Como clausura de la presente edición del Festival El Greco de Toledo, y en el marco de su colaboración con el Teatro Real, la Orquesta Titular del Teatro Real volverá a la Catedral de Toledo para interpretar la sinfonía Al Santo Sepolcro de Vivaldi y el Stabat Mater de Pergolesi, junto con la soprano María Espada –gran especialista en repertorio barroco- y el contratenor Christopher Lowrey, que será Ulises en la ópera Aquiles en Esciros, de Francesco Corselli, el próximo mes de marzo en el Teatro Real.

Entre las más de 200 versiones musicales conocidas del Stabat Mater -himno de origen medieval que evoca el sufrimiento de la virgen María durante la crucifixión de Jesús- las partituras de Pergolesi y Rossini son sin duda las más interpretadas en la actualidad.

Después de haber llevado la obra de Rossini a la Catedral de Toledo el pasado año, el Teatro Real presentará el próximo domingo la célebre partitura de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) compuesta pocos meses antes de su prematura muerte, a los 26 años, y estrenada póstumamente.

La enorme popularidad de la obra, escrita originalmente para dos voces solistas (soprano y alto), cuerdas y bajo continuo, ha propiciado un sin número de versiones y orquestaciones a lo largo de más de dos siglos, incluyendo interpretaciones con coro o grandes orquestas.

Pergolesi utiliza con libertad el texto en latín del Stabat Mater, compuesto por diez estrofas de 6 versos, dividiendo la partitura en 12 piezas -solos y dúos-, titulados, como es habitual en la música sacra, con el primer verso del texto latino.

La obra, heredera de la tradición operística napolitana, articula números de teatralidad casi romántica, con otros de carácter intimista y reflexivo, atrapando al oyente con melodías muy seductoras, modulaciones sorprendentes y una dramaturgia musical brillante, cuya mimesis con cada uno de nosotros acerca lo divino a lo humano.

El programa se completa con la breve sinfonía Al Santo Sepolcro, de Antonio Vivaldi (1678-1741) -contemporáneo de Pergolesi- escrita, como el Stabat Mater, para los oficios de Semana Santa y posiblemente destinado al Ospedale della Pietà, hospicio femenino veneciano célebre por las interpretaciones de sus internas (instrumentistas y cantantes) en un tiempo en que las actuaciones públicas eran solamente masculinas. Aunque sea una pieza instrumental, la obra evoca también la agonía de Cristo, con inquietantes y tristes modulaciones que la emparentan con la obra maestra de Pergolesi, que Bellini describió como ‘sublime poema de dolor’.

Fotógrafo: © Iko | Festival de Música El Greco en Toledo

Stabat Mater de Rossini

En el marco del convenio de colaboración entre el Teatro Real y el Festival de Música El Greco en Toledo, el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real volverán a la catedral de la capital manchega el próximo domingo, 24 de septiembre, a las 20 horas para interpretar el arrebatador Stabat Mater de Gioachino Rossini (1792-1868), de marcado carácter operístico, pese a la temática religiosa y profundamente doliente de la letanía.

Cuando, en 1831, Rossini viajó a España ─país de su primera mujer y musa, la célebre cantante Isabella Colbran─ acompañado del banquero Alejandro Aguado, fue recibido con todos los honores en Madrid, donde el rey Fernando VII presidió una aclamada interpretación de El barbero de Sevilla. En el fragor de esa visita triunfal el prelado de Sevilla, Don Manuel Fernández Varela, le encargó a Rossini un Stabat Mater, que el compositor aceptó escribir presionando por la situación, con el compromiso de que la obra nunca se publicara ni cambiara de propietario.

Rossini rondaba entonces los 40 años y había abandonado ya, de manera definitiva y sorprendente, su brillante carrera como compositor operístico. La crisis en su matrimonio era cada vez más acuciante y comenzaba a padecer los estados depresivos que le acompañarían cíclicamente hasta el final de sus días. En este contexto no logró concluir el Stabat Mater en la fecha pactada y después de componer los seis números más dramáticos pidió que a su amigo Giuseppe Tadolini, director del Teatro Italiano de París, que compusiera los números restantes del poema religioso latino.

Esta versión conjunta de la obra fue la que finalmente se estrenó en España, en la capilla de San Felipe el Real de Madrid, el Viernes Santo de 1833, con gran disgusto del prelado, que retribuyó al compositor con una tabaquera de oro.

Después de su fallecimiento, incumpliendo el compromiso contraído, los herederos del propietario vendieron la obra, cuya edición ilegal Rossini logró contrarrestar recomponiendo él, finalmente, las partes del Stabat Mater que no eran de su autoría, para que la obra tuviera la unidad, cohesión e impronta que merecía.

Esta versión definitiva, totalmente escrita por Rossini, se estrenó discretamente el 7 de enero de 1842 en la Sala Ventadour de París. Dos meses más tarde la obra sería interpretada en Bolonia, bajo la dirección de Gaetano Donizetti, con categoría de gran acontecimiento musical, ya que Rossini, avejentado con apenas 50 años, llevaba una década sin estrenar una partitura de envergadura.

Rossini compuso un Stabat Mater de gran teatralidad, como una especie de ‘ópera mariana’, que expresa los sentimientos, estados de espíritu y evocaciones de la Virgen con una desinhibición a veces incomprendida para tratar un texto religioso tan hondo y lacerante: De pie la Madre dolorosa / junto a la Cruz, llorosa, / mientras pendía el Hijo / cuya ánima gimiente, / contristada y doliente /atravesó la espada…

El carácter pasional y arrebatado de la obra otorga un sentimiento terrenal al dolor de la Virgen, que mimetiza fácilmente con las emociones del público, atrapándolo con melodías seductoras, modulaciones sorprendentes y una orquestación efectista y brillante, cuya teatralidad acerca lo divino a lo humano.

Cuatro reconocidos cantantes darán vida a la partitura rossiniana: la soprano Eleonora Buratto ­-que será Micaëla en la Carmen que se estrena el 11 de octubre en el Teatro Real-, la mezzosoprano Silvia Tro Santafé -que está interpretando actualmente, con mucho éxito, el papel de Cecilio en Lucio Silla, el tenor Michele Angelini, que debutará en el Teatro Real, y el bajo Roberto Tagliavini, que participará en Aida y Lucia de Lammermoor en esta temporada.

Junto a los solistas actuarán el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección de Ivor Bolton, que volverá a la Catedral de Toledo, donde ya dirigió, con gran éxito, el Requiem de Mozart, en 2014.

COLABORACIÓN DE RENFE

El Teatro Real ha contado con la colaboración especial de RENFE, que ha programado un tren con un horario especial para trasladar al público de Madrid a Toledo.

El tren Avant Espacial Teatro Real saldrá de la Estación de Atocha el domingo a las 17.50 h. con destino a Toledo y partirá de ahí, al término del concierto, a las 22.00 horas.

Academia Bizantina

El domingo 18 de diciembre a las 19.30 horas, el ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) presenta en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid su última cita del presente año. Este concierto navideño estará protagonizado por el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi, con la Salve Regina en la menor de este mismo autor y el Concerto grosso nº 5 en re menorde Domenico Scarlatti y Charles Avison para completar el programa. Los encargados de darle vida serán el conjunto italiano Accademia Bizantina, con el clavecinista Ottavio Dantone a la dirección y un elenco vocal excepcional protagonizado por grandes voces internacionales especializadas en este repertorio: la soprano Silvia Frigato y la contralto Sara Migardo.

El “sublime poema del dolor”

Como recuerda el musicólogo José María Domínguez:”Para Vincenzo Bellini el Stabat Materde Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) era un `sublime poema del dolor´. El Romanticismo encontró en esta obra y en la fama de su compositor un emblema de la escuela napolitana, por analogía con Mozart y su Requiem. Según la leyenda, el doloroso carácter del Stabat procedía del amor imposible de Pergolesi por su alumna, la noble María Spinelli, en cuyas exequias dirigió la obra, ya moribundo. En realidad, según la hipótesis más plausible, el Stabat fue encargado en 1734 por una cofradía napolitana para sustituir la homónima composición de Alessandro Scarlatti con una obra más moderna, inspirada en una religiosidad intimista y subjetiva. Aquella leyenda fue creada por Francesco Florimo, el estudioso amigo de Bellini que fabricó una identidad común para la legión de compositores de fama internacional forjada en Nápoles desde siglos atrás, inventando el concepto de escuela napolitana, cuyo máximo exponente sería Alessandro Scarlatti. Pero el fundamento histórico de la propuesta de Florimo ha sido cuestionado desde hace décadas. Es imposible distinguir la música napolitana de la escrita en Roma o en Venecia sobre bases estilísticas. Y, sin embargo, algo de escuela hay en el origen de la obra religiosa de Pergolesi. El Stabat está de hecho hoy en el centro de la agenda musicológica internacional interesada por los métodos didácticos que se utilizaban en los prestigiosos conservatorios de la ciudad. Se trata de los partimenti, ejercicios para aprender los fundamentos de la composición a través de la práctica. A modo de puzzle, los partimenti eran esquemas de bajo continuo que encerraban diversas posibilidades combinatorias. Las obras religiosas de Pergolesi, como las sonatas de Domenico Scarlatti, son producto de una forma mentis entrenada en el método de enseñanza de los conservatorios de Nápoles, verdadera apoteosis de la escuela napolitana.”

Accademia Bizantina se fundó en Rávena en 1983 con la intención de “interpretar música como un gran cuarteto”. Desde entonces el grupo se gestiona de forma autónoma gracias a sus miembros, garantizando así el enfoque de la música de cámara en sus interpretaciones, que es lo que siempre les ha distinguido. Una serie de personalidades destacadas del panorama musical internacional apoyaron el desarrollo y crecimiento de la orquesta, entre otros Jorg Demus, Carlo Chiarappa, Riccardo Muti y Luciano Berio. A lo largo de los años también han disfrutado de la colaboración de varios músicos importantes, como Stefano Montanari, que ha sido un miembro fundamental de la orquesta durante más de 20 años. Esto ha permitido al conjunto, que toca instrumentos de época, especializarse aún más en los repertorios de los siglos XVII, XVIII y XIX. Gradualmente, la orquesta desarrolló una voz distinguida por adoptar su propio estilo interpretativo basándose en un idioma común y una forma de interpretar compartida, reflejando la tradición más noble de la música de cámara italiana. En 1989, Ottavio Dantone se unió a la orquesta como clavecinista y en 1996 fue nombrado director musical y artístico, garantizando así el prestigio y la calidad artística del grupo. Bajo su experta dirección, Accademia Bizantina incorporó la investigación filológica y un enfoque estético a la interpretación de la música del período barroco. Las habilidades de Dantone, su imaginación y sofisticación se han combinado con el entusiasmo y la empatía artística de cada miembro de la banda, dando a sus interpretaciones la profundidad que les convierte en uno de los conjuntos más prestigiosos de la escena musical internacional actual. En 1999, Accademia Bizantina puso en escena su primera ópera, Giulio Sabino de Giuseppe Sarti. La orquesta se ha ido especializando en el redescubrimiento e interpretación de óperas barrocas, desde grandes obras hasta óperas que nunca se han interpretado en los tiempos modernos. El conjunto actúa en salas de conciertos y en festivales de todo el mundo. Sus muchas grabaciones, principalmente para Decca, Harmonia Mundi y Naïve, han recibido numerosos galardones, incluyendo el Diapason d’Or, Midem y una nominación a los Grammy de la música por “O Solitude” de Purcell con Andreas Scholl. De especial relevancia son sus colaboraciones con los violinistas Viktoria Mullova y Giuliano Carmignola y con el contratenor Andreas Scholl, con quien han realizado las principales giras internacionales y proyectos de grabación (para Onyx, Deutsche Grammophon, Harmonia Mundi y Decca). Entre las nuevas producciones inerpretadas por la orquesta durante 2016 han estado la L’incoronazione di Dario de Antonio Vivaldi, Alcina y Belshazzarde Haendel y El arte de la fuga de J. S. Bach.

Las entradas, con un precio general de 12€ a 30€, y descuentos hasta del 60% para los menores de 26 años y desempleados (entradas de “Último minuto”, con compra desde una hora antes del inicio del concierto en las taquillas de la sala) ya están a la venta en las taquillas del Auditorio Nacional y teatros del INAEM, además de venta online en www.entradasinaem.es y por teléfono en el 902 22 49 49.