La Clemenza di Tito

El Palau de les Arts estrena el domingo 24 de junio, a las 18.00 h, ‘La clemenza di Tito’, de Mozart, en el Auditori. Les Arts, que ofrecerá una segunda función el 28 de este mismo mes, presenta esta obra, con dirección musical de Nimrod David Pfeffer, en versión semiescenificada.

El reparto de ‘La clemenza di Tito’ reúne a reconocidos intérpretes mozartianos y a jóvenes artistas de las últimas promociones del Centre Plácido Domingo. El tenor Carlo Allemano, la soprano Eva Mei y la ‘mezzosoprano’ Margarita Gritskova comparten escenario con jóvenes profesionales formados en València: la soprano Karen Gardeazabal, la ‘mezzosoprano’ Nozomi Kato y el bajo Andrea Pellegrini.

Allex Aguillera firma el concepto escénico de este montaje, de producción propia de Les Arts, con escenografía de Manolo Zuriaga, vestuario de José María Adame e iluminación de Antonio Castro.

‘La clemenza di Tito’ es el último ‘dramma per musica’ que dejó escrito el genio de Salzburgo y la penúltima ópera que estrenó antes de su muerte. Mientras finalizaba ‘La flauta mágica’, Mozart asumió el encargo de la partitura, que serviría como acto principal de los fastos de coronación de Leopoldo II de Austria como rey de Bohemia.

El 6 de septiembre de 1791 se estrenaba en el teatro Nacional de Praga esta ópera seria en dos actos y con libreto en italiano de Caterino Tommaso Mazzolá, basado en el drama de Pietro Metastasio.

La obra ofrece la imagen de Tito, emperador romano de reconocida rectitud, pero clemente con su pueblo, incluso ante un intento de asesinato contra su persona orquestado por Vitellia, hija del emperador derrocado, y llevado a cabo por Sesto, amigo del gobernante, aunque enamorado de la ambiciosa joven.

Artistas consolidados y jóvenes valores

El ascendente maestro y reconocido pianista Nimrod David Pfeffer (Tel Aviv, 1984) debuta con los cuerpos estables de Les Arts, el Cor de la Generalitat y la Orquestra de la Comunitat Valenciana. El joven director, en la actualidad director asistente del Metropolitan de Nueva York y director musical de la Ópera Lírica de Guatemala desde 2016, debutó el pasado febrero en la Israeli Opera.

La soprano italiana Eva Mei asume el rol de Vitellia. Intérprete refinada del bel canto italiano –Bellini, Rossini, Donizetti y Verdi–, nunca ha dejado de cantar Mozart y ha interpretado casi todos los papeles titulares más interesantes de este compositor.

En las dos últimas décadas ha actuado en los teatros de ópera más importantes de todo el mundo y ha sido dirigida por batutas como las de Nicolas Harnoncourt, Claudio Abbado, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Colin Davis, Daniel Barenboim, Lorin Maazel, Franz Welser-Möst, William Christie, Daniele Gatti, Fabio Luisi, Myung-whun Chung, Antonio Pappano y Jonathan Nott.

Carlo Allemano canta el papel de Tito. Los inicios del tenor, premiado en certámenes como el concurso Toti dal Monte en Treviso (1989) y el concurso Mozart en la Staatsoper de Viena (1990), le han permitido forjar una sólida carrera, con actuaciones en La Scala de Milán, la Staatsoper de Viena, la Bayerische Staatsoper y en festivales como los de Salzburgo o Glynndebourne.

Asimismo, ha trabajado con destacados directores, entre los que figuran Christophe Rousset, Emmanuelle Haïm, René Jacobs, Wolfgang Sawallisch, Claudio Abbado, Riccardo Muti, Zubin Mehta, Leopold Hager, Gianandrea Gavazzeni, Marco Guidarini y Alessandro De Marchi.

Cierra la terna protagonista la ‘mezzosoprano’ rusa Margarita Gritskova (Sesto). Galardonada en varios concursos internacionales, es desde 2012 solista de la Staatsoper de Viena, donde ha trabajado con artistas como Anna Netrebko o Piotr Beczala. Asimismo, ha cantado en el Festival de Salzburgo, en el Festival Rossini de Wildbad, las óperas de Lyon y Colonia, así como la Deutsche Oper de Berlín.

La Clemenza

Encargada para la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia, La Clemenza di Tito fue la última ópera de Mozart. Y para ello no se conformó con realizar una composición simplemente digna para tal acontecimiento, fue mucho más allá, elaboró una nueva estructura musicodramática y compuso algunas de sus arias más bellas.
Esta obra nos cuenta la vida de Tito Vespasiano, Emperador justo y clemente, hasta el punto de perdonar a su íntimo amigo Sesto, y a su prometida , Vitelia, que intentaran asesinarle. Siendo lo más parecido a una tragedia griega.

Thomas Hengelbrock, un conocido experto de este repertorio y que ya dirigió la pasada temporada Ifigenia en Táuride, es también en esta ocasión el encargado de la dirección musical. Para él, esta obra “es la ópera más misteriosa de Mozart y una obra romántica con apariencia barroca”. Esto es quizá, lo que hace que esta ópera sea tan compleja.
Pero su dirección no ha sido suficiente para levantar una obra que, gracias a su escenografía consiguió que la temperatura de la sala resultase más heladora que la del exterior.

A cargo del matrimonio Ursel y Karl-Ernst Herrmann, (Ursel, leyenda en el mundo del teatro), se presenta la misma escenografía con la que fue estrenada en 1982. En aquel momento resultó un éxito, pero hoy su apariencia hospitalaria, desangelada, árida y poco original, hacen de ella una antigua reliquia.
Una frialdad escénica de la que no han podido huir ni la orquesta, ni el coro, ni el público ni, por supuesto, los cantantes. Se desarrolla en un amplio espacio único, casi abstracto que pretende buscar un efecto de neutralidad que permita resaltar, de manera desgarradora, la profundidad de los sentimientos de la música y los personajes. Pero, nada más lejos de esta intención.

Con lo que prometía la noche. Mozart otra vez en el Real… gran expectación, la Reina, Doña Ana, Don Jesús, Don Alfonso, Don Carlos, Doña Isabel, ¡cuánto glamour!. Comienza la obertura, ¡magnífica! Pero… aparecieron ellos, los cantantes… Una vez recuperada gracias a las sales, pude ponerme a pensar en otras cosas, poner la lavadora, llevar a Wendolin al veterinario… Pero era imposible concentrarse, tras Vitelia, Apareció Tito. Prefiero culpar de ello a esa frialdad de la que hablábamos antes. La falta de conexión entre los personajes, y entre estos y el público era muy sonora. Una total falta de ritmo. No existía la tensión que a una obra como esta se le supone. Nada parecía fluir en escena.

Yann Beuron creó un Tito melifluo e inconsistente. Incapaz durante toda la noche de embridar una voz desbocada que construía un personaje errático en el escenario. Era como un niño abandonado en la sala de espera de un geriátrico de la antigua Unión Soviética, que tan fielmente representaba el escenario.
Amanda Majeski como Vitelia, no consiguió precisar el carácter del personaje. Comenzó siendo un histrión adornada por un bibrato algo molesto. Se fue corrigiendo a medida que avanzaba la obra y logró sujetar su voz.

El alivio llegó de la mano de los supuestos papeles secundarios. Un Sesto Magníficamente interpretado por Kate Aldrich. Una voz firme, equilibrada y pulida salvó a Sesto de la quema.
Otras dos jóvenes, María Savastano, como Servilia y Serena Malfi, Como Annio, demostraron tener cualidades sobradas y ayudaron a salvar el estreno. La Malfi posee un instrumento vigoroso, una voz compacta y penetrante que llenó de calidez su personaje.
Savastano construyó una Servilia radiante, con brillo y muy consistente.
Destacar, eso sí, el vestuario. De un romanticismo barroco que hizo resaltar a los personajes en el anodino escenario.

En resumen, un intento fallido el rescate de esta Clemenza. Quedó demostrado en la falta de entusiasmo de los aplausos finales. Esperemos que la próxima temporada, más mozartiana que nunca, devuelva la brillantez de un compositor que merece mucho más empeño.

LA CLEMENZA DI TITO
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Ópera seria en dos actos en lengua italiana
Libreto de Pietro Metastasio adaptado por Caterino Mazzolà
D. musical: Thomas Hengelbrock / Peter Tilling (29)
D. escena: Ursel y Karl Ernst Herrmann
Escenógrafo, figurinista e iluminador: Karl-Ernst Herrmann
D. del coro: Andrés Máspero
Yann Beuron/Amanda Majeski/Kate Aldrich/
Servilia María Savastano/Serena Malfi/Guido Loconsolo
Continuo y Fortepiano: Diego Procoli
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Nueva producción en el Teatro Real procedente del Festival de Salzburgo