, cuya escritura en verso confía a Franceso Maria Piave, con el que había trabajado ya en Ernani e I due Foscari. Las exigencias e intransigencias de Verdi relativas al texto hacen del proceso creativo de la ópera un duro penar para ambos.

La primera versión de la partitura se estrena, con enorme expectación, en el Teatro della Pergola de Florencia, el 14 de marzo de 1847, después de un largo período de ensayos en los que Verdi trabajó obsesivamente, interviniendo en todos los detalles de la dramaturgia y escenificación. El éxito fue tal que el compositor tuvo que salir a saludar al escenario 38 veces.

Sin embargo, para la reposición de la ópera en París, en 1865, Verdi decide escribir una nueva versión de la partitura, en francés, con cambios estructurales y añadidos importantes.

Pese a la indudable mejora de la dramaturgia y de la música en esta segunda versión, el estreno parisino de Macbeth no obtuvo el éxito esperado y la partitura fue perdiendo fuelle poco a poco, pasando a ser la menos glosada de la trilogía shakesperiana, que incluiría años más tarde obras maestras como Otello y Falstaff.

En el Teatro Real Macbeth se presentará por tercera vez desde su reinauguración, siempre con la segunda versión, pero en italiano, como suele ser habitual desde que la ópera se ha instalado en el repertorio de los teatros de ópera. En esta ocasión, sin embargo, se incluirá el aria de la muerte de Macbeth ¨Mal per me”, de la partitura original de 1847.

Con Macbeth Giuseppe Verdi se sitúa en una encrucijada entre la utilización de los convencionalismos estructurales, estilísticos y argumentales que imperaban en la pujante creación operística italiana a mediados del siglo XIX, y la búsqueda y exploración de nuevos caminos que florecerían en obras posteriores.

La fuerza arrebatadora de Shakespeare lleva al compositor a someter su música a la endemoniada tensión dramática de la obra teatral y a la corrosiva tortura interior de los protagonistas. Las líneas de canto pasan a servir la expresión del texto y la instrumentación a enfatizar las diferentes atmósferas que se suceden en el desenlace de la tragedia.

La declamación del canto, las frases entrecortadas, los suspiros a media voz, los silencios y otra serie de efectos vocales confieren a los personajes una veracidad jamás alcanzada en sus obras anteriores y Verdi sube un peldaño más en su camino hacia la quintaesencia del drama musical.

David Afkham

David Afkham, director principal de la Orquesta y Coro Nacionales de España, dirigirá el Réquiem de Giuseppe Verdi en el último concierto sinfónico de la temporada 16/17, programado para el viernes 30 de junio y sábado 1 de julio, a las 19,30 y el domingo 2 de julio, a las 11.30 horas. Tras una temporada exitosa en la que se ha vuelto a cautivar al público y crítica, estos conciertos del próximo fin de semana han generado de nuevo una gran expectación y las entradas para el viernes ya están agotadas.

Asimismo, este mismo programa viajará al 66 Festival Internacional de Música y Danza de Granada el próximo miércoles 5 de julio.

Las solistas Aga Mikolaj, soprano Y Marina Prudenskaya, mezzosoprano, sustituyen a Camilla Nylund y Veronica Simeoni, tras la cancelación de última hora de ambas.

http://ocne.mcu.es/programacion/una-misa-una-opera

ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA

Programa: RÉQUIEM / GIUSEPPE VERDI (1813-1901)

DAVID AFKHAM DIRECTOR

Aga Mikolaj SOPRANO

Marina Prudenskaya MEZZOSOPRANO

Saimir Pirgu TENOR

Christopher Purves BARÍTONO

El Coro Nacional de España concluirá la temporada con Carmina Burana en la Plaza Mayor de Madrid, el día 12 de julio, a las 21 horas, dirigido por Miguel Ángel García Cañamero. Participará en el ciclo cultural de verano del Ayuntamiento de Madrid, Veranos de la Villa, ofreciendo un concierto gratuito y contribuyendo así a la celebración del IV Centenario de la conocida plaza.

Miguel Ángel García Cañamero dirigirá al Coro Nacional de España para interpretar una versión para dos pianos y percusión de Carmina Burana, de Carl Orff, una de las obras sinfónico-corales más emblemáticas y fascinantes del siglo XX.

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Celso Albelo

Uno de los papeles que han hecho famoso en el mundo entero al tenor canario Celso Albelo es su visión del Duque de Mantua del Rigoletto verdiano, un personaje libertino que tiene a su cargo una de las páginas más célebres de todo el repertorio lírico: “La donna è mobile”. “Se trata de un papel que mueve los hilos de toda la ópera”, afirma el cantante español. “Es quien empuja a Rigoletto a dejarse llevar por la venganza. El Duque solo quiere divertirse, es un enamoradizo donjuanesco y para él las mujeres son objetos. Su concepto de moral hoy resulta completamente anacrónico”.

Celso Albelo vuelve a Oviedo -cantando por primera vez en la temporada operística asturiana- después de haber interpretado hace unas semanas este mismo papel en el Teatro Comunale de Bolonia con un gran éxito. “Todas las producciones de esta ópera presentan un perfil más o menos similar del personaje”, apunta Albelo. La que se verá en Oviedo proviene de la Opéra de Saint-Étienne (Francia) y lleva la firma del cotizado regista Guy Joosten, compartiendo escenario con la Gilda de la soprano australiana Jessica Pratt y con el barítono español Juan Jesús Rodríguez. “Me encanta volver a Asturias, donde he cantado varios recitales y recibido dos premios Campoamor, galardones, por cierto, que me apena que se hayan desconvocado ya que eran un aliciente para toda la profesión”.

Las funciones ovetenses serán los días 26 y 29 de enero y 1 y 4 de febrero.

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Plácido Domingo como Macbeth en el Palau Les Arts de Valencia

La nueva temporada del Palau de Les Arst de Valencia, se ha iniciado con seis exitosas representaciones del verdiano Macbeth, interpretado por Plácido Domingo, con una masiva asistencia de público, que demuestra el auténtico tirón de este incombustible cantante, dedicado en los últimos años a roles baritonales.

Giuseppe Verdi sentía una especial admiración por las obras teatrales de William Shakespeare, adaptando en su época juvenil el Macbeth, y ya en su brillante senectud: Otello, y un compendio extraído de Las alegres comadres de Windsor y Enrique IV, con el título de Falstaff, que se convierten en sus dos últimas y geniales óperas.

El gran maestro de Busetto, tuvo en mente llevar al mundo de la ópera otros dramas shakesperianos: La Tempestad, Hamlet o El Rey Lear, proyectos que nunca llegaron a materializarse. La composición de Macbeth supuso para Verdi un auténtico reto, ya que en la mitad del siglo XIX, resultaba impensable una obra donde se planteaba la desmedida pasión por el poder y la manera de conseguirlo a cualquier precio, incluso mediante la traición y el asesinato, en contraposición con las historias trágicas de corte romántico, que tanto gustaban al público italiano de entonces. El estreno de Macbeth tuvo lugar en el Teatro Della Pergola de Florencia el 14 de marzo de 1847, con mucho éxito para su autor, quien tuvo que salir al escenario a saludar al público hasta en treinta y siete ocasiones. Verdi revisó ampliamente esta partitura para ser representada en la Ópera de París, en 1865.

Las principales modificaciones incluían una nueva aria para Lady Macbeth “La luce langue” en el Acto II, la reescritura de algunos pasajes de la escena de las apariciones espectrales del Acto III, la inclusión de un ballet en ese mismo acto, un nuevo comienzo del Acto IV, con el coro de exiliados “Patria opressa” y un nuevo final, que incluía una música estructurada en forma de fuga para la batalla, a la que sigue un coro triunfal “Victoria! Victoria”, eliminando la muerte en escena de Macbeth de la primera versión “Mal per me che m’affidai”.

Macbeth desapareció prácticamente de los escenarios después de las funciones parisinas de 1865, con muy escasas representaciones durante la primera mitad del Siglo XX. La recuperación definitiva de esta partitura se produjo en la apertura de la temporada del Teatro alla Scala de Milan el 7 de diciembre de 1952 con la extraordinaria e inigualable creación de Lady Macbeth realizada por María Callas, con una magistral concertación y dirección musical de Victor de Sabata. Aquella función scalígera fue grabada en directo y se mantiene desde entonces como auténtica referencia de esta ópera. También cabe señalar, las grandes aportaciones realizadas a partir de los años setenta del pasado siglo, por directores como Riccardo Muti y el desaparecido Claudio Abbado, quienes nos han legado grabaciones discográficas y tomas en video altamente representativas de este atractivo título verdiano.

La versión representada en el Palau de les Arts es la de 1865, excluyendo el ballet del Acto III, y el coro triunfal conclusivo de la ópera “Victoria! Victoria”, y recuperando el final de la versión de 1947, con el aria del Macbeth “Mal per me che m’affidai”.

Es una verdadera lástima que esta producción no incluya ese brillante coro final y el ballet del Acto III, teniendo en cuenta que el Palau de les Arts dispone de un excelente cuerpo de baile.

Esta producción fue realizada conjuntamente por el Teatro dell’Opera di Roma y el Festival de Salzburgo, donde se produjo su estreno en 2011, con dirección del prestigioso regista Peter Stein.

En esta reposición valenciana ha asumido la dirección escénica Carlo Bellamio, quien resuelve con pericia el montaje escénico de la batalla final, donde los contendientes utilizan espadas auténticas que al golpearse llegan a producir chispas. También, resulta auténticamente novedoso representar a las tres brujas por bailarines que actúan y simulan cantar, labor que realizan miembros del coro femenino disfrazados de árboles. Los cuatro asesinos de Banquo, también aparecen disfrazados de bailarines, y en este caso, son las voces masculinas del coro las que cantan ocultándose bajo grandes capas negras. Sin embargo, Carlo Bellamio descuida el control de los movimientos en escena de cantantes y coro, en muchos momentos, auténticamente erráticos.

La escenografía de Ferdinand Wögerhauer resulta minimalista a ultranza, con poquísimos objetos, entre ellos, el panel que se desliza por el escenario, con una puerta por la que sale Lady Macbeth en el comienzo de su actuación, y donde penetra Macbeth para asesinar al Rey Duncan, reapareciendo en el desarrollo de la escena del sonambulismo de Lady Macbeth. Destacar el excelente diseño de iluminación a cargo de Joachim Barth, con unos fondos de escenario proyectados en diferentes colores, siempre en función del desarrollo dramático de la acción. Y, esa iluminación zonal, cuando emerge del suelo, una gran marmita, en la escena de las brujas del Acto III. Muy atractivo el diseño de vestuario a cargo de Anna María Heinreich, totalmente adecuado -es muy de agradecer- a la Escocia del Siglo XI, en que se desarrolla la acción.

La Orquesta de la Comunidad Valenciana, volvió a demostrar su excelente calidad, con una dirección el húngaro Henrik Nánási, flexible, contrastada, de gran fuerza dramática y bien concertada, facilitando la labor de los cantantes. La orquesta exhibió un sonido brillante y compacto. Todo ello, ya se puso de manifiesto en la interpretación de la obertura inicial, donde se alternan contundentes sonoridades, con una secuencia orquestal recurrente y de gran belleza, que volverá a reaparecer en la escena del sonambulismo de Lady Macbeth del Acto IV.

Destacar la interpretación de esa música brillante, en forma de marcha cuando aparece el rey Duncan y su comitiva, en el Acto I, o de esos momentos musicales llenos de ligereza y colorido durante el banquete del Acto II, en contraste con los lúgubres e inquietantes sonidos de la escena anterior , en la que se produce el asesinato de Banquo. Gran actuación orquestal en los concertantes conclusivos de los dos primeros actos, en la introducción musical del coro “Patria oppressa!”, al comienzo del Acto IV, así como de la brillante fuga en la batalla final. Dentro de la magnífica prestación de todos los miembros de la orquesta, cabe destacar las excelentes intervenciones solistas de Cristina Montes al arpa, el corno inglés de Ana Rivero; y, especialmente, del oboe de Christopher Bowman, el clarinete de Joan Enrinc Lluna y la flauta de Alvaro Octavio.

Extraordinaria prestación del Coro de la Generalitat Valenciana, muy bien dirigido por su titular Francesc Perales, en sus numerosas intervenciones a lo largo de toda la representación, con ese sonido chirriante y mórbido del coro femenino en las escenas donde aparecen las brujas, y en especial en el coro del Acto III “Tre volte miagola la gatta in fregola”. Componentes del coro masculino, también tienen una gran actuación en la escena del asesinato de Banquo, en el Acto II cantando “Chi v’impone unirvi a ni” con esa sombría y amenazadora frase “Trema, Banquo! Nel tou fianco”. El coro en pleno, realiza brillantes intervenciones en los concertantes, destacando sobremanera, la imponente coral “L’ira tua formidabile e pronta” del concertante que cierra el Acto I. De impresionante fuerza dramática resultó su interpretación de “Patria oppresa!” en el arranque del Acto IV.

Las apariciones escénicas de Plácido Domingo, se convierten en verdaderos eventos que mueven a una ingente cantidad de público, para escuchar a un artista que ha sabido conjugar su excelente calidad vocal e interpretativa, con una tremenda capacidad para potenciar su imagen a través de los medios de comunicación y convertirse en uno de los grandes fenómenos mediáticos de los últimos cincuenta años. En junio de 2009 tuve ocasión de escucharle, precisamente en este Palau de les Arts, una de sus últimas intervenciones como tenor, en su notable interpretación del Siegmund de La Walkiria, con dirección de Zubin Metha, donde el cantante ya con sesenta y ocho años, mostraba una ostensible merma de su registro agudo, conservando aún su bello centro y gran capacidad interpretativa.

Ese mismo año inició una segunda y exitosa carrera como barítono: Domingo canta papeles de barítono, con voz de tenor, y por mucho que quiera oscurecer la emisión, no tiene impostación baritonal, lo que desvirtúa sus interpretaciones de roles verdianos como Simón Boccanegra, Rigoletto, Il conte di Luna de Il Trovatore, Giorgio Germont de La Traviata o Francesco Foscari de I due Foscari. En estas funciones valencianas se le ha podido escuchar en el papel de Macbeth, su última creación baritonal verdiana, con desiguales resultados dadas las dificultades de este personaje. Ya, con casi setenta y cinco años, Domingo se mostró corto de fiato, lo que le causaba auténticos problemas para ligar largas frases, como en el caso de ese extenso soliloquio “Sappia la sposa mia” que realiza antes de asesinar al rey Duncan en el Acto I. También, resultó ostensible una disminución de volumen, que le hacía perder presencia vocal en los dúos junto a la poderosa Lady Macbeth de Ekaterina Semenchuk, y hacerle prácticamente inaudible en los concertantes.

Su actuación mejoró sensiblemente en los dos últimos actos, ofreciendo una buena interpretación en la escena de las apariciones espectrales del Acto III, y cantar de manera muy notable el aria “Pietà, rispetto amore” del Acto III, aunque lejos de las interpretaciones de voces baritonales italianas de esplendida línea de canto, como Renato Brusson, Piero Capuccilli o Leo Nucci, por no citar a los norteamericanos Sherrill Mines, y sobre todo a Leonard Warren, quienes se permitían, incluso, concluir este aria con un monumental agudo. Domingo realizó su mejor intervención, cantando, más bien recitando, el aria conclusiva de la ópera “Mal pe me che ma’affidai”. Es preciso señalar, que a pesar de las limitaciones expuestas en su interpretación de Macbeth, Domingo sigue mostrando -milagrosamente a sus años- una gran belleza tímbrica, unida a una magnífica actuación escénica, siendo intensamente aplaudido al final de la representación.

Ekaterina Semenchuk como Lady Macbeth, mostró un gran poderío vocal, junto a una notable actuación teatral, que ya se puso de manifiesto en su entrada escénica recitando con verdadero estilo “Nel dì della vittoria io le incontrai” para derivar al canto con una excelente interpretación del recitativo-aria “Ambizioso spirto tu sei, Macbetto……Vieni! T’afretta!”, cantado con auténticos acentos verdianos y concluir con la cabaletta “Or tutti sorgete”, moviéndose bien en el registro central y agudo, aunque mostrando cierta inconsistencia en la gama de graves y algunos problemas en las agilidades de la cabaletta, que también vuelven a producirse en ese reiterado brindis de marcado carácter belcantista “Si colmi il calice”, durante la escena del banquete con la que finaliza el Acto II. La mezzo rusa realizó una buena interpretación del aria “La luce langue” en el inicio del Acto II, aunque con dificultades en la emisión al si natural agudo en la parte final del aria, y faltándole incisividad en el fraseo para mostrar la maldad intrínseca del personaje. Notable fue su interpretación de la gran escena del sonambulismo, en el Acto IV, dotando a su interpretación de patéticos acentos, con una matizada línea de canto, aunque cortando feamente la ascensión al re sobreagudo final. Señalar sus magníficas intervenciones en los dúos con Macbeth, sobre todo el conclusivo del Acto III “Ove son io?” finalizado con la vibrante stretta “Ora di morte e di vendetta”. Cabe destacar sus intervenciones en los concertantes, donde su voz emergía con fuerza, por encima de coro y orquesta emitiendo en forte.

El papel para tenor de MacDuff, resulta secundario en esta ópera, pero tiene una intervención de auténtico lucimiento en el recitativo-aria “O flgli miei…..Ah, la paterna mano” una de las páginas más bellas compuestas por Verdi e interpretada de manera notable, aunque con algún problema de afinación por Giorgio Berrugi, quien exhibe una bonita voz, aunque en exceso lírica, para un personaje que requiere un tenor lírico-spinto, como es el caso del gran Carlo Bergonzi, quien nos ha legado una extraordinaria y referencial interpretación de esta página.

El bajo Alexander Vinogrador cantó de manera correcta el papel de Banquo, mostrando una voz de cierta rotundidad pero con una poco refinada línea de canto, en su dúo con Plácido Domingo, en el arranque de la ópera, mejorando su actuación en el aria “Studia il passo, o mio figlio….Come dal ciel precipita” que precede a su asesinato en el Acto II. Bien el resto de los interpretes secundarios, destacando Federica Alfano, en su corta intervención como Dama de Lady Macbeth en la Escena de sonambulismo.

Texto: Diego Manunel García Pérez
Fotografía: Tato Baeza