El Caserío estrena temporada en el Teatro de la Zarzuela

El Caserío
Jesús Gurido (1886-1961)
Comedia lírica en tres actos
Libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw
Madrid, 3 de octubre, Teatro de la Zarzuela
D. musical: Juanjo Mena
D. escena: Pablo Viar
Escenógrafía: Daniel Bianco
Vestuario: Jesús Ruiz
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Coreógrafía: Edyardo Muruamendiaraz
Reparto: Ángel Ódena, Raquel Lojendio,Andeka Gorrotxategi, Marifé Nogales, Pablo García-López, Itxaro Mentxaka, Eduardo Carranza
y José Luis Martínez
Orquesta de la Comunidad de Madrid y Coro Titular del
Teatro de la Zarzuela
Aukeran Dantza KonpainiaAl homenaje de Monserrat Caballé, que inició simbólicamente la temporada en el Teatro de la Zarzuela, le sigue el estreno de El Caserío, de Jesús Guridi y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. La escenografía está a cargo de Pablo Viar y Daniel Bianco.

Tiene ya ocho años de recorrido en coproducción con ABAO de Bilbao y el Teatro Campoamor de Oviedo, pero a esta acertada escenografía no le afecta el paso del tiempo. Sus dos escenarios, la entrada de un caserío y el tradicional frontón, nos trasladan a un País Vasco atemporal e inequívoco.

La producción que nos presenta el Teatro de la Zarzuela, y que ya se pudo ver en Madrid en Los Teatros del Canal, ha prescindido, acertadamente, de algunos de los diálogos y pasajes más costumbristas y que resultan muy desactualizados.

Los críticos de la zarzuela apuntan siempre como uno de sus problemas para ser representada y entendida hoy en día, a unos textos antiguos, por desfasados. Pero todo tiene arreglo, como lleva demostrando el Teatro de la Zarzuela en las últimas temporadas. Lo que no cambia ni envejece es la música, siempre fresca y elaborada de Jesús Guridi. Nos va narrando la historia con precisión y delineando los estados de ánimo de sus personajes, gracias a una perfecta orquestación.

Al frente de la Orquesta y el Coro del Teatro Juanjo Mena. Otro vasco que hace la lectura más adecuada de una partitura rica en colores y musicalidad. Con muy buen pulso extrae las mejores prestaciones de la ORCAM y del Coro, que en esta ocasión tiene un papel actoral importante y cubre, con su actuación, la falta de otros elementos narrativos y escénicos.

Otra de las sorpresas de este Caserío son las danzas populares a cargo de Aukeran Dantza Konpainia, bajo la dirección de Eduardo Muruamendiaraz. De una profesionalidad y perfección en la ejecución absolutas. Muy bien integrados en las escenas, fueron un elemento inspirador y contextualizador de toda la obra. Aportaron dinamismo y fluidez en las transiciones escénicas.

Una producción como ésta solo puede contar con voces de primer nivel, como así ha sido. Ángel Ódena convierte en oro todo lo que canta, y su personaje del Tío Santi no iba a ser menos. Acompañado de Andeka Gorrotxategi, con un hermoso y peculiar timbre de tenore di forza, que da vida a un José Miguel frívolon y atolondrado, hasta que encuentra el amor de Ana Mari, a la que da forma Raquel Rojendio, otro lujo para el reparto.

El personaje de Inosensia está a cargo de otro valor seguro en éste Teatro, Marifé Nogales canta, baila y actúa, no se puede pedir más. Pablo García López se encarga de dar vida a un vibrante Txomin, que está muy bien acompañado en escena por la divertida Eustasia, de Itxaro Mentxaca, el marido holgazán de Inosensia, que interpreta Eduardo Carranza y un atribulado Don Leoncio, de la mano de José Luis Martínez.

Un más que atractivo inicio de temporada que tendrá su continuidad, con la música de Guridi, en su primera ópera, Mirentxu, que en versión concierto podremos ver el 22 y 24 de noviembre, con Ainhoa Arteta y Mikeldi Atxalandabaso como protagonistas.

Texto: Paloma Sanz
Fotografías: Javier del Real

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