ABAO-OLBE

ABAO-OLBE y DeustoForum abren el próximo miércoles, 10 de octubre, el ciclo de conferencias “Opera Bihotzetik”, una nueva iniciativa, diseñada para todos los públicos, que pretenden promover, de forma cercana y accesible, el conocimiento de la lírica a través de la experiencia de grandes figuras. Este ciclo se integra en el programa conmemorativo “ABAO 1.000 funciones de ópera en Bilbao” que tendrá lugar durante la 67º Temporada de ABAO-OLBE.

Con la ópera como nexo de unión, este nuevo proyecto propone un atractivo programa que contará con la presencia de directores de escena, maestros musicales, cantantes y profesionales de diversa índole con el objetivo de proporcionar un enfoque más humanista, afectivo y personal de la ópera. En este sentido, se trata de abordar no sólo su perspectiva profesional, si no también y sobre todo, facetas de sus sentimientos, impresiones, experiencias, emociones… superando de esta manera el enfoque académico y abriendo espacios de mayor proyección mediática y social.

El programa está dirigido y moderado por el conocido editor y crítico musical Luis Gago, coordinador editorial del Libro de la Temporada de ABAO-OLBE y codirector del Festival de Música de Cámara de la Beethoven-Haus de Bonn; actividades que compagina con la traducción de numerosos libros, la publicación de artículos y monografías especializadas, así como la preparación de los subtítulos en castellano para la Royal Opera House, English National Opera y Digital Concert Hall de Berlín, entre otras muchas ocupaciones.

El próximo 10 de octubre, el rector de la Universidad de Deusto D. José María Guibert Ucin, Inaugurará el ciclo “Opera Bihotzetik” con la conferencia del barítono francés François Le Roux, reconocido como el mejor intérprete de uno de los papeles operísticos más exquisitos, difíciles y singulares de la historia: el de Pelléas en Pelléas et Mélisande de Debussy. La conferencia girará en torno a su vida y trayectoria, así como su particular reflexión sobre la ópera en el contexto de la cultura actual.

La segunda conferencia está prevista para el martes 4 de diciembre y se contará con la soprano estadounidense, Roberta Alexander, reputada intérprete de Mozart y Puccini que mantiene una intensa actividad en recitales, oratorios y obras sinfónicas.

Sir Peter Jonas, indiscutible referente cultural en el Reino Unido, director general de la English National Opera y de la Ópera Estatal de Baviera, es el encargado de la tercera ponencia el 21 de enero. El 20 de mayo, cerrará el ciclo el director de orquesta británico David Parry, maestro de versatilidad, influencia y entusiasmo únicos, que se ha ganado merecidamente un lugar en los libros de historia operísticos.

Todas las ponencias tendrán lugar en el CRAI de la Universidad de Deusto a las 19:00h y son de carácter gratuito, si bien se requiere acreditación previa que podrá solicitarse en el teléfono: 944 139 020 o email: deusto.forum@deusto.es

Heras-Casado

El jueves y el sábado de esta semana, el Teatro Real ofrecerá el conmovedor War Requiem, de Benjamin Britten, bajo la dirección de Pablo Heras-Casado.

Las dos funciones de la obra de Britten están integradas en la programación en torno su ópera Muerte en Venecia, que traerá también al Teatro Real, este mes, el Ballet de Hamburgo, con una coreografía inspirada en la novela homónima de Thomas Mann.

Más de 140 intérpretes participan en la obra: 132 cantantes de los tres coros -Coro Titular del Teatro Real, Coro de la Comunidad de Madrid y Pequeños cantores de la JORCAM-, 106 músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real, el organista Miguel Ángel Tallante y los solistas Susan Gritton (soprano), John Mark Ainsley (tenor) y Jacques Imbrailo (barítono).

Pablo Heras-Casado, primer director musical invitado del Teatro Real, será el encargado de dirigir esta obra excepcional y lacerante: un arrebatado clamor a favor de la paz en el mundo después del estupor de la guerra.

TRES GUERRAS EN UNA

Benjamin Britten fue un gran amante de las formas clásicas pero, tras pasar por sus manos, raramente dejaba de introducir en ellas elementos novedosos que las hacían aparecer ante ojos y oídos sutil o radicalmente remozadas. Pocos géneros han gozado de más raigambre en la música occidental que el de la misa de difuntos, pero el War Requiem, que bebe innegablemente de esa tradición secular, la transporta a una nueva dimensión, instilando en la obra un importante elemento espaciotemporal que resulta difícil, cuando no imposible, encontrar en otras misas de réquiem.

Britten fue un pertinaz lector de poesía, que impregna gran parte de su catálogo, y tuvimos una buena muestra de ello en esta misma sala el pasado 18 de diciembre, cuando Ian Bostridge interpretó sus cinco Canticles –que recorren la totalidad de su trayectoria creativa– y su Nocturne.

Uno de los poetas que inspiraron a Britten en esta última obra, su compatriota Wilfred Owen, fue el elegido tres años después para proporcionar el contrapunto profano, actual e intimista del texto latino ancestral de la misa de difuntos. Owen había muerto pocos días antes del final de la Primera Guerra Mundial y la obra se estrenó en la solemne consagración de la catedral de Coventry, destruida por los bombardeos alemanes en la Segunda.

El War Requiem vio la luz muy pocos meses antes de la crisis de los misiles en Cuba, en plena Guerra Fría, por tanto, una tercera contienda ligada a la obra: menos sangrienta, pero igualmente absurda. Britten quería contar en el estreno en Coventry con cantantes que representaran simbólicamente a los tres países que más habían padecido la barbarie bélica que había puesto fin al horror nazi, pero las autoridades soviéticas no permitieron que Galina Vishnévskaia viajara a Inglaterra para cantar al lado de un alemán, Dietrich Fischer-Dieskau, por lo que hubo de ser sustituida in extremis por la británica Heather Harper. La terna solista la completaba, por supuesto, el tenor Peter Pears, la fiel pareja del compositor.

Pacifista convencido, Britten concibió el War Requiem no sólo como un hondo alegato antibélico, sino como una profunda reflexión sobre los horrores que acompañan a cualquier guerra: una misa para que descansen los muertos y mediten los vivos. La cima emocional de la obra se reserva para el Libera me final, en cuyo centro Britten sitúa uno de los poemas más estremecedores de Owen, «Strange Meeting», el extraño encuentro que se produce bajo tierra, en «un túnel hondo y gris», entre un soldado inglés y un combatiente alemán al que él mismo ha matado el día anterior. Ambos encuentran la liberación y reconciliación final cuando se disponen a dormir, juntos y en paz, el largo sueño de la muerte mientras el coro de niños entona un etéreo y consolador In Paradisum.

Las guerras continúan, implacables, a nuestro alrededor, pero el War Requiem –una obra no sólo para escuchar, sino también para ver– sigue proclamando, claro y fuerte, su mensaje.
Luis Gago