Cecilia Valdés, nunca es tarde…

Cecilia Valdés, nunca es tarde…
Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

 

Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

Cecilia Valdés, Teatro de la Zarzuela

Cecilia Valdés, nunca es tarde…
Cecilia Valdés
Gonzalo Roig (1890-1970)
Libreto de Agustín Rodríguez y José Sánches-Arcilla,
basado en la novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel
D. musical: Óliver Díaz
D. escena: Carlos Wagner
Escenografía: Rifail Ajdarpasic
Vestuario: Christophe Ouvrard
Iluminación: Fabrice Kebour
Coreografía: Nuria Castejón
Reparto: Elizabeth Caballero, Martín Nusspaumer,
Homero Pérez-Miranda, Linda Mirabal, Cristina Faus, Yusniel Estrada
En esta afortunada línea del Teatro de la Zarzuela de recuperar nuestro patrimonio lírico, se ha estrenado estos días la zarzuela cubana, “Cecilia Valdés”. Su compositor, Gonzalo Roig (La Habana, 1890 – 1970) redefinió la zarzuela cubana e hizo de ella una referencia lírica en América.La zarzuela nació con espíritu viajero y Cecilia Valdés es uno de sus más claros ejemplos. Los españoles que al final del siglo XIX y primera mitad del XX llegaron a América, lo hicieron, como no, llevando su cultura y sus músicas. También fueron determinantes las orquestas y compañías de zarzuela que se trasladaron a actuar allí para dar cobertura musical a los muchos emigrantes.Cecilia Valdés tiene las peculiaridades de los sones caribeños y africanos y, como buena zarzuela, los episodios costumbristas y populares más reconocibles en el momento de su composición. La partitura es de una riqueza ritmica extraordinaria. Bembé, guaracha, contradanza o bolero, se combinan con sonidos africanizantes y afrocubanos, como los números de Linda Mariscal, totalmente cubanos. Pero también aparecen en la partitura momentos líricos y llenos de romanticismo, como los dúos entre Cecilia y Leonardo. El resultado es la perfecta combinación entre músicas populares y lirismo, en una mezcla de géneros que se complementan y que hacen de “Cecilia Valdés” la obra más importante de la música cubana.

La escenografía de Carlos Wagner, buen conocedor de la cultura caribeña, tuvo como gran reto dónde ambientar la obra, y lo ha hecho en la Cuba prerevolucionaria.

El escenario principal permanece fijo mientras fluyen dentro de él los elementos que sitúan cada una de las escenas. Consigue transformar, con toda naturalidad, una plantación de azúcar en un salón de baile donde celebran sus fiestas los protagonistas. La celeridad y fluidez de los cambios no interrumpe en absoluto el ritmo de la obra. Los colores, iluminación y texturas, te trasladan a Cuba y a ese ambiente caribeño de altas temperaturas.
El libreto de Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla, basado en la novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, nos presenta los problemas de convivencia entre esclavos y mestizos, las críticas a la esclavitud y las consecuencias del machismo y el racismo. También muestra esa mezcla de religión y paganismo que aparece en un final de la obra algo extraño que sorprendió al público.

La parte teatral de la obra tiene una gran importancia y queda brillantemente cubierta por Paloma Córdoba, Alberto Vázquez, Eduardo Carranza, Ileana Wilson, Giraldo Moisés de Cárdenas, Isabel Cámara y Juan Matute. El cuerpo de baile cubano fue en su conjunto un protagonista más de esta zarzuela y de los más aplaudidos de la noche.
Cubanos son también algunos de los protagonistas, como la soprano Elizabeth Caballero, que defendió su rol protagonista de Cecilia Valdés de manera más que solvente. No estuvo muy bien acompañada en lo vocal por Martín Nusspaumer que, sin embargo, si construyó un buen Leonardo en la parte interpretativa.

El barítono Homero Pérez-Miranda, como José Dolores, y la mezzosoprano Cristina Faus, en el papel de Isabel Ilincheta, estuvieron a gran altura en sus respectivas interpretaciones. Se puede decir lo mismo del resto del reparto. Hay que resaltar la extraordinaria participación de Linda Mariscal, que interpretaba a la esclava liberada Dolores Santa Cruz.

Representación histórica, aunque tardía, de la primera y más importante zarzuela cubana que sube al escenario del Teatro de la Zarzuela. Esperemos que tras Cecilia Valdés vengan algunas más.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real

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