Philippe Jaroussky

El Teatro Real había anunciado un recital en el que el protagonista absoluto iba a ser el contratenor francés Philippe Jaroussky. En dos sesiones, una a las 19:00 y otra a las 21:30 horas (hay que echarle imaginación para sortear las restricciones de aforo causadas por el covid-19). Pero lo que nos encontramos fue todo un concierto barroco, un tanto peculiar, pero todo un concierto. Eso si, el protagonismo de Jaroussky fue compartido por la alta calidad del resto de intérpretes y orquesta.

Doce obras de Vivaldi, entre arias y fragmentos de óperas, se repartieron entre los cuatro intérpretes. Tres para cada uno que, de manera un tanto mecánica, salían a escena uno tras otro. Supongo que como consecuencia del apremio de las dos sesiones, por lo que hay que valorar el esfuerdo de Teatro e intérpretes,

A pesar de estas situaciones poco habituales, producto del tiempo que vivimos, el resultado artístico y musical estuvo a un muy alto nivel. Comenzó con el aria de La fida ninfa “Non tempesta che gl´alberi sfronda”, interpretado por el tenor alemán, de origen chileno, Emiliano González Toro. El volumen y la coloratura no suelen ser compatibles y, en el caso de González Toro, el primero es sacrificado, claramente, en beneficio de la segunda, al menos en esta primera obra, porque en sus dos intervenciones posteriores sorprendió con una voz luminosa y bien timbrada, una línea de canto elegante y limpia que supo lucir sobre todo en la última de sus arias, la delicada “Tu vorresti col tuo pianto”, de Griseelda, donde demostró una exquisita expresividad.

La pirotecnia vocal estuvo reservada para la soprano húngara Emóke Baráth. Realizó gran despliegue de coloratura en sus dos primeras arias, “Armatae face et anguibus”, de Juditha Triumphans y “Alma oppressa da sorte crudele”, de La fida ninfa. Pero fue también en la dramática “Vede orgogliosa l´onda”, de Griselda, donde expuso una delicadeza vocal muy bien modulada.

La contralto Lucile Richardot tiene un hermoso y original timbre. Posee una buena amplitud vocal que demostró en los giros hacia el registro grave, desde unos potentes y afilados agudos. Se lució tanto en la coloratura como en los momentos más dramáticos y delicados. Toda una sorpresa desde su primera intervención con “Sovente il sole”, de Andromeda Liberata o la segunda “Frema pur”, de Ottone in villa.

El más conocido y esperado era, sin duda, Philippe Jaroussky. Como siempre, el contratenor francés ofreció en sus tres interpretaciones la expresividad matizada y la delicadeza que son su seña de identidad. Comenzó con la pieza más conocida “Vedró con mio diletto” de Il giustino, después “Gelido in ogni vena”, de Il farnace y terminó su breve intervención con “Se in ogni guardo”, de Orlando fintto pazzo.

Como regalo final, los cuatro intérpretes ofrecieron un bis en conjunto, “De’ll aura al susurrar” de La fida ninfa, una especie de adaptación que Vivaldi realizó de su Primavera.

Le Concert de la Loge, grupo no muy conocida en España, sorprendió gratamente de la mano de su director y violín Julien Chauvin, que dirigió con gran dinamismo y acento barroco a unos músicos de una calidad extraordinaria.

Fotografía: Javier del Real

PhilippeJaroussky

La cita tendrá lugar el próximo 5 de octubre, como estaba previsto, en sesión doble a las 19.00 y a las 21.30 horas

Los abonados del ciclo Grandes Voces y los compradores con entrada para este concierto serán reubicados según las directrices del protocolo sanitario y en un nuevo horario

Bajo el título¡ Viva Vivaldi ! se ofrecerá un programa compuesto por arias y extractos de óperas del compositor veneciano

Jaroussky estará acompañado por la soprano Emóke Baráth, la contralto Lucile Richardot y el tenor Emiliano González Toro, junto a Le Concert de la Loge con dirección musical del violinista Julien Chauvin

El vínculo de Philippe Jaroussky con el Teatro Real siempre ha estado relacionado con el éxito artístico y con el enorme cariño que el público de Madrid le profesa desde su debut en este escenario en el año 2000 con Celos aun del aire matan, de Juan Hidalgo. Su rápida y brillante carrera, que le ha situado entre los mejores contratenores del mundo, señala al coliseo madrileño como testigo de grandes noches de lírica.

Por esta razón, y ante la actual situación provocada por el COVID-19, el artista francés y el Teatro Real han decidido ofrecer el concierto previsto para el próximo 5 de octubre, en una sesión doble, a las 19.00 y a las 21.30 horas, que permita reubicar al público con entrada para esta cita en las mejores condiciones de seguridad sanitaria.

Jaroussky se presentará en esta cita con una selección de arias y extractos de ópera de su compositor fetiche, Antonio Vivaldi, acompañado por la formación barroca Le Concert de la Loge, dirigida por el violinista Julien Chauvin. Junto a ellos participarán la soprano Emóke Baráth, la contralto Lucile Richardot y el tenor Emiliano González Toro.

El título del concierto lo dice todo, ¡Viva Vivaldi!. Las obras del compositor veneciano son el lugar en el que la voz de Jaroussky mejor exhibe su virtuosismo y sensibilidad dotando cada fragmento de una irrenunciable belleza. El timbre inconfundible de su voz se ensamblará, en algunos momentos del programa a las de Emóke Barát y Emiliano González Toro para interpretar el trío de La veritá in cimento, “Aura placide et serene” o compartirá las apasionadas notas de Il Giustino con Emiliano para contraponer la intensidad dramática y melódica de esta ópera que contiene algunas de las arias más redondas del compositor como “Vedrò con il mio diletto” e “Il piacer della vendetta”.

El Teatro Real se pondrá en contacto con todos los abonados del ciclo Grandes y Voces y con los compradores con entrada para este concierto para comunicarles el cambio de hora y la reubicación en nuevos lugares, con el fin de garantizar la distancia de seguridad sanitaria que permita disfrutar de una inolvidable velada.

Teatro Real

Cecilia Bartoli

Decca Classics publica una asombrosa compilación de arias de Cecilia Bartoli el 27 de noviembre de 2020, ‘La Reina del Barroco’. El primer álbum recopilatorio de Cecilia en una década presenta lo mejor de las elogiadas grabaciones de delicias y descubrimientos musicales de los siglos XVII y XVIII, incluidas dos grabaciones anteriormente inéditas y sendas primicias discográficas mundiales de joyas olvidadas de los compositores italianos Leonardo Vinci y Agostino Steffani.

Una gran valedora del repertorio barroco a lo largo de toda su carrera, se unen a Cecilia en esta grabación los invitados especiales Philippe Jaroussky, June Anderson, Franco Fagioli y Sol Gabetta, que comparten su pasión por curiosidades musicales que han salido a la luz a lo largo de los siglos.

La ópera barroca se caracterizó por la gran riqueza de nuevos materiales y por haber contado con un público amplio y ávido de novedades. Evolucionaban los estilos de vestuario, cambiaban los repartos, instrumentos solistas recién desarrollados pasaban a situarse en primero plano, y las historias exploradas dentro de la música no dejaban de reimaginarse una y otra vez. Estructuralmente, una ópera barroca estaba integrada por arias enlazadas unas con otras por medio de recitativos que enriquecían la trama, desplegaban multitud de símiles y ofrecían estampas alegóricas. Las arias podían extraerse de una producción e introducirse en otras, a veces para crear una opera pasticcio en la que un “mega mix” de grandes éxitos populares se presentaba en un nuevo contexto. En vez de considerarse un ejercicio de plagio, esta acción rendía homenaje a grandes músicos y servía para prolongar la vida de un aria.

‘Reina del Barroco’ sirve como un homenaje tanto a Cecilia Bartoli, ampliamente celebrada por su tratamiento de las arias barrocas, como a los compositores que crearon los grandes éxitos de su tiempo. Momentos de serena contemplación contrastan con otros de carácter virtuosístico: toda la inmensa variedad de la condición humana queda abarcada por medio de arrullantes dúos de amor, duelos de coloratura, fervor religioso, dramatismo bélico, momentos de desesperación, humor insinuante y descubrimientos sensacionales.

Como una artista siempre en busca de un desafío musical amistoso, Cecilia Bartoli ha cimentado colaboraciones ganadoras con artistas tanto consolidados como emergentes. ‘Reina del Barroco’ ha permitido colaboraciones renovadas con Sol Gabetta, Franco Fagioli, Daniel Behle y Philippe Jaroussky. Un dúo con la soprano estadounidense June Anderson sirve de testimonio de los primeros años de la carrera de Cecilia.

A lo largo de la celebrada carrera de Cecilia, los instrumentos de época y la práctica interpretativa históricamente informada han desempeñado una parte esencial dentro de sus proyectos y han dado lugar a la formación de su propia orquesta, Les Musiciens du Prince-Monaco, en 2016. Cecilia se convertirá en la Directora de la Ópera de Montecarlo en 2023. Seguirá siendo Directora Artística del Festival de Pentecostés de Salzburgo hasta 2026.

El álbum ‘Reina del Barroco’ de Cecilia Bartoli se publica el 27 de noviembre en Decca Classics

Lista de cortes:

  1. Steffani – I trionfi del fato: “E l’honor stella tiranna”*
  2. Vinci – Alessandro nelle Indie: “Quanto Invidio…Chi vive amante”*
  3. Handel – Rinaldo: “Lascia ch’io pianga”
  4. Broschi – Artaserse: “Son qual nave”
  5. Pergolesi – Stabat Mater, P. 77: 1. “Stabat Mater dolorosa”, con la colaboración de June Anderson
  6. Vivaldi – Griselda: “Agitata da due venti”
  7. Steffani – Niobe, regina di Tebe: “Serena, o mio bel sole… Mia fiamma…”, con la colaboración de Philippe Jaroussky
  8. Scarlatti – Il Sedecia, Re di Gerusalemme: “Caldo Sangue”
  9. Handel – Serse: “Ombra mai fu”
  10. Albinoni – Il nascimento dell’Aurora: “Aure andate e baciate”, con la colaboración de Sol Gabetta
  11. Graun – Adriano In Siria: “Deh, tu bel Dio d’amore…Ov’e il mio bene?”
  12. Steffani – Stabat Mater: “Eja Mater, fons amoris… Fac, ut ardeat… Sancta Mater… Tui nati, vulnerati”, con la colaboración de Franco Fagioli y Daniel Behle
  13. Caldara – Il Trionfo dell’Innocenza: “Vanne pentita a piangere”
  14. Handel – La Resurrezione (1708), HWV 47: “Disserratevi oh porte d’Averno”
  15. Porpora – Germanico in Germania: “Parto ti lascio, o cara”
  16. Steffani – I Triondi del fato: “Combatton quest’alma”, con la colaboración de Philippe Jaroussky
  17. Handel – Rinaldo: “Bel piacere”

*Primera grabación mundial

Philippe Jaroussky en Les Arts

El contratenor francés Philippe Jaroussky debuta en el Palau de les Arts el próximo domingo, 12 de enero, en la tercera sesión del ciclo ‘Les Arts és Lied’.

El prestigioso intérprete es una de las figuras más relevantes del panorama lírico, que se suma a la nómina de grandes voces que debutan en Les Arts en la temporada 2019-2020.

Público y crítica acreditan a Philippe Jaroussky como el contratenor por excelencia de su generación tanto por sus trabajos en los principales teatros y festivales como por sus registros discográficos.

Con el acompañamiento pianístico de Jérôme Ducros, el contratenor, gran estrella del repertorio barroco, presenta en Les Arts su incipiente faceta de ‘liederista’, con el que hará gala de la maestría técnica y elegancia que caracterizan sus actuaciones.

Como carta de presentación, Philippe Jaroussky interpreta partituras de Franz Schubert, sin duda el gran maestro del ‘lied’, no sólo por las más de 600 piezas que dejó escritas, sino también por el lirismo y riqueza de sus obras.

‘Les Arts és Lied’, el primer ciclo que el centro de artes consagra a este género, continuará con los recitales del barítono británico Simon Keenlyside -el día 1 de febrero-, y la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta, el 15 de marzo.

El coliseo recuerda a los interesados que el precio de las entradas oscila entre 20 y 40 euros y que podrán ser adquiridas en las taquillas del teatro y a través de la web www.lesarts.com.

Fotografía: Simon Fowler

Philippe Jaroussky

El gran contratenor Philippe Jaroussky dedica a Francesco Cavalli su nuevo disco “Ombra Mai Fu, que se publicará el 8 de marzo en formatos CD digipack y digital.
Ombra Mai Fu incluye números vocales e instrumentales de más de una docena de óperas de Cavalli, que van desde trabajos relativamente conocidos como Calisto, Ercole amante, Ormindo, Giasone o incluso Eliogabalo, representada en París y Ámsterdam, hasta rarezas como Statira, principessa di Persia y La virtù dei strali d’Amore. En los dúos amorosos, participa la soprano Emőke Baráth (cuyo nuevo disco bajo el sello Erato, titulado Voglio Cantar, repasa la música de Barbara Strozzi, alumna de Cavalli) y la contralto Marie-Nicole Lemieux, que le complementa en el cómico dueto “Ninfa bella” de Calisto.
La pieza que da título al álbum ha sido tomado de la ópera Xerse, creada en 1654 y basada en el mismo libreto que usara Händel para su famosísimo Serse, 80 años después. La versión de éste último contiene una de las arias más conocidas fuera del mundo de la ópera, Ombra mai fù.

En palabras de Philippe Jaroussky “Cavalli jugó un papel muy importante en el asentamiento de la ópera (ese nuevo género creado por Monteverdi y otros) como una forma de entretenimiento popular. Compuso diversas óperas para el Teatro San Cassiano, el primero que ofreció ópera en Venecia.”

Cavalli fue también muy activo en el campo de la música religiosa. Siendo niño, cantó bajo la dirección de Monteverdi en el coro de la Basílica de San Marcos. Llegó a ser el organista de la catedral y puntalmente, en 1668, siguió sus pasos como maestro de capilla allí, lo que equivale hoy en día a su director musical. Preparando este álbum, Ombra mai fù, Jaroussky pudo estudiar los manuscritos de la mayoría de las 37 óperas conservadas de Cavalli. “Quería mostrar en este disco toda la variedad y las cualidades de la música de Cavalli. A veces, algo puede parecer tremendamente simple pero tiene una melodía especial, distinta y con un delicioso sabor en sus armonías. Este proyecto está diseñado para destacar los contrastes de sus óperas en el paso de unas escenas a otras, donde el lamento puede estar seguido directamente de un elemento muy humorístico.”
PHILIPPE JAROUSSKY presentará en concierto el repertorio de este disco:

7 Abril – Oviedo (Auditorio Príncipe Felipe)
9 Abril – Bilbao (Teatro Arriaga)
11 Abril – Santander (Palacio de Festivales de Cantabria)

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Only the sound remains
Kaija Saariaho (1952)
Opera en dos partes
Libreto de Ezra Pound y Ernest Fenollosa, basado en Tsunemasa
y Hagaromo, dos piezas del clásoco teatro noh japonés.
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con De Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam, la Finnish National Opera de Helsinki, la Opéra National de Paris y la Canadian Opera Company de Toronto.
D. musical: Ivor Bolton
D. escena: Peter Sellars
Escenógrafa: Julie Mahretu
Figurinista: Robby Dulveman
Iluminador: James F. Ingalls
Diseñador de sonido: Christophe Lebreton
Ingenieros de sonido: Timo Kurkikangas, David Poissonnier
Reparto: Philippe Jaroussky, Davone Tines,
y la bailarina Nora Kimball-MentzosNho quiere decir acción o talento. Es la forma más tradicional de teatro japonés. Nho integra el canto la danza y la poesía de forma sutil y elegante en unas escenografías extremadamente sencillas, donde nada cambia y solo aparece la figura de un pino como único elemento escénico. Nada debe distraer de lo verdaderamente importante, la expresión de las emociones humanas.

Ernest Fenollosa, uno de los japonólogos más importantes, dejó tras su muerte en 1908, algunas traducciones inéditas de piezas tradicionales del teatro noh japonés. El poeta estadounidense Ezra Pound, perteneciente a la Lost Generation, y firme defensor de poner la poesía antigua al servicio de una concepción más moderna y conceptual, adaptó dos de esas obras traducidas por Fenollosa, Tsunemasa y Hagaromo, que han sido la base inspiradora de la obra de la compositora finlandesa Kaija Saariaho.

Only the sound remains no es una ópera al uso. Se encuentra en la vanguardia de la música contemporánea, con todo lo que esto supone en cuanto a la experimentación con el sonido. Un tratamiento conceptual donde Saariaho emulsiona elementos tradicionales, como el Kantele, instrumento tradicional finlandés, y elementos electrónicos para modificar o amplificar el sonido. Saariaho crea una música atmosférica, un experimento sonoro y filosófico en el que hay que abandonarse, algo que no siempre es fácil o posible.

Como en el teatro noh, la escenografía de Peter Sellars, buen conocedor y admirador de las corrientes minimalistas orientales, ha dibujado un escenario extremadamente sencillo. El pino como único elemente escenográfico del noh, ha sido sustituido aquí por dos lienzos de la artista de origen etíope, Julie Mehretu.

El encargo para esta producción consiste en dos lienzos de gran tamaño en los que ella ha trazado una serie de marcas de tinta a distintos niveles que nos dan rápidamente una impresión de caligrafía china o japonesa. Realiza sus obras durante varios meses pintando capa sobre capa. En Only the sound remains puede verse la evolución de esas capas al tiempo que avanza la obra, lo que profundiza en su espiritualidad.

Las dos historias que componen esta ópera son muy sencillas, pero también profundas. Nos hablan de pérdidas, de renuncias y de reencuentros. Del rastro (el sonido) que deja en nuestras vidas aquello que un día amamos. En la primera, “Always Strong”, un guerrero muerto en batalla regresa como fantasma para intentar volver a tocar su laud.

La segunda historia, “Feather Mantle”, trata de un pescador que encuentra una hermosa capa de plumas propiedad de un ángel que la necesita para regresar al cielo. El pescador la devolverá a cambio de contemplar una danza celestial.

La primera es una historia sombría, angustiosa. La segunda es una historia luminosa y cautivadora. Ambas están interpretadas por el contratenor Philippe Jaroussky, el joven espíritu y el ángel, y por el bajo barítono Davone Tines, sacerdote y pescador. Para ambos intérpretes escribió Kaija Saariaho estos personajes. La voz de de Jaroussky, que ha perdido parte de la pirotécnia de sus inicios pero ha ganado en matices y intensidad, es perfecta para los personajes sobrenaturales que interpreta. En algunos momentos su voz es distorsionada por ordenador lo que proporciona un efecto tímbrico sorprendente.

Más discretas son las prestaciones vocales del barítono Davone Tines, pero abordó sus dos protagonistas con solvencia. En el aspecto teatral, no hay que achacarle a él el estatismo de sus personajes, esa falta de movimiento es muy del gusto del genial Sellars.

La bailarina Nora Kimball-Mentzos, musa y colaboradora en numerosas producciones de Peter Sellars, llenó el escenario en la segunda historia con una danza llena de sensibilidad y delicadeza. Durante el tiempo que está en escena, no puedes dejar de observarla.

En una parte elevada del foso se encuentran los siete músicos, un cuarteto de cuerda, Meta 4 Quartet, formado por Antti Tikkanen y Minna Pensola, violín, Atte Kilpelänen, alto, Tomas Djupsjöbacka, violonchelo, Heikki Parviainen, percusión, Eija Kankaanranta, kantele y Camila Hoitenga, flauta. Junto a ellos el cuarteto vocal Theatre of Voices, formado por Else Trop, soprano, Iris Oja, alto, Paul Bentley-Angell. Tenor y Steffen Brunn, bajo. Ambos ensembles llevan tiempo colaborando con Kaija Saariaho. Este conocimiento mutuo y el virtuosismo de todos ellos consiguen unos resultados sonoros sorprendentes. Emiten todo tipo de sonidos con una precisión milimétrica a las órdenes de un Ivor Bolton exacto y riguroso en cada una de sus indicaciones, creando una textura atmosférica envolvente.

Quizá estas formas de expresión artística requieran de un espacio más recogido, más íntimo. En cualquier caso, siempre es un acierto programar nuevas experiencias que no serían posibles de otro modo.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real

Only the Sound Remains

Se ofrecerán 7 funciones de la ópera, entre el 23 de octubre y el 9 de noviembre, en una coproducción del Teatro Real con la Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam, la Opéra national de Paris y la Canadian Opera Company.

Peter Sellars, responsable, junto a Kaija Saariaho, de la génesis de la ópera, ha concebido una puesta en escena estilizada, hipnótica y poética, que invita a la participación ritual del público.

La escenografía es de la gran pintora etíope Julie Mehretu, conocida por sus murales abstractos y estratificados, de la que el Centro Botín ha ofrecido recientemente, con gran éxito, la más completa retrospectiva europea.

Only the Sound Remains será interpretada por el mismo trío protagonista que estrenó la partitura en 2016: el contratenor Philippe Jaroussky, el bajo-barítono Davone Tines y la bailarina Nora Kimball-Mentzos.

Junto a ellos actúan el cuarteto vocal Theatre of Voices, el cuarteto de cuerdas Meta4 Quartet, tres músicos finlandeses -Camila Hoitenga (flauta), Eija Kankaanranta (Kantele, instrumento tradicional finlandés) y Heikki Parviainen (percusión)-, conChristophe Lebreton y Timo Kurkikangas en el diseño y tratamiento del sonido.

Al frente de este conjunto camerístico estará Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, al que veremos explorar un nuevo registro dentro de su amplísimo repertorio.

En torno a Only the Sound Remains se están ofreciendo, desde el pasado 10 de octubre, múltiples propuestas culturales en el Teatro Real, Instituto Internacional, Residencia de Estudiantes y Museo de Artes Decorativas.

Radio Clásica, de RNE, retransmitirá en diferido Only the Sound Remains, en fecha todavia por determinar.

Las funciones de Only the Sound Remains están patrocinadas por la Fundación BBVA.

El próximo 23 de octubre se estrena en España Only the Sound Remains, de la compositora finlandesa Kaija Saariaho (Helsinki, 1955), encargada y coproducida por el Teatro Real junto con la Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam, la Ópera Nacional Finlandesa, la Opéra national de Paris y la Canadian Opera Company.

El estreno mundial de la ópera ─con dirección de escena de Peter Sellars, y protagonizada por el contratenor Philippe Jaroussky, el bajo-barítono Davone Tines y la bailarina Nora Kimball-Mentzos tuvo lugar en Ámsterdam el 15 de marzo de 2016. Posteriormente se presentó en Helsinki (abril de 2017) y en París (enero 2018), siempre con una excelente acogida por parte del público y de la crítica internacional.

La ópera se basa en dos evocadores cuentos que tradujo Ezra Pound (1885-1972), extraídos de la recopilación de relatos orientales que escribió el poeta y japonólogo de ascendencia española Ernest Francisco Fenollosa (1853-1908) partiendo del teatro noh japonés.

En el primer cuento, Always Strong (Siempre fuerte), un joven guerrero y virtuoso laudista, muerto heroicamente en el campo de batalla, reaparece convertido en un atormentado fantasma, incapaz de tañer su bello instrumento como otrora; en el segundo, Feather Mantle (El manto de plumas), un pescador encuentra una deslumbrante capa de plumas que solamente está dispuesto a devolver al ángel que la posee, si éste le baila su danza celestial.

La riquísima paleta sonora de Kaija Sariaaho, de sorprendentes texturas tímbricas, armonías flotantes y una depurada utilización del tratamiento electrónico del sonido, concede a ambos relatos una atmósfera cósmica y misteriosa, en los que la trama, como una alegoría, se diluye en una especie de celebración metafísica.

Las dos historias, de temas independientes, pero de simétrico andamiaje, indagan sobre nuestra relación con lo sobrenatural, con seres y universos intangibles, con un mundo espiritual cada vez más alejado de la realidad física, material y veloz que nos atrapa. En esta huida hacia delante Peter Sellars reivindica la ópera como un puente simbólico hacía ese ‘otro lado’, una travesía mágica con la participación, casi ritual, del público.

Philippe Jaroussky, protagonista de los dos cuentos que conforman la ópera, vuelve al Teatro Real después de sus actuaciones en Celos aún del aire matan de Juan Hidalgo (2000), L’incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi (2010), y dos conciertos: uno dedicado a Händel ─Fuegos de artificio de un castrato (2011)─ y otro, a Vivaldi (2014).

En Only the Sound Remains su voz alcanza registros y timbres casi sobrehumanos, debido al tratamiento electroacústico concebido por Kaija Saariaho, que escribió los papeles especialmente para él. A su lado, dos artistas afroamericanos: la bailarina Nora Kimball-Mentzos, que desdobla su personaje, y el bajo-barítono Davone Tines, habitual colaborador de la compositora.

Junto a ellos el cuarteto vocal Theatre of Voices ­–Else Torp, Iris Oja, Paul Bentley-Angell y Steffen Bruun─, el cuarteto de cuerdas Meta4 Quartet ─Antti Tikkanen, Minna Pensola, Atte Kilpeläinen y Tomas Djupsjöbacka─ y tres instrumentistas finlandeses: Heikki Parviainen (percusión), Camila Hoitenga (flauta) y Eija Kankaanranta (Kantele, instrumento tradicional finlandés semejante a la cítara).

Al frente de este conjunto camerístico estará Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, al que veremos explorar un nuevo registro dentro de su amplísimo repertorio, con la sensibilidad y musicalidad que exige la partitura.

En Only the Sound Remains el coro, orquesta y solistas que conforman una ópera tradicional se reducen a un pequeño conjunto vocal e instrumental acrisolado y orgánico, que actúa en un espacio espectral enmarcado por los murales abstractos de Julie Mehretu ─una de las más brillantes artistas plásticas actuales─, a los que da vida la iluminación mutante y evocadora de James F. Ingalls: una obra para dejarse llevar cuando baja el telón y el mundo se para.

Orfeo y Eurídice

El estelar contratenor Philippe Jaroussky continúa sus investigaciones en las propuestas operísticas basadas en el mito de Orfeo. En esta ocasión, presenta la obra más famosa de Gluck, en la que se relata la triste historia del poeta griego que acude al inframundo en busca de su difunta esposa: Orfeo y Eurídice. Contiene una de las arias más veneradas en el mundo operístico: “Chè faró senza Euricide”, el canto contenido, pero inmensamente conmovedor de Orfeo.

Dirigida por Diego Fasolis, ésta es la primera grabación mundial de una versión de la obra realizada en el Palacio Real de Nápoles en 1774. Fue, por tanto, 12 años después de que Orfeo y Eurídice se estrenase en Viena, siendo la primera de las óperas de la reforma gluckiana. En estas composiciones, Gluck enfatiza la simplicidad de la forma y subraya la expresividad, rechazando conscientemente las extravagancias de la ópera seria que regía en los primeros años del siglo XVIII y que se caracterizaba por las enrevesadas tramas y por sus larguísimas y artificiosas arias.

En 2017, Jaroussky presentó bajo el sello Erato su propia relectura del mito. En La Storia di Orfeo, introdujo arias escritas por tres compositores italianos del siglo XVII (Monteverdi, Rossi y Sartorio). Su Eurídice fue la soprano húngara Emöke Baráth, quien realiza en esta ópera de Gluck el rol del dios Amor. En este caso, la esposa del protagonista es la soprano americana Amanda Forsythe, quien ya participó junto a Jaroussky en la ópera Niobe, Regina di Tebe de Agostino Steffani, grabada también para Erato.

Philippe Jaroussky

Gluck: Orfeo ed Euridice – Philippe Jaroussky

Amanda Forsythe (Euridice), Emőke Baráth (Amore), I Barocchisti, Coro de la Radiotelevisión suiza, Diego Fasolis.

Fecha de lanzamiento: 18/mayo/ 2018

El estelar contratenor Philippe Jaroussky continúa con sus investigaciones en las propuestas operísticas basadas en el mito de Orfeo. Ésta vez, presenta la obra más famosa y conocida que relata la triste historia de este poeta griego, quien acude al inframundo a buscar a su esposa difunta: Orfeo y Eurídice de Gluck. Contiene una de las arias más veneradas en el mundo operístico. “Chè faró senza Euricide”, canto contenido pero inmensamente conmovedor de Orfeo.

Dirigida por Diego Fasolis, ésta es la primera grabación mundial de una versión de la obra realizada en el Palacio Real de Nápoles en 1774. Fue, por tanto, 12 años después de que Orfeo y Eurídice se estrenase en Viena, siendo la primera de las óperas de la reforma gluckiana. En estas composiciones, Gluck enfatiza la simplicidad de la forma y subraya la expresividad, rechazando conscientemente las extravagancias de la ópera seria que regía en los primeros años del siglo XVIII y que se caracterizaba por enrevesadas tramas y por larguísimas y artificiosas arias.

En 2017, Jaroussky presentó bajo el sello Erato su propia relectura del mito. En La Storia di Orfeo, introdujo arias escritas por tres compositores italianos del siglo XVII (Monteverdi, Rossi y Sartorio). Su Eurídice fue la soprano húngara Emöke Baráth, quien realiza en esta ópera de Gluck el rol del dios Amor. En este caso, la esposa del protagonista es la soprano americana Amanda Forsythe, quien ya participó junto a Jaroussky en la ópera Niobe, Regina di Tebe de Agostino Steffani, grabada también para Erato.

Además de en La Storia di Orfeo, Diego Fasolis ha colaborado con Jaroussky en las grabaciones del Artaserse de Vinci (en vídeo y DVD), en el Faramondo de Händel y en el Stabat Mater de Pergolesi. Todas ellas fueron lanzadas bajo el sello Erato.

LISTADO DE PIEZAS

Gluck: Orfeo ed Euridice

1 Sinfonía: Allegro con moto

ESCENA 1ª

2 1. Coro: Ah! se intorno a quest’urna funesta

3 2. Recitativo accompagnato: Basta, basta, o compagni!

4 3. Ballo: Tempo di Minuè

5 4. Coro e ballo: Ah! se intorno a quest’urna funesta (bis)

6 5. Aria: Chiamo il mio ben così… Piango il mio ben così

7 6. Recitativo accompagnato: Numi, barbari Numi!

ESCENA 2ª

8 7. Recitativo accompagnato: T’assiste Amore.

9 8. Aria: Gli sguardi trattieni…. Sai pur che talora

10 9. Recitativo accompagnato: Che disse? Che ascoltai?

ESCENA 3ª

11 10. Ballo di Furie e Spettri: Maestoso — Un poco largo

12 Aria: Deh placatevi con me

ESCENA 4ª

13 11. Coro: Misero giovine!

14 12. Aria: Mille pene

15 13. Coro: Ah quale incognito

16 14. Aria: Men tiranne

17 15. Coro: Ah quale incognito (bis)

ESCENA 5ª

18 16. Ballo d’eroi ed eroine negli Elisi

19 17. Aria: Che puro ciel!

Recitativo accompagnato: Euridice dov’è?

20 18. Coro: Vieni a’ regni del riposo

21 19. Ballo: Andante

22 20. Recitativo accompagnato: Anime avventurose

23 21. Coro: Torna, o bella, al tuo consorte

ESCENA 6ª

24 22. Recitativo accompagnato: Vieni, segui i miei passi… Ch’io taccia!

25 23. Duetto (del signor Egidio Lasnel): Vieni, appaga il tuo consorte… Grande, o Numi

26 24. Recitativo accompagnato: Qual vita è questa mai

27 25. Aria: Senza un addio?… Ah! Crudel

28 Recitativo accompagnato: Più frenarmi non posso

29 26. Aria: Che farò senza Euridice

30 27. Recitativo accompagnato: Ma finisca, e per sempre

31 Recitativo [secco]: Orfeo, che fai ?

ESCENA 7ª

32 28. Coro: Trionfi Amore!

Orfeo Philippe Jaroussky, contratenor

Euridice Amanda Forsythe, soprano

Amore Emőke Baráth, soprano

Coro de la Radiotelevisión Suiza

I Barocchisti / Diego Fasolis

Philippe Jaroussky

El contratenor francés Philippe Jaroussky ha presentado en Madrid su último trabajo, “Sacred Cantatas”, un recorrido por las principales obras religiosas de Bach y Teleman, y los tres conciertos que ofrecerá el 21, 22 y 23 de octubre en el Auditorio Nacional de Música en el que ofrecerá, junto a la Orquesta Nacional de España (ONE), y bajo la dirección de Nathalie Stutmann, el recital “Les nuits d’été”, de Hector Berlioz. Obra que Un programa con repertorio francés del siglo XIX en el que interpretará obras de Édouard Lalo y Georges Bizet.

No suele Jaroussky prodigarse mucho con orquesta sinfónicas. En esta ocasión y acompañado de su “amiga” Nathalie Stutmann, de quien dice le “conoce bien” y le animó a interpretar estas obras y quien le ayudará a “minimizar los riesgos” de un repertorio que se aleja de las obras barrocas que se adecuan mejor a su peculiar tesitura.

Durante su encuentro con la prensa Jaroussky ha desvelado que volverá al Teatro Real en la temporada 18/19 para estrenar una ópera contemporánea bajo la dirección escénica de Peter Sellars. Se trata de dos obras cortas, de cincuenta minutos cada una y escritas para su voz. Sobre el escenario solo dos personajes, el propio Jaroussky y un barítono.

CarlosMena

Es la de contratenor una de las voces por la que aquí más nos interesamos cuando tenemos ocasión. Influye también el gusto por el repertorio al que este registro vocal pertenece casi por entero. El contratenor era la figura que sustituía a las mujeres que entonces no podían entrar en los teatros ni templos. Bach lo arreglaba con un coro de niños que lo cantaba todo, ya que no fue hasta el clasicismo cuando se llegó a un equilibrio vocal, sobre todo los compositores y óperas napolitanos y, principalmente, Mozart. Con el que los distintos papeles y voces conformaron la nueva tendencia operística, también en lo vocal.

La voz de contratenor actual es de un registro alto, de cabeza y una voz que el cantante ha trabajado duramente para desarrollar un falseado casi natural. Con dos tipos principales de voz, alto y bajo. En tiempo de castratis se denominaban altus y bassus. El altus derivó posteriormente en lo que se conoció después como contralto. Y la figura de castrati desapareció a principios del siglo XX.

El nuevo impulsor de esta cuerda, el británico Alfred Deller (1912-1979), rescató este repertorio barroco y su original tesitura en la segunda mitad del siglo XX. Todo un portento si tenemos en cuenta que su formación para conseguir llegar a este registro fue totalmente autodidacta.

Deller tenía una voz más bien pequeña, pero bien afinada, suave y matizada. Su gran expresividad llamó la atención de un público que tenía de nuevo la oportunidad de escuchar este repertorio en la voz para la que se escribió en origen. Además del repertorio barroco, popularizó de nuevo canciones tradicionales inglesas.

Muchos son los contratenores que actualmente podemos disfrutar en el panorama internacional. El mediático Philippe Jaroussky, ejemplo de contratenor alto, el alemán Andreas Scholl, de exquisita técnica vocal, Max Emanuel Cencic, extraordinaria voz de contratenor bajo.

Pero vamos ha centrarnos en una de las más excepcionales voces. Por su sensibilidad y pulcritud estética, Carlos Mena es el principal exponente español de esta selecta cuerda. Estudioso de las obras hasta llegar a lo más profundo de su musicalidad, sus interpretaciones rebosan equilibrio y delicadeza. Si tienen oportunidad, no duden en escucharle en directo y disfrutar.

Philippe Jaroussky

La voz de contratenor ha estado siempre asociada al repertorio barroco ampliamente conocido por el público aficionado. Es esta la razón por la que sorprende que una de estas voces, la del francés Philippe Jaroussky, vuelva al Teatro de la Zarzuela, a su XXI Ciclo de Lied en esta ocasión, con un recital de música francesa de compositores del siglo XX. Con el nombre de Green nos presenta su trabajo más personal y ambicioso.

Paul Verlaine, uno de los más importantes poetas franceses, ha sido la inspiración para Jaroussky. Igual que lo ha sido para distintas generaciones de compositores que han versionado sus poemas. Y este ha sido el nexo común de este recital, los poemas de Verlaine a través de las partituras de Fauré, Reynaldo Hahn, Poldowski, Charles Bordes, Debussy, Déodat de Séverac, Ernest Chausson, Emmanuel Chabrier, Léo Ferré, Saint-Saëns o Arthur Honegger.

El resultado es un recital mucho más intimista de lo que nos tiene acostumbrados Jaroussky. Sin la pirotecnia de las arias barrocas, pero con la inspiración y el recogimiento de la poesía.
Magistralmente acompañado al piano por un Jérôme Ducros, que maneja con delicadeza y solidez el teclado y el tempo. Atento en todo momento y perfectamente acompasado con un Jaroussky que cuenta por legión sus seguidores en Madrid. Su interpretación de estos nuevos repertorios mantienen la frescura y el refinamiento que constituyen una de sus principales características. Adapta su voz y su técnica extraordinariamente a este tipo de obras gracias a sus recursos vocales y su capacidad interpretativa.

Jaroussky

Tres bises no parecían suficientes para un público que, puesto en pie, no dejaba de aplaudir y lanzar bravos a este joven contratenor francés. Con un repertorio clásico muy ajustado a sus cualidades vocales, Philippe Jaroussky cautivó a un público cada vez más enamorado de este tipo de tesituras. Recuperada para los escenarios a partir de mediados del siglo pasado gracias a Deller, la voz de contratenor, muy evolucionada desde entonces, cuenta cada vez con más presencia en recitales y óperas que requieren de su participación.

Al concluir el recital, un emocionado Jaroussky agradecía en castellano el calor del público. “Siempre es un placer para mi volver a este Teatro”. En él debutó con apenas 22 años en el papel de Alecto en Celos aun del aire matan. La pasada temporada ya demostró las cualidades de su voz en un complicado Nerone, en la “Poppea” de Monteverdi.

Dotado de una voz ligera y de extraordinaria facilidad para los agudos y la coloratura, interpretó para demostrado el aria de Giustino, “Vedro con mio diletto”. Y su exquisito gusto en la interpretación fue más evidente en las arias dramáticas que en las de coloratura (aunque sean estas últimas las que más agradece el público). Su voz es bellísima, cristalina, casi transparente y de gran virtuosismo en la técnica. El único pero es un escaso volumen de voz y las dificultades con el fiato en los tonos medios y graves. Pero maneja muy bien su líquido instrumento.

Muy bien acompañado estuvo con Jeannette Sorrell, directora de la Orquesta Barroca de Cleveland, Apollo´s Fire. Sorrell dirige a la vez que toca el clavecín. Lo hacen con gran intensidad e incluyen ese momento vellones que de inmediato delata a la mayoría de intérpretes norteamericanos.

La Orquesta hizo vibrar también al público con interpretaciones brillantes como el Concierto para dos violonchelos en Sol menor, RV 531 de Vivaldi, la chacona Il Parnaso in festa, de Händel y “La follia” de Vivaldi, con arreglos de la propia Sorrell, que entusiasmó al teatro.

En los bises ofrecieron “Alto Giovanni”, un aria de Porpora dedicado a Farinelli y que hizo a este tan famoso; “Venti turbini”, de Rianldo de Händel y terminó con “Ombra mai fu”, de Serse, que fue un extraordinario colofón a una noche mágica tras casi dos horas y media de concierto.

Poppea

Para concluir con la trilogía monteverdiana, el Teatro Real ha llevado a cartel una producción de l’incoronazione di Poppea de la mano del mismo equipo que se encargó de las dos anteriores. Es esta ópera, la última que compuso Monteverdi cuando contaba ya setenta y cinco años, se demuestra una complejidad y madurez mayores que en L´orfeo o Il ritorno d´Ulisse in patria.
L´incoronazione desarrolla tramas múltiples con un gran despliegue de personajes secundarios. Comienza con el enfrentamiento entre la Fortuna y la Virtud, pero es el amor el que triunfa dejándolo claro ya en el prólogo:

Amor: “Hoy en un solo certamen, las dos diosas, a mi sometidas, dirán que a una señal mía cambia el mundo“.

Un gran éxito está acompañando las representaciones de L´incoronazione di Poppea, bajo la dirección del Maestro William Christie que, con su Orquesta Les Arts Florissants y sus instrumentos de época, consiguen llenar de matices esta dificil partitura.
Christie controla absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor, tanto en el foso como en el escenario, proporcionando a los cantantes una gran seguridad como manisfestó el propio Philippe Jaroussky en rueda de prensa.
La Orquesta ofreció momentos mágicos. Como uno en el que el acompañamiento se reduce unicamente a una guitarra barroca creando una atmósfera bellísima.

No se puede decir lo mismo del Maestro Pizzi que, sin duda, firma la peor escenografía de la trilogía. Un escenario poco refinado, frío, sin detalles, que no está a la altura de la música ni de las voces. Con un vestuario poco acertado y en ocasiones (como la guardia de Nerone o el paje de Ottavia), rozando el ridículo. Una lástima que la concepción romántica de la ópera de Pizzi haya quedado en esta ocasión más como un simple decorado que como una escenografía de altura.

La iluminación a cargo de Sergio Rossi tampoco estuvo afortunada. Demasiadas sombras que oscurecieron a los personajes. Tampoco se entendían muy bien los espejos que en ocasiones distraían.

La sorpresa de la noche fue Danielle de Niese en el papel de Poppea, tal vez porque las espectativas no eran demasiadas. No es una Poppea muy sutil, y no domina la ornamentación de la época, pero ofreció frescura y timbre, con una voz ágil, ligera y llena de matices, voluminosa a veces que debía contener por momentos, pero muy soleada. Abusó en exceso del portamento e hizo uso de unas apoyaturas muy evidentes. Su interpretación estuvo llena de sensualidad, quizá algo inocente, le faltó un poco de la lascivia más propia del personaje.

Pero sin duda el tiunfador de la noche fue Philippe Jaroussky como Nerone. Un papel lleno de dificultades por los agudos estratosféricos. En ocasiones se le notó al límite de su capacidad vocal, sobre todo al principio, pero supo resolver las dificultades con soltura. Representó un Nerone tirano y caprichoso, aunque algo soso (en consonancia con otros personajes). Firmó un Nerone brillante y muy celebrado por el público.
Max Emanuel Cencic, en un registro muy diferente al de Jaroussky, con un hermosísimo y delicado timbre, no dotó a su personaje de la consistencia suficiente. El resultado fue un Ottone exageradamente frágil, incluso desvalido en algunos momentos. Una lástima para uno de los mejores contratenores actuales no haber aprovechado esta oportunidad.

La Ottavia de Anna Bonitatibus puso la elegancia sobre el escenario. Puede que severa en demasía en algún momento, pero casi adecuada en una emperatriz ofendida. Con una gran presencia escénica solo oscurecida por la mala iluminación. Su magnífico lamento restó importancia a un vibrato ligeramente molesto a veces, pero su voz de bronce está bien construida y posee unos matices mediterráneos muy agradables. Su salida del escenario expresiva y sobria, debería haberse acompañado por los aplausos que no fueron escatimados al finalizar.

Para mi la mejor de la noche fue, sin duda, la joven portuguesa Ana Quintans en el personaje de Drusilla. Con un timbre cristalino, brillante, lleno de la energía a la que también dotó al personaje. Una voz pulida y esmaltada y una proyección impecable y dominando el canto barroco mucho mejor que de Niese.

Antonio Abete fue un Séneca muy descafeinado. No vivía el personaje y así lo transmitió. Mejor estuvieron sus alumnos aunque alguno algo impostado y poco natural.
El resto de reparto estaba lleno de jóvenes promesas, algunas muy interesantes que habrá que seguir de cerca por estar llamadas a crecer en importancia.
En general, una muy buena representación de esta Poppea como colofón al merecido homenaje del Real a Monteverdi.