Les ArtsPresentación

La temporada 2019-2020, que tan particularmente cerramos en estos días, da paso al ilusionante periodo que se inicia con la presentación de la temporada 2020-2021: una realidad que se mostrará viva ya desde las semanas centrales del próximo mes de septiembre.

LES ARTS ÉS ÒPERA

REQUIEM
Wolfgang Amadeus Mozart
Dirección musical Stefano Montanari Dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación Romeo Castellucci Directora de escena asociada Silvia Costa Coreografía Evelin Facchini
Dramaturgia Piersandra di Matteo

Soprano: Anett Fritsch , Mezzosoprano: Sara Mingardo, Tenor: Anicio Zorzi Giustiniani, Bajo: Nahuel Di Pierro, Niño soprano: Francisco José Rita
Cor de la Generalitat Valenciana Director Francesc Perales y Orquestra de la Comunitat Valenciana

FIN DE PARTIE
György Kurtág
Dirección musical Markus Stenz
Dirección de escena Pierre Audi Escenografía y vestuario Christof Hetzer Iluminación Urs Schönebaum
Dramaturgia Klaus Bertisch

Hamm: Frode Olsen, Clov: Leigh Melrose, Nell: Hilary Summers, Nagg: Leonardo Cortellazzi
Orquestra de la Comunitat Valenciana

IL TUTORE BURLATO
Vicente Martín i Soler
Dirección musical Cristóbal Soler Dirección de escena
y escenografía Jaume Policarpo Vestuario José María Adame Iluminación Antonio Castro

Il Cavaliere: Joel Williams, Anselmo: Gonzalo Manglano, Violante: Aida Gimeno, Don Fabrizio: Oleh Lebedyev, Menica: Vittoriana De Amicis, Pippo: Omar Lara
Orquestra de la Comunitat Valenciana

MITRIDATE, re di Ponto

Wolfgang Amadeus Mozart

Dirección musical: Marc Minkowski

Mitridate: Pene Pati, Aspasia: Julie Fuchs, Sifare: Elsa Dreisig, Farnace: Jakub Józef Orliński, Ismene: Sarah Aristidou, Marzio: Jonathan Winell, Arbate: Adriana Bignagni Lesca
Les Musiciens du Louvre

LA CENERENTOLA
Gioachino Rossini
Dirección musical: Maurizio Benini
Dirección de escena y vestuario: Laurent Pelly Escenografía Chantal Thomas
Diseñador de vestuario asociado: Jean-Jacques Delmotte
Iluminación: Duane Schuler

Don Ramiro: René Barbera, Clorinda: Larisa Stefan, Angelina: Anna Goryachova, Alidoro: Riccardo Fassi, Dandini: Carles Pachón, Don Magnifico: Carlos Chausson, Tisbe: Evgeniya Khomutova
Cor de la Generalitat Valenciana
Director: Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana

FALSTAFF
Giuseppe Verdi
Dirección musical: James Gaffigan, Dirección de escena: Mario Martone, Escenografía: Margherita Palli, Vestuario: Ursula Patzak, Iluminación: Pasquale Mari, Coreografía: Raffaella Giordano

Sir John Falstaff: Ambrogio Maestri, Ford: Mattia Olivieri, Fenton: Juan Francisco Gatell, Dr. Cajus: Jorge Rodríguez Norton, Bardolfo: Joel Williams, Pistola: Valeriano Lanchas, Mrs. Alice Ford: Ainhoa Arteta, Nannetta: Sara Blanch, Mrs. Quickly: Violeta Urmana, Mrs. Meg Page: Amber Fasquelle

Cor de la Generalitat Valenciana Director Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana

L’ISOLA DISABITATA Manuel García

Dirección de escena: Emilio Sagi, Escenografía: Daniel Bianco, Vestuario: Pepa Ojanguren, Iluminación: Albert Faura

Costanza: Larisa Stefan, Silvia: Evgeniya Khomutova, Gernando: Joel Williams, Enrico y Piano: N.N.

TRISTAN UND ISOLDE
Richard Wagner
Dirección musical: Mikko Franck, Dirección de escena: Àlex Ollé (La Fura dels Baus), Escenografía: Alfons Flores, Vestuario: Josep Abril,
Iluminación: Urs Schönebaum, Video: Franc Aleu

Tristan: Stephen Gould, König Marke: René Pape, Isolde: Elena Pankratova, Kurwenal: James Rutherford, Melot: Neal Cooper, Brangäne:
Elena Zhidkova, Cor de la Generalitat Valenciana, Director: Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana

CAVALLERIA RUSTICANA
Pietro Mascagni
PAGLIACCI
Ruggero Leoncavallo
Dirección musical Jordi Bernàcer Dirección de escena Giancarlo del Monaco Escenografía Johannes Leiacker Vestuario Birgit Wentsch
Iluminación Wolfgang von Zoubeck

CAVALLERIA RUSTICANA
Santuzza: Sonia Ganassi, Turiddu: Jorge de León, Lola: N.N., Mamma Lucia: María Luisa Corbacho, Alfio: Misha Kiria

PAGLIACCI

Nedda: Ruth Iniesta, Canio: Jorge de León, Tonio: Misha Kiria, Peppe: Joel Williams, Silvio: Davide Luciano

Cor de la Generalitat Valenciana Director Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana

LES ARTS ÉS SARSUELA:

EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS

LES ARTS ÉS DANS:

UNA ODA AL TIEMPO -María Pagés Compañía- SONOMA -La Veronal-
GISELLE -Compañía Nacional de Danza-

LES ARTS ÉS LIED:

LISE DAVIDSEN, AINHOA ARTETA, ANITA RACHVELISHVILI, CHRISTIAN GERHAHER, SONYA YONCHEVA, RENÉ PAPE

LES ARTS ÉS GRANS VEU:

JOYCE DIDONATO

LES ARTS ÉS SIMFÒNIC:

PABLO HERAS-CASADO, GUSTAVO GIMENO, DANIELE GATTI, JUANJO MENA, ANTONELLO MANACORDA, FABIO LUISI

LES ARTS ÉS FLAMENCO:

JOSÉ MERCÉ, DUQUENDE LA MACANITA, ARGENTINA, NIÑO DE ELCHE

LES ARTS ÉS ALTRES MÚSIQUES:

MARIZA, UTE LEMPER, PAT METHENY

Philippe Jaroussky en Les Arts

El contratenor francés Philippe Jaroussky debuta en el Palau de les Arts el próximo domingo, 12 de enero, en la tercera sesión del ciclo ‘Les Arts és Lied’.

El prestigioso intérprete es una de las figuras más relevantes del panorama lírico, que se suma a la nómina de grandes voces que debutan en Les Arts en la temporada 2019-2020.

Público y crítica acreditan a Philippe Jaroussky como el contratenor por excelencia de su generación tanto por sus trabajos en los principales teatros y festivales como por sus registros discográficos.

Con el acompañamiento pianístico de Jérôme Ducros, el contratenor, gran estrella del repertorio barroco, presenta en Les Arts su incipiente faceta de ‘liederista’, con el que hará gala de la maestría técnica y elegancia que caracterizan sus actuaciones.

Como carta de presentación, Philippe Jaroussky interpreta partituras de Franz Schubert, sin duda el gran maestro del ‘lied’, no sólo por las más de 600 piezas que dejó escritas, sino también por el lirismo y riqueza de sus obras.

‘Les Arts és Lied’, el primer ciclo que el centro de artes consagra a este género, continuará con los recitales del barítono británico Simon Keenlyside -el día 1 de febrero-, y la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta, el 15 de marzo.

El coliseo recuerda a los interesados que el precio de las entradas oscila entre 20 y 40 euros y que podrán ser adquiridas en las taquillas del teatro y a través de la web www.lesarts.com.

Fotografía: Simon Fowler

Prégardien en el Ciclo de Lied

No estamos ya acostumbrados a asistir a una interpretación en la que su protagonista se muestre humilde en la perfección y lleve a cabo su virtuosismo sin aspavientos. La elegancia y la sutileza son dos cualidades a sumar a las que ya posee Christoph Prégardien, un tenor lírico ligero que, aunque acusando ya el paso de los años, es más que un placer escucharle en un género, el liederístico, que conoce y domina con maestría.

Prégardien ofreció en el cuarto recital del Ciclo de Lied que conjuntamente organizan el Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión de la Música, un repertorio dividido en dos partes. En una correcta primera parte interpretó los Lied que, sobre poemas de Ernst Schulze, compuso Schubert. La segunda parte estuvo dedicada a Schumann y a su Liederkreis, op. 39, compuestas en 1840. En esta segunda parte Prégardien sacó lo mejor del liederista que lleva dentro. Llenó este ciclo de canciones de matices y musicalidad. Los textos de Joseph von Eichendorff y la intensidad de la música de Schumann, inspiraron a un Prégardien mucho más profundo y expresivo. Sin duda estas obras se acomodan mejor a las cualidades de su voz y a su perfecto fraseo.

Estuvo acompañado al piano por Julius Drake, que puso el espíritu y el brío que le faltó en algunos momentos a Prégardien. Drake brilló con luz propia y equilibró desde el piano a su acompañante, ofreciendo profundidad emocional en las canciones de mayor calado dramático, y más arrebatado en las de mayor brío.

La noche terminó con tres propinas que el público agradeció entusiasmado, la “Serenata”, del Canto del Cisne, “Nacht und Träume” y “Der Musensohn”.

Fotografía: CNDM / Rafa Martín

Christoph Prégardien

Curioso y original se presentaba en el Teatro de la Zarzuela el tercer recital del Ciclo de Lied. Bajo el título, Noches de cabaret, la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, comenzó a desgranar, con su voz densa y envolvente, toda la musicalidad de unas obras, tal vez menos conocidas, para demostrar que no solo el lied alemán requiere de gran dominio y maestría. Demostró que composiciones que se prestan menos al encorsetamiento y la técnica requieren de la misma disciplina y gestión del conocimiento musical y canoro.

Un repertorio lleno de posibilidades artísticas y con identidad propia, que la personalidad ecléctica de Herrera, unida a sus recursos estilísticos, llevaron a un nivel superior las obras más populares de compositores como Oscar Straus, Erik Satie o Francis Poulenc. Esta primera parte, más formal, si se puede decir así, se completó con obras de Kurt Weill y Louis Guglielmi (Louiguy). Siempre muy bien acompañada al piano por Mac McClure.

Para demostrar la singularidad de la velada, ocurrió algo que, al menos yo, no había visto antes en un teatro. Tras el descanso, un público despistado, no sé si por la originalidad de la noche, no terminaba de entrar en la sala, lo que provocó que cantante y pianista estuvieran en el escenario esperando bastantes minutos a que el público terminara de acomodarse. Este fue el inicio de una segunda parte en la que Herrera demostró poseer una capacidad de registros artísticos e idiomáticos casi camaleónica.

No es fácil colocar la voz tras una primera parte más académica, pero, una vez resueltos los ajustes, Herrera nos descubrió nuevas formas de profundizar en la libertad de interpretación, en el conocimiento de las obras y sus compositores y en la capacidad de transmitir la nostalgia y el exotismo que plantean compositores como Ernesto Lecuona, Joaquín Zamacois o Astor Piazzolla. O dibujar la perfecta melancolía de los boleros de Pedro Junco, María Grever, Álvaro Carrillo, Gabriel Ruiz Galindo o Bobby Capó.

O como describe de manera excepcional María del Ser en el programa de mano, “Trasladarse al siglo XIX es viajar a través del subjetivismo y la introspección; es la época de la rebeldía, de la voluntad de explorar todas las vías artísticas con un fin de plenitud expresiva que intenta reconquistar un preciado pasado o alcanzar un futuro maravilloso. Es la búsqueda de los sentimientos, envueltos en sueños, en el misterio y en la fantasía de lo exótico perseguido por un espíritu de nostalgia, de melancolía y de anhelo tras una realización imposible”.

Mahler había dicho “soy apátrida por triplicado: nativo de Bohemia en Austria, austríaco entre los alemanes y judío en todo el mundo. Siempre un intruso, nunca bienvenido”, era prisionero de la época que le tocó vivir. El imperialismo vienés entraba en decadencia y se abrían paso las nuevas corrientes artísticas, intelectuales y filosóficas, encabezas por Klimt, Olbrich, von Hoffmannstahl o Freud, su amigo personal.

Tardó en llegarle el reconocimiento. La originalidad de sus composiciones, por un lado, y el auge del nazismo en Alemania y Austria por otro, hicieron que su obra fuera catalogada como “degenerada”. A esto se unía el ambiente antisemita de la sociedad vienesa de la época que, tras una campaña en la prensa destinada a su expulsión de la Ópera de Viena, logró que en 1907 Marler se trasladara a Nueva York, donde dirigió la Ópera Metropolitana entre 1908 y 1910. Al año siguiente regresaría a Viena donde falleció el 18 de mayo, aquejado de una grave enfermedad.

Tras la Segunda Guerra Mundial, dos de sus alumnos más brillantes, Bruno Waltter y Otto Klemperer, comenzaron la difusión de su obra, tras más de 50 años de indiferencia.

Gran admirador de Wagner, había intentado sin éxito componer ópera, pero si desarrolló una brillante carrera como compositor de sinfonías y lieder orquestales. Aunque se trata de dos géneros diferentes, en Mahler no se entiende el uno sin el otro. A lo largo de su carrera compositiva, ambos géneros se retroalimentaban. A partir de 1890, Mahler orquestó todas sus canciones, dotándolas de una entidad sinfónica que enriqueció notablemente su música vocal.

El Teatro de la Zarzuela dedica en su XXVI Ciclo de Lied dos series completas de las obras de lied de Gustav Mahler. En esta primera entrega se interpretan las Llieder eines fahrenden gesellen (1884-1885), canciones del camarada errante. Este fue el primer ciclo de canciones como tal, que compuso al término de su tormentosa relación amorosa con la soprano Johanna Richter, mientras era director de la Casa de Ópera en Kassel, Alemania.

Las Lieder acompañadas de piano no deben considerarse como obra menor. Mahler era un pianista extraordinario y es el conocimiento absoluto del instrumento, junto a la claridad y perfección que buscaba en sus composiciones, las que hacen que estas versiones de voz y piano estén tratadas como una versión orquestada, llena de matices y texturas sinfónicas.

Christian Gerhaher y Gerold Huber elevan a su máxima expresión el término compenetración. Ambos fueron alumnos del gran Dietrich Fischer-Dieskau, lo que se nota, entre otras cosas, en la fiel interpretación que realizan. Dieskau pensaba que a Mahler no hay que leerlo entre líneas, “solo observando exactamente sus instrucciones puede ponerse de manifiesto plenamente el arte de Mahler”.

Gerhaher moduló su voz para ofrecer un registro más claro, más cercano al tenor que a su natural voz de barítono. Demostró una vez más su capacidad de articular, de decir el verso delineado y exacto con una voz depurada y fluida. Como siempre, sin necesidad de adornos estilísticos. Realiza con precisión el viaje hacia lo más profundo en la interpretación del lied. Nadie como él transita por los diferentes caracteres y exigencias que contienen estos ciclos de canciones. Dota de una profunda intimidad expresiva las Canciones del camarada errante, donde nada es accesorio. Desemboca entonces en Des knaben wunderhorn (El cuerno maravilloso del muchacho) y su voz se eleva con una rotundidad concluyente.

El broche final llegó con una honda interpretación de Kindertotenlieder (canciones sobre la muerte de los niños). No abandona la elegancia nunca, ni se deja llevar por el dramatismo, pero otorga a cada una de estas canciones una intensidad abisal y siempre sobria.

Una magnífica forma de comenzar este tradicional Ciclo de Lied del CNDM y el Teatro de la Zarzuela. Sin duda, la calidad de este Ciclo supone ya un patrimonio cultural muy importante para Madrid. Que cunda el ejemplo.

Fotografía: Elvira Megías

El pasado 3 de junio terminaba la XXV edición del Ciclo de Lied que conjuntamente celebran el Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión de la Música. Y lo hacía de una forma original. En torno a un excelente programa, en el que tuvo mucho que ve el pianista acompañante, Justus Zeyen, se celebró, al modo vienés, una reunión de extraordinarios intérpretes que no hicieron sino potenciar el arte del que cada uno es capaz.

Thomas Quasthoff, que hasta 2012 ha desarrollado una exitosa carrera como barítono, se encargó de narrar, de manera brillantemente dramática, los textos que introducían las obras que a continuación interpretaban el tenor Michael Schade y el barítono Florian Boesch.

Ofrecieron obras de Eichendorff, Mendelssohn, Nietzsche, Brahms, Schubert, Schumann, Heine, Liszt y Wolf. Interpretaron las lied en solitario o formando dúo en una noche inolvidable, no solo por la originalidad del formato, sino por la calidad de los cuatro intérpretes.

Sin duda el Ciclo de Lied, que la próxima temporada llega a su edición XVI, es uno de los más interesante y de mayor calidad que se programan en España y a un precio tan asequible, que resulta ridículo. Si tienen ocasión, no se pierdan la próxima temporada.

Esta XXVI edición ofrecerá 10 recitales: El barítono Christian Gerhaher (30 de septiembre), el barítono Matthias Goerne (7 de octubre), la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera (25 de noviembre), el tenor Christophe Prégardien (2 de diciembre), el barítono Christian Gerhaher (13 de enero), el barítono Simon Keenlyside (3 de febrero), el barítono Manuel Walser (30 de marzo), el tenor Ian Bostridge (20 de abril), la soprano Anna Lucia Richter (4 de mayo) y la soprano Marlis Petersen (29 de junio), completarán la propuesta de la nueva temporada.

Fotografía: Ben Vine – CNDM

La nueva temporada supone el aumento en un 30 % de la actividad de Les Arts dirigida al público con una propuesta variada que, además de ópera, zarzuela y música sinfónica, incluye danza, ‘lied’, flamenco y otras músicas.

El conseller Marzà ha destacado que “esta programación plasma el gran trabajo realizado por las personas que me acompañan y que están haciendo realidad Les Arts que queremos: un espacio de excelencia operística, abierto a la sociedad y con una programación más amplia para atraer nuevos públicos”, a lo que ha añadido: “Les Arts es ópera, sin duda, pero también es para todos, y la nueva programación ahonda en las artes que acompañan a la ópera y se enriquece mucho con nuevas expresiones, con más actividades educativas y con propuestas de apertura del coliseo a la gente”.

Susana Lloret ha destacado la ambiciosa propuesta, que incluye 47 funciones de ópera y zarzuela, 19 representaciones de danza, 6 recitales de ‘lied’, 8 conciertos, 4 veladas de flamenco y dos sesiones dedicadas a otras músicas, sin olvidar los 12 programas de apertura al público, nuevas colaboraciones institucionales, además de la actividad del Programa Didáctico y del Centre Plácido Domingo.

“La ópera está en el corazón de este proyecto, pero la música —gracias a la visión y la gestión de Jesús Iglesias—, fluye ahora de muchas otras maneras por todas las salas de este emblemático edificio, para llegar a un público más amplio, para un mayor disfrute de este patrimonio que es de todos”, ha subrayado.

‘Les Arts és Òpera’

Jesús Iglesias Noriega ha recordado su propósito de convertir Les Arts en un “teatro musical, que abarque la música lírica en todas sus manifestaciones, sin olvidar la ópera como actividad principal”, que tendrá su concreción en la ampliación de repertorio, géneros, espectáculos y nuevos ciclos que serán el motor de una programación de gran variedad y riqueza artística.

La temporada de ópera incluye nueve títulos que abrazan un horizonte temporal, que va desde 1735, año del estreno de ‘Ariodante’, de Händel, hasta 1947, en el que tuvo lugar la primera función de ‘Les mamelles de Tirésias’, de Poulenc.

El repertorio se diversifica con una incursión en el Barroco ‘Ariodante’, tres obras pertenecientes a la época clásica ‘Le nozze di Figaro’ y ‘La finta giardiniera’, de Mozart, e ‘Il tutore burlato’, de Martín y Soler, un título belcantista ‘Il viaggio a Reims’, de Rossini, una obra de Verdi ‘Nabucco’, una perteneciente al Romanticismo francés ‘Faust’, de Gounod y dos óperas del siglo XX ‘Elektra’, de Strauss, y ‘Les mamelles de Tirésias’.

La apertura de Les Arts a nuevas estéticas incluye el debut de directores que se distinguen por su trayectoria y por la modernidad que imprimen a sus montajes, como Robert Carsen (‘Elektra’), Richard Jones (‘Ariodante’) o Keith Warner (‘Faust’), además del regreso de Damiano Michieletto (‘Il viaggio a Reims’).

Por su parte, la elección de los directores musicales, según ha indicado Iglesias Noriega, se ha realizado en base a su especialidad con el repertorio que van a abordar: Andrea Marcon, el barroco; Christopher Moulds o William Christie, el clásico; Marc Albrecht, la música de Strauss; Francesco Lanzilotta el repertorio rossiniano; y Michel Plasson, el repertorio romántico francés.

La actividad operística se inicia a finales de septiembre con cinco funciones de ‘Le nozze di Figaro’ a precios populares, en un celebrado montaje de Emilio Sagi, protagonizado por las sopranos españolas María José Moreno y Sabina Puértolas, el barítono polaco Andrzej Filończyk, y el bajo canadiense Robert Gleadow.

En noviembre, la Sala Principal ofrece, en versión semiescenificada, la primera ópera cómica que compuso Mozart apenas cumplidos los 18 años: ‘La finta giardiniera’, y que supone la presentación en Les Arts de William Christie y Les Arts Florissants, formación de referencia absoluta en la recuperación e interpretación de música barroca y clásica con instrumentos antiguos.

El Centre Plácido Domingo se adentra también en nuevos compositores y estilos en esta temporada. Bajo la responsabilidad musical de Roger Vignoles, los jóvenes artistas exploran el repertorio operístico francés con ‘Les mamelles de Tirésias’, de Poulenc, en una transcripción para dos pianos de Britten.

Debuta en Les Arts uno de los nuevos valores de la puesta en escena, el estadounidense Ted Huffman, con una chispeante producción, de la que se han programado 6 funciones en noviembre en el Teatre Martín i Soler y una en el Teatro Principal de Castelló.

La estrecha relación de Plácido Domingo con Les Arts se mantiene con una nueva hazaña del artista en la tesitura baritonal con ‘Nabucco’, de Verdi, que se estrena el 2 de diciembre. Acompañado de Anna Pirozzi, soprano de referencia para el papel de Abigaille, regresa al foso Jordi Bernàcer en su primera ópera como titular en la Sala Principal.

El ‘regista’ Tadeusz Strassberger, autor de la coproducción de Les Arts de ‘I due Foscari’, rinde tributo a la opulencia y el color del péplum cinematográfico en este montaje del título icónico de la nación italiana.

Con ‘Elektra’, programada para el mes de enero, la decimocuarta temporada salda una de las grandes demandas de crítica y público: el regreso del gran repertorio centroeuropeo con el que la Orquestra de la Comunitat Valenciana ha obtenido sus mayores reconocimientos, tal y como ha explicado Iglesias Noriega.

Al debut de dos figuras consagradas como Marc Albrecht y Robert Carsen, se une “un elenco de primerísimo nivel” encabezado por Iréne Theorin, intérprete de referencia de este papel, Doris Soffel y Sara Jakubiak.

El 29 de febrero se estrena ‘Il viaggio a Reims’, un paseo por el repertorio belcantista de la mano de uno de sus máximos representantes, Gioachino Rossini, bajo la dirección del ascendente Francesco Lanzillota.

Sobre el escenario, Les Arts recibe la puesta en escena de referencia de esta obra, que Damiano Michieletto ha llevado a capitales como Amsterdam, Copenhague, Roma, Moscú o Melbourne. Un reparto integrado por algunas de las jóvenes voces rossinianas más interesantes de la actualidad aborda esta auténtica fiesta vocal y escénica.

Doce años después del estreno de ‘Orlando’ en la Sala Principal, el Barroco de Händel regresa en abril con ‘Ariodante’, un canto poético al honor y la fidelidad, a cargo de reputados especialistas en este estilo musical.

Richard Jones, uno de los grandes innovadores de la escena británica, firma una interesante adaptación que traslada la leyenda medieval a mediados del siglo XX, que ha gozado de una excelente recepción en Europa y Estados Unidos.

El director artístico también ha remarcado que Les Arts, como motor cultural, tiene una obligación con el patrimonio musical valenciano y, especialmente, con el más exitoso operista del territorio: Vicente Martín y Soler.

Por ello, ‘Il tutore burlato’ será la nueva producción lírica de la temporada; un encargo al valenciano Jaume Policarpo, que contará con destacados profesionales de Les Arts para su ejecución, y el maestro de Alcàsser Cristóbal Soler en su primera colaboración con los artistas del Centre Plácido Domingo.

La visita de una de las grandes leyendas de la dirección de orquesta, Michel Plasson, con uno de los títulos de referencia de la ópera gala, ‘Faust’, de Gounod, cierra la temporada. Plasson, experto incuestionable en el repertorio francés, se pone por primera vez al frente de los cuerpos estables de Les Arts.

‘Faust’ supone, asimismo, el reencuentro del público valenciano con la soprano Ailyn Pérez y el bajo-barítono Alex Esposito, además de la ocasión de escuchar por primera vez al cotizado tenor John Osborn.

‘Les Arts és Sarsuela’

El director artístico ha avanzado que la presencia de la zarzuela, en gran formato y con primeras figuras, será otra constante. En octubre, y dentro de los títulos con precios populares, se ofrece ‘La tabernera del puerto’, de Sorozábal.

Guillermo García-Calvo, habitual en la Ópera de Viena, dirige los cuerpos estables del teatro y una nómina de cantantes, en la que figuran dos valencianos que todavía no habían cantado en Les Arts: Marina Monzó y Antonio Gandía.

Mario Gas, uno de los grandes creadores de la escena nacional, se rodea de profesionales como Ezio Frigerio o la oscarizada Franca Squarciapino para un montaje espectacular y de gran fidelidad al texto original.

‘Les Arts és Dansa’

La danza se convierte en un capítulo de la programación con entidad propia. Inaugura el ciclo en enero una nueva producción de Les Arts con Ananda , ‘Âtman, el comiat’.

Tras más de 40 años de carrera, la fundadora y coreógrafa de la compañía, Rosángeles Valls, se despide de los escenarios con este espectáculo, acompañado de la música de su colaborador habitual, Pep Llopis.

Por su parte, en febrero, la Compañía Nacional de Danza traerá en gira la coreografía de ‘Carmen’ que estrenó John Inger en 2015 y que contará con el acompañamiento de la OCV bajo la dirección de Óliver Díaz.

‘Una oda al tiempo’, de la María Pagés Compañía, cierra la oferta de danza. La bailaora, creadora y coreógrafa visita Les Arts por primera vez con su concepto estético del baile flamenco con el que ha traspasado fronteras.

‘Les Arts es Lied’

La Sala Principal es el escenario de una nueva línea de programación, un ciclo de ‘lied’, que supone el debut en el teatro de ópera valenciano de algunas de las voces más aclamadas del panorama internacional.

El tenor polaco Piotr Beczała, el contratenor francés Philippe Jaroussky, el barítono inglés Simon Keenlyside o la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta, también por primera vez en Les Arts, junto con Violeta Urmana, bien conocida por el público de Les Arts, ofrecen seis selectas veladas dedicadas al género.

‘Les Arts és Grans Veus’

‘Les Arts és Grans Veus’ es otra propuesta inédita, con la que se invita las figuras más emblemáticas a hacer un repaso por los estilos y repertorios que han forjado sus carreras. La estadounidense Joyce DiDonato sugiere el 17 de mayo un selecto programa barroco, estilo que la ha elevado al olimpo de la lírica, acompañada de la orquesta Il Pomo d’Oro y el ascendente director Maxim Emelyanychev.

‘Les Arts és Simfònic’

La Orquestra de la Comunitat Valenciana trabajará durante la nueva temporada con algunos de los directores más prestigiosos del circuito, que debutan o regresan al coliseo valenciano. James Gaffigan, Michele Mariotti, Gustavo Gimeno, Juanjo Mena, Ivor Bolton y Daniele Gatti propondrán, en sus respectivas citas, variados programas, cuatro de ellos con la participación del coro, con los que evidenciar la excelencia de los cuerpos estables de Les Arts.

‘Les Arts és Flamenco i Altres Músiques’

Durante su intervención, Jesús Iglesias Noriega, ha recordado la diversidad musical como uno de los pilares del proyecto artístico para los próximos años, y el flamenco, como una de las señas de identidad más importantes de la cultura española, gozará de capítulo propio.

Bajo este epígrafe, el centro de artes articula cuatro propuestas con las que abordar el cante jondo: Diego el Cigala, una de las figuras más representativas de las nuevas tendencias; el soplo de aire fresco de Rocío Márquez; el talento del cantaor Duquende, y el flamenco fusión de Manuel Lombo.

Además, la programación atenderá manifestaciones musicales poco atendidas hasta la fecha en las anteriores temporadas: el ‘jazz’ y el fado. Chick Corea presentará en marzo ‘Chick Corea Trilogy’, un encuentro con el ‘jazz’ de siempre, a través de conocidos temas, mientras que la estremecedora Mariza, una de las grandes fadistas de la actualidad, interpretará en junio una selección de obras de un género inédito hasta la fecha en la oferta del teatro.

‘Les Arts és per a tots’

El compromiso de Les Arts como teatro público se materializa en el programa ‘Les Arts és per a tots’, que reúne actividades, espectáculos, colaboraciones e iniciativas gratuitas o con precios simbólicos con las que revertir a la sociedad valenciana su apoyo al proyecto. Además de dos actividades consolidadas como la ‘Jornada de Puertas Abiertas’ o ‘Nit a les Arts’, el apartado incluye nuevas aportaciones para diversificar públicos y enriquecer la vida del teatro:

La primera novedad será el ciclo ‘Matins a les Arts’: seis matinés musicales de domingo en la Sala Principal, con un precio simbólico de cinco euros, en las que los activos artísticos del teatro: la Orquestra de la Comunitat Valenciana, el Cor de la Generalitat y los cantantes del Centre Plácido Domingo, ofrecen interesantes programas para atraer a nuevas audiencias.

Le sigue ‘Preestrena fins a 28’, una iniciativa de gran aceptación en los grandes teatros de ópera europeos, y que permitirá a los menores de 28 años disfrutar de títulos como ‘La tabernera del puerto’, ‘Il viaggio a Reims’, ‘Ariodante’ o ‘Faust’ por diez euros.

Tras varios años de maratones alrededor de Mozart, y con motivop del estreno de ‘Il viaggio’,el nuevo curso operístico se dedicará a Gioachino Rossini. Bajo el nombre de ‘Marató Rossini’, Les Arts invitará a celebrar la figura del genio de Pésaro y su impacto en la cultura europea con un amplio abanico de actividades gratuitas.

La apertura a la sociedad pasa también por acercar a ella a sus artistas. Ese es el propósito de la iniciativa ‘Perspectives’, en la que los protagonistas de ópera y zarzuela entablarán un diálogo con los espectadores y que servirá de complemento al ciclo de ‘Conferències’ del experto operista Ramon Gener.

Asimismo, el camión de ‘Les Arts Volant’ continuará su recorrido por diferentes municipios con el exitoso montaje de ‘Bastià i Bastiana’, de Mozart, y presentará una nueva producción de ‘El tutor burlat’, de Vicente Martín y Soler.

Nuevas instituciones se adhieren a Les Arts este curso para fortalecer vínculos con la realidad social y cultural. Además de las cooperaciones con el IVAM, el Museo de Bellas Artes de Castelló, La Filmoteca de València y Berklee College of Music serán nuevos colaboradores y también se mantendrá la actividad con la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana.

Por otra parte, bajo este apartado se incluirá también el montaje ‘The Opera Locos’, recientemente galardonado con el Premio Max, que fusiona fragmentos de las óperas más populares con diversos estilos musicales

‘Les Arts és Educació i Formació’

El programa educativo de Les Arts afianza su oferta, que alcanza ya a todas las edades y audiencias: bebés, estudiantes de Educación Infantil, de Primaria, de Secundaria, de Formación Profesional, de enseñanzas de régimen especial, de universidad, de formación de personas adultas y también tiene un apartado dedicado al público familiar.

Espectáculos como ‘Babies Only’, ‘Sent la música’, ‘Conta’m una òpera’ y ‘Detectius en l’òpera’, sesiones de trabajo como ‘Tots a Cor’, ‘L’òpera en construcció’ o ‘Un matí amb’, y talleres didácticos como ‘VestuArts’ i ‘CaracteritzaT’ articulan las principales acciones.

También figuran en este apartado el seguimiento y la coordinación del programa LOVA (‘La ópera como vehículo de aprendizaje’), la planificación de funciones didácticas de los espectáculos representados en el Teatre Martín i Soler, la colaboración con el festival Danseta de Dansa València, además de las acciones en ámbito universitario con la UJI de Castelló, la UPV, la UV y la UNED.

Por su parte, el Centre Plácido Domingo, que este año se abre también a pianistas repertoristas, se mantendrá como principal agente de formación, además de su aportación a la programación del teatro en diversas acciones.

La principal novedad en el programa de formación será el ‘Taller de direcció coral d’òpera’, dirigido por Francesc Perales, en colaboración con el Cor de la Generalitat, con el objetivo de completar la formación de jóvenes directores profesionales.

Adrianne Pieczonka

Schubert escribe Winterreise (Viaje de invierno) estando muy avanzada ya la sífilis que acabaría con su vida poco tiempo después. Solitario y sin haber tenido ningún éxito en su carrera, Schubert desgrana a lo largo de 24 canciones dos de los temas fundamentales en los poemas de Wilhem Muller, la soledad y el camino. Y lo hace transmitiendo, de manera desgarradora, su propio invierno interior, lleno de melancolía, soledad y temor por esa muerte que le acechaba.

Winterreise fue escrito inicialmente para voz de tenor, bien conocida por Schubert. Pero es la voz de barítono la que con mayor frecuencia aborda este repertorio, tal vez porque describa la melancolía con mayor exactitud. Pero en esta ocasión, el Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela y del Centro Nacional de la Música nos han sorprendido con la voz Adrianne Pieczonka. Todo un descubrimiento escuchar la expresión romántica más profunda de la mano de esta soprano canadiense, ya experimentada sobre los escenarios. Tal vez gracias a esa experiencia vital y profesional se deba la capacidad de transmitir tantas emociones distintas contenidas en esta obra. Pieczonka ha ido desgranando, de manera turbadora, cada momento en el que Schubert describe, a través de su música, la llegada del final del camino. Una voz luminosa y esmaltada cuando las dinámicas ascendentes lo requieren, como en Frühlingstraum (sueño primaveral), o capaz de crear atmósferas cargadas de melancolía o dulzura, como en Der Lindenbaum (El tilo) o Der Leiermann (El zanfonista).

Estuvo acompañada al piano por Wolfram Rieger, quien marcó, con técnica impecable y elegancia, el camino perfecto a Pieczonka para transitar la romántica melancolía descrita por Schubert. Su conocimiento del repertorio liederístico es impecable, como su dominio del instrumento. Formaron un tándem perfecto en coordinación y expresividad que dejó al público feliz y satisfecho.

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El programa de mano de este segundo recital del Ciclo de Lied, organizado a la limón por el Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión de la Música, contiene un delicioso artículo de la musicóloga Cristina Aguilar que empieza así:” Nunca la melancolía Constituyó una seña de identidad nacional tan clara como en Rusia. Fiódor Dostoievski sostenía: «Los hombres realmente grandes deben experimentar, a mi entender, una gran tristeza»”.

Y ha sido Ekaterina Semenchuk (Minsk, 1976) y su pianista acompañante Semjon Skigin los encargados de transmitir esa carga melancólica rusa descrita tan acertadamente por Dostoievski. Lo hacía con un repertorio muy poco frecuente en este ciclo de Lied, algo que se agradece. Tampoco se puede decir que sea su repertorio habitual, pero sin duda demuestra un dominio absoluto a la hora de ejecutarlo. Un programa dividido en dos partes de temáticas diferentes. Unas obras de carácter más popular en la primera parte con música de Nikolái Rimski-Kórsakov, César Cui, Mili Balákirev, Aleksandr Borodín y Modest Músorgski. Y una segunda parte cargada de romanticismo y dedicada exclusivamente a Piotr Ilich Chaikovski.

Muchas son las cualidades vocales de esta mezzosoprano bielorrusa. Emite con la misma naturalidad y facilidad las notas más graves como las agudas y se recrea en un registro central poderoso. Todo en un perfecto equilibrio y solvencia. Tampoco le falta teatralidad, sobre todo en alguna de las propinas con las que obsequió al público de manera muy generosa. Sea cual sea el repertorio, Ekaterina Semenchuk lo solventa de manera impecable y con una seguridad en cada uno de los terrenos que pisa que no deja de sorprender.

Acompañada al piano por Semjon Skigin, uno de los máximos representantes de la legendaria escuela de piano de San Petesburgo. Debutaba en este Ciclo de Lied con una técnica y maestría impresionantes.

Altísimo el nivel del Ciclo de Lied que continúa el el 12 de noviembre con el bajo Franz-Josef Selig, acompañado al piano por Gerold Huber. ¡Imprescindible!

Gerhaher y Huber

Comenzaba en el Teatro de la Zarzuela el celebrado Ciclo de Lied que conjuntamente organiza con el Centro Nacional de Difusión de la Música. Esta temporada, además, celebra los 25 años del ciclo. Y para empezar por todo lo alto, Christian Gerhaher y su álter ego al piano, Gerold Huber, han hecho las delicias de todos con las Schwanengesang, de Franz Schubert.

Schwanengesang (El canto del cisne), está formado por textos de distintos autores y no tienen nada en común entre ellas, a diferencia de los otros dos ciclos de Schubert, Die schöne Müllerin (La bella molinera) y Winterreise (Viaje de invierno), que hemos tenido oportunidad de escuchar en temporadas anteriores en la voz de Matthias Goerne y del propio Gerhaher. La que hoy nos ocupa fue publicada de manera póstuma por el editor Tobias Haslinger quien, tras la muerte del compositor, negoció la compra de los borradores de las ultimas canciones compuestas por Schubert con su hermano Ferdinand. 14 canciones inéditas con acompañamiento de piano que no forman un corpus, como las dos anteriormente citadas, pero cuya calidad no deja lugar a dudas.

Gerhaher y Huber forman un binomio perfecto para la nostalgia de la que partir hacia los textos de Fridrich Rückert y Heinrich Heine. Dos de las principales referencias románticas de la época a los que puso música un Schubert conocedor ya, en aquel momento, de la cercanía de su muerte. Las Schwanengesang son un conjunto de canciones que transitan entre la alegría y la tristeza producidas, principalmente, por situaciones amorosas disfrutadas, como Liebesbotsschaft, (Mensaje de amor) o desgarradas, como Der Atlas (El Atlas).

Gerhaher huye de cualquier elocuencia expresiva. Solo abandona la discreción cuando su voz se eleva, firme y rotunda, llevado por el dramatismo del momento, como en Aufenthalt (Lugar de reposo). Pero siempre desde un elegante e inalterable hermetismo interpretativo que no necesita para trasmitir la elocuencia de los textos de Rükert, Ellstab, Heine y Seidl.

Gerold Huber, que maneja el pedal como nadie, camina siempre en paralelo a Gerhaher, recreando una atmósfera llena de matices y vinculada con precisión a la voz del barítono. Entre ambos configuran un tándem indisoluble.

Una noche romántica y exquisita en un Teatro de la Zarzuela que esta vez dio cabida a un nutrido número de jóvenes aficionados. Esperemos que se consoliden. No en vano, el Teatro de la Zarzuela está realizando un notable esfuerzo para que así sea.

Matthias Goerne

Con Schwanengesang (Canto del cisne) termina el ciclo que esta temporada ha ofrecido Matthias Goerne sobre Franz Schubert. Todo el universo liederístico de Schubert junto a Die schöne müllerin (La bella molinera) y Winterreise (Viaje de invierno).

El 30 de abril Goerne y Hinterhäuser abordaban Winterreise. Un ciclo de canciones compuestos inicialmente para tenor, pero dejando abierta la posibilidad de ser interpretadas por voces más graves que pueden dotar de mayor intensidad y oscuridad cada canción. Siendo también interpretada en ocasiones por voces femeninas. Y es que Winterreise, a diferencia de otras obras, a través de sus dinámicas, tempos o fraseos, proporciona una variedad de posibilidades interpretativas casi infinitas.

Y Matthias Goerne es un de esos intérpretes que dota a Winterreise de vida propia. Goerne profundiza en la intimidad de este viaje de invierno como nadie. La flexibilidad de su voz baritonal, descubre siempre nuevos matices en este conjunto de canciones para que nunca nos cansemos de escucharlas. Este dramático viaje a la soledad sobre versos de Wilhelm Müller, describen el momento emocional de un Schubert abandonado por una mujer. Las canciones van desgranando, mediante la desesperanza, el vagar por ese viaje hacia la melancolía.

Apenas una semana después, el 8 de mayo, Goerne, en esta ocasión acompañado al piano por el veterano Alexander Schmalcz, que sustituyó a un enfermo Hinterhäuser, ofreció Schwanengesang. Los poemas que forman este ciclo de canciones, a diferencia de los otros dos ciclos, no pertenecen solamente a un autor. En este caso son tres los poetas elegidos, Ludwing Rellstab, Heinrich Heine y una última de Seidl que ha sido omitida en este recital. Parece que no formaba parte del cuerpo inicial y solo fue añadida por la superstición de que no fueran 13, sino 14, las canciones que componen este ciclo.

Esta última recopilación de canciones fue realizada por el editor Hanslinger y el hermano de Schubert, tras la muerte del compositor, ante la enorme producción de canciones que había compuesto, casi compulsivamente, antes de su muerte. Menos conocidas que los dos ciclos anteriores, Schwanengesang no trata solamente de una materia. En ellas aparecen temas dedicados al amor, al desamor, la mitología y, uno de los temas preferidos de Schubert, el viaje, del que trata Aufenthalt (Lugar de reposo).

Goerne ha utilizado casi todos los recursos que posee, que no son pocos, para desgranar cada una de las piezas que conforman este ciclo. Desde la exaltación vocal, tal vez algo exagerada de Der Atlas (El Atlas), al dramatismo turbador de Der Doppelgänger (El doble), con el que Goerne es capaz de transmitir las más profundas y desgarradoras tensiones psicológicas. La ejecución de Alexander Schmalcz al piano, fue el marco y el camino perfecto para la interpretación de Goerne. Sutil, enérgico y delicado. Todo en el momento y la medida justa.

Florian Boesch

EL pasado 9 de abril nos disponíamos a escuchar en el Teatro de la Zarzuela el recital 6 del Ciclo de Lied que el Centro Nacional de Difusión de la Música organiza todos los años. Antonio Moral, su director, salió al escenario micrófono en mano para explicar las vicisitudes ocurridas durante el fin de semana y que alteraban la representación. Vamos a empezar a pensar que la pretendida fusión entre el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela ha desencadenado en éste ultimo una serie de acontecimientos misteriosos, aunque debidamente justificados, que van a necesitar la labor de un exorcista más que algunas intervenciones ministeriales.

Del Moral explicó que la titular del concierto, Anna Lucia Richter, había cancelado su participación por enfermedad y pasó a ser sustituida por Julia Kleiter, otra joven soprano situada ya en el horizonte inmediato del Ciclo de Lied. Pero el viernes también suspendía por enfermedad, lo que dejaba a Antonio Moral un estrecho margen de maniobra que solucionó, como él mismo dijo, tirando de teléfono de amigos. Aquí es donde aparece Florian Boesch. El barítono austríaco es bien conocido en éste ciclo y en su improvisado, pero muy bien elegido, programa, estuvo acompañado al piano por Justus Zeyen, cuya maestría al teclado contribuyó al éxito del recital.

La primera parte estuvo dedicada a Schubert sobre poemas de Goethe dedicados a la Grecia mitológica, Prometheus, D 674, Gruppe aus dem Tartarus, D 583, Grezen der Menschheít, D 716, Der Pilgrim, D 794, Meeres Stille, D 216 y Die Götter Griechenlands, D 677. Terminó esta primera parte con Gesänge des Harfners, D 478, Las canciones del arpista que Boesch narra con una gran expresividad y que Zeyen acompaña al piano como si fuese el sonido de un arpa.

La segunda parte estuvo dedicada a Schumann y tres grupos de canciones sobre textos de Heinrich Heine. Der arme Peter. Op. 53, Liederkreis, op. 24 y Gesänge des Harfners, op. 98a. Boesch posee un apreciable volumen de voz que pone al servicio de sus graves, lo que otorga profundidad en la interpretación. Quizá los matices salen peor parados, pero los compensa con una gran sensibilidad interpretativa.

Un recital que, tras la primera sorpresa de las cancelaciones, resultó un éxito. Y unos intérpretes que hicieron disfrutar a un público que agradeció en esfuerzo.

Elīna Garanča

¡Público! ¡público! ¡público!, era el grito del Teatro de la Zarzuela puesto en pie el domingo 11 durante el emotivo comunicado que leyó el director Karel Mark Chichon en su nombre y en el de Elīna Garanča: “Amado público, tanto Elina como yo estamos aquí porque amamos la música española, especialmente la zarzuela, y es por eso que la llevamos a todas partes del mundo. Y es nuestro deseo que este gran teatro siga defendiendo este género tan español y tan único que es la zarzuela. Todo nuestro apoyo a este teatro y a su equipo humano que nos han tratado como familia durante toda esta semana. Que este teatro siga siendo un teatro público…”.

Fue la culminación a un concierto de música española, de la que ambos, director e intérprete, son buenos conocedores y embajadores. La primera parte estuvo dedicada íntegramente a “Carmen”, que no es española, pero se le parece bastante y es éste un personaje que la Garanča tiene bien interiorizado y de la que es en estos momentos una de las mejores intérpretes. La segunda parte, con la participación del Coro, se dedicó por completo a la Zarzuela, género al que se acercan con el respeto de quien lo conoce y valora y no con el floclorismo del que otros hacen gala.

Elīna Garanča posee un magnetismo especial sobre el escenario. Exhibe una gran expresividad sin necesidad de ostentación alguna. Su técnica vocal es, sencillamente, perfecta. Posee todas las cualidades que un cantante pueda tener y las tiene todas a la vez. Canta con la misma facilidad que otros hablan. Su voz es soberanamente poderosa y con sobrada agilidad. Agudos brillantes y esmaltados y tonos oscuros robustos y limpios. Controla las regulaciones con maestría, apiana y crece con la misma facilidad y expresa con picardía e intención lo que dice la partitura. Una lección de canto. La Garanča juega en otra división.

La réplica se la dio un esforzadísimo Andeka Gorrotxategi, que tuvo que poner mucho empeño para estar a la altura de semejante compañera de escena. Mejor en los dúos apianados que intentando igualar el volumen vocal de una Garanča que, a diferencia de Gorrotxategi, no mostraba la menor dificultad.

Ante las noticias sobre la inminente “fusión” entre el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela, y la incertidumbre que se ha creado en el mundo de la lírica y aficionados, solo queda esperar el desenlace en próxima fechas. Las sensaciones entre el público y la crítica son de inquietud y cierto desasosiego. Esperemos que no se ponga en peligro el buen trabajo que la actual dirección del Teatro de la Zarzuela, con Daniel Bianco a la cabeza, está llevando a cabo desde su nombramiento en 2015, poniendo en valor nuestro género lírico y situándolo en el siglo XXI.

Matthias Goerne

El pasado lunes 26 de febrero, el barítono Matthias Goerne, ofrecía el primero de los tres recitales que hará esta temporada en el Ciclo Lied del Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión de la Música. Los últimos compases del recital fuero culminados por unos instantes de silencio antes de iniciar los aplausos. Un silencio íntimo, de introspección y recogimiento que acompañan siempre a esos momentos mágicos de agitación interior. Una experiencia casi única, por poco habitual.

Lo que había ocurrido en la hora y media anterior fue, sin solución de continuidad, la exposición desmenuzada de la gran diversidad de colores con la que Schubert recrea los poemas de Wilhelm Müller, “Die schöne müllerin”, (La bella molinera).

Goerne fue evolucionando en profundidad desde las canciones de amor hasta las canciones de muerte, transitando de una emoción a otra de manera magistralmente descriptiva. Modula y expresa el carácter de cada uno de los poemas con su voz baritonal que ha crecido en densidad y expresividad. Una voz profunda y tersa que asciende con facilidad a las notas altas y llena de volumen y tensión los registros más graves.

Acompañado al piano por Markus Hinterhäuser, quien parece estar discretamente en una esquina, sin necesidad de protagonismo que recae, casi en su totalidad, en la voz de Goerne, pero que traza las líneas por las que la voz se desenvuelve con la soltura que da la confianza del conocimiento mutuo.

Si no han tenido la suerte de asistir a este recital, el Teatro de la Zarzuela y el CNDM les ofrece dos nuevas oportunidades. Completando el ciclo de F. Schubert, Winterreeise, el 30 de abril y Schwanengesang. El 8 de mayo. Yo no me lo perdería por nada. Avisados quedan.

Anna Caterina Antonacci

Debido a una enfermedad debidamente justificada de la soprano Anna Caterina Antonacci, el recital de Lied previsto para el martes 24 de octubre, se aplaza al lunes 9 de julio 2018 a las 20 horas. Serán válidas las mismas localidades.

Gerhaher

Era la octava vez que Christian Gerhaher participaba en el Ciclo de Lied del CNDM en el Teatro de la Zarzuela. En esta ocasión para interpretar Winterreise (viaje de invierno), que Franz Schubert compuso en 1827 para voz y piano. En él expresa los sentimientos de un caminante a través de un paisaje invernal y gélido, tras conocer el rechazo de su amada. Desgrana su melancolía a través de un viaje en el que solo existe la desesperanza.

Alejado de su familia, sin pareja estable, enfermo y sin haber conseguido ningún éxito como compositor, Schubert transmite a través de este conjunto de 24 canciones los dos temas fundamentales de los poemas de Wilhem Muller, el sentido de viaje y el de soledad. Y lo hace a través de un viaje íntimo en el que utiliza como eje principal el paisaje exterior, la naturaleza, como símbolo de su propio interior. El invierno es aquí el elemento descriptor de los sentimientos más profundos y sombríos. Nos habla claramente de la muerte. Muerte que le acechaba y que llegó apenas fue publicada esta obra casi póstuma.

Schubert resaltó la parte pianística y eliminó cualquier tipo de adorno vocal. la sencillez, que no simplicidad, son un elemento común a destacar en esta obra. Es aquí donde Gerhaher añade una contención desprovista de cualquier exceso de teatralización dramática. Profundizando en la sobriedad de los sentimientos más desgarrados.

Este tipo de composiciones, aparentemente sencillas, requieren de una depurada técnica instrumental. Y es Christian Gerhaher uno de sus mejores exponentes en la actualidad. Se nota la magistral influencia tanto de Fischer-Dieskau, como de Elisabeth Schwarzkopf y es evidente la evolución de su voz y la capacidad de matización en obras de tanta exigencia comunicativa por su contención. Los cambios de tonalidad y de dinámicas son perfectamente expresados por un Gerhaher que ha perfeccionado sus graves y que regula el volumen y los cambios de tono con seguridad y acierto. Como demostró en Irrlicht (Fuego fatuo) donde la amplitud de registro y tonalidad obliga a transitar de agudos a graves y de fortes a delicados pianos.

Acompañado por Gerold Huber, establecen entre ambos ese diálogo íntimo entre voz y piano con el que Schubert concibió Winterreise. Un viaje interior en el que el dramatismo del proceso anímico solo puede conducir a la nada. A la soledad más absoluta del propio compositor.

Fue una hora y media en la que Gerhaher desgranó una a una estas 24 delicadezas del romanticismo. No ofreció bises, no eran necesarios. Nada faltó en esa hora y media de un recogimiento interior del que tan profundamente se puede llega a disfrutar.

https://youtu.be/dIwo6cxcWDE

Susan Graham

Era el último recital del ciclo Las voces del Real, y esta vez a cargo de la mezzosoprano Susan Graham. Nacida en Nuevo México, Graham marcó grandes diferencias con las dos divas estadounidenses que la han precedido en las últimas fechas en Madrid. La primera, la elegancia, respondiendo con ello a los cánones y formas más pragmáticos en esto del canto liederístico. Nada que ver, por ejemplo, con la dicharachera Renée Fleming.

La siguiente diferencia es la elección del repertorio. Muy acertado en su elaboración, su disposición y criterios, que fueron explicados por la propia Graham nada más pisar el escenario, en perfecto castellano y de manera pedagógica y divertida. Un programa representado por canciones de amor de 17 compositores diferentes, dividido en bloques temáticos y perfectamente equilibrado. Un repertorio adaptado pulcramente a las características de su voz, brillante en los agudos. Con pianos exquisitos y suavizando unos graves en los que se maneja con mayor dificultad.

El público disfrutó de una interpretación sentida y delicada. Dramatizando cada frase y dotándola del sentimiento más acertado para cada palabra, cada nota. Una voz timbrada y con un centro bien apoyado para llenar de intención y sutileza sus filatos más sobrecogedores. Ya desde el inicio con “Seit ich ihn gesehen”, hasta llegar a un delicado final con “Nun hast du mir den ersten Schmerz getan”, ambas obras de Robert Schumann.

Estuvo acompañada al piano por Malcolm Martineau. Magistral en todo momento, sobre todo en esa intuición a la hora de acompañar, no solo en tempis, sino en sentimientos y delicadezas para expresar en conjunto.

Un final de temporada magnífico para este ciclo que terminó con un esperanzador “Hello young lovers”. Seremos jóvenes mientras amemos. Y felices asistiendo a estos despliegues de sensibilidad infinita.

Lemieux

El pasado 13 de abril, el Teatro de la Zarzuela ofreció su Recital VII dentro del Ciclo de Lied. Estuvo a cargo de la simpatiquísima contralto canadiense Marie-Nicole Lemiex, acompañada al piano por Roger Vignoles.

Un recital dedicado al repertorio francés más intimista. Compositores menos conocidos que los Debussy, Ravel, Satie o Fauré, pero de similar peso musical y literario. Aunque algunas obras de Fauré y Debussy han formado parte de este recital, los protagonistas han sido Guillaume Lekeu, Reynaldo Hahn, Charles Koechlin y Herri Duparc.

Marie-Nicole Lemiex ya no es solo una promesa y cada vez consolida más su carrera musical. Su voz potente se sitúa en el arco central, con facilidad para las agilidades y las notas agudas y unos graves correctos. El repertorio en este caso era muy uniforme y más bien plano, pero cuando pudo soltarse en los bises echó mano de su simpatía y registros y quiso agradar al público con un guiño español. Bien acompañada al piano por Roger Vignoles . No en vano es uno de los más reconocidos y experimentados acompañantes en este tipo de recitales.

Dentro de la anécdota hay que dejar constancia del cada vez más preocupante estado de salud de parte del público que asiste al Teatro de la Zarzuela. La propia Lemeix bromeó en un momento dado a cuenta de los ataques de tos generalizados. Unos caramelos repartidos junto a las entradas no estarían de más. Aunque puede que fuera peor el remedio que la enfermedad.