Joel Prieto

El tenor puertorriqueño y nacido en Madrid Joel Prieto, regresa al Gran Teatre del Liceu esta vez para interpretar el personaje de Grimoaldo de la ópera de Händel Rodelinda, que se estrena en el coliseo barcelonés en una coproducción que se presentó en el Teatro Real de Madrid la temporada 2016/17 firmada por Claus Guth y en la que también colaboran la Ópera de Fránkfurt, y la Opéra National de Lyon.

Para Joel Prieto este título händeliano significa su debut en el ámbito del Barroco, “un estilo que siempre me ha atraído y en el que hace tiempo que quería debutar. Me encanta su elegante línea de canto y para mi vocalidad no deja de ser un reto al tener que asumir un concepto diferente del ornamento. En los últimos años el centro de mi repertorio ha sido Mozart y desde allí estoy explorando muchos otros autores que van de Donizetti a Verdi o Berlioz, incluso con incursiones en algún Wagner, Leoncavallo, Richard Strauss o Kurt Weill, como también hacia compositores contemporáneos a Mozart, como Martín y Soler, sin olvidar alguna zarzuela. Por eso me encanta esta nueva aventura”, afirma el tenor.

En el Liceu, el cantante hispano, ganador del Concurso Operalia en 2008, compartirá escenario con la soprano de origen cubano Lisette Oropesa y con el contratenor estadounidense Bejun Mehta (funciones: 2, 5, 8, 11, 13 y 15 de marzo de 2019).

Después de su reciente debut como Ernesto de Don Pasquale en el Théâtre de La Monnaie de Bruselas y de sus actuaciones en Barcelona, próximos compromisos llevarán a Joel Prieto de regreso al Teatro Real de Madrid en Falstaff (como Fenton), a debutar en el Campoamor ovetense con Luisa Fernanda (como Javier) y a su vuelta al Festival de Salzburgo, esta vez como Orfeo de Orphée aux enfers, de Berlioz.

Más información:

www.joelprieto.com

https://www.liceubarcelona.cat/es/temporada-2018-2019/opera/rodelinda

foto: Joel Prieto © Fernando Samalot

Rodelinda

Rodelinda, una de las más bellas óperas de Händel llegaba por primera vez al Real en la que es ya la temporada de los grandes estrenos.

El Londres de 1725 es la ciudad más cosmopolita de Europa. Con más de un millón de habitantes y ajena a los conflictos que se suceden en el continente, disfruta de una actividad artística notable. Händel, el mayor exponente de la ópera italiana en Londres, no solo ejerce como compositor, sino también como empresario, dirige en esos momentos la Royal Academy of Music, empresa dedicada a actividades operísticas. Los años 1724 y 25 fueron los de mayor actividad creativa del compositor. Durante estos dos años y a toda velocidad, compuso tres grandes obras, Julio César, Tamerlano y Rodelinda. Contaba para ello con el virtuosismo de los mejores cantantes de la época.

El personaje principal de Rodelinda, Bertarino, fue interpretado por el más famoso castrati del momento, Senesino. De Rodelinda se encargó la gran diva Francesca Cuzzioni, no muy agraciada y pésima actriz, pero con una voz y un magnetismo sobre el escenario que hipnotizaba al público. Francesco Borosino estaba considerado también el tenor más importante del momento, se encargaba de dar vida a Grimoaldo. No era habitual encontrar tenores en las composiciones de esa época, y menos en papeles tan extensos, pero Borosino había triunfado con Tamerlano y Händel compuso para él un importante papel.

A pesar de la ser una obra maestra, Rodelinda tuvo un discreto éxito en su estreno y apenas se repuso un par de veces más. La dificultad de encontrar tenores de importancia puede ser una de las razones de sus escasas representaciones en aquel momento. En la actualidad, el barroco parece que se resiste a formar parte del repertorio habitual. Esto puede deberse a la larga duración de estas obras, ya que en el siglo XVII y XVIII la música era un complemento a las actividades recreativas que el público desarrollaba en los teatros, y el “miedo” de algunos directores de escena a esas arias dacappo y recitativos, que ponen en dificultades el ritmo de las obras. El caso es que Rodelinda ha llegado hasta nuestros días siendo una gran desconocida.

Para remediar esta ausencia se ha presentado una nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la ópera de Frankfurt, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y la Opéra de Lyon. Bajo la dirección escénica de Claus Guth, que siguiendo su estilo arquitectónico, del que ya dio buena cuenta su extraordinario Parsifal, ha recreado, junto al escenógrafo Christian Schmidt, una casa palaciega inspirada en el período en el que Händel vivió en Londres.

Para desentrañar la complicada trama de Rodelinda, junto a la obertura y a modo de introducción, Guth recurre a una pequeña genealogía y una escena muda a cámara lenta que nos pone en antecedentes. La gran casa giratoria, dividida en estancias a las que llevan las distintas escaleras, es el mejor escenario para representar las intrigas familiares.

El planteamiento de Guth sabe potenciar todos los elementos importantes de la obra. Proporciona dimensiones diferentes a las arias dacappo y utiliza acciones paralelas para romper el estatismo de las repeticiones. Es aquí donde adquiere gran importancia uno de los personajes principales que, curiosamente, no canta. Se trata del pequeño Flavio, hijo de Rodelinda y Bertarido, que interpreta el actor colombiano Fabián Augusto Gómez. Fue proporcionando las claves de la obra con su magnífica actuación. Flavio vive con dramatismo todas las intrigas familiares y las refleja a través de sus dibujos, que son proyectados en escena. Vive una realidad paralela, que solo él ve, y que le atormenta.

Ivor Bolton, que aún saborea el éxito de Billy Budd, ha reducido el tamaño de la orquesta y ha incorporado instrumentos de época, como el chitarrón a manos de Michael Freimuth, la flauta travesera o las trompas. Muy importante la participación del clavecinista David Bates, cuya conexión con Bolton, también al clave, era evidente y llena de energía. La orquesta fue de menos a más y alcanzó algunos momentos brillantes. Siempre pendiente de los cantantes, Bolton hace una lectura de la partitura muy acertada.

Los protagonistas de las obras barrocas tienen roles muy diferentes a los de la ópera italiana del siglo XIX. Rodelinda es una mujer fuerte y heróica que nada tiene que ver con las delicadas protagonista italianas. La estrella masculina aquí es el contratenor, mucho más sutil que el galán del XIX. Por el contrario, el tenor, protagonista en la ópera italiana, en el barroco ocupa un lugar secundario.

Este segundo reparto, muy español, ha defendido la obra de manera espléndida. Xabier Sabata, como Bertarido, cumplió perfectamente con el papel. Aunque en algún momento tuvo que competir con el volumen de la orquesta, su actuación estuvo inspirada, sobre todo en un emotivo Con rauco mormorio.

La soprano Sabina Puértolas interpretó a una Rodelinda valiente y llena de sensibilidad. Posee un hermoso timbre, centro amplio y consistente y agudos fluidos que crecieron con ella según avanzaba la obra. Usó con elegancia la coloratura, para la que tiene una gran facilidad. Su Ombre, pianre, urne funeste y mio caro bene estuvieron llenos de intención y delicadeza.

El malvado Grimoaldo ha estado interpretado por el tenor Juan Sancho. Su timbre es pulido y soleado. Muy bien en la dramatización creando un Grimoaldo retorcido y superficial al principio y más noble cuando fue desarmado por los acontecimientos. Se echa de menos una voz más voluminosa. Brilló con luz propia en las arias del tercer acto.

Lidia Vinyes-Curtis sorprendió por su fabulosa presencia escénica. Recreó una Eduige frívola y taimada como corresponde al personaje. Tiene buen volumen de voz y cambia con facilidad de registro. Muy bien el Teatro Real al apostar por nuevas voces que tienen una proyección más que interesante.

El Ununlfo del contratenor sudafricano Christopher Ainslie empezó inseguro pero se fue asentando hasta alcanzar un buen nivel, tanto en el volumen como en la calidad de su interpretación.

Garibaldo estuvo interpretado por el barítono español José Antonio López. Su actuación fue convincente y su timbre adecuado, pero el volumen fue por momentos excesivo y poco refinado.

Sin duda esta Rodelinda ha sido un éxito más de esta temporada, lo que debería ser un aliciente para programar más obras barrocas (no tendremos en cuenta la Alcina de pasadas temporadas). Tres horas y media en este caso han sabido a poco.
Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real
Vídeos: Teatro Real

RODELINDA
Ópera en tres actos
Música de Georg Frirdrich Händel
Libreto de Nicola Fracesco Haym, adaptado del libreto Rodelinda, regina de ´Longobards de Pierre Corneille.
Estrenada en el King´s Theatre de Londres, el 13 de febrero de 1725
Estreno en el Teatro Real
Director musical: Ivor Bolton
Director de escena: Claus Guth
Escenógrafo y figurinista: Christian Schmidt
Iluminador: Joachim Klein
Creador de vídeo: Andi A Müller
Dramaturgo: Konrad Kuhn
Clavecinista: David Bates
Organista: Bernard Robertson
Chitarrón: Michael Freimuth
Reparto: Xavier Sabata, Sabina Puértolas, Juan Sancho, Lídia Vinyes-Curtis, Christopher Ainslie, José Antonio López, Fabián Augusto Gómez
Orquesta Titular del Teatro Real

Rodelinda de Händel

El próximo 24 de marzo el Teatro Real subirá por primera vez a su escenario Rodelinda, ópera de Georg Friedrich Händel, de la que se ofrecerán nueve funciones, hasta el 5 de abril, en una nueva producción del Teatro Real, en coproducción de la Ópera de Fránkfurt, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y la Opéra de Lyon.

Rodelinda, uno de los títulos del compositor alemán menos frecuentes en los escenarios líricos del mundo, y también uno de los más hermosos y cautivadores, se ofrecerá en el Real bajo la dirección musical de Ivor Bolton y la concepción escénica de Claus Guth.

La historia de Rodelinda tiene lugar en Milán, en el palacio de los reyes de Lombardía. Rodelinda, devastada por la aparente muerte de su esposo, el rey Bertarido, y temerosa por la vida y el futuro de su hijo, se convierte en una heroína llena de coraje y astucia para desafiar a Grimoaldo, el tirano que ha usurpado el trono y la acosa para convertirla en su esposa y consolidar así su poder en el estado.

El director de escena alemán, Claus Guth, cuyo trabajo para Parsifal en la pasada temporada del Real recibió una gran acogida por parte del público, es el responsable de esta nueva producción de Rodelinda, en la que vuelve a contar son su colaborador habitual Christian Schmidt, para la elaboración de la escenografía y el vestuario, dejando el desarrollo de la iluminación en manos de Joachim Klein.

Guth nos cuenta la historia de Rodelinda a través de los ojos de su hijo Flavio, personaje sin voz en la partitura, aunque parte fundamental en el desarrollo de la historia, y sitúa a los personajes en el seno de una gran casa de estilo georgiano en plena campiña inglesa. El pequeño es testigo de los acontecimientos y a través de sus sueños, miradas y dibujos infantiles, que son proyectados sobre los muros de la casa, se clarifica la trama y abre el camino que nos permite profundizar en los diferentes perfiles psicológicos de los personajes.

Rodelinda, estrenada en Londres en 1725, es una de las 42 óperas serias compuestas en estilo italiano por Georg Friedrich Händel. En el más puro estilo barroco, la partitura alterna los recitativos y las arias; la palabra, la música y la destreza de los cantantes se combinan para crear momentos de gran belleza y explorar los caminos de la emoción humana.

El libreto de Nicola Francesco Haym está basado en un libreto original de Antonio Salvi, quien se inspira en la tragedia Petharite, roi des Lombards, de Pierre Corneille. En él, seis personajes sustentan el desarrollo de la historia, los seis con similar peso dramático, lo que da más coherencia a la estructura de la obra, y aquí, como ya sucediera en Tamerlano, la voz de tenor adquiere una mayor importancia.

Rodelinda cuenta con un doble reparto de grandes voces internacionales y nacionales, en el que las sopranos Lucy Crowe y Sabina Puértolas se alternarán en la interpretación de la leal reina lombarda. Junto a ellas, los contratenores Bejun Mehta y Xavier Sabata (Bertarido) y Lawrence Zazzo y Christopher Ainslie (Unulfo), los tenores Jeremy Ovenden y Juan Sancho (Grimoaldo), las mezzosopranos Sonia Prina y Lídia Vinyes-Curtis (Eduige) y los bajos Umberto Chiummo y José Antonio López (Garibaldo).

ACTIVIDADES PARALELAS EN TORNO A RODELINDA

Rodelinda, ópera en pantalla

Proyección de la película de Brian Large (2003, 203 min.)

Adaptación de la puesta en escena de David Alden para la Bayerische Staatsoper
14 de marzo, a las 18.00 horas

Goethe Institut

Calle Zurbarán 21

Entrada libre previa inscripción en el correo electrónico kultur-1@madrid.goethe.org

Encuentro con Claus Guth

Encuentro con el director de escena de Rodelinda.

Participa el periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla

15 de marzo, a las 14.00 horas

Goethe Institut, Calle Zurbarán 21

Entrada libre previa inscripción en el correo electrónico: kultur-1@madrid.goethe.org

Enfoques

Encuentro con los directores y protagonistas de Rodelinda

17 de marzo, a las 20.15 h.

Teatro Real. Sala Gayarre

Entrada por la calle Felipe V. Acceso libre hasta completar aforo

Concierto de Franco Fagioli

Dmitri Sinkovski, concertino y director

Il Pomo d’Oro
22 de marzo, a las 20.00 horas

Teatro Real. Sala Principal

¡Todos a la Gayarre!

La reina de los lombardos

Volvemos a la casa de Händel para ver cómo compone

Taller concebido y presentado por Fernando Palacios

Con la colaboración de Sara Águeda (arpa barroca)

26 de marzo, a las 12.00 y a las 17.00 h.

Teatro Real. Sala Gayarre

Entrada por la calle Felipe V