Thomas Hengelbrock

La Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) ofrece este miércoles, 15 de julio, su primer concierto sinfónico dentro de la nueva normalidad a las 20.00 horas, en la Sala Principal.

Después de ofrecer tres celebrados programas camerísticos tanto en Les Arts como en diferentes municipios del territorio valenciano, la OCV clausurará el ciclo ‘Torna a Les Arts’ con obras de Beethoven bajo la dirección de Thomas Hengelbrock.

Por primera vez, tras el regreso a las actividades abiertas al público, la Sala Principal abrirá sus puertas con una ocupación máxima del 75 % de su aforo total que comportará el uso obligatorio de mascarilla para el público asistente.

El reputado director alemán Thomas Hengelbrock se encuentra ya en València para preparar su debut al frente de la OCV con un programa que celebra el 250 aniversario del nacimiento del compositor de Bonn con las obras ‘Obertura de Fidelio, Op. 72’ y las sinfonías número 6 y 8.

Les Arts se suma así a las celebraciones del Año Beethoven, en el que se conmemora el 250 aniversario del nacimiento del compositor de Bonn. Además, dos días más tarde, el viernes 17, la Orquestra de la Comunitat Valenciana con Hengelbrock como director se presentará en el Festival de Música y Danza de Granada con este mismo programa.

Thomas Hengelbrock está considerado uno de los directores de orquesta más versátiles y fascinantes de su generación. Particularmente reconocido por sus trabajos historicistas en el Barroco, su repertorio abarca desde la música del siglo XVII hasta obras contemporáneas e incluye todos los géneros.

Entradas

Les Arts informa de que ha dispuesto un precio único de 20 euros para las localidades para este concierto. Los abonados de la temporada se beneficiarán de una tarifa especial de 10 euros por entrada.

De acuerdo con la nueva situación sanitaria, el uso de la mascarilla, además de ser necesario durante todo el espectáculo, será imprescindible también para el acceso a las zonas comunes.

Asimismo, se recuerda que se mantendrá el resto de protocolos de seguridad como la toma de temperatura, el acceso y el desalojo controlado de la sala, la utilización individual de los ascensores, el mantenimiento de la distancia interpersonal de 1,5 metros, además del uso restringido de los aseos.

Fotografía: Miguel Lorenzo

Thomas-Hengelbrock

La Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) cierra el ciclo ‘Torna a Les Arts’ con un monográfico de Beethoven bajo la dirección de Thomas Hengelbrock el próximo 15 de julio a las 20.00 horas en la Sala Principal.

La formación titular de Les Arts se suma así a las celebraciones del Año Beethoven con un programa que incluye sus obras ‘Obertura de Fidelio, op. 72’ y las sinfonías número 6 y 8 en el primer concierto en formato sinfónico que ofrece desde la instauración de la nueva normalidad.

La cita supone también el debut con la OCV del alemán Thomas Hengelbrock, considerado como uno de los directores de orquesta más versátiles y fascinantes de su generación. Particularmente reconocido por sus trabajos historicistas en el Barroco, su repertorio abarca desde la música del siglo XVII hasta obras contemporáneas, e incluye todos los géneros.

Les Arts ha puesto ya a la venta las entradas para este concierto, que tienen un precio único de 20 euros para el público general y de 10 euros para los abonados.

De acuerdo con la nueva situación, Les Arts elevará el aforo de venta hasta el 75 % del número de localidades de la sala, con el requisito imprescindible para el público asistente de hacer uso de la mascarilla durante todo el espectáculo, así como en las zonas comunes.

Asimismo, se mantendrán el resto de protocolos de seguridad, como la toma de temperatura, el acceso y desalojo controlado de la sala, utilización individual de los ascensores y mantenimiento de la distancia interpersonal de 1,5 metros, además del uso restringido de los aseos.

Festival de Granada

Dos días después de su concierto en Les Arts, Thomas Hengelbrock se presentará con la Orquestra de la Comunitat Valenciana en el Festival de Música y Danza de Granada con este mismo programa.

El prestigioso certamen, que celebra este año su edición número 69, es la primera gran cita musical en España dentro de la nueva normalidad. La presente edición está dedicada al 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven.

El concierto, que tendrá lugar el 17 de julio a las 22.00 horas en el palacio de Carlos V, constituye, además, el regreso de la OCV a la programación del reconocido festival, en el que actuó por última vez en 2011 bajo la dirección de Zubin Mehta.

Fotografía: (C) FLORENCE GRANDIDIER

Balthasar Neumann

El prestigioso conjunto alemán Balthasar Neumann, formado por orquesta y coro, regresa este mes a nuestro país, junto a su fundador y director Thomas Hengelbrock, para ofrecer dos conciertos los días 27 y 28 de enero, en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional (Ciclo “Universo Barroco” – CNDM), y en el Palau de la Música Catalana. Tras su reciente paso por importantes escenarios internacionales como el Konzerthaus Baden-Baden, Konzerthaus Berlin, Konzerthaus Dortmund, BOZAR de Bruselas, o el Megaron de Atenas, entre otras, el Coro y la Orquesta Balthasar Neumann llegan a Madrid y Barcelona, con un interesante programa en atriles: la Missa superba de Johann Kaspar Kerll (1627-1693), compositor y organista sajón que desarrolló su carrera en Munich y Viena, y el célebre Requiem de Mozart, en la versión completada por Süssmayr.

La trayectoria del Balthasar Neumann Chor & Ensemble, conocido por su alta calidad musical, y versatilidad artística con un repertorio que abarca desde el barroco temprano a la música contemporánea, ha sido reconocida con numerosos premios, entre otros, varios Echos, el Kulturpreis des Landes Baden-Württemberg, y el Gramophone Award.

Entre los proyectos más inmediatos del Balthasar Neumann Chor & Ensemble junto a Thomas Hengelbrock, destacan los conciertos que ofrecerán en destacadas salas de Dortmund, Colonia, Luxemburgo y Bolonia, así como la ópera Iphigénie en Tauride de Gluck, con producción de Robert Carsen, en el Théâtre des Champs-Elysées de París.

http://www.balthasar-neumann.com

Thomas Hengelbrock

Madrid. 23 de noviembre de 2017. El domingo 3 de diciembre a las 19 horas, el ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) presenta en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid su última cita del presente año. Este concierto forma también parte de #Monteverdi4.5.0, serie musical del CNDM, programada por toda España, que está conmemorando a lo largo de 2017 el 450 aniversario del nacimiento de Claudio Monteverdi. Los protagonistas de esta cita serán los conjuntos Balthasar -Neumann -Chor & -Ensemble, que, tras ofrecer en el Auditorio Nacional las tres partes de la obra monteverdiana Selva morale e spirituale, una de las piezas de música sacra más trascendentes de la historia, llegan ahora para presentar las Vespro della beata Vergine (popularmente conocidas como Vísperas) del genio cremonés. En esta ocasión, el virtuoso grupo estará dirigido por su fundador, Thomas Hengelbrock.

El vanguardismo espiritual monteverdiano

Según Enrique Martínez Miura: “Probablemente, desde nuestra perspectiva de una distancia de cuatro centurias, la aportación más innovadora y la influencia más duradera de Monteverdi se asocian a sus óperas, porque se le puede considerar con toda justicia como el auténtico creador de la forma, en el sentido de que fue el primero —con L’Orfeo, estrenada en Mantua en 1607— en comprender y utilizar las posibilidades dramáticas y musicales del teatro puesto totalmente en música. Pero hubo otro campo en el que la huella del artista cremonés se dejaría sentir con igual fuerza, el de la música religiosa. Estando aún al servicio de la corte ducal de Mantua, escribiría las Vespro della beata Vergine, editadas en 1610. La tradición de las Vísperas como parte del servicio divino remontaba a prácticamente los primeros tiempos del cristianismo, consistiendo en lo esencial del versículo y responsorio Deus in adiutorium y cinco salmos seguidos de otras tantas antífonas. En cada monasterio, iglesia o catedral se procedía a utilizar la música que se guardaba en sus archivos, evidentemente sin sentido unitario alguno. Aquí se encuentra la principal novedad introducida por Monteverdi, quien abarcó el servicio como una unidad superior, aunque de importancia no desdeñable vendría asimismo a ser un elemento conceptual, la música suministrada pensada como una obra de arte debida a una única persona. Pero no puede dejarse de lado que esta exaltación mariana no es comprensible al margen del culto a la Virgen promovido por la Contrarreforma. Buscase o no un nuevo puesto de trabajo, acaso en la mismísima Capilla Vaticana, luego de peligrar su labor en Mantua a la muerte de Francesco Gonzaga, las Vespro supusieron un importante y difícil empeño para Monteverdi, quien no solo le dedicó esta creación al papa Pablo V, sino que incluso viajó a Roma para entregarle personalmente un ejemplar de la edición. Pero su nuevo destino no estaría junto a la sede pontificia, sino en la no menos impresionante basílica de San Marcos de Venecia a partir de agosto de 1613. Sea como fuere, en esta obra maestra absoluta —que siempre se compara con la Misa en si menor de Bach y la Misa solemne de Beethoven—, Monteverdi no dejaba de cumplir con la funcionalidad religiosa que se esperaba de su trabajo con un auténtico recorrido por todas las formas y estilos a su alcance: canto gregoriano, polifonía —grande o restringida—, solos vocales, concierto con solista y pieza instrumental. Un conjunto en verdad heterogéneo mas fundido en el crisol único del idioma monteverdiano y únicamente definible —aun en su evidente anacronismo— como «poliestilista», con el que se adelantó en más de tres siglos y medio a experiencias análogas de la vanguardia de nuestra época.”

Thomas Hengelbrock es director principal de la NDR Elbphilharmonie Orchester, fundador y director de los Balthasar-Neumann-Ensembles y “Chef associé” de la Orquesta de París. Es uno de los directores más prestigiosos de nuestro tiempo. Su repertorio abarca desde la música del siglo XVII hasta obras contemporáneas e incluye todos los géneros. Como director invitado, Thomas Hengelbrock disfruta a nivel nacional e internacional de una excelente reputación: las diferentes invitaciones le han llevado a orquestas de renombre como la Orquesta Real del Concertgebouw, la Filarmónica de Viena, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera y muchas más. Con regularidad Thomas Hengelbrock se presenta en el Teatro Real Madrid, en la Ópera de París, en el Festspielhaus Baden-Baden y en el Konzerthaus Dortmund y trabaja con cantantes como Plácido Domingo, Cecilia Bartoli, Anna Netrebko y Christian Gerhaher. Entre otros momentos destacados de la temporada pasada se encuentran la apertura de la Filarmónica del Elba en Hamburgo en enero de 2017, el concierto inaugural con la Orquesta de París y giras mundiales con el Balthasar-Neumann-Ensemble.

En los años 90, Thomas Hengelbrock creó con el Balthasar-Neumann-Chor y el Ensemble, resultados sonoros que hoy en día se encuentran dentro de los más exitosos de su género. Entre 1995 y 1998, actúo como director artístico de la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, asimismo durante los años 2000 y 2006 dirigió el Festival de Feldkirch y entre 2000 y 2003 trabajó como director musical de la Wiener Volksoper. En 2013 causó sensación internacional junto a la Balthasar-Neumann por la calidad representativa de la obra de Parsifal de Wagner con una sonoridad original. Asimismo, Thomas Hengelbrock elabora, junto a la actriz Johanna Wokalek, programas músico-literales como Nachtwache con lírica y obras corales a capela del Romanticismo (grabación publicada en Sony Music). Como director principal de la NDR Elbphilharmonie Orchester “inspira a Hamburgo” y “siempre provoca nuevas maravillas en la orquesta”, según el periódico Hamburger Abendblatt. Esto se puede apreciar en sus aclamadas grabaciones, que incluyen las Sinfonías de Mahler, Dvořák, Mendelssohn, Schumann y Schubert; además de sus numerosas giras por Alemania, Europa y Asia.

Debido a su gran ímpetu en la educación musical Thomas Hengelbrock fue galardonado en 2016 con el Premio musical de Herbert von Karajan. Su desarrollo artístico se forjó como asistente de Antal Doráti, Witold Lutoslawski y Mauricio Kagel, a través de quienes tuvo contacto con la música contemporánea. Asimismo le dio un impulso decisivo su cooperación con el Ensemble Concentus Musicus de Nikolaus Harnoncourts. También destina, junto a su dedicación a la música de los siglos XIX y XX, gran parte de su trabajo a la interpretación historicista, contribuyendo de manera significativa y perdurable a establecer la representación musical con instrumentos originales de la época.

Las entradas, con un precio general de 15€ a 40€, y descuentos hasta del 60% para los menores de 26 años y desempleados (entradas de “Último minuto”, con compra desde una hora antes del inicio del concierto en las taquillas de la sala) ya están a la venta en las taquillas del Auditorio Nacional y teatros del INAEM, además de venta online en www.entradasinaem.es y por teléfono en el 902 22 49 49.

Fotografía: Gunter Gluecklich

La Clemenza

Encargada para la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia, La Clemenza di Tito fue la última ópera de Mozart. Y para ello no se conformó con realizar una composición simplemente digna para tal acontecimiento, fue mucho más allá, elaboró una nueva estructura musicodramática y compuso algunas de sus arias más bellas.
Esta obra nos cuenta la vida de Tito Vespasiano, Emperador justo y clemente, hasta el punto de perdonar a su íntimo amigo Sesto, y a su prometida , Vitelia, que intentaran asesinarle. Siendo lo más parecido a una tragedia griega.

Thomas Hengelbrock, un conocido experto de este repertorio y que ya dirigió la pasada temporada Ifigenia en Táuride, es también en esta ocasión el encargado de la dirección musical. Para él, esta obra “es la ópera más misteriosa de Mozart y una obra romántica con apariencia barroca”. Esto es quizá, lo que hace que esta ópera sea tan compleja.
Pero su dirección no ha sido suficiente para levantar una obra que, gracias a su escenografía consiguió que la temperatura de la sala resultase más heladora que la del exterior.

A cargo del matrimonio Ursel y Karl-Ernst Herrmann, (Ursel, leyenda en el mundo del teatro), se presenta la misma escenografía con la que fue estrenada en 1982. En aquel momento resultó un éxito, pero hoy su apariencia hospitalaria, desangelada, árida y poco original, hacen de ella una antigua reliquia.
Una frialdad escénica de la que no han podido huir ni la orquesta, ni el coro, ni el público ni, por supuesto, los cantantes. Se desarrolla en un amplio espacio único, casi abstracto que pretende buscar un efecto de neutralidad que permita resaltar, de manera desgarradora, la profundidad de los sentimientos de la música y los personajes. Pero, nada más lejos de esta intención.

Con lo que prometía la noche. Mozart otra vez en el Real… gran expectación, la Reina, Doña Ana, Don Jesús, Don Alfonso, Don Carlos, Doña Isabel, ¡cuánto glamour!. Comienza la obertura, ¡magnífica! Pero… aparecieron ellos, los cantantes… Una vez recuperada gracias a las sales, pude ponerme a pensar en otras cosas, poner la lavadora, llevar a Wendolin al veterinario… Pero era imposible concentrarse, tras Vitelia, Apareció Tito. Prefiero culpar de ello a esa frialdad de la que hablábamos antes. La falta de conexión entre los personajes, y entre estos y el público era muy sonora. Una total falta de ritmo. No existía la tensión que a una obra como esta se le supone. Nada parecía fluir en escena.

Yann Beuron creó un Tito melifluo e inconsistente. Incapaz durante toda la noche de embridar una voz desbocada que construía un personaje errático en el escenario. Era como un niño abandonado en la sala de espera de un geriátrico de la antigua Unión Soviética, que tan fielmente representaba el escenario.
Amanda Majeski como Vitelia, no consiguió precisar el carácter del personaje. Comenzó siendo un histrión adornada por un bibrato algo molesto. Se fue corrigiendo a medida que avanzaba la obra y logró sujetar su voz.

El alivio llegó de la mano de los supuestos papeles secundarios. Un Sesto Magníficamente interpretado por Kate Aldrich. Una voz firme, equilibrada y pulida salvó a Sesto de la quema.
Otras dos jóvenes, María Savastano, como Servilia y Serena Malfi, Como Annio, demostraron tener cualidades sobradas y ayudaron a salvar el estreno. La Malfi posee un instrumento vigoroso, una voz compacta y penetrante que llenó de calidez su personaje.
Savastano construyó una Servilia radiante, con brillo y muy consistente.
Destacar, eso sí, el vestuario. De un romanticismo barroco que hizo resaltar a los personajes en el anodino escenario.

En resumen, un intento fallido el rescate de esta Clemenza. Quedó demostrado en la falta de entusiasmo de los aplausos finales. Esperemos que la próxima temporada, más mozartiana que nunca, devuelva la brillantez de un compositor que merece mucho más empeño.

LA CLEMENZA DI TITO
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Ópera seria en dos actos en lengua italiana
Libreto de Pietro Metastasio adaptado por Caterino Mazzolà
D. musical: Thomas Hengelbrock / Peter Tilling (29)
D. escena: Ursel y Karl Ernst Herrmann
Escenógrafo, figurinista e iluminador: Karl-Ernst Herrmann
D. del coro: Andrés Máspero
Yann Beuron/Amanda Majeski/Kate Aldrich/
Servilia María Savastano/Serena Malfi/Guido Loconsolo
Continuo y Fortepiano: Diego Procoli
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Nueva producción en el Teatro Real procedente del Festival de Salzburgo