Norma

Música, drama y emoción serán absolutos protagonistas del escenario del Teatro Real con la llegada de Norma, ópera de Vincenzo Bellini (1801-1835), de la que se ofrecerán 12 funciones entre el 3 y el 19 de marzo en una nueva producción concebida por el director de escena Justin Way, con dirección musical de Marco Armiliato.

Considerada una de las obras cumbres del belcanto, su extraordinaria belleza melódica enmascara una enorme dificultad vocal, especialmente en el papel protagonista, y con ella Bellini manipula como nadie las emociones más encendidas del melodrama. Norma posee, además, una extraordinaria dramaturgia que expone a los personajes en diferentes niveles y muestra con valentía sentimientos y actitudes casi ocultos hasta entonces en la mujer. Es, quizás, esa percepción fuerte y moderna del mundo femenino la que hace de esta ópera uno de los títulos más deseados de la temporada.

Justin Way sitúa la acción en el interior de un viejo teatro italiano con toda la compañía ensayando Norma. En el exterior, el siglo XIX, que ha comenzado marcado por el Congreso de Viena tras la derrota de Napoleón, mantiene el norte de Italia bajo la dominación austriaca, cuyo gobierno reaccionario provoca el nacimiento de los primeros movimientos nacionalistas. Entre ambos mundos, los dos intérpretes principales de la función mantienen una relación secreta sometida a tensiones personales y sociales, inmersa en un conflicto que no saben gestionar.

La propuesta plantea un paralelismo entre el argumento de la ópera y la realidad histórica del momento de su estreno en Milán en 1831, ofreciendo al espectador la dualidad prima donna/Norma, austriacos/romanos, coro/patriotas italianos…en una narración de la que es doblemente observador.

La escenografía de Charles Edwards reproduce la estructura de un teatro en decadencia, con viejos telones pintados similares a los utilizados por los grandes ballets románticos, y el vestuario de Sue Willmington dibuja una imaginativa indumentaria para druidas y romanos, muy al gusto de la época, alternándose con figurines decimonónicos para la vida “real”. Nicolas Fischtel, responsable de la iluminación, evoca las candilejas de los escenarios de otros tiempos, cuya cálida luz contribuye al juego onírico en el que conviven ambas realidades.

El maestro Marco Armiliato, de cuya sensibilidad pudimos disfrutar en Tosca (2004) y Madama Butterfly (2017) regresa al foso del Teatro Real para ponerse al frente del Coro y la Orquesta Titulares, junto a un doble reparto encabezado por la soprano española Yolanda Auyanet – a quien escuchamos en el Real como Vitellia en La clemenza di Tito (2016); Mimi en La bohème (2017) y Liu en Turandot (2018)- y la rusa Hibla Gerzmava, intérprete de Leonora en Il trovatore del Real en 2019.

Completan el trío protagonista los tenores Michael Spyres y John Osborn, encarnando al romano Pollione y las mezzosopranos Clémentine Margaine y Annalisa Stroppa, dando vida a la virginal Adalgisa. El papel de Oroveso estará en manos de los bajos Roberto Tagliavini y Fernando Radó.

En torno a este título, el Teatro Real ofrecerá una nueva sesión de Enfoques en la que participarán los principales artistas de la producción y donde se interpretará el aria de Oroveso compuesta en 1837 por Richard Wagner “a la manera de Bellini”, en complicidad con el compositor de Siegfried, cuyas representaciones se alternarán durante este mes con Norma. La cita será el próximo miércoles, 24 de febrero, a las 20.15 horas en la Sala Gayarre (a la que se puede asistir con aforo limitado) y on line a través del canal de Youtube del Teatro. Y el día 14 de marzo, con el tono alegre y desenfadado de los talleres familiares ¡Todos a la Gayarre!, entre pócimas y conjuros, descubrirán la otra cara de Norma.

Debido al toque de queda vigente en la Comunidad de Madrid, relativa a los protocolos Covid-19, todas las funciones de Norma darán comienzo a las 19.00 horas, con excepción del domingo 7 de marzo, que será a las 18.00 horas.

ACTIVIDADES PARALELAS · NORMA

Museo Arqueológico Nacional

24 de marzo, a las 17.30 horas. Visita guiada: Norma. Veni, vidi, vici. Roma conquistadora

Aforo limitado. Información

Veni, vidi, vici. Así señalaba Julio César la rapidez con la que se consigue un éxito. En este itinerario nos trasladamos a época romana para conocer cómo se fue forjando lo que acabaría siendo uno de los mayores imperios. Un ejército muy bien estructurado, una lengua común, el derecho romano y otros aspectos serán claves para la romanización de Hispania.

Museo Nacional del Romanticismo

Marzo. Una obra, una ópera.

Actividad gratuita

Para Una obra, una ópera, el Museo del Romanticismo ha seleccionado un conjunto de figuras policromadas de su colección, datado hacia 1840, que recuerda a una escena de la ópera en la que Norma, cuchillo en mano, entra en la habitación donde duermen los niños. Polión, por su parte, con su mano derecha en el corazón parece conmovido en la escena final de la obra, en el momento en el que Norma expresa ante el pueblo su amor por Polión y reconoce haber infringido sus votos sagrados.

Fotografía: Javier del Real

Annalisa Stroppa

La mezzosoprano italiana vuelve al coliseo madrileño ahora con la ópera de Bellini e interpretando a uno de sus personajes favoritos en una temporada que también la llevará a actuar en Nápoles, Piacenza, Florencia, Festival de Savonlinna en Finlandia y al Festival Arena de Verona.

Adalgisa es un personaje de una pureza extraordinaria”, afirma la cantante italiana Annalisa Stroppa ante su próximo compromiso madrileño con la ópera Norma de Vincenzo Bellini. Nacida en Brescia, Stroppa se ha impuesto en las programaciones de los grandes teatros del circuito internacional y ahora acaba de llegar a Madrid para iniciar los ensayos de la ópera belliniana, cumbre del bel canto romántico, que ha programado el Teatro Real. Con dirección de escena de Justin Way y con Marco Armiliato en el podio, Annalisa Stroppa asumirá el rol de la joven sacerdotisa los días 4, 7, 10, 13, 17 y 19 de marzo en el escenario madrileño.

Cada vez que interpreto a Adalgisa disfruto de las vivencias de esta joven sacerdotisa atrapada en las redes de su primer amor. En ella todo es etéreo y la veo como una gran soñadora que, sin embargo, madura a lo largo de la ópera debido a la realidad a la que se enfrenta, muy lejana a sus fantasías, a causa del engaño de Pollione. Se trata de un personaje plagado de matices que procuro transmitir sumergiéndome en todos los sentimientos que el compositor plasmó en la partitura”, continúa la mezzo italiana. “Desde el punto de vista vocal es un rol difícil de interpretar y, al mismo tiempo, maravilloso; tengo claro que la belleza e ingravidez de las melodías de Bellini ayudan a que afloren los sentimientos más íntimos y profundos del ser humano; el suyo es sin duda el canto del alma, razón por la que adoro su música”, concluye.

Annalisa Stroppa conoce muy bien el personaje de Adalgisa, puesto que lo ha interpretado en grandes escenarios como los del Teatro Massimo de Palermo, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el Calderón de Valladolid, el Teatro Verdi de Padua, el Staatstheater Wiesbaden, el Carlo Felice de Génova, el Colón de Buenos Aires, la Bayerische Staatsoper de Múnich o el Teatro San Carlo de Nápoles.

La mezzosoprano italiana se muestra entusiasmada de volver a España, un país, asegura, en el que se siente “como en casa. Me encanta la comida, el idioma, el carácter de la gente… Y es uno de los pocos países en los que, a pesar de la pandemia que tan negativamente ha afectado a la sociedad, ha sabido defender la cultura con teatros abiertos, los cuales están haciendo grandes esfuerzos para seguir adelante con sus programaciones con todas las medidas de seguridad necesarias. Por eso siento unas ganas inmensas de regresar ante el público madrileño”.

Tras su paso por Madrid, Annalisa Stroppa seguirá con su agenda internacional que la llevará al Teatro San Carlo de Nápoles para dar vida a Suzuki en Madama Butterfly, además de cantar el Requiem de Verdi en el Teatro Municipale de Piacenza, el rol de Preziosilla de La forza del destino en el Maggio Musicale Fiorentino, su aclamada Rosina de Il barbiere di Siviglia en el Festival de Savonlinna en Finlandia y Fenena de Nabucco en el Festival Arena de Verona.

Fotografía © Silvia Lelli

Annalisa Stroppa

Teatro Real

Ante la situación de alarma sanitaria que la sociedad española está viviendo y que obliga a los ciudadanos a permanecer recluidos en sus domicilios, el Teatro Real quiere contribuir a hacer más llevaderos estos difíciles días compartiendo con todos lo que mejor sabe hacer, música, teatro y ópera.

Para ello, pone a disposición de todo el público en España, a partir de mañana, miércoles 18 de marzo, de manera totalmente gratuita, su plataforma de video “My Opera Player”, en la que podrán disfrutar de todos los títulos de ópera, danza y conciertos que ya ofrece en su catálogo y a los que se irán incorporando en los próximos días, registrándose en el enlace www.myoperaplayer.com e introducir código OperaEnCasa.

El Teatro Real incluye en “May Opera Player” algunas de sus producciones más emblemáticas como La Bohème (Puccini), La traviata (Verdi), El barbero de Sevilla (Rossini), Las bodas de Fígaro y Cosi fan tutte (Mozart), El holandés errante y El oro del Rin (Wagner), Los cuentos de Hoffman (Offenbach) o Werther (Massenet).

Todos los títulos, además de la representación, incluyen interesantes entrevistas con los directores y protagonistas, información de la obra y reportajes, todos ellos de acceso gratuito.

Por su parte, el Teatre del Liceu aporta óperas como Norma (Bellini), Rigoletto (Verdi) o Capuleti e Montecci (Bellini).

En los próximos días se subirán a la plataforma los siguientes títulos:

Jueves 19 : Aida (Verdi) Teatro Real (2018); viernes 20: Madama Butterfly (Puccini) Teatro Real (2017); sábado 21: Romeo y Julieta (Gounod) Gran Teatre del Liceu (2018), domingo 22: Un ballo in maschera (Verdi), Gran Teatre del Liceu (2017); lunes 23, La traviata (Verdi) Teatro Real (2015) y martes 24, Macbeth (Verdi), Gran Teatre del Liceu (2017).

“My Opera Player” es un proyecto liderado por el Teatro Real del que forman parte grandes teatros de ópera como el Gran Teatre del Liceu, el Gran Teatro Nacional de China, el Colón de Buenos Aires o el Teatro San Juan Bicentenario de Buenos Aires.

Junto a ellos, destacados centros culturales de nuestro país como Patrimonio Nacional, que aporta grabaciones de los conciertos celebrados en el Salón de Columnas del Palacio Real; Televisión Española, que ha seleccionado grandes momentos de su archivo histórico musical, y la Fundación Albéniz, con algunos de sus conciertos.

“May Opera Player” fue puesta en marcha por el Teatro Real en noviembre de 2019, y ha contado, con la participación tecnológica de Telefónica y Samsung, y el patrocinio de Endesa.

Para cualquier información o aclaración sobre “My Opera Player”, existe un servicio de atención al espectador que está disponible a través del correo electrónico soporte@myoperaplayer.com

Pérez-Sierra dirige Norma

El director madrileño José Miguel Pérez-Sierra vuelve a Pamplona esta vez para dirigir la ópera Norma, la más popular de las obras de Vincenzo Bellini, y lo hará en el Auditorio Baluarte de Pamplona. El músico español, uno de los más destacados expertos en el repertorio del bel canto romántico representado sobre todo por las obras de Bellini, Rossini y Donizetti, se pondrá al mando de un montaje del director de escena argentino Mario Pontiggia y contará con la soprano Lianna Haroutounian en el papel titular junto a la Adalgisa de Susana Cordón, al Pollione de Sergio Escobar y al experimentado Oroveso de Simón Orfila. “Norma es una de las obras cumbre no solo del estilo belcantista, sino de todo el repertorio italiano”, afirma Pérez-Sierra, que dirigió la obra por primera vez hace más de una década. “Se trata de una prueba de fuego no solo para la soprano protagonista, sino para toda la compañía, y que es muy exigente para la orquesta y el coro. Constituye todo un reto”.

La ópera de Bellini se representará los días 7 y 9 de febrero en el Auditorio Baluarte de la capital navarra. Posteriormente le esperan al maestro Pérez-Sierra tres funciones de L’elisir d’amore de Donizetti en la temporada de Las Palmas de Gran Canaria y otras tantas de la zarzuela El barberillo de Lavapiés en el Teatro de La Maestranza de Sevilla.

Web José Miguel Pérez-Sierra

Web Baluarte

Con estas palabras Annalisa Stroppa define al personaje de la ópera Norma de Bellini que defenderá los días 2, 4, 5 y 7 de diciembre en su esperado regreso al Teatro Colón de Buenos Aires: “Adalgisa es un papel fascinante que se enfrenta a Norma por amor, pero a quien se une al comprender el drama que atraviesa”.

La mezzosoprano italiana debutó en el mítico escenario argentino en agosto de 2012 de la mano de Riccardo Muti (I due Figaro, Mercadante). “Cantar en el Colón es una gran experiencia para cualquier músico o cantante, ya que se trata de uno de los teatros con mejor acústica de los que he escuchado, siendo además una sala inmensa y de impresionante belleza”. Stroppa no ha vuelto a actuar en Argentina desde ese ahora lejano debut. “Ha pasado mucho tiempo y muchos personajes desde esos inolvidables I due Figaro que llevamos a varias ciudades con el maestro Muti y que marcaron el comienzo de mi carrera, por eso me hace especial ilusión que el entendido público de Buenos Aires pueda escucharme en el momento vocal que ahora estoy viviendo y que me ha permitido ir ampliando mi repertorio”, apunta la cantante. La intérprete italiana, sin duda una de las mezzosopranos que más está dando que hablar en el panorama internacional, se ha metido en la piel de Adalgisa de Norma en varios escenarios, desde el Teatro Massimo de Palermo al Gran Teatre del Liceu de Barcelona, pasando por el Staatstheater Wiesbaden –junto a Edita Gruberová–, el Teatro Verdi de Padua o el Carlo Felice de Génova.

Annalisa Stroppa aterrizará en Argentina después de haber interpretado el personaje protagonista de Carmen este verano en el Festival de Bregenz (Austria), a Siébel de Faust de Gounod en la inauguración de la temporada del Teatro Real de Madrid y a Fenena de Nabucco en Padua. Entre sus próximos compromisos destacan su regreso a Padua con La Cenerentola, Il Barbiere di Siviglia en Berlín, su debut como Nicklausse de Les Contes d’Hoffmann en Nápoles, Madama Butterfly en Múnich, el Stabat Mater de Rossini en Verona y Così fan tutte en Las Palmas de Gran Canaria.

Annalisa Stroppa

Teatro Colon

Fotografía: Víctor Santiago

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Vive entusiasmada por una profesión para la que se ha preparado respetando los tiempos. Sin prisa, como hacen quienes conocen y aman la lírica. Su voz tersa y esmaltada y su expresividad sobre el escenario, han conseguido que sea cada vez más reclamada en los escenarios y por los directores más importantes del mundo. Extraordinariamente cercana, Annalisa Stroppa hechiza con su encanto y energía, dentro y fuera de escena.Brío Clásica: Cuéntenos un poco cómo fueron sus inicios en el mundo de la lírica.

Annalisa Stroppa: La verdad es que desde que era una niña tenía las ideas bastante claras: de mayor quería ser cantante!!

Pero en realidad ha sido un camino gradual y un objetivo que nunca había imaginado conseguir; lo soñaba, lo deseaba, lo esperaba, pero finalmente llegó!!! Entré en el mundo de la lírica pasito a pasito, tras conseguir primero mi diploma en el conservatorio y después ganar diversos concursos de canto en Italia e internacionales, que para mí eran muy importantes porque confirmaban que iba en la dirección correcta y a su vez me animaban a seguir por el mismo camino. Empecé cantando recitales de cámara, después pequeños roles operísticos y poco a poco personajes más protagonistas y en contextos, teatros y producciones cada vez más importantes. También empecé a hacer mis primeras audiciones en teatros, pero el verdadero trampolín fue indudablemente mi primer rol protagonista a nivel internacional, que fue Cherubino en I due Figaro, de Mercadante, bajo la dirección del maestro Muti… Muy pronto me ofrecieron la gran oportunidad de debutar la Rosina de Il Barbiere di Siviglia en la Ópera de Roma con la dirección del maestro Bruno Campanella, y de ahí me vi en los mejores teatros del mundo ¡Un sueño hecho realidad!

B.C: ¿Cómo fue el momento en el que descubrió que tenía un instrumento propio?

A.S: Empecé a acercarme a la lírica gracias a mis abuelos, con quienes pasaba muchas tardes al salir del colegio; ellos escuchaban a los tres tenores (Domingo, Pavarotti y Carreras) y también a Mario del Monaco. ¡Sí, todos tenores! Gracias a ellos empecé a descubrir las grandes arias de ópera y trataba de imitarlos. Así descubrí que tenía una voz importante, especial, y de ahí nació el deseo y la voluntad de ser cantante. Recuerdo que a la edad de 8 y 9 años cantaba “ Nessun dorma”, “O sole mio”,” Parlami d’amore Mariù”, “Un’amore così grande”!!! Ahí descubrí que la naturaleza había sido generosa conmigo y me había dado una voz especial; tenía dentro de mí un tesoro que no podía estropear sino aprender a utilizarlo de la mejor manera. De mi abuela paterna heredé la voz y de la abuela materna, la pasión por la lírica. No tuve que construir mi voz; la voz estaba ya ahí de forma natural, puesta y colocada, obviamente para desarrollarse; por eso estudié mucho y trabajé la voz muchísimo hasta hoy mismo, porque nunca se finaliza de estudiar, pero tengo que decir que tuve la suerte de tener voz, que siempre he considerado como un gran don.

Al principio, siendo casi adolescente, me dijeron que para estudiar canto era todavía muy joven, que mi voz no estaba totalmente cambiada a la voz adulta, y por eso empecé a estudiar música; me admitieron en el Conservatorio para estudiar piano y después, alrededor de los 20 años la voz estaba finalmente lista y madura para afrontar el estudio de canto, además tenía ya a mis espaldas una buena preparación musical en la que pude apoyarme y empecé a estudiar canto en el Conservatorio de Brescia, mi ciudad natal (cerca de Milán).

Estudiaba en el Conservatorio y al mismo tiempo preparaba los exámenes de la universidad y trabajaba unas horas enseñando música en una escuela de primaria. Cuando pienso en ello aun no entiendo como pude con todo; creo que fue porque tuve una gran fuerza de voluntad para sacar energía para afrontar todo. Tengo que decir que siempre he tenido el buen ejemplo de mi familia; ellos me enseñaron el espíritu del sacrificio y del trabajo para conseguir lo que quería. Aunque era duro y muy cansado amaba todo lo que hacía, la docencia a niños, mis estudios en la universidad y sobre todo cantar!!!

Adoro esta profesión; cantar no es solo parte de mí, sino que envuelve mi vida en 360 grados y es maravilloso haber podido realizar mi sueño. No podía imaginarlo porque no se puede entender una cosa hasta que no la vives en primera persona; aún con todas las dificultades y la lejanía de mis seres queridos (esta carrera te obliga a estar muchos meses fuera de tu casa), cuando salgo al escenario y sé que he dado lo mejor de mí, el aplauso del público recompensa todo el esfuerzo. Después de años de estudio me veo en los carteles de los mejores teatros del mundo y eso es una gran satisfacción. Me siento de verdad muy afortunada porque he conseguido hacer, de mi pasión, mi trabajo, y doy gracias por ello. Me siento realizada, soy muy feliz y espero seguir adelante así por muchos años.

B.C: ¿Cómo se produjo su selección a cargo de Muti para debutar en el Festival de Salzburgo? ¿Fue este un momento de inflexión en su carrera?

A.S: Sí. Tuve la magnífica oportunidad de que me escuchara en una audición la señora Cristina Muti y el director del Teatro de Ravenna Angelo Nicastro. Hasta aquel momento había cantado solo conciertos y algunos roles pequeños. La audición fue bien y me propusieron hacer de “cover” en la producción de la Betulia Liberata di Mozart (Carmi) dirigida por el maestro Muti en Salzburgo. Justo después me propusieron estudiar el rol de Cherubino en I due Figaro para presentarme a las audiciones de ese personaje específico en las que estuvieron presentes también el maestro Muti y el regista Emilio Sagi, y me adjudicaron el rol!!

Así, I due Figaro de Mercadante coincide con mi primer rol protagonista a nivel internacional. Un maravilloso rol en travesti. El estreno en escena tuvo lugar en Austria, en el prestigioso escenario de la Haus für Mozart de Salzburgo en 2011; después el espectáculo se repuso en el Teatro Alighieri de Ravena, en 2012 en el Teatro Real de Madrid y en el Colon de Buenos Aires.

Formaba parte de un estreno absoluto de una ópera redescubierta y nunca representada hasta ese momento en el prestigioso Festival de Salzburgo, un evento del que estaban pendientes todo el mundo de la ópera!!

Naturalmente estaba muy emocionada porque sentía que aquel momento representaba mi punto de partida; era absolutamente desconocida y me presentaba de golpe en el panorama internacional. La verdad es que me siento muy agradecida al maestro Muti y a todos los que contribuyeron en ser elegida porque esto me dio la oportunidad de aprender y crecer muchísimo como artista. Tengo un recuerdo muy bonito del final de la primera función, con una enorme satisfacción ¡Lo había conseguido! Digamos que fui capaz de romper el hielo con fuerza y firmeza.

Después de años de estudio y de mucho sacrificio aquí estoy, en teatros importantes, como en la maravillosa inauguración de la Scala dirigida por Riccardo Chailly o ahora en el Teatro Real; en España también he tenido la suerte de cantar en el Liceu de Barcelona, en Bilbao, en Valladolid, en Manorca y en Las Palmas de Gran Canaria.

B.C: ¿Cómo describiría las características de su voz?

A.S: Soy una mezzosoprano lírica. Afronto principalmente roles de bel canto y de repertorio francés. Creo que este repertorio se adapta perfectamente a mi vocalidad y a mi carácter. Me gusta espaciar entre los diversos autores para que mi voz se adapte bien a la vocalidad y a la escritura de cada compositor.

B.C: Su repertorio es muy amplio. Va desde Rossini a Verdi, pasando por Mozart. Rossini requiere agilidad, Verdi, dramatismo y Mozart, un poco de todo. ¿Con cuál de ellos se siente más cómoda en la interpretación?

A.S: Autores del siglo XVIII, como Mozart, o como Rossini que es posterior, han sido un bálsamo para mi voz, sobre todo durante el periodo de estudios y en los primeros años de carrera. Se aprende a cantar “sul fiato”, a reconocer la importancia de la palabra en los recitativos, el fraseo, el “legato”; todos estos elementos también forman parte de los estilos que siguieron más tarde y por eso volver de tanto en tanto a Mozart y Rossini es siempre un placer. En cuanto a Verdi por el momento me he acercado solo con la Meg de “Falstaff” y Fenena de “Nabucco”. Me siento muy cómoda con los personajes que he ido incorporando, como comentaba antes respecto del repertorio francés del siglo XIX.

Pero si tuviera que escoger un compositor en este momento me inclinaría por Bellini porque su música exprime algo superlativo combinando pocas notas en un modo magistral. Bellini amaba y conocía las voces y tenía una capacidad inimitable para apelar a los grandes sentimientos: es pura poesía que toma forma gracias al “legato”, la pureza del sonido, el arte del declamado, permitiendo al intérprete utilizar una vasta gama de colores vocales. Roles como Adalgisa o Romeo vocalmente cubren una extensión muy amplia, requiriendo uniformidad en la voz desde las notas graves a las extremadamente agudas; además, un excelente “legato” exigiendo mucho dominio de las agilidades. Me encanta la pureza de su línea melódica y la riqueza de sentimientos que traspasa cada una de las notas de sus obras. Intento atesorar esta escritura valorizándola con el fraseo, el “legato” y la “messa di voce”.

B.C: ¿Qué características técnicas resaltaría de cada uno de los compositores citados a la hora de abordar su música?

A.S: Todo tipo de repertorio se afronta con la misma técnica de base, pero aparte de eso hay en cada caso hay que utilizar de manera diversa nuestro instrumento. Verdi exige decididamente mayor “pulpa” –o peso específico– y hay que traspasar una orquestación muy diferente de un Mozart o un Rossini, por ejemplo. El mismo discurso es válido para el bel canto o para el “verismo”. La voz es como un guante que se adapta a diversas exigencias. Rossini, Bellini y Donizetti, con tipos de escritura y estilos diversos, tienen en común el hecho de que aman y valorizan las voces y que dejan al intérprete una gran libertad para acomodarse al acompañamiento orquestal que los sostiene. Los cantantes son como atletas en este repertorio en el cual se debe asumir todo con la pureza del sonido, aspecto que no es tan evidente en otros compositores. Todo está en el fraseo, en el “legato”, en la “messa di voce”, en la importancia de la palabra: Rossini se distingue por los declamados y la coloratura, Bellini per su inigualable pureza de su línea melódica y Donizetti per el corte dramático, la profundidad psicológica –y patética– de sus personajes actuando con una nueva sensibilidad romántica. Donizetti fue el precursor directo de Verdi.

B.C: ¿Cómo prepara Annalisa Stroppa un nuevo rol y cuáles son los criterios de selección?

A.S: Creo que para escoger nuevos roles o autores solo hace falta escuchar tu propia voz y respetar las posibilidades de la voz en cada momento: la voz te guía y te indica el repertorio más correcto y más sano para afrontar.
Nunca he tenido la pretensión de poder cantar todo porque creo que conociendo bien tu voz es cuando puedes exigirle un esfuerzo y dar el máximo de ti.
Cuando estudio un nuevo rol me meto de lleno en el estudio del libretto y de la partitura encontrando mi forma personal de interpretar el personaje.

En cuanto a las tramas basadas en temas históricos, como Anna Bolena por ejemplo, me documento todo lo que puedo para hacerme una idea precisa de cómo fue el personaje histórico y qué carácter tenía con el fin de dar mi propia caracterización, ya sea interpretativa que vocal.
Creo que este es un aspecto maravilloso de mi trabajo, es decir, dejar mi huella y parte de mi haciendo mío cada personaje que afronto.

B.C:- Está en Madrid para participar en Faust, de Gounod, en el estreno de temporada del Teatro Real. Háblenos de esta obra y de su personaje, Siébel, que tiene momentos de gran belleza y lirismo.

A.S: Gounod te captura y te enamora con una melodía extraordinaria, hipnótica, sensual, irresistible; pone en música la prosodia francesa en un modo sublime. Fausto es una ópera de una extraordinaria belleza, muy rica en distintos aspectos: en ella encontramos una mezcla de canto narrativo (casi declamado), valses corales, momentos conmovedores, una gran intensidad expresiva e intimismo lírico; por eso tantos compositores de la segunda mitad del “Ottocento” se inspiraron en él: entre ellos Massenet, Bizet, Debussy o Ravel.

Gounod se basa en una historia que desde hace siglos ha inspirado no solo a músicos y libretistas, sino también a poetas, novelistas y pintores. La fascinación de esta historia está ligada probablemente a los temas universales que trata, como la lucha entre el bien y el mal, la fe, el amor, la fugacidad de la vida terrenal; en definitiva, verdaderos motivos, propios de nuestra cultura y que son magistralmente tratados por el compositor.

En la ópera Sièbel, el personaje que yo interpreto, es bellísimo y positivo, leal, con una presencia constante y sensible junto a Marguerite; ha prometido a su hermano, que tuvo que irse a la guerra, de velar por los suyos y Sièbel es efectivamente el único que la apoya hasta el final. Seducida y abandonada por Faust, despreciada por todos, y maldecida por su hermano Valentine, solo Sièbel le sigue siendo fiel y solo le reconforta la fe. Sièbel por su parte prueba un amor puro por Marguerite, de hecho le dedica la primera aria, que es preciosa: “Faites-lui mes aveux”, en la que le traspasa su carácter romántico y juvenil con el entusiasmo y la alegría de un joven que derrotó la maldición de Mefistófeles, quien después de haber mojado su mano en agua bendita, puede recoger flores para su amada sin que estas se marchiten.

Entre los roles que he afrontado, he tenido la suerte de interpretar varios en travesti.

Para una mujer interpretar un rol masculino es todo un reto como actriz. Procuro siempre observar lo más posible las actitudes y movimientos de los hombres, desde los niños (pienso en Hänsel) hasta los adolescentes (por ejemplo Cherubino o Romeo), o hombres más maduros (como Ascanio o Orfeo), y trato de encontrar el modo de sumergirme lo más posible en el rol que debo interpretar. ¡No es fácil pero es posible! Lo importante es conseguir identificarte con el personaje y todo lo demás, el movimiento, la voz y las indicaciones del director de escena, viene un poco solo.

Mi primer rol en travesti fue Cherubino en I due Figaro de Mercadante, y después he podido meterme en la piel del Cherubino mozartiano, de Orfeo en Orfeo ed Euridice,de Gluck, de Stéphano en Roméo et Juliette de Gounod, y también Hänsel en la encantadora fábula de los hermanos Grimm Hänsel y Gretel con música de Humperdinck. La pasada temporada interpreté Ascanio en Benvenuto Cellini de Berlioz y Roméo en I Capuleti e i Montecchi.

En el Teatro Real cantaré Sièbel de Faust, así que podríamos decir que tengo ya ocho roles en travesti en mi repertorio.

Estoy muy emocionada porque en la próxima temporada debutaré Nicklausse de Los Cuentos de Hoffman en el San Carlo de Napoli.

B.C: La escenografía de Faust está a cargo de Alex Ollé, al frente de La fura dels Baus. Las escenografías de Ollé suelen ser muy potentes, ¿Qué le parece y cómo se desenvuelve en ella? En general, ¿qué tal se lleva con los directores de escena?

A.S: Se trata de una puesta en escena no tradicional, sino moderna, innovadora y muy interesante. Fausto no es un doctor en la búsqueda de la juventud eterna, sino un científico que trabaja en un centro de investigación. La primera escena representa un laboratorio con una cámara estéril detrás de un vidrio en la que se ven científicos con trajes herméticos que están flotando entre tanques y contenedores en los que se vislumbran figuras humanas. Los médicos y las enfermeras cruzan constantemente el escenario. Sièbel es un joven médico en prácticas. Cuando el proyecto llega a un punto muerto y frustrante, Fausto recurre a Mefistofele y en la siguiente escena la vida del científico cede el paso a sus aventuras con la contrafigura demoníaca.

La lectura de Faust de La Fura dels Baus te hace reflexionar sobre la comprensión de la época contemporánea y pone de manifiesto el reflejo de los deseos interiores del individuo, equilibrado entre el deseo y la frustración, entre el autocontrol y la unidad; no es solo la lucha entre el bien y el mal como realidades externas, sino también entre estos impulsos inherentes dentro de una misma persona. En Fausto, de hecho, convive el mismo Mefistofele. Al final de la ópera, Mefistofele vestirá la misma ropa de Fausto, revelando así su naturaleza de alter ego del protagonista.
Hay que subrayar la importancia determinante de las proyecciones en vídeo y de la iluminación; el color dominante es el rojo, que representa la pasión, la sangre, el vino, la transformación milagrosa del agua en vino, que aquí se invierte sacrílegamente, etc…

Hoy en día la dirección de escena tiene cada vez más importancia; tengo la suerte de trabajar siempre con directores de escena fantásticos.

En general estoy siempre bien dispuesta porque pienso que de los directores de escena pueden llegar indicaciones útiles para mejor tu propia expresividad. Para mí un buen director de escena es aquel que sabe que la música y el canto tienen que respetarse y adaptará su dirección al servicio de la música y del canto, poniendo a los intérpretes en las mejores condiciones para cantar.

Hoy en día ya no existe la idea de una dirección de escena estática; hay que mantener la ópera viva y actual para capturar la atención del público, y creo que esta es la fórmula ganadora.

B.C: ¿Hacia dónde se dirige su repertorio?

A.S: Por el momento querría seguir en mi terreno, que es el bel canto y el repertorio francés del “Ottocento”. Siento que mi voz se está ampliando y está adquiriendo cada vez más peso y quizá en el futuro podré afrontar también las grandes obras maestras de Verdi. ¡Veremos! Tiempo al tiempo. No quiero quemar etapas si no saborear todo el bellísimo repertorio de mi vocalidad para dar lo mejor de mí en este momento.

Por otro lado hago siempre la comparación con el vestirse, es decir, si tengo una talla “M” no puedo ponerme una “S” ni una “L”. Lo mismo vale para la elección del repertorio. Hace falta saber esperar y cambiar de talla solo cuando la voz te lo sugiere.

B.C: Aunque ésta es una carrera muy exigente y absorbente, una no se dedica solo a ella, ¿qué le gusta hacer cuando no está trabajando?

A.S: Mi pasión coincide con mi trabajo y eso es impagable!
Mi tiempo libre para dedicarlo a otras actividades es un poco limitado, pero cuando tengo, me gusta pasarlo con mis seres queridos.

Viajo mucho y durante las producciones estoy mucho tiempo lejos de casa, por eso aprovecho los momentos de pausa para gozar de la belleza de las ciudades que visito, apreciar las diferencias culturales, saborear la cocina local… me lo paso bien también en la cocina, así que experimento con nuevas recetas.

B.C: Usted tiene muy buenas dotes dramáticas sobre el escenario, ¿qué importancia tiene para usted la parte dramática de una obra y cómo canaliza toda esa energía hacia el público?

A.S: Para mi es fundamental que un artista dé su sello personal cuando interpreta un personaje para tratar de hacérselo suyo; es decir, estudiar el personaje en profundidad hasta llegar a los detalles y matices más profundos. Así se puede ofrecer una lectura que refleje nuestra personalidad y sensibilidad como artistas. Cuando interpreto a un personaje trato de interiorizarlo y meterme en él lo más posible para sentir en el escenario sus mismas emociones. Es maravilloso meterse en distintos personajes, cada uno con su personalidad y carácter, y hacértelos tuyos.

Mis estudios me han ayudado a no pararme en una visión superficial del rol que interpreto, si no meterme hasta el fondo para entender toda su complejidad y carácter, su psicología, su relación con los demás personajes de la ópera; trato de ofrecer un “alma” más que un cuerpo al personaje que interpreto. Es solo con un análisis escrupuloso cuando conseguimos que este tome forma. Además, me entusiasma entender la ópera que interpreto de una forma tridimensional, a partir del libreto, de los textos, de su contextualización histórica y de la ambientación. Solo así el rol te lo haces tuyo.

También pienso en la gente y en el público. Los intérpretes tenemos un rol importante en esto, ya que debemos emocionar, entusiasmar y hacer entender a quien nos escucha lo que el personaje dice, su estado de ánimo, etc…

Entre otras cosas tenemos el deber de acercar la ópera a un público cada vez más amplio; la educación y la sensibilización del público de hoy y sobre todo al del mañana es fundamental. ¡De hecho, es vital!

Es también importante enfatizar en la educación musical en las escuelas; hay que sensibilizar a los niños para que aprecien y conozcan nuestro patrimonio musical y operístico; deben aprender a gozarlo y quererlo.

Por otro lado, amo el contacto con el público porque es el que te da la fuerza, la energía, el calor que necesito cuando estoy en el escenario. El público es mi motor, una parte viva e integrante del espectáculo.

Entrevista: Paloma Sanz

Norma en Bilbao

ABAO‐OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) clausura su 66ª Temporada de ópera con Norma, obra de madurez de Bellini y título emblemático en la historia de la lírica. Los próximos días 19, 22, 25, 27 – Opera Berri ‐ y 28 de mayo, con el patrocinio de la Fundación BBVA, patrocinador principal de ABAO‐OLBE, sube a escena este título, fusión extraordinaria de melodía sublime, desafío vocal y poder dramático.

Esta tragedia, compendio de ritos ancestrales, conflictos, lealtades y costumbres arcanas, cuenta la historia imperecedera de una poderosa mujer que compromete sus ideales por amor para finalmente encontrarse traicionada por su amante. Para dar vida a los protagonistas de esta ópera, ABAO‐OLBE ha reunido un elenco encabezado por la soprano napolitana Anna Pirozzi, quien regresa a Bilbao para debutar el papel de ‘Norma’, uno de los personajes más difíciles de interpretar en el repertorio belcantista que exige poder vocal dramático combinado con la agilidad y la técnica de una cantante de coloratura. A su lado el tenor Gregory Kunde como el romano ‘Pollione’ y la mezzosoprano Silvia Tro Santafé como ‘Adalgisa’ cierran el trío protagonista. Junto a ellos completan el cartel el bajo Roberto Tagliavini como ‘Oroveso’, la mezzosoprano Itxaro Mentxaka como ‘Clotilde’ y el tenor Vicenç Esteve como ‘Flavio’. La parte musical está a cargo del joven maestro italiano Pietro Rizzo, quien regresa a Bilbao para al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa dirigir una partitura con enorme carga emotiva y riqueza melódica que constituye uno de los grandes legados del bel canto. La parte coral es una vez más tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente.

En el escenario una coproducción de ABAO‐OLBE con el Teatro Real y el Palau de Les Arts de Valencia concebida por Davide Livermore. La acción se desarrolla en un universo atemporal, el elemento central de la escenografía es un árbol concebido como inspiración de las leyendas.

la ópera de Bilbao al alcance de todos – Bilboko opera guztion esku nórdicas del “Yggdrasil”, el árbol de la vida. Una estética épica de druidas y sacerdotisas se mueve a ritmo cinematográfico a su alrededor convirtiéndolo en el testigo de los acontecimientos que se desarrollan en la trama. Apenas provista de elementos escénicos para acentuar la teatralidad de la historia, utiliza las videoproyecciones para ofrecer una visión más profunda de los personajes y sus relaciones. Opera Berri
La representación de Norma del 27 de mayo, conforma la duodécima edición de Opera Berri, iniciativa que ABAO‐OLBE desarrolla para acercar la ópera a nuevos públicos con títulos muy conocidos y entradas que rondan el 50% de su precio habitual. En esta función retornan a Bilbao la soprano Diana Axentii como ‘Norma’ y el tenor Alejandro Roy como ‘Pollione’ y
debuta la mezzosoprano Nazomi Kato como ‘Adalgisa’. El resto del cartel (dirección musical, orquesta, coro y dirección escénica) se mantiene. La función de Opera Berri comienza a las 18:00 h.

Conferencia sobre “Norma”

Con el fin de analizar, con carácter previo al estreno, los aspectos más relevantes de esta ópera de Bellini, ABAO‐OLBE ha organizado una conferencia, de entrada libre hasta completar aforo, para el viernes 18 de mayo en el Auditorio del Museo de Bellas Artes (entrada por la puerta Chillida) a las 19.15 horas. En esta ocasión será Rubén Amón, uno de los periodistas más
mediáticos y reconocidos actualmente, que trabaja en el diario El País y participa habitualmente en diferentes medios radiofónicos y audiovisuales como Onda Cero, Antena3 y La Sexta. Ha publicado varios libros de diferentes temáticas como una investigación sobre Los secretos del Prado (temas de Hoy 1997), la biografía de Plácido Domingo, Un coloso en el teatro del mundo (Planeta 2012) o El triunvirato: Carreras, Domingo y Pavarotti, cuando la ópera llena estadios (Temas de Hoy 1996).

Fundación BBVA: un amplio programa para acercar al público la mejor música La Fundación BBVA, cuyo rasgo diferencial es el impulso al conocimiento científico y la creación cultural, articula su programa de Música como un recorrido completo por las distintas formas en que la sociedad puede beneficiarse y disfrutar de esta manifestación artística, con un espacio propio en la web www.contrapunto‐fbbva.es . Así, promueve la creación de obra nueva con encargos de composición y hace posible su preservación y difusión por medio de Ópera patrocinada por: la ópera de Bilbao al alcance de todos – Bilboko opera guztion esku grabaciones en colaboración con sellos e intérpretes de primera línea. Fomenta la música en directo a través de ciclos de conciertos que, de forma gratuita, ponen al alcance del público ensembles y solistas de referencia en el repertorio contemporáneo. Organiza ciclos de conferencias y edita publicaciones para comprender mejor el trabajo de ciertos autores o
sumergirse en el estudio de determinados períodos compositivos y lleva a la práctica proyectos de investigación y creación altamente innovadores con las Becas Leonardo en Música y Ópera. Organiza simposios especializados sobre gestión de orquestas, colabora con formaciones musicales y teatros de todo el país —desde el Teatro Real y el Teatro de la Maestranza al Gran Teatro del Liceu, pasando por la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera y la Orquesta Sinfónica de Madrid— y reconoce la excelencia a través del Premio Fronteras del Conocimiento en Música Contemporánea y el Premio de Composición Asociación Española de Orquestas Sinfónicas‐Fundación BBVA.

Angela Meade como Norma

No deja de sorprender que Norma, la que dicen es la obra cumbre del bellcantismo, y una de las óperas de repertorio, haya tardado 102 años en ser representada en el Teatro Real de Madrid.

Bellini, puente entre el clasicismo y el romanticismo, llevó el morbo de las emociones cotidianas a una sociedad apocada por el catolicismo. Un verdadero revolucionario de los sentimientos románticos que supo influir en otros compositores. Chopin heredó de Bellini la flexibilidad a la hora de tratar el tempo y la armonía. Verdi trasladó la revolución belliniana de lo privado a lo público, utilizando las connotaciones políticas para crear emociones colectivas. Wagner, uno de los compositores más influidos por Bellini, llegó incluso a componer una nueva versión del aria de la segunda escena de Oroveso.

¿Por qué entonces no es Bellini uno de mis compositores favoritos? Porque sobre gustos…

Norma es sin duda una obra grande. Está llena de pequeños detalles, esos en los que habitualmente vive el diablo, pero que aquí esconden la delicadeza de unos tempos extremadamente lentos que trazan la filosofía romántica de la obra y que llena de complejidad la labor del cantante, obligado a una emisión lenta. Dilatadas melodías que precisan de un fiato bien trabajado, como queda de manifiesto en una de las arias que es un “hit” de la ópera, la siempre esperada por el público “Casta Diva”, y que resume el valor del tiempo romántico.

Un tiempo que Wagner tuvo en cuenta para crear Tristan und Isolde. Una Isolde que, al igual que Norma, se inmola sobre una melodía amplia y ascendente.

Pero bajemos a la tierra. Más concretamente a la representación del 21 de octubre. Es esta una coproducción del Teatro Real con el Palua Les Arts de Valencia, donde ya se estrenó la pasada temporada, y ABAO.

La escenografía de Davide Livermore tiene claras influencias cinematográficas. A través de Juego de Tronos o el Rey Arturo, elabora una atmósfera onírica y fantasiosa que tiene como protagonista un agobiante árbol. Ocupa gran parte del escenario, gira y se mueve como elemento totémico y oráculo, donde todo ocurre y todo se cumple. La intención es la de crear un ambiente claustrofóbico, como lo es la propia historia. Y lo consigue.

Las escenas se completan con las proyecciones de D-Wok. Que adelantan, a modo de oráculo, el futuro que espera a los protagonistas.

La enérgica batuta del maestro Roberto Abbado inició la obertura con exceso de volumen. En el escenario entraban y salían los bailarines, coro, elementos escénicos y proyecciones en medio de un aparente desconcierto. Cuando parecía que el caos se había apoderado de la representación, apareció en escena, en lo más alto del árbol, Angela Meade cantando “Casta diva” y, de repente, reinó el sosiego y la armonía, cada cosa se puso en su sitio y solo entonces comenzó Norma.

Antes de que hiciera su aparición la Meade, y formando parte del desconcierto inicial, Roberto Arónica había iniciado su representación como Oroveso. A su voz leñosa y destemplada le faltan profundidad y graves para este personaje. Mejoró en el segundo acto y le puso más intención y matiz a sus arias. Su interpretación resultó fría y falta de pasión.

Simón Orfila compuso un Oroveso con buena presencia escénica, pero su voz, aunque bien timbrada, no tiene los tonos oscuros que habrían dotado su personaje del empaque que requiere.

Angela Meade no solo llegó para poner orden, fue la clave para que apareciera el belcanto. Voz potente y de emisión limpia, aunque con notables carencias interpretativas, no dejó de subir y bajar los numerosos escalones del árbol protagonista mientras cantaba. Algo meritorio.

La romana Veronica Simeoni, como Adalgisa, estuvo correcta. Mejor en el dúo con Norma del segundo acto, para el que parecía se había estado reservando.
Bien la barcelonesa María Miró como Clotilde. No pasó desapercibida.

Tanto tiempo esperando a Norma y ha llegado con una carencia fundamental, la pasión. Habrá que seguir esperando. Pero que no sean otros cien años.

NORMA
Vincenzo Bellini (1801-1835)
Tragedia llirica en dos actos
Libreto de Felice Romani, basado en la obra
Norma, ou l´infanticide (1831) de Alexandre Soumet
Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831
Estrenada en el Teatro Real el 13 de noviembre de 1851
Nueva producción del Teatro Real en coproducción con el
Palau de les Arts de Valencia y ABAO
D. musical: Roberto Abbado
D. escena: Davide Livermore
Escenografía: Gió Forma (Florian Boje)
Iluminación: Antonio Castro
Vídeo: D-Wok
D. coro: Andrés Máspero
Reparto: Roberto Aronica, Simón Orfila, Angela Meade,
Verónica Simeoni, María Miró y Antonio Lozano
Coro y Orquesta titulares del Teatro Real
Teatro Real de Madrid 21 de octubre de 2016

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real

Roberto Abbado

Tras más de cien años de ausencia en el escenario del coliseo madrileño, Norma, la ópera del gran compositor belcantista Vincenzo Bellini, llega al Teatro Real el próximo 20 de octubre con una producción que lleva firma escénica de Davide Livermore y con el maestro Roberto Abbado, al frente de la orquesta y coro titulares del Teatro Real, y del triple reparto vocal.

Maria Agresta, Angela Meade y Mariella Devia se alternarán en el rol que María Callas inmortalizó en los escenarios a finales de los años cuarenta; los tenores Gregory Kunde, Roberto Aronica y Stefan Pop, serán Pollione; Karine Deshayes, Veronica Simeoni y Ketevan Kemoklidze cantarán Adalgisa, y Michele Pertusi, Simón Orfila y Fernando Radó darán vida a Oroveso.

El maestro milanés, que ya ha dirigido Norma en numerosas ocasiones, antes de las 12 funciones (20 de octubre al 4 de noviembre) que se podrán ver en el Real, señalaba: “Esta obra maestra, cuyos recitativos se encuentran entre los más complejos de la historia de la ópera, tiene sus orígenes en el neoclasicismo, pero su latido romántico es evidente y su huella es clara en compositores posteriores tan diferentes como Chopin y Wagner”.

El próximo 4 de noviembre saldrá al mercado la última grabación de Roberto Abbado, de nuevo, para el sello Deutsche Grammophon: Revive, el nuevo CD de la mezzo letona Elina Garança, que vuelve a confiar en la dirección musical de Abbado, al frente, en esta ocasión, de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director musical del Palau de les Arts desde 2015, Roberto Abbado ofrecerá su lectura de I vespri siciliani de Verdi, que se presentará en Valencia los días 10, 13, 16, 18 y 21 de diciembre.

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