Ante la situación de alarma sanitaria que la sociedad española está viviendo y que obliga a los ciudadanos a permanecer recluidos en sus domicilios, el Teatro Real quiere contribuir a hacer más llevaderos estos difíciles días compartiendo con todos lo que mejor sabe hacer, música, teatro y ópera.

Para ello, pone a disposición de todo el público en España, a partir de mañana, miércoles 18 de marzo, de manera totalmente gratuita, su plataforma de video “My Opera Player”, en la que podrán disfrutar de todos los títulos de ópera, danza y conciertos que ya ofrece en su catálogo y a los que se irán incorporando en los próximos días, registrándose en el enlace www.myoperaplayer.com e introducir código OperaEnCasa.

El Teatro Real incluye en “May Opera Player” algunas de sus producciones más emblemáticas como La Bohème (Puccini), La traviata (Verdi), El barbero de Sevilla (Rossini), Las bodas de Fígaro y Cosi fan tutte (Mozart), El holandés errante y El oro del Rin (Wagner), Los cuentos de Hoffman (Offenbach) o Werther (Massenet).

Todos los títulos, además de la representación, incluyen interesantes entrevistas con los directores y protagonistas, información de la obra y reportajes, todos ellos de acceso gratuito.

Por su parte, el Teatre del Liceu aporta óperas como Norma (Bellini), Rigoletto (Verdi) o Capuleti e Montecci (Bellini).

En los próximos días se subirán a la plataforma los siguientes títulos:

Jueves 19 : Aida (Verdi) Teatro Real (2018); viernes 20: Madama Butterfly (Puccini) Teatro Real (2017); sábado 21: Romeo y Julieta (Gounod) Gran Teatre del Liceu (2018), domingo 22: Un ballo in maschera (Verdi), Gran Teatre del Liceu (2017); lunes 23, La traviata (Verdi) Teatro Real (2015) y martes 24, Macbeth (Verdi), Gran Teatre del Liceu (2017).

“My Opera Player” es un proyecto liderado por el Teatro Real del que forman parte grandes teatros de ópera como el Gran Teatre del Liceu, el Gran Teatro Nacional de China, el Colón de Buenos Aires o el Teatro San Juan Bicentenario de Buenos Aires.

Junto a ellos, destacados centros culturales de nuestro país como Patrimonio Nacional, que aporta grabaciones de los conciertos celebrados en el Salón de Columnas del Palacio Real; Televisión Española, que ha seleccionado grandes momentos de su archivo histórico musical, y la Fundación Albéniz, con algunos de sus conciertos.

“May Opera Player” fue puesta en marcha por el Teatro Real en noviembre de 2019, y ha contado, con la participación tecnológica de Telefónica y Samsung, y el patrocinio de Endesa.

Para cualquier información o aclaración sobre “My Opera Player”, existe un servicio de atención al espectador que está disponible a través del correo electrónico soporte@myoperaplayer.com

El legendario barítono Leo Nucci debuta en el Palau de les Arts con ‘Rigoletto’, de Giuseppe Verdi, con dirección musical de Roberto Abbado, este sábado, 11 de mayo, en la Sala Principal.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega, ha presentado hoy este título en conferencia de prensa, acompañado por el propio Leo Nucci junto con Roberto Abbado y Emilio Sagi, responsable de la puesta en escena.

‘Rigoletto’, según ha señalado Iglesias Noriega, es una de las obras más apreciadas del compositor de Busseto, tan solo superada en número de representaciones por ‘La Traviata’, y Leo Nucci, su intérprete de referencia desde su debut en el papel en 1973.

El barítono boloñés atesora más de 500 representaciones en su carrera en los principales teatros del mundo, una cifra que, como apunta el artista nacido en Castiglione dei Pepoli, “suma junto con ensayos y pruebas más de 2.000 ocasiones en la piel del atormentado bufón. Y, a pesar de ello, cada noche, su representación es diferente, porque la transformación del personaje es la propia evolución del hombre”.

A sus 77 años, Nucci ha cimentado una de las carreras más longevas del panorama lírico mundial. Estrechamente vinculado a la Scala de Milán, el barítono es un caso único de presencia durante más de tres décadas en el templo milanés, donde, a fecha de hoy, ha intervenido en más de 200 funciones en más de veinte títulos, con compromisos también en la presente temporada.

En València, el cantante se reencuentra con Roberto Abbado, director musical de ‘Rigoletto’, con quien el intérprete ha trabajado en numerosas ocasiones.

Según explica Abbado, su relación se remonta a más de 40 años, cuando el director estudiaba en el conservatorio de Milán, pero su primera colaboración fue en Barcelona en 1982 con otra partitura de Verdi, ‘Don Carlo’.

“Se trata de nuestro segundo ‘Rigoletto’ juntos, y el tercero en mi carrera después de dirigirlo en el Teatro Real de Madrid y en el Metropolitan de Nueva York”, apunta el maestro milanés.

“‘Rigoletto’ es una ópera popular”, explica Abbado, no solo porque integra con ‘Il trovatore’ y ‘La Traviata’ la conocida como trilogía popular de Verdi, sino por la excelente respuesta que “ha recibido del público de València ante esta historia”.

“En primer lugar, la ópera cuenta con un libreto y una música perfectos. Estamos ante uno de los mejores exponentes de la colaboración de Giuseppe Verdi con el libretista Francesco Maria Piave. Cada palabra y cada nota son necesarias, la forma en que se representan las relaciones personales, el uso de la ‘mezzavoce’ y los duetos para plasmarlas, junto con la belleza de la música complementan una trama que podría suceder hoy en día”.

Emilio Sagi firma la puesta en escena de ‘Rigoletto’, que es una coproducción de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) y el Teatro São Carlos de Lisboa, con escenografía de Ricardo Sánchez-Cuerda, vestuario de Miguel Crespí, iluminación de Eduardo Bravo y coreografía de Nuria Castejón.

El ‘regista’ ovetense es, siempre según Jesús Iglesias, un valor seguro en el panorama operístico, además de una de las figuras imprescindibles en la historia de Les Arts, donde ha dirigido títulos como ‘La bruja’, ‘El rey que rabió’, ‘El dúo de ‘La Africana’’, ‘Katiuska’, ‘Luisa Fernanda’, ‘Lucrezia Borgia’, ‘Tancredi’ o ‘Il mondo della luna’.

Su propuesta escénica, explica Sagi, transcurre en una atmósfera sombría, para destacar la teatralidad de la obra y la soledad en la que viven los personajes, “incomunicados y obsesionados”, describe.

La escenografía incluye una rampa que se transforma en virtud de los diferentes cuadros y un suelo que se va desmenuzando para simbolizar la corrupción, de manera que en el último acto ya solo queda un trozo de tierra bajo los pies de los cantantes.

Primeras voces

Además de Leo Nucci, la producción de ‘Rigoletto’ reúne un reparto de destacadas voces en el repertorio verdiano que han recibido anteriormente el aplauso del público valenciano en Les Arts.

Vladímir Stoyanov cantará el papel de Rigoletto en las tres últimas funciones. El barítono búlgaro regresa al teatro de ópera valenciano donde cantó en 2010 en ‘Lucia di Lammermoor’. Con actuaciones en las grandes capitales del circuito operístico (París, Viena, Londres, Milán y Nueva York), ha colaborado con las batutas de mayor prestigio en la actualidad: Myung-Whun Chung, Riccardo Muti, Zubin Mehta, Seiji Ozawa y Antonio Pappano.

Celso Albelo interpreta al Duca di Mantova, el papel que en más ocasiones ha cantado en su carrera. El tenor canario, una de las voces nacionales de mayor proyección, goza de especial ascendencia en la obra de Verdi, Bellini y Donizetti. Además, ha trabajado con directores como Antonio Pappano, Zubin Mehta, Daniel Harding, Alberto Zedda y Nello Santi, entre otros. En Les Arts debutó junto a Plácido Domingo en ‘Luisa Fernanda’ y clausuró la pasada temporada con ‘La damnation de Faust’ con Roberto Abbado.

La soprano Maria Grazia Schiavo (Gilda) regresa a Les Arts 13 años después convertida en una de las emergentes voces en los repertorios belcantista y romántico. Desde su debut en València con ‘Don Giovanni’ con Lorin Maazel, la diva napolitana es una presencia habitual en los principales teatros europeos.

Cierran el quinteto protagonista el bajo italiano Marco Spotti (Sparafucile) y la ‘mezzosoprano’ georgiana Nino Surguladze. El elenco se completa, además, con las voces de Gabriele Sagona (Monterone) y de los cantantes del Centre Plácido Domingo: Marta Di Stefano, Alberto Bonifazio, Mark Serdiuk, Arturo Espinosa, Olga Syniakova, Pau Armengol y Juliette Chauvet.

‘Rigoletto’, además de su estreno este sábado 11 de mayo, se representará en Les Arts los días 14, 17, 19 y 22.

José Miguel Pérez-Sierra

El director de orquesta español José Miguel Pérez-Sierra dirigirá en mayo la obra maestra verdiana Rigoletto, una de las obras más populares del compositor italiano. La cita es en la Opéra de Massy (Francia), en una elegante y aplaudida producción del director de la Opéra de Monte-Carlo, Jean-Louis Grinda que el director madrileño ya dirigiera anteriormente. Pérez-Sierra, uno de los más respetados especialistas en el bel canto romántico y en el repertorio operístico en general, vuelve a Verdi después de las exitosas funciones de El barberillo de Lavapiés que acaba de dirigir en el madrileño Teatro de La Zarzuela en el que celebró, precisamente con la obra de Vives, 100 funciones en el podio del coliseo de su ciudad natal.

Con este Rigoletto Pérez-Sierra regresa a un país, Francia, en el que ha desarrollado una parte considerable de su siempre ascendente carrera internacional. En Massy se pondrá al mando de gran un reparto internacional antes de continuar con su periplo musical que, posteriormente, ya en el mes de junio, le llevará una vez más a la Opéra de Metz (siempre en Francia) para dirigir Carmen de Bizet, la ópera más famosa del repertorio galo. Este verano también le esperan –un año más– en el Festival Rossini de Wildbad (Alemania), donde revisará Matilde di Shabran, ossia Bellezza e cuor di ferro, una de las óperas rossinianas menos difundidas en una nueva producción que firma la destacada soprano Stefania Bonfadelli.

Más información:

http://josemiguelperezsierra.com/

http://www.municipal.cl/m/437/entries/-el-barbero-de-sevilla-3

Fotografía: © Pedro Aijón

Celso Albelo

Después de triunfar con su Duque de Mantua del Rigoletto verdiano en su debut en la Ópera de Oviedo, el tenor Celso Albelo pondrá rumbo a Barcelona para regresar al escenario del Liceu, esta vez interpretando el papel de Nicias de Thaïs de Massenet. Con este personaje romántico del repertorio francés Albelo mostrará una faceta diferente al público liceísta que lo conocía solo por sus personajes belcantistas al haber cantado en el escenario de La Rambla La Sonnambula e I Capuleti e i Montecchi, ambas de Bellini. En marzo vuelve al Liceu para compartir escenario con Plácido Domingo; ambos cantantes ya han trabajado juntos con anterioridad, ocasión en la que el legendario artista madrileño definió al intérprete canario como “el número uno de los tenores españoles”. A ambos les esperan dos funciones -en versión de concierto, días 1 y 4 de marzo- de esta poco representada obra maestra del repertorio francés que dirigirá Patrick Fournillier en un reparto que completan las sopranos Nino Machaidze y Sara Blanch.

Más tarde, Albelo será Arturo de I Puritani en una gira por tres teatros italianos: el Comunale de Módena (16, 19 / III), el Municipale di Piacenza (24, 26 / III) y el Municipale de Valli (Reggio Emilia, 30 / III y 2 / IV).

Más adelante, y entre otras actuaciones, le esperan Maria Stuarda en el Teatro Carlo Felice de Génova y Rigoletto en el Festival Chorégies d’Orange (Francia).

Más información;
www.celsoalbelo.com

Ricardo Frizza

El director musical Riccardo Frizza regresa en marzo y abril al podio del Gran Teatre del Liceu de Barcelona para dirigir 13 funciones de la ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi. El laureado maestro es uno de los grandes directores del repertorio operístico italiano (la prensa le ha saludado como “el nuevo director de Verdi de su generación”) y del bel canto romántico.
Esto lo saben muy bien en el coliseo barcelonés, en el cual el maestro Frizza ha dirigido recientemente I Capuleti e i Montecchi, de Bellini, con un gran éxito personal de público y crítica. Otra de las obras más importantes de este compositor, Norma, la dirige durante el mes de febrero en la Lyric Opera de Chicago, justo antes de ponerse a la batuta del Rigoletto liceísta.

Invitado habitual de teatros como el Metropolitan de Nueva York, La Scala de Milán, La Fenice de Venecia, la Opéra National de París, la Bayerische Staatsoper de Múnich o el Rossini Opera Festival, el maestro Frizza también ha desarrollado una amplia carrera sinfónica ante la mayoría de las principales orquestas de Europa y América.

Después de estas funciones de Rigoletto en Barcelona –días 21, 22, 24, 25, 26, 28, 29 y 30 de marzo y 1, 2, 3, 5 y 6 de abril–, el director italiano afrontará un concierto sinfónico en el Teatro Grande de Brescia (Italia) junto a la Filarmónica de La Fenice y regresará a La Fenice de Venecia para dirigir nueve funciones de Lucia di Lammermoor.

Más información.

Andrea Mastroni acaba de conseguir un éxito personal como protagonista de Aquagranda, la ópera de Filippo Perocco que inauguró la temporada del Gran Teatro La Fenice de Venecia (Italia); ahora espera conseguir la misma complicidad con el público de Nueva York, cuando debute en el escenario de la mítica Metropolitan Opera House interpretando a Sparafucile, el temible mercenario que decide el destino de los protagonistas en la ópera de Verdi Rigoletto. Lo hará en la controvertida producción de Michael Mayer que tiene lugar no en la medieval corte del Duque de Mantua, sino en pleno corazón de Estados Unidos: Las Vegas, y en 1960. Andrea Mastroni interpretará la ópera verdiana en el Met los días 20, 26 y 30 de enero y 4 de febrero bajo la dirección del maestro Pier Giorgio Morandi.

En marzo cantará por primera vez el papel de Fiesco del verdiano Simon Boccanegra y lo hará en la Opéra de Monte-Carlo y posteriormente en el Théâtre du Chams Élysées de París. En mayo le espera otro gran debut internacional, cuando cante por primera vez en la Royal Opera House del Covent Garden de Londres: será en Don Carlo, bajo la dirección de Bertrand de Billy y en una producción de Nicholas Hytner.

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Rigoletto

El Teatro Real estrenará el próximo lunes, 30 de noviembre, la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi, uno de los títulos más representados del compositor italiano, de la que se ofrecerán 16 funciones en una producción procedente de la Royal Opera House de Londres, donde ya se ha repuesto en varias ocasiones con gran éxito.

La ópera, con una estructura dramática de fuerza incontestable, está basada en la obra de Victor Hugo Le roi s´amuse, en la que se relata la historia de un rey cínico e inmoral, inspirado en Francisco I de Francia, pero que es en realidad una reflexión sobre la inhumanidad del hombre con el hombre, la corrupción de la inocencia y el abuso de poder.

David McVicar, responsable de la puesta en escena, diseña una atmósfera intensa y opresiva que indaga en la ambivalencia del personaje, repleto de emociones conflictivas y violentas, y a la vez convierte la obra en un grito de rabia contra la injusticia. Su versión pone de relieve la crueldad y la degeneración en el corazón de la corte del duque de Mantua, donde contrastan los ricos cortesanos, sumidos en la degeneración, y la mísera casucha en la que vive Rigoletto, mostrada en una escenografía circular que gira descubriendo ambas caras de la realidad.

El maestro Nicola Luisotti, gran experto en voces, estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de tres elencos encabezados por uno de los más destacados intérpretes históricos del bufón, Leo Nucci, cuya primera aparición en un título de ópera en este escenario tuvo lugar en junio de 2009, dando vida a Rigoletto y en la que protagonizó el primer bis de la historia reciente del Teatro Real.

Junto a Nucci se alternarán en las representaciones, como Rigoletto, Juan Jesús Rodríguez y Luca Salsi. Cuatro tenores pondrán voz al duque de Mantua: Stephen Costello, Francesco Demuro, Piero Pretti y Ho-Yoon Chung, y las sopranos Olga Peretyatko y Lisette Oropesa que encarnarán a Gilda.

En torno a las funciones de Rigoletto se han programado diversas e interesantes actividades paralelas que comprenden conferencias, proyecciones de cine y exposiciones. Así, la Filmoteca Nacional, Cine Doré, proyectará la versión cinematográfica de Rigoletto realizada por Jean-Pierre Ponnelle en 1982, en los lugares originales que se mencionan en la obra y protagonizada por Luciano Pavarotti, Ingvar Wixell y Edita Gruberova en los papeles principales. Y el Museo del Romanticismo prosigue su colaboración con el Teatro Real exhibiendo dos de los trajes pertenecientes a la producción que se representa en nuestro escenario durante el mes de diciembre.

CelsoAlbelo

Después de inaugurar la temporada de la Staatsoper de Viena con Rigoletto, de regresar a ese teatro con Anna Bolena junto a la legendaria Edita Gruberova y de cantar el Stabat Mater de Rossini en la Ópera de Montecarlo, el 7 de noviembre, Celso Albelo figura como una de las estrellas invitadas del concierto de despedida de la temporada lírica que organiza la Fundació Menorquina de l’Òpera de los Amics de s’Òpera de Maó que se desarrolla en el Teatre Principal de la capital menorquina. En la velada, Albelo compartirá escenario con la soprano Jessica Nuccio y con el barítono Simone Piazzola, junto a la Orquestra Simfònica de les Illes Balears dirigida por Francesco Ivan Ciampa.

Siempre en noviembre, Celso Albelo debutará en la Opéra Royal de Wallonie (Lieja, Bélgica), con seis funciones de una de sus óperas favoritas: Lucia di Lammermoor, de Donizetti (17, 20, 22, 25, 28 de noviembre y 1 de diciembre). Se representará en la ciudad belga junto a la soprano francesa Annick Massis contando con la dirección musical del español Jesús López Cobos.

Entre otros, más adelante le esperan compromisos en Santa Cruz de Tenerife, Nueva York (debut en la Metropolitan Opera House), Berlín y Madrid.

Rigoletto

Interpretar más de 500 veces a un mismo personaje sin caer en lo rutinario, es más que un mérito, es arte, oficio y pasión. Y Leo Nucci, sobrado de facultades, a estas alturas de su vida está lleno de recursos en escena, y también fuera de ella. Sabe muy bien como gestionar las emociones de un público, el de Bilbao, que le esperaba con entusiasmo después de sus últimas cancelaciones en I Due Foscari y Nabucco.

Su interpretación de Rigoletto fue de menos a más. El calentamiento de su voz y del público llegó con el dúo Ah!, solo per me l´infamia, que fue el preámbulo a un magnífico Cortiggiani vil raza y una impecable y dramática vendetta que fue bisada. A pesar de alguna carencia en el fiato, que le llevó a acortar alguna frase, la capacidad vocal de Leo Nucci es prodigiosa en un hombre de 71 años. Demostró gran conocimiento de la partitura y del concepto de drama verdiano. Su voz conserva su color y características casi intactas a pesar de los años. Y Rigoletto es sin duda su personaje. No interpreta a Rigoletto, se transforma en él.

Y si Leo Nucci se había llevado todo el protagonismo inicial, la noche reservaba una gran sorpresa, la soprano rumana Elena Mosuc en el personaje de Gilda. Era su debut en Bilbao y eso siempre genera una cierta expectación, más bien esperanza, esa que nunca se pierde. Y tuvimos la ocasión de asistir a un acontecimiento cada vez más escaso, sobre todo tratándose de una obra tan clásica. Una de esas obras que cada uno tiene referenciadas en la cabeza con sus cantantes, director, escenario… y que difícilmente hacen hueco a ninguna otra versión.
Apareció Elena Mosuc, con esa discreción y delicadeza escénica con la que Verdi describió al personaje de Gilda. Llegó entonces Caro nome, y empezaron a temblar los recuerdos para dejar paso a este momento. Elena Mosuc posee unos recursos canoros que dificilmente se despliegan ya sobre un escenario. Bien por falta de ellos, por miedo o por vergüenza. La facilidad para el legatto. Apianar una nota con lánguido abandono y terminarla con un sutil crecendo. Todo ello con una finezza y un gusto exquisito. Se permitió algún sobreagudo y agilidades como regalo a un público que en ese momento estaba absolutamente entregado. El oficio y experiencia tanto de Leo Nucci como de Elena Mosuc, se observó también en el perfecto empaste de las dos voces protagonista.

La interpretación de Ismael Jordi, como Duca di Mantova, bajó algún escalón el nivel interpretativo respecto a los otros dos protagonistas. Empezó algo destemplado y mejoró en el segundo y tercer acto. Su voz ha mejorado en los últimos años pero no termina de convencer. Su color cambia con facilidad y es muy evidente el cambio de pasaje que desestabiliza algunos agudos. Pero su canto es refinado y elegante. No tiene mala presencia en escena, pero quizá el porte es escaso para el personaje de Duca. Sobre todo cuando apareció en el escenario María José Montiel con una Magdalena temperamental, exuberante y, sobre todo, castiza. Muy bien en el cuarteto, equilibró y redondeó el magnífico cuadro de cantantes. No estuvieron a su altura sus compañeros de correrías, ni Felipe Bou, como Sparafucile, ni Javier Galán interpretando a Marullo.
Ainhoa Zubillaga, como Giovanna, tampoco convenció. No posee una bonita voz. La sensación es de pesadez, de un angustioso dolor en la emisión. La nitidez en el fraseo es inexistente.

La dirección musical ha sido con diferencia lo más flojo durante toda la representación. Sorprendió la cancelación del director Daniel Oren, que ha sido sustituido por Miguel Ángel Gómez Martínez. La dirección de éste último ha pecado de una lentitud excesiva. Unos tiempos dilatados en exceso, que no favorecían el dramatismo pero sí el hastío en algunos momentos.

Hay escenografías que envejecen muy mal. Tal es el caso de la que nos ocupa, de Emilio Sagi, que se estrenó en este mismo teatro hace siete años. Su reposición ha estado a cargo de Ricardo Sánchez-Cuerda y el resultado es oscuro y pobre. No se reconocen en él elementos clásicos o conocidos. Los cambios y transiciones se realizan a la vista del público mediante plataformas móviles. Obligaba a los cantantes a moverse entre los elementos como en un laberinto. La dirección de actores falla en algunos momentos en los que Rigoletto queda fuera de escena siendo el protagonista. Quiere ser una escenografía sencilla, pero se queda en simple.
La iluminación, a cargo de Eduardo Bravo, quiere ayudar a crear una atmósfera tenebrosa, pero resulta tacaño y la luz, escasa.

La Bilbao Orkestra Sinfonikoa tuvo una actuación discreta, más por carencias de la dirección musical que de recursos de los maestros que la forman.
El coro brilló y contribuyó al éxito de la representación. Bien en las entradas y contundente en los cuadros de conjunto.

Habrá quienes opinen que el éxito del estreno de este Rigoletto es exagerado, que en la sala se encontraba mucho tiffosi nucciniano. La realidad es que la ópera y quienes participan en ella solo tienen una obligación, encender pasiones. Misión cumplida.