Después del éxito temporada pasada, el Liceu vuelve a dar la oportunidad de descubrir sus espacios más escondidos y emblemáticos como el escenario, el foso de orquesta o los camerinos, entre otros.

El director y dramaturgo David Pintó es el encargado de dramatizar esta visita que “permitirá descubrir los personajes operísticos que han pasado por el Liceu durante estos veinte años”. Ha creado un recorrido que permitirá a los visitantes descubrir todos “los personajes multicolores y fantásticos que aún resuenan en el Liceu después de estos 20 años y de centenares de producciones operísticas (Rigoletto, Aida, Carmen, Don Giovanni, Salomé…).

¡Las invitaciones se podrán conseguir aquí de forma gratuita hoy a partir de las 16h!
Tienes una cita en el Liceu el próximo domingo 1 de diciembre, de 10 a 19h con motivo de la jornada de puertas abiertas. ¡No te lo puedes perder!

La rompedora producción dirigida por Franc Aleu abre la temporada del 20 aniversario con el mismo título que debía representarse antes del incendio y que reabrió el Teatre en 1999.

Un reparto inmejorable dará vida a la ópera inacabada de Puccini: Iréne Theorin, Lise Lindstrom, Jorge de León, Gregory Kunde, Ermonela Jaho y Anita Hartig entre muchos otros.

El maestro Josep Pons dirige esta ópera “delicada, rica y bella” que contará con una Orquesta de 95 músicos y un Coro también de 95 voces.

La nueva producción está llena de metáforas visuales y hace uso de las últimas tecnologías: escenografía en movimiento de Carles Berga, cobots –robots colaborativos- de Universal Robots y el vestuario de luces led de Chu Uroz.

El Liceu estrena también nueva fachada en el marco del 20 aniversario, que incluye la intervención en el reloj, la iluminación y las vidrieras wagnerianas.

El 7 de octubre de 1999 el Gran Teatre del Liceu reabría sus puertas después del fatídico incendio con la Turandot dirigida por Núria Espert. Exactamente veinte años más tarde, el Teatre vuelve a inaugurar temporada con esta ópera inacabada de Puccini, una producción ‘high tech’, futurista y poética de Franc Aleu y con la dirección musical de Josep Pons. Un estreno mundial que reunirá del 7 al 25 de octubre algunas de las mejores voces del momento, encabezadas por Iréne Theorin, Lise Lindstrom, Jorge de León, Gregory Kunde, Ermonela Jaho y Anita Hartig entre muchas otras.

De la genialidad de Franc Aleu nace esta espectacular propuesta ‘high-tech’ llena de metáforas visuales y que hace uso de las últimas tecnologías para inundar el escenario de colores, texturas y videocreaciones: cobots (robots colaborativos de Universal Robots), tecnología 3D, audiovisuales de vanguardia…

Una gran pirámide preside el espacio escénico emulando el trono del emperador y hogar de Turandot. Una impresionante estructura giratoria con seis bloques de escalas y coronada por dos brazos robóticos que sirve para crear una alegoría del poder y de la sociedad contemporánea en sus obsesiones más morbosas: la intromisión en la vida privada de los otros, el espectáculo del linchamiento y la fascinación por los mecanismos de control social… “Un mundo creado para atraparnos como moscas y crearnos una adicción irresistible”, asegura Aleu.

Los tres actos comparten la misma escenografía, pero va cambiando en cada escena, “como quien cambia de pantalla en un videojuego”, asegura Aleu. Un mundo virtual que ha sido posible gracias un equipo de lujo formado por Susana Gómez, codirectora de escena, el espacio escénico de Carles Berga, el vestuario lleno de detalles tecnológicos como luces led controladas por wifi de Chu Uroz y el complejo sistema de iluminación de Marco Filibeck.

La última ópera que compuso Puccini y que, de hecho, dejó inacabada, será uno de los retos de la temporada para la Orquesta Sinfónica y el Coro del Liceu, que para esta ocasión contará con 95 miembros en cada formación. Al frente, Josep Pons afrontará esta ópera (con el final que creó Franco Alfano) que califica de “delicada, rica y bella” y que está llena de grandes momentos musicales como el que protagoniza Turandot en el segundo acto con su aria más exigente y poderosa “In questa reggia”, una auténtica montaña rusa de agudos difíciles de sostener o el llanto final de Liù antes de quitarse la vida en el tercer acto con “Tu che di gel sei cinta”. Pero sin duda el clímax es la que probablemente sea el aria más famosa en el mundo, el “Nessun dorma” de Calaf en el tecer acto.

Fotografía: Caterina Barjau

Turandot 1

Turandot2

Turandot 3

Turandot 4

Turandot 5

Turandot 6

 

Turandor, lucen y sombras Giacomo Puccini (1858-1924) Drama lírico en tres actos Libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni, basado en la fábula homónima de Carlo Gozzi D. musical: Nicola Luisotti D. escena e iluminación: Robert Wilson Figurinista: Jacques Reynaud Maquillaje y peluquería: Manu Halligan Videocreador: Tomek Jeziorski Dramaturgo: José Enrique Macián D. coro: Andrés Máspero D. coro de niños: Ana González Reparto: Oksana Dyka, Raúl Giménez, Giorgi Kirof, Roberto Aronica, Miren Urbieta-Vega, Joan Martín Royo, Vicenç Esteve, Juan ANtonio Sanabria, Gerardo Bullón Coro y Orquesta titulares del Teatro Real Noviembre de 1924, Puccini se traslada al Bruselas, el Doctor Ledoux es el único que puede abordar con éxito el cáncer de garganta que le ha sido diagnosticado. Lleva con él parte de la partitura de Turandot, pretende acabar el dúo final y a su regreso terminar la que sería su última ópera. La muerte le sorprende el 29 de noviembre y sus planes y el final de Turandot quedan inacabados. Turandot es una ópera que no sigue las mismas coordenadas de las obras escritas hasta ese momento por Puccini. Contiene demasiadas incógnitas, a parte de su inacabado dúo final. Para responder algunas de estas cuestiones, debemos remontarnos unos 15 años atrás… En 1909, Doria Manfredi es una joven de 24 años que trabaja en casa de Puccini. Elvira, la mujer del maestro, acusa a Doria de haber intentado seducir a su marido y dice haberles descubierto juntos. Las habladurías y la vergüenza de la familia llevan a la joven Doria al suicidio. Tras 5 días de sufrimiento y dolores atroces que le había producido el veneno que había tomado, Doria Manfredi muere. El informe de defunción desvela que Doria había muerto virgen. Quedando evidenciado que las acusaciones lanzadas por Elvira eran falsas, llegando incluso a ser detenida durante las pesquisas policiales por incitación al suicidio. Pero Puccini paga una importante suma de dinero a la familia Manfredi y las acusaciones no van más allá. Durante los 15 años siguientes, Puccini padece este acontecimiento de manera tormentosa, como queda reflejado en numerosas de sus cartas en las que afirma no poder soportar la muerte de esta inocente. Cuando Puccini conoce el alcance de su enfermedad es cuando decide cambiar la suerte de Liu. Los últimos versos de Kalaf y Timur con motivo del suicidio de Liu, son la justificación del compositor, las disculpas que lanza al mundo en su nombre y en el de su mujer por ese suicidio del que se siente culpable. Esta fue una petición pública de perdón por un acontecimiento que marcó la vida de Puccini y que lamentó justo antes de su muerte. El 25 de abril de 1926 se estrena Turandot en el Teatro alla Scalla de Milán con el final escrito por Franco Alfano, siguiendo las indicaciones que Puccini había dejado escritas. 20 años después de su estreno, vuelve el cuento fantástico de Turandot al Teatro Real. Robert Wilson es el encargado de vestir, o no, este cuento y llenarlo, o no, de magia y elemento fantásticos. Robert Wilson dice que cuando se dispone a crear una escenografía se pregunta qué no debería hacer, para, precisamente, hacerlo. Considera que el corpus de la obra de un artista es siempre el mismo y éste debe reconocerse a lo largo de toda su trayectoria. Y la obra de Wilson es siempre perfectamente reconocible. En unas producciones con más acierto que en otras, pero siempre es Bob Wilson. Este Turandot tiene la voluntad de estar más o menos vacío, escenográficamente hablando, desnudo de elementos escénicos pero con su inconfundible y exquisita iluminación que sostiene, a veces casi exclusivamente, el drama escénico. Otro elemento importante en la escenografía de Wilson es la ausencia de movimiento. Los personajes ni se miran ni se tocan en ningún momento y apenas dan pequeños y mecánicos pasos. Lo que deja huérfana de pasión y romanticismo alguna de las escenas principales, como el suicidio de Liu, que pasa casi desapercibido. Pero todas estas ausencias producen también otras sensaciones. El estatismo de los personajes sobre la extraordinaria iluminación de Wilson, crean una verdadera atmósfera mágica, llena de sombras que parecen dibujadas y que te arrastran al interior del relato proyectando toda la atención sobre la música. Los figurines diseñados por Jacques Reynaud proporcionan, a falta de expresión en los personajes, la dramaturgia y teatralidad de la obra. El resultado de conjunto es de una extrema sofisticación, tanto de los personajes, como de la escenografía, permitiendo, como quiere Wilson, que haya grandes espacios, aparentemente vacíos, para que el espectador recree su propio cuento. Nicola Luisotti obtiene un magnífico rendimiento de la Orquesta y del Coro, que tiene un papel primordial en esta obra y lo ejerce con gran acierto. Luisotti extrae de la partitura toda su riqueza orquestal y consigue recrear el exotismo oriental imaginado por Puccini. Su dirección, siempre elegante, está llena de detalles y colorido, sobre todo en el tratamiento de las cuerdas. La música llena los espacios escénicos que aparecen viudos de dramatismo y pone el sentimiento reflejado por el compositor en la partitura. La princesa Turandot de la ucraniana Oksana Dyka resulta bastante gritona, con agudos tirantes y un color de voz un tanto amarillento. Gran volumen de voz, como requiere el personaje para no ser engullida por la orquesta. Consigue transmitir la actitud hierática y llena de crueldad de la protagonista, a pesar de no mover ni un pelo. El Calaf de Roberto Aronica fue digno, sin más. También resultó un poco gritón y falto de delicadeza y romanticismo. Había que elegir entre volumen o matiz y se decantó por el primero. No le favoreció ni el estatismo ni el vestuario de su personaje. Giorgi Kirof ofreció un Timur algo flojo y de voz apagada. Algo mejor estuvo el Emperador Altoum de Raúl Giménez, que estuvo creíble en su personaje y no hay que despreciar el mérito que tiene cantar a unos 10 metros de altura. La más aplaudida de la noche fue la soprano donostiarra Miren Urbieta-Vega como Liu. Llenó su personaje de pasión y sentimiento con una potente voz, buen fraseo y abundante fiato. Lástima que su vestuario tampoco le favoreció. Los ministros Ping Pang y Pong, dado su carácter bufo y casi grotesco, fueron los únicos personajes que se movían sobre el escenario casi compulsiva y exageradamente, si tenemos en cuenta que el resto no movían ni las cejas. Muy bien interpretados en lo vocal y, sobre todo, en lo teatral por Joan Martín Royo, Vicenc Esteve y Juan Antonio Sanabria. Texto: Paloma Sanz Fotografías: Javier del Real Vídeos: Teatro Real
Turandot

El Palau de les Arts dedicará las funciones de ‘Turandot’, de Puccini, a la memoria de la soprano Montserrat Caballé, fallecida el pasado 6 de octubre, según ha anunciado la presidenta del Patronato del teatro de ópera, Susana Lloret, en rueda de prensa.

“Les Arts quiere honrar así a «La Superba», quien fue una sublime intérprete del papel de Liù y una excelente Turandot, además de protagonista de grabaciones de referencia de este título”, ha añadido.

El centro de artes ha acogido hoy la presentación de ‘Turandot’, de Puccini, título principal de la pretemporada y fruto de la colaboración con Turisme de la Comunitat Valenciana, dentro del proyecto “La ruta de la seda en música” que desarrollan ambas instituciones.

‘Turandot’ es, según ha recordado Susana Lloret, una producción valenciana que atrajo a la Comunitat al prestigioso cineasta chino Chen Kaige y, a su vez, fue la carta de presentación Les Arts en China, cuando Cantón, tercera ciudad del país, solicitó el montaje para inaugurar su nuevo teatro de ópera.

Por cuarta ocasión, la última ópera de Puccini cuelga el cartel de “No hay entradas”, pero -como ha recalcado la presidenta del Patronato- es la primera vez que podrá verse con precios desde 7 a 50 euros, y, por tanto, “orientada a ese nuevo público que queremos sumar a este gran espacio cultural sin que esto suponga pérdida alguna de calidad artística”, ha apuntado.

“Los cuerpos estables del Palau de les Arts, el Cor de la Generalitat, y la Orquestra de la Comunitat Valenciana, junto con el premiado montaje de Chen Kaige se unen a una importante nómina de artistas, que combina reputados intérpretes con ascendentes artistas que han cursado formación en el Centre Plácido Domingo”.

El joven director británico Alpesh Chauhan debuta con la Orquestra de la Comunitat Valenciana. El titular de la filarmónica Arturo Toscanini de Parma, que a un ritmo vertiginoso se está revelando como una de las batutas más prometedoras, ha dirigido sendos conciertos en los prestigiosos Proms de la BBC, así como a la London Symphony Orchestra en la temporada principal del Barbican de Londres, o la propia ‘Turandot’ en el teatro Lirico di Cagliari.

El trabajo escénico recae en Allex Aguilera, de Les Arts y gran conocedor del trabajo del cineasta, quien ha delegado en él para todas sus reposiciones. Autor de montajes como ‘Opérame’, ‘Tristan und Isolde’ o ‘La Clemenza di Tito’, Aguilera desarrolla también una importante carrera internacional con ‘Don Giovanni’ en Trieste, ‘I pagliacci’ en Montecarlo’, ‘Lucia di Lammermoor’ en Lima, y compromisos en Palermo (‘La favorite’) y en Montecarlo (‘Otello’).

Según ha explicado el ‘regista’, Kaige toma elementos de la ópera tradicional china para plantear una dualidad entre lo real y lo irreal. La escenografía realista de Liu King está inspirada en la Ciudad Prohibida que acogió el palacio imperial durante las dinastías Ming y Qing, mientras que el vestuario de Chen Tong Xun aporta contraste con elementos coloristas y exagerados para evidenciar que ‘Turandot’ es un drama de personajes en un escenario real.

Dos conocidos por el público de Les Arts encabezan el reparto. La soprano estadounidense Jennifer Wilson, inolvidable Brünnhilde en la ‘Tetralogía’ de Wagner y también recordada por sus incursiones en ‘Fidelio’ y ‘Tristan und Isolde’, protagoniza Turandot, ópera que ya en 2014 grabó con Zubin Mehta y la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

El tenor italiano Marco Berti se reencuentra con el público de València con el papel de Calaf, que ya cantó con Zubin Mehta en el estreno de este montaje en 2007 y un año después repitió en Les Arts bajo la dirección de Lorin Maazel. Reconocido por su calidad vocal y por su presencia escénica, Berti está considerado como uno de los grandes intérpretes de Verdi y Puccini.

Por su parte, la soprano vasca Miren Urbieta-Vega interpreta el rol de Liù, que le valió el galardón cantante revelación en los Premios Líricos Teatro Campoamor 2015. Artista del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo durante la temporada 2010-2011 es una de las sopranos españolas de mayor proyección.

Abramo Rosalen, que también se formó en Les Arts durante el curso 2009-2010 del Centre de Perfeccionament, encarna a Timur. El joven bajo desarrolla una importante carrera en Italia, donde ya cuenta con trabajos en Milán, Florencia o Venecia.

Completan el elenco de ‘Turandot otros dos destacados tenores que han pasado por el Centre Plácido Domingo, Valentino Buzza y Pablo García López, junto con el tenor valenciano Javier Agulló, el barítono jienense Damián del Castillo y César Méndez de la actual promoción de artistas que Plácido Domingo ha seleccionado para su Centre.

Además, para la función del día 26, dos emergentes intérpretes debutan en Les Arts en los papeles protagonistas, Teresa Romano (Turandot) y Amadi Lagha (Calaf).

En total, Les Arts ofrecerá seis representaciones de ‘Turandot’ los días 17, 20, 23, 26, 28 y 31 de octubre. Las localidades están agotadas, salvo el 5 % que se reserva para la venta el mismo día de cada función.

Teatro Real 18/19

El Teatro Real culminará la celebración de los 200 años de su fundación con la Temporada 2018-2019, cuya programación crece con una mirada hacia el pasado y un paso firme hacia el futuro, completando una parte de su proyecto artístico y asumiendo nuevos retos e iniciativas capaces de seducir a todos los públicos. El sueño que nacía en 2016 con el afán de recuperar y aumentar el repertorio, abrirse a nuevos públicos y diversificar la oferta cultural, ve cumplidas muchas de sus expectativas.

Quince títulos de ópera vertebran la nueva programación, diez de ellos nuevas producciones, tres producciones invitadas y dos en versión de concierto. Grandes compositores junto a los que hacer un recorrido histórico desde el siglo XVII hasta el siglo XXI, acompañados por las mejores voces de la actualidad, los más prestigiosos directores de escena y el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real, además de formaciones barrocas de gran trayectoria como la Orquesta Barroca de Sevilla, Akademie für Alte Musik Berlin y el Vocalconsort Berlin.

Las tres batutas vinculadas al Teatro Real: Ivor Bolton, director musical, Pablo Heras-Casado, principal director musical invitado, y Nicola Luisotti, director musical asociado, reforzarán su presencia al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real. El primero con dos títulos cuyos compositores forman parte de su repertorio más querido La Calisto, de Francesco Cavalli e Idomeneo, de W.A. Mozart, y un tercero contemporáneo, Only the Sound Remains, de Kaija Saariaho. El segundo, tras la magnífica acogida obtenida por su versión de El holandés errante de R. Wagner, se sumerge en la Tetralogía del compositor alemán, que comenzará el próximo mes de enero con El oro del Rin y se prolongará en las tres próximas. Y Nicola Luisotti dirigirá el título probablemente más popular de la Temporada, junto con Il trovatore y Faust, Turandot.

Dan Ettinger (Faust), Nacho de Paz (Com que voz), Christopher Moulds (Dido & Aeneas y La calisto), Daniele Rustioni (Falstaff) y Maxim Emelyanychev (Agrippina), Asher Fisch (Capriccio), Juanjo Mena (La peste), Maurizio Benini (Il trovatore), James Conlon (Giovanna de Arco) y Vinicius Kattah (Je suis narcissiste) serán los otros nombres destacados en la dirección musical.

Regresan al Teatro Real los nombres de referencia en la dirección escena. Àlex Ollé (La Fura dels Baus), en estrecha colaboración con Alfons Flores, será el responsable de abrir la Temporada 2018-2019 con su personal visión del Faust de Gounod, mito que ha abordado en numerosas ocasiones y desde distintas disciplinas, teatro y cine, y cuyo estreno en Amsterdam fue muy bien recibido por la crítica. Peter Sellars, querido y admirado por el público de Madrid, nos mostrará su premiada versión de la ópera Only the Sound Remains, de la compositora finlandesa Kaija Saariaho, inspirada en el teatro nôh japonés. Robert Wilson se enfrentará por primera vez a Turandot, en una nueva producción que verá la luz en el Real y que supondrá el regreso del título pucciniano veinte años después de su estreno en la primera temporada de la reapertura del Teatro Real.

Robert Carsen será el gran protagonista de la programación con su participación en dos producciones: Idomeneo, junto a Ivor Bolton, y el gigantesco proyecto del anillo wagneriano, que comenzará en 2019 con Das Rheingold con Pablo Heras-Casado en la dirección musical. David Alden prosigue su estrecha colaboración con el Real con el delicioso barroco de La Calisto y Laurent Pelly pondrá su sentido del humor, bien conocido y querido por el público del Teatro Real, para la última ópera verdiana, Falstaff.

Oscar García Villegas, en Com que voz; Marta Pazos para Je suis narcissiste; Christof Loy en el estreno de Capriccio en el Real; Justin Way en La peste y Francisco Negrín con Il trovatore, completan la nómina de directores de escena en ópera de la nueva temporada.

El Teatro Real contará con la participación de dos salas de referencia del ámbito teatral de Madrid. Por un lado, el estreno absoluto de la ópera Je suis narcissiste, con marcado acento femenino – composición de Raquel García-Tomás, libreto de Helena Tornedo y dirección de escena de Marta Pazos- se realizará en colaboración con el Teatro Español. Por otro, el estreno en España de Com que voz, de Stefano Gervasoni, tendrá lugar en Naves Matadero.

La temporada de danza crece con la presencia de cinco compañías en su programación: el Ballet am Rhein de Düsseldorf y Duisburg, hará su presentación en el Teatro Real con una coreografía que explora y arriesga, de enorme fuerza visual y musical, inspirada en el Réquiem alemán de Brahms; La Compañía Nacional de Danza, regresará para mostrarnos su lado más clásico con una nueva adaptación de El cascanueces desde la mirada de José Carlos Martínez; el Ballet de l’Opéra national de Paris ofrecerá un programa compuesto por cinco coreografías, entre la tradición y la modernidad, firmadas por George Balanchine y Jerome Robbins. Sasha Waltz & Guests, hermanará música, ópera y danza, traspasando los límites convencionales, para hacer una inspiradora versión de la ópera Dido & Aeneas, y el Víctor Ullate Ballet celebrará el 30º aniversario de la compañía con la presencia de grandes figuras de la danza formadas por el maestro aragonés.

El compromiso con los más jóvenes, recogido en la programación de ’El Real Junior’, se afianza tanto en el aspecto lúdico como formativo. Se ofrecerán siete espectáculos, uno más que en la presente temporada, cinco de los cuales serán nuevas producciones, con la participación de grandes nombres como el polifacético Luis Piedrahita, la compañía de títeres La Maquiné -ganadora de un premio Max- o el reputado director de escena Tomás Muñoz, además de la colaboración de la Orquesta Titular del Teatro Real y la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid. Continúa asimismo la colaboración con Fernando Palacios, tanto en la presentación de conciertos como en el ciclo ’Todos a la Gayarre’. Algunos de estos espectáculos podrán verse a través de Palco Digital en centros de las seis comunidades autónomas con las que el Teatro Real tiene suscritos acuerdos de colaboración: Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía y Comunidad de Madrid.

Se inauguran los Talleres de verano para niños del Real Junior, continúa el proyecto LOVA (La ópera un vehículo de aprendizaje) y se consolida el curso ‘La Universidad a escena’. Junto a estos cursos, y ante la creciente demanda de los nuevos públicos, nacen dos nuevos cursos de introducción a la ópera que se sumarán a los ya existentes: ‘La ópera al descubierto’ y los ‘Cursos monográficos’.

Palco Digital, la plataforma de internet del Teatro Real, amplía horizontes y desarrolla nuevos proyectos. En la nueva temporada se llevarán a cabo importantes coproducciones para televisión y DVD con los títulos destacados de la programación: Faust, Turandot, El oro del Rin, Idomeneo y Falstaff, además de la retransmisión en cines de España, Europa y Latinoamérica de títulos de otras temporadas como El holandés errante, Madama Butterfly, La traviata, Billy Budd, o la nueva Faust. Todo ello sin olvidar los ciclos de retransmisiones a ayuntamientos, comunidades autónomas e instituciones culturales a nivel nacional y los previstos en el ámbito internacional en países como China y Japón.

El Teatro Real refuerza su proyecto para acercar la ópera cada vez a más públicos gracias a las retransmisiones de títulos populares en plazas, auditorios, museos, centros culturales y ayuntamientos de toda la geografía española y, con el apoyo de las nuevas tecnologías, a través de las redes sociales. Se llevará a cabo una nueva edición de la Semana de la ópera y cerrará la temporada, un año más, la celebración del Universal Music Fesival en la que será su quinta edición.

TÍTULOS QUE SE INCORPORAN AL REPERTORIO DEL TEATRO REAL

La Calisto, de Francesco Cavalli (1602-1676).

Una de las obras más divertidas del barroco, satírica y llena de enredo, redescubierta en la actualidad, a cuyo frente estará Ivor Bolton, especialista en música barroca y director musical del Teatro Real. Interpretada por la Orquesta Barroca de Sevilla junto a un doble reparto en el que destacan las voces de las sopranos Anna Devin y Louise Alder, las mezzosopranos Monica Bacelli y Teresa Iervolino y los contratenores Time Mead y Xavier Sabata, en una producción procedente de la Bayerische Staatsoper de Múnich concebida por David Alden.

Dido & Eneas, de Henry Purcell (1659-1695). Será la primera versión escenificada completa de este título en el Teatro Real. Música y danza convivirán en un espectáculo diseñado por Sasha Waltz para su compañía, cuya dirección musical estará a cargo de Christopher Moulds al frente de la Akademie für Alte Musik Berlin y el Vocalconsort Berlin.

Capriccio, de Richard Strauss (1864-1949).

Asher Fisch en la dirección musical y Christof Loy en la dirección de escena, llevarán a cabo el estreno en el Teatro Real de la última ópera del compositor alemán con una nueva producción que se presentará en el escenario madrileño en coproducción con la Opernhaus de Zurich y la Göteborg Opera.

La peste, de Roberto Gerhard (1896-1970).

Basada en la obra homónima de Albert Camus, el autor español compone un oratorio en el que es responsable de música y libreto, y donde realiza una oscura reflexión sobre la naturaleza humana. La obra estará precedida por dos partituras de Benjamin Britten: Sinfonía da Requiem y el ciclo de canciones Les iluminations. El tenor británico Toby Spence será la única voz solista junto al Coro y Orquesta del Teatro Real bajo la dirección musical de Juanjo Mena.

Com que voz, de Stefano Gervasoni (1962).

Estreno en España de esta experiencia musical que une ópera y fado, entrelazando las voces del barítono Frank Wörner y de Cristina Branco, intérprete de referencia en el fado actual: sonetos de Luis de Camões, fados de Amália Rodrigues y la colaboración de la Orquesta Titular del Teatro Real.

Only the Sound Remains, de Kaija Saariaho (1952)

La premiada partitura de la compositora finlandesa reunirá en Madrid a dos aclamados artistas, Peter Sellars, en la dirección de escena, y el contratenor Philippe Jaroussky. Mística, profunda y misteriosa, la ópera nos empuja a una búsqueda interior a través de dos historias diferentes: Always Strong y Feather Mantle.

Je suis narcissiste, Raquel García-Tomás (1984)

Primera colaboración del Teatro Real con el Teatro Español, en cuya sala tendrá lugar el estreno absoluto de esta nueva composición con libreto de Helena Tornedo y dirección de escena de Marta Pazos. Una divertida sátira contada y cantada en un ambiente de pura actualidad.

NUEVAS PRODUCCIONES

Faust, Charles Gounod (1818-1893)

Director musical: Dan Ettinger

Dirección de escena: Àlex Ollé

Escenógrafo y diseñador de vídeo: Alfons Flores

Figurinista: Lluc Castells

IIuminador: Urs Schönebaum

Only the Sound Remains, de Kaija Saariaho (1952)

Director musical: Ivor Bolton

Dirección de escena: Peter Sellars

Escenógrafa: Julie Mehretu

Figurinista: Robby Duivemann

Iluminador: James F. Ingalls

Com que voz, de Stefano Gervasoni (1962).

Director musical: Nacho de Paz

Director de escena: Óscar García Villegas

Escenógrafo: Marco Canevacci (Plastique Fantastique)

Turandot, de Giacomo Puccini (1858-1924)

Director musical: Nicola Luisotti

Director de escena, escenógrafo e iluminador: Robert Wilson

Idomeneo, de W. A. Mozart (1756-1791)

Director musical: Ivor Bolton

Director de escena: Robert Carsen

Escenógrafos: Robert Carsen, Luis Fernando Carvalho

Iluminadores: Robert Carsen, Peter Van Praet

Figurinista: Petra Reinhard

Je suis narcissiste, Raquel García-Tomás (1984)

Director musical: Vinicius Kattah

Directora de escena: Marta Pazos

Escenógrafo: Fernando Ribeiro

Iluminador: Rui Monteiro

Fasltaff, de Giuseppe Verdi (1813-191)

Director musical: Daniele Rustioni

Director de escena y figurinista: Laurent Pelly

Escenógrafa: Bárbara de Limbourg

Iluminadora: Duane Schuler

Capriccio, de Richard Strauss (1864-1949).

Director musical: Asher Fisch

Directora de escena: Christof Loy

Escenógrafo: Raimund Orfeo Voight

Figurinista: Klaus Bruns

Iluminador: Franck Evin

La peste, de Roberto Gerhard (1896-1970).

Director musical: Juanjo Mena

Director de escena: Justin Way

Concepto artístico y escenógrafa: Dora García

Il trovatore, de Giuseppe Verdi (1813-191)

Director musical: Maurizio Benini

Director de Escena: Francisco Negrín

Escenógrafo y figurinista: Louis Desiré

Iluminador: Bruno Poet

VOCES PARA UNA TEMPORADA

(Selección)

Sopranos

Maria Agresta, Maite Alberola, Louise Alder, Yolanda Auyanet, Eleonora Buratto, Malin Byström, Mariella Devia, Rebecca Evans, Anett Fritsch, Karina Gauvin, Hibla Gerzmava, Carmen Giannattasio, Lianna Harountounian, Ruth Iniesta, Raquel Lojendio, Marina Puértolas, Marina Rebeka, Nina Stemme, Irene Theorin y Sonya Yoncheva.

Mezzosopranos

Monica Bacelli, Daniela Barcellona, Maite Beaumont, Marie-Claude Chappuis, Joyce DiDonato, Marie-Nicole Lemieux y Ekaterina Semenchuk

Tenores

Piotr Beczala, José Bros, Eric Cutler, Michael Fabiano, Ismael Jordi, Gregory Kunde, Francesco Meli, Piero Pretti, Joel Prieto, Juan Sancho y Toby Spence; barítonos como Nicola Alaimo, Nikolai Borchev, Stéphane Degout, Plácido Domingo, Christof Fischesser, Matthias Goerne, Simone Piazzola, Dimitri Platanias, Borja Quiza, Artur Rucinski y Ludovic Tézier

Bajos

Ain Anger, Greer Grimsley, Luca Pisaroni, Erwin Schrott, Roberto Tagliavini, Bryn Terfel y Samuel Youn

Contratenores

Max Emanuel Cencic, Franco Fagioli, Philippe Jaroussky, Tim Mead y Xavier Sabata

TEATROS COPRODUCTORES

Canadian Opera Company de Toronto, Opèra National de París, Nationale Opera & Ballet de Ámsterdam, Finnish National Opera de Helsinki, Teatro Nacional de Lituania, Teatro Dell’opera Di Roma, Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas, Lyric Opera De Chicago, Opéra National de Burdeos, Tokyo Nikikai Opera, Opernhaus de Zúrich, Göteborg Opera, Opéra de Monte-Carlo, Royal Danish Opera De Copenhague, Naves Matadero – Centro Internacional De Artes Vivas, Ircam (Institut De Recherche Et Coordination Acoustique/Musique) de París, Casa da Música de Oporto, Òpera de Butxaca I Nova Creació, Teatro Español De Madrid y el Teatre Lliure de Barcelona.

María Katzarava

Después de cantar en México La Voix Humaine, de Poulenc, y de debutar con gran éxito en el Festival Castell de Peralada (España) con Liù de Turandot, de Puccini, la soprano mexicana Maria Katzarava se apunta a un nuevo reto en su carrera: debutar el emblemático papel de Cio-Cio San, la protagonista de Madama Butterfly, el sueño de toda soprano lírica. Lo hará en el Teatro Massimo de Palermo (Italia) los días 17, 20, 23 y 25 de septiembre. “Estoy muy entusiasmada y feliz con este nuevo debut”, afirmó la intérprete, “ya que se trata de un personaje al que Puccini dotó de innumerables detalles de personalidad que se reflejan en la partitura. Veo a Butterfly como una mujer muy fuerte, determinada y que sabe lo que hace. La música es bellísima y la dramaturgia es puro teatro. Será además todo un reto y un honor debutarla ante un público de tanta tradición como el italiano y estoy segura de que será una ópera que me acompañará muchos años”.

Después de este debut en Sicilia, la ganadora del Concurso Operalia regresará a México, esta vez para cantar de nuevo La Voix Humaine en Monterrey (30 de septiembre) y para ofrecer, el 4 de octubre, un concierto en el Auditorio Blas Galindo de Ciudad de México a beneficio de su recién inaugurada Fundación Centro Cultural el Tecolote a través de la cual apoyará a jóvenes artistas de escasos recursos del estado de Guerrero; en octubre (días 8, 9, 11 y 12) asumirá por vez primera, siempre en México, el rol protagonista de Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán; el 6 de noviembre brindará un recital benéfico dentro del ciclo Life Victoria organizado por la Fundación Victoria de los Ángeles en Barcelona, para después cambiar rápidamente de registro y meterse en la piel de un personaje que conoce muy bien y que también le fascina: el de Violetta Valéry, la sufrida protagonista de La Traviata, de Giuseppe Verdi. Lo hará en una nueva producción de la cineasta Alice Rochwacher y con la que, entre el 4 de noviembre y el 19 de enero de 2017, se irá de gira por diversas ciudades del norte de Italia, como Reggio Emilia, Módena, Como, Bérgamo, Cremona, Brescia y Pavía. El 10 de enero interrumpirá la gira italiana para debutar en el prestigioso ciclo Rosenblatt Recitals de Londres.

http://www.katzaravamaria.com/

 

Turandot

El Festival Castell Peralada ha celebrado su treinta edición, destacando en su programación las dos representaciones del pucciniano Turandot, que tuvieron lugar los pasados días 6 y 8 de agosto, con un gran éxito de público que llenó por completo el Auditori Parc del Castell. Turandot se representaba por primera vez en el festival ampurdanés.

Pero, vayamos por partes, ya que antes de enjuiciar estas representaciones de Turandot, me gustaría introducir al lector en los orígenes, génesis y grandes interpretes de esta ópera, que puede considerarse la obra maestra de Giacomo Puccini, siendo su última e inacabada composición y donde el gran maestro de Lucca construye una partitura de rabiosa modernidad, donde se muestra receptivo a los grandes cambios musicales introducidos en la primera parte del Siglo XX, por autores como Claude Debussy, Igor Stravinski, Richard Strauss e incluso Arnold Schoenberg. Sin embargo, reserva espacios para ese fino melodismo presente en sus óperas anteriores.

Renato Simone y Giuseppe Adami, fueron los encargados de escribir el libreto, adaptando la obra teatral Turandotte del dramaturgo veneciano Carlo Gozzi, donde se incorporaban elementos de la “comedia del arte”, con personajes del teatro de máscaras, y cuyo estreno se produjo en 1762, en el Teatro San Samuele de Venecia. La obra de Gozzi fue traducida al alemán por Friedrich Schiller, siendo representada en tierras germánicas a comienzos del Siglo XIX. En 1917, y en el Teatro de la Ópera de Zurich se estrenó la ópera Turandot, de Ferruccio Busoni, quien además de la composición musical, se encargó de escribir el libreto en alemán a partir de la obra de Carlo Gozzi. Por tanto, a Puccini y sus libretistas se les planteaba el desafío de retomar un tema ya reiteradamente tratado.

La génesis de Turandot se produjo de manera muy lenta, comenzando en 1920 y alargándose durante un largo período de cuatro años. En la primavera de 1924, Simone y Adami completaban el libreto; que, con respecto a la obra de Gozzi, presentaba algunas sustanciales modificaciones, como la creación de un personaje esencial en el desarrollo de la obra: la esclava Liù, mujer dulce, de gran feminidad y abnegación, en contraposición con la bella y cruel princesa Turandot. Las máscaras Tartaglia, Pantalone y Truffaldino que aparecen en la obra de Carlo Gozzi y en la ópera de Ferruccio Busoni, se convierten en Ping, Pang y Pong que ejercen como ministros del imperio chino. Debido a un cáncer de garganta, Puccini falleció en noviembre de 1924, dejando musicalmente inacabada la parte final de la ópera, a partir de la muerte de Liù. Arturo Toscanini se hizo cargo de la partitura, encargando al compositor Franco Alfano su conclusión. Alfano trabajó a partir de unos escasos apuntes dejados por Puccini antes de morir, agregando algo de música propia y retomando algunos temas anteriores de la ópera, con una conclusión brillante y triunfalista. En principio, el trabajo de Alfano tenía una duración aproximada de veintidós minutos, que Toscanini redujo a quince. Este final más corto de Alfano, es el que habitualmente se ha venido representando desde el estreno de la ópera, acaecido el 25 de abril de 1926, en el Teatro alla Scala de Milán, con dirección de Arturo Toscanini y el conjunto de interpretes formado por la soprano polaca Rosa Raisa como Turandot, el Calaf de nuestro gran Miguel Fleta y María Zamboni en el personaje de Liù. En aquella premiere de Turandot, y justo después de la muerte de Liù, el maestro Toscanini dejó la batuta, y cuando el telón descendía lentamente, se dirigió al público con estas emocionadas palabras “Aquí finaliza la ópera, porque en este punto murió el maestro” En la segunda función se incluyó el final de Franco Alfano

El 25 de enero de 2002, con Riccardo Chailly al frente de la Orquesta del Concertgebow de Amsterdam, se estrenó en el Festival de Las Palmas de Gran Canaria, un nuevo final realizado por el compositor Luciano Berio, basándose en los apuntes dejados por Puccini, y también con música propia, donde se incluye un largo interludio musical, como transición del cambio radical de actitud de Turandot hacia Calaf. Y, el momento final de la ópera, se plantea abierto y meditativo con sonidos en piano, en comparación con el contundente y triunfalista propuesto por Franco Alfano. En nuevas producciones de Turandot, el final compuesto por Luciano Berio va siendo adaptado cada vez con mayor frecuencia.

Turandot tuvo una época dorada entre el final de los años cincuenta y principio de los setenta del pasado siglo, cuando confluyeron dos grandes cantantes: Birgit Nilsson como Turandot y el Calaf de Franco Corelli, quienes no solo interpretaban sus respectivos personajes, sino que, en una rara identificación vocal y dramática, eran realmente Turandot y Calaf. Coincidieron en escena en más de cincuenta ocasiones, habiéndonos legado varias grabaciones tanto en estudio como tomas en directo, donde se pueden escuchar sus extraordinarias creaciones, en compañía de alternativas y magníficas Liù, como Mirella Freni, Renata Scotto, Rossanna Carteri, Clara Petrella, Teresa Stratas, Anna Moffo, Pilar Lorengar o la rusa Galina Visnevskaja. A mediados de los años setenta y casi al unísono de las últimas actuaciones de Birgit Nilsson como Turandot, recoge el testigo la soprano búlgara Ghena Dimitrova, y unos años más tarde la húngara Eva Marton. Ambas cantantes realizaran magníficas interpretaciones de la terrible princesa china, prácticamente hasta fines del pasado siglo. Plácido Domingo ha realizado numerosas y brillantes interpretaciones de Calaf, siendo el único que ha llegado a cantarlo con Birgit Nilsson, Ghena Dimitrova y Eva Marton. La soprano sueca Irene Theorin, se ha convertido en los últimos diez años en la Turandot oficial, habiéndola interpretado en más de cien representaciones. Su poderosa vocalidad y gran presencia escénica han sido el gran aliciente de las dos funciones de Turandot, representadas en Peralada los pasados días 6 y 8 de agosto.

Uno de los atractivos de esta nueva producción de Turandot realizada para el Festival de Peralada, es el diseño de escenografía realizado por Paco Azorín, cuyo carácter minimalista no le resta un ápice de atractivo visual, y que plantea una estructura central giratoria con un entramado de maderas en forma de pagoda, y una escalera interior que lleva a una plataforma elevada donde aparecerá de manera mayestática la princesa Turandot en el Acto I. Escalera interior y plataforma desaparecen a partir del Acto II. El fondo del escenario está dominado por un gigantesco gong, iluminado con diferentes colores en función del desarrollo de la acción dramática. En los extremos del escenario se sitúan dos palcos, que darán cabida a diferentes acciones a lo largo del desarrollo de la representación. Sin duda, este conjunto de sencillas estructuras posibilitaban una interesante puesta en escena, que en manos de Mario Gas, resultó sumamente estática. Solamente, la fulgurante aparición en escena de los ministros Ping, Pang y Pong, sobre sendos carritos chinos y sus actuaciones teatrales a lo largo de toda la representación producen cierto dinamismo escénico. Esos carritos vuelven a reaparecer portando a bellas cortesanas, cuando los ministros quieren sobornar a Calaf en el Acto III. Debe señalarse el acierto de Mario Gas al mostrar a una Turandot con presencia de diosa sobre una plataforma elevada, en su primera aparición escénica, que va convirtiéndose en un ser más humano e inseguro, cuando casi se desvanece sobre el escenario al comprobar que Calaf ha acertado el tercero de los enigmas. Ping, Pang y Pong también están muy bien caracterizados, mostrándose su carácter ambivalente: cómicos y grotescos en el Acto I, de extrema crueldad cuando hacen torturar a Liù en el Acto III; y, en su gran escena del Acto II, Mario Gas los presenta como unos auténticos vividores, que beben, esnifan coca y fuman opio. Otros detalles de esta puesta escena, están bastante fuera de lugar, como la utilización, al comienzo de la ópera, de uno de los mencionados palcos laterales, por dos cortesanas que traducen mediante un lenguaje de signos el edicto del mandarín, posibilitando que los espectadores no se concentren debidamente ni en la interpretación del cantante, ni en la escucha de la impactante música que se está ejecutando. Ello vuelve a repetirse en el Acto II, esta vez por parte de Ping, Pang y Pong, cuando reaparece el mandarín. Y, resulta totalmente incongruente, que esos dos palcos sean utilizados, en el Acto III, por Pang y Pong, para degollar pollos, mientras Ping tortura a Liú, convirtiendo en grotesco y de mal gusto uno de los momentos más dramáticos de toda la obra. Después de la muerte de Liù, la orquesta se para, y el propio Mario Gas lanza por megafonía el ya mencionado discurso de Arturo Toscanini, el día del estreno de Turandot; para, a continuación, y de manera muy discutible, ejecutarse todo el final de la ópera -versión corta de Franco Alfano- con los interpretes ataviados con modernos trajes de gala, como si se tratase de una representación en forma de concierto.

Resulta adecuado el diseño de vestuario realizado por Antonio Belart, sobre todo en los suntuosos vestidos de Turandot, y en general de toda la clase noble, resultando sumamente originales los atuendos que exhiben Ping, Pang y Pong, con trajes de gala netamente occidentales cubiertos por capas típicamente chinas. Y, en contraposición, las pobres vestimentas de las clases populares, con claros guiños a la época maoista. Excelente el diseño de iluminación a cargo de Quico Gutierrez, cuya acertada utilización, complementa y da brillo a la sencilla escenografía.

La actuación de la Orquesta Sinfónica del Liceu, resultó discreta, ya que el director Giampaolo Bisanti no consiguió dar suficiente relieve a la riquísima orquestación realizada por Puccini. También, es preciso señalar los problemas de acústica que se producen en un escenario al aire libre, sobre todo en una ópera de tan contrastadas sonoridades. La dirección Bisanti consiguió sus mejores logros en los momentos de más bello contenido melódico, como es el caso de la escena del “canto a la luna” en el Acto I, de claro sabor impresionista. También en la ejecución de la exótica música, de estilo claramente chino, que acompaña las intervenciones de Ping, Pang y Pong, en su larga escena del Acto II. En los momentos de mayor espectacularidad, Bisanti abusó de sonidos en fortísimo. Cabe señalar la buena labor concertadora del director italiano en el acompañamiento a los cantantes, especialmente en las delicadas arias interpretadas por Liù, o en esas preciosas frases cuando Calaf insta a Turandot a adivinar su nombre antes del alba: “Il mio nome non sai. Dimmi il mio nome. Dimmi il mio nome prima dell’alba e all’alba moriró”, sin duda, uno de los momentos más bellos de esta ópera.

En lo que respecta a los cantantes solistas, cabe señalar en primer lugar la gran actuación de Irene Theorin como Turandot, exhibiendo su bella y poderosa voz de timbre aterciopelado, con un perfecto legato y gran capacidad en las regulaciones, desde sonidos en forte a delicadas notas en pianissimi, junto a una matizada interpretación, dando auténtico relieve dramático a cada frase, a cada palabra cantada. La soprano sueca encaró con fuerza y valentía la terrorífica tesitura de “In questa reggia”, con gran profusión de notas agudas que deben ser atacadas verticalmente, alguna de ellas emitida por Theorin con cierta tirantez. Su prestación fue ganando en calidad e intensidad en el transcurso de la escena de los enigmas, seguida del aria “Figlio del cielo”, donde alterno con maestría el canto piano y forte, ofreciendo esta vez, unas notas agudas muy bien colocadas. Su interpretación resultó verdaderamente extraordinaria en todo el final de la ópera, junto al Calaf de un Roberto Aronica de timbre leñoso y emisión irregular, que ya se había puesto de manifiesto al ser incapaz de matizar los poéticos acentos de aria “Non piangere Liù”. Tuvo auténticos problemas en el final del primero de los enigmas, y omitió el alternativo Do4, que se plantea, en la frase “No, no, principessa altera! Ti voglio tutta ardente d’amor”, cuando Calaf increpa a Turandot, después de la escena de los enigmas. Su interpretación del famoso “Nessum dorma”, no pasó de discreta, con ciertos desajustes con respecto al sonido orquestal.

Gran actuación de la soprano María Katzarava, como Liù, con una voz de atractivo timbre, mostrando un amplio y elegante fraseo, gran capacidad para regular el sonido y buen dominio de todos los registros desde unos graves bien emitidos a unas brillantes ascensiones al agudo. Mostró una delicada línea de canto en “Signore, ascolta”, del Acto I, para acabar el aria regulando el sonido de pianissimi a forte y de nuevo a pianissimi en una brillante “messa di voce”. Ya en el Acto III, su actuación rayó a gran altura en sus dos arias consecutivas: “L’amore?…Tanto amore segreto e inconfesato”, y sobre todo, en el precioso andantino “Tu che di gel sei cinta”, cantado con dolorosa expresión. En suma, una gran interpretación de la joven soprano mexicana, destinada a realizar una magnífica carrera.

Buena interpretación como Timur del joven bajo Andrea Mastroni, dotando de nobles acentos a todas sus intervenciones, especialmente en el concertante con el que finaliza el Acto I, y en su patético cantable ante el cadáver de Liù.

Otro de los alicientes de estas representaciones fueron las magníficas interpretaciones del barítono Manuel Esteve y los tenores Francisco Vas y Vicenç Esteve, respectivamente como los ministros Ping, Pang y Pong, sobre todo en su gran escena del Acto II. De los tres, brilló de sobremanera Francisco Esteve, quien tiene a su cargo las más largas intervenciones. Todos ellos conjugaron una excelente vocalidad y gran capacidad teatral en sus cambiantes actitudes a lo largo de toda la representación.

Todo un lujo la presencia del tenor Josep Fadó como el emperador Altoum, dándole auténtico relieve a un papel casi siempre asignado a tenores en franca decadencia. Sin duda, en su dúo con Calaf del Acto II “Un giuramento atroce mi costringe” su prestación fue incluso mejor que la de Roberto Aronica. Bien la interpretación de Jose Manuel Díaz como el mandarín, en sus dos apariciones escénicas.

Los coros resultan fundamentales en esta ópera, con su casi continua presencia escénica, donde va subrayando las cambiantes actitudes del pueblo ante los acontecimientos que se van desarrollando. La prestación de coro Intermezzo dirigido por Enrique Rueda resultó un tanto irregular, con momentos auténticamente brillantes, como en toda las escena del “canto a la luna” o en la del cortejo hacia la muerte del príncipe de Persia, junto a otros de mayor contundencia sonora, emitidos con excesivo volumen. También es preciso comentar ciertos desajustes en el coro femenino, y que el sonido, por momentos, no resultara compacto, posiblemente debido a la dispersión de los cantantes por todo el escenario. Muy buena actuación del coro de niños Amics de la Uniò dirigido por Josep Vila en su deliciosa intervención del Acto I, retomado en la introducción de la imponente aria de Turandot “In questa reggia”.

María Katzarava

A pesar de su apellido de origen georgiano, María Katzarava viene de México. Esa tierra que nos regala siempre potentes y expresivas voces. La suya es, sin duda, una de las que con mayor intensidad suenan. Ha llegado a Europa y ha establecido su centro de operaciones en Barcelona, iniciando una carrera internacional que se apunta exitosa. El 6 de agosto se estrena en uno de sus roles favoritos, la Liú de Turandot, junto a Irène Theorin y Roberto Aronica. Entre ensayo y ensayo ha respondido a las preguntas de Brío Clásica.

Quédense con el nombre, María Katzarava, porque ha venido para quedarse.

Brío Clásica: El día 6 de agosto se estrena en el Festival de Peralada Turandot. Su personaje, Liú, no es desconocido para Usted, lo ha interpretado ya en Cagliari y en Caracalla. Liú es, junto a Mimi y Butterfly una de las heroínas puccinianas más sufridoras. Necesita de una gran expresividad interpretativa. ¿Cómo se aborda un rol como este?

María Katzarava: Especialmente el rol de Liú es muy afortunado para nosotras las sopranos. Está perfectamente bien escrito musicalmente y creo que Puccini le ha dado el perfil psicológico que requiere este papel, y que es muy claro. Pienso que es un dulce para la intérprete, porque también está muy apegado al gusto del público y que éste se siente mucho más cercano a lo que siente Liú, que a lo que puede sentir Truandot.

B.C.: Usted ha tenido la oportunidad de perfeccionar su técnica junto a Mirella Freni, una grandísima Liú. ¿Llegó a preparar este personaje con ella?

M. K.: Yo estudié un tiempo con Mirella y uno de los roles que más preparé con ella fue el de Liú. Este personaje es uno de mis caballitos de batalla. Es de los que más interpreto y es, además, uno de mis papeles favoritos. Con este personaje si que lo di todo con Mirella.

B. C.: Su personaje en Turandot tiene dos extraordinarias arias casi consecutivas, “L´amore?… Tanto amore e inconfesato” y la bellísima “Tu che di gel sei cinta”, un precioso y dramático andantino. ¿Cuáles son las mayores dificultades a la hora de interpretar estas dos arias?

M. K.: Siempre se busca que la Liú sea muy expresiva y que tenga esos piannissimi que el público espera siempre de la intérprete. Creo que esa es la mayor dificultad es este de este personaje.

B. C.: Sabemos que domina distintos registros, desde Desdemona en Otello, Micaela en Carmen, Antonia Y Giulietta en los Cuentos de Hoffmann, Margarita en Fausto… Incluso hace incursiones en el repertorio barroco, Dónde se siente más cómoda ahora mismo?

M. K.: Me siento más cómoda precisamente en el repertorio más pesado, justo donde me estoy enfocando más en estos momentos. Como Madama Butterfly, Tosca o Il trovatore, Simon Boccanegra. Todos roles más maduros vocalmente. Para los que he tenido que esperar muchos años y por fin lo logré y estoy en ellos.

B. C.: ¿Y qué roles se ve interpretando en el futuro?

M. K.: Yo creo que esos roles van a ser mi máximo. Es donde mi voz puede realmente evolucionar y me siento cómoda al cien!. Donde yo puedo realmente sentirme a gusto y plena. Son además roles que histriónicamente me gustan mucho y los siento muchísimo cuando los interpreto. Así todo es más fácil para poder transmitírselo al público.

B. C.: Usted, antes de adentrarse de lleno en la lírica, exploró otros mundos musicales como el Pop o el Rock. Para un cantante lírico, y teniendo en cuenta lo delicada que es la voz, ¿utilizar registros diferentes hace a la voz más versátil o, por el contrario, puede llegar a perjudicarla?

M. K.: Creo que hay que ser una artista sensible y abierta a la vez. Yo soy de la idea de que es una gran experiencia abrir tus horizontes, tus puertas, también a otros repertorio, a otros géneros. Y siempre con la inteligencia de saber cambiar tu chip. Si vas a cantar Pop-Rock, cambias el chip para que no suenes a una cantante de ópera queriendo cantar como una popera, que es algo terrible, y viceversa. Yo creo que la inteligencia está en eso, en simplemente saber que cuando cantas pop es pop y cuando cantas ópera es ópera. Yo he tenido esa oportunidad y me encaminé a la ópera a través del pop. Y es algo que aún puedo diferenciar y tener la facilidad de cambiar el chip. Y creo, sin duda, que eso también ayuda mucho a atraer a un público que no siempre está empapado de ópera. Es una gran posibilidad.

B. C.: Su mentalidad es muy abierta a la hora de abordar nuevas producciones. ¿Qué opina de las escenografías más actualizadas que utilizan a veces la provocación como elemento fundamental de la obra?

M. K.: Yo soy muy abierta siempre, también con los directores de escena para explorar nuevas facetas de algún personaje que muchas veces he llegado a interpretar de manera tradicional. Yo estoy muy a favor de las puestas en escena contemporáneas. Cuando quieren presentar una situación actual, siempre y cuando tengan una lógica y una historia que realmente me cuadre, siempre estoy dispuesta. Creo que también la gente lo agradece mucho. No siempre y exclusivamente propuestas tradicionales.

B. C.: Su madre es violinista mexicana y su padre es violinista georgiano, y tal vez sean dos concepciones distintas de interpretar la música. ¿Existe alguna diferencia de sonido entre las orquestas europeas y la americanas?

M. K.: Yo creo que si. La cultura milenaria siempre se ha enfocado también el los instrumentos y en la música clásica. La historia es más antigua en Europa. Creo que tiene un sonido diferente. Yo creo que se puede diferenciar incluso en las orquestas europeas de una georgiana a una rusa, sobre todo en la técnica. Incluso con los cantantes. Se puede diferenciar su origen solo por la técnica. Hay diferencias muy marcadas.

B. C.: México ha sido siempre cuna de extraordinarios cantantes como Ramón Vargas. Ahora Usted misma o Javier Camarena. ¿Cómo ve el futuro de la lírica en su país?

M. K.: Me enorgullece muchísimo ver que salen tantas voces mexicanas. Es muy importante resaltar la presencia de las sopranos, no solo de los tenores. Las sopranos y mezzos, también las contraaltos que son sobre todo del norte de México y donde me he encontrado con gratísimas sorpresas. Insisto, no solo de los hombres, sobre todo de las mujeres y creo que hay que empezar a dar un peso muy importante a las mujeres que estamos muy presentes. Pero a veces se da más presencia a los tenores y las voces femeninas son muy importantes.