Elektra en Les Arts

El Palau de les Arts reúne a Marc Albrecht y a Robert Carsen en ‘Elektra’, de Richard Strauss, el primer título operístico de 2020, que se estrena el próximo 18 de enero.

El director de orquesta alemán y el reputado creador canadiense debutan en Les Arts con esta obra, pieza imprescindible en la programación de los grandes teatros de ópera, para la que el centro de artes reúne, además, a tres de las más destacadas intérpretes de este título: Iréne Theorin (Elektra), Doris Soffel (Klytämnestra) y Sara Jakubiak (Chrysothemis).

‘Elektra’, según ha explicado Jesús Iglesias Noriega en conferencia de prensa, supone toda una declaración artística de esta nueva etapa de Les Arts.

“Por un lado, se trata del regreso a la programación del repertorio alemán, con el que el centro operístico y la Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) han cosechado sus mayores éxitos, y también la presentación por primera vez ante nuestro público de eminentes directores, cantantes y artistas habituales en el gran circuito operístico”, ha señalado.

Artísticamente, ‘Elektra’ es un reto para cualquier teatro por sus exigencias musicales y dramatúrgicas, tanto para la OCV que estará compuesta en esta ocasión por 103 músicos, así como para los equipos técnico y de producción, y para la elección del reparto.

Ganador del Opera Award a la mejor dirección musical en 2019, Albrecht se erige como una de las batutas consagradas en la obra de Wagner y Strauss. Para el maestro nacido en Hannover la pieza de Strauss se puede considerar como “la puerta de entrada de la música moderna”.

“Es una pieza muy interesante de principios del S. XX. Es una partitura singular en el mundo de la ópera por muchas cuestiones, por su violencia no sólo en escena sino también musical. Toda la ópera es como un grito, un ataque de pánico, en la que también hay momentos musicales de gran intimidad”, explica.

Albrecht ha destacado, asimismo, la duración como aspecto de la modernidad de ‘Elektra’. “Está todo en 100 minutos de música, hay una concentración de armonías, acción, velocidad, todavía suena como una obra totalmente actual si se interpreta correctamente”.

Robert Carsen, presenta ante el público valenciano una producción de la Opéra National de Paris, basada en una coproducción original del Teatro del Maggio Musicale Fiorentino y Tokyo Opera Nomori, con escenografía de Michael Levine, vestuario de Vazul Matusz, iluminación propia y de Peter van Praet y coreografía de Philippe Giraudeau.

Reconocido por su gran talento teatral y por la cuidada estética de sus montajes, Carsen propone una estremecedora visión de ‘Elektra’, de gran fuerza expresiva y profundo simbolismo.

Robert Carsen considera ‘Elektra’ la obra maestra de Strauss. “Su estreno fue un shock y todavía lo sigue siendo cada vez que se representa. Supone todo un hito en el teatro musical”.

Concretamente, el director canadiense ha apuntado a la vinculación de la ópera de Richard Strauss con su tiempo y la vigencia del psicoanálisis de Sigmund Freud con cuestiones como la familia, los sueños, la paranoia….

“La obra se concentra en la pesadilla que vive Elektra en su cabeza de manera completamente innovadora. Su personaje nunca deja el escenario, estamos dentro de su alma. En la música que escribe Strauss está todo lo que ella siente y piensa”.

En este sentido, Robert Carsen ha explicado que la producción introduce un conjunto de 20 bailarinas alrededor de Elektra como elemento teatral que amplifica los sentimientos, miedos y emociones de la protagonista.

Iréne Theorin, aclamada por la crítica en el rol protagonista, interpreta a la vengativa hija del rey Agamenón, el papel más complejo escrito por Strauss para soprano, no sólo por su amplia tesitura vocal sino por sus requisitos sobre el escenario.

Asimismo, la intérprete sueca ha subrayado la importancia de los personajes femeninos sobre los masculinos, tanto en número como en presencia escénica, en una obra que contraviene la tendencia de óperas anteriores.

La mezzosoprano Doris Soffel encarna a Klytämnestra, viuda, conspiradora y asesina de Agamenón. La diva alemana es una de las más prestigiosas intérpretes de Wagner y Strauss de nuestro tiempo como atesora su dilatada carrera y amplia discografía, con más de 60 álbumes editados.

Soffel, que tuvo su primer contacto con la partitura en 1975, con la legendaria soprano Astrid Varnay como Klytämnestra, reivindica una interpretación de la madre de Elektra alejada del monstruo femenino de la tradición vienesa. En su lugar, propone una auténtica mujer en tres dimensiones, con sentimientos, pensamientos y pasiones.

Cierra la terna protagonista, la emergente soprano estadounidense Sara Jakubiak en el rol de Chrysothemis, hermana de Elektra. Con una importante carrera en Alemania, Sara Jakubiak debuta en València este papel, que dentro de unos meses supondrá su presentación en el Covent Garden de Londres.

Completan el elenco de solistas, el tenor eslovaco Štefan Margita (Aegisth), el bajo-barítono australiano Derek Welton (Orest),Emilie Pictet, Michael Pflumm, Miranda Keys, Eva Kroon, los cantantes del Centre de Perfeccionament Max Hochmuth, Aida Gimeno, Larisa Stefan y Evgeniya Khomutova junto con Bonifaci Carrillo del Cor de la Generalitat.

El estreno de ‘Elektra’ tendrá lugar el sábado 18 de enero. Les Arts ha programado otras cuatro funciones de la ópera de Richard Strauss los días 21, 24, 27, y 30 de enero.

‘Les Arts és per a tots’

Hoy, viernes, 10 de enero, Ramon Gener explicará los entresijos de ‘Elektra’ a partir de las 19.30 h en el Auditori, en una ponencia-espectáculo de libre acceso. Por su parte, el próximo día 14, el Aula Magistral acogerá una nueva edición de ‘Perspectives’, en la que el público tendrá la ocasión de preguntar y escuchar las impresiones de las protagonistas de esta producción, moderadas por Javier Monforte, de Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana.

El 28 de enero, dentro de la colaboración de Les Arts con Berklee College of Music, se podrá disfrutar, también de manera gratuita, de ‘La mitología griega y su vigencia a través de la música’ en el Aula Magistral.

Fotografía: Miguel Lorenzo

La soprano jerezana Maribel Ortega, interpretará el papel de Elena en el estreno de este sábado, 10 de diciembre, de Las vísperas sicilianas en el Palau de les Arts de Valencia. Ortega, que estará acompañada en el escenario por Gregory cliente, bajo la batuta de Roberto Abbado, interpretará el papel principal de esta producción de Davide Libermore ópera de Verdi.

Maribel Ortega ha cantado durante los últimos meses, Abigail de Nabucco, Desdémona en Otello y Turandot, entre otros papeles, con excelentes resultados de crítica y público. Tras una larga trayectoria, a pesar de su juventud, la soprano se está consolidando como uno de los valores de la lírica en este país.

Además de en la función del estreno, la soprano también interpretará las funciones del día 16 (viernes) y del día 21 (miércoles).

Palau de les Arts de Valencia, Las vísperas sicilianas

William Shakespeare

El Palau de les Arts Reina Sofía dedica su actividad del mes de junio a las celebraciones del 400 aniversario de la muerte de William Shakespeare con una programación alrededor de su comedia “Un sueño de una noche de verano” y sus diferentes adaptaciones.

Tanto la actividad operística en la Sala Principal, con “A Midsummer Night’s Dream”, de Benjamin Britten, como la sinfónica, en el Auditori, con el concierto-espectáculo “El sueño de una noche de verano”, de Mendelssohn-Bartholdy, se completarán con propuestas de corte educativo.

Este sábado 4 de junio, el centro de artes propone una nueva edición de la actividad familiar ‘Una mañana con A Midsummer Night’s Dream’, un taller práctico que explica a jóvenes y no tan jóvenes el proceso de construcción de un montaje operístico desde el escenario de la Sala Principal, con entradas por 15 euros para el público general, 12 para abonados, 7 euros para jóvenes hasta 20 años, y 10 euros para quienes acompañen a un joven de su entorno en esta actividad.

Además los participantes en esta actividad, si realizan reserva previa, pueden disfrutar de un menú especial en el restaurante Contrapunto por 20 euros presentando su localidad de ‘Una mañana con A Midsummer Night’s Dream’.

Este mismo mes de junio, el Aula Magistral acoge una lectura dramatizada del clásico shakesperiano, con funciones para el público del programa didáctico, los días 8 y 9, y una representación para el público general el sábado 11 de junio a las 18.00 h. Les Arts presenta una nueva producción teatral propia, con texto adaptado por Anselmo Alonso, y actores de La Farsería.

De manera paralela, los estudiantes podrán analizar en el Taller literario ‘De libro a libreto’, la adaptación del texto teatral, que escribió el dramaturgo inglés a finales del S. XVI, al lenguaje operístico del S. XX en la obra de Benjamin Britten.

Shakespeare por Britten y Mendelssohn-Bartholdy

Roberto Abbado, en el podio, y Paul Curran, en la escena, ultiman esta semana los trabajos previos al estreno de la ópera homónima que compuso Benjamin Britten. A Midsummer Night’s Dream, la última nueva producción de la Temporada 2015-2016 supone, además, la primera partitura del autor inglés para la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

El director escocés, responsable también de la escenografía y coreografía de este montaje, con iluminación de David Jacques y vestuario de Gabriella Ingram, estrena el viernes, 10 de junio, su primer trabajo para Les Arts, que también se representará los días 12, 14, 16 y 18.

Jóvenes estrellas del repertorio inglés junto con cantantes del Centre Plácido Domingo conforman el amplio elenco de esta obra, con el contratenor Christopher Lowrey (Oberon) y la emergente soprano Nadine Sierra (Tytania), que el público de Les Arts recordará por su debut en “Don Pasquale” en 2016, como protagonistas.

Completan el reparto: Brandon Cedel (Theseus), Iulia Safonova (Hippolyta), Mark Milhofer (Lysander), Dan Kempson (Demetrius), Nozomi Kato (Hermia), Leah Partridge (Helena), Conal Coad (Bottom), Richard Burkhard (Quince), Keith Jameson (Flute), Tyler Simpson (Snug), William Ferguson (Snout), Michael Borth (Starveling) y el actor Christopher Darmanin (Puck).

Ramón Tebar clausura la oferta sinfónica de Les Arts con otra adaptación de la comedia de Shakespeare, en este caso la que escribió Felix Mendelssohn-Bartholdy y que se utilizó como acompañamiento musical de la obra teatral a lo largo del siglo XIX.

“El Sueño de una noche de verano” se ofrecerá en el Auditori el día 23 de junio, fecha que marca el inicio de esta estación. Les Arts ofrece un nuevo concierto-espectáculo, de facturación propia y dirección escénica de Allex Aguilera. Regresa a la ópera de Valencia la actriz Rossy de Palma, que anteriormente ha participado en los montajes de la zarzuela “La corte de faraón”, de Lleó Barbastre, y en “Romancero Gitano”, de García Lorca, en la transcripción para narrador, cuarteto vocal y guitarra de Mario Castelnuovo-Tedesco.

Más info: lesarts.com

Idomeneo, Mozart

El Palau de les Arts de Valencia ha realizado una fuerte apuesta, al poner en escena con producción propia, una ópera de Mozart como Idomeneo, re di Creta, poco conocida del público español, a pesar de su altísima calidad musical, ya que se suele representar en muy contadas ocasiones, al menos en comparación con otros famosos títulos mozartianos como: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni , Così fan tutte o La flauta mágica. Las cinco representaciones programadas de Idomeneo, han resultado todo un éxito, por la masiva asistencia de público, que ha aplaudido con fuerza al final de las mismas.

Mozart recibió en el verano de 1780, el encargo del elector Karl Theodor de Baviera, de componer una ópera seria escrita en italiano, que finalmente llevaría el título de Idomeneo, re di Creta, para ser estrenada en el carnaval de Munich de 1781. El abate Giambattista Varesco fue el encargado de elaborar el libreto, donde se narraba el drama mitológico del rey de Creta Idomeneo, a su regreso de combatir en la Guerra de Troya. El prolijo y extenso libreto elaborado por Varesco ofrecía a Mozart un amplio campo para escribir música, pero pronto empezó a tener dudas sobre su estructura dramática, teniendo que revisarlo a fondo, en un intento de adecuar al máximo texto y música. Mozart estaba especialmente interesado en mostrar los contrastes entre las dos parejas de interpretes femeninos y masculinos: la dulce y bondadosa Ilia, en contraposición con la malvada y manipuladora Elettra, con sus estallidos de odio, celos e ira; el vacilante Idomeneo en contraposición con la sinceridad e idealismo que siempre muestra su hijo Idamante. Mozart comenzó la composición de la partitura a fines del verano de 1780 y, una vez terminados los dos primeros actos, en noviembre de ese mismo año, marchó a Munich donde concluyó el tercer y último acto, que le costó un gran esfuerzo, con continuas revisiones, hasta muy poco antes del estreno en el Teatro de la Corte de Munich el 29 de enero de 1781. Mozart eliminó en ese estreno muniqués varias arias ya compuestas para el Acto III: de Idomeneo “Torna la pace al core”, de Idamante “No, la morte”, la muy compleja de Elettra “D’Oreste, d’Aiace”y la de Arbace (consejero de Idomeneo) “Se colà en fati è scrito”. En el estreno de Munich, también se incluía una brillante música de ballet.

Mozart realizó una revisión de Idomeneo que se presentó de forma privada el 13 de marzo de 1786 en el Palacio del príncipe Johans Adam Auersperg de Viena. Los cantantes eran todos aficionados y pertenecientes a la nobleza. En esa versión de Viena, el papel de Idamante lo cantaba un tenor, mientras que en la de Munich lo había hecho un castrato. Mozart introdujo algunas modificaciones en la partitura: la escena de Idomeneo y Arbace en el comienzo del Acto II, es cambiada por otra donde intervienen Ilia e Idamante. En el Acto III, se incluye un nuevo dúo de Ilia e Idamante, que sustituye al escrito para el estreno de Munich.

Idomeneo cayó en el más profundo de los olvidos, y su recuperación se produjo en el Festival de Glyndebourne de 1951, con una serie de representaciones dirigidas por Fritz Busch, siendo su ayudante John Pritchard, quien se convierte en el gran avalista de esta ópera, que dirigirá en muchas ocasiones, fundamentalmente la Versión de Viena: puede escucharse el Idomeneo grabado en estudio, en 1956, con John Pritchard al frente de la Orquesta del Festival de Glyndebourne, e interpretada por Sena Jurinac (Ilia), Leopold Simoneau (Idamante), Richard Lewis (Idomeneo) y Lucilla Udovick (Elettra). También, con dirección de Pritchard, existe una toma en directo realizada en el Festival de Glyndebourne de 1964, con el Idamante, muy bien cantado por un joven Luciano Pavarotti, junto a Gundula Janowiz (Ilia), Richard Lewis (Idomeneo) y la soprano catalana Enriqueta Tarrés como Elettra. Ya, a partir de los años setenta del pasado siglo, se empezó a representar, fundamentalmente, la “Versión de Munich”, donde el papel de Idamante es cantado por una mezzo lírica. Esta es la versión que ha podido escucharse en Valencia, con la inclusión de la dificilísima aria de Elettra del Acto III “D’Oreste, d’Aiace”, que como ya se ha indicado fue suprimida por Mozart en el estreno de Munich.

Esta nueva producción de Idomeneo realizada por el Palau de les Arts, tiene como director escénico y escenógrafo a su actual Intendente Davide Livermore, quien realiza una propuesta escénica de fuerte componente visual, que se manifiesta desde el mismo comienzo de la ópera, cuando se está ejecutando la obertura, mostrándose al mismo tiempo, la imagen del rostro partido de una estatua, que se va convirtiendo en la cara de un Idomeneo, que envejece con gran rapidez, y en uno de cuyos ojos se adentra la cámara para mostrar a un astronauta vagando por el espacio (claramente inspirada en la famosa película 2001, una odisea del espacio de Stanley Kubrick) para, seguidamente, mostrarse otra imagen en cuyo fondo aparece una plataforma de lanzamiento espacial, y en un primer plano, la figura de Idomeneo despidiéndose de un niño ¡su hijo Idamante! Esta serie de imágenes coinciden con la ejecución de la obertura de la ópera, y ello -es una opinión personal- puede distraer al espectador de concentrarse en la audición de la brillante música que se está interpretando.

Esa fuerte componente visual se mantiene durante toda la representación, con proyecciones, un tanto reiterativas, de un mar en calma, o embravecido con grandes olas que rompen contra acantilados y llegan a una playa, que tiene su continuación en el propio escenario, con una lámina agua presente durante toda la representación. La escenografía se completa con plataformas metálicas que se transforman en pasarelas donde deambulan personajes como Elettra, o esos modernos atriles utilizados por Idamante e Idomeneo para dirigirse a sus súbditos.

La estética de 2001, una odisea del espacio, vuelve a estar presente en la parte final de la ópera: en primer lugar, cuando se escucha la voz del Oráculo y aparece una elegante sala dieciochesca, que vuelve a verse en el momento final de la ópera, ya con toda la simbología utilizada por Kubrick en su película: el monolito, las bolsas fetales y un personaje que avanza hacia Idomeneo para ambos fundirse en un mortal abrazo. Aunque, en realidad, Idomeneo no muere en la historia, solamente abdica en favor de su hijo Idamante. La acertada iluminación creada por Antonio Castro, produce bellos efectos que aumentan el atractivo visual escénico.

Resaltar la labor de Mariana Fracasso como diseñadora de un variopinto e intemporal vestuario, que incluye trajes espaciales, vestimentas de míticos guerreros griegos, en contraposición con modernos uniformes de soldados y policías. Y, en el caso de Elettra, el suntuoso modelo que exhibe en su entrada escénica, en comparación con ese otro vestido con minifalda y botas que utiliza en el Acto II.

Pero, la parte esencial de Idomeneo es su brillantísima música, servida por un suntuoso entramado orquestal. Aquí tuvo una muy destacada actuación Fabio Biondi al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, que volvió a demostrar su gran calidad ya desde la misma ejecución de la obertura, con el espléndido sonido de la cuerda elaborando un tema que asemeja el violento oleaje marino, y que reaparecerá de manera recurrente en diferentes momentos de la ópera. Gran labor de Biondi en los recitativos: muchos de ellos con acompañamiento orquestal que los convierten en auténticos ariosos. El sonido orquestal luce de sobremanera en las brillantes marchas y en sus diversas intervenciones junto al coro, sobre todo, en el intermedio de los dos primeros actos, en el imponente final del Acto II, y el conclusivo de la ópera. Resaltar la labor concertadora de Fabio Biondi, ya que la orquesta no se limita a subrayar y complementar a las voces, sino ir por encima y por delante de ellas. Finalmente, señalar la gran actuación orquestal en la ejecución de la brillante música de ballet (Chaconne), que cierra la representación, así como de otro pequeño ballet: “Il ballo delle donne cretesi”, que en esta producción se interpreta al reanudarse la representación, después de intermedio que se produce, durante el Acto II, al concluir el aria de Idomeneo “Fuor del mar”.

Destacada actuación de Gregory Kunde como Idomeneo, que ya se pone de manifiesto en su entrada escénica, en el Acto I, con el recitativo “Eccoci salvi alfine” seguido del aria “Vendromi intorno” muy bien cantada, alternando momentos de intenso lirismo con otros llenos de bravos acentos. Magnífica resulta su actuación en la preciosa cavatina con coro, marcada por sonido de la cuerda en pizzicato “Acogli, oh re del mar” perteneciente al Acto III, o en ese cálido discurso final “Popoli, a voi l’ultima legge”. Kunde afronta de manera notable la famosa aria del Acto II “Fuor del mar”, sobre todo en los pasajes que requieren un canto lleno de bravura, o luciendo su magnífico registro agudo en la escala ascendente con la que finaliza el aria, donde emite un si natural seguido de un do4. Tiene ciertas dificultades en los pasajes profusamente adornados que salpican este aria y que requieren una gran agilidad vocal. La joven soprano brasileña Lina Mendes, resulta excesivamente ligera en su papel de la princesa troyana Ilia, aunque ofrece su agradable timbre, junto a una buena proyección y excelente dominio de las agilidades; y, ello se puso de manifiesto, en cada una de sus líricas intervenciones: en el mismo arranque de la ópera, al interpretar con expresividad y delicados acentos “Padre, germani, addio”. Mostrando una excelente línea de canto en su aria del Acto II, “Se il padre perdei”. Su mejor momento se produce al afrontar la preciosa y delicada aria “Zeffirelli lusinghieri” del Acto III. En el papel de Idamante, la veterana mezzo Monica Bacelli, mostró un alto grado de expresividad, aunque la voz resultaba pequeña y con poca proyección, y ello se hace ostensible en sus dúos con la Ilia de Lina Mendes. Solo correcta resultó su interpretación de la primera de sus arias del Acto I “Non ho colpa, e mi condani”, mejorando su actuación en la segunda “Il padre adorato”, cantada con fuertes acentos marcados por el ritmo vertiginoso de la orquesta. Bacelli consiguió sus mejores momentos en el recitativo-dúo con Idomeneo del Acto III “Padre, mio caro padre”.

Elettra es el personaje de mejor definición dramática de toda la obra, y encontró una excelente interprete en la soprano valenciana Carmen Romeu, de bella y rotunda voz, muy bien manejada. Realizó una gran actuación, llena de teatralidad en su gran escena del Acto I, que arranca con el recitativo “Estinto è Idomeneo”, cuyo acompañamiento orquestal le da un carácter de arioso, con un canto lleno de furia y crispación, cuyo tono va in crescendo en el aria llena de dificultad “Tutte nel cor vi sento”, resolviendo con pericia los saltos de octava y con excelente dominio de las agilidades. Ya en el Acto II, su voz mostró cálidos acentos en el recitativo-aria “Chi mai del mio provo piacer piu dolce……Idol mio, se ritroso”, con una bella música en forma de danza, donde la cantante mostró un fraseo lleno de intencionalidad, en una perfecta simbiosis con la música orquestal. La actuación de Carmen Romeu tuvo su momento culminante en el aria “D’Oreste, d’Aiace” del Acto III, donde volvió a ofrecer ese canto salvaje y enloquecido del Acto I, dominando una endiablada coloratura, con muy complejas inflexiones vocales, donde mostró un amplio fiato. Algunos agudos un tanto tirantes no empañaron la excelente actuación la soprano valenciana.

Esta ópera contiene dos páginas de bella factura: el terceto del Acto II “Pria di partir, oh Dio” donde intervienen Idomeneo, Idamante y Elettra, junto al cuarteto del Acto del Acto III “Andrò ramingo e solo”, cantado por Idomeneo, Idamante, Ilia y Elettra, bien resuelto en ambos casos por los cantantes, aunque con desequilibrio entre las voces grandes de Gregory Kunde y Carmen Romeu en comparación con las más pequeñas de Lina Mendes y Monica Bacelli. Emmanuelle Faraldo en el papel de Arbace, mostró en su aria del Acto II “Se il tuo duol”, una voz en exceso ligera y de feo timbre, aunque con facilidad en el registro agudo. Las actuaciones de Alejandro López y Michael Borth, interpretando respectivamente La Voz y el Gran Sacerdote de Nettuno, no pasaron de discretas.

Gran actuación del Coro de la Generalitad en sus numerosas intervenciones: en el Acto I “Godiam la pace” de marcado tono festivo y “Pieta! Numi pietà!” con hermosísimos efectos al dividirse el coro en dos partes que producen sonidos cercanos y lejanos. Ya en el Acto II, el bellísimo “Placido è il mare” y los imponentes “Qual nuovo terrore” y “Corriamo, fuggiamo”. En el Acto III, el impresionante “Oh voto tremendo” y el conclusivo de la ópera “Scenda Amor, scenda Imeneo”, con magnífica concatenación de coro y orquesta. La actuación del Ballet de la Generalitad en la “Chaconne” que cierra la representación, quedó algo deslucida, al tener sus componentes que bailar, con evidentes dificultades, sobre la lámina de agua existente en el escenario.

Estas representaciones de Idomeneo se han dedicado a la memoria del director Nikolaus Harnoncourt, recientemente fallecido, y gran estudioso de esta partitura.

Por Diego Manuel García Pérez

IDOMENEO, RE DI CRETA
Wolfgang Amadeus Mozart
Dramma per música en tres actos, K 366
Libreto de Giambattista Varesco, adaptado de un texto francés de Antoine Danchet
Estreno: Múnich, 29 enero 1781,
Residenztheater Edición: Alkor Edition Kassel GmbH
D. musical: Fabio Biondi
Dirección de escena y escenografía: Davide Livermore
Vestuario: Mariana Fracasso
Iluminación: Antonio Castro
Videocreación: D-WOK
Coreografía: Leonardo Santos
Nueva producción Palau de les Arts Reina Sofía
Ballet de la Generalitat
Cor de la Generalitat Valenciana
Francesc Perales, director
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Gregory Kunde, Monica Bacelli, Lina Mendes,
Carmen Romeu, Emmanuel Faraldo, Michael Borth
y Alejandro López

Aida

Ramón Tebar (Valencia, 1978) debuta oficialmente como Principal director invitado del Palau de les Arts Reina Sofia con Aida, de Giuseppe Verdi, que se estrena el próximo 25 de febrero.

Se trata, no obstante, de la segunda incursión del maestro valenciano en Les Arts, según ha recordado el Intendente Davide Livermore en la presentación de esta ópera. Ramón Tebar asumió la dirección musical de las últimas funciones de Nabucco la pasada temporada, que se saldó “con éxito unánime de público y crítica”.

Aida es para Ramón Tebar un título simbólico para su regreso a Valencia como director musical en el teatro de ópera de su ciudad natal. Aida, conocida entre otras, por el aria ‘Ritorna Vincitor’, es para el valenciano una obra magistral, cargada de mensaje alrededor de las pasiones humanas y del hecho bélico, que termina con una evocación a la paz en boca del personaje de Amneris.

El centro de artes valenciano ha programado cinco funciones de Aida: los días 25 y 28 de febrero, así como el 2, 5 y 9 de marzo. Les Arts recupera el montaje de David McVicar, realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en el año 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber.

El montaje cuenta con escenografía de Jean-Marc Puissant, vestuario de Moritz Junge e iluminación de Jennifer Tipton. La coreografía es obra de Fin Walker, mientras que David Greeves es el director de artes marciales. Allex Aguilera se encarga de la dirección de escena de la reposición de Aida.

Durante su explicación de la obra, Davide Livermore ha defendido la propuesta del director de escena escocés, “como heredera de la verdadera provocación que Verdi buscaba con Aida”.

“Aida ha llegado a nuestros días como sinónimo de Antiguo Egipto, de pirámides, elefantes, camellos… pero para Verdi ese “Antiguo Egipto” no es sino el marco en el que sintetizar sus más grandes preocupaciones, entre ellas, la nación grande que oprime a la pequeña, la brutalidad del imperio para destruir al individuo y el abrumador poder de la Iglesia sobre todos los estamentos… Unas variables que Verdi jamás hubiera podido ambientar en Europa”, ha explicado Livermore.

“Ese Egipto faraónico de las primeras representaciones, -ha matizado Livermore-, ha dejado de ser exótico para nosotros”. Por eso, David McVicar recurre a una multitud de civilizaciones antiguas para crear una tierra mítica que provoque distanciamiento, rechazo y rebelión entre los espectadores ante las barbaries que Aida relata y la belleza de la partitura. “Ésa es la imprescindible función social de la ópera”, ha apuntado el Intendente.

Un sólido reparto

Aida, de Verdi, requiere, además, de unos excelentes cuerpos estables como el Cor de la Generalitat y la Orquestra de la Comunitat Valenciana, de un reparto potente, que encabezan en Les Arts las sopranos María José Siri y Lucrecia García en el rol de Aida.

Les Arts informa de que Oksana Dyka ha suspendido su presencia en Valencia por motivos de salud y será la uruguaya María José Siri, que protagonizó la pasada temporada Manon Lescaut, de Puccini, quien sustituya a la diva ucraniana en las representaciones del 25 y 28 de febrero.

La venezolana Lucrecia García cantará las tres funciones de Aida en marzo. García, que debutó en Les Arts en 2011 con Mefistofele, de Arrigo Boito, se ha revelado en los últimos años como una de las nuevas voces del repertorio verdiano.

El puertorriqueño Rafael Dávila interpreta a Radamès, capitán de la guardia egipcia. El tenor, que cantó por primera vez en Valencia junto a María José Siri en Manon Lescaut, desarrolla una intensa carrera en Estados Unidos donde, entre otros, ha trabajado con el propio Ramón Tebar.

Cierra el triángulo amoroso de Aida Marina Prudenskaya como Amneris, la hija del rey de Egipto. La mezzosoprano rusa formó parte del reparto que en 2009 interpretó por primera vez en España dos ciclos completos de Der Ring des Nibelungen, de Wagner en Les Arts.

Regresan también a Les Arts, el barítono Gabriele Viviani, que encarna a Amonasro -salvo en la representación del día 9, que canta Ionut Pascu- y el bajo Riccardo Zanellato que da vida a Ramfis, Sumo Sacerdote.

Cuatro emergentes artistas del Centre Plácido Domingo, Alejandro López, en el papel de El rey, Fabián Lara, como Mensajero, y las sopranos Federica Alfano (25, 2, 5) y Tatiana Irizarry (28, 9), que alternan el rol de la Sacerdotisa, completan el elenco de Aida.

Entradas agotadas

El Palau de les Arts Reina Sofía comunica que las entradas para Aida, de Verdi, están agotadas a dos semanas de su estreno, salvo el 5% del aforo de la sala que la ley autonómica reserva para su venta el mismo día de cada representación.

Asimismo, el público también ha agotado las 100 plazas disponibles para las visitas guiadas a Les Arts con asistencia a los ensayos de Aida los días 16 y 17 de febrero. El centro de artes puso en marcha la pasada temporada este nuevo formato de visita que permite a los asistentes conocer ‘in situ’ el trabajo previo al estreno de una producción de ópera, además de recorrer los diferentes espacios y salas que alberga el edificio diseñado por Santiago Calatrava.

Sobre Aida

Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, que se basó en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. Se estrenó el 24 de diciembre de 1871, en el Teatro de la Ópera de El Cairo.

Ambientada en Egipto, narra la historia de amor entre Aida, una princesa etíope, pero esclava en tierra de faraones, y Radamès, militar egipcio y capitán de las fuerzas que ocuparon la tierra de Aida. A este amor se oponen Amonasro, padre de la princesa etíope, que exige venganza, y Amneris, hija del rey, que desea para sí misma a Radamès.

Aida

El Palau de les Arts Reina Sofía comunica que las entradas para Aida, de Verdi, están agotadas a dos semanas de su estreno, salvo el 5% del aforo de la sala que la ley autonómica reserva para su venta el mismo día de cada representación.

Les Arts ha programado cinco funciones de Aida: los días 25 y 28 de febrero, así como el 2, 5 y 9 de marzo. El centro de artes repone su coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo.

David McVicar es el director de escena de Aida, con escenografía de Jean-Marc Puissant, vestuario de Moritz Junge e iluminación de Jennifer Tipton. La coreografía es obra de Fin Walker, mientras que David Greeves es el director de artes marciales.

Ramón Tebar debuta oficialmente como Principal director invitado del centro de artes con este título, que dirigieron en su estreno en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. Será, no obstante, la segunda incursión del maestro valenciano en Les Arts, tras dirigir las últimas funciones de Nabucco la pasada temporada.

Las sopranos María José Siri y Lucrecia García cantan el papel de la esclava Aida. Les Arts informa de que Oksana Dyka ha cancelado su presencia en Valencia por indisponibilidad y será la uruguaya María José Siri, que protagonizó la pasada temporada Manon Lescaut, de Puccini, quien sustituya a la diva ucraniana en las representaciones del 25 y 28 de febrero.

La venezolana Lucrecia García cantará las tres funciones de Aida en marzo. García, que debutó en Les Arts en 2011 con Mefistofele, de Arrigo Boito, se ha revelado en los últimos años como una de las nuevas voces del repertorio verdiano.

El puertorriqueño Rafael Dávila interpreta a Radamés, capitán de la guardia egipcia. El tenor, que cantó por primera vez en Valencia junto a María José Siri en Manon Lescaut, desarrolla una intensa carrera en Estados Unidos donde, entre otros, ha trabajado con el propio Ramón Tebar.

Cierra el triángulo amoroso de Aida Marina Prudenskaya como Amneris, la hija del rey de Egipto. La mezzosoprano rusa formó parte del reparto que en junio de 2009 interpretó por primera vez en España dos ciclos completos de Der Ring des Nibelungen, de Wagner en Les Arts.

Gabriele Viviani, que encarna a Amonasro salvo en la representación del día 9, que canta Ionut Pascu, Riccardo Zanellato (Ramfis), Alejandro López (El rey), Fabián Lara (Mensajero) junto con las sopranos Federica Alfano (25, 2, 5) y Tatiana Irizarry (28, 9), que alternan el rol de Sacerdotisa, completan el reparto de Aida.

Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, que se basó en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette.

Ambientada en Egipto, narra la historia de amor entre Aida, una princesa etíope, pero esclava en tierra de faraones, y Radamés, militar egipcio y capitán de las fuerzas que ocuparon la tierra de Aida. A este amor se oponen Amonasro, padre de la princesa etíope, que exige venganza, y Amneris, hija del rey, que desea para sí misma a Radamés.

El compositor de Busseto descubre en su interior los temas que más le preocupaban: la difícil relación padre-hija, el amor versus el honor y la obligación, y, sobre todo, el tema bélico, la nación grande que intenta aplastar a las más pequeñas.

Éxito de las visitas guiadas a los ensayos de Aida

Asimismo, el público también ha agotado las 100 plazas disponibles para las visitas guiadas a Les Arts con asistencia a los ensayos de Aida la próxima semana. El centro de artes puso en marcha la pasada temporada este nuevo formato de visita que permite a los asistentes conocer ‘in situ’ el trabajo previo al estreno de una producción de ópera, además de recorrer los diferentes espacios y salas que alberga el edificio diseñado por Santiago Calatrava.

Desde los palcos de la Sala Principal, los días 15 y 16 de febrero 50 personas, por cada turno, disfrutan de una parte de los últimos ensayos previos al estreno de Aida el 25 de febrero. Ante la excelente respuesta, Les Arts repetirá esta propuesta con motivo de los ensayos de las próximas producciones líricas: Idomeneo, de Mozart, Café Kafka, de Francisco Coll, y A Midsummer Night’s Dream, de Britten.

 

Plácido Domingo como Macbeth en el Palau Les Arts de Valencia

La nueva temporada del Palau de Les Arst de Valencia, se ha iniciado con seis exitosas representaciones del verdiano Macbeth, interpretado por Plácido Domingo, con una masiva asistencia de público, que demuestra el auténtico tirón de este incombustible cantante, dedicado en los últimos años a roles baritonales.

Giuseppe Verdi sentía una especial admiración por las obras teatrales de William Shakespeare, adaptando en su época juvenil el Macbeth, y ya en su brillante senectud: Otello, y un compendio extraído de Las alegres comadres de Windsor y Enrique IV, con el título de Falstaff, que se convierten en sus dos últimas y geniales óperas.

El gran maestro de Busetto, tuvo en mente llevar al mundo de la ópera otros dramas shakesperianos: La Tempestad, Hamlet o El Rey Lear, proyectos que nunca llegaron a materializarse. La composición de Macbeth supuso para Verdi un auténtico reto, ya que en la mitad del siglo XIX, resultaba impensable una obra donde se planteaba la desmedida pasión por el poder y la manera de conseguirlo a cualquier precio, incluso mediante la traición y el asesinato, en contraposición con las historias trágicas de corte romántico, que tanto gustaban al público italiano de entonces. El estreno de Macbeth tuvo lugar en el Teatro Della Pergola de Florencia el 14 de marzo de 1847, con mucho éxito para su autor, quien tuvo que salir al escenario a saludar al público hasta en treinta y siete ocasiones. Verdi revisó ampliamente esta partitura para ser representada en la Ópera de París, en 1865.

Las principales modificaciones incluían una nueva aria para Lady Macbeth “La luce langue” en el Acto II, la reescritura de algunos pasajes de la escena de las apariciones espectrales del Acto III, la inclusión de un ballet en ese mismo acto, un nuevo comienzo del Acto IV, con el coro de exiliados “Patria opressa” y un nuevo final, que incluía una música estructurada en forma de fuga para la batalla, a la que sigue un coro triunfal “Victoria! Victoria”, eliminando la muerte en escena de Macbeth de la primera versión “Mal per me che m’affidai”.

Macbeth desapareció prácticamente de los escenarios después de las funciones parisinas de 1865, con muy escasas representaciones durante la primera mitad del Siglo XX. La recuperación definitiva de esta partitura se produjo en la apertura de la temporada del Teatro alla Scala de Milan el 7 de diciembre de 1952 con la extraordinaria e inigualable creación de Lady Macbeth realizada por María Callas, con una magistral concertación y dirección musical de Victor de Sabata. Aquella función scalígera fue grabada en directo y se mantiene desde entonces como auténtica referencia de esta ópera. También cabe señalar, las grandes aportaciones realizadas a partir de los años setenta del pasado siglo, por directores como Riccardo Muti y el desaparecido Claudio Abbado, quienes nos han legado grabaciones discográficas y tomas en video altamente representativas de este atractivo título verdiano.

La versión representada en el Palau de les Arts es la de 1865, excluyendo el ballet del Acto III, y el coro triunfal conclusivo de la ópera “Victoria! Victoria”, y recuperando el final de la versión de 1947, con el aria del Macbeth “Mal per me che m’affidai”.

Es una verdadera lástima que esta producción no incluya ese brillante coro final y el ballet del Acto III, teniendo en cuenta que el Palau de les Arts dispone de un excelente cuerpo de baile.

Esta producción fue realizada conjuntamente por el Teatro dell’Opera di Roma y el Festival de Salzburgo, donde se produjo su estreno en 2011, con dirección del prestigioso regista Peter Stein.

En esta reposición valenciana ha asumido la dirección escénica Carlo Bellamio, quien resuelve con pericia el montaje escénico de la batalla final, donde los contendientes utilizan espadas auténticas que al golpearse llegan a producir chispas. También, resulta auténticamente novedoso representar a las tres brujas por bailarines que actúan y simulan cantar, labor que realizan miembros del coro femenino disfrazados de árboles. Los cuatro asesinos de Banquo, también aparecen disfrazados de bailarines, y en este caso, son las voces masculinas del coro las que cantan ocultándose bajo grandes capas negras. Sin embargo, Carlo Bellamio descuida el control de los movimientos en escena de cantantes y coro, en muchos momentos, auténticamente erráticos.

La escenografía de Ferdinand Wögerhauer resulta minimalista a ultranza, con poquísimos objetos, entre ellos, el panel que se desliza por el escenario, con una puerta por la que sale Lady Macbeth en el comienzo de su actuación, y donde penetra Macbeth para asesinar al Rey Duncan, reapareciendo en el desarrollo de la escena del sonambulismo de Lady Macbeth. Destacar el excelente diseño de iluminación a cargo de Joachim Barth, con unos fondos de escenario proyectados en diferentes colores, siempre en función del desarrollo dramático de la acción. Y, esa iluminación zonal, cuando emerge del suelo, una gran marmita, en la escena de las brujas del Acto III. Muy atractivo el diseño de vestuario a cargo de Anna María Heinreich, totalmente adecuado -es muy de agradecer- a la Escocia del Siglo XI, en que se desarrolla la acción.

La Orquesta de la Comunidad Valenciana, volvió a demostrar su excelente calidad, con una dirección el húngaro Henrik Nánási, flexible, contrastada, de gran fuerza dramática y bien concertada, facilitando la labor de los cantantes. La orquesta exhibió un sonido brillante y compacto. Todo ello, ya se puso de manifiesto en la interpretación de la obertura inicial, donde se alternan contundentes sonoridades, con una secuencia orquestal recurrente y de gran belleza, que volverá a reaparecer en la escena del sonambulismo de Lady Macbeth del Acto IV.

Destacar la interpretación de esa música brillante, en forma de marcha cuando aparece el rey Duncan y su comitiva, en el Acto I, o de esos momentos musicales llenos de ligereza y colorido durante el banquete del Acto II, en contraste con los lúgubres e inquietantes sonidos de la escena anterior , en la que se produce el asesinato de Banquo. Gran actuación orquestal en los concertantes conclusivos de los dos primeros actos, en la introducción musical del coro “Patria oppressa!”, al comienzo del Acto IV, así como de la brillante fuga en la batalla final. Dentro de la magnífica prestación de todos los miembros de la orquesta, cabe destacar las excelentes intervenciones solistas de Cristina Montes al arpa, el corno inglés de Ana Rivero; y, especialmente, del oboe de Christopher Bowman, el clarinete de Joan Enrinc Lluna y la flauta de Alvaro Octavio.

Extraordinaria prestación del Coro de la Generalitat Valenciana, muy bien dirigido por su titular Francesc Perales, en sus numerosas intervenciones a lo largo de toda la representación, con ese sonido chirriante y mórbido del coro femenino en las escenas donde aparecen las brujas, y en especial en el coro del Acto III “Tre volte miagola la gatta in fregola”. Componentes del coro masculino, también tienen una gran actuación en la escena del asesinato de Banquo, en el Acto II cantando “Chi v’impone unirvi a ni” con esa sombría y amenazadora frase “Trema, Banquo! Nel tou fianco”. El coro en pleno, realiza brillantes intervenciones en los concertantes, destacando sobremanera, la imponente coral “L’ira tua formidabile e pronta” del concertante que cierra el Acto I. De impresionante fuerza dramática resultó su interpretación de “Patria oppresa!” en el arranque del Acto IV.

Las apariciones escénicas de Plácido Domingo, se convierten en verdaderos eventos que mueven a una ingente cantidad de público, para escuchar a un artista que ha sabido conjugar su excelente calidad vocal e interpretativa, con una tremenda capacidad para potenciar su imagen a través de los medios de comunicación y convertirse en uno de los grandes fenómenos mediáticos de los últimos cincuenta años. En junio de 2009 tuve ocasión de escucharle, precisamente en este Palau de les Arts, una de sus últimas intervenciones como tenor, en su notable interpretación del Siegmund de La Walkiria, con dirección de Zubin Metha, donde el cantante ya con sesenta y ocho años, mostraba una ostensible merma de su registro agudo, conservando aún su bello centro y gran capacidad interpretativa.

Ese mismo año inició una segunda y exitosa carrera como barítono: Domingo canta papeles de barítono, con voz de tenor, y por mucho que quiera oscurecer la emisión, no tiene impostación baritonal, lo que desvirtúa sus interpretaciones de roles verdianos como Simón Boccanegra, Rigoletto, Il conte di Luna de Il Trovatore, Giorgio Germont de La Traviata o Francesco Foscari de I due Foscari. En estas funciones valencianas se le ha podido escuchar en el papel de Macbeth, su última creación baritonal verdiana, con desiguales resultados dadas las dificultades de este personaje. Ya, con casi setenta y cinco años, Domingo se mostró corto de fiato, lo que le causaba auténticos problemas para ligar largas frases, como en el caso de ese extenso soliloquio “Sappia la sposa mia” que realiza antes de asesinar al rey Duncan en el Acto I. También, resultó ostensible una disminución de volumen, que le hacía perder presencia vocal en los dúos junto a la poderosa Lady Macbeth de Ekaterina Semenchuk, y hacerle prácticamente inaudible en los concertantes.

Su actuación mejoró sensiblemente en los dos últimos actos, ofreciendo una buena interpretación en la escena de las apariciones espectrales del Acto III, y cantar de manera muy notable el aria “Pietà, rispetto amore” del Acto III, aunque lejos de las interpretaciones de voces baritonales italianas de esplendida línea de canto, como Renato Brusson, Piero Capuccilli o Leo Nucci, por no citar a los norteamericanos Sherrill Mines, y sobre todo a Leonard Warren, quienes se permitían, incluso, concluir este aria con un monumental agudo. Domingo realizó su mejor intervención, cantando, más bien recitando, el aria conclusiva de la ópera “Mal pe me che ma’affidai”. Es preciso señalar, que a pesar de las limitaciones expuestas en su interpretación de Macbeth, Domingo sigue mostrando -milagrosamente a sus años- una gran belleza tímbrica, unida a una magnífica actuación escénica, siendo intensamente aplaudido al final de la representación.

Ekaterina Semenchuk como Lady Macbeth, mostró un gran poderío vocal, junto a una notable actuación teatral, que ya se puso de manifiesto en su entrada escénica recitando con verdadero estilo “Nel dì della vittoria io le incontrai” para derivar al canto con una excelente interpretación del recitativo-aria “Ambizioso spirto tu sei, Macbetto……Vieni! T’afretta!”, cantado con auténticos acentos verdianos y concluir con la cabaletta “Or tutti sorgete”, moviéndose bien en el registro central y agudo, aunque mostrando cierta inconsistencia en la gama de graves y algunos problemas en las agilidades de la cabaletta, que también vuelven a producirse en ese reiterado brindis de marcado carácter belcantista “Si colmi il calice”, durante la escena del banquete con la que finaliza el Acto II. La mezzo rusa realizó una buena interpretación del aria “La luce langue” en el inicio del Acto II, aunque con dificultades en la emisión al si natural agudo en la parte final del aria, y faltándole incisividad en el fraseo para mostrar la maldad intrínseca del personaje. Notable fue su interpretación de la gran escena del sonambulismo, en el Acto IV, dotando a su interpretación de patéticos acentos, con una matizada línea de canto, aunque cortando feamente la ascensión al re sobreagudo final. Señalar sus magníficas intervenciones en los dúos con Macbeth, sobre todo el conclusivo del Acto III “Ove son io?” finalizado con la vibrante stretta “Ora di morte e di vendetta”. Cabe destacar sus intervenciones en los concertantes, donde su voz emergía con fuerza, por encima de coro y orquesta emitiendo en forte.

El papel para tenor de MacDuff, resulta secundario en esta ópera, pero tiene una intervención de auténtico lucimiento en el recitativo-aria “O flgli miei…..Ah, la paterna mano” una de las páginas más bellas compuestas por Verdi e interpretada de manera notable, aunque con algún problema de afinación por Giorgio Berrugi, quien exhibe una bonita voz, aunque en exceso lírica, para un personaje que requiere un tenor lírico-spinto, como es el caso del gran Carlo Bergonzi, quien nos ha legado una extraordinaria y referencial interpretación de esta página.

El bajo Alexander Vinogrador cantó de manera correcta el papel de Banquo, mostrando una voz de cierta rotundidad pero con una poco refinada línea de canto, en su dúo con Plácido Domingo, en el arranque de la ópera, mejorando su actuación en el aria “Studia il passo, o mio figlio….Come dal ciel precipita” que precede a su asesinato en el Acto II. Bien el resto de los interpretes secundarios, destacando Federica Alfano, en su corta intervención como Dama de Lady Macbeth en la Escena de sonambulismo.

Texto: Diego Manunel García Pérez
Fotografía: Tato Baeza

Nabucco

Las siete representaciones de Nabucco, que han tenido lugar en el Palau de les Arts de Valencia, con una masiva asistencia de público, han sido el auténtico triunfo de una temporada llena de avatares y dificultades de todo tipo.

Nabucco es la tercera ópera compuesta por Verdi, con libreto de Temistocle Solera, y su estreno tuvo lugar en el Teatro alla Scala de Milán, el 9 de marzo de 1842, constituyendo un gran éxito, hasta el punto de ser representada en aquella temporada y la siguiente, en 57 ocasiones, algo que nunca había ocurrido anteriormente. En Nabucco pueden verse influencias de Donizetti y Bellini, pero sus vigorosas melodías, junto a un apasionado lenguaje vocal, son ya típicamente verdianos. En esta ópera, y por primera vez, Verdi le da gran relevancia a la voz de barítono, asignándole el papel protagonista de Nabucco. Y, el de Abigaille -de una dificultad extrema- a una soprano drammatica d’agilità, siendo cantado en su estreno por Giuseppina Strepponi, destinada a convertirse en compañera sentimental de Verdi y su futura esposa.
Después de unos años en que esta ópera fue masivamente representada en todo el mundo, cayó en cierto olvido, siendo recuperada por el maestro Vittorio Gui, en los años treinta del pasado siglo, dirigiéndola también, en las famosas representaciones -con una grabación en directo- que tuvieron lugar en diciembre de 1949, en el Teatro San Carlo de Nápoles, con la insuperable creación de Abigaille realizada por María Callas.

La producción de Nabucco que ha podido verse en el Palau de les Arts, proviene de la Bayerische Staatsoper de Munich, y se estrenó en 2008, siendo su creador Yannis Kokkos, responsable de la escenografía, dirección escénica y diseño de vestuario. Se trata de una oscura y sencilla escenografía, con un fondo donde predominan las formas geométricas: en el Acto I, seis ventanas con grandes marcos dorados y una escalinata representan el templo de Salomon en Jerusalem; y, en el Acto II, una gran puerta el palacio de Babilonia.
Ya, en el Acto III, la puerta se sitúa encima de las ventanas, significando la opresión de los babilonios sobre los judíos. Solo se produce un cambio escénico, cuando se interpreta el famoso “Va pensiero”, donde los integrantes del coro, que representan al pueblo de Israel, están situados detrás de una gran alambrada, en una posible alusión a los campos de exterminio nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. Una tenue y cambiante iluminación no logra paliar el lúgubre y sombrío espacio escénico, excepto en los dos momentos en que un panel de luces que simbolizan la aparición del “Dios de Israel”, desciende desde lo alto y va aumentando su potencia hasta producir un auténtico fogonazo que deslumbra al público. El decorado cambia, con rápidos movimientos de los elementos escénicos, que se desplazan horizontal y verticalmente, como en el caso de la llegada del rey Nabucodonosor en el Acto I, envuelto en una nube de humo y sobre una elevada plataforma que va descendiendo lentamente. Poco atractivo y nada original resulta el diseño de vestuario, donde los judíos aparecen vestidos de negro, y de azul oscuro los guardias babilonios, quienes usan ametralladoras en vez de lanzas, para dar a la obra un sentido de intemporalidad.

Dirección contrastada y enérgica de Nicola Luisotti, al frente de la Orquesta de Comunidad Valenciana, que vuelve a demostrar ser un conjunto de altísima calidad, y ello se hace patente desde la magnífica ejecución de la obertura: una página larga, sumamente atractiva, y llena de contrastes, donde ya se exponen diferentes motivos musicales que irán reapareciendo a lo largo de la ópera, entre ellos, el que acompaña -con algunas pequeñas modificaciones, al famoso coro “Va pensiero”. La orquesta tiene una destacada actuación, en el transcurso de toda la representación, brillando en los momentos de mas intenso lirismo: introducción y acompañamiento de las arias de Abigaille, respectivamente del Acto II y la conclusiva de la ópera, o en el aria de Fenena del Acto IV. Y, en contraste, muestra una incontenible fuerza, en el vibrante final del Acto I, cuando Nabucco irrumpe en escena, cuyo tema musical -recurrente- ya expuesto en la obertura, es retomado en la introducción orquestal del Acto III, y en la coda final de la cabaletta interpretada por Nabucco, en su gran escena del Acto IV. Señalar también, la magnífica intervención orquestal en el dúo de Nabucco y Abigaille del Acto III y, en atractiva, y llena de contrastes obertura del Acto IV. A la dirección de Nicola Luisotti, se le puede reprochar cierta tendencia a utilizar sonidos en forte. Finalmente, y dentro del alto nivel ofrecido por los integrantes de la orquesta, cabe destacar la espléndida actuación del flauta solista Alvaro de Octavio, y las magníficas intervenciones de Rafal Jezierski al violonchelo y de Pierre Antoine Escoffier al oboe.

La gran triunfadora de estas representaciones, ha sido la soprano napolitana Anna Pirozzi, quien compone una Abigaille de gran estatura vocal y dramática, que la cantante ha ido madurando en sus numerosas interpretaciones de este personaje, sobre todo, la que realizó en el Festival de Salzburgo de 2013, con un rotundo triunfo bajo la dirección de Riccardo Muti. Voz voluminosa y de luminoso timbre, buen fiato, excelente capacidad para regular el sonido, y unos agudos y sobreagudos bien colocados y perfectamente emitidos, que, incluso, sobresalen con fuerza, en los momentos de mayor contundencia orquestal. Ofrece un buen dominio de la coloratura belcantista, y resuelve con pericia los endiablados saltos de octava que jalonan gran parte de sus intervenciones. Realiza una gran actuación en su gran escena del Acto II, iniciada con el violento recitativo “Ben io t’inventi”, para pasar al canto lírico e intimista del aria “Anch’ dischiuso un giorno” y, seguidamente, mostrar una fuerza arrolladora en la cabaletta “Salgo già del trono aurato”. Destaca también, su gran interpretación en el dúo con Nabucco del Acto III, insertando en sus diálogos con un implorante Nabucco, una vibrante cabaletta, cuyo tema musical aparecía expuesto en la obertura inicial. Anna Pirozzi luce de nuevo su vocalidad y fuerza interpretativa, en la bellísima aria conclusiva de la ópera “Su me, morente, essanime” con exquisitas medias voces, y emitiendo delicadas notas en “pianissimi”.

Había previsto mi asistencia a la función del día 10 de mayo, para poder escuchar el Nabucco, cantado por el veteranísimo Leo Nucci, aún activo a sus 73 años, y ya convertido en toda una leyenda de la lírica. Tuve ocasión de visionar en DVD, su magnífica actuación en la Arena de Verona, el año 2007, junto a la excelente y temperamental Abigaille de María Guleghina y la dirección orquestal de Daniel Oren. Finalmente, Nucci canceló, siendo sustituido a ultima hora por David Cecconi, de voz con poco atractivo tímbrico, aunque bien manejada, que en el transcurso de los dos primeros actos, no lograba proyectar hacia adelante. Su actuación mejoró sensiblemente en dúo con Abigaille del Acto III, y en su gran escena del Acto IV, cantando con nobles acentos el aria “Dio di Giuda!”, y con fuerza y vigor la cabaletta “O prodi miei, seguitemi”.

El papel de Zaccaria de gran exigencia vocal y escénica, fue interpretado por el bajo ruso Serguei Artamonov, quien mostró un aceptable registro central, teniendo serias dificultadas en la gama de graves y agudos y, por tanto, en los frecuentes saltos de octava, que debe realizar en sus muchas intervenciones a lo largo de la obra. Su actuación no pasó de discreta, en escenas de autentico lucimiento como el aria “Sperate, o figli…” seguido de la cabaletta “Come notte a sol fulgente” del Acto I o, al final del Acto III “Oh,chi piange?…Del futuro nel buio discerno”.

La mezzo armenia Varduhi Abrahamyan, en el papel de Fenena, lució una bella y cálida voz, en su única intervención importante, el aria “Oh dischiuso è il firmamento” del Acto IV, donde muestra una delicada y elegante línea de canto. Destacar también, su intervención en el “terzettino” del Acto I, junto a Abigaille y el Ismaele interpretado por el tenor norteamericano Brian Jadge, de voz potente y brillo timbrico, que exhibe, sobre todo, en su vibrante arioso “l”, perteneciente al Acto II. Correctos en sus breves intervenciones Hyekyung Choi como Anna, la hermana de Zaccaria, el Abdallo (fiel oficial de Nabucco) de David Fruci y Shi Zong como Sumo Sacerdote, los tres pertenecientes al “Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo”.

“El Coro de la Generalitat Valenciana”, dirigido por Francec Perales, brilló a gran altura, destacando -obviamente- en su extraordinaria interpretación del famosísimo “Va pensiero”, finalizado con una nota casi inextinguible en “pianissimi”. También, señalar sus magníficas interpretaciones de otros grandes momentos corales: “Gli arredi festivi giù cadona infranti”, de muy bella factura, con el que arranca la ópera. También, el coro de los Levitas del Acto II “Il maledetto non ha fratelli”, cuyo vibrante tema musical, ya aparecía expuesto en la obertura inicial. Y, las intervenciones en los concertantes conclusivos de los Actos I y II, o su importante presencia en todo el final del Acto III.

NABUCCO
Giuseppe Verdi
Palau de les Arts Reina Sofía
Valencia, 10 de mayo 2015
D. musical: Nicola Luisotti
D. escena: Yannis Kokkos
Iluminación: Michael Bauer
Producción: Bayerische Staatsoper
Cor de la Generalitat Valenciana
D. coro: Francesc Perales
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Reparto: Anna Pirozzi, David Cecconi,
Serguéi Artamonov, Brian Jadge,
Varduhi Abrahamyan, David Fruci,
Hyekyung Choi, Shi Zong.