Idomeneo 1

Idomeneo 3

Idomeneo 4

Idomeneo 5

Idomeneo 6

 

Idomeneo, Rè di Creta
Idomeneo, Rè di Creta
Wolfgang Amadeus Mozart
Ópera seria en tres actos, K. 36
Teatro Real, 20 de febrero de 2019
Libreto de Giovanni Battista Varesco, basado en la obra Idoménée (1712) de Antoine Danchet, inspirada en la obra teatral homónima (1705) de Prosper de Crébillon
Versión revisada por Mozart para el estreno en el palacio de
Auersperg de Viena el 10 de marzo de 1786
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con
la Canadian Opera Company de Toronto y el Teatro dell’Opera di Roma
D. musical: Ivor Bolton
D. escena: Robert Carsen
Escenógrafos: Robert Carsen y Luis F. Carvalho
Figurinista: Luis F. Carvalho
Iluminadores: Robert Carsen y Peter van Praet
Director de movimiento: Marco Berriel
Diseñador de vídeo: Will Duke
D. del coro: Ándres Máspero
Reparto: Jeremy Ovenden, Anicio Zorzi Giustiniani, Sabina Puertolas,
Hulkar Sabirova, Krystian Adam, Oliver Johnston, Alexander Tsymbalyuk
Coro y Orquesta Titulares del Teatro RealLas guerras entre griegos y troyanos, descritas por Prosper Jolyoy de Crébillon en 1705, inspiraron el Idoménée de Antoine Danchet en el que se basa el libreto de Giovanni Battista Varesco. En la obra de Mozart son los descendientes de los protagonistas de la Ilíada los que se enfrentan, pero en esta ocasión no termina con la destrucción de Troya, este Idomeneo mozartiano se resuelve con la reconciliación de los pueblos a través del matrimonio de la troyana Ilia y el griego Idamante.La composición de Idomeneo, Rè di Creta constituye un enorme salto creativo. Mozart se implicó de lleno en la elaboración del libreto, lo que le supuso no pocas disputas con Varesco. Quería que la dramaturgia tuviera un gran protagonismo y fuera lo más convincente posible.Su influencia en el libreto le llevó a elaborar varias versiones. Entre la primera, estrenada en el Resodenztheater de Múnich el 29 de enero de 1781, y la segunda, estrenada en Viena cinco años después, Mozart realizó numerosos cambios hasta justo antes del estreno.Aunque los coros y las marchas siguen el estilo francés de la Tragédie lyrique, Mozart, con su empeño de actualizar permanentemente la obra y consciente del declive del Teatro Barroco de corte italiano, decide acortar los largos y secos recitativos, que aligeró con acompañamientos musicales, elaboró una línea vocal más amplia, utilizó cantantes italianos y una orquesta mucho más rica en instrumentos y timbres. Todos estos elementos otorgaron a la partitura mucha más profundidad y frescura.Mozart contaba en Múnich con el famoso y virtuoso tenor Anton Raaff, conocido por su coloratura, para el que compuso dos arias cargadas de pirotecnia vocal. Estas arias desaparecieron en la versión de Viena, no sabemos si porque el cantante en esta ocasión no era tan brillante. Otro cambio importante fue la sustitución, del rol de Idamante, que inicialmente escribió para contratenor y que pasó a ser tenor.

A Mozart le hubiera gustado estrenar su Idomeneo en Viena en lugar de en Munich, pero el peso de Gluck en esos momentos era demasiado importante. En Viena se representaba Iphigenia in Tauride primero y Alceste después, impidiendo que se programaran a la vez las obras de un consagrado Gluck y las de un joven de 25 años aún desconocido, como Mozart.

La versión que ofrece el Teatro Real está inspirada en la revisión de Viena. Prescindiendo de las dos largas arias de Arbace, como ya hizo Mozart. Lo hace en coproducción con los teatros de Toronto, Roma y Copenhague. La escenografía corre a cargo de Robert Carsen y, como es habitual en él, el escenario está despejado. Una playa y el mar son los únicos elementos donde unos actualizados griegos y troyanos, vencedores y vencidos, aparecen como militares y refugiados evidenciando que la tragedia continua siendo actual.

Un mar de chalecos naranjas y la proyección de una ciudad destruida, completan la escena. Un alegato pacifista un tanto forzado y que, de tan manido, resulta cansino y carente de originalidad.

Lo que si hace muy bien Carsen es gestionar las multitudes que coloca sobre el escenario. Más de 60 miembros del coro y unos 100 figurantes llenaban el escenario perfectamente sincronizados. Reservando la intimidad escénica más absoluta para los protagonistas, sobre todo los dúos de Idomeneo con Idamante, o las arias de Elettra.

Una escenografía oscura, donde destaca la sutil iluminación de Carsen y Peter van Praet, que proyectan la enorme sombra de un afligido Idomeneo. Una iluminación llena de detalles e información que amplifica los espacios abiertos y ayuda a crear las atmósferas más reservadas.

Extraordinaria es la labor que al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real realiza su director Ivor Bolton. La inclusión de algunos instrumentos de época, como las trompas con sordina, ideadas por Leopoldo Mozart, o las flautas de madera, consiguen un sonido auténticamente mozartiano. Bolton realiza una lectura llena de detalles y refinamiento que, junto a su peculiar y entusiasta manera de dirigir, a la vez que acompaña al clave, hace que la música quede por encima del resto de elementos de la producción, como no podía ser de otra manera.

Otro de los protagonistas de estas representaciones a destacar, es el coro. Cada vez más inspirado, tanto en la parte vocal, como en la interpretativa. Este coro, de la mano de su director Andrés Máspero, parece no tener límites. No hay partitura ni escenografía que se les resista. ¡Brillante!

Idomeneo, personaje que requiere de cierta agilidad y refinamiento, estuvo interpretado por Jeremy Ovenden. Su voz es demasiado ligera para un rey. Su escaso volumen se notaba en las arias de conjunto, en las que apenas se le escuchaba.

Elettra ha sido interpretada por Hulkar Sabirova. Este personaje precisa de una soprano dramática de agilidad. Vigorosa, para esos momentos di forza, en los que lucha por el amor de Idamante. La soprano uzbeka, que fue la más aplaudida por el público, consiguió dotar a su personaje de fuerza y de lirismo, con un gran volumen de voz e intensidad dramática.
El personaje de Ilia estuvo interpretado por la soprano española Sabina Puértolas. La mayor dificultad de este rol, para una soprano lírica como Puértolas, se encuentra en sus coloraturas. Supo abordar el personaje con valentía y con esa línea vocal fresca y elegante de la que siempre hace gala. Su voz se está ensanchando, ganando en cuerpo y sonoridad. Solo le faltó un poquito de volumen.

El papel de Idamante, que Mozart compuso inicialmente para castrato, en la versión de Viena lo modificó y pasó a ser tenor. En El Real ha sido interpretado por el italiano Anicio Zorzi Giustiniani con bastante discreción. Posee un hermoso timbre pero lo llena de sonidos extraños y, como el resto del reparto, que en esto si es equilibrado, el volumen es muy escaso.

Una buena lectura del Idomeno mozartiano, musiclamente hablando, que es lo importante.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real

Idomeneo

El próximo 19 de febrero el Teatro Real estrenará una nueva producción de Idomeneo, Rè di Creta, coproducción con la Canadian Opera Company de Toronto y el Teatro dell’Opera di Roma, donde se presentará posteriormente. La ópera, que estará en escena hasta el 1 de marzo ─9 funciones con doble reparto─, será grabada para su edición en DVD, retransmitida en directo para toda Europa (Radio Clásica y UER) y en diferido por el canal de televisión Mezzo.

La dirección de escena de Robert Carsen ─que firma también la escenografía, junto con Luis F. Carvalho, y la iluminación, compartida con Peter van Praet─, traslada las luchas homéricas entre griegos y troyanos, trasfondo original de la ópera, a una isla del Mediterráneo en la actualidad, donde cerca de 170 intérpretes ─miembros del coro y actores─ representan al ejército, deportados, refugiados y víctimas de guerra. Personajes que, según Carsen, “han perdido sus puntos de referencia: desnortados por la guerra y el dolor, no saben hacia dónde dirigirse…”

El mar, tan genialmente evocado en la instrumentación de Mozart, está omnipresente en la producción, reforzando la sensación de desarraigo, soledad, inseguridad o temor de los personajes. A sus orillas se desarrollan los grandes temas de la ópera, articulada a partir de una versión ilustrada y afrancesada del canto XXIV de la Iliada en el que Idomeneo, de regreso a Creta después de vencer a los troyanos, para salvar su vida amenazada por la furia del mar, promete a Neptuno sacrificar a la primera persona que encuentre en la orilla, que resultará ser su propio hijo Idamante.

La compleja, dolorosa y tensa relación entre padre e hijo, que late a lo largo de toda la ópera, se suele comparar con la que vivía entonces el propio Mozart, que a sus 25 años había dejado Salzburgo y la casa paterna, componiendo gran parte de la partitura en Munich, lejos del yugo y la protección de su progenitor.

En la partitura late esa libertad y frescura, con una invención melódica desbordante y una orquestación llena de hallazgos y osadías armónicas, pese a encontrase encorsetada entre dos modelos de ópera ─la italiana y la francesa─ que convivían en la Europa convulsa de entonces.

Mozart enlaza magistralmente los recitativos, con las arias, números de conjunto y partes corales en una partitura bisagra entre dos estilos que Ivor Bolton conoce con profundidad y veteranía. El director musical del Teatro Real, que dirigirá su cuarto título mozartiano al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real ─después de Las bodas de Figaro, La flauta mágica y Lucio Silla─ interpretó también Alceste, de Christoph Gluck, en 2014, con la que Idomeneo encuentra muchas afinidades, sobre todo en los maravillosos números para coro, marchas e interludios orquestales.

Encarnan el doble cuarteto protagonista los tenores Eric Cutler y Jeremy Ovenden (Idomeneo), y David Portillo y Anicio Zorzi Giustiniani (Idamante); y las sopranos Anett Fritsch y Sabina Puértolas (Ilia), y Eleonora Buratto y Hulkar Sabirova (Elettra), que estarán acompañados por Benjamin Hulett Y Krystian Adam (Arbace), Oliver Johnston (El gran sacerdote de Neptuno) Y Alexander Tsymbalyuk (La voz de Neptuno).

El Coro Titular del Teatro Real preparado, como siempre, por su director Andrés Máspero, tiene en Idomeneo un papel de gran importancia dramatúrgica y musical, interpretando algunas de las más bellas páginas mozartianas.

Idomeneo, Rè di Creta se ofreció en el Teatro Real en julio de 2008, en una coproducción del Teatro Real con La Scala de Milán y la Ópera Nacional de París, con dirección musical de Jesús López Cobos y dirección de escena de Luc Bondy. Entonces se interpretó la versión de Munich, de 1781, con el papel de Idamante, escrito originalmente para castrato, interpretado por las mezzosopranos Bernarda Fink y Joyce DiDonato. En esta ocasión se ofrecerá una versión basada en la que Mozart reescribió, con sustanciales modificaciones, para Viena, en 1786, con el rol de Idamante destinado a un tenor, pero prescindiendo de las arias de Arbace y del ballet, en beneficio de la coherencia dramatúrgica de la ópera.

Idomeneo vuelve al Real en la concepción de Robert Carsen, como una “declaración anti-belicista potente, con un final lleno de esperanza: la posibilidad de que una nueva generación traiga el amor y la paz y pueda transformar un mundo herido por el poder, la guerra y la destrucción”.

Fotografía: Javier del Real

Eleonora Buratto

La soprano Eleonora Buratto, una de las cantantes favoritas del maestro Riccardo Muti, con quien desde hace una década trabaja habitualmente en los más célebres escenarios internacionales, será Elettra en el próximo estreno del Teatro Real: Idomeneo, re di Creta de Mozart, con dirección musical de Ivor Bolton y firma escénica de Robert Carsen. Tras su extraordinario éxito en su debut en la Royal Opera House como Micaëla (Carmen), y antes de su actuación en Simón Boccanegra de Verdi junto a Plácido Domingo en la Wiener Staatsoper, Eleonora Buratto regresa al escenario del coliseo madrileño para interpretar, por primera vez, a la princesa de Argos, enamorada de Idamante; rol mozartiano que interpretará de nuevo en abril en el Teatro Massimo de Palermo. Tres años después de su aplaudida Mimì (La bohéme) en el Gran Teatre del Liceu, el próximo mes de julio, la soprano de Mantua volverá al coliseo barcelonés, para debutar el rol de Luisa Miller de Verdi.

Considerada por público y crítica como una cantante de extraordinario talento, la joven soprano italiana cuenta con un amplio currículum de actuaciones en los más célebres festivales y teatros de ópera de reconocido prestigio internacional como el Festival de Salzburgo, el Festival Aix-en-Provence, el Festival de Ravenna, la Arena di Verona, el Teatro alla Scala de Milán, la Metropolitan Opera de Nueva York, la Lyric Opera de Chicago, la Wiener Staatsoper, la Royal Opera House de Londres, la Opernhaus de Zurich, el Teatro San Carlo de Nápoles, el Teatro all’Opera di Roma, el Teatro Real de Madrid, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Semperoper de Dresde o la Dutsch National Opera de Ámsterdam, entre otros. Muy activa también en el campo concertístico, ha cantado Stabat Mater de Rossini con la Orquesta y Coro del Teatro Real en la Catedral de Toledo, en Roma junto a la Accademia Nazionale de Santa Cecilia, y en el Teatro Comunale de Módena, en un homenaje a su maestro Luciano Pavarotti; la Petite Messe Solennelle de Rossini en el Wiener Konzerthaus y en la Philharmonie de Luxemburgo; la Sinfonía nº 4 de Mahler, los Vier letzte Lieder y el Requiem de Verdi en el Teatro San Carlo de Nápoles; la Sinfonía nº 2 de Mahler en la Ópera de Florencia, y la Misa en si menor de Bach en Chicago, acompañada por la Chicago Symphony Orchestra.

Eleonora Buratto ha colaborado con destacados directores como Zubin Mehta, Riccardo Muti, Daniele Gatti, Gianandrea Noseda, Ivor Bolton, Daniel Harding, Fabio Luisi, Ottavio Dantone, Michele Mariotti o Juraj Valcuha, entre otros.

Sus próximos compromisos incluyen su regreso al Metropolitan Opera de Nueva York y el debut en la Staatsoper de Berlín, además de actuaciones en Londres, Tokio y Ámsterdam.

http://www.eleonoraburatto.com/

Idomeneo, Mozart

El Palau de les Arts de Valencia ha realizado una fuerte apuesta, al poner en escena con producción propia, una ópera de Mozart como Idomeneo, re di Creta, poco conocida del público español, a pesar de su altísima calidad musical, ya que se suele representar en muy contadas ocasiones, al menos en comparación con otros famosos títulos mozartianos como: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni , Così fan tutte o La flauta mágica. Las cinco representaciones programadas de Idomeneo, han resultado todo un éxito, por la masiva asistencia de público, que ha aplaudido con fuerza al final de las mismas.

Mozart recibió en el verano de 1780, el encargo del elector Karl Theodor de Baviera, de componer una ópera seria escrita en italiano, que finalmente llevaría el título de Idomeneo, re di Creta, para ser estrenada en el carnaval de Munich de 1781. El abate Giambattista Varesco fue el encargado de elaborar el libreto, donde se narraba el drama mitológico del rey de Creta Idomeneo, a su regreso de combatir en la Guerra de Troya. El prolijo y extenso libreto elaborado por Varesco ofrecía a Mozart un amplio campo para escribir música, pero pronto empezó a tener dudas sobre su estructura dramática, teniendo que revisarlo a fondo, en un intento de adecuar al máximo texto y música. Mozart estaba especialmente interesado en mostrar los contrastes entre las dos parejas de interpretes femeninos y masculinos: la dulce y bondadosa Ilia, en contraposición con la malvada y manipuladora Elettra, con sus estallidos de odio, celos e ira; el vacilante Idomeneo en contraposición con la sinceridad e idealismo que siempre muestra su hijo Idamante. Mozart comenzó la composición de la partitura a fines del verano de 1780 y, una vez terminados los dos primeros actos, en noviembre de ese mismo año, marchó a Munich donde concluyó el tercer y último acto, que le costó un gran esfuerzo, con continuas revisiones, hasta muy poco antes del estreno en el Teatro de la Corte de Munich el 29 de enero de 1781. Mozart eliminó en ese estreno muniqués varias arias ya compuestas para el Acto III: de Idomeneo “Torna la pace al core”, de Idamante “No, la morte”, la muy compleja de Elettra “D’Oreste, d’Aiace”y la de Arbace (consejero de Idomeneo) “Se colà en fati è scrito”. En el estreno de Munich, también se incluía una brillante música de ballet.

Mozart realizó una revisión de Idomeneo que se presentó de forma privada el 13 de marzo de 1786 en el Palacio del príncipe Johans Adam Auersperg de Viena. Los cantantes eran todos aficionados y pertenecientes a la nobleza. En esa versión de Viena, el papel de Idamante lo cantaba un tenor, mientras que en la de Munich lo había hecho un castrato. Mozart introdujo algunas modificaciones en la partitura: la escena de Idomeneo y Arbace en el comienzo del Acto II, es cambiada por otra donde intervienen Ilia e Idamante. En el Acto III, se incluye un nuevo dúo de Ilia e Idamante, que sustituye al escrito para el estreno de Munich.

Idomeneo cayó en el más profundo de los olvidos, y su recuperación se produjo en el Festival de Glyndebourne de 1951, con una serie de representaciones dirigidas por Fritz Busch, siendo su ayudante John Pritchard, quien se convierte en el gran avalista de esta ópera, que dirigirá en muchas ocasiones, fundamentalmente la Versión de Viena: puede escucharse el Idomeneo grabado en estudio, en 1956, con John Pritchard al frente de la Orquesta del Festival de Glyndebourne, e interpretada por Sena Jurinac (Ilia), Leopold Simoneau (Idamante), Richard Lewis (Idomeneo) y Lucilla Udovick (Elettra). También, con dirección de Pritchard, existe una toma en directo realizada en el Festival de Glyndebourne de 1964, con el Idamante, muy bien cantado por un joven Luciano Pavarotti, junto a Gundula Janowiz (Ilia), Richard Lewis (Idomeneo) y la soprano catalana Enriqueta Tarrés como Elettra. Ya, a partir de los años setenta del pasado siglo, se empezó a representar, fundamentalmente, la “Versión de Munich”, donde el papel de Idamante es cantado por una mezzo lírica. Esta es la versión que ha podido escucharse en Valencia, con la inclusión de la dificilísima aria de Elettra del Acto III “D’Oreste, d’Aiace”, que como ya se ha indicado fue suprimida por Mozart en el estreno de Munich.

Esta nueva producción de Idomeneo realizada por el Palau de les Arts, tiene como director escénico y escenógrafo a su actual Intendente Davide Livermore, quien realiza una propuesta escénica de fuerte componente visual, que se manifiesta desde el mismo comienzo de la ópera, cuando se está ejecutando la obertura, mostrándose al mismo tiempo, la imagen del rostro partido de una estatua, que se va convirtiendo en la cara de un Idomeneo, que envejece con gran rapidez, y en uno de cuyos ojos se adentra la cámara para mostrar a un astronauta vagando por el espacio (claramente inspirada en la famosa película 2001, una odisea del espacio de Stanley Kubrick) para, seguidamente, mostrarse otra imagen en cuyo fondo aparece una plataforma de lanzamiento espacial, y en un primer plano, la figura de Idomeneo despidiéndose de un niño ¡su hijo Idamante! Esta serie de imágenes coinciden con la ejecución de la obertura de la ópera, y ello -es una opinión personal- puede distraer al espectador de concentrarse en la audición de la brillante música que se está interpretando.

Esa fuerte componente visual se mantiene durante toda la representación, con proyecciones, un tanto reiterativas, de un mar en calma, o embravecido con grandes olas que rompen contra acantilados y llegan a una playa, que tiene su continuación en el propio escenario, con una lámina agua presente durante toda la representación. La escenografía se completa con plataformas metálicas que se transforman en pasarelas donde deambulan personajes como Elettra, o esos modernos atriles utilizados por Idamante e Idomeneo para dirigirse a sus súbditos.

La estética de 2001, una odisea del espacio, vuelve a estar presente en la parte final de la ópera: en primer lugar, cuando se escucha la voz del Oráculo y aparece una elegante sala dieciochesca, que vuelve a verse en el momento final de la ópera, ya con toda la simbología utilizada por Kubrick en su película: el monolito, las bolsas fetales y un personaje que avanza hacia Idomeneo para ambos fundirse en un mortal abrazo. Aunque, en realidad, Idomeneo no muere en la historia, solamente abdica en favor de su hijo Idamante. La acertada iluminación creada por Antonio Castro, produce bellos efectos que aumentan el atractivo visual escénico.

Resaltar la labor de Mariana Fracasso como diseñadora de un variopinto e intemporal vestuario, que incluye trajes espaciales, vestimentas de míticos guerreros griegos, en contraposición con modernos uniformes de soldados y policías. Y, en el caso de Elettra, el suntuoso modelo que exhibe en su entrada escénica, en comparación con ese otro vestido con minifalda y botas que utiliza en el Acto II.

Pero, la parte esencial de Idomeneo es su brillantísima música, servida por un suntuoso entramado orquestal. Aquí tuvo una muy destacada actuación Fabio Biondi al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, que volvió a demostrar su gran calidad ya desde la misma ejecución de la obertura, con el espléndido sonido de la cuerda elaborando un tema que asemeja el violento oleaje marino, y que reaparecerá de manera recurrente en diferentes momentos de la ópera. Gran labor de Biondi en los recitativos: muchos de ellos con acompañamiento orquestal que los convierten en auténticos ariosos. El sonido orquestal luce de sobremanera en las brillantes marchas y en sus diversas intervenciones junto al coro, sobre todo, en el intermedio de los dos primeros actos, en el imponente final del Acto II, y el conclusivo de la ópera. Resaltar la labor concertadora de Fabio Biondi, ya que la orquesta no se limita a subrayar y complementar a las voces, sino ir por encima y por delante de ellas. Finalmente, señalar la gran actuación orquestal en la ejecución de la brillante música de ballet (Chaconne), que cierra la representación, así como de otro pequeño ballet: “Il ballo delle donne cretesi”, que en esta producción se interpreta al reanudarse la representación, después de intermedio que se produce, durante el Acto II, al concluir el aria de Idomeneo “Fuor del mar”.

Destacada actuación de Gregory Kunde como Idomeneo, que ya se pone de manifiesto en su entrada escénica, en el Acto I, con el recitativo “Eccoci salvi alfine” seguido del aria “Vendromi intorno” muy bien cantada, alternando momentos de intenso lirismo con otros llenos de bravos acentos. Magnífica resulta su actuación en la preciosa cavatina con coro, marcada por sonido de la cuerda en pizzicato “Acogli, oh re del mar” perteneciente al Acto III, o en ese cálido discurso final “Popoli, a voi l’ultima legge”. Kunde afronta de manera notable la famosa aria del Acto II “Fuor del mar”, sobre todo en los pasajes que requieren un canto lleno de bravura, o luciendo su magnífico registro agudo en la escala ascendente con la que finaliza el aria, donde emite un si natural seguido de un do4. Tiene ciertas dificultades en los pasajes profusamente adornados que salpican este aria y que requieren una gran agilidad vocal. La joven soprano brasileña Lina Mendes, resulta excesivamente ligera en su papel de la princesa troyana Ilia, aunque ofrece su agradable timbre, junto a una buena proyección y excelente dominio de las agilidades; y, ello se puso de manifiesto, en cada una de sus líricas intervenciones: en el mismo arranque de la ópera, al interpretar con expresividad y delicados acentos “Padre, germani, addio”. Mostrando una excelente línea de canto en su aria del Acto II, “Se il padre perdei”. Su mejor momento se produce al afrontar la preciosa y delicada aria “Zeffirelli lusinghieri” del Acto III. En el papel de Idamante, la veterana mezzo Monica Bacelli, mostró un alto grado de expresividad, aunque la voz resultaba pequeña y con poca proyección, y ello se hace ostensible en sus dúos con la Ilia de Lina Mendes. Solo correcta resultó su interpretación de la primera de sus arias del Acto I “Non ho colpa, e mi condani”, mejorando su actuación en la segunda “Il padre adorato”, cantada con fuertes acentos marcados por el ritmo vertiginoso de la orquesta. Bacelli consiguió sus mejores momentos en el recitativo-dúo con Idomeneo del Acto III “Padre, mio caro padre”.

Elettra es el personaje de mejor definición dramática de toda la obra, y encontró una excelente interprete en la soprano valenciana Carmen Romeu, de bella y rotunda voz, muy bien manejada. Realizó una gran actuación, llena de teatralidad en su gran escena del Acto I, que arranca con el recitativo “Estinto è Idomeneo”, cuyo acompañamiento orquestal le da un carácter de arioso, con un canto lleno de furia y crispación, cuyo tono va in crescendo en el aria llena de dificultad “Tutte nel cor vi sento”, resolviendo con pericia los saltos de octava y con excelente dominio de las agilidades. Ya en el Acto II, su voz mostró cálidos acentos en el recitativo-aria “Chi mai del mio provo piacer piu dolce……Idol mio, se ritroso”, con una bella música en forma de danza, donde la cantante mostró un fraseo lleno de intencionalidad, en una perfecta simbiosis con la música orquestal. La actuación de Carmen Romeu tuvo su momento culminante en el aria “D’Oreste, d’Aiace” del Acto III, donde volvió a ofrecer ese canto salvaje y enloquecido del Acto I, dominando una endiablada coloratura, con muy complejas inflexiones vocales, donde mostró un amplio fiato. Algunos agudos un tanto tirantes no empañaron la excelente actuación la soprano valenciana.

Esta ópera contiene dos páginas de bella factura: el terceto del Acto II “Pria di partir, oh Dio” donde intervienen Idomeneo, Idamante y Elettra, junto al cuarteto del Acto del Acto III “Andrò ramingo e solo”, cantado por Idomeneo, Idamante, Ilia y Elettra, bien resuelto en ambos casos por los cantantes, aunque con desequilibrio entre las voces grandes de Gregory Kunde y Carmen Romeu en comparación con las más pequeñas de Lina Mendes y Monica Bacelli. Emmanuelle Faraldo en el papel de Arbace, mostró en su aria del Acto II “Se il tuo duol”, una voz en exceso ligera y de feo timbre, aunque con facilidad en el registro agudo. Las actuaciones de Alejandro López y Michael Borth, interpretando respectivamente La Voz y el Gran Sacerdote de Nettuno, no pasaron de discretas.

Gran actuación del Coro de la Generalitad en sus numerosas intervenciones: en el Acto I “Godiam la pace” de marcado tono festivo y “Pieta! Numi pietà!” con hermosísimos efectos al dividirse el coro en dos partes que producen sonidos cercanos y lejanos. Ya en el Acto II, el bellísimo “Placido è il mare” y los imponentes “Qual nuovo terrore” y “Corriamo, fuggiamo”. En el Acto III, el impresionante “Oh voto tremendo” y el conclusivo de la ópera “Scenda Amor, scenda Imeneo”, con magnífica concatenación de coro y orquesta. La actuación del Ballet de la Generalitad en la “Chaconne” que cierra la representación, quedó algo deslucida, al tener sus componentes que bailar, con evidentes dificultades, sobre la lámina de agua existente en el escenario.

Estas representaciones de Idomeneo se han dedicado a la memoria del director Nikolaus Harnoncourt, recientemente fallecido, y gran estudioso de esta partitura.

Por Diego Manuel García Pérez

IDOMENEO, RE DI CRETA
Wolfgang Amadeus Mozart
Dramma per música en tres actos, K 366
Libreto de Giambattista Varesco, adaptado de un texto francés de Antoine Danchet
Estreno: Múnich, 29 enero 1781,
Residenztheater Edición: Alkor Edition Kassel GmbH
D. musical: Fabio Biondi
Dirección de escena y escenografía: Davide Livermore
Vestuario: Mariana Fracasso
Iluminación: Antonio Castro
Videocreación: D-WOK
Coreografía: Leonardo Santos
Nueva producción Palau de les Arts Reina Sofía
Ballet de la Generalitat
Cor de la Generalitat Valenciana
Francesc Perales, director
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Gregory Kunde, Monica Bacelli, Lina Mendes,
Carmen Romeu, Emmanuel Faraldo, Michael Borth
y Alejandro López

Idomeneo

El Palau de les Arts Reina Sofía estrena el próximo 21 de abril “Idomeneo”, de Mozart, “un viaje del hombre hacia el interior de su alma”, como ha señalado el Intendente y director de escena de esta producción, Davide Livermore, en conferencia de prensa.

Davide Livermore incardina este título en la apuesta por diversificar y ampliar el relato artístico de Les Arts, después de la excelente acogida de la ópera de Mozart con títulos como “Don Giovanni”, “Le nozze di Figaro”, “Così fan tutte” o “Die Zauberflöte” (“La flauta mágica”) en sus montajes tanto en la Sala Principal como en el Teatro Martín i Soler desde la primera Temporada del teatro.

La primera nueva producción de Les Arts en 2016 cuenta con escenografía del propio Davide Livermore, vestuario de Mariana Fracasso, iluminación de Antonio Castro, videocreación de D-WOK y coreografía de Leonardo Santos, que ejecuta el Ballet de la Generalitat.

Livermore se ha inspirado en un conjunto de simbolismos que responden a tres preguntas que plantea la obra: “quién es Dios, dónde está el hombre y quién es el monstruo”.

Según explica el ‘regista’ turinés, “Mozart compone una obra profundamente masónica, en una época en que la masonería aportó conceptos fundamentales en el desarrollo del hombre, como libertad, fraternidad e igualdad”.

“Cuando Mozart da voz a Neptuno –prosigue Livermore- está hablando de un dios arcaico que dice al hombre: Idomeneo, tú te salvarás pero para ello tendrás que sacrificar a tu hijo. Es una lectura iluminista porque el único que puede salvar al hombre es el propio hombre. El hombre puede ser a la vez un dios y un monstruo, somos capaces de acciones crueles y también tenemos la capacidad de cambiar”.

La dirección escénica propone una contextualización contemporánea, con elementos y referencias a joyas cinematográficas como “2001 Una odisea del espacio”, de Stanley Kubrick, u otros largometrajes que desarrollan descubrimientos y acciones ‘on the road’. Todo ello, con una importante carga de efectos visuales, como el mar, la lluvia, la tormenta y el huracán… “es una superproducción con supermilagros en el presupuesto, ha señalado Livermore”.

Primera ópera de Fabio Biondi en la Sala Principal

Fabio Biondi debuta en la Sala Principal con su tercer Mozart en Les Arts. El director titular de la OCV dirigió por primera vez a la formación con “Davidde Penitente” en el Auditori, y recientemente, en la misma sala, con su “Sinfonía Júpiter”.

Para Biondi, “Idomeneo” es “la más deslumbrante de las partituras de Mozart a nivel de orquesta” y una “magnífica propuesta para la calidad de la OCV”. El maestro ha apuntado también que la inclusión de los ballets en el montaje, a cargo del Ballet de la Generalitat, permite, además “la confluencia de las fuerzas de Les Arts”.

“Era la primera ópera en su corazón”, ha proseguido Fabio Biondi, que asimismo ha explicado que habrá en el foso “un pianoforte y un clave, dos instrumentos de continuo, que galvanizan la operación en el sentido musicológico”.

Davide Livermore ha recordado que la dirección musical de la representación del 28 de abril recae en José Ramón Martín. Asistente a la dirección musical y clave de “Idomeneo”, el músico valenciano se estrena en el foso de la Sala Principal.

Ha sido maestro repertorista para Lorin Maazel, Zubin Mehta, Nicola Luisotti o Plácido Domingo, labor que ha compatibilizado con incursiones en la asistencia a la dirección musical de maestros como Roberto Abbado, Fabio Biondi, Riccardo Chailly, Ottavio Dantone u en el centro de artes valenciano.

El centro de artes reúne a consolidadas estrellas, ascendentes intérpretes y jóvenes cantantes en “un reparto de máximo nivel y equilibrio”, en palabras de Davide Livermore.

Gregory Kunde protagoniza su segunda ópera en la X Temporada de Les Arts. El tenor estadounidense, “uno de los pilares del proyecto artístico del teatro”, como ha apuntado el Intendente, encarna el rol de Idomeneo.

Su papel permite al tenor usar la experiencia que ha tenido en esta vida, “pues aborda cuestiones muy frecuentes a alguien de mi edad, la relación con tu dios y tus hijos”.

La mezzosoprano Monica Bacelli, una de las grandes damas del repertorio mozartiano canta por primera vez en Les Arts. Premio Abbiati de la crítica italiana ha trabajado para los principales teatros italianos e internacionales con un repertorio que comprende desde la ópera barroca, Mozart, hasta la lírica francesa de los siglos XIX y XX.

El papel de Idamante, el hijo de Idomeneo, como ha matizado Bacelli, estaba escrito para los ‘castratti’, pero es muy frecuente que hoy en día recaiga en las mezzosopranos. Tras su paso por esta producción, la diva italiana, que ha cantado esta obra en numerosas ocasiones, “dice que ha trabajado en la profundidad del fraseo y de la expresión como nunca”.

Carmen Romeu, Premio Campoamor por su Musetta en “La Bohème” en 2012 en Valencia, regresa como Elettra. Artista con destacada trayectoria en los teatros españoles, es “una de las sopranos valencianas con mayor proyección internacional”, ha subrayado el Intendente de Les Arts.

Preguntada por su personaje, Romeu ha destacado que “en Elettra se pueden ver todas las miserias del ser humano, la música se torna tormentosa cada vez que aparece en escena. Es una mujer que vive en una fantasía, su único vínculo con la historia de “Idomeneo” es querer conseguir el poder a través del amor de Idamante. Es, sin duda, la antagonista de la ópera”.

La soprano Lina Mendes encarna a Ilia. Artista de la anterior promoción del Centre Plácido Domingo, la cantante brasileña interpreta su segundo papel en la Sala Principal tras su Musetta en “La Bohème” que inauguró la primera Pretemporada de Les Arts en 2015.

El reparto se completa con los actuales artistas del Centre Plácido Domingo Emmanuel Faraldo (Arbace), Michael Borth (Sumo Sacerdote) y Alejandro López (La voz).

El estreno de “Idomeneo” es el próximo 21 de abril. Las restantes funciones tendrán lugar los días 24 y 28 de este mismo mes, y el 1 y 4 de mayo.

Les Arts per a tots, entradas al 50%

Las localidades para “Idomeneo” oscilan entre los 15 y los 135 euros. En este sentido Les Arts recuerda que el próximo día 19 tendrá lugar una jornada de venta especial ‘Les Arts per a tots’, con descuentos del 50% para colectivos beneficiarios del programa ‘Un espacio para todos los públicos’: titulares del carnet Joven, ISIC, jubilados, personas en situación de desempleo, familias numerosas o ciudadanos con un grado de minusvalía superior al 33%.

El centro de artes recuerda también que mantiene el descuento “Last Minute” para este título, con una rebaja del 50% sobre el precio de todas las localidades en compras efectuadas 2 horas antes del inicio de la función el mismo día de representación, de lunes a viernes, y 1 hora antes los sábados, domingos y festivos.

Una mañana con ‘Idomeneo’

El domingo, 17 de abril, a las 12.00 h, Les Arts propone su primera actividad orientada al público familiar e intergeneracional: “Una mañana con Idomeneo”, un taller práctico que explica a jóvenes y no tan jóvenes el proceso de construcción de un montaje operístico desde el corazón del teatro, el escenario de la Sala Principal. La duración prevista es de 1 hora y 45 minutos.

El precio de las entradas es de 15 euros para el público general, 12 para abonados y 7 euros para jóvenes hasta 20 años. Como principal novedad Les Arts introduce la tarifa Mentor (10 euros) para quienes acompañen a un joven de su entorno en esta actividad.

Los asistentes a “Una mañana con Idomeneo” se beneficiarán de un descuento del 50% en la compra de localidades para esta ópera que se estrena el próximo 21 de abril.

Además los participantes en esta actividad, si realizan reserva previa, pueden disfrutar de un menú especial en el restaurante “Contrapunto” por 20 euros presentando su localidad de “Una mañana con Idomeneo”.

Sobre “Idomeneo”

Estrenada el 28 de enero de 1781 en el Residenztheater de Múnich, dos días después de que Mozart cumpliera 25 años, “Idomeneo” fue un encargo de Carlos Teodoro, duque de Baviera, para el carnaval de la capital bávara.

Giambattista Varesco, sacerdote de la corte de Salzburgo, se responsabilizó de la elaboración del texto –a partir de la tragedia lírica francesa “Idoménée”, de Antoine Danchet, con música de André Campra, al que dotó de un final feliz para cumplir con la tradición imperante en aquella época.

La trama narra el retorno de Idomeneo, rey de Creta, de la Guerra de Troya. En la travesía, sus barcos se enfrentan a una terrible tormenta. Idomeneo pide el favor del dios Neptuno para que salve su flota, a cambio sacrificará al primer ser que se encuentre al llegar Creta, que, para su desgracia, será su hijo Idamante.

Sergio Alapont

Sergio Alapont continúa encumbrándose como uno de los directores musicales más destacados de su generación, tanto en el terreno operístico como en el sinfónico. Si acaba de ser aclamado por su personal visión del Otello verdiano en Valladolid –dirigiendo a Fabio Armiliato y a Isabel Rey en los papeles principales–, ahora le esperan ocho funciones de la ópera de Mozart Idomeneo, re di Creta, en la Opéra National du Rhin con sede principal en Estrasburgo. Se trata de una nueva producción que firma Christophe Gayral que se estrenará el 16 de marzo en la Opéra de Estrasburgo, donde se ofrecerán cinco funciones (16, 18, 20, 22 y 24 de marzo), para más tarde trasladarse junto a toda la compañía a Mulhouse, los días 8 y 10 de abril, y para finalizar en Comar, el 17 de abril. Para ello el maestro se pondrá al frente de los Chœurs de l’Opéra National du Rhin, de la Orchestre Symphonique de Mulhouse y de un reparto encabezado por Maximilian Schmitt (Idomeneo), Juan Francisco Gatell (Idamante), Judith Van Wanroij (Ilia) y Agneta Eichenholz (Elettra). “Creo que Mozart abre a la música y a la ópera en particular un mundo nuevo de posibilidades y de expresiones, y al mismo tiempo es irrepetible, es único en la historia de la música. Su extraordinaria luminosidad asombra con su esplendor, dejando una huella imborrable de purísimo arte lleno de espíritu racional, de ilustración y de laica fé en los recursos del intelecto humano”. afirma Alapont.

Sus aclamadas actuaciones en el terreno sinfónico tendrán continuidad en el Palau de les Arts de Valencia, donde el 27 de abril dirigirá a la Orquestra de la Comunitat Valenciana y al Cor de la Generalitat en un programa con obras de Mozart y Beethoven para, al día siguiente, regresar al podio de Les Arts para ofrecer una función de Idomeneo en la producción de Davide Livermore y con Gregory Kunde en el papel protagonista. Sobre esta ópera del genio mozartiano, el joven director opina que “es la mejor opera seria del compositor y probablemente la mejor opera seria del Siglo XVIII. Mozart, a sus 25 años, era lo suficientemente joven como para componer una partitura tan ambiciosa y lo suficientemente maduro como para componer una partitura de una profundidad tan extraordinaria. Me interesa el hecho de que Mozart pudiese contar para su estreno en Munich con la Orquesta de Manheim, la mejor que existía en ese momento, y por tanto pudo dotar a esta partitura de una orquestación rica en colores, llena de nuevas ideas para el viento madera y de una exigencia técnica altísima, dando una gran relevancia musical al coro, que más tarde inspirará óperas como Don Carlo, Boris Godunov, Die Meistersinger von Nürnberg, etc. Idomeneo es una ópera ‘Coral’, ‘Sinfónica’, y para mi una de las más bellas que existen”.

Ganador del Concurso de directores Ciudad de Granada, director musical del Festival Orizzonti (Italia), titular de la Orquesta Manuel de Falla y director artístico de la Ópera Benicàssim (Castellón, su ciudad natal), Sergio Alapont posee un extenso repertorio lírico en el que destacan, además del Otello de Verdi y del Idomeneo de Mozart, óperas como Aida (Sassari), Don Pasquale (Las Palmas, Ferrara, Treviso), Attila (Catania), Don Bucefalo (Wexford Festival), Poliuto (Lisboa), Don Giovanni (Santa Cruz de Tenerife), La Cenerentola (Treviso) Ilcappello di paglia di Firenze (Wexford, Florencia), Tosca (Skopje), Il Barbiere di Siviglia (Ferrara, Treviso, Oslo), Roméo et Juliette (Sassari), Le nozze di Figaro (Catania) o Norma (Sassari).

Más adelante le esperan ocho funciones de Tosca en Bari (Italia) y su regreso al Maggio Musicale Fiorentino (Florencia, Italia) con un programa sinfónico que incluye obras de Rossini, Haydn y Beethoven.

Más información
www.sergioalapont.com