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Leo Nucci Archives - Brío Clásica
ABAO Bilbao Ópera

Lunes 4 de mayo

CONCIERTO LEO NUCCI – DANIELA BARCELLONA

Representado en ABAO el 13 de mayo de 2017

Leo Nucci (barítono), Daniela Barcellona (soprano), James Vaughan (piano)

El barítono Leo Nucci, artista largamente reconocido en los escenarios de ópera más prestigiosos, y la mezzosoprano Daniela Barcellona, intérprete imprescindible del panorama lírico actual, protagonizaron el recital acompañados al piano por el maestro James Vaughan. El exigente programa titulado “Un viaje a través de la ópera del siglo XIX” incluyó arias de Rossini, Verdi, Donizetti, Cilea, Giordano y Thomas.

Miércoles 6 de mayo

MOMENTOS FUNDACIÓN BBVA. Parte 1.

Fragmentos de óperas de diferentes temporadas de ABAO patrocinadas por la Fundación BBVA. En esta parte se incluyen los siguientes fragmentos:

Tosca, Acto I, “Tre scbirri, una carroza”

Tosca, Acto II, Orsù, Tosca, parlate

Otello, Acto II, Gran escena de Yago…”Credo”

Otello, Acto IV, “Ave María”

Don Carlos, Acto I, “Que faites-vous donc?…”

Don Carlos, Acto II, “Die, tu semas dans nos âmes…”

Messa da Requiem, “Libera me”

Andrea Chenier, Acto II, “La mia scrittrice”

Andrea Chénier, Acto IV, “Vicino a te”

El concierto de ABAO-OLBE, Il Barbiere di Siviglia, “Dunque io son… tu non m’inganni”:

Viernes 8 de mayo

MOMENTOS FUNDACIÓN BBVA. Parte 2.

Fragmentos de óperas de diferentes temporadas de ABAO patrocinadas por la Fundación BBVA. En esta parte se incluyen los siguientes fragmentos:

Norma, Acto I, “Norma viene…Sediziose voci, voci di guerra…Casta Diva…”Ah! bello a me ritorna”

Norma, Acto II, “Mira o Norma… Si, fino all’ore estreme”

Salome, Acto I, “Escena final”

Concierto “Delirio”, Hamlet, “Et maintenant ecoutez ma chanson…pale et blonde”

ABAO TXIKI

Martes 5 de mayo

NI FU NI FA SOSTENIDO (Mozart, Wagner, Rossini, Gounod, Bizet, Offenbach, Auber y Donizetti)

Representada en marzo de 2010

Ana Otxoa, Nerea Castellot, Alberto Núñez, Juan José Navarro, Itziar Recalde, Itxaro Mentxaka, Juanjo Otero, Aritza Rodríguez

Director musical: Daniel Oyarzabal, Dirección de escena: Enrique Viana Daniel Oyarzabal (piano), Producción: ABAO Bilbao Opera, Teatro Arriaga

CONFERENCIAS

  • Jueves 7 de mayo. Opera Bihotzetik. Conferencia del cantante y director de escena Ruggero Raimondi

EN CARTEL:

ÓPERAS PARA EL RECUERDO

Hasta el martes 5 de mayo

LES PÊCHEURS DE PERLES (G. Bizet)

Representada en mayo de 2019

Javier Camarena (Nadir), María José Moreno (Leïla), Lucas Meachem (Zurga), Felipe Bou (Nourabad)

Director musical: Francesco Ivan Ciampa, Director de escena: Pier Luigi Pizzi, Director Escena de la reposición: Massimo Gasparon, Director del coro: Boris Dujin, Coro de Ópera de Bilbao, Bilbao Orkestra Sinfonikoa

Uno de los títulos más destacados del repertorio francés, representado en ABAO hace apenas un año, con Javier Camarena que junto a Lucas Meachem y Maria José Moreno obtuvieron uno de los éxitos de mayor contundencia de nuestra historia reciente. A ello se sumó la producción de Pier Luigi Pizzi que conjugaba los ambientes marinos con los sentimientos humanos.

Hasta el jueves 7 de mayo

LUCIA DI LAMMERMOOR (G. Donizetti)

Representada en octubre de 2019

Jessica Pratt (Lucia di Lammermoor), Ismael Jordi (Lord Edgardo), Juan Jesús Rodríguez (Lord Enrico), Marko Mimica (Rainmondo Bidavent), Juan José de León (Lord Arturo), Maite Maruri (Alisa), Gerardo López (Normanno), Director musical: Riccardo Frizza, Director de escena: Lorenzo Mariani, Director del coro: Boris Dujin, Coro de Ópera de Bilbao, Euskadiko Orkestra Sinfonikoa

Jessica Pratt ha dejado muestras de lo que es bel canto, pero sin duda su Lucia es un cum laude en su trayectoria artística, que la ha encumbrado como una de las mejores cantantes de su tesitura. Junto a ella el elegante Ismael Jordi y la impetuosidad de Juan Jesús Rodríguez. Un trio de ases.

Hasta el domingo 10 de mayo

CONCIERTO JESSICA PRATT

Representado en ABAO el 20 de marzo de 2019

Jessica Pratt (soprano)

Director Musical – Giacomo Sagripanti

Euskadiko Orkestra Sinfonikoa

Jessica Pratt, una de las representantes actuales más importantes del bel canto romántico, protagonizó este recital acompañada por la Euskadiko Orkestra Sinfonikoa dirigida para la ocasión por Giacomo Sagripanti, elegido mejor director joven en los International Opera Awards 2016. El exigente programa titulado “DELIRIO” hace un recorrido por reconocidas piezas de locura de grandes títulos de la lírica de Bellini, Donizetti, Rossini, Thomas y Cherubini. Un tour de forcé que implica una energía como la que desbordó esta gran soprano.

ABAO TXIKI

Hasta el lunes 4 de mayo

CUENTO DE NAVIDAD (Iñigo Casalí)

Representada en enero de 2018

Alfonso García-Noain, Carlos Crooke, Marta Infante, Enrique Sánchez Ramos, Itxaso Moriones Noemí Irisarri, Idoia Martínez, Leyre Medina

Director musical: Jesús María Echeverría, Dirección de escena: Pablo Ramos, Coros adulto e infantil de OCN y Escuela de ópera OCN., Orquesta Ciudad de Pamplona, Coproducción: ABAO Bilbao Opera, Ópera de Cámara de Navarra

Hasta el lunes 11 de mayo

EL SASTRECILLO VALIENTE (Tibor Harsányi)

Representada en mayo de 2014

Noche Diéguez, Yanisbel Victoria Martínez, Araceli García, Carlos Montes, Álvaro Ortega, Director de escena: Enrique Lanz, Escenografía y títeres: Enrique Lanz, Iluminación: Lía Alves, Proyecciones: Enrique Lanz y Merli Borrel, Coproducción: ABAO Bilbao Opera, Etcétera, Teatro Real y Festival Internacional de Música y Danza de Granada

CONFERENCIAS

  • Hasta el martes 5 de mayo. Podcast el ABC de la ópera. Conferencia sobre Les pêcheurs de perles de Bizet a cargo de Mariela Rubio y Rafa Bernardo.
  • Hasta el jueves 7 de mayo Podcast el ABC de la ópera. Conferencia sobre Lucia di Lammermoor de Donizetti a cargo de Eva Sandoval
  • Hasta el domigo 10 de mayo Podcast el ABC de la ópera. Conferencia de Pilar Jurado sobre Delirio el concierto de Jessica Pratt

El legendario barítono Leo Nucci debuta en el Palau de les Arts con ‘Rigoletto’, de Giuseppe Verdi, con dirección musical de Roberto Abbado, este sábado, 11 de mayo, en la Sala Principal.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega, ha presentado hoy este título en conferencia de prensa, acompañado por el propio Leo Nucci junto con Roberto Abbado y Emilio Sagi, responsable de la puesta en escena.

‘Rigoletto’, según ha señalado Iglesias Noriega, es una de las obras más apreciadas del compositor de Busseto, tan solo superada en número de representaciones por ‘La Traviata’, y Leo Nucci, su intérprete de referencia desde su debut en el papel en 1973.

El barítono boloñés atesora más de 500 representaciones en su carrera en los principales teatros del mundo, una cifra que, como apunta el artista nacido en Castiglione dei Pepoli, “suma junto con ensayos y pruebas más de 2.000 ocasiones en la piel del atormentado bufón. Y, a pesar de ello, cada noche, su representación es diferente, porque la transformación del personaje es la propia evolución del hombre”.

A sus 77 años, Nucci ha cimentado una de las carreras más longevas del panorama lírico mundial. Estrechamente vinculado a la Scala de Milán, el barítono es un caso único de presencia durante más de tres décadas en el templo milanés, donde, a fecha de hoy, ha intervenido en más de 200 funciones en más de veinte títulos, con compromisos también en la presente temporada.

En València, el cantante se reencuentra con Roberto Abbado, director musical de ‘Rigoletto’, con quien el intérprete ha trabajado en numerosas ocasiones.

Según explica Abbado, su relación se remonta a más de 40 años, cuando el director estudiaba en el conservatorio de Milán, pero su primera colaboración fue en Barcelona en 1982 con otra partitura de Verdi, ‘Don Carlo’.

“Se trata de nuestro segundo ‘Rigoletto’ juntos, y el tercero en mi carrera después de dirigirlo en el Teatro Real de Madrid y en el Metropolitan de Nueva York”, apunta el maestro milanés.

“‘Rigoletto’ es una ópera popular”, explica Abbado, no solo porque integra con ‘Il trovatore’ y ‘La Traviata’ la conocida como trilogía popular de Verdi, sino por la excelente respuesta que “ha recibido del público de València ante esta historia”.

“En primer lugar, la ópera cuenta con un libreto y una música perfectos. Estamos ante uno de los mejores exponentes de la colaboración de Giuseppe Verdi con el libretista Francesco Maria Piave. Cada palabra y cada nota son necesarias, la forma en que se representan las relaciones personales, el uso de la ‘mezzavoce’ y los duetos para plasmarlas, junto con la belleza de la música complementan una trama que podría suceder hoy en día”.

Emilio Sagi firma la puesta en escena de ‘Rigoletto’, que es una coproducción de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) y el Teatro São Carlos de Lisboa, con escenografía de Ricardo Sánchez-Cuerda, vestuario de Miguel Crespí, iluminación de Eduardo Bravo y coreografía de Nuria Castejón.

El ‘regista’ ovetense es, siempre según Jesús Iglesias, un valor seguro en el panorama operístico, además de una de las figuras imprescindibles en la historia de Les Arts, donde ha dirigido títulos como ‘La bruja’, ‘El rey que rabió’, ‘El dúo de ‘La Africana’’, ‘Katiuska’, ‘Luisa Fernanda’, ‘Lucrezia Borgia’, ‘Tancredi’ o ‘Il mondo della luna’.

Su propuesta escénica, explica Sagi, transcurre en una atmósfera sombría, para destacar la teatralidad de la obra y la soledad en la que viven los personajes, “incomunicados y obsesionados”, describe.

La escenografía incluye una rampa que se transforma en virtud de los diferentes cuadros y un suelo que se va desmenuzando para simbolizar la corrupción, de manera que en el último acto ya solo queda un trozo de tierra bajo los pies de los cantantes.

Primeras voces

Además de Leo Nucci, la producción de ‘Rigoletto’ reúne un reparto de destacadas voces en el repertorio verdiano que han recibido anteriormente el aplauso del público valenciano en Les Arts.

Vladímir Stoyanov cantará el papel de Rigoletto en las tres últimas funciones. El barítono búlgaro regresa al teatro de ópera valenciano donde cantó en 2010 en ‘Lucia di Lammermoor’. Con actuaciones en las grandes capitales del circuito operístico (París, Viena, Londres, Milán y Nueva York), ha colaborado con las batutas de mayor prestigio en la actualidad: Myung-Whun Chung, Riccardo Muti, Zubin Mehta, Seiji Ozawa y Antonio Pappano.

Celso Albelo interpreta al Duca di Mantova, el papel que en más ocasiones ha cantado en su carrera. El tenor canario, una de las voces nacionales de mayor proyección, goza de especial ascendencia en la obra de Verdi, Bellini y Donizetti. Además, ha trabajado con directores como Antonio Pappano, Zubin Mehta, Daniel Harding, Alberto Zedda y Nello Santi, entre otros. En Les Arts debutó junto a Plácido Domingo en ‘Luisa Fernanda’ y clausuró la pasada temporada con ‘La damnation de Faust’ con Roberto Abbado.

La soprano Maria Grazia Schiavo (Gilda) regresa a Les Arts 13 años después convertida en una de las emergentes voces en los repertorios belcantista y romántico. Desde su debut en València con ‘Don Giovanni’ con Lorin Maazel, la diva napolitana es una presencia habitual en los principales teatros europeos.

Cierran el quinteto protagonista el bajo italiano Marco Spotti (Sparafucile) y la ‘mezzosoprano’ georgiana Nino Surguladze. El elenco se completa, además, con las voces de Gabriele Sagona (Monterone) y de los cantantes del Centre Plácido Domingo: Marta Di Stefano, Alberto Bonifazio, Mark Serdiuk, Arturo Espinosa, Olga Syniakova, Pau Armengol y Juliette Chauvet.

‘Rigoletto’, además de su estreno este sábado 11 de mayo, se representará en Les Arts los días 14, 17, 19 y 22.

Leo Nucci

El próximo lunes 18 de diciembre, el Teatro de la Zarzuela, en coproducción con el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), presenta al mítico barítono Leo Nucci en un concierto extraordinario dentro del XXIV Ciclo de Lied. Nucci regresa al teatro de la calle Jovellanos después de aquel histórico concierto, hace cuatro temporadas, que permanecerá en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de vivirlo: 45 minutos de propinas con el público completamente entregado. En esta ocasión, llega acompañado por James Vaughan al piano para ofrecer un programa compuesto por obras de Verdi, Rossini, Puccini, Tosti, Field y Buzzi-Peccia. Las entradas, con un precio general de 8 a 35 euros, ya están a la venta en las taquillas del Teatro de La Zarzuela, teatros del INAEM, www.entradasinaem.es y 902 22 49 49.

Pasada con creces la sesentena, el indestructible barítono todavía está en condiciones de emitir con prestancia, de frasear con sentido, de expresar con pasión. Muy lírico en sus orígenes, aunque siempre dotado de un timbre brillante, comunicativo y de un reconocible metal, además de una considerable extensión, el artista, nacido en una localidad vecina a Bolonia el 16 de abril de 1942, ha ido oscureciendo su color y ampliando su emisión –que realiza mediante curiosas muecas en busca de la más conveniente direccionalidad del aliento– hasta poder acometer los personajes más exigentes. Nucci aún puede dar lecciones a muchos barítonos más jóvenes de cómo ha de estudiarse y componerse un figura operística. Sea la que sea, se mete en su piel de manera casi violenta; se transmuta y deja de ser él para convertirse en otra criatura sin olvidar una línea de canto muy cuidada. Es sorprendente el mordiente que tiene todavía el artista boloñés en la zona aguda: el fa, el sol e incluso el la salen de su garganta a propulsión. Su canto, sincero y entregado, se nos ofrece a través de una actuación actoral de primera.

Nucci: un barítono legendario

Leo Nucci (Castiglione dei Pepoli, Bolonia, 1942) se presentó por primera vez ante el público en 1967 en el Teatro Sperimentale (Adriano Belli) de Spoleto como Figaro en Il barbiere di Siviglia de Rossini. Estudió con Mario Bigazzi, completando sus estudios en Bolonia con Giuseppe Marchesi. A partir de 1977 canta el famoso título rossiniano en el Teatro alla Scala de Milán. Para este mismo teatro ha grabado Don Carlo, dos ediciones de Aida, Il barbiere di Siviglia, Simon Boccanegra, Il trovatore, Otello, Tosca, Gianni Schicchi, con directores como Claudio Abbado, Riccardo Chailly, Riccardo Muti, Lorin Maazel y Sir Georg Solti, entre otros. Su estrecha relación con esta meca de la ópera quedó registrada en 2007 con un concierto histórico con motivo de los treinta años de carrera en el Teatro alla Scala: Leo Nucci: Trenta alla Scala. Sus habituales actuaciones en el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena (donde ha cantado cerca de trescientas representaciones y ha realizado múltiples grabaciones, recibiendo la distinción como “Kammersänger” y “Ehrenmitglied”), y en el Metropolitan de Nueva York comenzaron a finales de los años 70. En 1977 cantó por primera vez en la Arena de Verona, donde lleva participando regularmente más de treinta años. Hay que destacar sus interpretaciones de Rigoletto siendo, probablemente, el único barítono que ha cantado este papel verdiano en todos los teatros más importantes del mundo, con más de quinientas actuaciones oficiales (la número 500, la interpretó hace ya varios años en la Staatsoper de Viena dirigido por Jesús López Cobos). Nucci ha grabado bajo la dirección de Herbert von Karajan, Sir Georg Solti, Riccardo Muti, Claudio Abbado, Carlos Kleiber, Lorin Maazel, Riccardo Chailly, James Levine, Zubin Mehta, Carlo Maria Giulini, Giuseppe Patanè, Nello Santi, Bruno Bartoletti o Daniel Oren, entre otros, compartiendo escenario con los cantantes más improtantes del mundo de la ópera. Recientemente se ha publicado un libro dedicado a él: Leo Nucci, un baritono per caso, de Achille Mascheroni (Parma, Azzali Editore). En las últimas temporadas ha obtenido un gran éxito en el Teatro alla Scala y el Covent Garden de Londres con Nabucco de Verdi, Rigoletto en gira por Japón con la producción del Teatro alla Scala, en Simon Boccanegra e Il trovatore en el Teatro alla Scala y en La traviata en la Ópera de Múnich y el Teatro del Liceo de Barcelona.

José Miguel Pérez-Sierra

José Miguel Pérez-Sierra, el principal representante español del bel canto romántico, vuelve a España después de haber triunfado en Italia con la rara ópera de Bellini Adelson e Salvini. A esa cita le siguieron su debut en el podio de la Orquesta Nacional de España (ONE) y un inolvidable homenaje a la figura de Alfredo Kraus en Las Palmas de Gran Canaria dirigiendo a toda una leyenda del bel canto: la soprano italiana Mariella Devia, un concierto que marcó un hito en la isla. Y de un mito a otro: en diciembre, en A Coruña, Pérez-Sierra se pone al frente de la Sinfónica de Galicia y del Coro Gaos para dirigir a otra leyenda de la lírica, el barítono italiano Leo Nucci, en su reencuentro con el público coruñés.

Como experto en voces que es, el maestro madrileño arrancará el 22 de enero una gira junto a la soprano vasca Ainhoa Arteta que los llevará por varias ciudades de la zona de Levante: comenzarán en Teulada, Valencia, para seguir el 24 de enero por el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, el día 26 estarán en el Auditorio ADDA de Alicante y el 27 en el Palau de Les Arts de Valencia. Se trata de los conciertos conmemorativos del vigésimo aniversario de la Universidad Católica de Murcia cuya orquesta sinfónica será coprotagonista de las cuatro veladas junto a la Coral Discantus en un programa que integrará selecciones de ópera y zarzuela.

Más información.

Nucci

Luisa Miller, de Giuseppe Verdi (1813-1901), volverá al Teatro Real en dos únicas funciones en versión de concierto los días 23 y 26 de abril a las 20 horas, bajo la experta batuta de James Conlon, y con un trío protagonista que une al veterano barítono Leo Nucci con dos jóvenes cantantes que debutarán en Madrid: la soprano Lana Kos, en el papel titular, y el tenor Vincenzo Costanzo, como Rodolfo. Estarán secundados por los bajos Dmitry Belosselskiy y John Relyea, de poderosas voces, y las mezzosopranos españolas María José Montiel y Marina Rodríguez-Cusí. Junto a ellos actuarán el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, que estos días alternan las funciones de Verdi con las de Parsifal, de Wagner.

Pese al éxito que obtuvo el estreno de Luisa Miller en el Teatro San Carlo de Nápoles en 1849 y a las numerosas representaciones que tuvieron lugar en el período inmediatamente posterior, esta ópera de Verdi, la 14ª de su catálogo, fue abandonando paulatinamente los escenarios, siendo postergada por otros títulos más populares del compositor. Este injusto olvido se debe, quizás, a las características del libreto y de su infravalorada partitura, y también al lugar que ocupa dentro de la producción operística verdiana: es una obra de transición entre el primer y el segundo período estilístico del compositor y, sobre todo, la suceden, en los cuatro años siguientes, la célebre trilogía verdiana: Rigoletto (1851), Il trovatore (1853) y La traviata (1853).

Con Luisa Miller Giuseppe Verdi se sitúa en una encrucijada entre la utilización de los convencionalismos estructurales, estilísticos y argumentales que imperaban en la pujante creación operística italiana a mediados del siglo XIX, y la búsqueda y exploración de nuevos caminos que florecerían en obras posteriores, y que asoman sobre todo en el magnífico tercer acto de la partitura.

Luisa Miller es la tercera ópera de Verdi basada en obras de Friedrich von Schiller (1759-1805), después de Giovanna d’Arco e I Masnadieri. Más tarde, el compositor retornaría a su admirado escritor con Don Carlo. El libreto, de Salvadore Cammarano (1801-1852) —quizás el más prestigioso y cotizado libretista de entonces, que trabajó con Verdi en cuatro óperas—, privilegia el drama amoroso y social de los personajes en detrimento del ardor revolucionario y político que engarza la obra literaria original, Kabale und Liebe (Intriga y amor), apostillada por el autor como “tragedia burguesa”. Con esta acotación, Schiller traslada el arquetipo y savia de la tragedia clásica —cuyo sufrimiento e injusticias inspiran compasión o espanto— a un contexto contemporáneo más cercano, donde perviven las luchas de poder y de clases, y la contraposición de los sentimientos más sublimes y los más desdeñables.

Escrita en el período de efervescencia de los movimientos revolucionarios que agitaron Europa en 1848, el libreto sortea con agilidad los imperativos de la fuerte censura de entonces, pero mantiene la esencia del drama: cómo la prepotencia de los poderosos y la arbitrariedad de su conducta determina el destino de los más débiles, cuyo único y último refugio de libertad individual es la muerte voluntaria.

Si en las óperas de Verdi la figura del padre, con su pugna interior entre afecto y deber, entre honor y amor, ocupa un papel importante —reforzado, en muchos casos, por la ausencia de la madre— en Luisa Miller hay dos padres que encarnan el conflicto de poder de la trama y también la dicotomía entre los valores conservadores de la nobleza y el ansia de libre pensamiento que reivindicaba la creciente burguesía: Miller, el padre de la protagonista, viejo soldado retirado, aboga por la libre elección del cónyugue para su hija, basada en el amor, mientras que el conde de Walter y su insidioso secuaz Wurm, anteponen el poder y el linaje a cualquier otro valor, sentimiento o incluso a la vida.

Desde el punto de vista compositivo y dramatúrgico Luisa Miller materializa también, aunque de manera latente, la lucha entre la subordinación de la música a la estructura de la ópera seria italiana en boga a mediados del siglo XIX y la necesidad de transcender, desde dentro, las limitaciones formales de la sucesión de arias, cabalettas o dúos, privilegiando la expresión de sentimientos más personalizados, íntimos y hondos, y la construcción de personajes más complejos.

Para eso la orquesta crece en autonomía, riqueza armónica y en capacidad descriptiva y evocadora, como refleja ya la obertura de Luisa Miller, que anticipa los hallazgos del tercer acto, donde se adivina el Verdi genial de sus óperas futuras.

Con Luisa Miller regresará al Teatro Real el gran Leo Nucci, que el pasado diciembre obtuvo un triunfo inolvidable en el Teatro Real, con bises en todas las funciones de Rigoletto que interpretó. A sus 74 años, el barítono italiano volverá a encarnar en el escenario del Real a uno de los angustiados padres verdianos: después de su inolvidable Giorgio Germont, padre de Alfredo en La traviata (2015), y de sus entregadas interpretaciones del desolado padre de Gilda en Rigoletto (2009 y 2015), Nucci será ahora el bondadoso padre de Luisa Miller, que tendrá que vivir una vez más la muerte de su hija, víctima ingenua de luchas políticas, clasistas y personales ajenas a su sentimientos.

Después de la versión escenificada de Luisa Miller en 2005 (Jesús López-Cobos/Francesca Zambello), esta ópera vuelve ahora sin el apoyo de la escena, lo que permitirá al espectador concentrarse en la riqueza musical y dramatúrgica de la partitura, como explica James Conlon en la Revista del Real: “Me encantan las versiones en concierto, y de hecho creo que a menudo transmiten los valores dramáticos esenciales incluso mejor que las producciones escenificadas. No olvidemos que el primer dramaturgo es el compositor. El genio musical y dramático de Verdi es impresionante. Las versiones en concierto permiten al público sentir el impacto del drama musical de una manera muy especial.

Nabucco

Las siete representaciones de Nabucco, que han tenido lugar en el Palau de les Arts de Valencia, con una masiva asistencia de público, han sido el auténtico triunfo de una temporada llena de avatares y dificultades de todo tipo.

Nabucco es la tercera ópera compuesta por Verdi, con libreto de Temistocle Solera, y su estreno tuvo lugar en el Teatro alla Scala de Milán, el 9 de marzo de 1842, constituyendo un gran éxito, hasta el punto de ser representada en aquella temporada y la siguiente, en 57 ocasiones, algo que nunca había ocurrido anteriormente. En Nabucco pueden verse influencias de Donizetti y Bellini, pero sus vigorosas melodías, junto a un apasionado lenguaje vocal, son ya típicamente verdianos. En esta ópera, y por primera vez, Verdi le da gran relevancia a la voz de barítono, asignándole el papel protagonista de Nabucco. Y, el de Abigaille -de una dificultad extrema- a una soprano drammatica d’agilità, siendo cantado en su estreno por Giuseppina Strepponi, destinada a convertirse en compañera sentimental de Verdi y su futura esposa.
Después de unos años en que esta ópera fue masivamente representada en todo el mundo, cayó en cierto olvido, siendo recuperada por el maestro Vittorio Gui, en los años treinta del pasado siglo, dirigiéndola también, en las famosas representaciones -con una grabación en directo- que tuvieron lugar en diciembre de 1949, en el Teatro San Carlo de Nápoles, con la insuperable creación de Abigaille realizada por María Callas.

La producción de Nabucco que ha podido verse en el Palau de les Arts, proviene de la Bayerische Staatsoper de Munich, y se estrenó en 2008, siendo su creador Yannis Kokkos, responsable de la escenografía, dirección escénica y diseño de vestuario. Se trata de una oscura y sencilla escenografía, con un fondo donde predominan las formas geométricas: en el Acto I, seis ventanas con grandes marcos dorados y una escalinata representan el templo de Salomon en Jerusalem; y, en el Acto II, una gran puerta el palacio de Babilonia.
Ya, en el Acto III, la puerta se sitúa encima de las ventanas, significando la opresión de los babilonios sobre los judíos. Solo se produce un cambio escénico, cuando se interpreta el famoso “Va pensiero”, donde los integrantes del coro, que representan al pueblo de Israel, están situados detrás de una gran alambrada, en una posible alusión a los campos de exterminio nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. Una tenue y cambiante iluminación no logra paliar el lúgubre y sombrío espacio escénico, excepto en los dos momentos en que un panel de luces que simbolizan la aparición del “Dios de Israel”, desciende desde lo alto y va aumentando su potencia hasta producir un auténtico fogonazo que deslumbra al público. El decorado cambia, con rápidos movimientos de los elementos escénicos, que se desplazan horizontal y verticalmente, como en el caso de la llegada del rey Nabucodonosor en el Acto I, envuelto en una nube de humo y sobre una elevada plataforma que va descendiendo lentamente. Poco atractivo y nada original resulta el diseño de vestuario, donde los judíos aparecen vestidos de negro, y de azul oscuro los guardias babilonios, quienes usan ametralladoras en vez de lanzas, para dar a la obra un sentido de intemporalidad.

Dirección contrastada y enérgica de Nicola Luisotti, al frente de la Orquesta de Comunidad Valenciana, que vuelve a demostrar ser un conjunto de altísima calidad, y ello se hace patente desde la magnífica ejecución de la obertura: una página larga, sumamente atractiva, y llena de contrastes, donde ya se exponen diferentes motivos musicales que irán reapareciendo a lo largo de la ópera, entre ellos, el que acompaña -con algunas pequeñas modificaciones, al famoso coro “Va pensiero”. La orquesta tiene una destacada actuación, en el transcurso de toda la representación, brillando en los momentos de mas intenso lirismo: introducción y acompañamiento de las arias de Abigaille, respectivamente del Acto II y la conclusiva de la ópera, o en el aria de Fenena del Acto IV. Y, en contraste, muestra una incontenible fuerza, en el vibrante final del Acto I, cuando Nabucco irrumpe en escena, cuyo tema musical -recurrente- ya expuesto en la obertura, es retomado en la introducción orquestal del Acto III, y en la coda final de la cabaletta interpretada por Nabucco, en su gran escena del Acto IV. Señalar también, la magnífica intervención orquestal en el dúo de Nabucco y Abigaille del Acto III y, en atractiva, y llena de contrastes obertura del Acto IV. A la dirección de Nicola Luisotti, se le puede reprochar cierta tendencia a utilizar sonidos en forte. Finalmente, y dentro del alto nivel ofrecido por los integrantes de la orquesta, cabe destacar la espléndida actuación del flauta solista Alvaro de Octavio, y las magníficas intervenciones de Rafal Jezierski al violonchelo y de Pierre Antoine Escoffier al oboe.

La gran triunfadora de estas representaciones, ha sido la soprano napolitana Anna Pirozzi, quien compone una Abigaille de gran estatura vocal y dramática, que la cantante ha ido madurando en sus numerosas interpretaciones de este personaje, sobre todo, la que realizó en el Festival de Salzburgo de 2013, con un rotundo triunfo bajo la dirección de Riccardo Muti. Voz voluminosa y de luminoso timbre, buen fiato, excelente capacidad para regular el sonido, y unos agudos y sobreagudos bien colocados y perfectamente emitidos, que, incluso, sobresalen con fuerza, en los momentos de mayor contundencia orquestal. Ofrece un buen dominio de la coloratura belcantista, y resuelve con pericia los endiablados saltos de octava que jalonan gran parte de sus intervenciones. Realiza una gran actuación en su gran escena del Acto II, iniciada con el violento recitativo “Ben io t’inventi”, para pasar al canto lírico e intimista del aria “Anch’ dischiuso un giorno” y, seguidamente, mostrar una fuerza arrolladora en la cabaletta “Salgo già del trono aurato”. Destaca también, su gran interpretación en el dúo con Nabucco del Acto III, insertando en sus diálogos con un implorante Nabucco, una vibrante cabaletta, cuyo tema musical aparecía expuesto en la obertura inicial. Anna Pirozzi luce de nuevo su vocalidad y fuerza interpretativa, en la bellísima aria conclusiva de la ópera “Su me, morente, essanime” con exquisitas medias voces, y emitiendo delicadas notas en “pianissimi”.

Había previsto mi asistencia a la función del día 10 de mayo, para poder escuchar el Nabucco, cantado por el veteranísimo Leo Nucci, aún activo a sus 73 años, y ya convertido en toda una leyenda de la lírica. Tuve ocasión de visionar en DVD, su magnífica actuación en la Arena de Verona, el año 2007, junto a la excelente y temperamental Abigaille de María Guleghina y la dirección orquestal de Daniel Oren. Finalmente, Nucci canceló, siendo sustituido a ultima hora por David Cecconi, de voz con poco atractivo tímbrico, aunque bien manejada, que en el transcurso de los dos primeros actos, no lograba proyectar hacia adelante. Su actuación mejoró sensiblemente en dúo con Abigaille del Acto III, y en su gran escena del Acto IV, cantando con nobles acentos el aria “Dio di Giuda!”, y con fuerza y vigor la cabaletta “O prodi miei, seguitemi”.

El papel de Zaccaria de gran exigencia vocal y escénica, fue interpretado por el bajo ruso Serguei Artamonov, quien mostró un aceptable registro central, teniendo serias dificultadas en la gama de graves y agudos y, por tanto, en los frecuentes saltos de octava, que debe realizar en sus muchas intervenciones a lo largo de la obra. Su actuación no pasó de discreta, en escenas de autentico lucimiento como el aria “Sperate, o figli…” seguido de la cabaletta “Come notte a sol fulgente” del Acto I o, al final del Acto III “Oh,chi piange?…Del futuro nel buio discerno”.

La mezzo armenia Varduhi Abrahamyan, en el papel de Fenena, lució una bella y cálida voz, en su única intervención importante, el aria “Oh dischiuso è il firmamento” del Acto IV, donde muestra una delicada y elegante línea de canto. Destacar también, su intervención en el “terzettino” del Acto I, junto a Abigaille y el Ismaele interpretado por el tenor norteamericano Brian Jadge, de voz potente y brillo timbrico, que exhibe, sobre todo, en su vibrante arioso “l”, perteneciente al Acto II. Correctos en sus breves intervenciones Hyekyung Choi como Anna, la hermana de Zaccaria, el Abdallo (fiel oficial de Nabucco) de David Fruci y Shi Zong como Sumo Sacerdote, los tres pertenecientes al “Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo”.

“El Coro de la Generalitat Valenciana”, dirigido por Francec Perales, brilló a gran altura, destacando -obviamente- en su extraordinaria interpretación del famosísimo “Va pensiero”, finalizado con una nota casi inextinguible en “pianissimi”. También, señalar sus magníficas interpretaciones de otros grandes momentos corales: “Gli arredi festivi giù cadona infranti”, de muy bella factura, con el que arranca la ópera. También, el coro de los Levitas del Acto II “Il maledetto non ha fratelli”, cuyo vibrante tema musical, ya aparecía expuesto en la obertura inicial. Y, las intervenciones en los concertantes conclusivos de los Actos I y II, o su importante presencia en todo el final del Acto III.

NABUCCO
Giuseppe Verdi
Palau de les Arts Reina Sofía
Valencia, 10 de mayo 2015
D. musical: Nicola Luisotti
D. escena: Yannis Kokkos
Iluminación: Michael Bauer
Producción: Bayerische Staatsoper
Cor de la Generalitat Valenciana
D. coro: Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Anna Pirozzi, David Cecconi,
Serguéi Artamonov, Brian Jadge,
Varduhi Abrahamyan, David Fruci,
Hyekyung Choi, Shi Zong.

Leo-Nucci

El miércoles 29 de abril, el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) en colaboración con la asociación “Música en Vena” y el Hospital 12 de Octubre, presenta, dentro del ciclo de conciertos que esta temporada está organizando en 4 hospitales de Madrid, al mítico barítono Leo Nucci junto a la soprano María José Moreno y el pianista Paolo Marcarini. El recital continúa con el espíritu de esta iniciativa: acercar la mejor música de todas las épocas con los intérpretes internacionales más importantes a enfermos, familiares y personal sanitario de cada centro.

Música en Vena

En la temporada 14/15, el CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical) ha incorporado a su programación el Ciclo de Conciertos en Hospitales de Madrid, en coproducción con la asociación sin ánimo de lucro Música en Vena (MeV). Desde hace dos años, MeV llena de música los hospitales de la ciudad con el fin de mejorar las estancias hospitalarias de pacientes, familiares y personal sanitario, tratando además de generar un nuevo circuito de espacios para la música y los músicos. Gracias a su colaboración y esfuerzo conjuntos, este ciclo, que está teniendo una respuesta excelente, acerca intérpretes de primer nivel a aquellos que no pueden acudir a un concierto convencional. A lo largo de doce recitales con diversas formaciones —desde el solista al ensemble orquestal—, artistas de renombre internacional están actuando en cuatro hospitales madrileños (Clínico San Carlos, Gregorio Marañón, 12 de Octubre y Puerta de Hierro) cambiando, de forma altruista, sus escenarios habituales por salones de actos y salas de diálisis y quimioterapia. El público, diferente al que ocupa usualmente la butaca de un auditorio, también muestra una receptividad singular: la experiencia musical cercana, sin dejar de ser un goce estético, se convierte en un bálsamo emocional sin efectos secundarios.

Nucci: un barítono legendario

Tras el éxito de los dos conciertos anteriores en el Auditorio de este hospital, con el prestigioso pianista y director de orquesta alemán Christian Zacharias (que firmó un recital barroco con obras de Bach, Scarlatti y Antonio Soler) e Iris Azquinezer, joven pero ya importante figura nacional del violonchelo, que interpretó obras propias junto a piezas de Bach y Cassadó, este miércoles llegará el legendario barítono Leo Nucci, acompañado por la soprano María José Moreno y el pianista Paolo Marcarini para cantar algunas de las arias y dúos más famosos de uno de los títulos operísticos que, sin duda, le han dado mayores alegrías: Rigoletto de Verdi, del que lleva interpretadas ya más de 500 funciones en todos los grandes teatros de ópera del mundo. Nucci vuelve así a la temporada del CNDM tras recoger la gloria en el Teatro de la Zarzuela dentro del XX Ciclo de Lied en la pasada temporada 13/14, con 45 minutos de propinas y el público extasiado y puesto en pie, en una cita que además de ser solidaria se presenta como otro gran hito musical.

Leo Nucci ((Castiglione dei Pepoli, Bolonia, 1942) se presentó por primera vez ante el público en 1967 en el Teatro Sperimentale (Adriano Belli) de Spoleto como Figaro en Il barbiere di Siviglia de Rossini. Estudió con Mario Bigazzi, completando sus estudios en Bolonia con Giuseppe Marchesi. A partir de 1977 canta el famoso título rossiniano en el Teatro alla Scala de Milán. Para este mismo teatro ha grabado Don Carlo, dos ediciones de Aida, Il barbiere di Siviglia, Simon Boccanegra, Il trovatore, Otello, Tosca, Gianni Schicchi, con directores como Claudio Abbado, Riccardo Chailly, Riccardo Muti, Lorin Maazel y Sir Georg Solti, entre otros. Su estrecha relación con esta meca de la ópera quedó registrada en 2007 con un concierto histórico con motivo de los treinta años de carrera en el Teatro alla Scala: Leo Nucci: Trenta alla Scala. Sus habituales actuaciones en el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena (donde ha cantado cerca de trescientas representaciones y ha realizado múltiples grabaciones, recibiendo la distinción como “Kammersänger” y “Ehrenmitglied”), y en el Metropolitan de Nueva York comenzaron a finales de los años 70. En 1977 cantó por primera vez en la Arena de Verona, donde lleva participando regularmente más de treinta años. Hay que destacar sus interpretaciones de Rigoletto siendo, probablemente, el único barítono que ha cantado este papel verdiano en todos los teatros más importantes del mundo, con más de quinientas actuaciones oficiales (la número 500, la interpretó hace ya un año en la Staatsoper de Viena dirigido por Jesús López Cobos). Nucci ha grabado bajo la dirección de Herbert von Karajan, Sir Georg Solti, Riccardo Muti, Claudio Abbado, Carlos Kleiber, Lorin Maazel, Riccardo Chailly, James Levine, Zubin Mehta, Carlo Maria Giulini, Giuseppe Patanè, Nello Santi, Bruno Bartoletti o Daniel Oren, entre otros, compartiendo escenario con los cantantes más improtantes del mundo de la ópera. Recientemente se ha publicado un libro dedicado a él: Leo Nucci, un baritono per caso, de Achille Mascheroni (Parma, Azzali Editore). Entre sus próximos proyectos destacan las representaciones de Rigoletto en gira por Japón con la producción del Teatro alla Scala, así como otras actuaciones en Verona, Bilbao, Viena y Lieja, y nuevas actuaciones en Simon Boccanegra e Il trovatore en el Teatro alla Scala y en La traviata en la Ópera de Múnich, el Teatro del Liceo de Barcelona y el Teatro Real de Madrid, cita que le ha traído a Madrid en esta ocasión.

traviata

Entre los días 20 de abril y 9 de mayo el Teatro Real ofrecerá dieciséis funciones de La traviata, de Giuseppe Verdi (1813-1901), coproducción del Teatro Real con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Scottish Opera de Glasgow y la Welsh National Opera de Cardiff, teatros donde este montaje ya se ha presentado.

La popular ópera verdiana volverá al Real, en esta ocasión con puesta en escena del reconocido director escocés David MacVicar, escenografía y figurines de Tanya McCallin y, que estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de los tres repartos que se alternarán en la interpretación de la ópera.

El papel titular de La Traviata será asumido por las sopranos Ermonela Jaho, Irina Lungu y Venera Gimadieva. Patrizia Ciofi, inicialmente prevista, ha cancelado su participación en la ópera debido a un reajuste en su repertorio artístico. Completan el trío protagonista los tenores Francesco Demuro, Antonio Gandía y Teodor Ilincăi, en el papel de Alfredo Germont, y los barítonos Juan Jesús Rodríguez, Ángel Ódena, Leo Nucci, en el rol de Giorgio Germont.

La Traviata será la estrella de las actividades de la Semana de la Ópera del Teatro Real, con la retransmisión en directo de la función del 8 de mayo en diferentes espacios de Madrid (museos, centros culturales, auditorios, plazas, etc.) y de otras ciudades españolas. La representación también podrá ser seguida en todo el mundo gratuitamente a través de Placo Digital coincidiendo con los Días Europeos de la Ópera y la Conferencia Internacional de Ópera Europa que traerá al Teatro Real a representantes de cerca de 150 teatros y festivales líricos procedentes de más de 40 países.

Rigoletto

Interpretar más de 500 veces a un mismo personaje sin caer en lo rutinario, es más que un mérito, es arte, oficio y pasión. Y Leo Nucci, sobrado de facultades, a estas alturas de su vida está lleno de recursos en escena, y también fuera de ella. Sabe muy bien como gestionar las emociones de un público, el de Bilbao, que le esperaba con entusiasmo después de sus últimas cancelaciones en I Due Foscari y Nabucco.

Su interpretación de Rigoletto fue de menos a más. El calentamiento de su voz y del público llegó con el dúo Ah!, solo per me l´infamia, que fue el preámbulo a un magnífico Cortiggiani vil raza y una impecable y dramática vendetta que fue bisada. A pesar de alguna carencia en el fiato, que le llevó a acortar alguna frase, la capacidad vocal de Leo Nucci es prodigiosa en un hombre de 71 años. Demostró gran conocimiento de la partitura y del concepto de drama verdiano. Su voz conserva su color y características casi intactas a pesar de los años. Y Rigoletto es sin duda su personaje. No interpreta a Rigoletto, se transforma en él.

Y si Leo Nucci se había llevado todo el protagonismo inicial, la noche reservaba una gran sorpresa, la soprano rumana Elena Mosuc en el personaje de Gilda. Era su debut en Bilbao y eso siempre genera una cierta expectación, más bien esperanza, esa que nunca se pierde. Y tuvimos la ocasión de asistir a un acontecimiento cada vez más escaso, sobre todo tratándose de una obra tan clásica. Una de esas obras que cada uno tiene referenciadas en la cabeza con sus cantantes, director, escenario… y que difícilmente hacen hueco a ninguna otra versión.
Apareció Elena Mosuc, con esa discreción y delicadeza escénica con la que Verdi describió al personaje de Gilda. Llegó entonces Caro nome, y empezaron a temblar los recuerdos para dejar paso a este momento. Elena Mosuc posee unos recursos canoros que dificilmente se despliegan ya sobre un escenario. Bien por falta de ellos, por miedo o por vergüenza. La facilidad para el legatto. Apianar una nota con lánguido abandono y terminarla con un sutil crecendo. Todo ello con una finezza y un gusto exquisito. Se permitió algún sobreagudo y agilidades como regalo a un público que en ese momento estaba absolutamente entregado. El oficio y experiencia tanto de Leo Nucci como de Elena Mosuc, se observó también en el perfecto empaste de las dos voces protagonista.

La interpretación de Ismael Jordi, como Duca di Mantova, bajó algún escalón el nivel interpretativo respecto a los otros dos protagonistas. Empezó algo destemplado y mejoró en el segundo y tercer acto. Su voz ha mejorado en los últimos años pero no termina de convencer. Su color cambia con facilidad y es muy evidente el cambio de pasaje que desestabiliza algunos agudos. Pero su canto es refinado y elegante. No tiene mala presencia en escena, pero quizá el porte es escaso para el personaje de Duca. Sobre todo cuando apareció en el escenario María José Montiel con una Magdalena temperamental, exuberante y, sobre todo, castiza. Muy bien en el cuarteto, equilibró y redondeó el magnífico cuadro de cantantes. No estuvieron a su altura sus compañeros de correrías, ni Felipe Bou, como Sparafucile, ni Javier Galán interpretando a Marullo.
Ainhoa Zubillaga, como Giovanna, tampoco convenció. No posee una bonita voz. La sensación es de pesadez, de un angustioso dolor en la emisión. La nitidez en el fraseo es inexistente.

La dirección musical ha sido con diferencia lo más flojo durante toda la representación. Sorprendió la cancelación del director Daniel Oren, que ha sido sustituido por Miguel Ángel Gómez Martínez. La dirección de éste último ha pecado de una lentitud excesiva. Unos tiempos dilatados en exceso, que no favorecían el dramatismo pero sí el hastío en algunos momentos.

Hay escenografías que envejecen muy mal. Tal es el caso de la que nos ocupa, de Emilio Sagi, que se estrenó en este mismo teatro hace siete años. Su reposición ha estado a cargo de Ricardo Sánchez-Cuerda y el resultado es oscuro y pobre. No se reconocen en él elementos clásicos o conocidos. Los cambios y transiciones se realizan a la vista del público mediante plataformas móviles. Obligaba a los cantantes a moverse entre los elementos como en un laberinto. La dirección de actores falla en algunos momentos en los que Rigoletto queda fuera de escena siendo el protagonista. Quiere ser una escenografía sencilla, pero se queda en simple.
La iluminación, a cargo de Eduardo Bravo, quiere ayudar a crear una atmósfera tenebrosa, pero resulta tacaño y la luz, escasa.

La Bilbao Orkestra Sinfonikoa tuvo una actuación discreta, más por carencias de la dirección musical que de recursos de los maestros que la forman.
El coro brilló y contribuyó al éxito de la representación. Bien en las entradas y contundente en los cuadros de conjunto.

Habrá quienes opinen que el éxito del estreno de este Rigoletto es exagerado, que en la sala se encontraba mucho tiffosi nucciniano. La realidad es que la ópera y quienes participan en ella solo tienen una obligación, encender pasiones. Misión cumplida.