María Katzarava

Es una de las óperas menos representadas de Giuseppe Verdi, ya que exige unos intérpretes de extraordinarias cualidades. Stiffelio regresa el 1 de febrero a la cartelera berlinesa en la Konzerthaus de la capital alemana con un reparto de excepción y junto al Coro y la Orquesta del Berliner Operngruppe dirigidos por Felix Krieger, contando con la soprano mexicano-georgiana Maria Katzarava para el papel de Lina. “Es un rol muy exigente que da la réplica al tenor que canta el papel de Stiffelio”, afirma la joven cantante. “Se trata de una mujer con un pasado complicado, una heroína que se tiene que enfrentar a un mundo de hombres en un ambiente austero como es el del protestantismo”. Con este papel Maria Katzarava debuta por fin en Berlín. “Cantar en esta gran ciudad alemana es siempre un objetivo en la carrera de un cantante”, apunta entusiasmada ante este nuevo paso en su carrera que además coincide con la primera vez que asume el papel de Lina.

Thilo Reinhardt será el encargado de la propuesta teatral y completan el reparto Roberto De Biasio (Stiffelio), Alfredo Daza (Stankar) y Francesco Ellero D’Artegna (Jorg). Antes, el 22 de enero, regresará a México para cantar La voix humaine en el Festival de Álamos de Sonora, ópera de Poulenc que Katzarava ya ha paseado por varias ciudades mexicanas durante 2016.

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María Katzarava

El 10 de enero la soprano mexicana Maria Katzarava cantará de nuevo en la capital inglesa y lo hace en el ciclo de recitales Rosenblatt, en el Wigmore Hall.

Maria Katzarava viene de cantar Madama Butterfly y Micaëla (Carmen, Bizet) en Italia y de grabar la ópera en español Florencia en el Amazonas (Catán) en México. Le espera en febrero su debut en la Konzerthaus de Berlín (Alemania) con el difícil papel de Lina de Stiffelio (Verdi). Antes, en enero, regresará a Londres –donde ya debutó en el Royal Opera House con Roméo et Juliette en la temporada 2010-2011- con una velada en el marco de los Rosenblat Recitals del Wigmore Hall, una serie de conciertos por la que han pasado los más grandes intérpretes líricos del momento. El próximo 10 de enero es su turno y lo hará en un mano a mano con el tenor Stefano la Colla, con Simon Lepper al piano. En el amplio y atractivo programa figuran arias y dúos operísticos de obras tan populares como Madama Butterfly, Manon Lescaut, Tosca y La Bohème (Puccini), Roméo et Juliette (Gounod), Otello (Verdi) y Andrea Chénier (Giordano), un menú musical que promete alto voltaje.

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La cantante mexicano georgiana Maria Katzarava regresa en noviembre a Sicilia para participar en la premiada producción de Carmen de Calixto Bieito y ofrecerá en Barcelona un recital homenaje al compositor mexicano Salvador Moreno.

La agenda de Maria Katzarava no se detiene y continúa cosechando triunfos y conquistando al público de medio mundo. Después de iniciar la temporada con su esperado debut como protagonista de Madama Butterfly de Puccini en el Teatro Massimo de Palermo, de regresar a México para cantar La Voix Humaine de Poulenc en Monterrey, ofrecer un concierto en el Auditorio Blas Galindo de la Ciudad de México –a beneficio de la Fundación Centro Cultural el Tecolote a través de la cual apoyará a jóvenes artistas de escasos recursos– y de sumar a su ya extenso repertorio un nuevo personaje metiéndose en la piel de la protagonista de Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán, siempre en México, la destacada soprano volverá a Sicilia para interpretar a Micaëla en la famosa producción de Carmen de Bizet con dirección de escena de Calixto Bieito; se trata de una coproducción entre el teatro siciliano, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el Teatro Regio de Turín y La Fenice de Venecia, en la que Katzarava compartirá escenario con Varduhi Abrahamyan (Carmen), Roberto Aronica (Don José) y Marko Mimica (Escamillo) los días 26 y 30 de noviembre y 2 y 4 de diciembre. La dirección músical correrá a cargo de Alejo Pérez.

El 21 de diciembre clausurará el Festival especializado en Lied Life Victoria organizado por la Fundación Victoria de los Ángeles con un recital en homenaje al compositor mexicano Salvador Moreno (1916-1999) en el centenario de su nacimiento; la velada, en la que también participará la mezzosoprano mexicana Rocío Tamez, tendrá lugar en el emblemático Sant Pau Recinte Modernista de Barcelona.

Ya en 2017, el 10 de enero, Maria Katzarava inaugurará el año debutando en el prestigioso ciclo Rosenblatt Recitals de Londres.

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Después de cantar en México La Voix Humaine, de Poulenc, y de debutar con gran éxito en el Festival Castell de Peralada (España) con Liù de Turandot, de Puccini, la soprano mexicana Maria Katzarava se apunta a un nuevo reto en su carrera: debutar el emblemático papel de Cio-Cio San, la protagonista de Madama Butterfly, el sueño de toda soprano lírica. Lo hará en el Teatro Massimo de Palermo (Italia) los días 17, 20, 23 y 25 de septiembre. “Estoy muy entusiasmada y feliz con este nuevo debut”, afirmó la intérprete, “ya que se trata de un personaje al que Puccini dotó de innumerables detalles de personalidad que se reflejan en la partitura. Veo a Butterfly como una mujer muy fuerte, determinada y que sabe lo que hace. La música es bellísima y la dramaturgia es puro teatro. Será además todo un reto y un honor debutarla ante un público de tanta tradición como el italiano y estoy segura de que será una ópera que me acompañará muchos años”.

Después de este debut en Sicilia, la ganadora del Concurso Operalia regresará a México, esta vez para cantar de nuevo La Voix Humaine en Monterrey (30 de septiembre) y para ofrecer, el 4 de octubre, un concierto en el Auditorio Blas Galindo de Ciudad de México a beneficio de su recién inaugurada Fundación Centro Cultural el Tecolote a través de la cual apoyará a jóvenes artistas de escasos recursos del estado de Guerrero; en octubre (días 8, 9, 11 y 12) asumirá por vez primera, siempre en México, el rol protagonista de Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán; el 6 de noviembre brindará un recital benéfico dentro del ciclo Life Victoria organizado por la Fundación Victoria de los Ángeles en Barcelona, para después cambiar rápidamente de registro y meterse en la piel de un personaje que conoce muy bien y que también le fascina: el de Violetta Valéry, la sufrida protagonista de La Traviata, de Giuseppe Verdi. Lo hará en una nueva producción de la cineasta Alice Rochwacher y con la que, entre el 4 de noviembre y el 19 de enero de 2017, se irá de gira por diversas ciudades del norte de Italia, como Reggio Emilia, Módena, Como, Bérgamo, Cremona, Brescia y Pavía. El 10 de enero interrumpirá la gira italiana para debutar en el prestigioso ciclo Rosenblatt Recitals de Londres.

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Turandot

El Festival Castell Peralada ha celebrado su treinta edición, destacando en su programación las dos representaciones del pucciniano Turandot, que tuvieron lugar los pasados días 6 y 8 de agosto, con un gran éxito de público que llenó por completo el Auditori Parc del Castell. Turandot se representaba por primera vez en el festival ampurdanés.

Pero, vayamos por partes, ya que antes de enjuiciar estas representaciones de Turandot, me gustaría introducir al lector en los orígenes, génesis y grandes interpretes de esta ópera, que puede considerarse la obra maestra de Giacomo Puccini, siendo su última e inacabada composición y donde el gran maestro de Lucca construye una partitura de rabiosa modernidad, donde se muestra receptivo a los grandes cambios musicales introducidos en la primera parte del Siglo XX, por autores como Claude Debussy, Igor Stravinski, Richard Strauss e incluso Arnold Schoenberg. Sin embargo, reserva espacios para ese fino melodismo presente en sus óperas anteriores.

Renato Simone y Giuseppe Adami, fueron los encargados de escribir el libreto, adaptando la obra teatral Turandotte del dramaturgo veneciano Carlo Gozzi, donde se incorporaban elementos de la “comedia del arte”, con personajes del teatro de máscaras, y cuyo estreno se produjo en 1762, en el Teatro San Samuele de Venecia. La obra de Gozzi fue traducida al alemán por Friedrich Schiller, siendo representada en tierras germánicas a comienzos del Siglo XIX. En 1917, y en el Teatro de la Ópera de Zurich se estrenó la ópera Turandot, de Ferruccio Busoni, quien además de la composición musical, se encargó de escribir el libreto en alemán a partir de la obra de Carlo Gozzi. Por tanto, a Puccini y sus libretistas se les planteaba el desafío de retomar un tema ya reiteradamente tratado.

La génesis de Turandot se produjo de manera muy lenta, comenzando en 1920 y alargándose durante un largo período de cuatro años. En la primavera de 1924, Simone y Adami completaban el libreto; que, con respecto a la obra de Gozzi, presentaba algunas sustanciales modificaciones, como la creación de un personaje esencial en el desarrollo de la obra: la esclava Liù, mujer dulce, de gran feminidad y abnegación, en contraposición con la bella y cruel princesa Turandot. Las máscaras Tartaglia, Pantalone y Truffaldino que aparecen en la obra de Carlo Gozzi y en la ópera de Ferruccio Busoni, se convierten en Ping, Pang y Pong que ejercen como ministros del imperio chino. Debido a un cáncer de garganta, Puccini falleció en noviembre de 1924, dejando musicalmente inacabada la parte final de la ópera, a partir de la muerte de Liù. Arturo Toscanini se hizo cargo de la partitura, encargando al compositor Franco Alfano su conclusión. Alfano trabajó a partir de unos escasos apuntes dejados por Puccini antes de morir, agregando algo de música propia y retomando algunos temas anteriores de la ópera, con una conclusión brillante y triunfalista. En principio, el trabajo de Alfano tenía una duración aproximada de veintidós minutos, que Toscanini redujo a quince. Este final más corto de Alfano, es el que habitualmente se ha venido representando desde el estreno de la ópera, acaecido el 25 de abril de 1926, en el Teatro alla Scala de Milán, con dirección de Arturo Toscanini y el conjunto de interpretes formado por la soprano polaca Rosa Raisa como Turandot, el Calaf de nuestro gran Miguel Fleta y María Zamboni en el personaje de Liù. En aquella premiere de Turandot, y justo después de la muerte de Liù, el maestro Toscanini dejó la batuta, y cuando el telón descendía lentamente, se dirigió al público con estas emocionadas palabras “Aquí finaliza la ópera, porque en este punto murió el maestro” En la segunda función se incluyó el final de Franco Alfano

El 25 de enero de 2002, con Riccardo Chailly al frente de la Orquesta del Concertgebow de Amsterdam, se estrenó en el Festival de Las Palmas de Gran Canaria, un nuevo final realizado por el compositor Luciano Berio, basándose en los apuntes dejados por Puccini, y también con música propia, donde se incluye un largo interludio musical, como transición del cambio radical de actitud de Turandot hacia Calaf. Y, el momento final de la ópera, se plantea abierto y meditativo con sonidos en piano, en comparación con el contundente y triunfalista propuesto por Franco Alfano. En nuevas producciones de Turandot, el final compuesto por Luciano Berio va siendo adaptado cada vez con mayor frecuencia.

Turandot tuvo una época dorada entre el final de los años cincuenta y principio de los setenta del pasado siglo, cuando confluyeron dos grandes cantantes: Birgit Nilsson como Turandot y el Calaf de Franco Corelli, quienes no solo interpretaban sus respectivos personajes, sino que, en una rara identificación vocal y dramática, eran realmente Turandot y Calaf. Coincidieron en escena en más de cincuenta ocasiones, habiéndonos legado varias grabaciones tanto en estudio como tomas en directo, donde se pueden escuchar sus extraordinarias creaciones, en compañía de alternativas y magníficas Liù, como Mirella Freni, Renata Scotto, Rossanna Carteri, Clara Petrella, Teresa Stratas, Anna Moffo, Pilar Lorengar o la rusa Galina Visnevskaja. A mediados de los años setenta y casi al unísono de las últimas actuaciones de Birgit Nilsson como Turandot, recoge el testigo la soprano búlgara Ghena Dimitrova, y unos años más tarde la húngara Eva Marton. Ambas cantantes realizaran magníficas interpretaciones de la terrible princesa china, prácticamente hasta fines del pasado siglo. Plácido Domingo ha realizado numerosas y brillantes interpretaciones de Calaf, siendo el único que ha llegado a cantarlo con Birgit Nilsson, Ghena Dimitrova y Eva Marton. La soprano sueca Irene Theorin, se ha convertido en los últimos diez años en la Turandot oficial, habiéndola interpretado en más de cien representaciones. Su poderosa vocalidad y gran presencia escénica han sido el gran aliciente de las dos funciones de Turandot, representadas en Peralada los pasados días 6 y 8 de agosto.

Uno de los atractivos de esta nueva producción de Turandot realizada para el Festival de Peralada, es el diseño de escenografía realizado por Paco Azorín, cuyo carácter minimalista no le resta un ápice de atractivo visual, y que plantea una estructura central giratoria con un entramado de maderas en forma de pagoda, y una escalera interior que lleva a una plataforma elevada donde aparecerá de manera mayestática la princesa Turandot en el Acto I. Escalera interior y plataforma desaparecen a partir del Acto II. El fondo del escenario está dominado por un gigantesco gong, iluminado con diferentes colores en función del desarrollo de la acción dramática. En los extremos del escenario se sitúan dos palcos, que darán cabida a diferentes acciones a lo largo del desarrollo de la representación. Sin duda, este conjunto de sencillas estructuras posibilitaban una interesante puesta en escena, que en manos de Mario Gas, resultó sumamente estática. Solamente, la fulgurante aparición en escena de los ministros Ping, Pang y Pong, sobre sendos carritos chinos y sus actuaciones teatrales a lo largo de toda la representación producen cierto dinamismo escénico. Esos carritos vuelven a reaparecer portando a bellas cortesanas, cuando los ministros quieren sobornar a Calaf en el Acto III. Debe señalarse el acierto de Mario Gas al mostrar a una Turandot con presencia de diosa sobre una plataforma elevada, en su primera aparición escénica, que va convirtiéndose en un ser más humano e inseguro, cuando casi se desvanece sobre el escenario al comprobar que Calaf ha acertado el tercero de los enigmas. Ping, Pang y Pong también están muy bien caracterizados, mostrándose su carácter ambivalente: cómicos y grotescos en el Acto I, de extrema crueldad cuando hacen torturar a Liù en el Acto III; y, en su gran escena del Acto II, Mario Gas los presenta como unos auténticos vividores, que beben, esnifan coca y fuman opio. Otros detalles de esta puesta escena, están bastante fuera de lugar, como la utilización, al comienzo de la ópera, de uno de los mencionados palcos laterales, por dos cortesanas que traducen mediante un lenguaje de signos el edicto del mandarín, posibilitando que los espectadores no se concentren debidamente ni en la interpretación del cantante, ni en la escucha de la impactante música que se está ejecutando. Ello vuelve a repetirse en el Acto II, esta vez por parte de Ping, Pang y Pong, cuando reaparece el mandarín. Y, resulta totalmente incongruente, que esos dos palcos sean utilizados, en el Acto III, por Pang y Pong, para degollar pollos, mientras Ping tortura a Liú, convirtiendo en grotesco y de mal gusto uno de los momentos más dramáticos de toda la obra. Después de la muerte de Liù, la orquesta se para, y el propio Mario Gas lanza por megafonía el ya mencionado discurso de Arturo Toscanini, el día del estreno de Turandot; para, a continuación, y de manera muy discutible, ejecutarse todo el final de la ópera -versión corta de Franco Alfano- con los interpretes ataviados con modernos trajes de gala, como si se tratase de una representación en forma de concierto.

Resulta adecuado el diseño de vestuario realizado por Antonio Belart, sobre todo en los suntuosos vestidos de Turandot, y en general de toda la clase noble, resultando sumamente originales los atuendos que exhiben Ping, Pang y Pong, con trajes de gala netamente occidentales cubiertos por capas típicamente chinas. Y, en contraposición, las pobres vestimentas de las clases populares, con claros guiños a la época maoista. Excelente el diseño de iluminación a cargo de Quico Gutierrez, cuya acertada utilización, complementa y da brillo a la sencilla escenografía.

La actuación de la Orquesta Sinfónica del Liceu, resultó discreta, ya que el director Giampaolo Bisanti no consiguió dar suficiente relieve a la riquísima orquestación realizada por Puccini. También, es preciso señalar los problemas de acústica que se producen en un escenario al aire libre, sobre todo en una ópera de tan contrastadas sonoridades. La dirección Bisanti consiguió sus mejores logros en los momentos de más bello contenido melódico, como es el caso de la escena del “canto a la luna” en el Acto I, de claro sabor impresionista. También en la ejecución de la exótica música, de estilo claramente chino, que acompaña las intervenciones de Ping, Pang y Pong, en su larga escena del Acto II. En los momentos de mayor espectacularidad, Bisanti abusó de sonidos en fortísimo. Cabe señalar la buena labor concertadora del director italiano en el acompañamiento a los cantantes, especialmente en las delicadas arias interpretadas por Liù, o en esas preciosas frases cuando Calaf insta a Turandot a adivinar su nombre antes del alba: “Il mio nome non sai. Dimmi il mio nome. Dimmi il mio nome prima dell’alba e all’alba moriró”, sin duda, uno de los momentos más bellos de esta ópera.

En lo que respecta a los cantantes solistas, cabe señalar en primer lugar la gran actuación de Irene Theorin como Turandot, exhibiendo su bella y poderosa voz de timbre aterciopelado, con un perfecto legato y gran capacidad en las regulaciones, desde sonidos en forte a delicadas notas en pianissimi, junto a una matizada interpretación, dando auténtico relieve dramático a cada frase, a cada palabra cantada. La soprano sueca encaró con fuerza y valentía la terrorífica tesitura de “In questa reggia”, con gran profusión de notas agudas que deben ser atacadas verticalmente, alguna de ellas emitida por Theorin con cierta tirantez. Su prestación fue ganando en calidad e intensidad en el transcurso de la escena de los enigmas, seguida del aria “Figlio del cielo”, donde alterno con maestría el canto piano y forte, ofreciendo esta vez, unas notas agudas muy bien colocadas. Su interpretación resultó verdaderamente extraordinaria en todo el final de la ópera, junto al Calaf de un Roberto Aronica de timbre leñoso y emisión irregular, que ya se había puesto de manifiesto al ser incapaz de matizar los poéticos acentos de aria “Non piangere Liù”. Tuvo auténticos problemas en el final del primero de los enigmas, y omitió el alternativo Do4, que se plantea, en la frase “No, no, principessa altera! Ti voglio tutta ardente d’amor”, cuando Calaf increpa a Turandot, después de la escena de los enigmas. Su interpretación del famoso “Nessum dorma”, no pasó de discreta, con ciertos desajustes con respecto al sonido orquestal.

Gran actuación de la soprano María Katzarava, como Liù, con una voz de atractivo timbre, mostrando un amplio y elegante fraseo, gran capacidad para regular el sonido y buen dominio de todos los registros desde unos graves bien emitidos a unas brillantes ascensiones al agudo. Mostró una delicada línea de canto en “Signore, ascolta”, del Acto I, para acabar el aria regulando el sonido de pianissimi a forte y de nuevo a pianissimi en una brillante “messa di voce”. Ya en el Acto III, su actuación rayó a gran altura en sus dos arias consecutivas: “L’amore?…Tanto amore segreto e inconfesato”, y sobre todo, en el precioso andantino “Tu che di gel sei cinta”, cantado con dolorosa expresión. En suma, una gran interpretación de la joven soprano mexicana, destinada a realizar una magnífica carrera.

Buena interpretación como Timur del joven bajo Andrea Mastroni, dotando de nobles acentos a todas sus intervenciones, especialmente en el concertante con el que finaliza el Acto I, y en su patético cantable ante el cadáver de Liù.

Otro de los alicientes de estas representaciones fueron las magníficas interpretaciones del barítono Manuel Esteve y los tenores Francisco Vas y Vicenç Esteve, respectivamente como los ministros Ping, Pang y Pong, sobre todo en su gran escena del Acto II. De los tres, brilló de sobremanera Francisco Esteve, quien tiene a su cargo las más largas intervenciones. Todos ellos conjugaron una excelente vocalidad y gran capacidad teatral en sus cambiantes actitudes a lo largo de toda la representación.

Todo un lujo la presencia del tenor Josep Fadó como el emperador Altoum, dándole auténtico relieve a un papel casi siempre asignado a tenores en franca decadencia. Sin duda, en su dúo con Calaf del Acto II “Un giuramento atroce mi costringe” su prestación fue incluso mejor que la de Roberto Aronica. Bien la interpretación de Jose Manuel Díaz como el mandarín, en sus dos apariciones escénicas.

Los coros resultan fundamentales en esta ópera, con su casi continua presencia escénica, donde va subrayando las cambiantes actitudes del pueblo ante los acontecimientos que se van desarrollando. La prestación de coro Intermezzo dirigido por Enrique Rueda resultó un tanto irregular, con momentos auténticamente brillantes, como en toda las escena del “canto a la luna” o en la del cortejo hacia la muerte del príncipe de Persia, junto a otros de mayor contundencia sonora, emitidos con excesivo volumen. También es preciso comentar ciertos desajustes en el coro femenino, y que el sonido, por momentos, no resultara compacto, posiblemente debido a la dispersión de los cantantes por todo el escenario. Muy buena actuación del coro de niños Amics de la Uniò dirigido por Josep Vila en su deliciosa intervención del Acto I, retomado en la introducción de la imponente aria de Turandot “In questa reggia”.

María Katzarava

A pesar de su apellido de origen georgiano, María Katzarava viene de México. Esa tierra que nos regala siempre potentes y expresivas voces. La suya es, sin duda, una de las que con mayor intensidad suenan. Ha llegado a Europa y ha establecido su centro de operaciones en Barcelona, iniciando una carrera internacional que se apunta exitosa. El 6 de agosto se estrena en uno de sus roles favoritos, la Liú de Turandot, junto a Irène Theorin y Roberto Aronica. Entre ensayo y ensayo ha respondido a las preguntas de Brío Clásica.

Quédense con el nombre, María Katzarava, porque ha venido para quedarse.

Brío Clásica: El día 6 de agosto se estrena en el Festival de Peralada Turandot. Su personaje, Liú, no es desconocido para Usted, lo ha interpretado ya en Cagliari y en Caracalla. Liú es, junto a Mimi y Butterfly una de las heroínas puccinianas más sufridoras. Necesita de una gran expresividad interpretativa. ¿Cómo se aborda un rol como este?

María Katzarava: Especialmente el rol de Liú es muy afortunado para nosotras las sopranos. Está perfectamente bien escrito musicalmente y creo que Puccini le ha dado el perfil psicológico que requiere este papel, y que es muy claro. Pienso que es un dulce para la intérprete, porque también está muy apegado al gusto del público y que éste se siente mucho más cercano a lo que siente Liú, que a lo que puede sentir Truandot.

B.C.: Usted ha tenido la oportunidad de perfeccionar su técnica junto a Mirella Freni, una grandísima Liú. ¿Llegó a preparar este personaje con ella?

M. K.: Yo estudié un tiempo con Mirella y uno de los roles que más preparé con ella fue el de Liú. Este personaje es uno de mis caballitos de batalla. Es de los que más interpreto y es, además, uno de mis papeles favoritos. Con este personaje si que lo di todo con Mirella.

B. C.: Su personaje en Turandot tiene dos extraordinarias arias casi consecutivas, “L´amore?… Tanto amore e inconfesato” y la bellísima “Tu che di gel sei cinta”, un precioso y dramático andantino. ¿Cuáles son las mayores dificultades a la hora de interpretar estas dos arias?

M. K.: Siempre se busca que la Liú sea muy expresiva y que tenga esos piannissimi que el público espera siempre de la intérprete. Creo que esa es la mayor dificultad es este de este personaje.

B. C.: Sabemos que domina distintos registros, desde Desdemona en Otello, Micaela en Carmen, Antonia Y Giulietta en los Cuentos de Hoffmann, Margarita en Fausto… Incluso hace incursiones en el repertorio barroco, Dónde se siente más cómoda ahora mismo?

M. K.: Me siento más cómoda precisamente en el repertorio más pesado, justo donde me estoy enfocando más en estos momentos. Como Madama Butterfly, Tosca o Il trovatore, Simon Boccanegra. Todos roles más maduros vocalmente. Para los que he tenido que esperar muchos años y por fin lo logré y estoy en ellos.

B. C.: ¿Y qué roles se ve interpretando en el futuro?

M. K.: Yo creo que esos roles van a ser mi máximo. Es donde mi voz puede realmente evolucionar y me siento cómoda al cien!. Donde yo puedo realmente sentirme a gusto y plena. Son además roles que histriónicamente me gustan mucho y los siento muchísimo cuando los interpreto. Así todo es más fácil para poder transmitírselo al público.

B. C.: Usted, antes de adentrarse de lleno en la lírica, exploró otros mundos musicales como el Pop o el Rock. Para un cantante lírico, y teniendo en cuenta lo delicada que es la voz, ¿utilizar registros diferentes hace a la voz más versátil o, por el contrario, puede llegar a perjudicarla?

M. K.: Creo que hay que ser una artista sensible y abierta a la vez. Yo soy de la idea de que es una gran experiencia abrir tus horizontes, tus puertas, también a otros repertorio, a otros géneros. Y siempre con la inteligencia de saber cambiar tu chip. Si vas a cantar Pop-Rock, cambias el chip para que no suenes a una cantante de ópera queriendo cantar como una popera, que es algo terrible, y viceversa. Yo creo que la inteligencia está en eso, en simplemente saber que cuando cantas pop es pop y cuando cantas ópera es ópera. Yo he tenido esa oportunidad y me encaminé a la ópera a través del pop. Y es algo que aún puedo diferenciar y tener la facilidad de cambiar el chip. Y creo, sin duda, que eso también ayuda mucho a atraer a un público que no siempre está empapado de ópera. Es una gran posibilidad.

B. C.: Su mentalidad es muy abierta a la hora de abordar nuevas producciones. ¿Qué opina de las escenografías más actualizadas que utilizan a veces la provocación como elemento fundamental de la obra?

M. K.: Yo soy muy abierta siempre, también con los directores de escena para explorar nuevas facetas de algún personaje que muchas veces he llegado a interpretar de manera tradicional. Yo estoy muy a favor de las puestas en escena contemporáneas. Cuando quieren presentar una situación actual, siempre y cuando tengan una lógica y una historia que realmente me cuadre, siempre estoy dispuesta. Creo que también la gente lo agradece mucho. No siempre y exclusivamente propuestas tradicionales.

B. C.: Su madre es violinista mexicana y su padre es violinista georgiano, y tal vez sean dos concepciones distintas de interpretar la música. ¿Existe alguna diferencia de sonido entre las orquestas europeas y la americanas?

M. K.: Yo creo que si. La cultura milenaria siempre se ha enfocado también el los instrumentos y en la música clásica. La historia es más antigua en Europa. Creo que tiene un sonido diferente. Yo creo que se puede diferenciar incluso en las orquestas europeas de una georgiana a una rusa, sobre todo en la técnica. Incluso con los cantantes. Se puede diferenciar su origen solo por la técnica. Hay diferencias muy marcadas.

B. C.: México ha sido siempre cuna de extraordinarios cantantes como Ramón Vargas. Ahora Usted misma o Javier Camarena. ¿Cómo ve el futuro de la lírica en su país?

M. K.: Me enorgullece muchísimo ver que salen tantas voces mexicanas. Es muy importante resaltar la presencia de las sopranos, no solo de los tenores. Las sopranos y mezzos, también las contraaltos que son sobre todo del norte de México y donde me he encontrado con gratísimas sorpresas. Insisto, no solo de los hombres, sobre todo de las mujeres y creo que hay que empezar a dar un peso muy importante a las mujeres que estamos muy presentes. Pero a veces se da más presencia a los tenores y las voces femeninas son muy importantes.

Maria Katzarava

Maria Katzarava acaba de regresar de México donde realizó un verdadero tour de force lírico al enfrentarse a la solitaria protagonistas de La Voix Humaine, de Francis Poulenc y libreto de Jean Cocteau, en una producción independiente que también subió al escenario del Palacio Bellas Artes de la capital mexicana. Después de ese aplaudido debut, que se une a otras
recientes incorporaciones en su repertorio (Marguerite de Faust en la Opéra de Lausanne, Suiza, y Desdemona del Otello verdiano en el Liceu de Barcelona, España), la cantante mexicana de origen georgiano debutará en el Festival Castell de Peralada (España) con su inigualable Liù de Turandot, de Puccini. «Se trata de un personaje que me encanta y que ya interpreté en el Festival de Caracalla, en Roma, el pasado verano, precisamente junto a Iréne Theorin como Turandot, quien también cantará este personaje en Peralada», afirmó la cantante ganadora del concurso Operalia en 2003. «Muchos
consideran que la esclava Liù es débil y frágil, pero yo creo todo lo contrario: su voluntad, que nace del amor, es valiente. Su honestidad, fidelidad y fuerza espiritual la definen como una mujer decidida, nada débil y nada frágil. También es emocionante saber que Puccini dejó inacabada la ópera Turandot precisamente cuando Liù se suicida».

El Festival Castell de Peralada es el evento lírico estival más importante de España y este verano celebra su 30ª edición. Este debut se avanza a otro hito en la carrera de Maria Katzarava: en el Teatro Massimo de Palermo (Italia), cantará en septiembre, y por primera vez, el papel protagonista de una de las óperas más populares de Puccini: Madama Butterfly.

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Un nuevo papel se añade al repertorio de la soprano mexicana de origen georgiano Maria Katzarava: el de la fundamental Marguerite, del Faust de Gounod. Lo hará después de sus recientes actuaciones en Barcelona (Desdemona del Otello de Verdi) y Bolonia (Micaëla de Carmen de Bizet), y de sus giras por Moscú y Mumbay (India) -junto a Zubin Mehta– y por Abu Dabi, Manila, Tokio y Seúl con Andrea Bocelli, sin olvidar su debut en el Musikverein de Viena invitada por Juan Diego Flórez. Katzarava será Marguerite por primera vez en su carrera en una nueva producción que firma Stefano Poda y bajo la batuta de Jean-Yves Ossonce. Serán cuatro funciones los días 5, 8, 10 y 12 de junio en la Opéra de Lausanne. “El personaje es sin duda fascinante”, afirma la intérprete, “y me gusta porque vive emociones muy fuertes, se enamora, la ultrajan, la condenan, se vuelve loca, mata a su hijo… La salva su fe y su arrepentimiento. Todos estos cambios en su estado de ánimo convierten al personaje en un reto tanto en lo dramático como en lo vocal”.

Después de este intenso debut, Maria Katzarava tiene previstas actuaciones en el Festival de Saint Denis (Francia; Novena Sinfonía de Beethoven), el Festival Castell de Peralada (España; Liú en Turandot de Puccini) y el Teatro Massimo de Palermo (Italia; Cio-Cio San en Madama Butterfly).

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Maria Katzarava debutará en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona el 27 de enero cantando Desdemona, la protagonista femenina de la ópera Otello, de Giuseppe Verdi. La joven soprano mexicano-georgiana llega al coliseo catalán después de su reciente y aplaudido debut español con Il duca d’Alba en el Teatro Campoamor de Oviedo donde causó sensación gracias a su talento y temperamento escénico, siendo saludada por la crítica como “una auténtica revelación”. Su debut liceísta –reemplazando a Carmen Giannattasio– la mantendrá ligada al repertorio verdiano, ya que se incorporará a los ensayos de Otello días después de haber debutado en Italia La Traviata en la clausura de la temporada del Teatro Verdi de Padua. “Estoy muy emocionada con esta Desdemona en el Liceu, ya que es un gran papel ideal para cantar por primera vez en este teatro de tanta tradición. Además, Barcelona es mi ciudad de adopción, ya que resido allí desde hace ya casi dos años”, afirmó la cantante, que también interpretará el personaje shakesperiano los días 31 de enero y 4 y 5 de febrero.

Katzarava ganó en 2008 el Primer Premio del concurso Operalia, fundado y presidido por Plácido Domingo y ha ido imponiendo su arte en grandes escenarios como los de la Royal Opera House del Covent Garden de Londres, La Scala de Milán o el Grand Théâtre de Ginebra. Entre otros compromisos, Maria Katzarava será Micaëla (Carmen, Bizet) en el Teatro Communale de Bolonia, viajará a Moscú con la compañía del Maggio Musicale de Florencia bajo la dirección de Zubin Mehta e interpretará a Margherite (Faust, Gounod) en el Grand Théâtre de Lausana (Suiza).

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María Katzarava

Tras el reciente éxito en su debut en el papel de Leonora de Fidelio, de Beethoven, en la Opera Carolina (Estados Unidos), la ascendente soprano mexicana María Katzarava se prepara para su debut en España, cuando interpreta el personaje de Amelia en Il duca d’Alba, una poco conocida ópera de Gaetano Donizetti, los días 13, 15, 17 y 19 de diciembre en el Teatro Campoamor de Oviedo.

Conocida por ser una de las vencedoras del concurso Operalia que preside Plácido Domingo (en 2008, cuando también ganó el Premio de Zarzuela) y elogiada por la prensa internacional por ser poseedora de una voz “privilegiada, con graves de gran dramatismo y brillantes y coloridos agudos”, Maria Katzarava desembarca en España con una carrera de más de diez años a sus espaldas que la han hecho debutar en las últimas temporadas en escenarios como los del Royal Opera House de Londres (Roméo et Juliette), Teatro alla Scala en Milán (Roméo et Juliette), Ópera de Ginebra (La Traviata), Gran Opera de Florida (Roméo et Juliette, La Traviata), Ópera de Lausanne (Romeo et Juliette), Teatro Filarmónico de Verona (Romeo et Juliette), Palacio de Bellas Artes de México (Manon, de Massenet, y La Traviata), así como en los teatros más significativos de Italia, como el Teatro Lírico de Cagliari (Suzel en L’Amico Fritz; Liù en Turandot), Teatro Petruzzelli en Bari (La Muette de Portici, de Daniel Auber; Pagliacci, de Leoncavallo), Piacenza (Les contes d’Hoffmann), Modena (Les contes d’Hoffmann), Reggio Emilia (Les contes d’Hoffmann) y Teatro Manzoni de Bologna (Cuatro últimas canciones, de R. Strauss, bajo la batuta de Michele Mariotti.)

María Katzarava ha colaborado en varias ocasiones con Plácido Domingo, con quien cantará el próximo 10 de noviembre en el Auditorio Nacional de la capital mexicana para celebrar los 55 años del debut del tenor madrileño en ese país.

Tras su debut español en la Ópera de Oviedo, próximos compromisos llevarán a María Katzarava al Teatro Comunale de Boloña para meterse en la piel de Micäela (Carmen, de Bizet), al Grand Théâtre de Lausanne para interpretar a Marguerite (Faust, de Gounod) y al Festival de Saint Denis en París con la Orchestre Philharmonique de Radio France dirigida por Michele Mariotti para cantar la Novena Sinfonía de Beethoven.