Tras iniciar la temporada celebrando el 50º aniversario de la Simfònica de les Illes Balears dirigida por Pablo Mielgo con tres conciertos en Mallorca, María José Montiel vuelve este mes a Valencia para abrir la temporada de abono de la Orquesta de Valencia con la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler con el maestro Ramón Tebar en el podio. Será el 22 de octubre en el Palau de Les Arts. Mahler, del que la mezzosoprano madrileña ha cantado buena parte de su catálogo vocal y de quien se la considera toda una referencia es un autor que, en palabras de la cantante, “en los últimos años me ha acompañado muchísimo en mi carrera y por ello estoy muy feliz y orgullosa, ya que siento su música y su arte como una segunda piel. Sus creaciones son sublimes y cuando tuve la fortuna de comenzar a interpretar sus obras quedé atrapada por la carga emocional que conlleva”. En cuanto a su Tercera Sinfonía, Montiel la define como “todo un himno a la naturaleza; posee una maravillosa originalidad en su tratamiento melódico transportándote a otro mundo, en ocasiones cortándote la respiración; es sin duda una de las obras más bellas jamás escritas y es un privilegio poder darle vida”, concluye.

Alternando su actividad profesional sobre los escenarios con la docencia –el pasado mes de mayo fue nombrada catedrática de canto de la Universität der Künste de Berlín–, la mezzo madrileña volverá en noviembre a la capital alemana para continuar con su magisterio, trabajo que, en colaboración con distintas instituciones españolas afincadas en Alemania, está realizando para difundir y divulgar la canción de concierto de autores españoles.

Entre otros compromisos, en su temporada 2019/2020 también figuran recitales en ciudades como Madrid y Alicante o su regreso al Teatro Cervantes de Málaga para meterse en la piel de la protagonista femenina de La Favorita, de Donizetti, un personaje que debutó hace algunas temporadas en el Teatro Comunale de Bolonia.

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Fotografía: Fernando Vázquez Morago

María José Montiel

La mezzosoprano española María José Montiel, Premio Nacional de Música 2015, continúa con su agenda internacional que la llevará, a finales de enero, a Estados Unidos para ofrecer un recital en el ciclo Opera Stars Concerts de la Naples Opera de Miami (Florida), en el que revisará un amplio repertorio de canción española y mélodie francesa –incluyendo además piezas de compositores brasileños– acompañada al piano por el director musical de la casa, el maestro Ramón Tebar. La cita es el 31 de enero, ocasión en la que la diva española podrá reencontrarse con el público que el curso pasado la aplaudió como protagonista de la ópera Carmen de Bizet, uno de los personajes que la ha hecho famosa en medio mundo.

Inmediatamente después, María José Montiel viajará hasta el corazón de la isla de Mallorca para ofrecer, en el flamante Auditorio de Manacor (4 de febrero), un concierto en homenaje al pintor y escultor mallorquín Joan Riera Ferrari, fallecido en mayo del año pasado. Montiel actuará junto al maestro Miquel Estelrich, un cómplice artístico con el que ha ofrecido recitales en diversas ocasiones y que se ha destacado especialmente por su labor en la recuperación y difusión de la obra de compositores baleares.

Siempre en febrero (día 20), la mezzo española regresará al Palau de la Música Catalana de Barcelona para interpretar la Messa da Requiem de Giuseppe Verdi junto al Coro y a la Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu bajo la dirección de su titular, el maestro Josep Pons. En esta velada los cuerpos estables del coliseo lírico barcelonés actuarán en el auditorio modernista formando parte de la programación estable del ciclo BCN Clàssics con sede en el Palau.

Más adelante le esperan a María José Montiel, entre otros compromisos, actuaciones en Tenerife, Madrid, Valencia y Lisboa.

A tempo, Il Soldato & Friends”

La Fundación Columbus celebró el 11 de diciembre el primer concierto de la gira benéfica “A tempo, Il Soldato & Friends”, donde salud, cultura e innovación se unieron en el Centro Cultural La Beneficencia, en Valencia.

Este primer recital lo protagonizaron la mezzo soprano María José Montiel, premio Nacional de Música 2015, el maestro Ramón Tébar, actual director de la Orquesta Sinfónica de Valencia y de la Ópera de Florida, y el cellista de la Orquesta Nacional de España, Ángel Luis Quintana, con el cello “Il Soldato”. La primera parte del concierto estuvo dedicada a la música española y latinoamericana, mientras que durante la segunda parte los artistas abordaron un selecto programa de música francesa. Todo ello estará disponible en la página web de la Fundación (<a partir del 16 de diciembre. Asimismo, se podrá disfrutar de este magnífico recital durante los días 24 y 25 en el canal de televisión Orbe21, con motivo de su programación especial de Navidad.

La finalidad de este concierto era dar a conocer la labor de la Fundación Columbus y, a su vez, recaudar fondos para conseguir financiar el acceso a tratamientos innovadores a niños con cáncer y enfermedades raras. Para ello, cuentan con el apoyo de Global Omnium – Fundación Aguas de Valencia, la Obra Social La Caixa y Andersen Tax & Legal, que han sido los patrocinadores principales de este evento, y con quienes comparten valores y objetivos sociales.

Entre los asistentes al evento, se encontraban diferentes personalidades relacionadas con los ámbitos de la salud, la innovación y la cultura, como el Profesor Don Santiago Grisolía, presidente del Consell Valencià de Cultura; Manuel Colonques, presidente de Porcelanosa y distinguidos invitados del mundo empresarial valenciano, como Mercedes y Celia Calabuig; además de otros asistentes del ámbito cultural y musical de la provincia.

Protonterapia para niños con cáncer

En este contexto, la Fundación presentó el primer proyecto que va a llevar a cabo, que tiene como fin facilitar el acceso a la radioterapia con protones a niños enfermos de cáncer. La protonterapia es un tipo de radioterapia que tiene la ventaja de reducir considerablemente los efectos secundarios producidos por la convencional (de fotones). A pesar de ser un tratamiento ampliamente desarrollado en el resto del mundo, España no cuenta aún con centros que ofrezcan esta solución, clave en niños por su vulnerabilidad a padecer efectos adversos en sus tejidos y órganos, que se encuentran en pleno desarrollo.

La directora general de la Fundación Columbus, Ana Gómez, explicó que el primer proyecto piloto en el que están trabajando, conjuntamente con el Hospital Niño Jesús, “está dirigido a niños con tumores cerebrales y tiene como objetivo facilitar que, en los casos indicados por los especialistas, los pequeños puedan acceder al tratamiento con protones en centros europeos”. En este sentido, añadió: “La urgencia con la que estos niños deben tratarse es trascendental, ya que existe una ventana de tiempo muy
determinada para que puedan obtenerse buenos resultados, y nuestra misión como fundación es la de conseguir que puedan recibir el tratamiento adecuado a tiempo”.

Sobre este proyecto, la Embajadora de la Fundación Columbus, María José Montiel, destacó: “Este es el programa benéfico más emocionante en el que he participado en toda mi vida, y supone un gran privilegio poder alzar mi voz dando amor y entrega a niños que lo necesitan”. Además, señaló: “Cantar en Valencia tiene para mí un sentido especial por los grandes amigos que tengo y que hacen que sienta esta tierra como mía”.

Por su parte, el fundador y patrono de la Fundación Columbus, Javier García, afirmó: “Para nosotros es un honor contar con artistas de la talla de María José Montiel, Ramón Tebar y Ángel Luis Quintana para este concierto. Rara vez se puede ver tanto talento musical y generosidad juntos sobre un escenario. El programa que han preparado es único y digno de las grandes salas de conciertos del mundo. Tenemos la suerte de disfrutarlo en la Beneficencia y de poder transmitirlo para que sea visto por millones de personas a través de Orbe 21 y de nuestra página web”.

Los próximos conciertos tendrán lugar en Barcelona (Casa Batlló), en la primavera del 2018; y en noviembre del mismo año en la Universidad de Georgetown, en Washington DC, este último con los mismos artistas del concierto inaugural.

Sobre la Fundación Columbus

El objetivo de la Fundación Columbus es contribuir al desarrollo de la sociedad, promoviendo y difundiendo cultura y ciencia e impulsando iniciativas sociales que permitan que tratamientos avanzados puedan ser accesibles a todas las personas que lo necesiten y, en particular, a la población infantil. Es una fundación sin ánimo de lucro, con sede social en Valencia, constituida en el Registro General de fundaciones de competencia estatal, con número de registro 1930.

El Gato Montés 1

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Llegaba de nuevo la ópera española “El Gato Montés” a los escenarios del Teatro de la Zarzuela para celebrar los cien años de su composición. Y lo hacía bajo la dirección de escena de José Carlos Plaza y la musical de Ramón Tebar, para dar vida a la partitura de Manuel Penella.

Sin duda lo más valioso de la obra de Penella es una música llena de matices y con una carga dramática que potencia la fuerza de los personajes. Todos ellos muy españoles: toreros, bandoleros, gitanas, hechiceras… Todo un conjunto de personalidades que describen, junto con la música, el folklore español más identificable. No resulta fácil de interpretar esta obra, de gran exigencia vocal para los cantantes. Y tampoco es fácil para los directores de escena.

En esta ocasión, la producción de José Carlos Plaza ha estado enriquecida con las coreografías de Cristina Hoyos, que no solo ha creado los pasos de los bailarines, también ha llenado de vida los movimientos de los cantantes. Lo que ha dotado a toda la representación de la elegancia y tradición flamenca andaluza que la obra de Penella rezuma.

La escenografía de José Carlos Plaza, que fue premiada en los desaparecidos Premios Campoamor, tal vez resulte demasiado austera. A excepción de elementos exagerados y suntuosos, como un enorme espejo barroco, que más bien parece una gran escultura funeraria, con toro y torero incluido. O el enorme rostro de una Dolorosa que ocupa por momentos la parte superior del escenario. El resto de la oscura escenografía la componen la acertada, aunque escasa, iluminación de Francisco Leal y, de manera sobresaliente, el vestuario de Pedro Moreno. Todo ello para mostrar el lado más oscuro y profundo de la España que la obra representa. Es interesante observar las similitudes que El Gato Montés tiene con la ópera Carmen, de Bizet. Concretamente la Carmen de Calixto Bieito que hemos visto recientemente en el Teatro Real y éste Gato montés coinciden en algo más que la oscuridad de sus escenas.

El papel de Soleá está representado en este primer reparto por la soprano alemana Nicola Beller Carbone. Se nota el esfuerzo por ofrecer una Soleá flamenca, con la ayuda de Cristina Hoyos, pero su personaje falla por una dicción deficiente. Casi imposible entender lo que decía, a pesar de haberse criado en España. Pero su interpretación fue muy meritoria.

El Gato Montés del barítono Juan Jesús Rodríguez tenía todos los atributos del bandolero andaluz. Un hombre valiente y capaz de matar y echarse al monte por la mujer que ama. Todo ello adornado con un interesante punto de nobleza que daba al personaje un atractivo especial. Su voz redonda, potente y cálida terminaron de vestir al personaje.

Rafael Ruiz, “El Macareno”, estuvo interpretado por un gran conocedor de éste papel, Andeka Gorrotxategi. El tenor vasco, que adorna casi todo su registro con un hermoso metal, abordó con soltura y solidez las zonas agudas y centrales de un Macareno un tanto estático sobre el escenario.

El cuadro de comprimarios estuvo a una gran altura. Desatacar un excepcional Miguel Sola, en el papel del padre Antón, tanto en lo vocal como, sobre todo, en la parte interpretativa. Impecable también, en el papel de Frasquita, Itxaro Mentxaka y Gerardo Bullón, como Hormigón. Siempre son una garantía en cualquier producción que afronten.

Resaltar la actuación del coro. No solo por su oficio, también supo ofrecer momentos de gran lirismo y belleza que fueron muy aplaudido por el público.

Al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid un Manuel Tebar que supo ofrecer la mejor versión de una limitada orquesta. Consiguió recrear la atmósfera deseada por el compositor y ofreció una brillante versión de sus fragmentos más conocidos, como el pasodoble del segundo acto.

Una ópera española muy querida por un público que llena el Teatro de la Zarzuela en esta nueva e ilusionante etapa.

Marina

Marina es una de esas obras españolas de referencia que todos los aficionados tienen registrada en su memoria. Quién no tararea a veces su conocidísima “A beber, a beber”. También ha sido siempre una de las más programadas. La última vez hace escasos cuatro años en este mismo teatro. Aunque anteriormente habían transcurrido veinte años, desde que Alfredo Kraus interpretaba a Jorge.

El maestro Emilio Arrieta, transformó la zarzuela Marina en ópera para poder ser estrenada en el Teatro Real. Acontecimiento que ocurrió en 1871.

Esta ópera en tres actos, dirigida por Ramón Tebar y con dirección escénica de Ignacio García, ha contado con un reparto joven y casi desconocido. El papel principal de Marina ha sido interpretado por la ucraniana, con pasaporte rumano, Olena Sloia. Esta joven soprano afincada en Madrid desde hace años, tiene una curiosa historia. Cantaba en distintos locales y calles de Madrid, hasta que un día, cerca de la Plaza de Ópera, fue descubierta por el maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, presente en la sala el día del estreno. A partir de ahí, y con la inestimable recomendación del maestro, se ha iniciado lo que esperemos sea una brillante carrera en el mundo de la lírica. Cualidades no le faltan. Posee un agradable y vigoroso registro agudo con el que no pudo el exceso de volumen de la orquesta. Ganó en expresividad y apoyo en el tercer acto y consiguió una merecida ovación.

El personaje de Jorge estaba interpretado por el tenor Alejandro del Cerro. Empezó algo destemplado o nervioso, lo que no le impidió abordar sus complicadas arias con valentía. En el tercer acto se vino arriba y ofreció momentos de gran lirismo.

Damián del Castillo, como Roque, fue también de menos a más. Algo pasado de impostación y tosquedad en algunos momentos.

La escenografía, reposición de la Marina de hace cuatro años, en esta ocasión es más nocturna y evocadora gracias a la iluminación de Paco Ariza. El mar y los marineros están muy presentes durante toda la obra. También una parte del embarcadero, que ocupaba la mitad del escenario y limitaba los movimientos al coro.

La orquesta, dirigida enérgicamente por el debutante en la Zarzuela Ramón Tebar, alcanzó por momentos un volumen de sonido que puso en aprietos a los cantantes. Mucho más ajustada en la segunda parte, resaltó su dinamismo.

Un buen final de temporada para un Teatro de la Zarzuela en el que se empieza a notar el profundo trabajo del nuevo equipo, y que proyecta ya la ilusión del futuro inmediato.