José Menor

El pianista José Menor continúa con la gira de presentación de su último CD “Goyescas”, una versión renovada de una de las obras más emblemáticas de Enric Granados. José Menor, a quien The Daily Telegraph calificó como “uno de los más reconocidos pianistas españoles de su generación”, tras su concierto-debut en el Wigmore Hall londinense, inauguraba el año Granados en enero de 2016, en la ciudad natal del compositor y en el Auditori Enric Granados de Lleida, del que es pianista en residencia en la conmemoración del año Granados. Iniciaba así una gira internacional de recitales, que ha llevado la música de Granados, en el centenario de su nacimiento, a diferentes festivales y salas de conciertos de todo el mundo, entre otros, a lugares tan emblemáticos como el Carnegie Hall de Nueva York.

Tras su presentación en Londres y en el Palau de la Música de Barcelona, la presentación en Madrid tendrá lugar este jueves 26 de octubre en el Palacio Longoria (sede central de la SGAE). En el transcurso del acto, que estará presentado por la periodista musical Eva Sandoval, tendrá lugar un breve coloquio sobre el compositor Enric Granados y su obra, en el que intervendrán el compositor Tomás Marco, el productor Paco Moya (Ibs Classical) y el propio pianista, quien interpretará una selección de obras incluidas en este nuevo álbum.

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Plácido Domingo

Había programado el Teatro Real para finalizar la temporada su ya tradicional ópera con Plácido Domingo. Se trataba de Gianni Shicchi, de Giacomo Puccini, que junto con Goyescas, del maestro Granados, formarían conjuntamente el cartel de este fin de curso. La dolorosa muerte de la hermana de Domingo, y la comicidad con la que la obra de Puccini se refiere a la muerte, han llevado al ahora barítono a suspender su participación en dicha obra. En su lugar, y como solo hacen los más grandes, Domingo ofreció un pequeño concierto en el descanso de ambas obras.
El resultado final es un variado programa operístico, difícil de casar, donde el protagonismo y el éxito pertenecieron a Plácido Domingo en una velada anómala, no es frecuente encontrar un programa semejante.

La velada comenzó con Goyescas. La obra de Granados estuvo muy bien dirigida por un Guillermo García Calvo que supo delinear perfectamente una obra diferente. Compuesta al revés, como dice el propio director, ya que primero fue la música y sobre ella se fue escribiendo la letra.

La semiescenificación, pobretona por la oscuridad del escenario que aparecía desangelado, contribuyó al tedio en el que cayó la obra desde los primeros compases. La actitud de los cantantes sobre el escenario, a excepción de Ana Ibarra, tampoco ayudó demasiado a la expresividad. Solo la música quedó a salvo.

La soprano María Bayo, que hacía tiempo no escuchábamos en el Real, despachó el personaje con oficio y rigor. Andeka Gorrotxategi y César San Martín quedaron a menudo ocultos tras el coro y la orquesta. Sobre todo el primero.

Tras Goyescas llegó Él, Plácido Domingo. Precedido de una gran ovación nada más poner pie en escena, ofreció un breve recital. “Nemico della patria”, de Andrea Chénier de Giordano; “Pietà, rispetto, amore” de Macbeth de Verdi y “Madamigella Valery”, de La traviata con una extraordinaria Maite Alberola. El concierto se completó con “Sia qualunque delle figlie”, de La Cenerentola de Rossini a cargo de Brunó Praticó, cuya voz cascada le sentaba bien al personaje. Y Luis Cansino que interpretó “L´Onore” de Falstaff con una gracia que gustó a un público ya entregado. Las ya tradicionales apariciones anuales de Domingo en el Teatro Real, aumentan cada vez más su carga de emociones. No sorprende que el maestro quisiera tener esta “pequeña” aparición en escena. La energía y cariño de su público, tan necesaria en esos día, seguro que mereció la pena.

El último plato de la noche era el Gianni Schicchi de Giacomo Puccini. La escenografía diseñada por Woody Allen era muy vistosa. Una abigarrada vivienda, más propia del sur de Italia que de la Venecia donde se desarrolla, pero a la que no le faltaba ni un solo detalle. Muy cinematográfica, como no podía ser de otra manera. Empezaba incluso con una gran pantalla donde aparecían los títulos de crédito. La poderosa música de Puccini, leída como nadie desde el foso por Giuliano Carella, creaban una atmósfera de película italiana propia de los años 50.

El cuadro de cantantes, muy numeroso en esta obra, se desenvolvían con soltura y comicidad por el ajetreado y colmado escenario. El papel de Nicola Alaimo no era fácil. No lo es sustituir a Plácido Domingo en el papel de Schicchi, pero lo resolvió con acierto y voz poderosa. Aunque pareciera más joven que su propia hija sobre el escenario.

El resto de personajes, Maite Alberola, una Lauretta pícara y refrescante, Elena Zilio, Albert Casals, Vicente Ombuena, Bruno Praticò, Eliana Bayón, Luis Cansino, María José Suarez, Francisco Santiago, Tomeu Bibiloni, Valeriano Lanchas, Federico de Michelis, Francisco Crespo, Darío Barón y El muerto, Gabi Nicolás, terminaron de imprimir el carácter cómico a la obra de manera magistral. Una muy acertada teatralización y dirección de actores. Todos perfectamente desordenados en ese escenario puramente napolitano que hizo las delicias de un público que comenzó la noche con aburrimiento, la continuó con emoción y la terminó con un vistoso entretenimiento. ¿Quién da más?

Goyescas

El próximo 30 de junio el Teatro Real estrenará Goyescas, de Enrique Granados (1867-1916), primera y única ópera del compositor catalán, con la que triunfó en la Metropolitan Opera House de Nueva York en 1918. En su viaje de vuelta a España, en los albores de la primera guerra mundial, el navío inglés en el que viajaba fue bombardeado por la armada alemana, dejando truncada su vida antes de cumplir los 50 años.

Esta pequeña ópera, que se presentará por primera vez en el Teatro Real, se ofrecerá en versión de concierto, encabezada por la soprano María Bayo, el tenor Andeka Gorrotxategui y el barítono José Carbó, que actuarán junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección de Guillermo García Calvo, que debutará en el Real.

Dos años antes, también en la Metropolitan Opera House, Giacomo Puccini (1867-1916) había estrenado su última ópera completa, Gianni Schicchi, con la que culminaría su célebre Trittico, después de Il tabarro y Suor Angelica, creado a partir de los tres tomos de la magna trilogía de Dante.

Esta fabulosa ópera cómica llegará al Teatro Real en una producción procedente de la Los Angeles Opera, con dirección de escena de Woody Allen y escenografía y figurines de Santo Loquasto. Será protagonizada por los barítonos Nicola Alaimo y Lucio Gallo, que se alternarán en la interpretación del papel titular. Estarán acompañados por un elenco coral mayoritariamente español y por la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección de Giuliano Carella.

SINOPSIS DE GOYESCAS

Cuadro primero

Un grupo de majos y majas se divierten bajo un sol radiante en la pradera de San Antonio de la Florida, a orillas del río Manzanares, en Madrid. Algunos mantean un pelele. El torero Paquiro se pavonea entre la muchedumbre y piropea a las jóvenes. Su prometida, la popular Pepa, llega en calesa y ambos se hacen la corte. Aparece también Rosario, distinguida mujer aristócrata que espera encontrarse con su amante Fernando, capitán de la Guardia Real. Paquiro, insinuante, invita a Rosario a acompañarle al popular Baile del Candil, provocando los celos de Fernando, quien obliga a Rosario que vaya al baile, pero en su compañía.

Cuadro segundo

El Baile del Candil está en pleno apogeo. La actitud arrogante de Fernando, avivada por las provocaciones de Pepa, no presagia nada bueno. Rosario se desmaya, y Paquiro y Fernando aprovechan el incidente para retarse en duelo esa misma noche. La fiesta vuelve a animarse una vez se han marchado Rosario y Fernando.

Cuadro tercero

En el jardín de su residencia, Rosario escucha el canto del ruiseñor y le acompaña cantando una melodía amorosa. Llega Fernando y juntos entonan un dúo de amor. Una campana anuncia la hora del desafío. Rosario ruega a Fernando que no vaya, pero este desoye sus súplicas y sale en busca de Paquiro. Ella, temerosa de lo que pueda suceder, le sigue y le encuentra herido de muerte. Fernando fallece en los brazos de Rosario.

SINOPSIS DE GIANNI SCHICCHI

Ha muerto Buoso Donati, un rico terrateniente. Su familia rodea su lecho, en el que todavía yace el fallecido, y llora sentidamente su pérdida, aunque muestran bastante más interés por el contenido de su testamento. Entre los presentes se encuentran, entre otros, los primos de Donati, Zita y Simone, su cuñado Betto di Signa y el sobrino de Zita, Rinuccio, enamorado de la joven Lauretta, hija de Gianni Schicchi. Ante el rumor de que Donati ha legado la mayoría de su herencia a los monjes del monasterio local, la familia empieza a buscar el testamento frenéticamente para cambiarlo. Lo encuentra Rinuccio, quien antes de abrirlo persuade a su tía Zita para que, dado que la familia va a ser tremendamente rica, le permita casarse con Lauretta.

Los temores de la familia son fundados: Donati ha legado su herencia a los monjes. Rinuccio sugiere pedir consejo a Schicchi ante la reticencia general, pues se le considera un advenedizo. Llegan Schicchi y Lauretta, que son recibidos de manera hostil por la familia. Finalmente, se accede a que Schicchi examine el testamento. Tras enviar a Lauretta al balcón y asegurarse de que nadie más sabe que Donati ha muerto, Schicchi se hace pasar por él y asegura al doctor, de visita médica, que se encuentra mucho mejor. El doctor parte y Rinuccio va a buscar al notario mientras la familia se pelea por el reparto de los bienes de Donati. Schicchi dicta un nuevo testamento al notario en el que, ante la furia de los familiares, otorga los mejores bienes a “mi leal amigo Gianni Schicchi”. En la terraza, Rinuccio y Lauretta se declaran su amor ya exento de barreras, dado que Lauretta cuenta ahora con una jugosa dote.