Matthias Goerne

El lunes 27 de noviembre a las 19.30 horas, el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) inaugura la serie de conciertos que tienen al barítono alemán Matthias Goerne como “Artista Residente” del centro para la temporada 17/18. Este primer concierto, en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, es en coproducción con la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM), y estará protagonizado por la ORCAM con su maestro titular, Víctor Pablo Pérez, al frente. El programa está formado por la Novena Sinfonía de Bruckner y los Kindertotenlieder de Gustav Mahler.

A lo largo de la temporada Goerne participará en cinco conciertos más: podremos disfrutar de su arte en tres ocasiones en el XXIV Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela, donde ya es un visitante habitual y del que es posiblemente uno de sus artistas favoritos, pues ha actuado en 15 ocasiones. Siempre con programas especialmente exigentes, sus sorprendentes propuestas en una voz masculina (como la colección schumanniana Frauenliebe und -leben) revelan su permanente inquietud en este género. En esta temporada abordará los tres grandes ciclos schubertianos (Die Schone Müllerin, Winterrreise y Schwanengesang) que ya ha abordado por separado, pero esta vez en tres recitales que tienen poco más de dos meses de diferencia y con el mismo pianista, el excelente Markus Hinterhäuser. Además pisará la escena en el Elías de Mendelssohn en el Teatro Real, con el granadino Pablo Heras-Casado al frente de dos magníficos conjuntos germanos (Rias Kammerchor y Freiburger Barockorchester) en una coproducción del CNDM con La Filarmónica y el coliseo madrileño. Y también ofrecerá, dentro del ciclo Liceo de Cámara XXI en el Auditorio Nacional, y acompañado por el Cuarteto Belcea, el melancólico Notturno, op. 57 de Othmar Schoeck con poemas de Lenau.

Matthias Goerne, natural de Weimar (Alemania), estudió con Hans-Joachim Beyer, Elisabeth Schwarzkopf y Dietrich Fischer-Dieskau. Colabora con las principales orquestas y directores del mundo en las más importantes salas de concierto, teatros de ópera y festivales, como la Royal Opera House, Teatro Real, las óperas de París y Viena y el Metropolitan de Nueva York. Sus papeles van desde Wolfram, Amfortas, Kurwenal, Wotan y Orest a los papeles principales de Wozzeck de Alban Berg, El castillo de Barbazul de Béla Bartók, y Matías el pintor de Hindemith. Por sus grabaciones discográficas ha recibido numerosos premios, que incluyen cuatro nominaciones al Grammy, un premio ICMA y recientemente un Diapason d’Or. Tras sus legendarias grabaciones con Vladimir Ashkenazy y Alfred Brendel acaba de grabar una serie de 11 CDs de lieder de Schubert con Christoph Eschenbach y Elisabeth Leonskaja. De 2001 a 2005 fue profesor honorario de canto en la Musikhochschule Robert Schumann de Düsseldorf, y en 2001 fue nombrado Miembro Honorario de la Royal Academy of Music de Londres.

Destaca de la temporada pasada conciertos con las orquestas más importantes de Estados Unidos y Europa como: Boston Symphony, Dallas Symphony, Philadelphia Orchestra, Chicago Symphony, Los Angeles Philharmonic, San Francisco Symphony, Pittsburgh Symphony, Berlin Philharmonic, Orchestre de Paris y Philharmonia Orchestra London, así como una serie de recitales de canciones con Leif Ove Andsnes y Markus Hinterhäuser en Dallas, París, Bruselas, Milán, Madrid, Londres y la nueva sala de conciertos LOTTE en Seúl, entre muchos otros lugares. Ha realizado una gira mundial cantando Winterreise con el célebre William Kentridge y otra con la Orquesta Barroca de Friburgo por las principales ciudades europeas. Además, Goerne debutó como Jochanaan (Salomé) en la Ópera Estatal de Viena y como Wotan (Siegfried) en versión en concierto con la Filarmónica de Hong Kong y Jaap van Zweden. En verano de 2017, volvió al prestigioso Festival de Salzburgo, donde cantó el papel protagonista de Wozzeck además de un recital de lied con Danii Trifonov al piano.

Baluarte de la vanguardia y modelo de atención al repertorio español desde su creación en 1987, la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) se ha distinguido por presentar unas programaciones innovadoras, que han combinado lo más destacado de la creación contemporánea con el repertorio tradicional. Crítica y público han subrayado con unanimidad el interés y atractivo de las temporadas de abono de la ORCAM. Su ciclo de conciertos en el Auditorio Nacional de Música se ha convertido en referencia imprescindible en la vida musical española y punto de encuentro de un público variado y dinámico, interesado en conocer todas las corrientes musicales y los frecuentes estrenos absolutos que incluyen sus diferentes ciclos de conciertos. El sólido aval que representan sus abonados y el respaldo de los más exigentes medios especializados expresan el relieve de la actividad de la ORCAM, que ha prolongado el ámbito de sus actuaciones más allá de la exitosa temporada de abono madrileña, habiéndose incorporado de forma activa a las temporadas de otros escenarios de la Comunidad, como son los Teatros del Canal y el Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial. Su presencia ha sido requerida en las salas y ciclos más prestigiosos de todo el Estado, así como en temporadas y festivales internacionales, habiendo visitado el Teatro Bellas Artes de México D.F. y diversas salas de Pekín, Shanghai y Hong Kong. En Europa ha actuado en lugares tan emblemáticos como el Théâtre du Châtelet de París, Teatro La Fenice de Venecia, el Lingotto de Turín, el Arsenal de Metz y la Konzerthaus de Berlín. Italia es un país que acoge con frecuencia las actuaciones de la ORCAM, señaladamente la Biennale di Venezia y el Festival MITO (Milán y Turín). De igual modo hay que señalar la actuación celebrada en el Carnegie Hall neoyorquino con Plácido Domingo, a las órdenes del Maestro Miguel Roa.

La estrecha relación de la ORCAM con la lírica viene avalada por el hecho de que la orquesta es, desde el año 1998, Orquesta Titular del Teatro de la Zarzuela de Madrid, lo que le ha situado como máximo exponente del género, llevando a cabo en sus diferentes temporadas reestrenos, reposiciones, recuperaciones, grabaciones y encargos de diversa índole. En el ámbito discográfico, cabe destacar los más de cuarenta registros realizados para sellos nacionales e internacionales como Emi, Deutsche Grammophon, Verso, Stradivarius, Decca, Naxos, etc. junto a artistas de la talla de Plácido Domingo, Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez o Rolando Villazón, entre otros. Por el podio de la ORCAM han pasado maestros invitados tan prestigiosos como Fabio Biondi, Harry Christophers, Michel Corboz, Leopold Hager, Jean Jacques Kantorow, Isaac Karabtchevsky, Lorin Maazel, Paul McCreesh, Shlomo Mintz, Krysztof Penderecki, Alberto Zedda, Libor Pesek y José Serebrier. Entre los directores españoles que han colaborado con la ORCAM figuran Edmon Colomer, Rafael Frühbeck de Burgos, Enrique García Asensio, Miguel Ángel Gómez Martínez, Pablo González, Cristóbal Halffter, Jesús López Cobos, Ernest Martínez Izquierdo, Juanjo Mena, Víctor Pablo Pérez, Josep Pons y Antoni Ros Marbà.

Javier Camarena

Quien no estuvo la tarde del 19 de noviembre en el Teatro de la Zarzuela, es posible que se haya perdido uno de los acontecimientos líricos de la temporada. Era la primera vez que el tenor mexicano abordaba un recital compuesto íntegramente por zarzuela. Un género considerado “menor” históricamente y que el propio Javier Camarena se encargaba de desmentir: “no entiendo esa tendencia para hacer de la zarzuela un género menor, no la tiene, no lo encuentro, no lo percibo así y no lo voy a proyectar así. Para mi es tan importante cantar Flor roja como cantar Una furtiva lágrima”.

Recibido en escena con una ovación de agradecimiento, empezó nervioso, como él mismo reconoció, “he salido de mi área de confort y quiero hacerlo lo mejor posible”. Y ya lo creo que lo hizo. Quedó demostrado en cada una de las ocho romanzas que interpretó, que éste es un género para avezados. Precisa de un instrumento de calidad, como lo es sin duda el de Camarena, dominio de las dinámicas, gusto en la interpretación y una apropiada lectura de la fuerza y tradición que contiene este género. Su voz de tenor lírico-ligero ofreció unas versiones llenas de originalidad. Solventando las dificultades que sin duda tienen estas aparentemente asequibles arias, dándolo todo en la interpretación. Transitando por distintos registros sin perder metal, brillando en los agudos, con un fraseo cargado de intención y una tersa línea de canto.

Empezó con bravura interpretando “De este apacible rincón de Madrid”, de Luisa Fernanda y “Por el humo se sabe”, de Doña Francisquita, para continuar con una de sus obras preferidas en este repertorio, “Flor roja”, de Los gavilanes. Antes de interpretarla advirtió al público que tenía “algo rasposito en la garganta”. Se notó en algún momento, dada la dificultad, por la sutileza en la interpretación, que atesora esta romanza. Esperemos que llueva pronto, o muchos cantantes dejarán de venir a Madrid.

La segunda parte la inició con un “Adiós Granada” lleno de sentimiento y emoción que dedicó a “Paquita”, esposa del tenor Pedro Lavirgen, fallecida recientemente, ya que fue la versión de Lavirgen en la que se inspiró para preparar la romanza de los Emigrantes.

Terminó con “Paxarín, tú que vuelas” y “No puede ser”, que remató con un sobreagudo que llevó al público al delirio. Al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid el joven Iván López-Reinoso. Dirigió con soltura y ritmo el Preludio de La revoltosa y El tambor de granaderos, el Interludio de La boda de Luis Alonso y el Intermedio de La leyenda del beso. Brillante fue también la propina del maestro mexicano Arturo Márquez, Danzón nº 2.

El recital terminó con otras dos propinas, un “Granada”, de Agustín Lara en la que derrochó cualidades y sobreagudos y la repetición del “El Trust de los Tenorios”.

Extraordinaria velada que terminó con una larguísima ovación de un público entusiasmado que se resistía a abandonar la sala. Esperemos ver pronto a Javier Camarena interpretando en este mismo Teatro una ópera o zarzuela del repertorio español.

Javier Camarena

El Teatro de la Zarzuela de Madrid vuelve a estar de enhorabuena, esta vez gracias al segundo plato fuerte de su ciclo de Conciertos. Lo que vivirá el domingo 19 de noviembre (18h00) este coliseo será un hito absoluto y difícilmente repetible: el tenor mexicano Javier Camarena, sensación mundial de la lírica desde hace unos años, ofrecerá por vez primera en su carrera un concierto íntegramente de zarzuela. En tan especial ocasión estará acompañado por la ORCAM, orquesta titular del Teatro, dirigida por el también mexicano Iván López-Reynoso.

Camarena volverá a regalar al público su fascinante agilidad vocal, la belleza deslumbrante de su canto, su intachable fraseo, los dones y el talento con los que recorre el mundo entre vítores desaforados y entusiasmadas, extensas y unánimes ovaciones. No en vano es, junto a Luciano Pavarotti y Juan Diego Flórez, uno de los tres únicos cantantes a quienes el público de la Metropolitan Opera House de Nueva York ha hecho repetir un aria en 70 años.

Ahora, esa voz admirable y sutil recorrerá algunas de las páginas más celebradas de nuestro género lírico por excelencia. Romanzas de ‘Luisa Fernanda’, ‘Doña Francisquita’, ‘Los gavilanes’, ‘El trust de los tenorios’, ‘Emigrantes’, ‘El último romántico’ o ‘La tabernera del puerto’, Federico Moreno Torroba, Amadeo Vives, Jacinto Guerrero, José Serrano, Tomás Barrera y Rafael Calleja, Reveriano Soutullo y Juan Vert, Pablo Sorozábal, Gerónimo Giménez, Pablo Luna y, cómo no, Ruperto Chapí, cuyos preludios de ‘La revoltosa’ o de ‘El tambor de granaderos’ darán buena cuenta de la maestría musical y el sólido temperamento de López-Reynoso, quien con solo 23 años fue elegido por Alberto Zedda como el maestro más joven de la Accademia Rossiniana de Pesaro, y que, además de pianista y violinista, también goza de ser un virtuoso contratenor.

En el Teatro de la Zarzuela, la magia está servida.

Anna Caterina Antonacci

Debido a una enfermedad debidamente justificada de la soprano Anna Caterina Antonacci, el recital de Lied previsto para el martes 24 de octubre, se aplaza al lunes 9 de julio 2018 a las 20 horas. Serán válidas las mismas localidades.

Ann Hallenberg

La XXIV temporada del Ciclo de Lied dará inicio mañana martes, 10 de octubre (20h00), en el Teatro de la Zarzuela, con el esperado recital de Ann Hallenberg. Mezzosoprano conocida ante todo por su habilidad para delinear complejas vocalizaciones de la más acrisolada ópera seria, se nos muestra asimismo como una sólida cantante de lied. La intérprete sueca estará acompañada al piano por Mats Widlund.

Las entradas para este recital, con un precio general de 8 a 35 euros, están a la venta en las taquillas del Teatro de la Zarzuela, teatros del INAEM, www.entradasinaem.es y a través del número telefónico 902 22 49 49.

Hallenberg es una liederista capaz de penetrar, con su timbre oscuro y sugerente, en los vericuetos de los Zigeunerlieder de Brahms, de tan peculiar rítmica; en las lúcidas estructuras de las canciones de Clara Schumann; en las sorprendentes sinuosidades de la Suite op. 41 de Medtner; en los sombríos paisajes naturales de los Rückert-Lieder de Mahler y, como gran hallazgo, en las Canciones del corazón, de aromas tan brahmsianos, de su compatriota De Frumerie.

Ann Hallenberg actúa con regularidad en teatros de ópera y festivales como Teatro alla Scala Milan, Teatro La Fenice Venice, Teatro Real Madrid, Theater an der Wien, Opernhaus Zürich, Opéra National Paris, Opéra de Lyon, Théâtre de La Monnaie Brussels, Netherlands Opera Amsterdam, Bayerische Staatsoper München, Staatsoper Berlin, Semperoper Dresden, Royal Swedish Opera, Salzburg Festival, Verbier Festival y Edinburgh Festival.

Su repertorio operístico incluye un gran número de roles de Rossini, Mozart, Gluck, Massenet, Haendel, Vivaldi y Monteverdi.

En el formato de concierto se encuentra igualmente cómoda, apareciendo en salas de conciertos y festivales a lo largo de Europa y Norteamérica. Su repertorio comprende música desde el temprano siglo XVII (Monteverdi y Cavalli), pasando por Mozart, Haydn, Beethoven, Berlioz, Brahms, Mahler y Chausson, hasta el repertorio contemporáneo de Franz Waxman y Daniel Börtz.

Ann Hallenberg trabaja regularmente con directores como Fabio Biondi, William Christie, Sir John Eliot Gardiner, Emmanuelle Haïm, Philippe Herreweghe, Marc Minkowski, Riccardo Muti, Kent Nagano, Sir Roger Norrington, Sir Antonio Pappano, Christophe Rousset y Alberto Zedda.

Ha grabado más de 40 CDs y DVDs con música de Bach, Haendel, Vivaldi, Mozart, Haydn, Gluck, Rossini, Mendelssohn, Brahms y Bruckner, entre otros. En los International Opera Awards de Londres de mayo de 2016 su CD Agrippina ganó el premio para Best Operatic Recital. Este fue su segundo premio en dicha categoría, habiéndolo ganado también en 2014.

Marina

Marina es una de esas obras españolas de referencia que todos los aficionados tienen registrada en su memoria. Quién no tararea a veces su conocidísima “A beber, a beber”. También ha sido siempre una de las más programadas. La última vez hace escasos cuatro años en este mismo teatro. Aunque anteriormente habían transcurrido veinte años, desde que Alfredo Kraus interpretaba a Jorge.

El maestro Emilio Arrieta, transformó la zarzuela Marina en ópera para poder ser estrenada en el Teatro Real. Acontecimiento que ocurrió en 1871.

Esta ópera en tres actos, dirigida por Ramón Tebar y con dirección escénica de Ignacio García, ha contado con un reparto joven y casi desconocido. El papel principal de Marina ha sido interpretado por la ucraniana, con pasaporte rumano, Olena Sloia. Esta joven soprano afincada en Madrid desde hace años, tiene una curiosa historia. Cantaba en distintos locales y calles de Madrid, hasta que un día, cerca de la Plaza de Ópera, fue descubierta por el maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, presente en la sala el día del estreno. A partir de ahí, y con la inestimable recomendación del maestro, se ha iniciado lo que esperemos sea una brillante carrera en el mundo de la lírica. Cualidades no le faltan. Posee un agradable y vigoroso registro agudo con el que no pudo el exceso de volumen de la orquesta. Ganó en expresividad y apoyo en el tercer acto y consiguió una merecida ovación.

El personaje de Jorge estaba interpretado por el tenor Alejandro del Cerro. Empezó algo destemplado o nervioso, lo que no le impidió abordar sus complicadas arias con valentía. En el tercer acto se vino arriba y ofreció momentos de gran lirismo.

Damián del Castillo, como Roque, fue también de menos a más. Algo pasado de impostación y tosquedad en algunos momentos.

La escenografía, reposición de la Marina de hace cuatro años, en esta ocasión es más nocturna y evocadora gracias a la iluminación de Paco Ariza. El mar y los marineros están muy presentes durante toda la obra. También una parte del embarcadero, que ocupaba la mitad del escenario y limitaba los movimientos al coro.

La orquesta, dirigida enérgicamente por el debutante en la Zarzuela Ramón Tebar, alcanzó por momentos un volumen de sonido que puso en aprietos a los cantantes. Mucho más ajustada en la segunda parte, resaltó su dinamismo.

Un buen final de temporada para un Teatro de la Zarzuela en el que se empieza a notar el profundo trabajo del nuevo equipo, y que proyecta ya la ilusión del futuro inmediato.

La gatita blanca

Con especial interés espera el público desde hace meses el montaje conjunto de ‘Enseñanza libre’, compuesta por Gerónimo Giménez y estrenada en el Teatro Eslava de Madrid en 1901, y ‘La gatita blanca’, creada por Giménez y Amadeo Vives, y presentada en el Teatro Cómico de la capital en 1905. El Teatro de la Zarzuela albergará ambas joyas del género chico durante 17 funciones, del 6 al 28 de mayo, en un espectáculo concebido como una propuesta única e indivisible. Son muchos los alicientes, y entre ellos destaca, sin lugar a dudas, el vuelco escénico y estético que esta versión libre de Enrique Viana, quien también firma la dirección de escena, le da al propio espacio del Teatro.

Las seiscientas butacas del patio han sido desmontadas y en su lugar se ha instalado el escenario: una gran circunferencia con suelo de espejo, que, entre otros muchos efectos sorprendentes, incluso llega a convertir a la majestuosa lámpara en una protagonista más de la obra. ¿Y dónde ha ido entonces a parar el público? Pues además de los palcos de los diferentes pisos, el respetable ocupa nada menos que el escenario verdadero del Teatro. Para ello, en ese sagrado lugar donde han actuado García Lorca o María Callas, se han instalado unas gradas que albergarán a más de 200 personas.

El maestro Manuel Coves será el encargado de la dirección musical de este, en palabras del propio Viana, “despropósito cómico lirico en un acto”. Estará al frente del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela y de la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular del Teatro), que ocupará un foso nada convencional situado en la zona de la sala donde precisamente está la puerta principal de acceso de público.

El reparto es coral y está integrado por grandes talentos de la canción, de la actuación y de ambas a un tiempo como son la mezzosoprano Cristina Faus, la cantante Roko, la actriz Gurutze Beitia, la mezzosoprano María José Suárez, el tenor y actor Ángel Ruiz, el barítono Axier Sánchez, el actor José Luis Martínez y los actores y cantantes Iñaki Maruri y Mitxel Santamarina. Un cuerpo de 20 bailarines completa el elenco.

Una “locura” escénica

Para esta “locura” escénica, la producción cuenta además con escenografía de Daniel Bianco -en el que es su primer trabajo artístico que firma para el coliseo desde que se hizo cargo de su dirección-, vestuario de Pepe Corzo, iluminación de Albert Faura y coreografía de Nuria Castejón.

Enrique Viana explica el porqué de su versión, en la que, naturalmente, se mantienen al completo todos y cada uno de los números musicales, pero cuya historia (“una sola, y no un programa doble”) es radicalmente diferente: “Ambas (las originales) están salpicadas de chistes incomprensibles para el público de hoy y algunos pueden ofender particularmente al femenino”.

Por esta razón, el autor consideró que “tanto la trama como el texto había que cambiarlos de raíz”, y para ello destinó ’Enseñanza libre’ al servicio de ‘La Gatita blanca’ y reescribió la primera completamente dejando de la segunda la trama y los personajes con algunas escenas del original que juzgó “simpáticas e inofensivas”. “De resultas de estas consideraciones quedó esta pieza larga que respeta cada nota de Giménez y cada letra de sus cantables”, explica Viana. Cantables escritos por los libretistas Guillermo Perrín, Miguel de Palacios, José Jackson Veyán y Jacinto Capella.

Todo está listo para este “despropósito cómico lirico en un acto” rebautizado: “‘Enseñanza libre y La gatita blanca’, o ‘Venga usté a pasar la tarde’”, con el que el Teatro de la Zarzuela se reinventa.

‘Château Margaux’

Son ya unas cuantas las veladas especialmente emocionantes que el público del Teatro de la Zarzuela ha vivido a lo largo de esta temporada 2016-2017, y la fiesta aún no ha terminado. El próximo sábado 25 de marzo volverá a ser un día señalado para este coliseo, al que regresa ‘La viejecita’, obra de la que este año se cumplen 120 de su estreno absoluto en este mismo escenario, y ‘Château Margaux’, 130 años después de su primera representación en el Teatro Variedades de Madrid. Lluís Pasqual ha unido en un programa doble estas dos pequeñas joyas compuestas por Manuel Fernández Caballero, con libreto de Miguel Echegaray y José Jackson Veyán respectivamente, presentando así su personal versión con la que transforma el Teatro de la calle Jovellanos en un estudio de radio de la España de los años 50. Están programadas once funciones hasta el sábado 8 de abril.

El montaje es una producción del Teatro Arriaga de Bilbao, en coproducción con el Teatro Campoamor de Oviedo y el Grec´09 Festival de Barcelona. La puesta en escena está firmada por el propio Lluís Pasqual, mientras que el Maestro Miquel Ortega (a quien también pertenecen los arreglos para piano de los anuncios publicitarios de la época) asumirá la dirección musical al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular del Teatro), del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela y de un excelente doble reparto, cada uno de cuyos integrantes interpreta diversos roles a lo largo del espectáculo.

Este elenco está encabezado por el actor-cantante Jesús Castejón, que hará las veces del Locutor Ricardo Gracián y de Don Manuel, por las sopranos Ruth Iniesta y Sara Blanch, que serán Angelita Vargas, Dolores Izquierdo y Luisa, cada una en su reparto correspondiente, y por los barítonos Borja Quiza y el panameño Ricardo Velásquez, que harán las veces de Comandante, Don Francisco de Borja Talvez y Carlos (ese joven que se hará pasar por la viejecita del título –que en la función que propone Pasqual es una suerte de radionovela dentro del programa sabatino ‘La Zarzuela del Sábado’– para lograr los encantos de su amada Luisa). El resto de protagonistas son el tenor Emilio Sánchez (Capitán Esteban Martín, Manuel Farinas y Federico –rival de Carlos en la disputa por el amor de la dulce Luisa–), el barítono Miguel Sola (Brigada don Conrado Salvatierra y Sir Jorge), el barítono Antonio Torres (Teniente don Luis María Fernández Canedo y Fernando) y el actor Lander Iglesias (Sargento don Rafael Pontejos, Técnico de sonido y Marqués Aguilar).

Paco Azorín, a través de su escenografía, es el responsable de transportarnos a aquella España en blanco y negro de los años 50 en la que, en palabras de Iñaki Gabilondo, “la radio era el technicolor”. Y para ello cuenta con la feliz connivencia de Isidre Prunés, un mago del figurinismo de teatro y cine, también reconocido escenógrafo, fallecido prematuramente en 2014. Asimismo, los movimientos actorales y dancísticos de los intérpretes cuentan con la ilustre ayuda de la coreógrafa Montse Colomé.

Montaje premiado. Recuerdos de infancia

La adaptación de Château Margaux y La viejecita presentada por Lluís Pasqual, ganó en 2009 el Premio al mejor espectáculo operístico de la temporada que cada año conceden los Críticos de Ópera de Barcelona.

Y no es de extrañar que el trabajo haya resultado así de convincente, ya que el director de escena asegura que la zarzuela forma parte de sus recuerdos de infancia, “tan lejanos y recientes como las voces de mis padres o los sonidos que salían del aparato de radio a todas horas”. Hasta tal punto es así, que de hecho asegura que todas estas evocaciones pertenecen “al mismo cajón de la cómoda de la memoria”. Cuando Emilio Sagi le encomendó la dirección de este programa doble en el Teatro Arriaga, “el cajón se abrió solo y empezó a desprender un perfume de aromas conocidos: ¡Cuántas veces había escuchado el vals de Châteux Margaux en la voz de mi madre…!”, desvela Pasqual, quien además declara que La viejecita fue la primera «obra dramática» que se aprendió de memoria, “de cabo a rabo, cantables incluidos”.

Ese perfume de antaño, de pronto revivido, le hizo recobrar un mundo tierno “hecho de pequeñas esperanzas y sueños vividos «por poderes» a través de la radio con sus concursos, su propaganda, sus mentiras emocionantes, sus cuadros de actores y sus zarzuelas ambientadas en lujosos palacios y en lugares exóticos”.

En torno a ‘Château Margaux’ y ‘La viejecita’

Como ya es habitual, en torno a este estreno el Teatro de la Zarzuela ha preparado una serie de actividades:

  • Conferencia ofrecida por el filólogo Julio Vélez Sáinz, director del Instituto del Teatro de Madrid de la Universidad Complutense. En colaboración con los Amigos de la Ópera de Madrid. Lunes 20 marzo; ambigú del Teatro.
  • Ensayo y posterior encuentro de Lluís Pasqual con alumnos de diversas disciplinas de Artes Escénicas. Jueves 23 de marzo; sala principal del Teatro.
  • Encuentro del Maestro Miquel Ortega con alumnos de Dirección de orquesta y Composición de distintos centros especializados. Lunes 27 de marzo; ambigú del Teatro.

Proyección de un vídeo en homenaje a la famosa tiple Lucrecia Arana, que fue la encargada de estrenar ‘La viejecita’ hace 120 años en este escenario, y de quien asimismo se cumplen 150 años de su nacimiento y 90 de su muerte. El vídeo será exhibido antes de cada función y de forma continuada, en dos pantallas dispuestas en el vestíbulo principal del Teatro.

MAtthias Goerne

El ciclo es una coproducción entre el Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión Musical. Discípulo del mítico barítono Dietrich Fischer-Dieskau, Goerne es uno de los nombres más significativos del género Habitual del ciclo de Lied, en esta ocasión se presenta con un programa que tiene a Robert Schumann, uno de los principales exponentes de la canción alemana, como protagonista

El XXIII Ciclo de Lied recibirá el próximo lunes, 27 de febrero (20:00h), en el Teatro de la Zarzuela, a uno de los grandes barítonos de este género musical: Matthias Goerne. El intérprete alemán, discípulo del mítico barítono Dietrich Fischer-Dieskau y con una carrera liederística sublime, ha elegido a Schumann como columna vertebral de su programa en Madrid. Al piano le acompañará Alexander Schmalcz. Las entradas para estos recitales, con un precio general de 8 a 35 euros, están a la venta en las taquillas del Teatro de la Zarzuela, teatros del INAEM, www.entradasinaem.es y a través del número telefónico 902 22 49 49.

Matthias Goerne, natural de Weimar (Alemania), estudió con Hans-Joachim Beyer, Elisabeth Schwarzkopf y Dietrich Fischer-Dieskau. Colabora con las principales orquestas y directores del mundo en las más importantes salas de concierto, teatros de ópera y festivales, como la Royal Opera House, Teatro Real, las óperas de París y Viena y el Metropolitan de Nueva York. Sus papeles van desde Wolfram, Amfortas, Kurwenal, Wotan y Orest a los papeles principales de Wozzeck de Alban Berg, El castillo de Barbazul de Béla Bartók, y Matías el pintor de Hindemith. Por sus grabaciones discográficas ha recibido numerosos premios, que incluyen cuatro nominaciones al Grammy, un premio ICMA y recientemente un Diapason d’Or. Tras sus legendarias grabaciones con Vladimir Ashkenazy y Alfred Brendel acaba de grabar una serie de 11 CDs de lieder de Schubert con Christoph Eschenbach y Elisabeth Leonskaja. De 2001 a 2005 fue profesor honorario de canto en la Musikhochschule Robert Schumann de Düsseldorf, y en 2001 fue nombrado Miembro Honorario de la Royal Academy of Music de Londres.

En la temporada 15/16 actuó junto a la Filarmónica de San Petersburgo y Yuri Temirkanov, la Orchestre de Paris, la London Philharmonic y Christoph Eschenbach, la Concertgebouw Orchestra de Ámsterdam y Manfred Honeck, la New York Philharmonic y Christoph von Dohnányi, la Leipzig Gewandhaus Orchestra, la Tonhalle Orchester de Zúrich y Lionel Bringuier, la Swedish Radio Symphony y Daniel Harding y la NHK Symphony y Paavo Järvi, así como una serie de recitales con Daniil Trifonov, Markus Hinterhäuser, Alexander Schmalcz y el Cuarteto Ebène en el Lincoln Center de Nueva York, la Ópera de San Francisco, el Wigmore Hall de Londres, la Ópera de Lille, la Philharmonie de París, el Beaux-Arts de Bruselas, la Gulbenkian de Lisboa, Abu Dhabi, la Schubertiade Hohenems y el Sidney Festival, entre otras salas. Cantará Orest en la Ópera de Viena y debutará como Wotan en la versión en concierto de Walküre de Wagner con la Hong Kong Philharmonic y Jaap van Zweden. En agosto de 2016 ha sido invitado a numerosos festivales, incluyendo Salzburgo y Verbier.

La villana

Treinta y tres años han pasado desde la última representación de La villana en el Teatro de la Zarzuela. Y una no se explica muy bien que haya transcurrido tanto tiempo tratándose de una obra de tanta enjundia dentro del género chico. Y menos aún se entiende si tenemos en cuenta que la música es del maestro Amadeo Vives, y que está basada en la obra Peribáñez y el comendador de Ocaña, de Lope de Vega.

Es pues una obra que cuenta con todos los elementos para acometer un plan más ambicioso que una zarzuela. Pero el maestro Vives se quedó a medio camino de ese sueño operístico español. Y no por falta de calidad en la partitura, calidad tiene, y mucha.

Es ta villana, de bellísima factura, encierra algunos momentos de delicado lirismo que el maestro Miguel Ángel Gómez Martínez consigue extraer de una Orquesta a la que le viene algo grande la obra. Aun así, la orquesta sonó homogénea y más trabajada que en otras ocasiones.

La dificultad y exigencias de esta obra para los principales papeles se notan desde el primer momento. Son necesarias voces importantes para hacer frente a una partitura bien elaborada y de gran exigencia vocal y dramatúrgica. Ha contado el Teatro en esta ocasión con dos repartos. Sin desmerecer al primero, quizá haya sido el segundo cash quien más ha acertado en la lectura general de la obra. La soprano Maite Alberola, con voz redonda y voluminosa, supo llenar el personaje de Casilda del carácter castellano de esta mujer prudente. Ofreció algunos momentos de gran belleza interpretando la romanza “La capa de paño pardo”, o su bellísimo dúo con Peribáñez.

El barítono César San Martín interpretó a un estático, pero lleno de nobleza, Peribáñez. Participó con elegancia y sentimiento en los más bellos dúos junto a Casilda.

El Don Fadrique de Andeka Gorrotxategi fue una gran sorpresa. Este joven tenor vizcaíno posee un instrumento vigoroso, de timbre atractivo y gusto en la interpretación.

El resto de comprimarios compuesto por Rubén Amoretti, Manuel Mas, Javier Tomé, Ricardo Muñiz, Carlos Lorenzo, Rodrigo García, Román Fernández-Cañadas, Daniel Huerta y Francisco José Pardo, mantuvieron un nivel alto que redondearon un reparto de altura.

El coro del Teatro, bien timbrado y empastado, tuvo una actuación relevante, convirtiéndose en un personaje principal.

Hay que destacar también al cuerpo de baile que completó la escenografía sencilla pero hermosa de Natalia Menéndez. Con el evocador campo de espigas como protagonista durante toda la obra. Muy acertada la iluminación de Juan Gómez Cornejo, creando distinta atmósferas con los mismos elementos escénicos. Y una buena dirección de actores que hicieron que más de setenta personas se desenvolvieran por el escenario de manera coordinada y airosa.

Hay que agradecer la valentía y el esfuerzo del Teatro de la Zarzuela ofreciendo una obra de tan alto nivel en esta ambiciosa temporada. Se esperan grandes tardes de buena música.

La villana

El Teatro de la Zarzuela vivirá una noche especialmente emotiva el próximo viernes 27 de enero gracias a la recuperación de la zarzuela ‘La villana’ de Amadeo Vives, que volverá a sonar después de más de 30 años de su última representación en este escenario. Un dato curioso, si se tiene en cuenta que se trata de uno de los títulos más emblemáticos del Teatro de la Zarzuela a lo largo del siglo XX. Se da también el caso de que esta obra, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw –basado en el drama ‘Peribáñez y el comendador de Ocaña’ de Lope de Vega, cumplirá en octubre 90 años de su estreno absoluto. Ahora, casi un siglo después de aquella lejana noche de extraordinario éxito, se ofrecen trece funciones desde el 27 de enero al 12 de febrero.

El montaje es una nueva producción del coliseo de la calle Jovellanos, y en esta labor de justa reparación histórica cuenta con dos grandes nombres del teatro y de la música. Así, la puesta en escena está firmada por Natalia Menéndez, y el Maestro Miguel Ángel Gómez Martínez asumirá la dirección musical al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular del Teatro), del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela y de un elenco repleto de grandes nombres de nuestra lírica.

El reparto está encabezado en el papel de Casilda por la soprano Nicola Beller Carbone, cantante habitual en los mejores teatros de ópera del mundo, y por el tenor Jorge de León, una de nuestras voces más privilegiadas, en el papel de Don Fadrique, el comendador. El cantante canario llega a La Zarzuela directo de la Wiener Staatsoper, donde ha interpretado el Macduff de Macbeth, teatro al que volverá para protagonizar ‘Tosca’ en abril, y ese mismo mes volará a Nueva York para meterse en el papel del Radamés de ‘Aida’ en el Metropolitan.

El tercer protagonista en liza será el reconocido barítono Ángel Ódena, que ahora suma a su extensa carrera internacional este villano Peribáñez, que es manipulado por el comendador Don Fadrique para obtener los favores de su recién desposada Casilda.

La soprano Maite Alberola y el tenor Andeka Gorrotxategi, asumen asimismo el rol de Casilda y Don Fadrique, mientras que el barítono César San Martín se meterá también en la piel de Peribáñez. El reparto lo completan la soprano Milagros Martín, que será Juana Antonia, la mezzosoprano Sandra Ferrández, que hará las veces de Blasa, el bajo Rubén Amoretti que tiene el doble cometido de personificar al judío David y al rey, el barítono Manuel Mas, que cantará a Roque, y los tenores Javier Tomé y Ricardo Muñiz, que interpretarán a Olmedo y a Miguel Ángel. El actor Carlos Lorenzo encarnará al lazarillo de Olmedo.

Todos ellos desarrollarán el drama que por culpa del abuso del comendador se les viene encima a los recién casados Casilda y Peribáñez, y lo cantarán entre trigales y cielos de Castilla.

De este mágico efecto se ha encargado el escenógrafo Nicolás Boni con la estrecha complicidad de María Araujo, responsable del vestuario, y de Juan Gómez-Cornejo (AAI), fiel creador, como castellano que es, de la luz exacta que requieren esos parajes tantas veces evocados por literatos y poetas.

En la producción también intervienen 11 bailarines cuya coreografía ha ideado Mónica Runde.

‘La villana’ es un claro homenaje a Lope de Vega, y así lo reconoce Natalia Menéndez, quien la define como una “tragicomedia que trata del abuso de poder. Un desafío permitido contra la injusticia, donde el vicio, la violencia y la tiranía son castigados, y la virtud, la honradez y la dignidad obtienen su recompensa”. En cuanto a la música que envuelve el drama, la directora de escena afirma que Amadeo Vives “conjuga el fondo tradicional y popular con la melodía elaborada, transita en ellos sin miedo, con contundencia, propio del pensamiento artístico que prevalecía a principios del siglo XX”, y a esto añade que quizás lo más notable y latente, es “la alegría que prevalece en su composición musical. Apuesta por el amor”.

Manuel García

El Teatro de la Zarzuela y la Fundación Juan March presentan Le Cinesi, ópera de cámara de Manuel García
El Teatro de la Zarzuela y la Fundación Juan March presentan un nuevo título dentro de la serie Teatro Musical de Cámara. Los días 9, 11, 14 y 15 de enero de 2017 se representa en la Fundación Juan March Le cinesi, ópera de salón en un acto compuesta originalmente para piano y cuatro voces por Manuel del Pópulo Vicente García (1775-1832) al final de su intensa y polifacética carrera, en torno a 1831, sobre un popular libreto de Pietro Metastasio fechado en 1735.

En las mañanas de los días 10, 12 y 16 de enero habrá, en la propia sede de la Fundación, tres funciones didácticas para alumnos de secundaria (previa petición), como parte del proyecto didáctico del Teatro de la Zarzuela.

La dirección musical está a cargo de Rubén Fernández Aguirre, quien ya ha dirigido tres óperas de salón de Manuel García, y la dirección de escena de Bárbara Lluch, quien debuta con esta producción tras una larga carrera como colaboradora de directores de escena en España y Reino Unido. El elenco está conformado por el tenor José Manuel Zapata, las sopranos Marina Monzó y Cristina Toledo, y la mezzosoprano Marifé Nogales. El equipo artístico, en el que claramente predominan las mujeres, está además conformado por la escenógrafa Carmen Castañón, la diseñadora de vestuario Gabriela Salaverri y el bailarín Rafael Rivero.

Esta será la sexta edición del formato Teatro Musical de Cámara, iniciado en 2014 por la Fundación Juan March, una línea de programación centrada en un vasto corpus teatral que por sus características (obras de pequeño formato destinadas a un número reducido de intérpretes) que no suele tener cabida en los teatros de ópera convencionales. El primero de los títulos ofrecidos fue Cendrillon de Pauline Viardot. A esta iniciativa se sumó el Teatro de la Zarzuela en 2015, que desde entonces ha cristalizado en cuatro nuevas coproducciones: la recuperación moderna de Fantochines de Conrado del Campo (marzo 2015), el programa doble Los dos ciegos de Francisco Barbieri y Une éducation manquée de Emmanuel Chabrier (mayo 2015), la representación de una Trilogía de tonadillas de Blas de Laserna hasta entonces inéditas (enero 2016) y el programa doble El pelele de Julio Gómez (recuperación moderna) y Mavra de Igor Stravinsky (abril 2016)

Teatro Musical de Cámara tiene, por tanto, la vocación de recuperar para el público del siglo XXI géneros de excepcional importancia para la historia del teatro musical y de la cultura española que, sin embargo, han quedado marginados por el modo en el que los repertorios teatrales han quedado institucionalizados.

Para desarrollar este proyecto de teatro musical, el habitual salón de actos de la Fundación Juan March se transforma en un pequeño teatro.

Sobre esta producción de Le cinesi

El arte vocal del Romanticismo tuvo en Manuel (del Pópulo Vicente) García su intérprete más destacado. Reputado profesor de canto, recorrió el mundo hacien­do gala de un estilo virtuosístico indisolublemente asociado a las óperas de Rossini. Además, encabezó una larga saga de cantantes, entre los que destacan María Malibrán y Pauline Viardot, (autora de Cendrillon, primer título de este formato, representada en 2014 para inaugurar esta serie de Teatro Musical de Cámara). Pero el legado más perdurable de su polifacética carrera podemos asociarlo a su fecunda actividad compositiva, vertiente todavía muy desco­nocida excepción hecha de su celebérrima “Aria del contrabandista”. Su extenso catálogo está conformado por unas 150 composiciones e incluye una abundante producción teatral, con un valioso corpus de cinco óperas de salón al parecer compuesto en París en torno a 1830. Este ramillete singular de genuinas óperas de cámara está encontrando, en los últimos tiempos, su lugar en los escenarios, como demuestran las recuperaciones de L’isola disabitata y Un avvertimento ai gelosi. A estos títulos se suma ahora esta nueva producción de Le cinesi, a efectos prácticos olvidada desde su estreno parisino en los espacios domésticos del compositor. Posiblemente compuesta para ser interpretada por sus alumnos como parte de su formación profesional, Le cinesi de García fue la última de las 14 óperas documentadas sobre el libreto exitoso y centenario que escribiera Metastasio en 1735. La pervivencia de este texto no solo confirma la maestría dramatúrgica de este afamado poeta del teatro, sino también la vigencia de una trama que explora la mirada exótica hacia otra cultura y los conflictos de identidades que genera. Un tema, pues, de plena actualidad que nos sigue apelando hoy como oyentes en el mundo globalizado del siglo XXI.